Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado en el universo de Star Wars.
Inspirado en el arte de @_afterblossom_
Capítulo 18: Rescate.
Una explosión.
El arma de la base Starkiller.
Hosnian Prime.
- ¡Nooo! - Rey soltó un grito desgarrador despertando de su sueño. Su rostro estaba cubierto de lágrimas que se habían ido acumulando durante su siesta - No, no lo hagan... no.
Ya era demasiado tarde.
- No pude salvarlos... - murmuró con un hilo de voz - Leia... por la Fuerza, de seguro esto le afectó también.
Rey secó sus lágrimas con la manos todavía esposadas. Quiso sentir a Leia en la Fuerza pero no pudo, no mientras estuviera esposada con la maldita piel de Ysalamiri. Pensó en su General deseando que estuviera bien.
- Maldita sea la Primera Orden - insultó conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir otra vez - Todos esos inocentes... no lo merecían, no hicieron nada.
La impotencia de Rey era tan grande que no lo soportó y se puso de pie para después correr hacia la salida golpeando ambas manos contra la puerta metálica sabiendo que de cualquier modo, no se abriría.
- ¡Eres un monstruo! ¡¿Cómo pudiste permitir que hicieran esto?! ¡Eran inocentes! - exclamó golpeando sus manos contra la puerta una y otra vez - ¡Ellos no te han hecho nada!... ¡Ben!.
Las puertas se abrieron de inmediato dejando ver al Caballero de Ren con su sable de luz en mano. No hacía falta quitarle la máscara para saber que estaba enojado.
- No lo digas - advirtió - No vuelvas a decir ese nombre.
Rey retrocedió unos cuantos pasos - ¿O sino qué? ¿Me vas a matar? - lo retó - Dejaste morir a todos esos inocentes... ellos no te hicieron nada.
La Jedi estaba dolida, decepcionada porque el muchacho que alguna vez fue su alumno, había sido cómplice de semejante asesinato a millones.
- Apoyaban a la Resistencia, se lo merecían - contestó Ren - Esas fueron las órdenes del Líder Supremo.
- ¿Y siempre obedeces a ese desgraciado, loco, asesino? Snoke te ha convertido en un monstruo - dijo la castaña con un nudo en la garganta - No entiendo qué hice mal. Yo te entrené, yo fui tu maestra, dime ¿en qué me equivoqué?.
- Esta fue mi elección - se excusó Ren.
- No es cierto. Te vi, cuando me mostraste tu rostro pude ver en tus ojos el dolor, Snoke te ha maltratado ¡y tú sigues obedeciendo sus órdenes! - Rey alzó su tono de voz desgarrándose la garganta - Tenías una familia que te amaba mucho.
- Ellos no me amaban, me tenían miedo, por eso me enviaron con Skywalker - contradijo Kylo.
- ¿Y yo qué? - cuestionó ella - Yo también te amaba ¿acaso eso nunca te importó? Eras mi padawan, yo te cuidé y no porque Leia me lo hubiera pedido sino porque quería hacerlo, no quería que estuvieras triste, quería verte feliz siempre.
- Eso se llama lástima, tú solamente sentías pena de un niño al que sus padres habían abandonado - Kylo Ren guardo su sable de luz y se dirigió a la salida intentando no hacer caso a las palabras de Rey - Ya no grites más, o me veré obligado a llevarte a las celdas.
Ren estaba a punto de salir pero la Jedi lo detuvo.
- Eso no es cierto ¡yo nunca sentí lástima por ti! Tú eras mi niño adorado... pero ya no.
Kylo salió de su habitación escuchando esas últimas palabras que aunque quisiera negarlo, le habían dolido en lo más profundo de su corazón.
Cierta haysiana de cabello negro acababa de infiltrarse en la base Starkiller junto con un grupo de la Resistencia. La mecánica era la persona que más conocía acerca de la tecnología de la Primera Orden y sobre todo, era excelente comprendiendo y memorizando planos. Rose Tico era una mecánica muy inteligente, la Resistencia le confió la misión pero sobre todo Leia y Poe le suplicaron su ayuda para rescatar a la última Jedi.
