Capítulo 18
Merlín se encontraba sentado en el jardincito de Hunith mirando hacia el bosque. La luna oscura finalmente había llegado, y ni siquiera estaba cerca de tomar una decisión. Nuevamente, Merlín jugueteó con el cristal que Freya le había entregado en aquella extraña y maravillosa noche junto al lago.
'Si así lo deseas, en la medianoche de la luna oscura, toma el cristal, piensa en mí y ven al lago de Avalon'. La voz de Freya resonó en su mente haciendo que su estómago se retorciera de manera desagradable. Lo que le había dado era más que un anuncio, era una salida, ¿pero podría tomarla? ¿Podría abandonar a Arturo y a sus amigos? ¿Podría desechar su destino como si ya no importara?
'Arturo ya te ha desechado, ¿por qué no pagarle con la misma moneda?' dijo una rencorosa voz en su mente que escalofriantemente sonaba como Morgana 'No es lo mismo' se dijo Merlín 'Me dio la oportunidad de quedarme. Todavía protegió mi vida'.
'Claro que lo hizo Merlín' se burló la misma voz 'Después de casi atravesarte con Excalibur, la misma espada que hiciste para él'. Odiaba decirlo, pero tenía razón. Si Arturo hubiera presionado más, o se hubiera precipitado, él no estaría vivo, y Camelot y todos sus amigos estarían condenados. Pero Arturo le había dado la oportunidad de quedarse, aunque la opción del rey implicaba tener que rechazar su propia magia, y por tanto, negarse a sí mismo.
'¿Por qué estoy dudando?' pensó Merlín sintiéndose como un traidor al albergar todos estos pensamientos. Siempre había creído en Arturo, bueno, sólo después de que demostró que era un rey que valoraba la vida de sus súbditos. Por eso él se enfrentó a su padre y buscó la cura para el veneno de Nimueh. Después de eso, todo había cambiado. La línea entre amo y sirviente, noble y plebeyo finalmente comenzaba a desdibujarse entre ellos, y aunque difícilmente el rey lo admitiría, ambos se habían convertido en amigos.
Por eso dolía más que nunca el rechazo. Incluso con todos los escenarios que había armado sobre el descubrimiento de su magia, él había esperado que el rey le otorgara el beneficio de la duda para que pudiera explicarse, o aunque sea, darle un verdadero juicio. Pero, ¿cuándo su vida había sido justa? Condenado a morir por el simple hecho de nacer, perder a sus seres queridos, ¿y todo para una relación unilateral? Podían llamarse amigos, pero en retrospectiva, sólo Merlín había procurado esa amistad. Arturo apenas había hecho algo por ella, el rey se limitó a darla por sentado.
Recuperar sus recuerdos le había dado la oportunidad de ver su vida nuevamente, de reevaluar lo que había hecho en nombre de su amistad y del destino. Le había dado todo a Arturo, incluso si él no había sabido de su magia, y a cambio, el rey habló de dientes para afuera. Fundó la Mesa Redonda, podía incluirlo porque reconocía la igualdad, pero sólo cuando se trataba del círculo interno de los miembros fundadores, además, él no tenía reparos en mandarlo a callar cuando algo no le gustaba, recordándole su estación, especialmente cuando se trataba de los nobles y sus caballeros, así que Arturo todavía le daba prioridad a los títulos.
Había luchado por ver la creación de Albión, pero en algún momento del camino, él mismo se había perdido: había pasado de un campesino sencillo a un guardián, un vengador y un asesino, ¿cómo eso podía estar bien? 'Si estás dudando, entonces es tiempo de reflexionar sobre el rumbo que estás llevando' le había aconsejado Freya en su momento, y eso era lo que Merlín había estado haciendo durante todo este tiempo. Él había cumplido, con su papel, ¿no? Había protegido a Arturo de todas las amenazas para asegurar su ascenso al trono, incluso si él se negaba a escucharlo y desechar sus consejos como las palabras de un bufón idiota.
'Le has mostrado a Arturo que hay más que oscuridad para la magia, y que la visión de su padre era falsa' resonó la voz de Hunith en su mente. ¿Pero lo había hecho? No estaba completamente seguro. Quería confiar en que Arturo haría lo correcto después de las revelaciones que había tenido en el Corazón de la Magia y de haberse asociado con usuarios de magia. Pero en su experiencia, los Pendragon eran volátiles y parciales con respecto a la hechicería. ¿Podría haber cambiado de opinión después de haberle salvado la vida con el Grial? Tal vez por eso la prohibición no había terminado. No había escuchado rumores sobre los planes del rey. Había confiado en que Arturo reconsideraría sus propias leyes. Albergaba la esperanza de que él lo buscara unas semanas después de haber dejado Camelot porque el rey sería incapaz de manejar a George por un largo tiempo. Pero eso no había ocurrido.
