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Nuestro Destino. "El Hilo Rojo del Destino"

Epilogo Parte 2.

"Recuerdo tus besos
Húmedos en mis labios,
En mi boca trasnochada
Amanecida de pasiones,
En mi cuerpo, sobre mi pecho.
En mi vientre
Recorrido por tu lengua,
Con tenue suavidad
Y rudeza ocasional.
Recuerdo tu respiración agitada
Que excita mi carne
Que la aviva, la enciende,
La apasiona, la apaga…
Recuerdo el sabor de tu piel,
El aroma que deja impregnado
En mi cuerpo desnudo,
Expuesto a tus manos,
Al abrazo en la oscuridad,
Iluminado por luciérnagas
Que moran tus pupilas.
Te irás al amanecer,
Quedaré sola con el recuerdo,
Añorando tus besos
De infinito fuego."

{Recuerdos

Por Gabl}

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Año XX

—¡Vamos hermano, ya es hora de irnos! - le comento emocionada la joven.

—Ya voy, estas tan animada que olvidas que debes despedirte de nuestros padres- le hablo a modo de regaño, mientras llegaba al lado de ella y acariciaba su cabeza.

—Oh lo siento… ¡papá, mamá, ya nos vamos! – grito desde la entrada.

—Ya te escuchamos hija, no tienes que gritar- le dijo sonriendo una bella mujer mientras salía a la puerta de la casa.

—Bueno, será mejor que me vaya o sino también se me hará tarde- hablo el padre de ambos chicos a su esposa.

—Bueno que te vaya bien- se despidió la mujer mayor.

—Hijos, recuerden que es su primer día en esta ciudad, pórtense bien, aunque no se para que se los digo si casi están a nada de salir de la preparatoria- les comento con una sonrisa en el rostro el padre de ambos.

—Descuida padre, sabes que debo cuidar a mi dulce hermanita, así que no te preocupes y nos portaremos bien- respondió el chico.

—Si es verdad papá, pero ya vámonos hermano, si no, no nos dejaran entrar en el primero día- llamo su pequeña hermana mientras lo jalaba del brazo.

—Ok, esta bien, esta bien, solo no jales tan fuerte que casi me arrancas el brazo- rio un poco el mayor de ellos.

—Vayan con cuidado! – grito a lo lejos su madre.

Mientras ambos adultos miraban a sus hijos alejarse, se sonrieron al mismo tiempo, a veces ese par a pesar de que peleaban constantemente, se querían y demasiado, tal era el grado de afecto, que sus padres les hizo pensar, si es que él mayor nació para proteger como todo un guardián a su hermana, porque no importara quien fuera, la defendía a capa y espada, sin importar si él salía herido o no.

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—Muy bien, por favor a todos guarden silencio- dijo quien era la encargada del curso del Tercero A de preparatoria en el instituto.

—Si ya cállense! - menciono una chica bajita de cabellos negros y ojos violetas.

—Ya, ya nos callamos, que mal genio tienes, no te lo habían dicho- le menciono un compañero que tenia cerca a lo cual ella respondió con un resoplido.

—Bueno, como sea, necesito presentarles a unos compañeros que ahora se incorporan con nosotros a clases, por favor, chicos pueden entrar-

En ellos ambos hermanos llegaron al lado de la maestra para sorpresa de algunos y otros pues, no despegaban los ojos de la chica, que a su ver, tenía un lindo cuerpo y unos ojos muy expresivos color marrones. Eso sí, no paso para nadie desapercibido que ambos eran iguales casi en todo, color de ojos, color de cabello que si les peguntaban era de un color peculiar…

—Es que ustedes son gemelos? – preguntaron algunos.

Ambos chicos se quedaron viendo entre si y luego sonrieron al resto.

—Si! – dijeron al unisonó ambos pelinaranjas.

—Nuestros nombres… - comenzó el mayor…- son Orihime e Ichigo, un gusto en conocerlos-

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Bum bum

—No…- murmuraba dormida —No por favor… no te vayas… no! – se levantó agitada y con el corazón latiendo a mil por hora.

—Orihime!, que sucede, ¿te paso algo? - entro alarmado su hermano a la habitación y se sentó en la cama de su hermana.

—Yo… yo… no se… tuve un sueño… y comencé a llorar… no entiendo… no lo entiendo…- le respondió mientras más lagrimas salían de sus ojos.

—Ya paso, ya paso, vamos, tranquila…- abrazaba y acariciaba su cabeza como si de una niña se tratara el mayor de ellos.

