EL PASADO A VECES SE HACE PRESENTE EN LAS REUNIONES FAMILIARES

CAPÍTULO XXI: RECORDAR EL PASADO SIN QUE TE DUELA ES SEÑAL DE QUE LO HAS SUPERADO


Ran había estado rara desde que se recuperó de sus heridas del secuestro, porque no podía dejar de pensar en lo sucedido y no es porque tuviera un post trauma por las heridas, sino por la persona que pensó que la había rescatado. Ella estaba inconsciente, pero no pudo evitar nombrarlo cuando finalmente se sintió a salvo en sus brazos, es cierto que lo había nombrado como un fantasma de su pasado pero lo que más la intranquilizaba fue la respuesta que obtuvo "Que bien se siente ser llamado por ese nombre de tus labios", por un momento pensó que lo había vuelto a ver, pero cuando recupero la conciencia se enteró de que fue Conan quien la rescató y la sacó de ese lugar cargando, ¿que habrá querido dar a entender con su respuesta? ¿o ella fue quien imaginó esa respuesta?, si bien cuando vivían juntos sospechaba que él era Shinichi, Conan siempre encontró la forma de reducir sus sospechas, además ahorita que lo veía de adulto, se notaba aún más la diferencia.

Pero debido a lo que sucedió recientemente, no podía dejar de pensar en cómo ambos (Shinichi y Conan) se alejaron de ella, porque pareciera que ambos se pusieron de acuerdo para romperle el corazón al mismo tiempo.


Estaba emocionada, finalmente iba a ver a Shinichi, ni recordaba cuando había sido la última vez que lo vio, pero se sentía como si hubiera sido hace mucho tiempo.

Por consejo de Sonoko decidió arreglarse de más para esta ocasión, pronto entrarían a la universidad y quería saber si continuarían juntos.

Salió de su casa con un elegante vestido azul, unas zapatillas bajas que combinaran y un bolso blanco, hoy definitivamente no lo iba a dejar ir tan fácil.

Llegó al lugar del encuentro, se sintió una tonta al arreglarse tanto y verlo a él llegar con unos jeans de mezclilla y una playera tipo polo color rojo.

—Hola Ran —la saludó, pero notaba un timbre raro de voz, como si no estuviera emocionado al verla

—Hola Shinichi —al contrario de ella que si mostraba bastante emoción al verla—. ¿Cómo has esta...

—Tenemos que hablar —la interrumpió, en eso sintió un fuerte dolor en el pecho

Juntos fueron al restaurante más cercano de su punto de encuentro, no comentaron nada durante el trayecto, sentía que él no era Shinichi. Tanto tiempo sin verse y nada de qué hablar. Aunque era un poco común desde un tiempo atrás, pues la única que hablaba de su vida era ella, como si él no tuviera vida o no estuviera interesado en platicárseme

Llegaron, pidió mesa para dos.

—¿De qué quieres hablar Shinichi? —preguntó, no soportaba la zozobra de no saber lo que sucedía.

—Es difícil buscar el punto de comienzo, pero empezaré por lo más fácil, ¿recuerdas el caso súper difícil en el que estuve trabajando estos dos últimos años? —Ella movió la cabeza para confirmar—. Por resolverlo me he ganado una beca para estudiar en el extranjero —revelo nervioso mientras se rascaba la mejilla.

—Eso es increíble Shinichi, nunca dude de tu potencial. ¿de dónde es la beca?

—De Inglaterra.

—Oh sería increíble, pasear otra vez por el lugar donde me confesaste tus sentimientos —ya había empezado a recordar ese bello momento.

—Eso es la otra cosa de la que te quería hablar...

Ran se quedó callada para escuchar lo que tenía que decir.

—Quiero que terminemos... —Shinichi soltó la bomba y ella solo reaccionó a soltar unas lágrimas silenciosas, durante ese momento ninguno de los dos se sintió con el valor de decir algo al respecto

—¿Por qué? —fue ella quien rompió el silencio—. Te he esperado pacientemente durante todo este tiempo y ahora resulta que fue todo para nada. —Lentamente fue subiendo el tono de su voz—. Ahora que tal vez podremos estar juntos.

—Ran, es que no creo que se pueda.

—¿Que se pueda qué?

—Estar juntos. Durante todo este tiempo me he dado cuenta que somos muy diferentes y por mi culpa te has perdido de algunas cosas. No quiero quitarte ahora tu etapa universitaria.

—¿Por qué no podemos estar juntos? ¿por qué te vas al extranjero?

Shinichi se quedó callado, Ran se estaba impacientando. Nunca su silencio le había dolido tanto.

—Ran, el caso en el que trabajé fue muy difícil y me cambió.

—¿En qué sentido te cambió? —Es cierto, desde que se metió a trabajar en ese caso había notado que su madurez incremento y su ego fue disminuyendo en gran medida.

