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Epílogos

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–Sientese, por favor.

El hombre tomó asiento en la la silla de cuero, acomodándose de la mejor manera mientras el sujeto frente a él sacaba lo que ya esperaba ver: libreta en mano, bolígrafo en la otra, celular puesto en la mesa entre ellos…

Sip, solo otra entrevista más.

Cual era esta, ¿la cuarta en la semana? Rayos, ni si quiera era miércoles aún; y pensar que aún tenía otras tres más en camino a atender.

–Sabe, la reconstrucción del restaurante está quedando excelente. –Admiró el reportero el alrededor del interior del lugar; podría estar un poco vacío ahora, pero no era nada que el resto de la entrega de mueblería de hoy no pudiera rellenar para más tarde. –Debo admitirlo, todos están haciendo un buen trabajo aquí.

–Jeje, gracias, se hace lo que se puede.

–Ya lo creo. –Carcajeó el reportero al preparar su bolígrafo y notas. –De acuerdo, así que… empecemos desde el principio, por favor.

Desde el principio… ¿cuántas veces había escuchado esas mismas palabras? Ya había empezado "desde el principio" tantas veces que podría recordar toda la historia de derecho a revés. El proceso siempre terminaba el mismo: solo contar todo como lo recordaba, y dejar que el sujeto grabara, escribiera y preguntara todo lo necesario, respondiendo preguntas cuando fuera necesario, y, si había tiempo, una taza de café siempre era bienvenido para el final.

Sabía que cada uno de los reporteros siempre se sorprendía en la parte de los asaltos, se metía demasiado en cada escape hecho, preguntaba tanto sobre la base de Chicago y su estadía temporal dentro. Para el final de todo, siempre los dejaba en shock y temblando.

Sip, así siempre había sido el proceso desde ya exactamente hace un mes, y Lynn L. Loud podía decir que ya conocía su publico.

Este nuevo reportero no fue nada diferente.

–¡Demonios! Sabes que tienes una gran historia aquí, ¿no?

–Jeje, bueno, supongo; creo que las primeras planas de los periodicos ya lo dejaron algo claro.

–Añade un libro a eso y tendrás una fama asegurada por el resto de tu vida.

¿Un libro?, ¿no sonaba eso como algo… de más? Dudaba que Rita aceptara a ayudarlo si alguna vez se presentara la oportunidad, pero lo tendría en mente por si acaso.

–Demonios, Loud, de verdad lo admiro, esta clase de cosas no es para los debiles de corazón, mucho menos para cobardes.

"Cobarde."

Oh no…

"Cobarde."

...ahí estaba esa palabra otra vez.

"Cobarde."

Esa palabra… esa maldita palabra.

Hasta hoy en día, como las varias cicatrices y rasguños marcados en su piel, aquella simple palabra seguía dando vueltas en su interior, repitiendose varias veces cada noche antes de dormir. Podía llegar a ser un dolor de cabeza a veces, pero afortunadamente uno que lentamente desaparecía cada día mientras más evitaba pensar en ello.

Pero la palabra no era el verdadero problema, eso podía ser quitado a su tiempo.

El problema… eran…

Esos tiros… esos dos disparos… aún podía escuchar su detonación en la distancia cada vez que la palabra volvía a su cabeza. Sus manos temblaban un poco más cada vez que los escuchaba, jamas habiendo pensado que una palabra tan pequeña hubiera hecho un efecto tan drástico en él en tan poco tiempo, o qué tan fuerte podía ser su reacción en su cuerpo. Hasta el día en que muriera, Lynn Loud jamás sabría si fue el efecto de la palabra o la propia reacción su propio cuerpo lo que lo había hecho tirar del gatillo dos veces esa noche.

No quería lastimarlo, en serio, mucho menos… matarlo…

Él no era un monstruo, nunca había querido serlo, pero… cuando tenia toda la presion del mundo encima, combinado con un mal control de una pistola que nunca usaba en la vida, no tuvo mucho a hacer para controlar la dirección de sus propios disparos al pecho y al cuello de su víctima.

Mientras Lynn L. Loud viviera y respirara, jamás lograría sacar la imagen mental de Jay Hendricks desangrandose horriblemente en el suelo.

Y todo por sus propios actos… y por salvarla a ella…

No había más que hacer de todos modos, solo sería intentar olvidar todo y, si las cosas no mejoraban, tal vez consultar al psicológo más cercano que tuviera.

Algún día lograría enterrar todo y dejar el pasado en el pasado.

Algún día… pero hoy no, ni por un largo tiempo, temía él.

–¿Papá?