'Sólo si las dos caras de la moneda perdieran la esperanza y la fe entre sí, no tendrías porque regresar' dijo la voz de Lancelot en su mente. Él había regresado porque Arturo lo quería de vuelta, ¿pero para qué? ¿Qué era Merlín para Arturo? ¿Una deuda que pagar? ¿Su sirviente? ¿Su amigo? ¿Su arma contra Morgana? Tantas preguntas para las que no tenía respuesta, y sólo el mismo Rey Arturo era capaz de resolver, y para eso tenía que volver a Camelot para enfrentarlo.
'Tengo miedo' admitió Merlín a sí mismo 'Tengo miedo de descubrir la verdad, y que todo haya terminado. Pero si terminó, ¿he cumplido con mi destino? ¿Puedo ser libre de decidir a donde irá mi vida?' continuó pensando Merlín en su deseo de sentirse libre para decidir su futuro y no ser arrastrado eternamente por el destino. Su vista se desvió nuevamente hacia el cristal de Avalon. 'Podría aceptar la propuesta de Freya'. Finalmente él sería libre del destino, tal y como Wyllt lo había sido. Pero, ¿era lo correcto dejar a todos a su suerte? Y de nuevo el tren de pensamiento de Merlín regresaba al principio.
"¿Todo bien amigo?" preguntó Gwaine sorprendiendo al brujo que no se había dado cuenta de la aparición del caballero.
"¡Dioses, Gwaine! ¡Me asustaste!" exclamó asustado el brujo mientras trataba de calmar su acelerado corazón.
"Lo siento" se disculpó Gwaine sin convencer por completo a Merlín sobre la sinceridad en sus palabras.
"Bueno, ¿necesitabas algo?" preguntó Merlín mirando con curiosidad a su amigo.
"¿Un hombre no puede pasar el rato junto a su mejor amigo?" preguntó el caballero sentándose casualmente a su lado.
"¿Conseguiste cerveza u otra bebida semejante?" preguntó Merlín alzando las cejas.
"No" suspiró Gwaine con tristeza "¿Pero podrías?" preguntó mientras agitaba su bolsa llena de agua.
"No lo creo Gwaine, aunque…quizás" dijo Merlín antes de que sus ojos brillaran de color dorado.
"Veamos" dijo Gwaine dándole un sorbo a su bolsa de agua "¡Sabía que por algo me caías bien, amigo!" exclamó el caballero disfrutando del hidromiel que su amigo le había conjurado.
"¿Por qué puedo darte hidromiel gratis?" preguntó Merlín con una sonrisa.
"Entre otras cosas" respondió Gwaine pasándole su odre a Merlín quien le dio un pequeño trago.
"Entonces…¿qué está pasando por esa cabeza tuya?" le preguntó Gwaine mirando con atención a su amigo quien se encogió un poco ante las preguntas del caballero.
"No te preocupes, no es nada" respondió Merlín rápidamente.
"Comienzas a sonar como la princesa" respondió Gwaine frunciendo el ceño con enojo.
"¿Así que tú eres Gwen?" se burló Merlín con una sonrisa divertida "¿Por eso frunces el ceño como ella?"
"¡JA! Eso quisieras amigo" se rió Gwaine antes de caer en un agradable silencio que hacía tiempo no habían tenido ambos amigos.
"Has estado pensando en Camelot, ¿no es cierto?" declaró Gwaine mirando con seriedad hacia el estrellado cielo.
"Sí" suspiró Merlín antes de dirigir su atención al cielo nocturno.
"¿Volverás?" preguntó Gwaine yendo directo al grano.
"No lo sé, Gwaine" respondió Merlín indeciso todavía "Mucho ha cambiado. Ya no puedo recuperar la vida que una vez tuve ahí".
"Pero podría mejorar" respondió Gwaine con rapidez.
"Por supuesto" replicó Merlín con sarcasmo.
"Ya no estarías solo" continuó Gwaine con una misteriosa sonrisa "Tendrías a la princesa, Gwen y el resto de la Mesa Redonda para apoyarte. Especialmente ahora".
"¿Qué quieres decir?" preguntó Merlín mirando a su amigo sin entender lo que decía.
"No debería decírtelo, pero creo que deberías saberlo de una vez" continuó Gwaine manteniendo el misterio.
