DISCLAIMER :todos los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi, solo los tomó prestados.

La historia es enteramente mía, queda prohibido publicarla en cualquier plataforma sin mi consentimiento.

El día de la tan esperada boda entre Serenity Winston actual presidenta de milenio de plata y el afamado jugador de futbol americano Seiya Kou había llegado. Los medios trataban lograr tener un espacio en las calles aledañas al hotel en donde se celebraría la gran ceremonia, tan solo para obtener una toma de la pareja.

—¿Y bien estas listas? - pregunto Lita a sus espaldas, poniéndole un ultimo accesorio en el cabello.

Serena sonrió, al tiempo en que se levantaba del mullido asiento.

—No podría estar más lista que ahora.

—Pensé que te arrepentirías de esto en cualquier segundo.

Serena mordió el interior de sus mejillas para no gritar el cuanto le dolía aquello, clavo la vista en el espejo intentando que los recuerdos que amenazaban con invadirla se disiparan, pero como era de costumbre, esa táctica no funciono. Los sucesos que acontecieron el anterior año la habían marcado, no en aquel sentido en que su cuerpo sufriera heridas físicas, pero vaya que se había llevado impactos severos en el alma.

—No existe motivo alguno para no hacerlo, es lo correcto es lo que me acercara a mi felicidad.

—Serena hace poco mas de un año que Darien murió… no creo que sea prudente tomar una decisión precipitadamente, es algo de lo cual te puedes arrepentir toda tu vida.

—Lita no me arrepiento de una sola cosa de mi pasado, es lo que me condujo a este maravillo presente.

—Si la decisión esta tomada no hay nada que yo pueda hacer—respondió la castaña resoplando, abriendo la puerta de la habitación, para luego quejarse del sencillo vestido que su amiga escogio para tan importante ocasión.

Serena bajaba las escaleras con gracia, ante la atenta mirada del novio que la esperaba en el último escalón.

—¿Estas lista?-le pregunto el hombre con dudas.

—¿Es que acaso todos dudan de mi capacidad de decisión? Por supuesto que estoy lista, estas viendo a la novia antes de la boda, creo que eso te debe de dar alguna idea de mi firmeza.

Una risa salió de los labios del novio, ante el enojo que la rubia demostraba.

—¿Quieres que te crea?- pregunto él ofreciéndole el brazo.

—Esta hecho—repuso la rubia, enlazando su brazo con el del novio.

—En efecto estoy completamente sorprendido—admitió él con aspecto francamente asombrado, caminando con ella hasta el auto.

—¡Por cierto Lita! Malachite está con Endi en el auto de atrás, seria bueno que les hicieras compañía.

—¡Oh por supuesto! -repuso ella entusiasmada, sin notar que una sonrisa se dibujaba en sus labios.

—¿Cuándo pensaran confesarnos que son pareja? -pregunto Seiya por lo bajo, para recibir un codazo por parte de la rubia.

—Es demasiado entretenido verlos compartir miradas furtivas nunca había visto esa mirada en Malachite es como si se tratase de un adolescente enamorado.

—El amor, el amor —comento él soltando un silbido— tenias todo controlado incluso mudaste de auto a Endi.

—¿Qué te puedo decir? Es mi instinto protector de madre, mis asuntos personales no tienen por que volar en su cabeza.

—Es la decisión mas sana que pudiste tomar, sin embargo ¿ya decidiste quien será la paloma herida en todo esto?

—Estoy conduciendo, eso quiere decir que te daré el honor de bajar y dar tu declaración a los medios.

—Definitivamente esto me acarreara una decena de nobles damiselas que se ofrezcan como sacrificio.

—Serás tendencia en todo el mundo como el novio angelical, tus seguidoras se triplicarán por lo menos, tendrás todos os reflectores en ti.

—Incluso de podría contratar como mi manager en asuntos internacionales, eres tremendamente inteligente — contesto riendo a carcajadas.

—Soy más analítica de lo que te puedas imaginar—respondió Serena, viendo a través de la ventana del auto asegurándose de no ver a ningún reportero cerca antes de aparcar.

—Estoy consciente de ello, míranos aquí.

Serena se detuvo delante de la entrada que se encontraba completamente cerrada para el público en general.

