¡Y bueno, esto no puede faltar! Los personajes pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la autora de la historia es 2old4fanfic, yo solo traduzco.
No saben lo valioso que es tener el apoyo de mi amiga y Beta Erica Castelo. Mis traducciones tienen una mejor calidad gracias a ti *besos virtuales*
Capítulo 19 Día D
El ascensor empezó a bajar de inmediato.
Fue como si su cerebro se volviera a encender con las luces. Acababa de tener la experiencia sexual más increíble de su vida, ¡CON SU JEFE!
Bella se separó de Edward y se puso de pie, tambaleándose hacia atrás y metiendo maniáticamente sus cosas en su mochila de lona.
Él se quedó, de rodillas y sentado sobre sus talones, observándola. "¿Qué estás haciendo?"
Recogió su camisa y la empujó en su pecho. "¿Y si alguien está abajo?"
En un suave movimiento se puso el jersey por encima de su cabeza y se puso de pie, subiendo sus pantalones deportivos y los cortos con él.
Bella buscaba su otra sandalia mientras metía las toallitas sucias en una bolsa de plástico. Sus ojos bajaron a la entrepierna de él, pero no iba a preguntarle por el condón usado. Él podía lidiar con eso.
La puerta se abrió a un vestíbulo vacío. Bella quería huir a casa y ocultarse, pero todavía estaba encerrada en el edificio con él. Esos últimos meses se sintió como si hubiese estado actuando muy responsable, con mucha madurez, tomando decisiones por ella y su hija. ¿Acababa de estropear todos sus planes al tirarse al jefe en el ascensor?
"No me despidas."
Edward estaba levantando la caja de archivos, la botella de Patron balanceándose en la cima.
"Eso es lo primero que vino a tu mente después que nosotros…" Asintió hacia atrás al ascensor. "¿En serio?"
"No puedo perder este trabajo, y no puedo iniciar algo contigo."
"Cariño, estamos mucho más allá de 'Iniciar algo'."
No pudo responderle, así que solo miró su espalda mientras lo seguía hacia la puerta contrachapada, y esperaba a que la abriera, retorciéndose y saltando sobre sus talones.
Él estaba teniendo problemas para abrir el candado, y le echó un vistazo por encima de su hombro. "¿Necesitas volver a usar el tocador de damas?"
"¡NO!" Solo necesito salir de aquí y esconderme, es lo que necesito. "Tengo que irme… a mi coche."
Otro segundo y Edward había quitado el candado y abrió la puerta improvisada. Bella salió disparada hacia la lluvia, dirigiéndose directamente a su coche. Quería meterse y marcharse, pero él la seguía con la tercera caja, así que se mantuvo en su lugar.
Tan pronto como tuvo un servicio decente, su teléfono empezó a sonar con mensajes. No quería leerlos mientras aún estaba allí con Edward. No sabía qué le iba a decir a sus amigos. Apenas podía pensar cuando él seguía tan cerca de ella. Se quedó en la llovizna mientras él movía las cajas para que cupiera la tercera.
"Métete al coche, te estás mojando. No puedes ir a la cena empapada."
Estaba muy segura que estaba hablando sobre la lluvia, pero ella estaba pensando en su entrepierna—no podría sentarse a la mesa con sus amigos después de eso. "No voy a ir. Me voy a casa."
"Bien."
¿Qué quiso decir con eso de 'Bien'? ¿No quiere que salga con sus amigos, no quiere que se líe con Frank? ¿De pronto siente que tiene algún derecho sobre ella? ¿Por qué no podía pensar en alguna respuesta ingeniosa antes de que se fuera? ¿Por qué este hombre convertía su cerebro en gelatina?
Bella se puso detrás del volante y encendió el coche mientras Edward cerraba el maletero. Se acercó a la puerta del conductor, y, sin querer ser grosera, bajó la ventanilla.
"Olvidaste algo."
Él sostenía su tanga entre su pulgar y su dedo índice.
Quiso alcanzar su ropa interior, pero él puso su tanga detrás de él y se acercó, su rostro a centímetros del de ella. "No tan rápido. Primero quiero un beso."
