Hola chicas!! Lamento enormemente haberme perdido por tantos dias, para serles sincera he estado trabajando en otra idea que surgio de la nada. Pero me tiene muy ocupada pensando y escribiendo. Tengo muchas ganas de subirla aqui en FF, pero quiero terminarla primero. Seria un short fic con capitulos largos y subire uno interdiario si les parece bien.
Espero que me perdonen por tanto retraso. Aqui les traigo el siguente capitulo, espero que les guste, acepto sus comentarios buenos, malos, tomatazos, todo jajaja. Espero que se encuentren muy bien. Saludos.
A leeeer!
22- Noche de Encantos
Luna estaba en la sala común esperando a su esposo. Le había pedido que no entrara a la habitación hasta que él saliera a avisarle. Ya se estaba haciendo tarde para ir a la fiesta de Slughorn pero no le importaba. Theo se veía mucho más feliz que otros días y no sería ella quien le llevara la contraria.
Vio a varios salir bien vestidos en dirección a esa fiesta. Entre ellos a una castaña de piernas largas y cabello rizado.
-Wow Hermione te ves realmente hermosa. - exclamo la rubia al ver a su amiga.
-¿Tu crees? - preguntó tímidamente esta. Se había arreglado especialmente para él. No recordaba cuando fue la última vez que le importara la opinión de un hombre.
Eligió un vestido azul marino de tiritas, pegado que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, con un escote bajo en su espalda y unos tacones de punta blancos. Además se había rizado el cabello y se aplicó un poco de rímel y brillo en los labios.
-Si, pero no lo digo por la ropa y el maquillaje. Te ves radiante... me alegra que tú y Draco lo resolvieran - resolvió la rubia.
-Si es que... ¿Que dijiste? - preguntó creyendo haber escuchado mal.
-Que me alegra que tú y... - intento repetir sus palabras.
-Shhhh! - la interrumpió acercandose más a ella, ignorando el hecho de que ya ella misma se lo había confirmado. - ¿Como... Como te diste cuenta Luna? - susurro mirando a todos lados que no hubiera ningún chismoso.
-La verdad es algo que se veía venir, aunque debo admitir que se tardaron mucho en aceptarlo. Pensé que lo harían en el sexto curso o tal vez en séptimo si hubieran cursado...- dijo con toda la calma del universo, como si explicara algo muy sencillo.
-¡Hola chicas! ¿de que hablaban? ¡Wooow Hermione! - dijo Ginny gracias a Merlín interrumpiendo aquella conversación.
-Se ve radiante ¿verdad Ginny? - dijo la rubia.
-Yo diría que más que radiante ¿A quien quieres impresionar señorita? - dijo Ginny con picardía guiñándole un ojo.
-A Malfoy es obvio - respondió Luna como si de un concurso se tratara.
Hermione se tapó la cara con las manos. Tenía que ponerle un bozal a Luna.
-Si, es obvio. Pero después de lo de hoy deberías sacártelo de la cabeza y lo sabes Hermione. - afirmó su amiga.
-Espera un momento Ginny ¿Le contaste a Ginny de lo que hablaron en tu habitación y a mi no? - preguntó dolida a Hermione. Esta y Ginny abrieron los ojos como platos al escucharla.
-¿ESTUVO EN TU HABITACIÓN? - acusó Ginny llevándose ambas manos a la boca.
-¿SOLO HABLANDO? - inquirió Pansy que acababa de unirse a la fiesta.
-En serio si no bajan la voz se unirá toda la Sala Común a la conversación. - Les rogó Hermione.
-Empieza a hablar Hermione Jean Granger - ordenó Ginny. Odiaba cuando se ponía en modo mamá con ella.
-Solo les diré que si, estuvimos en mi habitación y... hablamos - afirmó al ver la cara expectante de las tres que pronto se convirtió en decepción. - oigan no me siento cómoda hablando de esto. Él... está casado así que no se hagan muchas ilusiones ¿si? Yo intento no hacérmelas también.
-Esta casado Granger pero no enamorado, eso te lo aseguro, lo conozco como a la palma de mi mano - afirmó Pansy.
-A mi me parece lo más romántico que he oído. - dijo Luna.
-¿Que tiene de romántico Luna! Está mal, estamos casados. Ambos. - replicó Hermione más para convencerse a sí misma.
-Y no olvides que se odiaron por mucho tiempo. Son enemigos por naturaleza. - completo Ginny.
-Mas a mi favor. Mira Hermione, algo hermoso te está sucediendo. No lo razones mucho, solo vívelo y disfrútalo porque nada es para siempre. - la rubia de repente pareció triste, todas lo notaron.