Y estaba en lo correcto, hace un par de noches, desde que cumplió los 17 comenzó a tener muchos sueños y algunos se volvían pesadillas, podía ver a su hermano en unas ropas extrañas y a alguien más, alguien de cabellos negros y unos ojos color jade, ¿pero de donde seria?, si apenas llegaron a dicha ciudad y no conocía a nadie y en el anterior lugar donde vinieron, nunca conocieron a nadie así, pero su corazón comenzaba a latir con fuerza, como si quisiera avisarle de algo, pero a la vez dolía, por ellos se aferro mas a su hermano mientras seguía llorando sin razón aparente, dejando que la consolara por lo menos esa noche.

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Bum bum

—Orihime! Puedes venir un rato- hablo su madre.

—Claro ya voy! – y en eso llego al estudio donde su madre estaba revisando unos archivos, encontrando una caja muy hermosa junto a un diario.

— Querida, puedes sentarte y cerrar la puerta-

—Si- ya una vez estaba en el sillón que estaba en el estudio, su madre se acerco y se sentó junto a ella —¿Sucede algo? – pregunto curiosa, rara vez su madre la llamaba para algo, y mas a solas.

—No es nada de lo que debas preocuparte, es solo que…- le entrego una cajita en forma de cofre en un idioma que casi desconocía, ¿es posible que fuese español?, si recordaba esa inscripción o el símbolo podría deducir que fuese un numero 4.

—mmm? ¿Y esto? - pregunto ella un poco contrariada al ver a su madre entregándole dicha caja.

—Ábrelo-

Mientras la pelinaranja abría el cofre sus ojos se ampliaron con sorpresa, al ver su contenido, con sus dedos toco aquella pulsera tan hermosa que había en su interior.

Bum bum

—Pe… ¿pero que es esto? –

—Sabes, hace muchos, pero muchos años, de la familia de tu padre, hubo alguien que era igual a ti, y que se llamaba de la misma manera, según me explicaron las mujeres de la familia, solo este es un accesorio que solo puede ser entregado a la chica que sea en apariencia igual a la dueña de este hermosa pulsera-

—¿Qué? –

—Lo que trato de decir, es que ya pasaron varias generaciones y da la casualidad de que tu hermano y tú, son iguales a sus abuelos de aquella época, creo que esto tiene un poco más de cien años en la familia…-

—Mas de cien años!- se admiró y dejo dentro de la caja aquella pulsera —¡No mamá, no puedo tener algo tan valioso! - le respondió asombrada y asustada.

—Vamos hija, es un obsequió, hace poco cumpliste los diecisiete, y esto era parte de tu regalo, además, se dijo a cada generación que solo puede ser entregado a aquella chica que sea igual a ella…-

Su madre le entrego un libro similar a un diario, con mucho cuidado abrió la pasta, sus páginas a pesar de que estaban muy gastadas por el tiempo aun podían detenerse sus hojas, la chica paso su mano por la primera página encontrándose con un escrito.

"¿Qué es un corazón? ...Si abro tu pecho, ¿Podré verlo?...

Si abro tu cráneo, ¿Lo encontrare allí? ...
Ya veo... esto que está en mis manos... ¿Es un corazón?
"

—¿Un libro de poemas? – miro curiosa a su madre, pero la mayor solo se encogió de hombros.

—La verdad, no te sabría decir, ese libro es lo único que no se ha abierto hasta ahora, pero creo que podrías leerlo quizas luego, ahora ve a hacer tu tarea ya después lo leerás con mas calma, y sobre todo, cuida mucho esas reliquias- sonrió cariñosa su madre.

—¡Esta bien madre, gracias! Los cuidare muchísimo…- se retiró a su habitación, ya una vez adentro, observo una vez mas el libro y lo guardo, al ver la caja donde tenia la pulsera, la abrió nuevamente y la saco, para luego colocárselo.

Una extraña sensación recorrió su cuerpo, y algunas imágenes llegaron a su mente, en ellas estaba de nuevo el chico de cabellos negros y ojos verdes…

"¿Quién eres?" se pregunto ella una vez más, después de sostener su cabeza al sentirse un poco mareada después de ver tantas imágenes correr fugazmente ante sus ojos.

Bum Bum

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El tiempo paso y el año estaba por finalizar, muchas cosas pasaron alrededor de los jóvenes, su hermano tenia una relación con la chica pelinegra que conocieron el primer día de clases, la de cabellos negros y ojos violetas, formaban una linda pareja a su ver, ella estaba muy feliz por Ichigo, terminaron sin ningún problema el ultimo año de instituto con todos sus amigos que hicieron en el mismo.

Siguieron transcurriendo los días y ambos chicos estaban ensimismados en sacar buenas calificaciones en las finales, además tenían que pasar el examen de admisión de la universidad, Ichigo opto por escoger letras, le gustaba mucho la enseñanza así que decidió que sería un profesor de literatura, mientras que Orihime había optado por estudiar medicina, siempre velo por la salud de la mayoría que la rodeaban, así que a medida iba creciendo se dio cuenta que quería ser doctora en medicina general, aunque talvez buscase una especialidad en cardiología, una rama que hace mucho le llamo la atención.

