Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 18
Edward sonrió al notar que Tanya ya estaba esperándolo.
Habían tenido la misma rutina por las últimas tres semanas, dos veces a la semana después de que Edward terminara su jornada, ambos se veían en el centro comercial y comían helado o cualquier antojo que Tanya tuviera.
A veces lo invitaba Edward y algunas otras Tanya, o cuando ambos estaban escasos de dinero —lo que pasaba muy seguido— solamente disfrutaban de su compañía.
Tanya lo escuchaba, no le había contado de la pérdida del bebé, no se sentía correcto compartirlo con ella, pero sí lo entendía cuando le decía muy evasivamente que Bella y él estaban peleando más de lo normal.
Las peleas en casa se habían vuelto insoportables, muchas veces era el llanto de Aubby lo que los hacía detenerse.
Las discusiones ni siquiera tenían sentido, a veces solo era porque Edward dejaba la tapa del baño levantada, antes no parecía molestarle, nunca le reclamó, pero ahora parecía que todo lo que hacía estaba mal.
Incluso la pelea de esa mañana había sido estúpida, Bella le había reclamado por hacer demasiado ruido, aunque ella ya estaba despierta.
No la besó ni a ella ni a Aubby antes de irse al trabajo.
Tampoco ayudó que su padre estuviera de malas porque no había podido encontrar los permisos de construcción, y Bella no estaba lista aún para regresar a, por lo menos, hacer el trabajo de oficina.
Así que ahora la tranquilidad que le daba Tanya era un alivio, antes de tener que volver a casa y toparse con más reclamos.
—Hoy tuve consulta con el médico —dijo Tanya llamando su atención—. ¿Quieres ver la ecografía?
—Claro.
Tomó la imagen entre sus manos, notando el rostro hinchado del bebé.
Edward recordó las borrosas ecografías que Bella conservaba en el álbum que estaba haciendo de Aubby, sorprendentemente había muchas fotos del último trimestre del embarazo, seguido por las ecografías de Aubby y sus fotos de recién nacida.
Bella había decidido hacerlo también con el bebé, había guardado la prueba de embarazo, aun cuando fuera un poco asqueroso, y habían tomado una foto de ambos con sus manos en el vientre plano.
Dolía y no estaba seguro si en algún momento el dolor desaparecería.
—¿Sabes algo del padre?
—Hablé con él hace unos días, dijo que quiere hacerse responsable —se encogió de hombros—, pero cuando le dije que necesitaba dinero para comprar ropa y pañales para el niño, aparentemente tuvo una emergencia que atender, prometió que me llamaría apenas resolviera sus asuntos y hasta el momento sigo esperando esa llamada.
—Es un idiota, no sabe lo que se pierde. —La tomó de la mano para darle ánimo, Tanya le sonrió levemente.
—¿Cuándo vas a traer a Aubby? Aunque entiendo que Bella pase su tiempo libre con ella, si yo estoy ansiosa ante la idea de tener a mi niño entre mis brazos, no puedo imaginar cómo se siente ella con la niña tan bonita que tienen.
—Bella dice que Aubby me ama más a mí, pero solo es cuestión de verlas y sabrás que mi niña adora estar con su madre... más ahora.
—¿Por qué más ahora?
—Solo fue una expresión —se encogió de hombros—, siempre han adorado estar juntas.
¿Era normal que una niña tan pequeña se diera cuenta que su madre necesitaba tenerla cerca? No tenía la respuesta y tampoco sabía si era bueno ese nivel de apego, pero podía ver claramente que Bella estaba más tranquila cuando tenía a la niña en brazos.
Aubby también lo estaba.
—¿Qué tal tu búsqueda de nombres? ¿Piensas llamarlo Peter como tu padre?
—Quizás, ahora ya no está tan enojado conmigo —sonrió levemente—, creo que es cierto lo que dicen, que los abuelos aman a sus nietos sin importar lo enojados que estén. Mi madre incluso ha comenzado a tejer y me está enseñando a hacerlo, no soy tan buena pero espero mejorar para cuando el niño llegue.
—Apuesto a que lo harás.
Dos horas después, Edward estaba de regreso en casa, Bella estaba riendo con Aubby, cuando la niña lo vio y comenzó a llamarlo, ella no se giró a verlo, tampoco lo hizo cuando se acercó a saludar a ambas, y cuando se sentó en junto a ellas, Bella le entregó a la niña y se alejó.
Se hubiera quedado callado mientras ella se alejaba pero algo dentro de él no se lo permitió.
—En algún momento vas a tener que dejar de ignorarme.
Bella se quedó parada en su lugar para después girarse lentamente a verlo con mala cara.
—Creo que tienes la suficiente atención, dudo que quieras la mía.
—¿Qué mierda significa eso?
—Que quizás debas quedarte más tiempo con Tanya y no venir a molestarme.
Bella se giró y caminó hacia el baño, dejándolo solo con la niña, que había perdido la sonrisa que segundos antes tenía.
Nunca fue su intención ocultar que estaba viendo a Tanya, después de todo no estaba haciendo nada malo, ni siquiera le interesaba de manera sentimental.
Ni siquiera sabía quién había ido a contarle chismes a Bella, se suponía que ni siquiera salía de casa, la única persona capaz de decirle era su madre, pero ella ni siquiera se acercaba a la cabaña.
—Solo es una amiga —le dijo a su hija—, una amiga que me escucha, no es que no ame a tu mami, porque la amo, pero eso no quiere decir que no tenga amigas, ¿verdad? Además ella va a tener a su bebé, y yo te tengo a ti, preciosa.
…
Bella dejó a la niña en la carriola justo cuando sintió su teléfono vibrar, ni siquiera dudó de quién era, los últimos días había estado mandándole mensajes.