-¿Todo está bien con Theo, Luna? - preguntó cuidadosamente la pelirroja.
-Estaba bien, todo era perfecto. Hasta que empezamos a buscarle explicaciones a todo. - dio un largo suspiro y se limpió una pequeña lágrima, jamas habían visto a la rubia quebrarse - No puedo tener hijos. - confesó.
-Luna... lo siento tanto - dijo Hermione tomando sus manos.
-¿Como es que nunca nos lo dijiste? Te habríamos apoyado - afirmó Ginny.
-Lo siento chicas, tal vez la inmadurez de ambos, el miedo y la decepción. Nos dejamos llevar por todo lo negativo, le buscamos miles explicaciones a mi problema. Al final toda nuestra relación se basaba en algo que arreglar y en algún punto, no lo sé... nos perdimos en el camino. - concluyó con pesar.
-Nena, todas las relaciones tienen altos y bajos. Theo te ama, lo sé. Lo superarán. Pero para eso tienen que dejar de pensar que hay algo que arreglar, porque no es así. - dijo Pansy interviniendo al fin en esa conversación. Todas la miraron con sorpresa ¿Esa era la Pansy Parkinson que conocieron toda su vida?
Un pajarito de papel aterrizó en el regazo de la rubia interrumpiéndolas.
Luna lo tomó con suma delicadeza mientras todas la observaban. Lo desdoblo y vio que estaba escrito en letras plateadas "Ya puedes venir".
Luna sonrió a sus (ahora tres) amigas.
-Gracias. - dijo y se retiró dejando a las tres mujeres muy preocupadas.
Luna entró en la habitación esperando ver una gran decoración o alguna sorpresa. Pero no había nada allí. Solo una nota sobre su almohada. La tomó suavemente y la desdobló para leer el mensaje.
"Te espero donde todo comenzó"
Leyo para si misma. Sabía a donde se refería Theo.
Dio un último vistazo al espejo pero no le gustaba lo que veía. Sonrió ampliamente.
Ahora si estaba lista.
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La vieron salir deprisa con una gran sonrisa en su rostro.
-Espero que logren superarlo ¡Son tal para cual! - comento con preocupación Ginny.
-Ni que lo digas. Nunca pude imaginarme a la chica perfecta para él. Lovegood es la correcta para Theo. Si la pierde, Theo estará devastado.
-No lo hará, Luna ama a Theo con todo su corazón. Lo van a superar. Y sino me encargaré de ayudarlos en todo lo que esté a mi alcance - afirmó Hermione decidida. Hace una semana habría estado "aliviada" de saber que no era la única con graves problemas maritales ¡Que idiota y egoísta había sido! Tantos años persiguiendo su carrera la habían cegado. Sus amigos la necesitaban y ¿Donde estaba ella?
-¿Estas lista? - dijo Harry llegando a donde se encontraban las chicas y abrazando a su esposa por atrás.
-Contigo siempre lo estoy - respondió Ginny. Le sonrió a sus amigas y después de acercarse a Hermione y amenazarla al oído con que "Está conversación no ha acabado señorita", se fue de la mano de su esposo.
-Entonces Granger... ¿Al fin cediste a los encantos de Draco? - preguntó Pansy. No iba a desperdiciar esta oportunidad.
-Pues si y al parecer ahora soy una cualquiera.
-¿Lo dices por Astoria? Ellos se son infieles desde hace mucho años Granger. Están casados por un viejo acuerdo entre sus familias. Ahí nunca hubo amor.
-La verdad es que no me importa, están cansadas de repetirme que disfrute de mi vida y que aproveche las oportunidades que me ofrece el destino. Te confieso que hice este reencuentro para conseguir estar a gusto conmigo misma y descubrí que no quiero estarlo. No quiero estar a gusto con esta versión de mi que no es feliz, que deja a sus amigos de lado y que ignora sus propios deseos. - razonó ella.
Pansy la miraba sin pestañear, asintiendo a sus palabras.
-Pues me alegra que al fin lo resolvieras. - dijo sonriendo, tal vez si había una mujer perfecta para Draco - Pensé que tal vez necesitarías la vieja pizarra que hay en la torre de astronomía. - dijo de forma casual- pero veo que lo tienes cubierto. - le guiñó un ojo y se levantó justo a tiempo. Blaise salió del corredor bien vestido, miro a su esposa de arriba a abajo y la tomó de la mano.
¿Por que todos los hombres se habían tardado más que las mujeres en estar listos esa noche?