- Al menos no nos equivocamos con la talla del uniforme - comentó Han Solo, el piloto más intrépido de toda la galaxia.
- Hace frío - Rose frotó sus manos en un intento por producir un poco de calor.
Chewie se acercó y rodeó con sus enormes brazos a la haysiana de forma tierna y protectora.
- Gracias - sonrió Rose.
- No hay tiempo que perder, si Rey no ha escapado a los 30 minutos de ser apresada, es porque le han hecho algo grave - comentó Han guardando su blaster.
- Creí que era una Jedi - dijo Finn temblando a causa del clima.
- Lo es, pero Leia está preocupada por ella, además de cierta compañera de tragos - contestó el contrabandista - Y si no regresó con una Jedi viva entonces ellas me matarán.
- No se preocupe señor Han, trataré de encontrarla, no dejaré a mi amiga sola - prometió Rose colocándose su sombrero de teniente completando así su uniforme.
- Yo llevaré a Han y Chewie a desactivar los escudos, tú ve a las celdas y libera a Rey, me gustaría acompañarte pero es probable que los demás stormtroopers de la base me reconozcan - explicó Finn - Cuídate mucho, y hagas lo que hagas, aléjate de Kylo Ren y el General Hux.
- No te preocupes Finn, estaré bien - lo calmó la haysiana sonriendo por última vez.
El wookie rugió deseándole suerte a Rose.
- Vamos - finalizó Han y todos asintieron.
El grupo de la Resistencia se infiltró dentro de la base Starkiller, pero la mecánica Rose Tico tomó un camino diferente haciéndose pasar por una Teniente. Gracias a los planos e información proporcionados por Finn, existía la oportunidad de salvar a su amiga Rey.
- Ascensor, dos pasillos a la derecha, 3 a la izquierda, revisión de los prisioneros y encontrar el número de celda en donde se encuentra Rey - repitió en su mente una y otra vez, había tenido pocas horas para memorizar los planos de la base Starkiller.
Rose no bajó la mirada en ningún momento para tratar de verse lo más seria posible y provocar miedo, aunque muchas veces le habían dicho que era una chica con una mirada muy dulce y tierna incapaz de provocar temor en alguien.
La estrategia era simple, llegar a las celdas, hacerse pasar por una teniente recién transferida a la base y sacar a Rey de las celdas para llevarla al lugar acordado con Han Solo.
- El ascensor - susurró aliviada de ver aquellas puertas metálicas.
Rose apresuró el paso y presionó el botón para llamar al ascensor hasta su nivel.
Las puertas se abrieron y la mecánica casi da un salto por el susto. Frente a ella se encontraba un hombre alto de cabello rojo jengibre y con una pequeña bola de pelos descansando en sus brazos.
El corazón de Rose se aceleró, la mirada seria se fue, siendo remplazada por una mirada nerviosa. Si su memoria no le fallaba, el hombro frente a ella era el mismo que había visto varias veces en imágenes holográficas, un enemigo de la Resistencia, el General Hux.
- ¿Por qué me persigue la desgracia? - pensó la haysiana viendo al pelirrojo dentro del ascensor, y al parecer no tenía intenciones de salir.
- ¿No piensa entrar de una vez? - preguntó el General con un tono de voz que parecía un reproche, al parecer había tenido un mal día.
- S-sí General - reaccionó Rose ingresando dudosa. Se estaba metiendo en la boca del lobo.
Las puertas del ascensor se cerraron y la haysiana por un momento pensó que había firmado su sentencia de muerte.
La bola de pelos en los brazos de Hux soltó un maullido que llamó la atención de la mecánica. El animal asomó su cabeza y Rose pudo notar que era un gato, o gata, aún no lo sabía.