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—Los voy a extrañar mucho mis hijos-

—Cuídense mucho, oigan, escriban y no se olviden de nosotros-

—Claro que no madre, lo hare, además las universidades solo están a horas de distancia- menciono el mayor.

—Ustedes nos han enseñado a ser responsables, no se preocupen mi hermano y yo estaremos en contacto-

Y así cada uno tomo sus maletas y se dirigieron a su destino, ambos asistirían a universidades diferentes, pero estarían siempre al pendiente de ellos, Ichigo fue aceptado en la universidad junto a su novia y estudiarían ahí cada uno la carrera que opto. En cambio, Orihime tendría que viajar un poco mas la universidad donde estudiaría medicina se encontraba mas al centro de la ciudad, y según había leído el folleto compartiría habitación con otra estudiante, aun no sabía quién era, pero estaba muy emocionada de llegar.

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Séptimo semestre y estaba más que agotada, llego y se lanzó de lleno al sofá de la sala, el turno en el hospital fue horrible, y aun no tocaba las notas de las clases que tendría pasado mañana, en resumen, todo un desastre.

—¿Como te fue? - pregunto su compañera de cuarto, quien se encontraba empacando.

—Horrible, mañana tengo conferencia con los médicos de Cardiología y Neurología y el viernes tengo un evaluado con el Dr. Aizawa, así que ¿tú que crees? – hablo bajo la almohada.

Su compañera dejo por un momento las cajas que estaba cerrando —Digo que estas más que cansada, pero bueno hare un poco de café-

—No, no importa y ¿dime como vas? ¿Ya vino tu prometido a buscarte?, veo que ya terminaste de arreglar todo- se sentó en el sillón.

—No aun no, pero no tarda en venir, solo me falta terminar esa caja y es todo-

—Te extrañare mucho, has sido una gran amiga para mi en estos años, y no digamos él que también lo ha sido-

—Claro que sí, tú también lo has sido, pero decidimos dar el siguiente paso- le sonrió ampliamente.

—Por lo menos, aun estaremos en contacto, mañana que tendré la reunión también estará tu novio ya que es del grupo de neurología, acompañara a ese doctor nuevo que viene de intercambio-

—He escuchado que dicen que es muy guapo-

—No lo dudo, también lo he escuchado-

—Bueno- escucho que tocaban la puerta.

—Creo que es tu novio, solo saludare y tomare una ducha, una vez más mucha suerte-

—A ti también, este apartamento se sentirá vacío solo si te quedas tú, ¿no piensas buscar compañero de cuarto? -

—Por ahora no, prefiero la soledad-

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Bum bum

—Eh?! ¿Qué es esta extraña sensación? - se dijo la pelinaranja mientras apretaba su pecho con su mano, hace años que no sentía su corazón tan acelerado como ahora.

Se levanto de la cama y fue por un vaso de agua, tal parecía que sería otra noche sin conciliar de nuevo el sueño, ya era la quinta vez en esa semana, cuando regreso a su cuarto se dirigió hasta la cómoda que estaba cerca de su cama, saco un álbum de fotos y mientras lo ojeaba miraba todos aquellos hermosos recuerdos, observo la foto de sus padres, su hermano y ella cuando eran pequeños, cuando estaban en primaria, secundaria, instituto, recordó las locuras que hacían juntos, paso así mas paginas de la misma, llego hasta algunos fotos de hace pocos años atrás, donde su hermano se estaba casando con aquella pelinegra que conoció en el instituto, curvo sus labios en una sonrisa, se veía tan feliz su hermano ese día, y la novia estaba hermosa en ese vestido, y quien diría que ahora - paso la siguiente página – ya eran padre de un niño muy hermoso de 2 años y en camino venia otra pequeña, "mi hermano no pierde el tiempo" pero estaba contenta por ambos, mientras ella, bueno con todo lo que conllevaba su carrera y estudio, casi no tenia tiempo para socializar con nadie, su hermano le presento a alguien, pero no era su tipo, a pesar que era medico también, solo podría verlo como un amigo.

Cuando se dispuso a guardar el álbum, observo al fondo del cajón un libro con pasta color verde —Eh?!- una vez en sus manos, busco la llave y lo abrió —Es el libro de Inoue Orihime…-

Bum bum

—Así que esto es lo que he estado sintiendo, esta extraña presencia… no me digas que ya será hora de conocerlo, eh, ¿Orihime? - abrió las páginas de este y leyó unos cuantos fragmentos —Shinigamis, Hollows, Espadas… más parece una historia de película, pero se que no escribiste esto para hacer parecer que estabas loca, sino las memorias que querías transmitir, ¿tenías miedo de volver a olvidarlo verdad? Es por eso por lo que dejaste tú diario solo para aquella que fuese en apariencia igual a ti, y quizas en esencia, aun no estoy segura si soy tu encarnación, pero créeme, a pesar de he leído tus historias con tanto entusiasmo desde que me dieron este libro, a veces pienso que quizas no encontraremos a tú amado en esta vida, y si no lo logro, solo puedo pedirte…perdón- cerro el libro y lo volvió a guardar.