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Camino con paso decidido. "Donde todo comenzó". Aún recordaba ese día. Cuando Theo se sentó decidido a su lado en ese banquito rodeado de flores. Decidido a pedirle que fuera su pareja para la fiesta de promoción.
Haber regresado a cursar su séptimo año, había sido la primera mejor decisión que había tomado en toda su vida. Y lo hizo por ella. Para poder verla, para poder recolectar el valor y tener una última oportunidad de acercársele.
Pensaba en cómo se tardo todo un año en hablarle. Siempre trataba de cruzarse en los pasillos y algunas veces cruzaban un par de palabras o tres. Pero nunca pudo entablar una conversación con ella. Hasta este día. Que supo que ya no habría marcha atrás, que ya no tendría otra oportunidad.
Y aquí estaba de nuevo. Esperando que el destino le regalase una última oportunidad para no perderla para siempre.
Luna llegó al jardín secreto, donde iba a leer el periódico de su padre cada tarde. Amaba ese lugar porque casi nadie lo conocía y no la molestarían con esos apodos hirientes y molestos.
La sorprendió ver que estaba totalmente cambiado.
Habían luces pequeñas guindando por encima del jardín, haciendo parecer que las estrellas estaban a solo un palmo de distancia. Pétalos de flores blancas y rojas hacían un camino hacia un gran corazón en el suelo, donde en medio, estaba parado Theo.
Impecable y hermoso. Luna pensó que sus ojos brillaban más esa noche por la cantidad de luces que dispuso en el lugar.
Pero brillaban por ella. Al verla a ella.
Se acercó a él con los ojos vidriosos. Theo tomó su mano y besó el dorso, para después hincarse en una rodilla.
-¿Theo que haces? ¡Pero si ya estamos casados! ¿Lo olvidas? - preguntó Luna preocupada de que los Narggles hayan invadido su cerebro.
-¿Como podría olvidarlo Luna? Si es la segunda mejor decisión que tome en mi vida.
-¿La segunda? - preguntó la rubia nerviosa.
-La primera fue haber vuelto a Hogwarts solo para estar contigo. -confesó aún tomando su mano.
La rubia se llevó su otra mano a la boca para controlar el llanto que amenazaba con salir.
-Luna, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Y si te cite aquí es porque quiero volver a empezar desde cero. Estos cinco años contigo fueron maravillosos y no pretendo borrarlos nunca, porque me servirán para no cometer los mismos errores. Pero... si me aceptas - dijo sacándose una pequeña cajita del bolsillo y abriéndola, revelando un hermoso y brillante anillo - quiero volver a comenzar y esta vez hacerte feliz, feliz de verdad ¿Luna quieres casarte conmigo, otra vez? -titubeo al final. Estaba llorando también. Estaba asustado, no quería perderla.
-Pero Theo... ¡Si siempre me haz hecho feliz! - dijo riendo y llorando a la vez.
Ambos estaban nerviosos.
-Pues si eso es lo que creías, esta vez te llevare al cielo mi amor. Dame otra oportunidad - pidió de rodillas con un gran nudo en su garganta.
Luna se arrodilló también frente a él y le dio un suave beso en los labios.
-¡Por supuesto que si! Y todas las veces que me lo pidas Theo. Volvería a casarme contigo una y mil veces más.
La tomó en sus brazos y la abrazó fuertemente. Miro al cielo y agradeció, a quien quiera que se encargue de dar las segundas oportunidades, por haberlo elegido a él.
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-Pansy, la fiesta no es por aquí ¡Vamos a llegar muy tarde! - se quejó Blaise.
-¿Ustedes los hombres nunca se cansan de dar órdenes? - bramó la mujer.
-Pero es que... un momento ¿Me estás secuestrando a un aula vacía? Podías habérmelo dicho y nos quedábamos en la habitación - dijo creyendo entender a su esposa y acercándola a él.
-¡Blaise! ¡Por el amor a Merlín por que todo siempre tiene que ser sobre el sexo para ti!
-Y si no es para eso ¿Que hacemos aquí? - preguntó el moreno al ver que la chica se dirigía a los jardines del castillo.
Camino sin hacerle caso, escuchando sus pasos detrás de ella.
Se detuvo cuando estuvieron a unos metros de la puerta. Hacia mucho frío y no podía alejarse mucho.
-¿Pansy estas bien? ¿que ocurre? - preguntó Blaise preocupado. Su esposa nunca actuaba de esa manera.
Pansy se dio la vuelta y lo encaró. Era ahora o nunca.
-Estoy embarazada Blaise. - dijo la chica.
