El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Nota de la autora: Este fic no es apto para todo el público por lo que se recomienda su discreción.
Música en este capítulo:
"House of cards" de Daniel Pemberton (no aparece en el texto pero es la música de fondo toda la primera parte de la escena uno, durante el juego)
"King Arthur: Legend of the Sword" de Daniel Pemberton (no aparece en el texto pero es la música de fondo al final de la primera escena cuando Rouge eleva todo)
"You can run" de Adam Jones (fondo musical para la última parte del capítulo)
-Puedes correr-
-La encontraremos- dice firme Gosunkugi y yo lo escucho por el auricular asintiendo para reafirmar que le creo y confío en todos.
Veo que se levanta grácilmente de la mesa donde estaba y hace una reverencia para agradecer el tiempo a sus compañeros de juego. Luego se mueve, tomando de la charola de una de las meseras que se pasea con bebidas por el sitio una copa, le coloca unas cuantas fichas en el escote y ella ríe.
Gosunkugi le sonríe galante, aún cuando sus rasgos son angulosos, su mirada misteriosa y su cierta confianza le dan ventaja ante el sexo opuesto.
El sacerdote se inclina cerca del oído de la mesera y ella ríe, también coqueta. Luego la chica pestañea varias veces y asiente.
Se alejan, con la palma de Gosunkugi en la espalda de la chica.
-Imagino que intentará llegar a las mesas exclusivas de jugadores adinerados- me explica Ranma cuando rodea mi cuerpo con sus manos apoyadas aún sobre mis hombros.
Sigue el ejemplo del sacerdote y se inclina junto a mi cuello para endulzar mi oído con su aliento caliente -¿estás lista?
A modo lento asiento, tengo a unos pasos de mí al Rey Juego mirando hacia nuestra dirección. Comprendo entonces lo que me ha dicho que debíamos hacer Kodachi. Usar lo que él quiere para distraerlo y así darle una oportunidad a Ranma de ganar.
Cuando mi demonio le había planteado una partida no era realmente porque estuviera interesado en que él y yo fuéramos a una de las habitaciones privadas en el casino. De eso, el llegar a las habitaciones, ya se encargan Mousse y Shampoo. Simplemente teníamos que ser el entretenimiento para que Rey no sospechara lo que Ranma buscaba en realidad.
-Moja tu labio inferior- susurra Ranma lascivo –deja que piense que puede besarte cuando sabes mi amor que eso nunca ocurrirá- dice mientras retira el cabello suelto con lentitud en mi cuello.
Hago lo que Ranma me pide, el Rey Juego sonríe de lado encantado.
No puedo seguir sosteniendo su mirada y me giro lentamente para sujetar a Ranma de los hombros –verás que encuentran a Kiema antes de que se acaba siquiera el juego- y cuando termino de hablar alzo la vista para toparme con la furia en los ojos de mi demonio.
-Voy a ganarle- responde convencido –confía en mí.
-Kodachi dijo que es imposible que le ganes, que siempre cuando aceptas una apuesta en el póker es porque no te interesa ganar y que es el destino de la creación que no le ganes a Midas.
-Y era nuestro destino estar toda la eternidad juntos y sin embargo las reglas se movieron ¿no? Los astros me mostraban incompleto y puedo aprovechar esa ventaja en la fragilidad que hay en la suerte.
Me quejo tras su racionamiento infantil y esperanzado -solo procura no exasperarte- miro sobre su cabeza el espacio donde los cuernos ya no están.
Ranma sujeta delicado mi mandíbula y acaricia mi barbilla con su pulgar –no te preocupes, soy un caballero- sonríe de lado antes de regalarme un suave beso –te amo bonita mía.
-También te amo- respondo suspirando sin quererlo.
Tras mi espalda escucho que se arrastra una de las sillas de oro puro que han instalado las meseras –estamos listos para empezar Saotome- habla Rey con voz divertida.
Cuando ambos nos colocamos frente a los espacios que vamos a tomar en la mesa veo que se coloca al centro una joven de cabello oscuro, sus ropas muestran una influencia hindú pero lo que más me llama la atención es un adorno que cuelga de su frente y se asoma entre su fleco cuando baja la cabeza para desplegar las cartas de la baraja sobre la mesa.
-Buenas noches caballeros- habla la chica –yo seré su repartidora esta noche- sonríe a ambos hombres mientras otros dos se sientan a la mesa.
Por los colmillos que se asoman de uno de ellos cuando habla con la mesera que se acerca a él para tomar su orden no tengo duda de que se trata de un vampiro.
El otro sujeto tiene los nudillos morados de golpes y está lleno de tatuajes que se ven en su cuello por debajo de su camisa. Por la coloración creo que se trata de un humano miembro de algún grupo Yakuza. Pero no creo que Rey Juego acepte a un simple humano en su mesa.
-¿Qué le ofrezco?- dice una mesera que se acerca conmigo, distinta a la que nos atendía a Ranma y a mí cuando estábamos solos.