"¿Saber qué?" Merlín presionó un poco más sintiendo como su estómago se retorcía con emoción.
"Arturo terminará con la prohibición de la magia" respondió Gwaine con una gran sonrisa.
"¿Hablas en serio? ¿Por qué no me lo dijiste antes?" exclamó Merlín con emoción.
"La princesa quería tener todo listo antes de darte la noticia. Pero creo que deberías saberlo, especialmente ahora que estás considerando todas tus opciones" explicó el caballero sonriendo ante la reacción de Merlín. Podía ver la tormenta emocional en sus ojos y a su mente trabajar ante las implicaciones de su revelación, lo que era una reacción mejor que la infinita tristeza que últimamente había estado sufriendo.
"¿Cómo?" preguntó Merlín sorprendido por la declaración de su amigo.
"Merlín…no creo que nadie pueda entender todo lo que has pasado por ese destino que tienes, o las decisiones que has tenido que tomar, excepto quizás Arturo. Pero puedo imaginármelo, considerando que estoy en las profecías druidas".
"¿Qué tú qué?" preguntó Merlín mirando a su amigo como si se hubiera vuelto loco.
"Bueno, ese enano de las Tierras Peligrosas me llamó Fuerza, y luego lo hizo ese dragón tuyo antes de decir que todos tenemos más de un nombre" explicó Gwaine encogiéndose un poco de hombros "Creo que es obvio suponer que se espera algo más de mí para el futuro".
"Yo…Gwaine" tartamudeó Merlín sin tener una respuesta a todo lo que había soltado su amigo.
"Sólo piénsalo, amigo. No estás, ni estarás solo. A fin de cuentas, ¿no es un destino compartido?" dijo el caballero seriamente antes de palmear el hombro de Merlín mientras se incorporaba para regresar a la cabaña dejando al brujo con sus pensamientos.
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La noche era silenciosa y tranquila. Era un poco irónico el ambiente calmado del lugar considerando las consecuencias que vendrían para el futuro una vez que el intranquilo e indeciso brujo tomara su decisión final.
"Arturo levantará la prohibición de la magia" murmuró Merlín con incredulidad. Albión podría realizarse. Una chispa de optimismo y emoción lo embargó sorprendiéndose de volver a sentir esperanza. Pero, ¿todavía debería quedarse?
'¿Podría ser completamente feliz si me uniera a Freya en Avalon?' se preguntó el brujo mirando las estrellas brillando sobre él. "No lo creo" se respondió Merlín finalmente "Habría muchos cabos sueltos".
'No lo olvides…siempre hay una opción…sólo…piénsalo' resonaron las últimas palabras de Freya antes de quedarse dormido a las orillas del lago. "¿Siempre he podido elegir?" se preguntó Merlín.
'Podría irme, ¿pero qué ganaría con eso?' se preguntó Merlín 'Haría exactamente lo mismo que hizo Arturo al desterrarme' continuó reflexionando el brujo. Quizás Arturo había encontrado en ese momento una forma de salvarle la vida, pero había sido una salida fácil. Un escape.
'De ti depende el decidir si serás tú el que tomará las riendas del futuro o simplemente dejarás que sea el futuro el que se encargue de ti' dijo la grave voz de Kilgharrah recordándole cuando le había aconsejado revelarse ante Arturo. En pocas palabras, él había podido elegir el rumbo de su destino…tal y como Freya le había dicho que podía hacerlo.
Las palabras de Kilgharrah le trajeron a la mente al pequeño dragón blanco que ahora servía a Morgana. 'Aithusa, lo siento tanto' pensó Merlín con arrepentimiento al darse cuenta de que estaba abandonando al pequeño dragón a su suerte nuevamente. 'Albión está ocurriendo. Todavía serás parte de ese futuro. Es hora de enfrentarlo'.
'No estás, ni estarás solo. A fin de cuentas, ¿no es un destino compartido?' había dicho Gwaine antes de irse a dormir. 'Creo que podría tomarlo', tal vez había subestimado a sus amigos nuevamente. Él podía darles otra oportunidad.
"Lo siento, Freya" dijo Merlín sintiendo una punzada en el corazón al tener que negarle a su dama el futuro que habían soñado juntos. "Te amo, Freya" murmuró el brujo tardíamente antes de cerrar sus ojos ya acomodado en su jergón dentro de la estancia de la casa de su madre.
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El lago de Avalon permanecía quieto y pacífico reflejando el mismo cielo nocturno. De pie, en medio del mágico cuerpo de agua, la Dama del Lago permanecía de pie, quieta e impasible, como tallada en piedra, esperando la llegada de su amado.