El moreno se quedó de piedra. Tal vez ya se había congelado dado el potente frío que hacía ahí.
-Di algo por favor. - dijo nerviosa jugando con sus manos.
-¿Es en serio? ¿Cuantos...?
-Dos meses. Madame Pomfrey me hizo el examen. Se que dijiste que no querías... - se interrumpió a si misma. - lo siento. ¿Recuerdas la noche en casa de Milicent?
Blaise asintió.
-Bueno, ya sabes llegamos muy ebrios y luego de hacerlo nos peleamos por la idiota de Emily y yo... estaba molesta así que no me tome la poción solo para molestarte y luego se me olvidó por completo. Lo siento Blaise... - Divago Pansy.
-Deja de decir que lo sientes Pansy. - interrumpió él.
-Es que se que me dijiste que ya no querías tener mas hijos.
-No vuelvas a repetirlo.
-¿Que? Pero si tú...
-Ya se lo que dije, pero no lo vuelvas a repetir. Ser padre es una ardua tarea y me molestaba no tener tiempo para nosotros, pero amo a Nicole con toda mi alma y amare a esta pequeña criatura tanto como a ella y a ti ¿Esta claro?
Los ojos de Pansy se llenaron de lágrimas al escuchar sus tiernas palabras. Lo abrazó, hundió su rostro en su pecho e inhaló su olor.
-Ademas eso explica muchas cosas, en serio creí que después de la Gincana necesitarías un exorcismo. - bromeó Blaise haciéndola reír y ganándose un puñetazo en el hombro.
Tomó su mano y la guió dentro del castillo. Después de esa noche y ese frío infernal que su mujer le hizo pasar, ya no tendría que preocuparse por traer más hijos al mundo.
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Draco estaba apoyado del barandal De la Torre de Astronomía, mirando a la nada y pensando en todo. Encendió un cigarrillo e inhaló profundamente. No tenía idea de que estaba haciendo. Por primera vez en la vida, lograba algo que quería. Que quería él y no su padre.
Sin embargo estaba perdido. No sabía que camino tomar. Si dejaba a Astoria ¿Que le garantizaba que Ella lo aceptaría en público? No le importaba. Iba a dejarla de todas maneras. Pero algo en su interior le decía que no se confiara. A ella claramente le importaba mucho su imagen ¿estaría dispuesta a mancharla por él? Y por supuesto que le importaba lo que pensaran sus amigos. Aunque Pansy le aseguró que la pelirroja era fácil de convencer. Los otros dos no lo eran y el lo sabía por experiencia propia.
Ella le dijo que estaba enamorada pero ¿realmente lo estaba? ¿O solo estaba pasando el despecho con el?
Unos pasos de tacón interrumpieron sus pensamientos. No hizo falta darse la vuelta para saber de quien se trataba. Percibía su aroma aún estando dormido.
Tomó otra calada y giro el rostro para verla.
Que Merlín lo ayudará a resistirse. Estaba sin palabras ante lo que veía.
Se veía hermosa. Y radiante.
Se acercó a él que aún no salía de su sorpresa. Tomó el cigarrillo de sus manos y lo lanzó al vacío.
-¿Por que fumas? Es asqueroso.
-No sabía que te incomodara- bramó divertido.
-Hay mucho que no sabes de mi- dijo riendo mirando al vacío.
El se mantuvo en silencio observando su perfil. Esa sonrisa, esos ojos miel, esa nariz respingada siempre en alto ¡como la odiaba! ¿Como pudo desperdiciar tantos años tan cerca de ella?
-¿Para que me citaste aquí Draco? Tu esposa debe estar sospechando que algo está pasándote.
-Vamos a separarnos. - Antes de pensarlo bien, las palabras salieron de su boca. Hermione volteó rápidamente a verlo. Sus ojos comenzaban a volverse vidriosos.
Estaba temblando, el frío y la expectación hacían mella en ella ¿Había oído bien?
-¿Es... en serio? - logró decir.
Draco asintió. La valía mierda el mundo y su contrato matrimonial. Quería verla feliz y lo estaba logrando.
Se acercó a él y puso las manos en su nuca. Acariciando su cabello. Mirándolo a los ojos,buscando alguna señal de engaño. Pero no la consiguió. El hablaba en serio.
-Aquí te espero entonces...- susurro sobre sus labios.
Draco exhalo de alivio. Le dedico una sonrisa y la beso.
Todo estaría bien.
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El profesor Slughorn estaba muy extrañado. Los principales jugadores del equipo ganador estaban realmente atrasados. Solo la señorita Bell, Potter con su esposa y Weasley estaban ahí.