—Gracias por esto. - dijo ella de pronto.

—Suerte Serena, te mereces íntegramente la felicidad que te espera, nunca mires atrás concéntrate en el futuro.

Ella guardo silencio por unos instantes, hasta que Seiya le apremio que se fuera para que no perdiese el avión que le esperaba.

Serena presiono con ahincó el acelerador, ansiosa por tomar el vuelo que durante tanto tiempo estuvo esperando, una etapa de su vida quedaría momentáneamente pausada.

—¡Es increíble! - murmuro Endimión viendo a través de la ventana del coche.

—Endimion no has dejado de mirar la ciudad durante todo el trayecto—dijo Malachite entre risas al ver como Serena acariciaba los cabellos del niño que se encontraba exhorto ante los paisajes.

—¿Por qué nunca habíamos venido aquí mamá? -pregunto con entusiasmo.

—Por que aun no era el momento pequeño.

—De haber sabido que te gustaría tanto España te hubiera traído hace mucho tiempo sobrino—dijo Malachite guiñando un ojo a través del retrovisor.

—¿Mama nos quedáramos aquí?

—Bueno debido a que el mundo piensa que la presidenta de Milenio de plata se tomo unas indefinidas vacaciones creo que nos podremos quedar aquí siempre y cuando tu tío Malachite acepte hacerse cargo de los negocios de mamá.

—¡Por favor tío acepta! -grito el infante al castaño.

—Bueno ya que insisten tendré que dar el anuncio en días próximos. —replico el hombre sonriendo.

—Acércate— dijo de pronto la rubia para ajustarle la corbata de nuevo.

—¡No soporto la corbata por más tiempo! —refunfuño, haciendo pucheros, pero las hojas de los arboles cayendo los distrajeron por completo.

—¿Recuerdas lo que te dije que significaban las hojas de arce de ese color?

La mirada del niño se lleno de alegría, y una sonrisa se dibujo en sus labios al comprender lo que aquello significaba.

—¡Es otoño! -dedujo él exudando entusiasmo.

—¡Hemos llegado! -comunico Lita al adentrarse en un pequeño pueblo, después de que Malachite detuviera el coche por completo.

—¡¿Me anudaste la corbata bien?! — pregunto él pequeño pasándose una mano nerviosa por los cabellos.

—Anda corre—le apremio ella abriendo la puerta del auto, para ver como Endimión corría hacia la casa que se alzaba frente a sus ojos, el niño abrió la puerta con decisión correteando por toda la casa buscando sin descanso.

—¡No hay nadie en casa! -grito con tristeza tomando la mano de su madre.

—¿En verdad? -cuestiono con pesadez, recorriendo las recamaras de la propiedad, hasta llegar una puerta trasera, escuchando una tenue música de fondo.

—¿Escuchas? -dijo de pronto, abriendo la puerta con sosiego.

—¡Espera Endimion no puedes hacer eso! -grito ella, pero la hermosa vista la dejo boquiabierta.

Varios arboles de Arce se alzaban ante sus ojos, las hojas tapizaban el suelo que pisaba, un estanque se encontraba al fondo al igual que una capilla.

—¿Sorprendida? - pregunto Malachite apareciendo de lo que parecía un tronco de árbol.

—¿Me podrías explicar que es todo esto?

Serena trago saliva al ver la suave alfombra de pétalos que guiaban hasta la capilla, deseaba con todo su ser que lo que sucedía no fuera producto de su imaginación.

—Todo lo que tienes que hacer es tomar mi brazo y nos dirigiremos hacia tu respuesta—refuto, sonriéndole.

—Espera ¿Dónde demonios se metio Endi?

—Ya lo veras querida—contesto riendo a carcajadas.

Serena exhalo un suspiro al comprender que su hijo se encontraba bien.

La condujo hasta la capilla que se encontraba entre dos enormes arces, que tiraban hojas a cada minuto, sus pupilas se abrieron de par en par al escuchar la música de piano proveniente de una Lita tocando al fondo de la estancia, de la primera apareció Endi rociando pétalos de rosa por la alfombra por donde pasaba, y al final, al final se encontraba el hombre del cual aún seguía enamorada después de tantos años, el camino a través del pasillo le pareció eterno hasta que Malachite la entrego a él, aquello había sido totalmente inesperado pero ¿acaso algún plan en su vida había salido como lo planeado?