-Una copa de whisky con hielo solamente- respondo y ella se aleja.
Ha sido más cordial que la primera chica que coqueteaba descarada con mi demonio.
-Señores- habla Rey Juego sin levantarse de su mesa –el demonio Saotome y yo jugaremos una partida para amenizar su visita esta noche.
El bullicio de aquellos que se acercan para mirar aumenta. Entre los interesados que simplemente se maravillan con la escena y los que apuestan por un ganador nos vemos rodeados por un público considerable. Atentos a cada uno de los jugadores y a mí, curiosos sobre todo de mí.
-Esta noche apostaremos una velada inolvidable para ambos- sonríe mirándome –un beso o un recuerdo que queme la piel.
-Alardea todo lo que quieras Rey- responde Ranma colocando sus brazos sobre la mesa luego de desabotonar su saco –pero esta noche esta preciosidad angelical disfrutará solo de mis labios y no más.
Rey alza una ceja –sabes Saotome- dice burlón el enorme hombre –tu insistencia por cuidarla es tan rara en ti, eso solo la hace más interesante para mí.
-Basta de palabras- interviene el vampiro quien me mira con cierto interés –hueles delicioso- dice sin retirarme su vista –quisiera haber estado antes para acordar los términos de mi participación- alza los hombros acomodando las fichas que carga sobre la mesa –pero tengo otras debilidades como el oro.
-Si hubiese sabido que esto se trataba de una mujer tal vez no me tendrías aquí- habla prendiendo un cigarro sin mirar a nadie el otro nuevo jugador –pero me parece una oportunidad única jugar con su alteza - sonríe de lado mientras hace una reverencia de mala gana, gallardo y mirando a Ranma con atención –teníamos una plática pendiente Saotome y me dijeron que necesitabas salir del infierno con urgencia.
Ranma ríe forzado –lo había olvidado Ryu- sujeta su bebida cuando la mesera que se dedica a él la coloca en la mesa –pero ya tendremos tiempo de ponernos al día.
-Supongo que no querrás perder tiempo si es que ganas- habla el joven dedicándome una leve mirada que rápido mueve para fijar su atención en la repartidora –Rey tiene razón.
-¿La tiene?- pregunta Ranma -¿en que tiene razón, Kumon?
-No es la clase de chica con la que andarías por aquí. Es más...- toma aire con fuerza y cuando lo hace veo sus ojos cambiar a un rojizo con tintes dorados –más mi tipo.
-Todas las que tienen alma son tu tipo- responde sin flaquear Ranma, se está comportando bien tomando en cuenta las provocaciones que está recibiendo –aléjate de lo que ya es mío.
Los hombres a la mesa ríen, incluso veo un asomo de algo parecido en los labios de la repartidora.
-Señores- habla la joven –detecto hostilidades y si algo deben respetar es el juego en mi mesa.
Rey la mira cauteloso –por supuesto lindura- dice sardónico –no esperaría menos de una demonio de tu clase.
La chica asiente agradecida –para quienes no me conozcan soy Rouge.
-Es Rouge Asura- susurra Mousse en mi oído desde donde quiera que se encuentre –reconocí su voz pero no estaba del todo seguro.
Sin dejar de mirar a los presentes recargo mi cuerpo a un lado de la silla para acomodar mi pie dentro de los zapatos y así poder evitar la atención de todos -¿la conoces?- pregunto casi sin sonido.
-Es la novia de Taro, mi amigo demonio que desapareció.
Cuando me incorporo veo a la chica, me pregunto si estará aquí por coincidencia o algo trama.
-Señores- habla Rouge con profesionalismo colocando frente a ella la baraja –comencemos.
La chica reparte en orden, empezando por Rey, pasando por Ranma, seguido del vampiro cuyo nombre aún desconozco y el joven de ojos azules llamado Kumon quien pienso, por la charla que tuvo con Ranma, se trata de un demonio sin duda.
-Señores- les invita Rouge a no mirar sus cartas cuando coloca al centro el flop de tres cartas boca abajo.
Después les reparte las tres cartas pendientes de cada juego.
Yo sonrío al vampiro cuando me observa por encima de su juego, en respuesta me guiña un ojo y veo a Ranma alzar una ceja sin desviar su atención de su propia mano.
-Sus apuestas caballeros- explica Rouge recibiendo al centro las fichas que cada uno de los jugadores deposita. Todos mostrando seguridad de lo que poseen –bien, será un all in.
Tomo aire nerviosa, esperando la mano de Ranma sea lo suficientemente buena al menos para sobrevivir en la mesa el tiempo justo para un desenlace solo con Rey. Tal como se esperaría.
Juego con mi bebida y la mesera que me atiende me ofrece un bocadillo.
-No- habla Ranma firme cuando mira la charola de alimentos cerca de mí. Estaba a nada de tomar uno en realidad.
-Deja que pruebe uno- interviene Kumon torciendo los labios en una sonrisa que arruga su nariz, debo admitir que es atractivo.
