—Mi señora ¿Esta segura que sus motivos para ir a ver a Thalia no son otros? —Cuestionaba una chica con una tiara en la cabeza. Zoë. La chica pelirroja que estaba caminando delante de ella con una maleta volteó a verla, le dio una mala mirada.

—Solo me aseguro que mi teniente este a salvo Zoë —Zoë le dio una mirada de no le creo para nada —Esta bien, puede que quiera ver si mis sobrinos se encuentran bien —Volteo al frente una vez más.

—Ajá y de paso ver si Orión se encuentra bien, también ¿verdad? —Las mejillas de la pelirroja se colorearon pero eso la otra no lo vio.

—Si el esta ahí no es asunto mío, solo cuida de las chicas, yo regresaré pronto —Detuvo un taxi y se subió enseguida, no deseaba seguir hablando de ese tema, era muy notorio.

—Lo haré mi señora —Zoë hizo un saludo militar —Saludeme a Orión, ese que no quiere ver para nada —Ahora si vio como el rostro de ella se puso de todos los colores, se marchó de ahí corriendo antes de que la otra pudiera refutar algo.

—Me las vas a pagar Zoë —Masculló entre dientes, le entrego la dirección al taxista y se encaminaron hacia ahí. El hombre que conducía le veía extrañado, era una niña de doce viajando sola, con ropa militar, era extraño pero no le dijo nada. En el rostro de ella se veía que si se atrevía a decir algo podía matarlo si deseaba.

Llegaron pronto delante de una casa toda de color blanco, la chica gruño ante eso pero recordó ver unas flores muy especiales unas casas más allá. Miro la casa de color blanco y luego hacia donde vio las flores, lo repitió un par de veces. Mando todo al demonio y camino hacia la casa con las flores especiales.

—Hola —Una voz detrás de ella la hizo brincar. Se había quedado a fuera de dicha casa con las flores, estaba ahí mirándoles quizá mucho tiempo. Ella sabia de quien venía el saludo, solo una persona podía sorprenderla y solo una persona tenía aquella voz y sombra tan grande que la cubría del sol.

—Hola Orión —Se dio la vuelta despacio, los dos se miraron con parsimonia. Los ojos de ella no se desplegaban de los de el, los de él tampoco de los de ella.

—Si se siguen mirando aquí afuera, Apolo va a aparecer en cinco segundos —Mencionó Tritón pasando por su lado, los dos entojecieron y apartaron la mirada.

—¿Quieres entrar? —Ella asintió ante su invitación, ella arrastró su maleta hacia el interior, el la siguió detrás —¿Cómo estuvo tu vuelo? Thalia dijo que probablemente nos visitarías, para ver a Percy y a Teseo —

—Mi vuelo estuvo bien, como de costumbre —Comentó ella entrando y mirando el lugar, había macetas con flores y plantas en algunas esquinas, las paredes estaban limpias igual que todo el lugar —Me agrada ver que sigues siendo ordenado y pulcro —

—No es solo mi trabajo, mis hermanos también ayudan —Miro un calcetín de Teseo en el suelo —La mayoría de ellos —Lo recogió mientras Artemisa quien volteó a verlo río.

—Eso te aseguro que lo han sacado de Apolo —Los dos rieron por esto.

—No lo han sacado de mi —Resonó una voz desde la puerta que daba al patio trasero. La pelirroja bufo, era increíble como su gemelo se entrometia en todo lo que hacia.

—Apolo —Gruño y este se acerco a ellos.

—¡Hermanita! —La abrazo con fuerza y le dio una mala mirada al otro rubio, este solo le sonrió.

—No soy tu hermanita, soy la mayor Apolo —gruño soltándose y mirando mal al rubio —¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el carro solar o molestando a alguna mortal? —Recriminó ella queriendo alejarlo. Orión solo se escapó por uno de los lados junto con la maleta de ella.

—Vi que habías llegado y dije que tenía que verte, si, o si —El sonrió con unos dientes tan deslumbrantes como el mismísimo sol de verano. Ella solo rodó los ojos y lo empujó a un lado del camino -—¿No te alegra verme? Hace siglos que no escribes, o me llamas —

—Orión ¿Dónde están mis sobrinos? —Ignoro olímpicamente el dramatismo de su gemelo. No era verdad que llevaran tanto sin verse, lo vio hace unas semanas en el consejo Olímpico, lo vio hace días cuando se coló en una cacería, lo vio el día de ayer en su carroza. Solo porque Apolo decía que pasaban muy poco tiempo juntos. Solo no lo vio unas horas, lo que duró su vuelo.

