Kitty Trouble
Por phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 19
Hermione estaba sentada en su dormitorio de la sede, leyendo uno de los libros que había prestado cuando escuchó su nombre ser llamado.
—¡Hermione!
—¡Por aquí, Ron!
—Hermione. —La voz de Ron se escuchaba cada vez más fuerte—¡Hermione!
—Ron, tranquilízate, estoy aquí— Le dijo Hermione cerrando su libro y mirando al chico en su puerta.
Él la ignoró y levantó un sobre en su mano.
—Es de Harry.
Hermione rápidamente se levantó y arrancó la carta en su mano, mirando la escritura del frente de la misma.
—Esta no es la letra de Harry.
—¿No lo es?
Ella rodó los ojos, antes de contestar con voz desganada.
—Vamos Ronald. Conoces a Harry desde hace siete años. Debía imaginar que conoces su letra. —Ronald apartó la mirada y murmuró algo inentendible—. Probablemente sea de Tom. —Continuó y se dispuso a leer.
«Estimados Sr. Weasley y Srta. Granger,
Sé que Harry les prometió escribirles apenas nacieran los mellizos, pero ahora está descansando y no ha tenido tiempo para hacerlo. Ha estado muy ocupado y sólo necesita descansar, así que he tomado su lugar. Sobre todo ante las súplicas de Harry, y quiero decirles que lo hizo mucho.
Fue una larga espera. Harry entró en parto en algún momento de la mañana, no lo recuerdo bien. No creo que haya mirado la hora. Estaba en mi oficina, pero Raymond y Severus estaban en la biblioteca donde Harry se encontraba. Oh. No les dije. Descubrí que allí estaba el nido de Harry. Está en la parte más profunda de la biblioteca, escondido en una esquina. De todas formas, el miércoles 17 de agosto a las 10:48pm, Félix Sirius Ryddle nació con 8.19 libras y midiendo 20.20 pulgadas. Y a las 22:52hrs, Raja Molly Ryddle nació pesando 7.93 libras, y con 20.20 pulgadas de altura. Ambos están completamente sanos y tienen sus diez dedos en manos y pies. Lloraron a gritos cuando nacieron, y sin duda tienen un par de buenos pulmones. Son perfectos.
Como pueden ver en las fotos que he enviado junto con la carta, tienen algunas adiciones extra con ellos. Ambos tienen unas pequeñas orejas de gato y sus colas están ocultas entre las sábanas. No tienen pelo en ellas, aun son pequeños trocitos de carne, pero deben crecer en un par de semanas más o menos. Por lo que pude ver, tienen pequeños mechones negros en su cabeza del mismo tono de negro que Harry y yo. Son unos mellizos perfectos, la única diferencia que tienen es en sus ojos. Ambos tienen heterocromía. En el caso de Félix, su ojo derecho es azul y el izquierdo es de color verde; y Raja tiene el derecho verde y el izquierdo azul. No hay nada de malo con ellos, sólo salieron así. Fue un shock al principio, pero los amamos de todas formas. A Harry le gusta decir que son la combinación perfecta de ambos. También me gusta pensar así...
Harry está bien, sólo esta un poco cansado y tiene que estar en reposo. Lo va a necesitar. Ambos están bien de acuerdo con Albert, el sanador que conocieron cuando estuvieron aquí. Estamos muy contentos de que los mellizos finalmente estén aquí, pero no lo estamos tanto con los días sin dormir que vienen. Pero eso es parte del paquete, por lo que nos las arreglaremos de alguna manera. Harry se negó a moverse del nido durante los primeros días, pero finalmente los llevó a su habitación, pero supongo que es sólo su instinto tratando de protegerlos. Debería pasar pronto. Espero.
He estado divagando. Disculpen, no suelo hacer eso, pero no puedo evitarlo. Es todo por ahora. Harry les escribirá cuando esté más descansado. Siento si esto haya tardado en llegar, les mantendremos informados.
Sinceramente,
Tom Ryddle.
Pd. Hay una carta adjunta a esta, supongo que ya la notaron. Si pudieran entregársela a Dumbledore les estaría muy agradecido.
Hermione chilló mientras terminaba de leer la carta y tomó las fotografías para verlas.