- Gatito... - murmuró la mecánica enternecida por los bellos rasgos del felino. Pero entonces sintió la mirada del temible General - Lo siento - se disculpó.
¿Qué hacía el General Hux con un animal tan lindo en sus brazos? ¿Lo iba desechar? ¿Lo iba a matar?.
- Millicent - mencionó Hux de repente.
- ¿Uh? - Rose no entendió.
- La gata se llama Millicent, es mía - explicó sin siquiera mirarla.
Rose vio los ojos del animal y sonrió, tenía muchas ganas de acariciar su pelaje. Y sólo entonces notó que tanto la gata como el General tenían cierto parecido.
- Supongo que eres nueva en la base - comentó el pelirrojo - Pocas personas se atreven a dirigirle la palabra a mi gata, normalmente Millicent es muy agresiva con todos, pero al parecer... le agradas.
- Ehh... sí - fue lo único que respondió la mecánica.
Hux le dirigió una última mirada, burlándose de lo inocente y patética que se veía la pelinegra a su lado, demasiado pequeña y con mejillas gorditas pero tiernas. Una mujer demasiado extraña y adorable como para pertenecer a la Primera Orden.
- ¿Podría identificarse? - pidió Hux con curiosidad.
- Teniente Bey - mintió la haysiana pidiendo perdón mentalmente a la memoria de la madre de Poe Dameron por usar su apellido.
- Nombre completo - volvió a pedir Hux.
- Teniente Rose Bey - completó tratando de sonar calmada.
- ¿A dónde se dirige, Teniente Bey? - preguntó Hux.
- Al nivel de las celdas, es sólo una revisión de rutina que me han encargado hace poco, nada más - mintió.
- Supongo que al igual que muchos, se siente curiosa por ver a la Jedi que la Primera Orden ha capturado - comentó el General poniendo nerviosa a la mecánica.
Rose pensó que quizás ya la habían descubierto, sólo le quedaba cerrar los ojos y rezar por algún milagro.
Y al parecer la Fuerza la escuchó, porque en ese momento las puertas del ascensor se abrieron dejando aliviada a la haysiana.
- Fue... un gusto hablar con usted, Teniente Bey - confesó el pelirrojo saliendo del ascensor.
- Igualmente - mintió Rose con las manos sudorosas.
Lo último que vio fue a la tierna gatita asomar su cabeza y maullar.
- Adiós Millicent - susurró Rose muy despacio agitando su mano en señal de despedida.
El General Hux sonrió disimuladamente mientras se alejaba por los pasillos, pero entonces se escucharon un par de voces.
"Ya no grites más, o me veré obligado a llevarte a las celdas"
"Eso no es cierto ¡yo nunca sentí lástima por ti!"
- ¿Rey? - pensó Rose identificando la voz de su amiga.
Pero las puertas se cerraron otra vez.
- No, espera - dijo la mecánica presionando los botones para que la llevaran de vuelta al mismo nivel - Era Rey, era ella.
Las puertas se abrieron y esta vez la persona frente a ella no era el General Hux, sino el mismísimo Kylo Ren en persona.
- Repito ¿por qué me persigue la desgracia? - a Rose se le cortó la respiración por el susto, el hombre frente a ella podría matarla en cualquier momento.
- Fuera - ordenó Kylo Ren con una temible voz que le dio escalofríos a la haysiana.
- S-sí - asintió ella saliendo del ascensor rápidamente.
El Caballero de Ren entró y las puertas se cerraron dejando a Rose más tranquila.
- Eso estuvo cerca - murmuró ella tomando grandes bocanadas de aire.
Rose se acomodó su sombrero y siguió su camino en busca de su amiga, estaba segura de haber escuchado su voz, conocía a Rey desde hace mucho y cuando se enteró que había sido capturada por la Primera Orden, no dudó en aceptar la misión de infiltrarse en la base.
- Rey... - murmuró despacio acercándose a las dos primeras puertas, estaba segura de que había escuchado su voz - Rey ¿estás aquí? - dio dos golpes sobre la puerta metálica esperando alguna respuesta.
