El capitulo es corto, dejen en los comentarios si quieren escenas como la del capítulo anterior de Sesshomaru y Kagome o la quito, seguirá teniendo la marca pero no habrá lemon.
Capitulo XVIII RetratoEn la época feudal, en el palacio del oeste, se podía sentir un desconcierto general. Desde las ocho el mundo entro en pánico cuando dentro de su ser sintieron la presencia de una nueva Lady del Oeste, pero como la mayoría era lo suficientemente jóvenes para presenciar cuando marcaron a Irazue no tenían idea de lo que estaba pasando.
Irazue con una sonrisa torcida fue a buscar a su Kyusai para hacer las preparaciones, las marcas youkais son eternas y se hacen dúrate un ritual especifico, aun sin este no se corre ningún peligro sin embargo ellas sabían que si la marca caía en un humano este se volvía estrictamente necesario. Irazue participo en el de Shina y en aquel tiempo tuvo la teoría que este procedimiento era ridículo, pero cuando uno de sus parientes lejanos marco a una humana sin este la chica murió por el poder dentro de ella.
Se dirigieron ambas a un salón que se encontraba cerrado bajo llave, este era el cuarto de emparejamiento que fue el testigo de la unión del primer Lord del Oeste. Las cosas que necesitaban ya estaban en posición, el libro de registros, pero no encontraban la caja con los anillos del sol y la luna. Todos buscaban preocupados, pero no comprendían quien seria la joven youkai que tendría la fortuna de ser la nueva lady del oeste.
Por otro lado, Rin corría junto a Shippo en búsqueda de Kagome por que la caja que tenia en sus manos había estado brillando por las grietas de se abría. Cuando un sirviente capto la atención de Rin la guiaron con Irazue.
-pequeña humana, ¿Dónde encontraste la caja?
-el señor Jaken lo encontró junto a un retrato que se parecía a la señorita Kagome y al señor Sesshomaru.
Tanto Kyusai como Irazue se miraron.
-pequeña humana, ¿era uno donde se encuentran bailando?
La Inu y la sanadora conocían la pintura, no sabían quién fue el pintor, pero desde la antigüedad se encontraba bajo el poder de la casa de la luna. Era un tesoro secreto que solo conocían las ladys, ni siquiera Inu no Taisho había visto el retrato. Antes de morir Hina le pidió a su hijo que pidiera a Irazue que ningún retrato de Yako o de ella quedara, la nueva lady quemo todos los retratos junto al tesoro.
-¿nos puedes llevar?- le pregunto Kyusai a Rin
La azabache junto con Shippo guiaron al grupo que estaban libres de la preparación de la unión. Caminaron hasta el cuarto de registros y al entrar sintieron un leve olor a sangre perceptible para el olfato de los youkais.
Irazue tenía una cara difícil de descifrar, se llevo una sorpresa porque el cuadro que ella recordaba era diferente, el cuadro estaba dividido en dos donde uno era de día y el otro la noche. Una dama angelical de piel pálida con cabellos azabaches y mirada de zafiro que demostraba una melancolía enorme en la parte del día, en su mano izquierda se veía un anillo a juego como el del joven con aspecto de deidad que estaba en la parte de la noche, él poseía una cabellera plateada como la luna tan larga que llegaba fácilmente al suelo, su mirada dorada era más pura que el oro y estaba serio contemplando a la luna, ambos estaban de espaldas, sus ropas con manchas de sangre como si hubieran estado en un campo de batalla.
Pero lo que Irazue tenía frete a ella era a la misma chica danzado bellamente con el joven, ambos a la luz de la luna, el peliplata con una mirada enamorada que era dedicada únicamente para la joven que tenía fuertemente en sus brazos aun cuando su rostro no mostrara ningún rastro de risa. Se podía reconocer en sus manos izquierdas los anillos que se encontraban dentro de la caja y estos brillaban.
Gotas de sangre corrían por las mejillas de ambos jóvenes, sus ropas eran de un blanco puro conservando las manchas de sangre como si hubieran estado en un campo de batalla.