La medianoche había llegado finalmente. 'Es ahora o nunca Merlín' pensó Freya mirando con ansiedad hacia el bosque que rodeaba el lago.
Una suave brisa sopló sobre su rostro alborotando sus largos cabellos. Sonriendo, Freya se deleitó con la sensación del viento sobre su piel, haciéndola sentirse todavía parte del reino de los mortales. 'Lo siento, Freya' cantó el viento en los oídos de la Dama del Lago.
Una pequeña lágrima se deslizó por el rostro de Freya hasta perderse en las aguas de Avalon al escuchar las palabras de Merlín que el viento había arrastrado hasta ella. El corazón le dolía, pero también sabía que su amado Emrys había tomado la decisión correcta. No era su tiempo, algún día…quizás.
"También te amo, Merlín" declaró Freya antes de desaparecer y perderse en el éter confiando en que su mensaje y sus sentimientos le fueran transmitidos a su amado.
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Bosque de Brineved
Tres mujeres encapuchadas y vestidas de negro se encontraban de pie dentro de una espaciosa caverna sosteniendo cada una un robusto bastón que terminaba en punta, similar a una lanza. Las tres se encontraban de pie frente a un estanque cantando en la Antigua Lengua.
Abruptamente, las tres se detuvieron antes de juntar las puntas de sus tres bastones con los cuales tocaron la superficie del estanque. Reanudando sus cantos, las tres mujeres miraron detenidamente las ondas en el agua hasta que estas se detuvieron y la pequeña fuente quedó completamente quieta.
"Emrys ha rechazado la oferta de la Dama del Lago" dijo una de las mujeres levantando la mirada hacia el túnel que llevaba a la salida de la gruta en la que se encontraban.
"Su lugar junto al Actual y Futuro Rey permanece" dijo la otra sumiéndose en sus pensamientos reflexionando sobre las revelaciones que habían tenido.
"Sin embargo, ¿el Pendragon estará a la altura?" preguntó la tercera desviando su atención del estanque.
"No importa" respondió la segunda mujer.
"La voluntad de la Triple Diosa debe cumplirse" continuó la primera todavía sumida en sus pensamientos.
"El juicio sobre el joven rey se pospondrá" recitó la tercera mujer.
"Al igual que el de la Última Sacerdotisa" aportó la segunda mujer.
"Emrys y Pendragon menguan" mencionó la tercera mujer mirando nuevamente hacia la fuente de agua donde se reflejaba a Merlín y Arturo de espaldas junto con sus dudas y preocupaciones.
"En cambio, la unión de la Sacerdotisa y El Destructor se fortalece" continuó hablando la misma mujer. Las imágenes de Merlín y Arturo se difuminaron para ser sustituidas por la imagen de Mordred ya investido como caballero y capitán de la Guardia de Sangre de Morgana Pendragon antes de que la oscuridad bloqueara toda la escena.
"Nuevos caminos y peligros acechan en el futuro de Albión" dijo la primera "¡Qué se haga la voluntad de la Diosa!"
"¡Para bien o para mal!" siguió la segunda.
"¡Qué comience la Gran Prueba de Albión!" exclamaron las tres mujeres al mismo tiempo golpeando sus bastones en el suelo resonando estridentemente por toda la cueva.
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El viento sopló por Albión dispersando el mensaje del Disir. Kilgharrah se despertó de su sueño al sentir como la magia se estremecía. Turbado por la sensación, el Gran Dragón expandió su mente y sus sentidos tratando de encontrar la razón de esta agitación.
Podía ver el entramado del tejido del destino seguir su curso tal y como lo había visto con anterioridad hasta perderse en las sombras de manera abrupta, desorientando completamente su visión.
'Lo he perdido' se dijo Kilgharrah con sorpresa al no poder ver más allá de este punto de inflexión. 'Y ahora, ¿qué es lo que pasará?' se preguntó el dragón con incertidumbre mientras sentía como los emisarios del cambio y del caos tomaban nueva forma entre la oscuridad de la luna oscura.
NA: Listo! El segundo capítulo prometido. Espero que les haya gustado y aclarado todas las preocupaciones de Merlín. Digamos que con esta parte se cierra un arco argumental, y el próximo capítulo iniciará uno nuevo.
El diálogo final del Disir lo tomé del segundo capítulo de la quinta temporada de Merlín "La perdición de Arturo parte 2". En el programa es Merlín quien lo dice, pero creo que quedaba para la escena del Disir. Y por si había duda, el consejo de Kilgharrah aparece en la primera parte de la saga "El Destino del Vínculo". Espero que les haya gustado!