Se dirigió hasta la ventana, era una hermosa noche y una luna menguante se encontraba en el firmamento —es igual como lo describes en tu diario, se parece a la luna de Las Noches- rio por lo bajo —Quien diría que, en esta vida, tu esposo, ese chico Kurosaki, seria mi hermano ahora, parece una ¿broma no?, pero creo que es lo mejor, ella, esa chica su esposa, creo que ella era su hilo rojo, ahora, ¿Dónde esta el nuestro Orihime? ¿Cuándo conoceré a ese hombre que te robo el corazón, el aliento, en esa y muchas otras vidas más? ...-

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"Pronto mi niña… pronto volverás a ser un solo latido ese corazón, ya es hora de que seas feliz otra vez"

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—Buen día- se presento la pelinaranja, aun faltaba un poco mas de una hora para que comenzara la reunión, pero hizo espacio y logro estar antes de tiempo.

—Oh! ¿Hime estas aquí? - le hablo un caballero de Ojos azules y cabellos plateados.

—Claro que sí, ¿Qué esperabas, que no viniera? - le respondió con un mohín siguiendo el juego de su amigo —Y a todo esto, me dijiste que vendría alguien a quien conoces del área de Neurología, ¿dónde está? O ¿es que es un fantasma? - hablo en broma.

—Claro que no!, justo esta por entrar, fue a revisar unas tablas del piso y no tardara en entrar-

Y mientas entraban hablando amenamente ellos, ingreso alguien al salón —¡Oh aquí estas!, ven te presentare-

Y cuando el hombre que vestía una bata blanca y bajo ella su uniforme color azul rey, llego al lado de aquel de cabellos plateados que conoció hace solo unos semestres atrás, sin duda alguna ambos eran excelentes médicos, solo faltaban las ultimas evaluaciones y entregar la tesis, por lo otro, ya estaban prácticamente graduándose de su doctorado. Pero al ver a la joven que estaba junto a él, su corazón se detuvo, para luego latir con mayor rapidez, ¿Qué era eso?

Bum bum…

Orihime al verlo, no pudo evitar mirarlo asombrada, con lágrimas casi inundando sus ojos…

—Tú… tú...- ni siquiera las palabras salían.

El hombre que estaba frente a él estaba igual o peor que ella, pero algo le gritaba que al fin la había encontrado—Ulquiorra Cifer, Neurocirujano, un placer-

—Orihime Inoue, Cardióloga, encantada- sonrió a pesar de que sus lágrimas no dejaban de salir… "Orihime, es él… es él… al fin pudimos encontrarlo"

Y a pesar de las bromas del peliplateado, no dejaron que nada opacara el encuentro, ambos estaban felices de conocerse aun cuando uno no lo demuestre tan abiertamente debido a su estoico rostro, pero eso no restaba que sus ojos si gritaran la emoción que tenía por estar ahí junto a ella, sus corazones latiendo como uno solo, pero hay que darle tiempo al tiempo, una historia no seria historia si comienzas por el final, ¿verdad?

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Quizas falta para que sus recuerdos se sincronicen, pero eso no quiere decir que una nueva historia no este por escribirse, ambos en un mundo donde pueden estar juntos, pueden comenzar de nuevo y esta vez no habrá poder que pueda separarlos, han esperado mucho y ahora comenzaban nuevamente su historia de amor… una historia que querían que terminara en un hermoso final feliz como tanto lo anhelaban, o por lo menos sus almas lo gritaban, este es solo el comienzo de lo que está por venir…

Una historia termina, pero otra esta por comenzar, pero de una cosa si están seguros, que jamás se alejaran el uno del otro.

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Ulquiorra… te amo…-

Y yo a ti, Orihime…-

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"Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo , del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse, o enredarse, pero nunca llegara a romperse."

FIN


Gracias agradezco mucho a todos los que siguieron esta historia, la fin le di un punto final, espero les haya gustado, ¿porque lo deje abierto? porque quiero que imaginen uds como termino todo, aunque adelantandonos es obvio que se casaron y tuvieron hijos, pero esa ya es otra historia...

Bueno me despido que tengo otras historias mas que actualizar, asi que les envio un super abrazo virtual y agradeciendo los ánimos que siempre me dieron, gracias y hasta pronto.

Sohma