—¡Aw! ¡Son tan lindos!
—Me gustaría haber estado allí. —Dijo Ron al tomar la foto que le ofrecía Hermione.
—A mí también. Mira, ¡es una oreja! —Dijo la otra señalándola.
—Sí. Mira sus ojos.
Continuaron exclamando lo adorables que les parecían mientras veían las fotos hasta que estas se acabaron.
—Tom se ve realmente feliz como un padre. Muy emocionado—Dijo Hermione volviendo a tomar la carta y revisándola.
—Y no es broma. Él sólo siguió y siguió.
—Oh, cállate. —Le dijo Hermione, pero aun así sonrió porque sabía que era verdad.
—Me pregunto porqué le habrá escrito a Dumbledore. —Comentó Ron agarrando dicha carta—. Pensé que lo odiaba.
—No lo sé, pero debemos dársela. ¿Está aquí?
—No. Pero se supone que debe llegar dentro de poco para una reunión.
—Bien. Se la daremos allí y luego les daremos a todos la buena noticia.
xxx
—... Y estas fotos venían con ella. El de la izquierda es Félix Sirius y la de la derecha es Raja Molly.
—¿É-Él la nombró como yo? —La Sra. Weasley pregunto mientras su mirada permanecía en una de las fotos.
—Eso parece—dijo Ron con una sonrisa— también con Sirius.
La pelirroja mayor se quedó mirando las fotos de los mellizos por unos segundos antes que rápidamente se pusiera a llorar. El Sr. Weasley fue rápidamente a su lado para consolarla.
—É-Él la llamo...
—Se ven sanos—Dijo Tonks que se encontraba inclinada sobre el hombro de Remus para poder mirarlos—Sin embargo, sus ojos son un poco extraños.
—Eso es gracioso viniendo de ti—comentó Charlie en broma y la metamorfomaga le sacó la lengua.
—Creo que eso los hace únicos—comentó Hermione.
—Sí, pero podrías pensar que con solo sus orejas y colas los harían lo suficientemente únicos, pero también tuvieron que traer eso—dijo Ron.
—Sí... pero siguen siendo lindos.
—No dije que no lo fueran. —dijo Ron—. Pobre Harry, ni siquiera sus hijos pueden ser normales.
Todos se rieron ante ese comentario.
—¿Quién es ese sanador que mencionan? —preguntó Remus.
—Oh, ¿Albert? Es un viejo amigo de Tom de la escuela. —Hermione le respondió.
—Hmm... Albert Mitchell, Slytherin. Lo recuerdo. Tenía mucho talento. —Dumbledore dijo, pensativo—. Usualmente pasada el rato con Tom y su sequito, pero nunca fue un gran seguidor de su causa.
—¿No lo meterá en problemas?
—No, Srta. Granger. Estaba allí solo para apoyar a Harry con su embarazo. Eso es lo que hacen los sanadores—dijo Dumbledore bajando la carta.
—Que bien, porque él realmente es una persona muy agradable y buena, obviamente ganó la aprobación de Tom si él es su 'amigo'.
—¿En dónde está aquí? —preguntó Billy—. Parece la... lavandería.
—Oh. Creo que es su nido. Tom dijo que estaba en la biblioteca. —Le respondió Ron.
—¿Su nido?
—Sí. Los gatos hacen nidos cuando van a dar a luz. —Dijo Hermione—. Con Harry pasó lo mismo.
—Oh, comprendo.
—Srta. Granger, ¿dijo que había una carta para mí? —Dumbledore cuestionó.
—Oh, sí—sacando la carta de su bolsillo trasero, se lo entregó al mayor—. Aquí tiene, profesor.
—Gracias. —Respondió amablemente y se acomodó para leerla.
—¿Y qué le escribió al profesor Dumbledore? —Charlie le susurró a Ron, más este sólo se encogió de hombros.
La plática se menguó hasta que la atmosfera se sintió tensa, llena de suspenso de la reacción de Dumbledore a lo que decía la carta. Mientras la leía, las cejas de Dumbledore se alzaron por la sorpresa y una sonrisa tiró de su boca. Al terminar, dejó la carta a un lado.