¿Hablaba en serio? ¿Estaba jugando con ella? Fue como si los alienígenas se hubieran llevado al apacible Edward Cullen y lo remplazaran con esta bestia sexual. Tenía que admitir que le gustó, pero también le asustaba. Lo deseaba; él la deseaba a ella… esa era la parte fácil. Bella deseaba poder culpar al tequila, pero no había tomado lo suficiente para ponerse ebria. Su pulso estaba acelerado, no por el alcohol, sino por él. No podía pensar con él mirándola, la lluvia goteando por su nariz, con sus labios curveados en una sonrisa engreída. Necesitaba escapar. "Ya no estamos en el ascensor."
Sonrió al mismo tiempo que metía la tela azul en su bolsillo. "Entonces, supongo que me quedo con esto."
Subió la ventanilla al mismo tiempo que salía a toda velocidad del estacionamiento, dio un volantazo cuando el coche se desvió un poco al doblar hacia la carretera.
Bella condujo unos kilómetros antes de detenerse. Sentía que estaba al borde de un ataque de pánico. ¿Qué he hecho? ¿Qué le tomó, solo unos minutos en un ascensor con un hombre atractivo para arruinar todas sus resoluciones? Miró su teléfono. Estaba retrasada treinta y ocho minutos para la fiesta a la que no iba a ir.
¡Estúpida, estúpida, estúpida! Así es cómo te metiste en problemas el año pasado con Jake.
Revisó el espejo retrovisor, casi esperando que la siguiera, pero la carretera estaba despejada. Revisó su reflejo: su cabello estaba como si hubiera metido un dedo en el tomacorriente, sin brillo labial, su sombra de ojos corrida hacia la línea de su cabello. Y allí sentada, estaba plenamente consciente de su falta de ropa interior. El vestido era una completa pérdida; no había forma que le explicara a los de la tintorería las manchas que quedaron en la tela. ¡Qué desastre!
El teléfono sonó otra vez. Sabía que tenía que dar una excusa que Alice comprendería. Escribió "Estoy bien pero tengo que ir a casa. Falla de vestuario."
Un minuto más tarde llegó otro mensaje, esta vez de un número desconocido. El mensaje era solo un número, "182". Le tomó un segundo relacionarlo. Tenía que ser de Edward. ¿Significaba que estaba dispuesto a esperar medio año por ella, o le estaba tomando el pelo? Una vez que se dio cuenta que no estaba involucrada con Jasper o cualquier otro, y que estaba interesada en él, era como una fuerza de la naturaleza, un tsunami de lujuria masculina. Soltó una risita nerviosa cuando lo recordó sobre sus manos y rodillas acechándola. Debería estar horrorizada, pero en vez de eso estaba eufórica. Jacob siempre había sido entusiasta, pero el sexo con Edward era… apenas podía encontrar una palabra, tal vez… ¿explosivo? ¿Adictivo? Si las luces no hubieran regresado, estaba segura que estarían en el tercer round. Una parte de ella quería encontrarlo justo en ese momento.
¡Basta! Desafortunadamente, la parte lógica de su cerebro anuló la parte cachonda.
¿Qué había hecho? Solo todo lo que se había dicho que no haría.
Día D, 6 de junio
Bella había perdido la cuenta de cuántas veces había soñado con Edward Cullen desde la primera vez que lo vio. Soñó con él cuando no sabía su nombre, cuando solo era un hombre hermoso que vio en el aeropuerto. Soñó con él en su uniforme de béisbol, trotando por las bases con su andar atlético y su sonrisa franca. Cuando estaba más avanzada en su embarazo, los sueños se volvieron eróticos e involucraban menos ropa. Pero ahora que había experimentado la realidad, despertaba jadeando, algunas veces con una mano entre sus piernas o acariciando sus pechos. Lo bueno era que la bebé dormía profundamente.
Una mañana Bella incluso despertó besando su almohada. Sacudió su cabeza. Tenía que hacer algo con esta obsesión con Edward.
No me convertiré en Renee. No me convertiré en Renee.
Echó un vistazo a la cuna donde Mackayla estaba acurrucada, sus ojos cerrados y dos dedos en su boca. Bella supuso que podía tomarse una ducha rápida antes que su hija despertara.
Mientras el agua caía por su espalda, Bella evaluó su situación. El interludio en el ascensor le había mostrado que las cosas con Edward no eran lo que parecían. Estaba de luto, pero no precisamente destrozado por la muerte de su esposa infiel. Siempre había pensado que era estirado y dedicado a su trabajo, pero había sido gracioso, juguetón y malditamente sexy. Lo deseaba, y no quería esperar seis meses.