- ¿Rose? - se escuchó desde adentro - ¿Rose, eres tú?.
- Soy yo Rey ¿qué te pasó? ¿Por qué no escapaste? - preguntó la mecánica - Más vale que tengas una buena explicación porque llegar hasta aquí fue casi firmar mi sentencia de muerte.
- Estoy esposada con piel de Ysalamiri, no puedo usar la Fuerza, me quitaron mi sable de luz. La puerta tiene un sistema de seguridad que no he podido descifrar, pero confío en que tú puedas hacerlo - contestó la Jedi.
- Sólo reza para que nadie me vea - murmuró Rose golpeando la pared a un lado de la puerta de donde salió el panel operativo - No te preocupes Rey, te sacaré de aquí.
La haysiana sacó de su bolsillo un pequeño kit de herramientas y comenzó a cortar ciertos cables - Funciona, por favor funciona - pidió en voz baja.
Las puertas se abrieron automáticamente y Rose saltó de alegría, de inmediato entró a la habitación para ayudar a su amiga.
- Gracias Rose, gracias por arriesgarte y venir hasta aquí por mí - sonrió la Jedi - Las esposas, no puedo quitármelas, son supresoras de la Fuerza.
- No te preocupes, yo lo arreglo - la mecánica se puso a trabajar desactivando las esposas manualmente.
Finalmente Rey pudo sentir sus muñecas más relajadas - Eres la mejor.
- Debemos irnos ahora, nos están esperando, no hay mucho tiempo - dijo Rose preocupando a la Jedi - Este lugar va a explotar Rey.
- ¿Explotar? ¿Cómo...? ¿Y qué pasó con Poe y BB-8? ¿Los encontraron? - preguntó la castaña siguiendo a su amiga por el pasillo.
- No te preocupes, ellos están bien - contestó Rose llamando al ascensor - Pero trajeron a alguien más, un stormtrooper que desertó de la Primera Orden, nos fue de mucha ayuda y descubrimos la forma de destruir la base, él nos dijo que te habían trasladado hasta aquí.
- Es un milagro, un desertor de la Primera Orden - comentó Rey contenta.
- Lo sé, todos dijimos lo mismo - afirmó Rose.
Las puertas se abrieron dejando ver a un grupo de 5 stormtroopers armados.
- ¡La Jedi! - exclamó uno de los soldados y de inmediato todos se prepararon para disparar.
Rey reaccionó a tiempo y sacó, con ayuda de la Fuerza, a dos soldados fuera del ascensor mientras esquivaba 3 disparos. Rose retrocedió alarmada, vio el blaster de uno de los stormtroopers inconscientes y lo tomó decidida a pelear.
La Jedi le quitó el blaster a un soldado y lo golpeó con fuerza mientras que los otros dos restantes cayeron tras recibir disparos por parte de la mecánica.
- Vámonos, de seguro ya saben que estamos escapando - dijo Rey sacando los cadáveres fuera del ascensor, no sin antes tomar un blaster de alguno de los soldados muertos.
- Debemos salir de la base lo más rápido posible - explicó Rose - Muy pronto todo este lugar va a desaparecer - murmuró seriamente.
Finalmente, las puertas del ascensor se cerraron dejando la evidencia de que la Jedi había escapado.
Kylo apretó los puños al ver la entrada de su habitación, el panel operativo sobresalía de la pared, las puertas estaban abiertas pero no había nadie adentro, solamente unas esposas sobre el suelo.
- Comandante, encontramos a 5 stormtroopers muertos, no hay rastros de la Jedi rebelde - informó un soldado.
- ¿En dónde está la Capitana Phasma? - preguntó Kylo Ren furioso.
- N-no, no lo sé, su comunicador está apagado, no responde - contestó el stormtrooper nervioso.
De inmediato, una teniente llegó corriendo por el pasillo - Comandante, los escudos han sido desactivados - informó ocultando su desesperación - Naves de la Resistencia se acercan.