Como diosa de la luna, solo le habría bastado con aparecer y desaparecer de un lado a otro, en solo unos segundos pudo haber llegado. Pero siendo también la hermana gemela de un gran bebé dramático como era Apolo, prefiero volar en un avión, con las ventanas cerradas y cubiertas. De esa forma evito que le viera al menos unas horas.

—Están en el comedor, creo que hacen tarea con los demás —Mencionó el rubio, ella asintió y siguió por donde él estaba señalando que se encontraba el comedor. Apolo la siguió más atrás mirando mal a Orión.

Cuando llegó al comedor pudo ver que efectivamente ahí estaban Teseo y Percy, cada uno a lado del hijo de Júpiter. Uno de los gemelos azabaches pintaba un mandala como si nada, el otro leía un libro como si nada, el rubio en medio de los dos parecía terminar alguna tarea. Frente a ellos estaban sus amigos, Annabeth leía un libro cualquiera igual que Teseo, Leo y Piper, hacían tarea, o al menos la castaña lo hacía, el otro estaba jugando con algo mientras ella intentaba que hiciera tarea. Nico estaba ignorando el regaño que le daba Will, Hazel explicaba algo a Frank, mismo que no dejaba de mirarle embelesado.

—¿Dónde están mis sobrinos? —Dijo Artemisa haciéndose notar. Teseo y Percy se voltearon al instante, saltaron de sus lugares y corrieron a abrazarla.

—¡Tía! —Exclamaron los dos, ella los estrechó solo un momento entre sus brazos antes de soltarlos y mirarlos.

—¿Y no hay nada para mí? —Comenzó a decir Apolo, los gemelos le miraron.

—Abuelo Apolo —Soltaron los dos como si nada y el otro se llevó la mano al pecho, como si estuviera a punto de darle un ataque al corazón. Artemisa lo miró con malicia, sonriendo.

—Ya lo hemos hablado, es solo Apolo. O tío Apolo —Giro el rostro muy ofendido de que le llamaran abuelo —A Arty la llaman tía y yo. Yo soy Abuelo —

—Es nuestra tía —Justificaron los dos sin inmutarse ante el drama del dios del sol. El los miro aún más ofendido.

—Es su tía abuela —Defendió él, los dos chicos se miraron y luego a su tía Artemisa que les vio con una ceja alzada.

—Decir tía es más corto —Afirmaron los dos y Apolo pareció ser fichado por algo en el corazón, se recargo con dramatismo contra una silla, casi cayó al suelo.

—Superalo Abuelo —Dijo finalmente Artemisa y el otro le vio molesto, ella río con descaro.

Los demás se los habían quedado mirando, habían montado un espectáculo ¿Esos eran sus dioses? Estaban peleando como niños de cinco años por como le llamaban un par de mestizos. Porque después de todo eso eran, un cruce de un dios y una mortal, o en el caso de ellos una semidiosa.

—¿Terminaron las tareas? —Pregunto Orión entrando al comedor con una bandeja llena de sándwiches.

—Una parte de nosotros lo hizo —Informó Annabeth sin levantar la mirada de su libro. Los demás dejaron de mirar a los dioses y se abalanzaron sobre la bandeja de sándwiches.

—Yo no se porque tengo que hacer tareas —Se quejo Percy tomando un sándwich.

—Porque el lunes irás como alumno —Contesto Teseo sentándose de nuevo en su lugar.

—Yo no necesito eso, suficiente estudiar con Tritón tantos años —Se volvió a quejar recostandose sobre la mesa y comenzando a comer su sándwich.

—Si no fuera por eso, no habrías terminado la tarea de ahora —Señalo Teseo comiendo y leyendo su libro.

—De saber que habría un ataque, hubiera seguido de vacaciones en Italia —Gruño Nico mirando el sándwich, Percy le sonrió.

—¿Aún molesto porque no hice tu tarea? —Nico le dio una mala mirada.