Pero algunas cosas no habían cambiado. Seguía siendo su jefe. Aún no sabía lo que pensaba sobre Mackayla, y eso podría ser un factor decisivo. Solo porque un hombre quiera tener hijos, no significa que quiera lidiar con el hijo de alguien más.
¿Qué quería de todos modos? ¿Un rapidín en el ascensor? ¿Una aventura?
Él había construido toda una imagen de fantasía de ella como esa chica dulce con un buen hombre y un bebé. Ahora que se enteró de la verdad, que era una inepta que dejó que sus hormonas dominaran su cerebro, cuyo descuido resultó en un bebé no planeado, la bebé más dulce y linda del mundo, ¿estaba ahora dudando? Prácticamente le había saltado encima en el ascensor. Ahora que había tenido la oportunidad de pensarlo, ¿todavía estaba interesado?
Pensó que podría ser esa chica, la que duerme con un tipo por diversión para luego dejarlo. Ahora no quería dejarlo, aunque eso es lo que le dijo. Tenía miedo que la quisiera a ella, pero no a su bebé. Tenía miedo que ahora que sabía la verdad sobre ella, que tal vez pensaba que era buena para un ligue ocasional. Estaba muy confundida.
¡Basta! ¡Enjuaga el champú de tu cabello y vístete!
¡Sí! Bella se animó en silencio. Finalmente pudo subir el cierre de sus jeans favoritos de antes del embarazo. Sacó una camisola azul de su cómoda y se la puso por sobre su cabello húmedo. Mackayla despertó sonriendo y gorjeando, su melena castaña toda esponjada.
Bella sacó a su hija de la cuna y le devolvió la sonrisa.
"¿Quién necesita al gran Edward Cullen cuando te tengo a ti para acurrucarme?"
El aroma a café recién hecho venía de la cocina. Iba a ser un buen día.
Su teléfono sonó con un mensaje de texto. Deben ser las ocho en punto. Revisó el teléfono, confirmando la hora al mismo tiempo que abría el mensaje de Edward. Decía "168".
No sabía qué esperaba de él, pero un conteo regresivo diario no estaba en la lista. No la había llamado, pero el jueves pasado llegó un mensajero con dos cajas de archivos, y recogió las tres que había terminado, eliminando cualquier necesidad de encontrarse el viernes por la tarde. Así que, ¿cuál era su juego? ¿La estaba evitando? Pero entonces, ¿por qué los mensajes de texto? Si no quería tener nada que ver con ella, ¿por qué no la despedía? Sería su palabra contra la suya, y nadie jamás lo había visto ser nada más que excepcionalmente educado con ella. No esperaba honestamente que ella estuviera contando los días para tener sexo con él, ¿verdad? Si estaba tan interesado, ¿por qué no la llamaba?
Nunca había estado tan confundida por un hombre. Casi esperaba flores o más canastas de regalos. Él parecía más que interesado esa noche. ¿Qué demonios tramaba? ¿Realmente estaba respetando lo que dijo sobre no querer relaciones? ¿Se mantenía alejado intencionalmente para que ella fuera tras él? Tal vez tenía dudas. Qué me pasa, después de lo que dije de no querer relaciones… ¿lamento que haya escuchado? ¿Cree que soy una loca, dispuesta a tener sexo pero sin querer más? Ya ni siquiera sé lo que quiero, ¿cómo espero que él lo entienda?
Mackayla estaba rebotando en la cadera de Bella cuando se unió a Alice en la cocina.
"Ven con tía Alice para que mami pueda recibir su dosis de cafeína." Alice ya había preparado un biberón, y Mackayla se lo bebió casi con tanta ansiedad como Bella se tomó su café. Las dos suspiraron a los dos minutos de tomar su bebida.
Un sobre con el logo de CMNJ sobre la laptop de su trabajo llamó su atención. Su nombre escrito a mano al frente, sin dirección.
Genial, Bella pensó, no tiene las agallas de despedirme en persona, ¡lo está haciendo por carta!
Lo agarró con dos dedos. "¿Jasper dejó esto?"
"Supongo que sí," Alice respondió. "Se fue temprano. Iba a visitar la oficina de Filadelfia."
Al menos una cosa legítimamente buena había salido del desastre del ascensor. Bella le había contado a Alice sobre su discusión con Edward; la confusión sobre su relación con Jasper, la oferta de trabajo, la triste verdad sobre el matrimonio de Edward, y el letal accidente de coche. Falló en mencionar la porción restante de su tiempo con él: la forma en que le pidió que la tocara y el resultante sexo ardiente.