- Informen al General Hux - ordenó molesto - No nos vamos a dejar vencer por unas insignificantes naves.
Antes de dar un paso pudo sentir la presencia de alguien que no había visto en mucho tiempo, su progenitor.
- Han Solo.
Rey junto con Rose corrieron por los pasillos de la base Starkiller procurando no ser vistas por ningún soldado.
La mecánica sacó su comunicador un poco agitada.
- Finn ¿se puede saber en dónde están? - preguntó molesta - ¿Lograron desactivar los escudos?.
Las dos mujeres doblaron la esquina encontrándose con una enorme sorpresa y dos hombres.
- ¡Chewie! - exclamó Rey contenta arrojándose a los brazos del wookiee.
- Y yo que pensaba que me habías extrañado - comentó Han de forma sarcástica.
La Jedi se separó del wookiee y se dirigió hacia el contrabandista dándole una bofetada casi suave - Si no te golpeo fuerte es porque ya eres mayor, pero Leia me ordenó que la próxima que te viera debía darte una bofetada en su nombre.
- Descuida, Leia me ha golpeado mucho más fuerte que tú a lo largo de mi vida, comparada con ella, tu bofetada fue una caricia - Han mostró su típica sonrisa coqueta que a pesar de la edad, no había perdido el encanto.
- Cállese y abráceme señor Han - la Jedi se acercó al contrabandista y lo rodeó con sus brazos - No vuelva a dejar a Leia ¡cobarde! Si lo hace, yo misma iré a buscarlo y lo traeré a rastras.
- ¿Y qué hay de Chewie? - preguntó Han indignado.
- Chewie siempre será bienvenido en nuestras vidas - respondió Rey sonriendo.
- Qué injusticia - murmuró el contrabandista rompiendo el abrazo.
Chewbacca rugió victorioso ante las palabras de la Jedi.
- Emm... Hola - saludó el ex-stormtrooper un poco nervioso - Soy Finn, bueno... soy...
- Eres el desertor de la Primera Orden - completó Rey dándole un abrazo - Es muy admirable lo que has hecho, y gracias por decirle a Rose que me habían trasladado hasta aquí.
- Lo hice por mi amigo Poe, te juro que quise ayudarte a escapar pero fue demasiado tarde, Kylo Ren ya te había trasladado hasta aquí - explicó Finn separándose lentamente de la Jedi.
- Ayudaste a Poe a escapar - habló Rey contenta - Muchas gracias.
- Agradécele después, ahora tenemos que irnos de aquí antes de que la Resistencia haga caer este lugar junto con nosotros - interrumpió Han y Chewie lo apoyó.
Los 5 salieron de la base para después enfrentar al terrible frío del planeta. En el cielo se podían ver los X-wing volando sobre el oscilador térmico para después soltar un bombardeo sobre éste.
- Sólo hay una persona en esta galaxia que puede dirigir a todo un escuadrón de pilotos de esa forma - comentó Rey feliz - Líder negro.
- Oigan, miren allá - señaló Rose preocupada.
Decenas de Caza Tie llegaron para enfrentar a las naves X-wing de la Resistencia evitando que puedan hacer estallar el oscilador.
- Parece que están en problemas - murmuró Han - Deberíamos darles una mano ¿no creen?.
- Pero cómo podríamos hacer eso Señor Han - cuestionó Finn confundido.
- Mi amigo tiene una bolsa llena de explosivos - contestó el contrabandista de forma tranquila como si llevar bombas en una bolsa fuera algo común.
Rey miró a Chewie esperando alguna afirmación y el wookiee asintió - Usted nunca cambia señor Han.
- Bueno ¿los vamos a ayudar o no? - interrumpió Rose.
- Tienes razón, andando - dictó Han y todos asintieron.
Juntos, se dirigieron hasta la entrada del oscilador mientras un centenar de naves volaban en el cielo enfrentándose entre sí, sin notar las presencia de los 5 rebeldes.