—Me hizo muy desconfiado y me di cuenta que nunca confié en ti.

Otra vez se había quedado muda ante sus palabras, era cierto que ella confiaba ciegamente en él, lo contaba todo: sus dudas, sus quejas, sus sueños y añoranzas. Pero durante todo este tiempo, ¿qué le confío él a ella? La respuesta era una sola palabra: nada. No sabía nada sobre el caso en el que trabajó, no sabía dónde estaba viviendo, no sabía si se podría graduar de la preparatoria, porque al terminar el 2do año se fue del instituto Teitan

—¿Por qué no confías en mí? Tal vez pueda cambiar eso, empecemos de nuevo.

—No hay necesidad de empezar de nuevo algo que lentamente fue terminando.

Ran ya no podía articular una palabra más, sentía su corazón destruido. No podía creer que el niño que creció junto a ella y que estuvieron siempre juntos y más cuando los padres de él se fueron al extranjero pudiera abandonarla de esa forma.

—Shinichi, por primera vez en estos últimos dos años, por favor háblame con la verdad. — Porque para ella todo esto había sonado a mentira—. Dime, ¿hay alguien más?

La persona frente a ella se mostraba dudoso, durante todos estos años de conocerlo había aprendido a leerlo, supo que tenía unas palabras atoradas en la boca, pero cuando se escuchó el sonido de la puerta del establecimiento abriéndose y él volteo, notó un raro brillo en su mirar.

—¿Shinichi? —preguntó dudosa, las únicas veces que ella lo había visto así era cuando hablaba de su amado Sherlock Holmes.

—Tienes razón Ran a ti no puedo mentirte —después de haber dicho eso soltó un gran suspiro, como si hubiera estado conteniendo la respiración bastante tiempo—. He conocido a alguien más, —luego alzó la mano hasta que se acercó a ellos una joven de cabello rubio, ojos verdes y unas gafas que acentuaban su mirar—. Ella es Irene Miyano, la conocí durante mi último caso.

En su mente empezaron a pasar todas las veces que Sonoko le advirtió sobre ello.

—Es británica de padre japonés. Va a ayudarme a asentarme en Inglaterra.

—Hola, ¿tú eres Ran? Shinichi me habló mucho sobre ti —dijo en un perfecto japonés.

—Si soy yo —respondió temerosa.

—Lamento interrumpir su reunión, Shinichi me comentó que quería que lo ayudara a empacar, pero llegué antes de lo esperado y me sugirió este restaurante para comer, pero no se preocupen por mí, yo estaré en otra mesa.

—No se preocupen, soy yo la que salgo sobrando. —Tomó su bolso y salió corriendo del lugar.

Shinichi salió tras de ella y enseguida la alcanzó.

—Es muy bonita —fue lo primero que le dijo—. Espero que estés con ella porque en realidad la quieres y no para parecerte más a tu ídolo —dijo por su nombre que le recordaba a Irene Adler—. Espero que sean felices juntos.

—Lamento que lo nuestro haya terminado de esta forma Ran, pero debía hacerlo para no herirte más y empezar bien con ella.

—Agradezco tu sinceridad Shinichi —hizo una reverencia para sumarle peso a sus palabras y después de eso ella salió corriendo.

Pero hay una parte de la historia que ella no conoce: Shinichi se quedó en la acera viendo cómo se alejaba la mujer de su vida, hace dos años que se metió con la organización de negro y aun no sabía cómo derrotarla, por eso no podía seguir con este tipo de relación con Ran, porque no sabía si le iba a poder retribuir todo el tiempo que ella le estuvo esperando pues aun no sabía si había algo parecido al antídoto y tampoco sabía si pronto la derrotaría.

Después de un tiempo y que la silueta de Ran había desaparecido completamente, una mujer se acercó a él, pero esta vez no era la rubia sino una castaña de mirar verde.

—Está destrozada, ¿verdad?

—Bastante.

—¿Y tú?

—Igual o peor, porque hasta el final le mentí.

—¿Te arrepientes?

—Cada segundo que pasa, quisiera haber corrido tras de ella y contarle la verdad, pero sé que es necesario esto para que este fuera de peligro y ella pueda tener una vida normal.

—Se nota que la amas demasiado como para hacer esto por ella.

—La amo desde que yo tenía tres años y porque la amo quiero que ella sea feliz.

—Eres fuerte Kudou kun.

—Haibara, gracias. —Ella desde que ambos habían tomado el veneno se había convertido en grandes confidentes y se apoyaban mutuamente, como esta ocasión que fingió ser alguien más para romperle el corazón a Ran—. Ahora toca que el pequeño hermano también le rompa el corazón y después de eso ambos nos iremos a Estados Unidos.