-Sabes que pueden desestabilizar a las angelinas- dice mi demonio, por lo que capto enseguida que seguramente deben contener alguna clase de estupefaciente –me gustaría que disfrutara consciente de mí.
Los hombres ríen y yo trato de no responder nada, al menos nada que pueda romper con esta ilusión de que soy una tontita que ha caído rendida a los pies del demonio.
Pero mi carácter no me permite seguir siendo solo el trofeo que se disputan Ranma y Rey, así que tomo uno solo para causar cierta controversia –gracias, pero tal vez lo coma luego- digo y mi demonio que me mira frunciendo un poco el ceño.
Coloco el bocadillo dulce sobre un pequeño plato dorado frente a mí.
-Bien señores, preparados- habla Rouge cuando los cuatro jugadores intercambian miradas esperando la repartidora descubra la primera carta.
Miro a lo lejos a Ukyo celebrando en la mesa que comparte con Ryoga y luego los veo tomar todas las fichas de su mesa. Mi amiga se gira y alza su mirada hacia una pared del lugar.
Cuando sigo lo que ella me muestra veo que se trata de un adorno con forma de luna creciente. Y siguiendo el diseño de enredaderas sobre la pared este se encuentra justo sobre una mesa de Black Jack vacía.
¿Vacía?
-Hemos entrado a los privados, pero no hay nada salvo un cuadro surrealista con las fases lunares- explica Mousse y yo asiento tomando de nuevo mi bebida –alcanzaremos a Gosunkugi.
Miro el bocadillo dulce pensando a donde pudo haber ido el sacerdote con la ayuda de la mesera.
-¿Entonces aceptas?- pregunta Kumon y yo parpadeo sin entender que quiere que responda cuando siento sus dedos acariciando mi antebrazo.
-¿Perdón?- mi voz suena confundida, mi cuerpo reacciona alejándose de su agarre y él solo ríe por lo que hago.
-Solo te preguntaba si te gustaría probar un gold fashioned- sus ojos me miran curiosos, pero no ha bajado la guardia pues observa de vez en cuando la reacción de Ranma.
Sin evitarlo volteo también hacia mi demonio, pero este me ignora totalmente concentrado en su juego. No puede seguir captando la atención de Kumon sobre nosotros.
Trago saliva buscando mantenerme en mi papel, pero es complicado cuando también estoy controlando los descubrimientos de los demás.
-Acepta- dice Kodachi –es un cocktail solamente.
Asiento, insegura y rápido sin dejar de mirar a Kumon.
El demonio sonríe por primera vez y le hace una seña a la mesera que le atiende pidiendo seguramente la bebida –ya verás que te encantará el sabor- dice amable.
-Deja de coquetear con mi chica- le advierte divertido Ranma –no me interesa compartir.
El demonio de los tatuajes truena sus dedos –deberías al menos dejar que la señorita decida, sería lo más galante de tu parte. Creo que disfrutaría mucho si me dejas participar.
-¿Cuándo te he dejado hacerlo?- pregunta Ranma con los ojos abiertos, esta vez dedicándole algo de su atención.
-Siempre hay una primera vez- responde Kumon manteniendo la mirada de Ranma –creo que te gustaría verla gozando.
-¿Listos señores?- interrumpe de nuevo Rouge y yo le agradezco en secreto –hagan sus apuestas.
Los cuatro jugadores miran sus cartas y el vampiro suspira decepcionado –no voy- anuncia.
Los otros tres jugadores colocan fichas en el centro y cuando eso ocurre Rouge gira la segunda carta para mostrarla.
El vampiro mueve su cabeza de arriba abajo exasperado –sí, lo sabía que mi mano era muy mala- muestra sus cartas y en efecto contaba solo con un par de baja denominación.
Se acomoda en su asiento y se dedica a disfrutar del resto de la partida. Mirándome de vez en cuando, seguro soy todo un misterio para él cuando Rey ha mostrado también interés en la cita del demonio.
Si supiera la verdad.
-Hay una extraña enredadera en el tapiz que lleva al salón de trofeos de Rey- habla Gosunkugi de repente –cada hoja ha sido reemplazada por una luna menguante.
-Una luna menguante es el fin del ciclo sacerdote- explica Kodachi moviéndose tomada de la mano con Lychee, caminan cerca de la mesa donde estamos con Rey y cuando busco su mirada ella me ignora –mantente atenta al juego Akane- habla y yo hago lo que me dice.
Una mesera se acerca conmigo, es la chica que atiende al demonio de los tatuajes y deja frente a mí la bebida que este ha ordenado.
-Gracias- digo coqueta alzando mi copa hacia el chico.
Los hombros de Ranma suben y bajan rápido, está tratando de mantenerse bajo control. Yo paso mi mano libre bajo la mesa y acaricio su muslo. Él sonríe rápido mirándome de reojo antes de volver su atención a sus cartas.
-¿Alguno quiere retirarse caballeros?- pregunta Rouge.
Ranma suspira con fuerza –no voy- dice sin más.
