*3 meses después*

Syaoran caminaba por los pasillos de la universidad con su carpeta bajo el brazo.

-¡Feliz verano, profesor!- le gritó una chica, saludándolo con la mano.

El respondió el gesto y siguió caminando hacia la salida.

En la puerta estaba una chica de ojos verdes esperándole.

Solo con verla su ritmo cardíaco se aceleró.

Ella se acercó a él y lo abrazó, poniéndose de puntillas para tener el rostro a su altura.

-¿Cómo ha ido tu último examen?- preguntó ella mientras pasaba las manos por su cuello.

-Lo veremos cuando los corrija... ¿Y el tuyo?- respondió él levantando una ceja.

-Ha ido bien, se puede decir que ya estoy graduada- contestó Sakura, sonriendo.

-Por fin dejarás de ser una alumna y yo dejaré de sentir que soy un profesor pervertido- murmuró Syaoran en voz baja.

Ella se rió y se acercó más hasta que sus labios se juntaron.

Se separaron al escuchar un par de silbidos en su dirección.

-Volvamos a casa, tengo que contarte los planes para este verano-.

-¿Ya tienes planes?- preguntó Syaoran con voz divertida.

-Pues claro- respondió Sakura, levantando las dos cejas de forma sugerente.

Agarró la mano de Syaoran y juntos fueron al aparcamiento.


Después de comer, los cuatro amigos fueron corriendo hasta el lago secreto de Sakura.

Syaoran había insistido mucho, y al final había logrado convencerla para que les enseñara ese sitio a sus dos mejores amigos.

En su forma humana corrían algo más lentos que cuando eran lobos, por lo que tardaron un poco más de quince minutos en llegar.

Al entrar en el claro, Tomoyo se llevó las dos manos a la boca.

-¡Esto es precioso!- chilló, acercándose a la orilla del lago.

-No me puedo creer que todos estos años nos hayas ocultado este lugar- dijo Eriol, molesto.

Sakura se encogió de hombros.

-No quería compartirlo con nadie-.

-Pues con Syaoran sí que lo compartiste- le respondió Tomoyo, apretando los labios.

-Eso no cuenta, con él lo comparto todo- dijo Sakura, saltando para colgarse de la espalda de Syaoran.

Él sonrió y le sujetó las piernas.

-La única condición para poder venir aquí es que tenéis que estar seguros de que no estamos nosotros- pidió Sakura, mirando a sus dos amigos.

-Tranquila, no me gustaría llegar y encontraros haciendo guarradas- murmuró Eriol, haciendo una mueca de asco.

Los cuatro empezaron a reírse.

Sakura bajó de la espalda de Syaoran y se acercó hasta el lago, sentándose al lado de Tomoyo.

Las dos metieron los pies en el agua, disfrutando de lo fría que estaba.

-Estas seis semanas tú serás la Alfa de la manada, Tomoyo-.

Ella abrió mucho los ojos, sorprendida.

-¿Qué? ¿Por qué?-.

-Syaoran y yo vamos a marcharnos, regresaremos justo antes de que él tenga que volver al trabajo en Octubre-.

-¿Y dónde vais a ir?- preguntó Tomoyo con curiosidad.

Sakura sonrió.

-Donde nos lleven nuestras patas-.

Las dos soltaron una risita mientras observaban a los dos chicos, que estaban charlando no muy lejos de allí.

-Sabes, Sakura... creo que en el próximo celo le voy a dar una sorpresa a Eriol-.

Sakura se quedó con la boca abierta.

-¿Ya quieres ser madre?- preguntó, incrédula.

-Creo que sí, ahora que hemos terminado la carrera no lo veo tan mala idea... y Eriol se muere de ganas desde hace años- respondió Tomoyo, sonriendo.

-Voy a ser tía- murmuró Sakura, haciendo reír a Tomoyo.

-A ti te va a pillar el celo por ahí con Syaoran- susurró Tomoyo, para que los dos chicos no la oyeran.

-Sí, destrozaremos el bosque por el que estemos pasando esa semana- respondió Sakura, sonriendo de forma traviesa.

Las dos se rieron a carcajadas.

-Pobre Syaoran- dijo Tomoyo, entre lágrimas de risa.

-Desde que es lobo no lo pasa tan mal con mis celos, más bien los disfruta tanto o más que yo-.

-Entonces pobre bosque- respondió Tomoyo, aguantando la risa.

Eriol se acercó corriendo por detrás, sujetó a Tomoyo en brazos y la lanzó al centro del lago.