—Por supuesto que no esta molesto por eso —Hablo Will con una sonrisa tan radiante como la de su padre —El es muy inteligente y puede hacer su tarea solo —Nico asintió muy de acuerdo, Percy solo negó con la cabeza.

—Bien ¿Dónde está Tritón? —Pregunto Orión. Teseo dejó de mirar su libro y le observó.

—Fue a su habitación, esta revisando el chupete de Percy —Respondió y le señaló que Jason no cargaba el anillo que le quedo del chupete. Orión se quedó mirando el dedo del rubio que ahora estaba libre, Jason estaba comiendo un sándwich y mirando a Percy recostado también en la mesa.

—Iré a verlo, tengo que ir al acuario, no puedo dejarlos sin adultos presentes —Miro a Artemisa y Apolo que seguían en su pelea. No, ellos no servían de adultos responsables en ese momento, hasta los más jóvenes se veían más maduros que ellos.

El rubio hijo de Poseidón, salió de la habitación y fue hasta la de Tritón. Abrió la puerta despacio, su hermano estaba frente a una pantalla. Parecía más un laboratorio que una habitación en ese momento, las mesas alrededor mostraban pantallas de luces llenas de diagramas, una mostraba una imagen tridimensional del chupete de Percy.

—Tritón —Llamo el rubio, este estaba mirando el anillo de Jason bajo lo que parecía un microscopio, sostenía un pequeño cautin en una mano y una pinza fina en la otra, había un hombre de alga cerca de él con una bandeja llena de piezas muy pequeñas.

—Dime —Contesto sin levantar la mirada del pequeño microscopio.

—Tengo que ir al acuario, debes quedarte a mirar a los demás —Tritón levanto la mirada por fin y la aparto de donde miraba, frunció el ceño mirándole.

—¿No los puede mirar Belerofonte? —Cuestionó.

—Tiene que ir a ese concierto —Orión hizo una mueca, se sentía mal por su hermano, Tritón asintió. Los dos se sentian mal por Belerofonte, tenía que soportar estar delante de Aquiles, ese que nunca llegó a su encuentro, era difícil para él.

—Entonces iré en un momento —Sello con el cautin algo en el anillo mirando en el microscopio.

—Tritón, te quería preguntar algo hace días.

—¿Qué?

—Los peces me dijeron algo muy curioso —Comenzó a decir mientras el otro terminaba de arreglar todo.

—¿Qué dijeron? —Movió su mano e hizo desaparecer a su ayudante hecho de alga, lo puso en una caja, donde parecía tener más de ellos.

—Contaron algo gracioso, dijeron que habías mordido la oreja de Piritoo, el pelirrojo que no para de seguirte todo el día —Dijo el rubio, su hermano le miró como si nada.

—Eso hice, fue el día que entramos a trabajar —Contesto como si nada mirando al rubio, este lo vio extrañado. —Peces chismosos, tras que los ayudo —

—Te dije que actuaras con normalidad —Acuso el rubio.

—¡Eso hice! —Afirmo Tritón.

—¿Por dónde es normal morder la oreja de las personas? —Miro a su hermano más extrañado que antes, Tritón estaba con el ceño fruncido.

—El trato de pasar sobre mi, le demostré quien era más fuerte —Enojado con los brazos cruzados mirando a Orión.

—¿El más fuerte? —Miro desconcertado al azabache.

—Si, la ley de la naturaleza terrestre. Solo sobreviven los más fuertes. Le demostré que no podía conmigo al morderlo —Mira a Orión que tiene una expresión incomprensible, como si el se hubiera transformado en algún monstruo —Eso es lo normal entre los mortales ¿no? —Se formó un silencio entre los dos.

—... Recuérdame ¿Con quién convivias en la Atlántida? —Cuestiono el rubio parpadeando despacio.

—Con los súbditos del reino y ustedes —Mira extrañado a Orión —¿Por qué preguntas? No veo como eso tiene que ver con el tema —

—La mayoría de los súbditos, son animales...

—Los mortales también son animales... —Señaló el azabache, aún sin comprender que había hecho mal. Orión solo niega con la cabeza, Tritón ladea la cabeza. —¿Hice algo mal? —Lo mira inocente sin entender que esta mal con su lógica.