Sé que es la primera mano, sé que este juego aún no ha terminado. Pero veo el malestar en las facciones de mi demonio quien toma de un solo trago el faltante de su bebida.
Gira su bello perfil y sonríe de lado alzando un hombro –no pienso perder- susurra para mis oídos solamente y yo asiento para animarlo, acaricio más su muslo y él sujeta mi mano para levantarla y besar mis nudillos –te lo prometo.
-¿Apuesta señor Kumon?- pregunta la repartidora al demonio de los tatuajes.
Lo miro de reojo atento a su juego, ve a Rey y luego a sus cartas. Suspira lastimoso –no voy.
Rey ríe a carcajadas, eufórico.
Rouge se mantiene calma, fría y en su papel. Me hace preguntarme si ella es así o es solo por su trabajo. No la conozco, ni siquiera recuerdo haber conocido al amigo de Mousse. Pero antes no ponía mucha atención a los que me rodeaban ya que daba por sentado que eran como yo.
Cuando ni yo misma era como yo creía.
La chica gira sus cartas y Rey muestra su mano –ha sido un color- anuncia y yo miro entonces las cartas sobre la mesa.
Las 5 piezas de papel muestran diamantes rojos de diferentes denominaciones. Kumon gira su mano y la mesa estalla en quejidos y lamentos de la maravillosa mano que tenía el demonio. Podría haber ganado a Rey sin problema.
-El señor Kumon contaba con un full de corazones- narra Rouge, quien ya recoge las cargas de nueva cuenta y las coloca en el mecanismo automático en la mesa que las traga.
De la misma caja metálica brinca una nueva baraja que la chica comienza a mostrar con habilidad extendiendo las cartas boca arriba primero para darles vuelta y acomodarlas boca abajo antes de agruparlas frente a ella.
-Segunda mano- anuncia Rouge.
-¿Te ha gustado el cocktail?- pregunta Kumon educado besando el dorso de mi mano que se encuentra cerca de él, luego señala con sus ojos al vampiro frente a él –por cierto ese de ahí es Sentaro.
El vampiro solo hace una seña con su mano –es usted una visión bella angelina- dice el aludido.
-Dejen de babear tanto caballeros- habla burlón Ranma –mejor para ustedes que entiendan que la bella dama es mi acompañante esta noche.
-Tú lo has dicho demonio- responde Ryu –una noche.
Muestro los dientes en una radiante sonrisa –señores, me halagan con sus cumplidos. Pero no estoy interesada en nadie realmente.
Todos ríen, en especial Ranma quien asiente en mi dirección –es una dama difícil de persuadir.
-De que familia proviene señorita- habla el vampiro jugando con su bebida.
Rouge ya está repartiendo las cartas de esta segunda partida y todos los hombres se concentran en mí por una extraña razón.
-Así que eres el punto de fuga- dice riendo Ryoga en el comunicador –por cierto Ukyo y yo hemos dado con una puerta al fondo del servicio del casino marcada con un relieve de un paisaje y una luna en el marco.
-¿Un paisaje?- pregunta Gosunkugi.
-¿Te suena conocido sacerdote?- habla Kodachi.
Escucharlos y tratar de poner atención a lo que ocurre en la mesa es una tarea que se me empieza a complicar cuando el vampiro Sentaro me mira esperando una respuesta.
-Unryu- hablo deprisa –soy descendiente de los Unryu.
Ryu me mira alzando una ceja –conozco a la menor de esa familia, Akari. Una exótica visión con esos mechones verdosos en su cabello, es como un imán para no parar de verla.
-¿Íntimos?- pregunto en plan de mofa –porque no recuerdo que mi prima hablara de un demonio… - hago una pausa sin retirar mi mirada de Kumon –al menos como tú.
Los presentes ríen, incluso Rouge mientras coloca las cartas boca abajo en el centro –señores- les llama –sus apuestas.
De nuevo todos entran al juego. Aunque esta vez hay más fichas, lo que significa que la suma ha aumentado considerablemente.
-Primas entonces- comenta Ryu, pero ahora me analiza por lo que creo no ha sido buena estrategia burlarme de él –no, desgraciadamente la bella Akari no ha aceptado nunca salir conmigo –suspira con pesadumbre –la muy irreverente creo que prefiere jugar con un vampiro dueño de un bar.
Me pongo más alerta, ya no creo que sea mera coincidencia este interrogatorio por parte del demonio tatuado.
-¿Qué clase de demonio eres Kumon?- pregunto ahora buscando cambiar los papeles, no puedo quedarme tranquila si dejo que él vaya contra mí.
-Ryu es un demonio del destino- contesta Ranma –es parte de la familia real.
Kumon sonríe de lado, se ve gallardo con las facciones desafiantes que le ofrece a Ranma –es una manera cortes de describirme primo.
Abro los ojos sorprendida, ni siquiera puedo ocultarlo.
-El falso rastro en el área de servicio nos ha llevado fuera de Midas- indica Ryoga por el auricular –rodearemos el lugar para volver dentro.