Después de que Shinichi rompió con ella, se fue lo más rápido que podía a su casa, quería descargar todas esas lagrimas que estaba conteniendo en la comodidad y privacidad de su habitación. Pero al llegar a su casa y después de abrir la puerta, sus piernas fueron prisioneras de unos brazos que ella no tardo en reconocer.

—¿Conan kun? —Fue lo único que pido decir después de que la acción del niño la tomara por sorpresa.

—Ran neechan ya llegaste. Te estábamos esperando. —Ella notó un tono de felicidad en su voz y al pasear su vista por la oficina pudo distinguir el porqué: sentados en el sofá estaba la señora Edogawa acompañada de un hombre, que suponía que era el padre del niño—. ¿Ran neechan? —la nombró de nuevo al ver que no tuvo respuesta.

—Ya estoy en casa —respondió por inercia—, ¿qué te tiene tan feliz? —preguntó por lo que le había llamado la atención desde que llegó, aparte de que estaba usando un tono más infantil que el de costumbre.

—¡Ran! ¡Al fin nos desharemos del mocoso! —interrumpió su padre.

—¿Te vas a ir Conan kun? —preguntó sorprendida.

—Sí, mis padres han venido por mí —contestó muy contento mientras daba pequeños brinquitos.

—Oh, —fue lo único que alcanzó a articular y es que estaba sorprendida de que reaparecieran porque no había vuelto a ver a su madre desde que el pequeño empezó a vivir con ellos.

—Buenas tardes Ran san —al fin habló la mujer mayor—, tiene tiempo que no nos hemos visto, es que estuvimos demasiado ocupados con el trabajo de mi esposo.

—Soy Edogawa Charlie —se presentó al fin el callado hombre de cabello negro largo hasta los hombros y gafas parecidas a las de Conan—. Soy arqueólogo y estuvimos viajando mucho tiempo debido a mis descubrimientos arqueológicos, no era un ambiente sano para un niño como Conan kun, por eso huyo de casa y fue con su primero Shinichi que vivía igual que él, pero no lo encontró, fue una suerte que te encontrara a ti.

—Ran neechan ha sido muy buena cuidándome —agregó Conan.

—Pero ahora a mí me han dado una plaza de maestro en una universidad de Estados Unidos y finalmente podremos ofrecerle a Conan una vida normal.

—¡Una vida normal a lado de mis papás! —secundó el niño muy alegre—. Iré a hacer mis maletas.

Ran se quedó sin habla, el niño pasó corriendo muy animado a un lado de ella para salir.

—Le iré a ayudar —dijo después de que el niño había salido de la oficina para dirigirse a la casa.

Cerró la puerta tras de ella y se quedó estática unos momentos hasta que unas lágrimas traicioneras abandonaron su rostro, no podía creer la dependencia emocional que tenía hacia Conan, siempre lo creyó tan seguro a su lado que en ningún momento se imaginó que él se podía marchar. Se limpió el camino de agua salina de su rostro y lentamente empezó a subir las escaleras.

Encontró a Conan en la habitación que compartía con su papá, guardando sus cosas en una maleta que ella nunca había visto y pensó que sus padres se la debieron de haber traído. En silencio entró a la habitación, se agachó a su altura y lo abrazó desde la espalda.

—¿Pasó algo Ran neechan? —preguntó sorprendido por el reciente contacto. Ella no respondió y nuevamente comenzó a llorar. —¿Ran neechan? ¿Estás bien? ¿Pasó algo por el cual no deba irme?

Ran se quedó callada, sabía que, si ella le decía al niño que no se fuera, él se quedaría junto a ella a secar sus lágrimas, porque así era él con ella, así se lo había demostrado durante todo este tiempo que estuvo viviendo con él. Pero ella no podía ser egoísta, ella no era así además no podía pedírselo luego de ver su felicidad por al fin estar con sus padres.

—No ha pasado nada Conan kun —finalmente respondió—, solo estaba pensando en lo mucho que te voy a extrañar.

Conan dejó de guardar sus cosas en la maleta, se volteó frente a ella y le correspondió el abrazo.

—Te quiero —le dijo al oído—, pero me tengo que ir.

Ran sintió un vuelco en el corazón, se levantó de su posición con un sonrojo en su rostro, no podía creer que el niño le provocara eso. Después de acomodar sus ideas, empezó a ayudar a Conan con su equipaje.

Entre los dos terminaron más rápido y ahora el niño estaba frente a ella a lado de sus papás.

—Gracias por todo —dijeron al unísono, para agregarle más veracidad a sus palabras hicieron una reverencia y finalmente se marcharon.


Ahora que lo piensa, Conan nunca le prometió que estarían en contacto, ni que se volverían a ver, es cierto que le dolió que ambos perdieran el contacto durante bastantes años, pero se sintió tan feliz al verlo nuevamente y a lado de una familia que lo ama, cuando lo ve de esa forma se pregunta si podría soportar ver a Shinichi en esa misma condición.


MELGAMONSTER

20200414