—No, tú, solo olvídalo -Vuelve a negar con la cabeza y sale de la habitación. Se escuchó un grito, seguido de más gritos.

—¿Qué fue eso? —Los dos corrieron al comedor de donde venían los gritos.

—¡No es normal! —Acusaba Jason con la mano en la mejilla.

—¿Qué sucedió? —Pregunto Orión mirando a todos, Apolo estaba siendo retenido por Artemisa, Teseo abrazaba a Percy que estaba al borde del llanto, los otros tenían rostros perturbados, excepto Annabeth que solo miraba a Percy muy extrañada.

—Percy lamió a Jason, en la mejilla —Contesto Artemisa, Apolo quería atacar a Jason por profanar a su nieto.

—Solo le limpiaba las migajas de la mejilla, así lo limpiaban los de la televisión —Percy tenía un puchero en los labios —Y ahora Jason dice que soy raro —

—Solo dije que eso no era normal —Jason se arregló los lentes, tratando de calmarse. La lamida de Percy le había alterado demasiado, sus mejillas estaban rojas —¿En qué serie viste eso? —

—Animal Plant, a Tritón no le gusta que vea muchas cosas, así que solo me deja ver eso sin renegar por todo —Tritón estaba de brazos cruzados mientras todos lo veían —Ahí la mamá leona suele limpiar a sus hijos lamiendolos, lo mismo hacen los venados con sus parejas y los gatos hacen lo mismo —

—Si, pero Jason y tu no son animales —Señalo Annabeth, Percy le miro y se apegó más a Teseo.

—En los libros de Teseo dice que son animales, animales racionales pero lo son —Seguía al borde del llanto, Teseo solo acariciaba su espalda tratando de calmarlo. Annabeth solo negó con la cabeza, él no iba a entender que es lo que estaba mal con su lógica. Orión miraba a Tritón que solo veía mal a Jason, el tampoco entendía que estaba mal con su lógica.

—Creo que es de familia eso de no entender la normalidad —El rubio suspiro, se dio la vuelta y vio a Belerofonte, estaba vestido de manera casual, casi deportivo. —¿Ya te vas? —Le castaño asintió, mirando la máscara que tenía en sus manos —¿Quieres que te lleve? Voy de salida al acuario —

—Solo hasta la cafetería, ahí nos quedamos de ver con Mary —Jugaba con la máscara nervioso.

—¿Seguro que estarás bien? — pregunto el rubio, el castaño asintió sin mirarlo. Los dos salieron de la casa y subieron al auto del rubio, este aún tenía el logo que decía Poseidón.

El rubio condujo hasta la cafetería, afuera de esta, Mary estaba esperándole con un bonito vestido de color amarillo, tenía su máscara en la mano, sonrió al ver al castaño.

—¿Es tu hermano? —Pregunto ella cuando vio al rubio.

—Si, él es Orión —Lo presentó, el rubio le hizo de la mano a la chica sin bajarse del auto. Mary le devolvió el saludo.

—Todos ustedes son muy apuestos —Murmuró ella mirando a Orión y a Belerofonte —Seguro sus parejas son preciosas —Ella suspiro.

—La de el es una diosa —contesto en un susurro el castaño, río nervioso, ella solo se le quedó mirando.

—Te recojo aquí más tarde, si cambias de opinión llama a Tritón —El rubio lo dejo ahí con su amiga.

—Vamos —Mary lo apresuro, le puso su máscara cerca del rostro —Pontela, lo pasaremos genial —Ella sonaba tan feliz y animada, el castaño había tratado de evitar ir toda la semana, pero era inevitable, lo había prometido. Suspiro derrotado mientras ella lo jalaba del brazo, se puso la máscara igual que ella.

Pronto llegaron al lugar del concierto, era un local algo grande, tenía una tarima en medio de todo. Estaba llenándose de gente, todos con máscaras como las de Mary y Belerofonte, pero el castaño no dejaba de mirar a todas partes.

—¿Buscas a alguien? —Pregunto Mary, Belerofonte se puso la capucha de la chaqueta que tenía puesta. Con la mascara solo se veían sus ojos.

—No —Contesto con simpleza, pero su sonrisa nerviosa no convencía a la chica. Mary se lo quedó mirando, lo que solo lo ponía más nervioso —¿Quieres algo de tomar? —Señalo a un lado, dónde había un puesto de bebidas junto con el de recuerdos del concierto.