-Ok- contesto pausadamente a ambas conversaciones.
-¿Familiarizada con lo que es un demonio del destino?- pregunta Ryu jugando con la orilla de sus caras luego de darles un vistazo superficial.
Por supuesto que yo sí entiendo lo que es un demonio del destino, he tomado durante muchos meses clases de artes oscuras. Pero no sé si es correcto que una angelina sepa que es Ryu.
-He escuchado cosas- contesto mirándolo, midiendo su reacción.
Ryu ríe forzado –sabes también he escuchado cosas de la familia Unryu- me mira ladeando su rostro.
-Son los militares de los ángeles Akane- explica rápidamente Ryoga, estoy segura que todos están muy atentos a lo que ocurre en la mesa de apuestas –ellos forman a las fuerzas que defienden las líneas en cualquier batalla.
Suspiro mostrando algo de fastidio al burdo interrogatorio del demonio del destino –cualquiera que sea alguien sabe perfecto que mi familia tiene una trayectoria impecable en cuestión de la milicia Ryu, por supuesto que esperaría que escucharas cosas- digo con orgullo, como si de verdad fuera una Unryu.
-Cierto, aunque en lo personal me gusta pensar que son como uno de esos súper héroes que no poseen poderes y compensan todo con su dinero.
Me pongo seria y él también lo hace.
La mesa se sume en un silencio incómodo hasta que de la nada comienza a reír con fuerza Rey –eres un maldito insolente chico- le dice a Ryu golpeando su hombro –interrogar a una belleza solo porque no puedes tenerla.
El aludido mueve su cuello ligeramente de un lado al otro, lo que hace produce un reconocido sonido de huesos que se quiebran para liberar tensión. Sonríe. De tal forma que me causa escalofríos –ya me cansé de estar fingiendo.
Ranma se pone alerta cuando su primo se levanta –Ranko puso precio a tu cabeza traidora- le dice a Ranma.
-¿De qué demonios hablas Ryu?- pregunta confundido Rey, está molesto –no hay ninguna recompensa. ¡Mientes! Yo lo sabría antes que cualquiera.
-El señor de los infiernos ha traicionado a su especie por proteger a esta chica. Muy bonita sin duda, pero no detecto nada especial en ella. ¿Una Unryu?- ríe luego de mofarse –claro que no, conozco todo el linaje Unryu y esta chica no es una de ellos.
Kumon ignora al dueño de Midas cuando lo jala del brazo y el demonio se libera.
Ranma se levanta y sujeta mi mano –Ranko está loca, quiere quedarse al mando y hará todo lo que piense posible para conseguirlo- se burla ahora de Ryu –y tú se lo pones muy fácil- lo mira con los ojos entrecerrados –te pensé más listo.
-¿Crees que yo voy a seguir a tu hermana?- pregunta el demonio –vengo a buscarte para aclarar todo y ¿qué me encuentro? A ti con una humana.
Rey se levanta molesto y me mira con asco -¿una humana? Pero no parece una.
-No huele a una humana Kumon- dice sin interés Sentaro arrojando más fichas al centro de la mesa -¿vamos a acabar con el juego o no?
En mi oído se escucha un carraspeo y yo pongo atención al auricular -disculpa la interrupción Akane pero tal parece que hay una puerta secreta bajo la mesa de Black Jack cercana al símbolo de una luna sobre la pared - dice Ryoga y cuando alzo la vista veo que Ukyo hace una seña para llamar mi atención.
Asiento disimuladamente intercambiando miradas con mi amiga.
Decido empujar un poco el brazo de Ranma, quien de inmediato mira con cautela por sobre la multitud a Ukyo señalando la mesa y luego metiéndose por debajo de esta cuando mi demonio también asiente sin dejar de pelear con Rey y su primo.
-No voy a soportar tontas acusaciones sin fundamentos- habla molesto Ranma –tienes razón, Akane no es una angelina pero tampoco es humana. Ella es tan antigua como tú y como yo.
-Una deidad- sonríe el demonio del destino –mi interés ha aumentado querido primo- sus manos se apoyan sobre sus antebrazos cuando las cruza por encima de su pecho y alza una ceja.
-Estoy casi seguro que Kiema se encuentra en la sala de trofeos de Rey- avisa Gosunkugi emocionado, luego se escucha un golpe seco y algo que cae. Después un jadeo provocado por un esfuerzo –pero no sé donde exactamente.
-Te alcanzo en el lugar- responde Kodachi –Lychee, crea un alboroto- ordena la bruja a su similar.
-¿Alguien ha encontrado la mano?- pregunta Mousse, pero nadie responde y él no insiste.
La mano de Rey es algo que nos ha pedido Cologne también llevar de vuelta, si bien no tenemos idea el motivo por el cual Kiema la llevaba es seguro que Rey la recuperó. Y eso la hace aún más valiosa para nosotros.
Pero me pregunto ¿porqué piensa Gosunkugi que esta Kiema en la sala de trofeos de Rey?
