Carta de Hughes - 7
Cada día que pasa esta guerra se transforma en un monstruo más terrible. Si una guerra puede evitarse debería hacerse a toda costa.
Anoche estábamos durmiendo en un edificio y el techo se nos hizo añicos encima. La mitad de mi pelotón ha muerto pero tu Maes sigue aquí, escribiéndote. Cuando vi que se agrietaba el techo pensé en ti, en verte, y creo que gracias a ello pude salir antes de que todo se viniera abajo.
Conseguí sacar arrastras a un par de chicos y por suerte no se ha corrido la voz de cómo lo hice. No quiero más estrellas, no quiero más hombres a mi cargo. Solo quiero estar contigo.
Las charlas se han convertido en largos silencios que llenan el espacio que queda entre nosotros. Pero lo peor son las noches. Cuando duermo, sueño con los hombres y mujeres que hemos matado, pero si despierto oigo los gritos de los que seguimos matando.
Sigo sin entender cómo los altos mandos permiten que se haga lo que se está haciendo. ¿De verdad es necesario todo esto? La sangre que está corriendo es la de nuestro propio país. ¿Quién puede salir beneficiado de algo así?
Espero que todo acabe pronto, porque hoy quiero darte un abrazo.
Maes.