Le preguntó a Jasper y a Alice sobre el trabajo. Su silencio confirmó lo que había pensado; Jasper no iba a aceptar el trabajo, aun cuando era un ascenso y venía con un gran incremento en su paga, porque no querían dejar a Bella. Trataron de alegar que Alice podía quedarse mientras Jasper se mudaba, ya que Alice todavía planeaba conseguir su maestría. Pero Bella señaló que ni Alice ni Jasper serían felices viviendo a dos horas de distancia el uno del otro. El área de Filadelfia estaba llena de universidades, y conseguir una maestría de una escuela diferente se vería bien en el currículum de Alice.
Ahora solo Bella tenía que averiguar cómo hacer que la otra pequeña mentira que le había dicho a Alice se volviera realidad; que sus amigas de su programa de un semestre en el extranjero estaban interesadas en compartir el departamento con ella, y que estaban ansiosas por ayudar con la bebé. Le asombró que su nariz no creciera un metro mientras decía esa mentirijilla. Era testimonio de lo mucho que Alice deseaba irse con Jasper, el que no se diera cuenta de inmediato de la mentira de Bella.
Alice miraba fijamente el sobre en la mano de Bella. "No solo te quedes allí, ábrelo. Me he estado preguntando qué es por la última hora."
Bella abrió la carta tan lentamente como si tuviera ántrax. El grueso papel de lino era de Edward Cullen, Director Financiero y Vicepresidente de Recursos Humanos, de la Corporación Médica del Norte de Jersey. ¿Por qué no figuraba Dios Sexual?
Le echó un vistazo a la carta, pero no tenía sentido. Dentro del papel doblado estaba un cheque por $1000 dólares.
"¿Bueno?" Alice preguntó, su voz elevándose una octava.
"Creo que hubo un error. Tengo que ir a la oficina a arreglar esto. ¿Puedes cuidarla?"
Alice besó la frente de Mackayla. "No hay problema, solo vuelve antes de mi clase del mediodía."
Bella besó a su hija, ganándose una pequeña risita, agarró sus llaves y la carta y se marchó.
…
Bella caminó con la cabeza gacha, tratando de evitar cualquier contacto visual. No estaba de humor para charlas con la gente que conocía en el piso. Si solo pudiera lograr pasar…
"Bella, ¿eres tú?"
El chillido de Jessica la paró en seco. Bella le dio una pequeña sonrisa a Jessica, que insistió en darle un abrazo.
"¡Dios, no te he visto desde La Mesa! Debes traer a esa bebé a la oficina. Apuesto a que debes amar trabajar desde casa." Jessica balbuceó mientras Bella miraba en dirección a la oficina de Edward. La puerta estaba entre abierta, y podía ver la bolsa de su computadora en la silla. Había estado muy enojada cuando dejó el departamento para siquiera considerar que podría no estar en la oficina. Se habría visto como una idiota gritándole a su escritorio vacío.
Bella se alejó de Jessica. "Me da gusto verte, pero tengo una cita con el señor Cullen."
"Caray, Bella, podrías haberte arreglado un poquito más. ¡Supongo que deberíamos agradecer que no te presentaste con pijamas!"
Bella bajó la vista a sus jeans y su camisola. Jessica tenía razón.
"Um, no es algo formal…" Bella tartamudeó. "Te veré después."
"¡Adiós, almorcemos la próxima vez!"
Con sus ojos en el objetivo, Bella echaba chispas al caminar por el pasillo.
Edward estaba hablando por teléfono cuando Bella entró furiosa a su oficina, cerrando con un portazo detrás de ella.
Levantó la vista confundido por el sonido de la puerta cerrándose, pero su rostro esbozó una sonrisa cuando la vio.
Ella sacó el sobre de su bolso y lo arrojó sobre el escritorio.
"¿Qué es esto?"
Edward la miró, con sus cejas fruncidas cautelosamente. Traía puesto su traje azul marino con una camisa blanca almidonada y una corbata roja. ¿Qué derecho tenía de verse tan bien cuando ella estaba tan enojada con él? Puso un largo dedo en el aire, indicando que debía esperar. "Lo siento, Roy, hay un asunto urgente que tengo que tratar, te devolveré la llamada."
Colgó el teléfono, inclinó su cabeza y levantó las cejas. "No entiendo la pregunta. La abriste. Es una carta de reconocimiento al empleado del mes y un cheque por mil dólares. Esa es la cantidad actual."