Sus feos pensamientos desaparecieron al notar la voz de un chico peliblanco a su lado, acompañada de alrededor de unas diez chicas acabando de llevar un horno con cuidado por el pasillo. Lynn no estaba nada sorprendido de ver al reportero tan extrañado por todos los chicos agrupdos a la vez.

–Oh… hola, campeones, ¿qué sucede?

–¿Dónde querías el horno?

–Esquina izquierda, al lado de la mesa de corte.

–¡Entendido!

El grupo de chicas y niño siguió empujando sin problema alguno el gran electrodoméstico directo a la cocina al otro lado. Lynn sonreía al verlos irse, sabiendo la extrañada mirada que el sujeto debía tener. Él no era el único reportero en reaccionar de la misma manera, y dudaba que fuera el último.

–¿Es… tu familia?

–Sip.

–Huh… es tan grande como mencionaban. –Admitió impresionado. –Aprovechando a preguntar, ¿cómo les ha ido a todos ustedes?

Si el patriarca tuviera que describir la situación del último mes, sería con tres simples palabras:

Confusión.

Atención.

Reconocimiento.

…¿eran técnicamente esas dos palabras la misma? No lo sabía con exactitud, pero era básicamente la misma idea.

Los primeros días habían pasado de largo en sospecha, paranoia y confusión para todos, peor cuando más desconocidos sujetos de reconstrucción vinieron durante los próximos días a arreglar cada daño hecho durante la última pelea, y mucho menos cuando nuevos oficiales venían por cada nueva sesión de interrogación programada en casa durante la semana. Nadie en la familia podía estar completamente tranquilo, ni si quiera en medio de salidas normales afuera hasta las horas de dormir. Ni si quiera Lily se había salvado de la duda, todo hasta el punto de ponerse más seria y alerta casi las 24 horas durante la semana.

Claro, puede que hubiera tardado, pero la calma eventualmente volvió poco a poco, aunque fue más gracias a los… curiosos cambios de los próximos días.

Al estar más tiempo segura dentro, Lily terminaría relajandose eventualmente, incluso hasta el punto de finalmente volver a aceptar jugar afuera o salir de su segura cuna.

Sin notar ningún peligro a sus alrededores, Lisa había estado más tranquila al estar tanto dentro como fuera de casa (siempre armada con su rayo cogelador, claro), aún si… pasara extrañamente mucho más tiempo dentro de su habitación desde entonces. Siempre que Lynn asomara su vista por su cuarto, juraba estar viendo el mismo usb amarillo de su parte siendo usado en su sistema… pero ¿era el mismo? Nunca lo había sabido con exactitud, y dudaba que la confidencialidad de la niña lo dejara resolverlo.

Lola y Lana no habían quedado fuera del foco. Cada vez que eran preguntadas por los otros niños si ellas de verdad habían aparecido en televisión, Lana no confirmaba mucho, pero Lola… bueno, era ella misma, no perdía un solo detalle al contar todo a los otros interesados chicos. Era fama instantánea, justo como lo amaba.

Lucy tampoco hablaba tanto del tema, pero últimamente parecía estar tomando más tiempo en sus rituales y comunicaciones con los del más allá.

Lincoln, Lynn y Luan siempre volvían a casa con algo de pubico y más amigos de lo normal tras ellos, y no era nada comparado con el monton de estudiantes que atraían en la escuela.

Luna había notado un curioso incremento en público por cada espectáculo que hacía desde entonces, aunque, la verdad, no que ella tuviera un problema con ello. Con lo que creía tener problemas era el nuevo montón de seguridad extra por cada show.

Leni y Lori no faltaron en empezar a recoger la fama no solo de los otros estudiantes en la escuela, pero también de la invasión de reporteros una que otra vez durante los próximos días cuando solo trataran de tener un día tranquilo fuera, y ni hablar de cada patrulla escortando seguramente su paso.

Para todos ellos, aunque rodeados de tanta gente y de oficiales brindando vigilancia temporal durante las próximas semanas adonde quiera que fueran, les tomó un buen tiempo tener que acostumbrarse y tener que bajar el tono de pánico hasta zero.

Ni si quiera Rita ni él se habían salvado de pasar por lo mismo por donde fuera que pasaran; las miradas, los susurros y los saludos de desconocidos todos siempre yendo a Lynn Loud, el "Padre en la Mira," de acuerdo a los titulos de noticias desde entonces.

Con respecto a su seguridad y la del resto… bueno, al menos podía dormir tranquilo sabiendo que alrededor de unas siete nuevas patrullas rodeaban sus calles cercanas cada día y noche; sabía que sería temporal hasta que todo este fuego esparciente de noticias terminara decayendo a su tiempo, y él no se quejaba de nada.

