Capítulo 19

Cevdet sintió lágrimas en sus ojos cuando llegó hasta la puerta de su casa, en realidad, de la que se convertiría en la casa de su familia, ya no más la suya…

Golpeó, esperando que nunca le abriesen la puerta, había hablado tan convencido la noche anterior que ahora se sentía un tonto, ahora era él quien no quería hacerlo… no quería divorciarse de su mujer… no… no…

Contuvo la respiración cuando sintió el chasquido del picaporte, esperando verla a su Azize… se encontró con sus ojos, estaba algo seria y se obligó a sonreírle, pero ella solo atinó a hacer una mueca…

Se hizo a un lado para dejarlo pasar y él tomó su mano y la apretó con suavidad… Azize asintió, no tenía fuerzas para nada más…

-Te amo…- le murmuró al pasar a su lado- nunca lo olvides…- agregó y ella lo miró y sonrió genuinamente. No quería culparlo, pero el dolor de tener que hacer ese pequeño acto era demasiado intenso…

-Yo también…- le dijo mientras y se encaminaban hacia la sala en la que la familia esperaba por ellos…

Azize llegó tras él y se quedó a su lado. Cevdet observó a sus tres hijos y luego a su madre… todos estaban a la expectativa de lo que ocurriría…

Sintió que el corazón se le desgarraba de solo pensar en el dolor que les causaría, pero al menos sabía que Azize, la principal perjudicada, estaba allí apoyándolo, aunque sufriera casi tanto más que él…

-Dinos Cevdet… ¿qué es eso tan importante que nos querías decir?

-Quería decirles que el momento llegó…- dijo y se perdió en sus ojos, silenciosamente pidiéndole disculpas- lo diré frente a todos aquí…- dijo señalándolos a todos y deseó que el mundo se detuviera y no tener que seguir hablando.

Azize pareció comprender lo que le ocurría y asintió, con una media sonrisa, de alguna manera apoyándolo para que hable…

-Te repudio… te repudio… te repudio…-le dijo y vio en la mirada de ella, todo el dolor que él mismo también sentía.

Ella tragó saliva, aunque supiera que todo era una máscara para seguir apoyando a Cevdet, era demasiado doloroso. Sintió que podría haberse muerto allí, porque los recuerdos de tantos momentos juntos, vividos durante todos esos años con Cevdet se le pasaron por los ojos en ese instante… pero no dijo nada…

Mamá Hasibe se sentó, atónita…

-¿Qué es esto, Cevdet? ¿estas eran las buenas noticias que nos tenías? - le dijo casi sin poder reponerse.

-Así es mamá… es lo que Azize quería y deseaba desde el principio…- dijo con un nudo en la garganta él- ¿no es cierto, Azize? - le dijo y volvió a mirarla, la vio desolada, tratando de contener el llanto y sin casi lograrlo- tu pesadilla por fin termina…- le dijo y cuando creyó que ella saldría corriendo y se pondría a llorar desconsoladamente, su expresión cambió a una sonrisa…

-Es verdad…- dijo y suspiró dramáticamente- uf… gracias al cielo… por fin llegó el día…- miró hacia arriba- el cielo escuchó mis plegarias… desde que llegaste a Esmirna bajo el ala protectora del general Vasili estas eran las palabras que quería oír de tu boca…- Cevdet sonrió, orgulloso de su reacción…

-Las oíste…

-Pensé que nunca las dirías, Cevdet… pensé que nos harías pagar por tus pecados por el resto de nuestras vidas…- dijo y volvió a mirar al cielo- sí que son buenas noticias…- dijo con fingida alegría- gracias por liberarme de este sufrimiento… de verdad te lo agradezco…- dijo y él la vio temblar imperceptiblemente.

Azize miró hacia abajo y se quitó el anillo. Cevdet sintió que se le terminaba el aire…

-Y ahora que no estaremos casados, no es correcto estar bajo el mismo techo, coronel…- le dijo y le entregó el anillo. Cevdet sintió su mano suave sobre la suya y quiso arrodillarse a sus pies y rogarle que lo perdonara.