-¿Qué eres niña?- pregunta Rey Juego sentándose de nuevo.
-No lo sé- contesto defensiva -soy huérfana, siempre he vivido protegida por la familia Unryu y recién he aprendido que tengo sangre de deidad en mis venas- contesto de la nada. Pensando en todas las lecciones que tuve en la Universidad.
Rey asiente, parece convencido y satisfecho –pobrecita- comenta y luego hace una seña para que una de las meseras se acerque a él.
-¿Solo por eso has salido del infierno?- pregunta Ranma a su familiar.
Ryu está molesto, me mira y mira a Ranma sin tragarse lo que le hemos contado.
-Eres descendiente de una deidad- repite Kyu y yo asiento –pero no sabes cual o de que lado.
-¿De qué lado?- Ranma no controla para nada su mofa.
-Hay deidades infernales y también del llamado paraíso. Somos del cosmos y la creación. Nos llamaron así porque piensan que podemos todo, pero la única verdad es que solo peleamos por lo que creemos es justo según el bando en el que estés parado- Ryu sonríe de lado –como una comedia de Shakespeare.
-Tan teológico como siempre- responde mi demonio –no voy a seguir tu aburrido juego. Quiero terminar con esta partida y largarme de aquí para dedicarme a esta bella mujer.
Ranma toma asiento y se acerca más a mí para tocar mi rodilla, dejarle en claro a toda la mesa que no está de humor para soportar un arrebato más como el de su primo.
-Taro tenía razón ¿cierto?- pregunta de la nada Rouge mirando a Ranma y a Ryu.
-¿No sé de que hablas mujer?- responde el segundo.
La chica ríe, amarga cuando baja la mirada hacia las cartas que se mueven cada vez más rápido entre sus dedos –él tenía razón, el cielo y el infierno están comenzando una estúpida batalla y lo que resulte con los demás no les importa.
-Fanática- susurra con aversión Ryu.
Pero de la nada Rouge se levanta y es cuando todo estalla. De su cuerpo salen un par de brazos más, como una deidad hindi. El adorno sobre su frente se ilumina y sus ojos se ponen en blanco por completo cuando sus manos comienzan a moverse.
Ella lanza sin discriminar las cartas de su baraja, algunas le dan en la mejilla a Sentaro y escucho que se queja. Trata de irse contra ella para detenerla pero hábil Rouge consigue que sus brazos se muevan aún más deprisa y logra aventarlo lejos.
Ranma me arroja bajo la mesa y me cubre con su cuerpo. Escucho que se queja y estoy segura que ha sido por alguna carta que se le ha clavado a la espalda.
La furia también surge de él, sus cuernos se elevan y una fina línea de llamas brota de su palma cuando la coloca sobre la mesa por la parte de abajo. Veo a Rouge alzarse un poco por encima del suelo cuando las llamas buscan su cuerpo.
Rey ha corrido cobarde para alejarse, junto con muchos de los asistentes.
-¿Qué estas buscando en Midas?- pregunta de repente Ryu cuando se resguarda también bajo la mesa como nosotros.
-No es de tu incumbencia.
-Mandaste llamar a Saffron desde los últimos círculos del infierno y Ranko ha puesto un precio por ti, creo que tengo derecho a saber de que trata todo este mal entendido según tú- el demonio hace con sus dedos unas comillas en el aire cuando menciona la parte del mal entendido.
-Soy el jodido príncipe del averno- responde furioso Ranma, sus ojos se vuelven turbios cuando lo mira -¿me cuestionas? ¿a mí? ¿tú señor?
-Tengo derechos, yo he estado a tu lado cuando tomaste el trono- Ryu también está iracundo, sus tatuajes se mueven por sí solos cuando habla ahora.
-No me obligues a matarte- contesta Ranma –no tengo que explicar nada.
Mi demonio se asoma fuera de la mesa, Rouge sigue lanzando sus cartas sin parar. Está completamente poseída en lo que hace.
-Tenemos que salir de aquí- me dice Ranma, veo sus ojos oscurecidos ya pero no siento temor por su aspecto.
-Vayamos por donde Ryoga y Ukyo.
-Es demasiado obvio.
-¿Qué buscan Ranma? Tal vez yo pueda ayudarte- insiste Ryu sujetando la muñeca de Ranma cuando este extiende su mano boca arriba para provocar una llamarada que, supongo, esta destinada a detener a Rouge.
-¿Porqué quieres saberlo?- pregunto ahora yo y el demonio me mira con una expresión de asombro.
-Eres muy valiente- responde –y por como te mueves al lado de Saotome me queda claro que llevan juntos por mucho tiempo. Tú debes ser la chica con quien estuvo en Demonici anoche ¿cierto?
-¿Hace cuanto que me sigues?- pregunta Ranma a Ryu.
-Lo suficiente para saber que Ryoga está aquí también y vi bailando a Kodachi. Son de tus más cercanos ¿y no me invitas a tu búsqueda? Me siento ofendido primo.
