Bonito fin de semana a todos, espero que estos capítulos les gusten =)
POV SASUKE.
Estaba de pie frente a una Azuka demasiado ebria, no me percaté del tiempo que pase fuera del bar.
— ¿éstas bien? —pregunté por tercera vez consecutiva. Azuka sólo miraba su teléfono con notable frustración. —oye ya olvida eso. Seguramente él tendrá una buena explicación. —yo era el primero en querer escuchar aquella explicación.
Mi mente aún no daba crédito a lo que Tayuya me había confesado.
— ¡no! Ya no más, siempre hace eso —dijo Azuka arrastrando las palabras. —una vez en Paris y otra en Bruselas, Dinamarca, Estocolmo ¿Quién se cree que es? ¿Por qué juega así conmigo? —decía más para ella que para mí. —Sabes, él pudo haberme dicho que no me quería aquí, yo pude quedarme a terminar mis estudios en Artes —se pasó una de sus manos llenas de tatuajes, por el rostro.
—no sé qué decirte, como dije antes, él y yo no tenemos una buena relación. —mordí mi lengua, mientras luchaba por no sentirme incómodo.
—Seguramente está con ella —guardo su celular y tomó nuevamente su bebida.
— ¿con ella? ¿Quién ella? —me había expresado de una manera bastante inoportuna.
—la chica del cabello rosa, No sé qué tiene que ver con ella, pero cuando la ve parece un idiota, quizás sea de quien me habló —bufó con notable enojo y tristeza.
—espera ¿tú lo has visto con esa chica? —estaba muy interesado en lo que Azuka podía decirme.
—sí, el día que llegamos, cuando sus amigos le hicieron una fiesta, ella estaba ahí. En su cama ¿Por qué demonios estaba en su cama? —las palabras se iban perdiendo poco a poco. —después en la facultad también estaba con ella. Ella con su rostro de perrito callejero. —la peli naranja lucía bastante molesta.
Yo sólo trataba de unir cabos, en algún punto de nuestra extraña conversación me perdí. Pensaba en todo lo que me había enterado en las últimas horas. Itachi y Sakura, por alguna razón, me sentía herido, engañado.
—eo Sasuke, esto se ha podrido, los del bar dicen que van a cerrar —Shikamaru me miró mientras se tambaleaba de un lado a otro. —esto es fastidioso, tendremos que ir a mi casa, aunque está al otro lado de la ciudad.
—tienes razón tu casa está demasiado lejos, algunos no alcanzaran a llegar —volteé a ver las mesas donde estaban diseminados la mayoría de nuestros amigos, algunos aun bailaban y platicaban animadamente.
—Vayamos a tu casa Sasuke, es la más cercana —opinó Shikamaru.
—no lo sé, nunca he llevado a tanta gente al departamento. —no sabía si era una buena idea.
—yo opino lo mismo que tu amigo, vayamos a casa. —a Azuka le costaba un poco mantenerse en pie.
—de acuerdo, Shikamaru informa a todos que la fiesta se traslada a mi casa, espero que no sea una mala idea. —de inmediato vi como Shikamaru salió disparado para informarles a todos sobre lo decidido. Todos celebraron al unísono.
Al pagar lo que fue una gran cuenta salimos de lugar, todos se abalanzaron en dirección a sus vehículos. Yo llevaba del brazo a Azuka la cual tenía el ceño fruncido. Llegamos hasta el auto de Tayuya, ella y los demás estaban afuera del mismo, recargados y platicando animadamente.
—oigan el bar está por cerrar iremos todos a mi casa ¿vienen? —me detuve a escasos pasos de ellos.
— ¿qué? Ni siquiera he llegado al dichoso bar y ya lo van cerrar ¿en qué ciudad vivimos? En Europa se amanece en los bares —Kizame estaba un poco sorprendido.
—yo voy, si mi chica va —dijo Hidan mirando a Tayuya, la cual fumaba un cigarrillo y escuchaba atenta todo lo que se decía.
—espera, tú eras la chica que golpeó a Itachi —Azuka miró con enfado a Tayuya quien sólo la miró curiosamente. —eres amiga de la chica del cabello rosa.