Perdida en la sensación de estar con Darien apenas fue consciente cuando Endimion apareció en escena con los anillos, sus ojos se llenaron de lagrimas al ver el aro dorado, pero aún más cuando Darien tomo su mano y antes le puso el anillo que hace años había dado por perdido en esa tienda de joyas.

—Yo Darien Chiba te tomo a ti Serena Tsukino como mi legitima esposa, prometo serte fiel en las alegrías tanto como en las penas, en la salud y en la enfermedad hasta que en mi otra vida te vuelva a encontrar y jurarte de nuevo estas mismas palabras.

La rubia tomo la argolla deslizándola por el dedo anular del moreno, sin retirar su mano de la suya.

—Yo Serena Tsukino te tomo a ti Darien Chiba como mi legitimo esposo, prometo serte fiel en las alegrías y en las penas en la salud y en la enfermedad todos los días de esta y las siguientes vidas, aunque por algún motivo estoy segura que ya hemos dicho estos mismos votos al menos un centenar de ocasiones.

—Por el poder que me ha sido otorgado yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia— dijo de pronto el hombre con túnica.

El moreno tomo su mentón, para unir sus labios con los de la rubia que lo recibieron anhelantes, disfrutando del vaivén de sus lenguas, finalmente fueron separados por el arroz que Endi les lanzaba.

Malachite, Lita, Zafiro y Petzite bromeaban entre risas, Serena consiguió obtener una vista de ellos cuando Endi finalizo con su labor, sonrió al ver el rostro de las personas que le ayudaron en momentos significativos de su vida, que sin la intervención de alguno de ellos no hubiera logrado estar con vida.

Zafiro dio un suspiro, al verla.

—Veo que el darte mi abrigo rindió sus frutos.

—No te agradecí aquello, incluso me estaba quejando de lo mucho que pesaba— dijo ella con las mejillas enrojecidas.

—No fue nada, gracias a ello Petzite se dio cuenta de su amor por mi al cuidarme en la covalencia de las heridas, alguien me dijo una vez que no se puede alcanzar el paraíso sin pagar un precio justo. Y estoy completamente de acuerdo con ello—declaro él levantando la mano de su ahora prometida mostrando su anillo.

—¡Felicidades! - agrego Serena.

—Querida hoy es su día, los dejáramos aquí mientras nosotros traemos toda la comida que realizamos "secretamente"

Los presentes entraron en la casa, dejando a los ahora esposos en el jardín.

Endimion correteaba por toda la estancia, revolviéndose entre las hojas al tiempo en que Serena corría tras él, tras aquel día en que se debatió entre la vida y la muerte los doctores habían asegurado que no pasaría la noche, sin embargo, se encontraba más vivo que nunca con todo lo que alguna vez había deseado.

la mayor secuela fue el haber perdido gran parte de la movilidad de su brazo derecho, aunque el último año había recibido innumerables terapias que prometían lograr que con esfuerzo y paciencia mejorara en gran medida, pero no le importaba en absoluto al ver a su ahora esposa e hijo con vida.

—Adoro que sea otoño—comento de pronto ella acercándose hasta él, sonriéndole, el tenerlo así de cerca lograba que su corazón latiese como las alas de un colibrí.

—Yo los adoro a ustedes—dijo él tomándola por la cintura ágilmente.

—Había olvidado que eres igual de ágil aun con un brazo.

—Entonces creo que me veré forzado a que recordárselo hoy por la noche señora Chiba.

—Soy incapaz de negar su habilidad señor Tsukino — respondió la rubia sintiendo como sus mejillas se sonrojaban al entender a lo que se refería su ahora esposo.

—Ni que lo dudes, sin ella no estaríamos charlando justo ahora—contesto con una sonrisa pícara.

—Ahora que lo pienso Chiba solo tengo una pregunta.

—¿Cuál es pequeña coneja? -inquirió con curiosidad acariciando sus cabellos.

—Si la respuesta es positiva no cambiara mis sentimientos hacia ti… es solo que ese día que te vi con aquella mujer ¿rompiste tu promesa?