—Te lo acepto —Mary lo jalo del brazo hasta el lugar de las bebidas.

—¡Y veremos a Aquiles! —Chillaban algunas de las chicas.

—Su cabello rubio, es tan precioso —Decían otras y pegaban grititos de alegría, Belerofonte se limitó a comprar las bebidas, Mary observaba todo con curiosidad.

—Mira esto Bel —Ella lo llamaba a ver todo —Aquiles sale tan hermoso en esta —Abrazaba un póster del rubio. Belerofonte solo asintió, comenzó a mirar las cosas que vendían por mera curiosidad.

—Mira un pequeño muñequito de Aquiles —Comentaba un chico sosteniendo un pequeño muñequito al que le bailaba la cabeza cuando lo tocaba. Pero su voz hizo que Belerofonte se tensara, él dejó los afiches que observaba y se puso detrás de Mary

—Son preciosos ¿verdad? —Mary se acercó al chico muy animada, este tenía la máscara puesta y una chaqueta como Belerofonte, la capucha arriba, solo se veían sus ojos azules.

—Lo son —Decía el chico, Belerofonte se hizo más atrás pero se tropezó con alguien.

—Fíjate en lo que haces —Gruño un chico bajo, con el que había chocado, empujo a Belerofonte a un lado.

—Fue sin querer, lo aseguro —Se disculpó Mary viendo que Belerofonte no decía nada, este solo hizo una reverencia a modo de disculpa.

—Ben, no te enojes, ellos solo disfrutan como nosotros —Contesto el otro —Disculpen a mi amigo, suele enojarse por todo —Tomo al más bajo por los hombres —Mi nombre es Pirra —

—Nunca ha sabido como ocultarse —Susurro el castaño poniendo una mano sobre su frente.

—¿También les encanta Aquiles? —Ella seguía tan animada, Belerofonte solo se la quedo mirando.

¿No se da cuenta que es Aquiles? Pensaba el castaño mirando a su amiga que conversaba animada con los dos chicos.

—Bueno pero ya nos tenemos que ir, tenemos boletos hasta el frente y hay que irnos antes que se llene todo el lugar —El más bajo jalaba al otro, este solo lo siguió. Belerofonte solo se lo quedo mirando mientras se iba.

—Eran unos chicos muy extraños, pero tan monos —Suspiraba Mary mientras volvía a arrastrar a su amigo hacia la tarima. El concierto comenzó, Aquiles se veía espectacular.

Su cabello rubio se seguían viendo como la miel derritiéndose al sol, como si un incendio sucediera en su cabello, era precioso incluso más bajo los proyectores. Y su voz, era como terciopelo acariciando cada parte de la piel. Belerofonte solo lo oía a él, ignoraba todos los ruidos a su alrededor, solo oía su voz.

—¿No es el mejor? —Dijo su amiga en medio de los gritos, el castaño solo asintió. Su máscara tapaba su rostro menos mal, o ella podría ver lo nervioso que seguía estando. —Solo una canción más —Mary chillaba igual que las demás —¡Se la dedicará a alguien! —

—¿Qué el qué? —La miro extrañada, eso no lo sabia, ella no había dicho nada de eso. Él miro a Aquiles, abrió mucho los ojos cuando lo vio bajar del escenario.

—Elegirá a alguien del público —Mary golpeó su hombro con su brazo. Belerofonte se lo quedó mirando. Aquiles estaba cantando.

—And it's you and me and all of the people(Y somos tú, yo y toda la gente.) —Aquiles estaba frente a el, lo eligió a él de entre todos. Los ojos verdemar chocaron contra los verde césped. El tiempo pareció detenerse —And I don't know why, I can't keep my eyes off of you (Y no sé por qué, no puedo apartar mis ojos de ti) —Pero en este punto Aquiles ya no estaba cantando del todo, solo miraba los ojos de Belerofonte —Pat —susurro.

Lo había reconocido, pero era imposible, no había visto su rostro. Ni escuchado su voz. La mano de Aquiles se acercó peligrosamente a su máscara, el castaño no hizo nada.