—¿Qué decía? —Ron dejó escapar. Hermione en cambio se quedó mirándolo fijamente—. Q-quiero decir—se sonrojó profundamente y bajó su cabeza mientras se corregía—¿Puede decirnos qué decía?
Dumbledore junto sus manos y mantuvo sus ojos en el papel antes de levantarlos hacia ellos.
—Parece...—inició, sus ojos brillantes de locura—. Que tengo una respuesta a tu pregunta, Arthur. Desde este momento, Lord Voldemort dejó de existir.
Un jadeo colectivo recorrió la sala y voces se dieron al alza.
—¿Qué?
—¿Cómo puede ser esto posible?
—¿Pasó algo?
—¿Realmente se acabó?
—¿Qué significa eso?
Otros, en cambio, demostraron su sorpresa en silencio.
—Profesor. ¿É-Él se rindió? —Preguntó Hermione, los demás quedándose en silencio para escuchar la respuesta.
—Es correcto, Srta. Granger. Voldemort, o Tom Ryddle como ha decidido llamarse a sí mismo, renunció a la guerra.
Aplausos y gritos resonaron por toda la casa, tanto que las casas a su lado las hubieran escuchado de no ser por el encanto en el lugar. Después de años de vivir con miedo, la esperanza floreció en los corazones de muchos, y lágrimas se desbordaron compartidas entre todos en la habitación.
—¡Es una trampa! —Moody gritó golpeando su mano contra la mesa—. ¡Esta haciendo que bajemos la guardia para podernos atacar!
—Oh, cállate Ojoloco. ¿No puedes ser feliz por una vez? —Le gritó la Sra. Weasley.
—Es una trampa, te digo. —Gruñó.
—No Alastor. No lo es. —Dumbledore le dijo—. Este papel fue empapado en una poción de verdad. No podía mentir al escribir esto. La guerra se acabó.
Moody lo fulminó con la mirada a través de la mesa, mientras todos volvían a aplaudir.
—¿Qué es lo que quiere a cambio? Seguro quiere algo con ello.
Todos los presentes se tranquilizaron ante la pregunta y miraron hacia Dumbledore.
—En efecto, existe una lista de peticiones que-
—¡Lo sabía!
Dumbledore levantó la mano y Moody dejó lo que parecía ser un largo discurso sobre la vigilancia constante.
—Dije peticiones Alastor, no demandas.
—¿Y cuales son esas entonces? —preguntó Remus.
Dumbledore volvió a coger la carta, antes de responder.
—Todas son bastantes manejables con algo de cooperación. —Dijo—. Él renunciará a la guerra y a su título a cambio de no ser acusado por sus acciones y lo dejen en paz por el resto de sus días con su futuro marido y sus hijos. —Un estallido de voces se originó entre el grupo reunido, pero Dumbledore levantó su mano pidiendo por silencio antes de continuar—. También, aceptará cualquier castigo que se considere razonable. Pidió que sus seguidores sean eximidos de culpa con excepción de unos pocos que entregará al ministerio. —Dumbledore bajó la carta antes de juntar sus manos, entrelazándolas entre sí y mirase a las personas de su alrededor.
—¿Eso es todo? —Preguntó Tonks.
—Bueno, hay una pequeña petición de permitir que sus hijos asistan a Hogwarts cuando estén listos. Pero eso no es un problema. Aceptaré a cualquier niño en mi escuela sin importar su origen.
Todos se miraron entre ellos por un rato antes que Charlie decidiera hablar.
—Bueno... no suena tan mal...—Dijo, pensativo.
—Sí. Digo, se está rindiendo y está aceptando el castigo.
—Creo que todo fue obra de Harry—dijo Hermione con una sonrisa.
—Suena como si lo fuera—Ron acordó.
—¿A quiénes entregará? —preguntó Remus.
—Hay una lista de nombres que colocó, pero también acepta otros que no estén en ella, aunque tenemos que decirle por qué.
—Está bien. No suena tan mal. —comentó el Sr. Weasley—. Así, los que merezcan ser castigados tendrán su merecido.
—Cierto o no —Dumbledore soltó, levantándose—, debo entregar esto al Ministerio. Tenemos mucho que discutir.
Dumbledore se retiró del lugar mientras los demás se iban a celebrar.