Syaoran hizo lo mismo con Sakura.

Las dos chicas sacaron la cabeza del agua, fingiendo estar enfadadas.

-¡Nuestra venganza será terrible!- gritó Tomoyo, levantando el puño.

Los dos chicos se miraron, riendo, y se tiraron de cabeza al lago.

-Tendrás que vigilar tu espalda a partir de ahora, mago- murmuró Sakura cuando Syaoran llegó hasta ella, nadando.

-Hace mucho tiempo que tus amenazas no me asustan, loba- respondió él, levantando una ceja.

Sakura le dedicó una sonrisa malvada y se lanzó a por él, intentando hundirlo.

Tomoyo y Eriol se unieron a la pelea entre risas.


-¿Lo llevas todo? ¿Incluido el pasaporte?-.

Syaoran asintió.

-¿Dónde vamos a ir?- preguntó, levantando una ceja.

-Donde queramos- respondió Sakura, sonriendo.

Syaoran cerró la enorme mochila donde estaban todas sus cosas, que estaba adaptada para poder llevarla siendo lobo.

Sakura se acercó con la suya y la dejó justo al lado.

-He pensado que primero podemos ir al norte de Japón, que tú no lo conoces. Luego nadaremos hasta la isla de Sapporo, nos quedamos allí unos días... y después nos subiremos a un avión para ir a donde queramos-.

Syaoran resopló.

-Estás loca, ¿Nadar hasta la isla? Son muchos kilómetros-.

-¿Qué pasa? ¿No te ves capaz?-.

-Claro que sí, pero quien nos vea pensará que acabamos de escapar de un manicomio-.

Sakura empezó a reírse.

-¿Y qué importa eso?-.

Syaoran se unió a su risa.

-Tienes razón-.

Sakura se acercó a él y dejó una mano sobre su pecho, mientras con el dedo índice de la otra acariciaba los labios de Syaoran.

Él levantó una ceja.

-¿Qué estás tramando, señorita?-.

-Hoy empieza mi celo, ¿Lo sabes, verdad?-.

El cuerpo de Syaoran se tensó de golpe.

-Ya decía yo que hoy hueles algo diferente-.

Sakura lo empujó con fuerza hasta que lo hizo chocar contra la pared, ambos jadearon con el golpe.

Ella se colgó de su cuello y se acercó a su oreja.

-Creo que tendremos que posponer el viaje para mañana, porque hoy no te voy a dejar salir de aquí- susurró en su oído.

Toda la piel de Syaoran se erizó.

-Si nos quedamos aquí destrozaremos la casa y lo sabes- respondió mientras la abrazaba y la levantaba.

Ella rodeó su cintura con las piernas.

-Pues vámonos lejos... y rápido-.

Syaoran le dedicó una sonrisa torcida.

Caminó hasta donde estaban sus mochilas y soltó a Sakura.

Los dos se pusieron las mochilas y se miraron, Sakura se estaba mordiendo el labio inferior y sus ojos estaban cada vez más oscuros.

-Corre- gruñó justo antes de abrir la puerta.

Los dos salieron corriendo a toda velocidad en dirección al bosque.

Normalmente en su forma humana tardaban en llegar hasta el lago secreto casi veinte minutos, pero ese día solo tardaron doce.

Sakura fue la primera en llegar, soltó la mochila bajo un árbol pequeño y apoyó las manos en el tronco, clavando sus uñas en él y arrancando parte de la corteza.

Syaoran se acercó con cuidado hasta ella y dejó la mochila junto a la suya.

-¿Ya ha empezado?- preguntó él.

Sakura levantó la cabeza y lo miró con sus ojos verdes brillando.

-Vale, ya veo que sí- añadió Syaoran, tragando saliva.

Sakura sonrió de forma malvada y se lanzó sobre él, haciendo que los dos cayeran encima de la hierba.

-Eres mío- gruñó mientras le arrancaba la camiseta.

Syaoran la besó y la hizo girar hasta que quedó encima de ella.

Metió las manos por debajo de su blusa, acariciando su piel, mientras besaba su cuello y rozaba su marca con la punta de la lengua.

Sakura se retorcía intentando volver a girar para estar ella encima.

Syaoran subió hasta sus labios dejando un rastro de besos y agarró sus brazos para que dejara de moverse.

- Sakura, hoy déjame a mí-.

-No-.

-Venga, mañana mandarás tú-.

-He dicho que no- contestó Sakura, mordiéndole el labio.

Syaoran se rió.

-Por mucho celo que tengas puedes controlarte un poco. Anda, hazlo por mí-.