De repente fueron llegando poco a poco. Nott y su esposa, rebosantes de alegria. Zabini y su esposa igual que los otros dos.
Granger acababa de llegar, también muy contenta ¡Que bien que decidió hacer es fiesta! Al parecer todos estaban entusiasmados. Por último el señor Malfoy, que por primera vez, llegaba sonriendo a un sitio.
Llamo la atención de todos para hacer un brindis. Un brindis por los grandes jugadores ahí presentes. Lo que no sabía el profesor es que cada uno brindaba por algo diferente. Algo en específico, un deseo que el cielo les había concedido.
Blaise, Theo y Harry, miraban a sus esposas embelesados. Draco miraba a Hermione con devoción.
Terminó el brindis y comenzó la música. Un lento vals.
-Ya sabes lo que tienes que hacer - susurro Daphne a su hermana.
Astoria la miro insegura. No quería hacerlo. Pero Daphne tenía razón, podían perderlo todo por un simple capricho de Draco. Porque si se divorciaban, los repudiarían de sus familias. Los sangre pura no se divorciaban.
Asintió a su hermana y tomó a Draco de la mano.
-¿Que pasa Astoria? - preguntó un poco incómodo.
-Vamos a bailar. Por favor. - dijo llevándolo a la pista de baile antes de que pudiera reaccionar.
-Astoria, tenemos que hablar. - le dijo él muy serio. Tenía que zanjar ese tema pronto.
-Está bien, te acompaño afuera después de la canción ¿si? - suplicó ella. Draco no tuvo más remedio que aceptarlo. Todos estaban mirándolos, incluyendo a su castaña.
-Se ven tan bellos juntos - opinó Daphne como quién no quiere la cosa junto a Hermione y Pansy.
Hermione la ignoro por completo. No caería en su juego. Esa mujer no tenía ni idea de lo que ocurría entre Draco y ella.
De repente vio como ambos se retiraban, no pudo ver la cara de Draco porque estaba de espaldas, pero si pudo ver la amplia sonrisa de Astoria y los ojitos que le hacía.
Sintió una pequeña molestia en su cabeza pero la ahuyentó rápidamente.
-¡Es que esos dos no saben disimular! - exclamo Daphne.
-¿Se te perdió algo querida? - preguntó Pansy ya bastante irritada con sus comentarios. Además tenía las hormonas a flor de piel.
-¡Oh no disculpen! Es que estoy tan emocionada... no puedo contenerme - respondió la rubia.
-¿Y se puede saber por que estás tan emocionada? - preguntó Blaise acercándose a las chicas y dándole un beso a su esposa en la cabeza. Pansy lo fulminó con la mirada. No pretendía seguirle el juego a Daphne.
-¿Draco no se los ha dicho todavía? - preguntó con presunta sorpresa.
-¿Decirnos que Daphne? - Pansy ya se estaba cansando de su jueguito.
-¡Pues que van a ser padres, otra vez! ¡Mi hermana está embarazada! Es raro que Draco no se los comentara a ustedes, después de todo son sus amigos.
Daphne hablaba y hablaba pero nadie parecía escucharla a excepción de Blaise. Pansy estaba boquiabierta y muy pero muy confundida.
Pero Hermione, sintió que el alma se le caía a sus pies.
-¿Estas segura? - escuchó que Blaise preguntaba - Draco nos lo habría dicho ¿por que tú si lo sabes?
-¡Soy su hermana! Además el y Astoria estaban planeando una fiesta para cuando regresen y así dar la noticia. Por eso falto al reencuentro, pero hubo un problema con la planificación y tuvo que venir a arreglarlo con su esposo. No digan que les dije, era una sorpresa ¡yo tampoco sabía nada!
-Callate Daphne - bramó Pansy.
-¿Estas bien querida? No te molestes conmigo. No es mi culpa que Draco sea tan bipolar. Un segundo te cuenta todo y al otro no. Es normal, está casado ¿sabes? No tiene por qué decírtelo todo...
Ya no podía seguir escuchando aquella conversación. Iba a desmayarse, era la segunda vez que se sentía así en una semana y por culpa de él. Sintió la mano fría de Ginny tomarla por un hombro y alejarla de ahí.
Salieron del salón y Ginny chasqueo dos dedos frente a sus ojos para llamar su atención.
-¿Hermione? ¿Que pasa? - preguntó aunque ya se imaginaba de quien se trataba.
-Me mintió. - fueron las únicas dos palabras que sus labios lograron formular.