Fue allí cuando con una gran sorpresa contemplaron del retrato salía sangre, las gotas de los ojos de ambos chicos sangraba y esto caía al suelo dejando ver un pequeño charco de sangre.
-realmente… tomen ese cuadro y llévenlo al cuarto de unión
Con la orden, los sirvientes con rapidez fueron tras el cuadro sin embargo se sorprendieron al sentir el aura sagrada y el fuerte youki que emanaba. Un leve sonrojo se vio en sus rostros cuando de la pintura una ráfaga de aire los hizo tener que cubrirse, Irazue no tuvo necesidad de esto y observo como la pintura se fue moviendo.
El chico tomo a la joven de la cintura y la abrazo mientras que la beso en la frente. En el cuello de la joven apareció una luna menguante. La sonrisa de la chica era evidente pero sus ojos seguían derramando sangre.
#############
Un grupo más extraño que el de un monje, zorro youkai, un hanyou, una sacerdotisa y una exterminadora viajaban a su velocidad máxima. Miroku viajaba sobre Kirara mientras que Jaken iba sobre An-hu.
-Inuyasha ¿crees que la señorita Kikyo encontrara a Naraku?
-no lo se, ella a estado un poco extraña los últimos meses. Casi al mismo tiempo que Naraku empezó a atacar a Kagome
El sapo no decía nada y solo se maldecía por su suerte, tener que viajar con ellos era denigrante, pero recordó como su amo le ordeno que vigilara la protección del monje, era extraño que Sesshomaru le diera tal orden, pero creía que era por la pronta recuperación de la miko y así poder echarla más rápido fuera del castillo. Aun que esta fue una de las razones la principal era el recuerdo de la chica llorando por aquellas muertes que todavía no ocurrían.
-la señorita Kagome también se volvió más reservada con el tema de la señorita Kikyo, no se enoja cuando te vas pero se ve como si se preparara para dejarte ir.
-… se que Kagome está sufriendo pero
-Hmn, ustedes despreciables humanos solo traen problemas
Jaken estaba fastidiado de escuchar las pláticas de Miroku e Inuyasha, tenia conocimiento de las circunstancias y tenia total fe de que la miko era una tonta, idiota y problemática mujer humana pero su razón de esto era por estar con alguien que la hacia sufrir como también su origen como humana, pero tenía más peso lo primero.
-ya veo la aldea
Miroku, Inuyasha y Jaken llegaron al lugar casi a en la madrugada, la aldea estaba en completa oscuridad y la luna en el cielo era la más hermosa que se podía ver. Jaken al contemplarla recordó la leyenda que le conto a Rin.
Inuyasha sin respeto alguno y con su nerviosismo fue directo a la caballa de Kaede y la despertó sin mucho cuidado.
-¡ANCIANA!
-Inuyasha ten cuidado
-ya te oí Inuyasha, mi hermana me pidió que te entregara esta carta pero… ¿Dónde están los otros?
Kaede empezó a buscarlos con la mirada, pero fue Miroku el que le explico lo sucedido con la sacerdotisa mientras que Inuyasha se alejo para leer la carta que Kikyo dejo.
Inuyasha.
No creo que nos volvamos a ver por un tiempo o nunca más, fui feliz como humana a tu lado, pero ahora se que tal vez ese nunca fue nuestro destino. Cuida por favor de Kagome y nunca la dejes, recuerda que ella te acepto como lo que eres. No la hagas sufrir más de lo que la he hecho sufrir yo y aun cuando te duela si ella encuentra a otra persona que la proteja tienes que dejarla ir, no te aferres.
Nosotras tenemos un secreto que no te habíamos contado, pero no tengo el tiempo para hacerlo, pídele que te diga y que te muestre el retrato.
Kikyo
Sin comprender del todo la ultimas partes de la carta, Inuyasha corrió con Kaede para preguntar por el paradero de Kikyo sin éxito.
-¿Qué pasa Inuyasha?
-ella se fue, no sé adónde o por qué, pero se está despidiendo
Kaede saco el paquete que le dejo a Kagome, pero este se abrió mostrando un retrato de dos jóvenes chicas, eran Kikyo y Kagome. Jaken con una mirada entre terror y sorpresa grito.