Sakura puso los ojos en blanco y resopló, pero dejó de revolverse.

-Lo intentaré, pero mañana serás todo mío-.

-Siempre soy tuyo- susurró Syaoran.

Se sentó sobre la hierba y colocó a Sakura encima de sus piernas, quitándole la blusa mientras llenaba de besos todo su cuerpo.

Sakura gimió y, dejando una pierna a cada lado de Syaoran, lo abrazó más fuerte y empezó a darle un beso muy profundo.

Los dos jadearon mientras se besaban con pasión.

Syaoran subió las manos por sus piernas y cuando llegó hasta los botones de su falda empezó a desabrocharla.

Cuando terminó se la quitó y la lanzó a un lado, dándose cuenta de que Sakura ya le había desabrochado el pantalón y estaba algo temblorosa.

-¿Qué te pasa?- preguntó Syaoran mientras mordía su hombro y seguía bajando a la vez que le quitaba el sujetador.

-Me cuesta controlarme, no aguantaré mucho más- murmuró Sakura, suspirando.

Él volvió a reírse y se puso de pie, levantando a Sakura con él.

-Que estés temblorosa me recuerda a cuando yo era humano-.

Sakura también empezó a reírse.

Él dejó caer sus pantalones pero antes cogió algo cuadrado y plateado de uno de los bolsillos.

-Sigues sin querer cachorritos, ¿verdad?- preguntó, levantando las dos cejas.

-Aún no, pero Tomoyo sí va a tener uno ya-.

-¿Qué?-.

-Ahora no quiero hablar de eso- gruñó Sakura, enroscándose alrededor de Syaoran con ansiedad.

Él la siguió besando mientras se deshacía de la poca ropa que les quedaba puesta.

-Estamos muy calientes, creo que necesitamos refrescarnos- murmuró Syaoran entre los labios de Sakura.

Ella soltó una risita mientras Syaoran caminaba hasta el lago con ella en brazos y empezaba a meterse en él.

Antes de que el agua les cubriera, Sakura se soltó e hizo caer a Syaoran en las pequeñas rocas que había dentro del lago, sentándose encima de él.

-Ya no aguanto más, te necesito-.

Lo abrazó con fuerza, clavando las uñas en su espalda y empezó a morder su cuello con desesperación, justo donde Syaoran tenía la marca.

Los ojos ámbar de Syaoran empezaron a brillar y el le sujetó la cintura, empujándola más hacia él.

Los dos gimieron cuando sus cuerpos se unieron por fin.

Syaoran la besó con furia, devorando sus labios mientras bajaba una mano por la cadera de Sakura para acariciar su punto más débil.

Ella volvió a gemir y empezó a moverse más rápido.

Los dos olieron a sangre, Sakura había clavado las uñas demasiado fuerte en la espalda de Syaoran pero a ninguno de ellos le importó.

-Syaoran, quiero más fuerte-.

El chico gruñó y levantó a Sakura, sumergiéndose hasta que el agua les llegó por el cuello y sentándola en una gran roca que había en un lado del lago.

La sujetó por la espalda y se aplastó contra su cuerpo.

Sakura enrolló sus piernas alrededor de Syaoran y con sus brazos le atrajo más hacia ella.

Él dejó de besarla y bajó para lamer y morder su cuello, mientras se movía cada vez más deprisa.

Los gemidos de Sakura se escucharon por todo el claro.


Una hora después, los dos seguían metidos en el lago, sentados uno al lado del otro y bastante más tranquilos.

-Sabes que te quiero, ¿verdad?- murmuró Sakura, acariciando el rostro de Syaoran.

-Lo sé, aunque creo que si fuera humano hoy me habrías partido la espalda-.

Ella se sonrojó levemente.

-Ha sido sin querer... menos mal que no lo eres- respondió, sonriendo.

Bajó la cabeza hasta la espalda de Syaoran, donde ya no había ni rastro de las heridas que le había hecho cuando el deseo había nublado su mente, y dejó varios besos por allí.

El chico la levantó y la colocó en su regazo.

-¿Empezamos el viaje ahora?- preguntó él, mirándola a los ojos.

-Vale, pero ya sabes que en unas horas volveré a atacarte-.

Syaoran le dedicó una sonrisa traviesa.

-Lo estaré esperando-.

Los dos salieron del agua y, tras guardar su ropa en las mochilas y colocárselas, se transformaron en lobos y se perdieron entre los árboles.


Estamos terminando, ya solo falta el Epílogo 😊