—Y ¿tienes algún problema conmigo? —la pelirroja se puso a la defensiva.
— ¿Dónde está tu amiga? Quiero decirle un par de cosas.
—ella no está aquí, pero podrías decirme a mí lo que ibas a decirle a ella. —aunque estaba un tanto alejado de Tayuya, podía sentir como su aura se estaba oscureciendo.
—no, no tiene nada que decirte a ti ni a Sakura —terminé diciendo para calmar la situación. —Debemos irnos, la mayoría no sabe dónde vivo, así que debo mostrarles la dirección. —Tayuya asintió mientras rodeaba su auto para subir del lado del conductor.
—vamos Azuka, debemos irnos —llevé a Azuka hasta la camioneta, donde se encontraban Naruto y Hinata charlando.
—vaya hasta que llegas, sabes hace frio, abre ya las puertas.
—no estoy de humor, no molestes. —dije mientras quitaba automáticamente los seguros, ayudé a Azuka a subir al asiento delantero, mientras que Naruto y Hinata subían atrás.
— ¿ahora que tienes Teme? ¿Ni siquiera hoy que estamos festejando puedes estar relajado? —medio escuché a Naruto, en realidad no me interesaba mucho lo que podría decirme. Me estaba volviendo loco, no sabía que debía hacer.
—así que su nombre es Sakura —dijo Azuka de forma apagada mientras miraba por la ventanilla.
POV ITACHI.
Cuando salimos por la puerta de servicio, me quedé de pie sin moverme, pequeñas pero pesadas gotas de agua resbalaban por mi rostro. La lluvia comenzaba a arreciar, no me importaba en lo absoluto que me estuviera mojando.
—sube rápido no quiero que mojes mi auto —dijo Obito mientras cerraba la puerta del conductor.
No podía moverme, quería regresar y seguir a su lado, en cierto sentido una parte de mí se había quedado ahí dentro con ella.
— ¿acaso eres estúpido? Sube o te iras a pie —Obito abrió mi puerta obligándome así a subir.
Mientras nos alejábamos del lugar, miré aquel imponente edificio por última vez, no estaba seguro sobre lo que pasaría ahora. Me encontraba demasiado confundido y exhausto, no había podido dormir bien en varios días, ahora por alguna extraña razón sentía que podía hacerlo.
Me recargué en el respaldo del asiento y cerré mis ojos, por unos instantes una pequeña sonrisa se formó en la comisura de mis labios. Obito puso música, me encantaba en demasía los violinistas e Itzhak Perlman no era la excepción.
—Parece ser que todo salió bien —Obito había descubierto mi fugaz mueca.
—no sabría decir como salió, pero estoy tranquilo. —dije aun con los ojos cerrados.
—espero que no hayas cometido ninguna idiotez.
— ¿Qué se supone que debo decirte? —regresé a mi habitual posición de autodefensa.
—nada a mí no me importa lo que hagas. Sólo que ella es paciente en el lugar donde trabajo, no me gustaría llegar el día de mañana y saber que ella se suicidó algo así — se encogió de brazos.
— ¿Qué? No seas estúpido —enseguida fruncí el ceño. —no pasó nada, ella estará bien. —o así quería pensarlo, de pronto los recuerdos me embargaron
Todo había pasado tan rápido. Ella gritando de manera nerviosa hacia la nada. Luego su rostro descompuesto y gruesas lagrimas pinceleando su rostro, no me percate en que momento cerré el espacio que había entre los dos. Cuando me di cuenta la tenía en mis brazos. La abrazaba con fuerza y cualquier movimiento que ella hiciera se quedaba corto bajo mi cuerpo, sus jadeos me asustaban un poco.
Recordé que alguna vez, cuando aún estudiaba vi a una paciente entrar en una crisis parecida, me asusté e hice lo mismo que hacia ahora. «Al parecer las horas de práctica no me han ayudado demasiado» pensé mientras la sostenía con fuerza
—calma todo estará bien —dije con tono apenas audible, quizás ella ni siquiera lo había notado, pues aun temblaba y sollozaba. Después la nada, no hubo más sollozos ni más estremecimiento; por un momento se quedó totalmente tranquila y esa voz con la que solía soñar en Paris o en Italia, también en Alemania me habló.