—Eres tú —Dejo de cantar del todo. El público comenzó a murmurar, él estaba muy cerca del castaño y la gente comenzaba a impacientarse de porque no seguía, porque solo lo veía a él.

—Hay que irnos —Mary arrastro a Belerofonte de ahí, la multitud se abalanzó sobre Aquiles, querían su atención.

—¡Pat! ¡Pat! —Escuchaba a Aquiles llamarle, pero el castaño decidió no voltear, no podía verlo mientras el novio de él se acercaba.

Cuando estaban ya por irse los vio, estaban abrazados en medio de todos los fans. Eran felices, él no podía meterse en eso. Mary no le dijo nada mientras caminaban fuera del lugar, estaban de nuevo frente a la cafetería.

—¿Eres Pat? —Pregunto ella, Belerofonte asintió resignado a que se entere de la verdad —Vaya —Los dos se sentaron en la vereda del local, ella revisó su celular —Ya eres noticia —

—No se ve mi rostro, así que estaré bien —susurro quitándose la máscara, bajo su capucha. El sol ya estaba cayendo por el oeste, estaba oscureciendo. Jugo con la máscara en sus manos —Perdón por no decirte antes —

—Sospechaba que eras el Patrick de la historia —Concluyo ella mirando al cielo —Decías todo con tal convicción, que me parecía que eras tu quien conocía a Aquiles —Belerofonte sonrió con tristeza mirando la máscara —¿Estás enamorado de él? —

—Soy poca cosa para él —Abrazo sus piernas contra su cuerpo. El cielo comenzó a nublarse de la nada, las gotas comenzaron caer sobre ellos.

—No lo creo —Ella lo miró con el ceño fruncido —El te reconoció, aún con máscara, creo que te ama —Sus ojos brillaron con emoción —Seguro te ha estado esperando —Chillo, más que feliz. Belerofonte no se veía como ella, a Mary ni le importaba la lluvia que estaba cayendo, ni le parecía raro que cayera cuando ya no debían haber lluvias.

—No lo creo, él es feliz con Andy —Suspiro abrazando más sus piernas, su amiga por otra parte seguía diciendo cosas de una historia de amor increíble.

—Ya vine por ti —Un auto se estacionó frente a ellos —Vamos Bel, no queremos que la ciudad se inunde —Belerofonte levantó la cabeza mirando a Orión, se levantó.

—Adiós Mary, nos veremos mañana en el trabajo —Le hizo una reverencia, ella dejó de fantasear.

—Adiós Bel

Él se subió al auto, su hermano pasó su brazo por su espalda buscando reconfortarlo. El castaño solo miró por la ventana mientras este avanzaban por la carretera ¿Aquiles lo esperaba? No lo creía, él lo había olvidado, él era feliz con su nueva vida ¿o no?

—¿Qué fue todo eso Aquiles? —Reclamaba Andy cuando estaban en el camerino, su ropa estaba algo desgarrada —Tus fans se volvieron locas ¿Por qué no seguiste cantando? —

Aquiles no le presto atención, estaba sacándose la ropa por una que no estaba rota, las fans habían enloquecido un poco y se formó un tumulto. Los guardias tuvieron que usar la fuerza para poder sacar a todas las fans de encima.

—Porque era él, lo habría atrapado si no hubieses aparecido ¿Por qué tenías que detenerme? Pat estaba ahí —Miro molesto a su novio y este le vio dolido e indignado.

—¿Pat? ¿Quién es Pat?

—La persona que amo —Admitió el rubio terminando de sacar cosas de su cabello y recogiendolo como siempre, en un par de trenzas, una cola al final, como si tuviera una corona.

—Yo soy tu novio Aquiles —Sonó bastante afligido viendo lloroso a Aquiles.

—Pero no te amo, te lo he dicho muchas veces —Se acomodó una chaqueta limpia y nueva encima, miro al chico con indiferencia —Y si de verdad es Pat lo voy a buscar hasta encontrarlo —Andy solo le vio irse por la puerta.

—Aquiles Idiota —Mascullo entre dientes y arrojo un florero contra la puerta por la cual el otro desapareció —No vas a arruinar esto, nunca encontraras a ese Pat. —Miro con furia encendida en los ojos a la puerta. —Nunca estarán juntos, Aquiles es mío —