—Como te podrás imaginar todo aquello fue planeado hasta el ultimo detalle, pero no culmine con la acción, cuando jure mi fidelidad fue completamente real, al igual de real como el que recibía informes constantes de lo que hacías después de que te encontré gracias a un reporte de un anillo de diamante rosa con un grabado de tu nombre y el mío el usurero al que se lo vendiste se negaba a darme información respecto a ti hasta que no se sintió forzado pero pague con gusto cada centavo.

—Necesitaba dinero para el nacimiento de Endi…—sus palabras fueron acalladas por los labios de su marido que devoraban los suyos con vehemencia, explorando su boca con arrojo, después de unos segundos se separó de ella para darle un tierno beso en su frente.

—Gracias a ello di contigo coneja tus razones tenías para hacerlo. - agrego acariciando sus mejillas con cariño.

—Te amo—declaro con sincera honestidad, tomándole de la mano.

—Yo te amo aún más cariño, ten por seguro le agradezco a los cielos el que estes conmigo y aun mas el que me hubieras aceptado.

Serena, negó con la cabeza. No había motivo alguno por el cual ella tendría que perdonarlo, así como tampoco existía razón para hacer que él siguiera viviendo atormentado por el resto de sus días, lo rodeo del cuello con los brazos, llena de amor y gratitud hacia su maravilloso esposo que la estrecho contra si hundiendo su rostro en los rubios cabellos. Darien la recibió con gusto, sintiendo de nuevo lo genuino de las emociones de ella, la amaba con vehemencia. Por primera vez desde hace cinco años volvía a sentirse amado por la niña de cabellos desordenados que había cautivado su corazón por completo, la amaba,

—¡Papa! -Grito un pequeño torbellino, abalanzándose de las piernas de tu progenitor— No te había podido abrazar por que el tío Malachite me pidió que guardara compostura hasta después de su boda.

Darien lo cargo dejando un beso en su cabeza, al tiempo en que desordenaba sus cabellos.

—¿Nos podríamos quedar aquí para siempre? - pregunto de nuevo el niño a sus progenitores.

—Se hará lo que tu quieras pequeño, solo no se te suba mucho a la cabeza—contesto Darien.

—En ese caso también quiero hermanos, no podre jugar solo en todo este lugar.

—¿Tu que opinas Coneja? Será que le cumpliremos a este pequeño bribón.

—¡Ustedes dos sí que son incorregibles! -contesto entre risas al tiempo en que Endimion huía de la escena para seguir corriendo entre los árboles.

—Ya lo has escuchado querida más vale trabajar en ello cuanto antes.

Serena sonrió, para luego recibir los labios de él con un suspiro de placer deleitándose en aquellas sensaciones que añoraba se volverían cotidianas en su vida. por fin después de tantos años sentía que nada le faltaba.

Zafiro observo a la pareja desde los ventanales de la amplia casa, una sonrisa se dibujó en su rostro cuando los vio caminar con Endimion entre los árboles. Él era de las pocas personas con aquel don excepcional que prevalecía durante los siglos. Recordaba a la perfección su última rencarnación al igual que el año en que conoció a la insólita pareja que logro salir indemne de los obstáculos que los rodeaban, sin duda alguna ellos se volverían a encontrar.

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Arcano de Sangre

Su inesperado regreso marcaría el nuevo comienzo de una nación, pero sobre todo de una lucha por demostrar que todo aquello le pertenecía sin exceptuar a la que debía ser su Reina.

Lo que acaban de leer es una pequeña sinopsis de mi siguiente historia será publicada en dos meses si en dos meses por que esta si la terminare antes de mostrarla en plataforma, actualizar esta historia en verdad literalmente me tomo años, decidí darle un final feliz ¿Qué cosas no?

Quiero agradecer a todas las personas que me esperaron, y capitulo con capitulo me alentaron a escribir con sus votos y opiniones. sobre todo a yssareyes48 Daniyaz0912 y Mabel-Chiba-25 a dos de ustedes por acompañarme desde Fanfiction con sus maravillosos detalles y a una por sus innumerables comentarios llenos de chispa que me llegaron al corazón demasiado.

¡Espero seguirnos leyendo, en mi siguiente aventura! Besos y abrazos lunares.