— ¿Por qué dejaste de quererme?
Al principio mi rostro se tensó un poco, apreté mis dientes. Me rompía escuchar su voz tan destrozada y ronca.
—yo no he dejado de quererte Sakura —empecé a deslizar mi mano sobre su espesa cabellera. —yo nunca podría dejar de quererte.
— ¿y si otra vez te vas? —su pregunta me hizo pensar que estaba ante una pequeña niña frágil.
—te llevaré conmigo — la apreté más a mi cuerpo.
Nos quedamos así, lo que me pareció una eternidad, pero no lo veía como algo malo, sino que estaba en el lugar donde quería estar desde hace mucho.
— ¿itachi? —preguntó mientras se separaba un poco de mí, al segundo ya me sentía otra vez solo.
—dime —dije con mucha tranquilidad, no quería romper su renovada confianza.
— ¿puedo besarte? —la pregunta me tomó por sorpresa, pude sentir como mis ojos se abrieron un poco más de lo normal. No respondí, sólo la atraje hacia mí y la besé.
La besé como muchas otras veces lo había hecho, su aliento aún me sabía a verano, y su lengua me parecía un fruto jugoso, un fruto que sólo crece en los jardines prohibidos. Como los jardines colgantes de Babilonia que el rey Nabucodonosor II mandó hacer a su esposa Amytis para que no sintiera la nostalgia de estar lejos de su tierra.
— ¿te llevó de nuevo al bar o a casa? —despejé mi mente y miré a Obito.
—es tarde, vayamos a casa. Con suerte no habrá nadie y podré dormir —como dije antes me sentía exhausto.
—de acuerdo —contestó.
De pronto mi celular, el cual estaba en mi bolsillo comenzó vibrar lo saqué, era Kizame.
— ¿Dónde estás idiota? —el tipo se escuchaba ebrio.
— ¿Dónde estás tú? —respondí seriamente.
—voy para tu casa, todo mundo va para tu casa. Tu hermano y tu preciosa novia nos ofrecieron continuar la velada en el departamento de los Uchiha.
Al instante se me secó la boca, olvidé a Azuka por completo.
— ¡te estoy hablando idiota! —su gruesa voz me atrajo de nuevo a la realidad.
—perdón ¿Qué dijiste? —estaba nervioso, había dejado a Azuka sin importarme en lo más mínimo.
— ¿Qué si te veremos allá?
—ah sí, nos vemos allá —colgué la llamada, aunque el aún no había dejado de hablar. Entonces me di cuenta de todas las llamadas perdidas que tenía de ella y de Sasuke,
— ¡mierda! —dije en voz alta.
— ¿Qué sucede? —Obito frunció el ceño.
—creo que soy el ser más idiota del mundo —bufé mientras dejaba caer mi cabeza en el asiento.
—bueno el que lo reconozcas, sólo es signo de que vas por buen camino. —sonrió de manera tonta.
—me gustaría ser tan impávido como tú —lo miré de reojo.
—no soy indiferente a las cosas, sólo trato que no me afecten a tan nivel que arruinen mi día. Bastante arruinados estamos ya los hombres, para seguir haciéndolo nosotros mismos en nuestras cabezas. —se encogió de hombros.
POV SASUKE
— ¿hace cuánto tiempo paso esto? —casi le exigía a Tayuya una explicación, ella se paseaba por toda mi habitación.
—no lo sé, cuando yo la conocí ya había pasado. ¿Alguna vez te habló de Rimbaud? —me dijo de forma desinteresada mientras observaba los libros que tenía.
—no, lo cierto es que no hemos hablado mucho —bajé mi cabeza, quizás no tenía nada que reclamar. Lo último era verdad, Sakura y yo no teníamos un vínculo, ella y yo sólo habíamos tenido sexo.
—bueno Pues Rimbaud, entre otros, fueron sus aliados en esas experiencia. Lo que sé, es que tu hermano la abandono sin decirle nada si quiera. Ella estaba realmente mal, aún está mal. —tomó asiento en el suelo alfombrado donde se encontraba mi colección de discos.