La bloqueó para no tener que recibir ningún mensaje pero la perra encontraba la manera de seguir molestándola.
Sus dedos definitivamente son mágicos, ¿cómo puedes ser tan estúpida como para dejar al pobre hombre sin amor? No te preocupes, que yo tengo mucho amor que darle, se lo estaba dando hace apenas unos minutos.
—¿Bella?
Apartó la vista del mensaje de texto para ver a la recepcionista que la miraba con una tímida sonrisa, no es que le desagradara ir a terapia, solo que no lo creía necesario y lo creía mucho menos cuando descubría que Edward no había llegado para cuidar a Aubby porque estaba con esa zorra.
—Perdón, ¿decía?
—Tu siguiente cita es en dos semanas a la misma hora de siempre, ya sabes que no puedes traer a la niña, no es que nos moleste tenerla aquí, pero pedirte que vengas sola es para que tus terapias sean más productivas.
—Lo sé, esta vez fue una emergencia, la niñera me canceló a última hora, pero no volverá a pasar.
Esperó a que la recepcionista terminara de registrar la siguiente cita y después salió de la consulta de la psicóloga.
Un nuevo mensaje hizo que su teléfono vibrara nuevamente.
Bella se obligó a no verlo, no iba a caer en el estúpido juego de Tanya, tenía cosas más importantes que resolver que preocuparse por esa zorra resbalosa.
Si Edward quería pasar tiempo con ella pues que lo hiciera, no iba a perder el tiempo, tenía una niña con la que salir adelante.
...
Esme frunció el ceño al ver a Isabella y a Jasper rodear la casa y dirigirse al patio trasero en donde estaba la cabaña.
No es que no pudieran tener visitas, pero dado que Edward no estaba, no le parecía correcto que Isabella metiera hombres a la casa.
Y no es que no confiara en Jasper, porque lo hacía, era un buen muchacho, pero con Isabella se podía esperar cualquier cosa.
Quizás ya hasta se había hartado de estar ahí y jugar a la casita y ahora quería que Jasper la llevara con él.
Jodida zorra.
Ni siquiera tenía a la niña con ella, lo más seguro es que la hubiera dormido para poder divertirse.
Viendo como entraban a la cabaña, tomó el teléfono y le marcó a Carlisle, si tenía que hacer que su hijo viera el tipo de zorra que era Isabella para que por fin se largara de su casa, entonces eso haría.
Después de todo, aún le faltaba otro mes completo para que su incapacidad terminara, pero aun así ella recibía visitas, ni siquiera se veía tan mal.
Esme estaba segura que solo era una pantalla para seguir sin hacer nada y vivir a costa de su familia.
…
Bella sonreía ante Jasper haciendo reír a Aubrey, cuando él se fue a la universidad Aubby apenas si se mantenía despierta unas cuantas horas, pero aun así, por lo animada que estaba la niña en su regazo, parecía que no lo había olvidado.
O quizás solo se trataba del rubio cabello que Aubby tironeaba sin recibir ninguna queja por parte de Jasper.
—¿Y por qué decidiste dejarte el cabello tan largo? —cuestionó Bella dejando en la mesita de centro una lata de cerveza para él y un vaso de jugo para ella.
—Las mujeres lo aman de este modo, lo he descubierto en estos meses.
—Bueno, pues le gustas a Aubby.
—Siempre le he gustado, ¿a que sí, princesa?
Aubrey se rio cuando Jasper la levantó y la sostuvo en lo alto dejando que sus piernitas y manitas se movieran.
—¿Y dónde está Edward? Estaba arriesgándome al venir, porque hasta donde sabía, ambos trabajaban todo el día, fue una sorpresa encontrarte.
—Estoy en periodo de incapacidad.
—Cierto, mi mamá me contó que tuviste un accidente, ¿qué tan malo fue?
—No mucho, me esguincé el tobillo, lo mantuve vendado hasta hace unos días.
—Debió ser difícil cuidar de la niña en todo este tiempo.
—No es una niña tan difícil —se encogió de hombros viendo la siempre presente sonrisa de su niña—, la primera semana se molestaba porque solo estábamos en la cama, sin embargo después pude movernos por la cabaña, la cual, como ves, no es precisamente grande, pero al menos dejamos de estar en cama.
Jasper asintió distraídamente
—¿Y Edward?
—¿Qué pasa con él?
—Cuando me fui ambos estaban juntos y no te he escuchado mencionarlo.
Bella desvió la mirada sin saber qué decir, no se sentía bien hablando del tema, y aunque Jasper en algún momento fue un amigo cercano, ahora no le podía decir, después de meses sin verlo, lo que había pasado en su vida.
—Estamos atravesando una mala racha.
—¿Y por qué no follan? Siempre arreglaban las cosas así.
—Ya no es tan sencillo.
—¿Por qué?
—Porque no puedo, no estoy preparada para eso.
—¿Por el accidente?
—Eso tiene mucho que ver, pero además está la niña.
—Entiendo, aquí no hay privacidad para que ustedes dos jueguen al tiro al blanco.
Bella golpeó su hombro causando que Jasper riera y, por ende, Aubrey y ella también.
—Sigues siendo el mismo pervertido de siempre.
—Las malas costumbres nunca se olvidan, Bells.
La puerta de la cabaña se abrió en ese momento, mostrando a Edward, era demasiado temprano para que estuviera en casa, pero eso no fue lo que le preocupó a Bella, sino la idea de que Jasper se diera cuenta de la magnitud de los problemas que tenían.
Una cosa era que ella hubiera aceptado que Edward prefería a Tanya y al bebé que ella esperaba y otra muy distinta que los demás se enteraran tan rápido.
Hola!
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.
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