DISCLAIMER: JK estará loca, pero desgraciadamente los personajes son suyos.

"Este fic participa en la actividad extra de junio de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black".

Beta: Nea Poulain

Nunca curará

Sirius es como una fuerza de la naturaleza. Aterriza en tu vida y arrasa todo a su paso; es imposible detenerla y mucho menos controlarla. Remus sabe que después de que Dumbledore dijera las palabras: «Harry está en peligro», no había forma de pararlo. Sin embargo, justo antes de entrar en la puerta del Departamento de Misterios, se detiene y lo mira a los ojos.

—Ten cuidado, Lunático, te quiero de vuelta. —Lo dice con la voz ronca y socarrona, como si se fuese a jugar al quidditch. Le brillan los ojos grises y, por primera vez desde su regresoparece joven otra vez.

A Remus se le encoje el corazón. Quiere decirle que él también tiene que tenerlo, que esto no es un partido contra Slytherin y que Harry no es James. Le gritaría que espabile, que ni siquiera doce años en Azkaban han servido para apagar al gamberro que lleva dentro. Haría todas esas cosas si supiese que serviría de algo, pero sabe que no. Así que, inevitablemente, hace lo mismo que cuando tenía once años: devolverle la sonrisa y meterse de lleno al peligro.


Horas después, Remus sigue mirando el arco.

Remus lleva toda una vida de pérdidas. Han sido años diciéndose que Sirius nunca fue bueno y debería odiarle. También ha pasado los últimos meses discutiendo con él sobre la guerra, la casa, las misiones que realizaban y hasta sobre qué pedir para cenar. Durante todo el colegio intentó, sin éxito, convencerse de que era la peor influencia posible. Una parte de él siempre supo que Sirius moriría haciendo algo terriblemente temerario: ya fuera peleando o sobre una escoba.

¿Entonces por qué duele tanto?

Intenta coger aire, que las piernas le respondan y salir de la sala, pero no puede. Sabe que en cuanto lo haga, será real, Sirius se habrá muerto de verdad y su vida dejará de tener sentido. Intenta acordarse cómo fue no tenerlo en su vida, pero no se acuerda; esos doce años son un agujero negro y no quiere volver ahí.

Pero volverá a la Orden y luchará en la guerra como nunca antes lo ha hecho, porque esta vez no le queda nada que perder. Peleará contra Voldemort y protegerá a Harry porque él es el único merodeador que queda para hacerlo.

Sin embargo, la herida no se curará nunca.