-Eres un doble cara- dice Ranma sujetando a Ryu de la camisa -¿crees que confiaría en ti cuando robaste todos esos grimorios de Kodachi para venderlos a Hinako?
-Le debía un favor a la reina de las brujas.
-No confío en ti- los dientes de Ranma chocan cuando menciona esta frase, pero su primo ni se inmuta –lárgate antes de que te envíe de vuelta a casa.
Escucho un chillido en mi auricular, creo que Ranma también sufre del mismo inconveniente porque los dos nos agachamos y ambos arrojamos los objetos lejos.
Ryu sonríe de lado mirando los dos comunicadores en el suelo –creo que has perdido comunicación con tu equipo de ladrones.
Lo miro con rencor -¿entonces elegiste el lado del que llamas el paraíso?- pregunto y el demonio niega.
-Prefiero matarme yo mismo antes de rendirle tributo a esos mal nacidos.
-Pero tampoco estás del lado de tu primo.
Antes de que pueda responder comenzamos a elevarnos, los tres y más gente que se ha resguardado bajo otras mesas también.
Ranma me abraza y yo me pego a su pecho. La mesa que nos cubre se mueve lentamente y veo a Rouge flotar más alto aún moviendo tan rápido sus brazos que es difícil distinguirlos.
-Devuélveme a Taro- habla mirando hacia arriba –devuélveme a Taro- repite pero esta vez mira hacia Ranma.
-¿Quién mierda es Taro?- pregunta Ryu.
Y sin poder obtener su respuesta Ranma se pone de pie y me carga de manera nupcial. Corre hasta la mesa de Black Jack y antes de meternos bajo esta para atravesar la pequeña puerta en el suelo que hay mi demonio arroja a Rouge una serie de bolas incandescentes.
Entonces empuja mi cuerpo y yo caigo.
Todo esta en exceso iluminado, lastima incluso la vista el estrecho pasillo forrado en su totalidad de oro puro. Oro en el suelo, oro en las paredes, oro en el techo. Pero hay una peculiaridad en este lugar, algo macabro, algo que parece salido de las pesadillas de un asesino.
-En los muros hay marcas- digo en voz baja repasando con las yemas de mis dedos los arañazos dorados poco profundos.
-Este sitio solía ser una mina abandonada que servía de refugio para algunos inhumanos antes de la revelación- explica Ranma –Midas lo adaptó como su guarida personal y supongo que esos rasguños ya existían.
Observo con atención aún los relieves a la par que trato de procesar la explicación de Ranma, pero algo no me gusta.
-Vamos- dice mi demonio tomándome de la mano y guiándome por el único camino que existe -¿no dijo Ryoga a donde los llevó este túnel?
Niego –creo que ya no dijeron más.
Seguimos avanzando. Lo único que se escucha en este sitio son nuestras respiraciones cansadas.
-Las cartas de Rouge te lastimaron varias veces- le digo tocando por encima las roturas de su saco.
-No ha sido nada, fueron pequeños piquetes insignificantes para mí. Pero en ese lugar había humanos y dudo que hayan salido bien dada la fuerza con la que arrojaba las cartas. Sin embargo…- se detiene de repente en su línea de pensamientos.
-¿Sin embargo?
-Ella no actuaba consciente y creo saber quien ha sido el culpable. Se introdujo en sus miedos y penas más profundas y mejor escondidas.
-Rouge es novia de Taro- le digo a Ranma y él me mira interesado por sobre su hombro –un amigo de Mousse, él fue quien la reconoció. Ella es una demonio.
-Sí, me di cuenta. Pero no habita el plano infernal, es de los nuevos demonios que habitan el plano terrenal.
-¡Oh! ¿cómo Mousse y Ukyo que son ángeles terrestres?
-Algo así, durante la revelación muchos demonios también decidieron que querían una vida más mundana- sonríe de lado –pero no les culpo- Ranma baja la mirada y sus cuernos también se esconden bajo su cabello –el infierno puede ser un lugar frío a veces.
-¿Fue por eso que derrocaste a tu padre? ¿querías cambiar las cosas?
Mi demonio mueve su cabeza de lado –no lo sé, simplemente ocurrió. Aunque hay cosas que ya no tengo muy claras de porque sucedieron.
-Espero que podamos ayudar a Rouge a encontrar a Taro, se veía muy afectada.
-Lo sé, por lo pronto con el ataque que lancé antes de bajar aquí pude detener a Ryu- Ranma alza su mirada al techo y su mandíbula esta tensa –ese infeliz me ha estado siguiendo desde hace días, seguro cree saber mucho pero no entiende nada.
-¿Hay de que preocuparse por él?
-No, solo es un idiota a quien le gusta meter la nariz donde no. Pero es su naturaleza como demonio del destino.
Al frente veo una puerta de hierro negro con gruesos remaches del mismo tono.
-Parece que hemos llegado- dice Ranma cuando coloca sus manos sobre la puerta y comienza a empujar.
