Muchas gracias a todos los que leyeron y han apoyado este triste intento de historia. Y con este capítulo entramos a la recta final de la historia.
Como siempre los personajes no pertenecen, yo solo los ocupo sin fines de lucro.
Capítulo XXIV Cachorros Pt. II
La tensión era palpable, no solo por los cuerpos de los pocos alfas que habían quedado y de los hombres que los habían matado, sino por lo incierto que era el futuro para lo que quedaba de la manada Arendelle, la gran mayoría veía con temor a la cobriza, aunque esta trataba de tranquilizar a los cachorros que se rehusaban a separarse de ella.
- Anna. - Dijo Elsa moviendo suavemente a una de sus primas menores, para poder permitir que la alfa se levante. - Creo que te están esperando.
La mirada de Anna se despego de los niños sobre ella, y se permitió ver a su alrededor, sintiéndose culpable en cuanto vio que la mayoría estaban en diferentes etapas de embarazo o tenían a bebes en brazos, todos bajando la mirada ante ella, su conciencia ciertamente estaba trabajando tanto que parecía que en cualquier momento se desmayaría por tantos pensamientos que se arremolinaban uno tras otro, no podía arrepentirse de lo que había hecho, si ella no hubiera actuado como lo hizo, tanto Elsa como todos las que la veían hubieran compartido destino, y sin embargo no podía dejar de pensar que los cachorros crecerían sin padre, y la mayoría por su propia mano de una forma u otra.
- Ehh... Hola. - dijo levantándose teniendo a una pequeña rubia aun aferrada a ella, sabiendo que no podría hacer que la soltara, la sostuvo de los muslos para que no se cayera mientras que la niña escondía el rostro en su hombro. - Saben si hay un lugar donde no hayan llegado.
Sabiendo que ahora le debían la vida a la mujer frente a ellos, la guiaron al jardín de la mansión, y si hubieran volteado la mirada hubieran visto como los niños seguían a la alfa como pequeños patitos a su madre.
Una gran mesa descansaba sobre la hierba del jardín, en días anteriores podía llenarse con facilidad, ahora menos de un tercio se ocupaba.
Tomando la cabecera de la mesa, Anna fue la ultima en sentarse con la niña sobre una de sus piernas, viendo como todos parecían esperar a que ella comenzarán a hablar.
- ¿Todos están bien? - Las miradas incrédulas se dirigieron a ella, pues en realidad no esperaban esa pregunta, pero Anna no entendió el significado de estas. - Físicamente hablando.
Los tenues asentimientos llegaron, y Anna rápidamente entendió que tendría una conversación en una sola dirección y desafortunadamente no sabía que hacer con ese descubrimiento.
- Me alegro. - Mirando hacia su derecha, vio a Elsa casi con suplica, no sabiendo que mas decir. Pero ella permaneció en silencio, sabiendo que aquella era una conversación que debía llevar sola. - En fin, creo que es correcto que me presente, me llamó Anna Summer, aunque supongo que estoy a cargo de la manada, no quisiera que permanecieran conmigo a la fuerza, son libres de irse si es lo que quieren.
Elsa tuvo el impulso de golpearse su propio rostro con frustración, pero logró guardárselo para ella, pues sabía que Anna no era consciente de lo que la familia Arendelle hizo para tener en su poder a tantas omegas, la gran mayoría habían nacido en la propia manada, y las pocas que no, como su madre, habían sido arrancadas de sus familias solo para que después están fueran silenciadas.
- Pero, si quieren quedarse, tratare de protegerlas, me aseguraré que todas puedan ser libres de decidir su propio camino de ahora en adelante.
Para cuando terminó vio hacia Elizabeth, sabiendo que la mujer había tomado muchas decisiones cuestionables con tal de salvaguardar a la manada Arendelle, no sabía porque Azrael nunca había actuado en contra de ella antes, pero podía comprender el sentimiento de la matriarca para actuar como lo hizo, pues había llegado a aquella casa hacia menos de una hora, y nunca había tenido el conocimiento de la existencia de la manada hasta que se cruzó con Elsa, pero podía sentir como sus instintos le exigían hacer todo con tal de mantenerlos a salvo.
Viendo la indecisión en los rostros de sus oyentes, y siendo consciente que debía hacer algo, espero que no se equivocara con la decisión que estaba a punto de tomar.
- Preparen sus cosas, iremos a la casa de mi... - Se atraganto con su propia lengua, sabiendo que ahora ella era la alfa de la familia, no pudo evitar ver de nuevo el cuerpo de Azrael con su brazo atravesando su pecho, pero no podía permitirse flaquear en ese momento, sintiendo la mano de Elsa tomar la suya, agradeció con una sonrisa rota y se obligo a tragar las lágrimas que exigían caer. - Iremos a mi casa.
Sintiendo el mando en la voz de la alfa, todos hicieron lo que se les dijo. Incluso la cachorra que había permanecido sentada sobre Anna partió hacia la casa, y solo quedándose Anna y Elsa, se permitieron relajarse.
- Salió bien, ¿no crees? - dijo Anna tratando de sonreír.
- Si, pero ¿Y después?
- Paso a paso, de preferencia pasitos de bebe si se puede...
Elsa se río viendo que al igual que ella, Anna posiblemente nunca espero estar en una situación parecida.
- Sabes que tienen miedo, ¿Verdad?
Sintiendo el peso de sus acciones, la alfa cepillo el pasto con su pie. - Lo se, pero no tengo ni la menor idea de cómo arreglarlo o siquiera si pueda hacerlo.
Levantándose de su silla, Elsa se paró frente a Anna solo para sentarse a horcajadas sobre ella, terminó viéndola a los ojos, cepillando suavemente sus labios contra los de ella , dejando que los brazos de Anna se enredaran en su cintura como sabia que le gustaba sostenerla.
- Solo debes ser tu. - Dijo, guardando el secreto entre sus labios, solo para besarla cuando sintió que la acercaba aún más a ella, sintiendo sus labios chocar, cerró los ojos, esperando que por lo menos unos minutos, pudiera hacer que Anna dejara de lado todo.