Puso sus manos en sus caderas y se le quedó mirando. "Claro. ¿Se supone que crea que después de nuestro, lo que sea que haya sido en el ascensor, solo de casualidad recibí un premio de 'reconocimiento al empleado'? Este no es un premio de 'reconocimiento al empleado' es una paga. No soy una prostituta. No puedes pagarme por eso. Quédatelo."
Edward miró el sobre, de vuelta a su rostro, y luego se echó a reír.
Ella dio un pisotón. "¡Esto no es gracioso! Es un insulto. ¡No creas que puedes pagarme!"
Se irguió, extendiendo sus brazos mientras decía, todavía riendo, "¿Por qué te pagaría? Creo que lo recibiste tan bueno como lo diste."
Lo miró. ¿Siempre ha sido así de alto? Se rehusó a dejar que le afectara su presencia y cómo estar así de cerca de él después de dos semanas la hacía sentir mariposas en el estómago. "Claro. Entonces, acabas de inventar eso del 'reconocimiento al empleado'. ¿Es para mantenerme callada? ¿O se supone que me haga querer hacerlo de nuevo?"
Todo su rostro se iluminó con una gran sonrisa. "Ahora que lo mencionas…"
"¡Ajá! Lo sabía."
Edward agarró el sobre y rodeó el escritorio al lado de Bella. Ella se sintió como si estuviera siendo acechada. Al retroceder, él la seguía, extendiendo un largo brazo hacia su costado. "Por mucho que me gustaría hacerlo de nuevo, no inventaría algo como esto para hacer que suceda."
Deslizó su mano alrededor de su cadera hacia el bolsillo del frente de sus jeans y sacó su teléfono. Revisó sus contactos e hizo una llamada, devolviéndole el teléfono. "Pregúntale a tu amigo, el señor Whitlock, al respecto."
Lo miró con sospecha mientras esperaba a que Jasper contestara. Edward seguía siendo el jefe de Jasper, así que no quería provocar un problema a menos que fuera absolutamente necesario. Se obligó a hablar con calma. "Hola, Jazz, no te imaginas, pero recibí un premio de reconocimiento al empleado. Estaba en ese sobre que alguien dejó en la mesa de la cocina."
Jasper sonó alegre como de costumbre. "Esperaba que eso fuera cuando te lo dejé querida. Recibí uno el año pasado. ¿Siguen siendo mil dólares?"
Bella desvió los ojos hacia Edward, que apenas podía controlar su sonrisa engreída. "Sí, todavía son mil. Supongo que le compraré a todos una ronda la próxima vez que salgamos."
"Te tomaré la palabra, cielo. Felicitaciones, te lo mereces. ¿Algo más que necesites?"
Bella sacudió su cabeza, poniéndose roja al decir, "No, eso es todo Jazz. Gracias."
Terminó la llamada, y miró al suelo. "Me siento como una idiota."
Edward le quitó la carta de su mano. "Si hubieras leído esto cuidadosamente, la carta tiene la fecha del miércoles antes de nuestra, um, correría. El día que los socios tienen su reunión mensual y nominan a empleados que han hecho una significativa contribución. Y para tu información, yo no te nominé, mi padre lo hizo. Está muy feliz con tu progreso con esos registros de pacientes. Dijo que has excedido sus expectativas."
"Agradécele a tu padre por mí."
Asintió. "Lo haré."
Bella se movió para alejarse de él, pero sus manos sujetaron sus caderas, manteniéndola en su lugar.
La miró con esa sonrisa matadora. "Me alegro que se haya aclarado eso. Estoy realmente contento que hayas venido. Extrañé verte la semana pasada. Estaba en Chicago."
Levantó su cabeza, mirándolo a través de sus pestañas. Sí, una cosa aclarada, pero aún no tenía idea qué estaba pasando entre ellos. Edward parecía tener otra impresión. Se inclinó hacia el frente con los ojos cerrados, pero se detuvo cuando la mano de ella en su pecho interrumpió su movimiento.
¿En serio? ¿Cree que simplemente puede besarme cuando no hemos hablado ni dos palabras desde ese día en el ascensor? Necesitaba algunas respuestas antes de que eso sucediera. "¿Qué son esos mensajes?"
Abrió sus ojos, pero no movió su rostro. Habló a unos centímetros de sus labios. "Solo llevo la cuenta. Para que no lo olvides."