Afuera de mi habitación la música viajaba por todo el lugar, en cuanto entramos al apartamento, Azuka encendió el estéreo y lo puso a todo volumen, la gente había llevado diferentes botellas de licor.
— ¿su problema de adicción tiene que ver con esto?
—Obviamente idiota —giró su cabeza para observarme de manera fastidiosa. — ¿Qué es lo que quieres de ella Sasuke? —su pregunta me tomó por sorpresa.
—no lo sé. —fue lo primero que salió de mi boca,
— ¿entonces por qué te importa lo que le suceda? —siguió en su tarea de sacar uno a uno las cajas de discos y de regarlos por toda la habitación.
—creo que ella es importante para mí —tragué saliva al decir eso último.
— ¿crees? —aunque no podía ver su rostro sabía que estaba haciendo una de esas muecas soberbias que tanto me fastidiaban,
—sí lo creo. Tenía mucho tiempo que no me sentía así, fue como retirar una bolsa de plástico de mi cabeza. Me estaba asfixiando y ella con sus pocas palabras, su mirada. En fin toda ella, me sacó de ese trance —miré al suelo después de decir lo que sentía.
—ustedes son unos egoístas. Puedo asegurarte que si le preguntó lo mismo a Itachi me contestará algo similar a lo que me acabas de decir. —Se dejó caer en suelo, su cabellera roja se esparcía por todo la alfombra —ella no es una terapia Sasuke, ella es un ser humano, con problemas al igual que todo el mundo. Lo que te recomiendo es que la dejes en paz.
Torcí un poco la boca, no estaba de acuerdo con lo que la pelirroja acababa de decirme. — ¿Por qué las relaciones interpersonales deben ser tan complicadas?
Tayuya se puso de pie y me observó durante algunos segundos.
—me aburres, vayamos a beber, a eso he venido aquí. Quizás otro día hablemos sobre mi flor de cerezo. —paso junto a mí y salió de la habitación.
Me quedé sentado con la vista fija en la nada, suspiré, no sabía que debía hacer. No me gustaba la idea de mi hermano y de Sakura juntos, por extraño que pareciera, sentía un agujero en el estómago. Me pasé las manos por el rostro y me deje caer en mi cama, me gustaba la sensación del edredón frio debajo de mí. Estaba ebrio y los efectos de la hierba aún rondaban por mi cuerpo, cerré los ojos y me deje llevar, quise dormir, quise olvidar.
— ¡hey Sasuke, despierta! —escuché la voz de Naruto en la lejanía.
— ¿Qué sucede? —dije aún con los ojos cerrados.
—debes ir a calmar a Azuka, está discutiendo con Itachi en el estacionamiento.
— ¿Qué? —me enderecé de inmediato —no puede ser ¿hace cuánto tiempo llegó Itachi? —dije mientras salía de la habitación, Naruto trataba de alcanzarme.
—no lo sé, quizás unos diez o quince minutos. En cuanto Azuka supo que él había llegado, salió a buscarlo. —el rubio parecía consternado.
Di grandes zancadas para salir del apartamento, el cual estaba infestado de gente, gente que ni siquiera recordaba haber invitado. Al salir del mismo, me asomé por el gran balcón-corredor, que compartíamos los habitantes del condominio.
En efecto, Azuka le gritaba a un Itachi que lucía un tanto descompuesto, no decía nada, sólo aceptaba el regaño de la chica como dándole toda la razón. Pude ver a Obito, lo cual me parecía demasiado extraño. Se encontraba recargado en un lujoso vehículo negro, fumaba mientras observaba la escena.
— ¿en qué momento vas a bajar para golpearlo? —Tayuya se posó junto a mí. La miré con extrañeza ¿golpear a Itachi? ¿eso es lo que debía hacer realmente?
Miles de ideas se amontonaban en mi cabeza, Azuka estaba demasiado ebria para estar en pie, sus gritos se escuchaban a través de la música, comencé a andar hacia las escaleras. Debía poner un alto a esta situación.