Cuando se abre veo a Ryoga y a Ukyo mirando asombrados un tapiz de apariencia medieval. Un enorme tapiz que cubre de piso a techo y de pared a pared todo un bloque de cemento.
El sitio, a diferencia del pasillo, es simple. Solo concreto y el único adorno es el tapiz.
-¿Acabó ya la partida?- pregunta Ukyo sin dejar de mirar el objeto.
-Hubo un problema.
-¿Qué clase de problema?- mi amiga por fin me muestra algo de interés cuando se gira a verme a la cara -¿están bien?
-Si, pero resulta que un familiar mío ha estado tras nuestra pista- dice resignado Ranma.
-¿Un familiar? ¿quién? ¿Ranko?- pregunta Ryoga ahora y cuando mira por fin a mi demonio silba -¿Qué te pasó?- pregunta sorprendido.
Ranma niega y se coloca un dedo sobre los labios.
-¿Ocurre algo?- pregunto mirando a Ranma pero no le encuentro nada raro.
Ukyo desvía la vista y traga saliva.
-¿Qué pasa?- pregunto colocándome frente a Ranma sin entender -¿hay algo que no pueda ver yo?
-No es nada- me dice besando mi frente y dando por terminado mi interrogatorio –Kodachi dijo que alcanzaría a Gosunkugi, parece que el sacerdote ha presentido una pista relacionada con Kiema en el salón de trofeos de Rey.
Pasa de mí y se coloca entre Ukyo y Ryoga a observar también el tapiz.
Cierro los ojos tomando aire, tratando de no exasperarme.
-No escuché nada- dice Ukyo con mala cara -¿pero tampoco escuché algo luego de que descendiéramos aquí.
La angelina se retira su auricular y el objeto está completamente oscuro, como si se hubiese quemado.
-¡Ukyo! ¿qué? ¿cómo es que está así?
-Yo no- se lleva la mano a la oreja –no sentí nada raro.
Ryoga la imita e igual se retira el comunicador, lo mismo. Perdida total.
-Probablemente fue por la profundidad a la que nos encontramos- comenta Ranma alzando la vista.
Cuando los demás hacemos lo mismo veo el techo se ve tan lejano, como si estuviéramos al final de un pozo tapado. Solo que este pozo rectangular tiene unas ventanas largas al final. Suficientes para que entre un poco de luz natural.
Ryoga hace un ruido, un gemido de que algo ronda en su cabeza -¿recuerdas donde está el salón de trofeos de Rey?- pregunta a Ranma.
Mi demonio asiente.
-Y dices que Gosunkugi cree que en el se encuentra Kiema ¿cierto?
-Sí- contesto.
-¿Qué piensas Ryoga?- pregunta Ukyo.
Ranma sonríe de lado –Kiema está en ambos sitios.
Yo lo miro sin entender y él me toma de la mano para regresar a la gruesa puerta de metal.
-Mira los remaches- me explica señalándolos –son pequeñas lunas en diferentes facetas- yo abro mucho los ojos y luego le miro –el salón de trofeos está en la torre más alta del casino.
Ukyo se burla –el casino no tiene torres.
-No a simple vista, hay que ser invitado por alguien del casino para llegar hasta ahí- explica Ryoga.
-La mesera- susurro al recordar a Gosunkugi hablando con esa chica –¿Rey lo permite?
Ranma asiente –le gusta presumir sus logros.
-Imagino que ustedes han estado ahí- comenta mi amiga caminando por el lugar.
-Por supuesto, varias veces en realidad. Es un sitio de mal gusto adornado por oro en su totalidad con cuadros viejos y esculturas del mismo color. Todo lo que la mano de Rey ha tocado a lo largo de la historia.
Veo con más detalle el tapiz frente a nosotros –pero esto es tela- digo acercándome aún más para tocarlo con cuidado.
-Es lo más raro- asiente Ukyo –Rey no tendría algo así en su casino y supongo que por eso estamos en el lado contrario al salón de trofeos ¿verdad?
Ryoga asiente –hay algo de este tapiz que sí es totalmente de Rey.
-¿Qué cosa?- preguntamos al mismo tiempo Ukyo y yo.
-Los hilos- señala Ranma con su índice una flor amarilla, casi rosada –tiene hilos de oro.
-¿Las lunas?- pregunto y ambos hombres me mira -¿creen que las haya puesto Rey?
Ukyo niega –no, ha sido Kiema- dice sin dejar de mirar el tapiz mientras camina dando pasos lentamente hacia atrás –ahí esta.
En una esquina se encuentra de espaldas una chica vestida en ropas vaporosas que no corresponden al resto de individuos en la escena –es la única que desentona.
Cuando me acerco para verle me doy cuenta que es casi de mi tamaño, reconozco su vestimenta de la visión de Cologne e incluso los adornos en su cabello y cuando mi mano se coloca sobre ella la mujer se da la vuelta.
Me alejo sorprendida. Aterrada gritando.
Ranma me alcanza a detener de que caiga y cuando pregunta que ocurre yo estiro mi brazo para señalar a la chica –soy yo.