Trató de verse tan seria como fuera posible, pero su cercanía la estaba agotando. Tenía una fantástica vista de cerca de su boca mientras su lengua se asomaba y pasaba sobre su labio inferior. Sabía cómo se sentían esos labios, y quería que la tocaran de nuevo. "Sé lo que dije," susurró, "No lo dije literalmente, cada seis meses."
"Entonces, ¿ya estás lista?" Tiró de sus caderas con firmeza hacia su pelvis.
Su cuerpo no podía mentir. El calor del cuerpo de él, la sólida sensación donde se tocaban, el aroma de su colonia, enviaba un cosquilleo por todas partes. Estaba segura que él podía ver por la delgada tela de su blusa que las chicas estaban listas para él. "Creí que si hablabas en serio, llamarías o algo."
Habló tan bajito que tuvo que acercarse para escucharlo, su respiración flotando hacia su oído. "No quería asustarte. Estabas muy nerviosa después, así que esperé." Deslizó sus manos por sus caderas hacia sus bolsillos traseros, restregándose sutilmente contra ella. "Es un viejo truco de negocios. Cuando quieres cerrar un trato, esperas a que el otro tipo parpadeé primero. Parpadeaste."
Debe haberlo escuchado mal. ¿Por qué estaba hablando de negocios? "¿De qué estás hablando?"
Podía sentir su risita por la mano que aún tenía sobre su pecho. "Los mensajes eran para mantenerte interesada. Estás aquí, ¿verdad?"
Se apartó de él. "¡Vine aquí porque pensé que estabas tratando de pagarme!"
Se recargó en el escritorio y enganchó su dedo perezosamente en la presilla de sus jeans y la volvió a atraer hacia él. "Pero creo que finalmente te habrías presentado de todos modos. Eso," asintió hacia la carta, "solo aceleró el proceso."
Lo miró, mordiendo su labio. Sus manos estaban masajeando su trasero, esta vez no se resistió cuando se inclinó para darle un beso a un lado de su cuello. Sintió como si una corriente eléctrica fluyera donde sea que él la tocara, y donde piel encontraba piel; rayos. Quería olvidar todo y solo derretirse en él.
Le susurró al oído entre besos. "Conoces la razón por la que no puedo tener una relación pública. Pero eso no será para siempre."
Contuvo un gemido. La puerta estaba cerrada, pero apostaría su cheque a que Jessica estaba merodeando afuera tratando de escuchar lo que se decía. Solo quería quedarse en sus brazos. ¿Por qué esto estaba mal? ¿Se estaba privando de algo que podría ser maravilloso? Nadie jamás la había hecho sentir así. Solo quería aislarse del mundo y estar con él.
Edward pasó su lengua alrededor de su oreja, y ella se estremeció. Lo que este hombre le hacía debía ser ilegal. Le dijo bajito, "No entiendo muy bien por qué no quieres darle a un hombre una oportunidad en tu vida. Pero me sentí más conectado en ese ascensor de lo que lo he hecho en los últimos cinco años. No solo por el sexo, sino también la conversación. Sentí que me comprendías."
¿No es eso lo que todos quieren? Pensó ella. ¿Que alguien los comprenda? Una de sus manos se deslizó al frente y subió bajo la camisola, tocando su pezón. Temía derretirse justo allí en la alfombra. Él besó su hombro al mismo tiempo que hacía a un lado el tirante de la camisola, y dijo, "Si necesito pagarte para hacer que suceda otra vez, con gusto lo haría."
Se apartó de un salto de él como si la hubieran quemado. "¡¿Qué?! Para que lo sepas, me tenías hasta esa última línea. No puedes… ¡No puedo creerlo! ¿Quieres pagarme para que tenga sexo contigo?"
Su boca se abrió. Estaba jugando con ella y cayó rendida. ¿Cómo podía imaginar que dormiría con él por dinero?
Él levantó sus manos hacia el frente. "Eso no es lo que quise decir. Me dijiste que trabajas cada segundo que puedes, que necesitas desesperadamente el dinero. Yo necesito desesperadamente el contacto humano. Podría pagarte por tu tiempo, y podríamos—"
"¿En serio? ¿En serio? ¿Sería pago por acto, o estrictamente por el tiempo y los materiales? ¿Habrá pago de incentivos? ¿Por tiempo extra? ¿Cómo es que no ves lo incorrecto de esto? Por un segundo, por un segundo, pensé que podríamos tener algo. ¡Ugh!"