Ella le dedicó una última sonrisa y un suspiro, antes de girar e irse. Era imposible que siguiera soportando todo eso, no había nada más para decir…

Cevdet dio un par de explicaciones más y se excusó, tampoco quería seguir allí, era inútil y deseaba sufrir en silencio…

Apretó el anillo en su mano y salió de la casa, mirando hacia atrás en el momento en que comenzó a alejarse…


Azize entró a su habitación y se sentó sobre su cama, sintiendo que su pecho estaba a punto de estallar, no podía respirar, era imposible el dolor que estaba sintiendo…

Lloró desesperadamente un buen rato y luego salió, sin poder ocultar los rastros de su llanto antes sus hijos y su suegra, que se compadecieron de ella, pero no le preguntaron nada, no hacía falta…

Cevdet caminó desolado por la ciudad en busca de una paz que no encontró y terminó entrando a un lugar en donde varias veces se había encontrado con Azize, que había quedado algo abandonado y se dejó caer en el sucio colchón y lloró un buen rato… necesitaba desesperadamente de su abrazo, del calor de su mirada, de su sonrisa, de su aroma…

Buscó en el interior de su corazón y se preguntó si toda esa misión, su papel en ella y los resultados que podría conseguir eran realmente más importantes que el amor por su familia, por su esposa…

Salió un buen rato después, más repuesto y se dio cuenta que en un rato anochecería, no supo donde estaba hasta que se encontró frente a la puerta del hospital…

Se quedó allí, de pie hasta que la vio salir, cuando ya había oscurecido… ella no advirtió su presencia al principio, su mirada parecía ausente… y cuando finalmente lo vio, quiso escaparse, más allá de cualquier arreglo, no quería verlo en ese momento… simplemente no podía soportarlo…

-Azize…- le dijo con desesperación y la tomó del brazo.

-Por favor, no…- dijo ella y sintió que, aunque ya no tenía lágrimas, volvería a llorar.

-Mi vida…- insistió Cevdet.

-No puedo… no puedo… perdón…- dijo y quiso escaparse.

Él la tomó del brazo y la arrastró hacia un lugar menos transitado, aunque a esa hora no había tanta gente en la calle…

-Azize…

-Déjame Cevdet… no puedo soportarlo… creí que podría… creí que saber que esto era una farsa ayudaría…

-Podremos contra esto como hemos podido contra todo, mi vida…

-Cevdet…

Cevdet la tomó entre sus brazos y la apretó fuerte. Ella no solo se dejó abrazar, sino que también lo abrazó, fundiendo su cuerpo al de él…

-Escucha… tú serás mi esposa toda la vida… por favor… guarda el anillo…- le dijo y se lo ofreció- no puedo ni siquiera pensar que no lo tienes junto a ti…

-Ya te lo entregué delante de todos…

-Diles que te lo devolví para que lo tuvieras como respaldo en caso de que necesites dinero… por favor, necesito que lo conserves…- dijo y se lo colocó en el dedo, besándolo luego.

-No puedo tenerlo puesto…- le dijo ella viendo como él seguía besando su mano.

-Lo se… al menos tenlo puesto ahora…

-Cevdet…

-Te amo, Azize… y me maldigo por todo lo que te estoy haciendo sufrir…

-Mi vida…- le dijo y lo besó húmedamente, con necesidad.

El beso se interrumpió porque escucharon voces y él la empujó un poco para esconderse…

-Debo volver a casa…- le dijo ella y él asintió, besándola con un poco más de intensidad para despedirla.

-Escucha…- le dijo cuando ambos se recomponían un poco para irse- una de estas noches iré a visitarte…

-Pero…

-¿No quieres recibir a tu esposo?

-Ya no eres mi esposo…- dijo con tristeza.

-Siempre seré tu esposo, pero sino seré tu amante…- dijo y ella se perdió en sus ojos- ¿qué me dices?

-Estaré esperándote…- dijo y sonrió, recordando todas las veces en que habían fingido ser amantes, en sus misiones secretas.

Cevdet le dio un último beso y la envió a casa, siguiéndola de cerca para protegerla. Solo se quedó tranquilo cuando la vio llegar y ella se giró antes de entrar y le dedicó una sonrisa…

Yildiz salió a su encuentro y sonrió al verla más repuesta…

-Mamá…- le dijo y la abrazó con ternura.

-Estaré bien…- le dijo y también le sonrió a Hilal que se reunió con ambas.


Bueno, sé que fue duro, a mí tampoco me hace bien verlos sufrir, pero confíen en mí, la historia tendrá un final más justo! Gracias por seguirla!