Él se veía nervioso, "No, eso no es todo lo que yo—"
Su rostro estaba en llamas; vergüenza, desilusión e ira tomaban turnos en su mente. Empezaba a hiperventilar, y podía sentir las lágrimas llenando sus ojos. No voy a llorar frente a este pendejo, no lo haré. Ya no podía mirarlo. Se armó de valor para pasar junto a él, y luego recordó agarrar la carta y el cheque de su escritorio.
"Tomaré esto. Esto me lo gané."
"¡Espera, por favor!"
Salió corriendo hacia el ascensor, ignorando sus palabras. En su primer golpe de suerte del día, las puertas apenas se estaban cerrando y pudo escabullirse de inmediato. Presionó el botón del vestíbulo, esperando que él no bajara por las escaleras para seguirla.
Se recargó en la pared, tratando de calmar su acelerado corazón. Era peor de lo que pensó. Su opinión de ella como persona debía haber cambiado tanto, que pensaba que podía comprar su cuerpo. Después de todo, una madre soltera debía tener una moral relajada. ¿No es eso lo que leyó en unos de los blogs de madres solteras, que algunos hombres pensarían que ya que no estás casada y tienes un hijo, que eres fácil, que tienes estándares más bajos? No creía que Edward fuera ese tipo de persona, pero no sería la primera vez que juzgaba mal a un hombre.
Es mejor así, ahora que sé lo que piensa de mí. Solo significa que no es el hombre correcto para mí.
Entonces, ¿por qué siento como si se me rompiera el corazón?
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Aaaaah, todo iba tan bien y Edward tenía que echarlo a perder :( Y esta es la proposición de la que hablaba el summary, la que Bella interpretó como que iba a pagarle por sexo, ¿pero sería así realmente? ¿Era eso a lo que se refería Edward? ¿Ustedes qué creen? La verdad es que no sonó tan bien y a Bella se le rompe el corazón, y eso no es lo único, como algunas de ustedes se dieron cuenta y mencionaron, la oferta de trabajo para Jasper significa que se mudará, con Alice, así que Bella perderá a sus otros dos ayudantes y compañeros de casa. ¿Cómo le hará para pagar la renta? ¿Podrá ella sola con todo? Sin duda las cosas no pintan muy bien para Bella y ahora esto, ya veremos qué pasa con estos dos. Respecto a eso, les alegrará saber que vamos a tener un pequeño atisbo a la mente de Edward en el siguiente capítulo, así que, espero ansiosa sus reviews para saber qué les pareció este capi y poder leer el siguiente. Me disculpo por la tardanza, pero mi familia me trae tan loca que creía haberle mandado el capi a Eri cuando no fue así buaaahaahaa. En fin, muchas gracias a mi querida Eri que a pesar de no ser horas para eso, me lo beteo y ahora lo están leyendo. Espero que lo hayan disfrutado y que mañana nos leamos de nuevo :*
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: martuu341, KarlaC, Leah De Call, Manligrez, alimago, bbluelilas, Nancygov, Fallen Dark Angel 07, rjnavajas, Tecupi, bealnum, Ma Laura Merlo, Esal, Maiki, Kell Masen, Smedina, joabruno, lalyrobsten, freedom2604, Lady Grigori, tulgarita, Adriana Molina, Melany, miop, ileanacasco, Heart on Winter, Ka, Amaya cullen, rosycanul10, paupau1, Moni, carolaap, Iza, somas, Ali-Lu Kuran Hale, myaenriquez02, FlorVillu, Merce, kaja0507, lagie, Cinti77, Brenda Cullenn, Tata XOXO, Bitah, Lizdayanna, Mafer, Vanina Iliana, Paty Tova, Adriu, maidely34, ZellidethSaga76, Gabriela Cullen, torrespera172, Liz Vidal, Nanny Swan, Pameva, Elizabeth Marie Cullen, Rosii, injoa, ariyasy, patymdn, Car Cullen Stewart Pattinson, Melina, piligm, cavendano13, Vianey Cullen, Jade HSos, glow0718, EriCastelo, Sully YM, NarMaVeg, viridianahernandez1656, alejandra1987, aliceforever85, Pam Malfoy Black, AriGoonz, saraipineda44, Noriitha, debynoe12, lauritacullenswan, Andrea Ojeda, Say's, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, muy pronto ;)