Pero no importara lo que hubiera llegado de todo ese desorden, al menos todos seguían respirando tranquilos al estar juntos una vez más. Seguían siendo una completa familia de trece, ni uno más ni uno menos, y no podrían estar más aliviados.

–Pero… ¿qué hay de ti? –Volvió a preuntar el reportero de la nada.

–¿Eh?

–De ti, Lynn, ¿qué te sucedió luego de todo?

¿No había sido obvio para todo el país a este punto? Ya había hablado con suficientes personas sobre ello, especialmente para artículos de periódico, pero… bueno, suponía que repetirlo no haría daño alguno.

Pasó una vez más por todo.

La recuperación de todos en el hospital.

La ayuda económica por parte del jefe durante los próximos días.

La (nada sopresiva) renuncia de la compañía.

La oleada de noticias que lo dejo atascado en casa con el resto.

Pero, más que nada, la amable compensación por parte de Tobías luego que la renuncia tomara efecto. De no haber sido por su generosa donación y la ayuda monetaria constante, ni él ni el reportero estarían sentados en este momento dentro de este edificio tan fácilmente conseguido gracias a ello.

Por ahora, aún luego de todo ese desorden y los feos recuerdos, Lynn no podía decir que las cosas iban tan mal.

Él y su familia estaban sanos y salvos.

"La Mesa de Lynn" estaría a tan poco tiempo de abrir.

Y el trabajo en su local le dejaría más tiempo para pasar con su familia.

Finalmente, la paz y la calma volvían; había despertado de una pesadilla para encontrar sus sueños cumpliendose uno por uno.

Para él, la vida era buena otra vez.

–Oye, Lynn, una última cosa antes de terminar. –Preguntó en completa curiosidad el reportero.

–¿Qué sucede?

–Es con respecto a esa… señora que mencionaste del trayecto, ¿supiste exactamente quien era ella?

Ah, ahí estaba esa pregunta de nuevo, debió haberlo visto venir si el resto también había tocado el tema.

–Bueno… siendo honesto, no mucho, ¿nadie tiene idea aún?

–Nadie ha tenido mucho éxito intentando saber la verdad o recibiendo información; ¿sabe usted de alguna otra cosa?

La verdad, Lynn Loud compartía la confusión de cada reportero que preguntaba lo mismo.

Lo último que supo o había visto de ella había sido su repentino viaje al hospital tan pronto fuera sacada de los escombros con ayuda de Hurst y otras fuerzas especiales cuando entraran a la terraza; desde que la ambulancia se la había llevado… no había tenido noticia alguna de Evelyn.

Cuando la pregunta venía sobre la verdadera meta, identidad o lo que fuera que hiciera ella, siempre recibían la misma desconocida duda de su parte.

Tal vez jamás sabría como fue que el destino la trajo a él y a ella en el mismo lugar en el momento preciso.

Tal vez jamás sabría que hacía la chica ahí en primer lugar.

Tal vez jamás lograría comprenderla.

Tal vez… nunca sabría la verdad.

Ciudad de Chicago, Illinois

La chica abrió las puertas del gran local, y respiró el fresco y frío viento nevado de afuera, caminando una vez más por las familiares y pobladas calles de la ciudad mientras ajustaba mejor la suave bufanda ahora cubriendo parte de su rostro.

Libertad.

Dulce y bella libertad

Atrás quedaba la camilla, la recuperación y el frustrante aislamiento del hospital, y adelante venía la relajación y calma…

…una pena que debería terminar tan pronto comenzó.

Podrían parecer pesimistas, pero Evelyn Richards ya sabía lo que vendrían durante las próximas horas y días por delante.

Uno: tan pronto la policía tuviera su posición, entrarían por la puerta de su apartamento y seria llevada afuera a la fuerza, a menos que decidieran adelantarse y tomarla en el camino. No necesitaría esperar a recibir un papel rosado para saber lo despedida que ya estaba de la compañía y conocer en que tantos problemas estaría metida.

Dos: el juzgado ya tendría las pruebas en su contra, al menos las suficientes para que el juicio solo durara menos de un minuto antes de que el caso fuera cerrado inmediatamente y fuera llevada lejos.

Tres: pasaría el resto de su vida tras las barras, aprendiendo a mantener a raya quien decidiera meterse con ella y repetir el mismo proceso hasta el final de sus días en un isolado bloque de concreto.

No era algo que llamaría una "buena vida," pero era mejor que pudrirse en cualquier desconocido callejón lejos de aquí.

Revisando el periódico del dispensador en la calle al pagar con su centavo y leyendo la pagina frontal, suponía que al menos no lo tendría peor en comparación a los criminales e informante de computación involucrado en el asalto de hace un mes, todos recientemente encontrados y capturados gracias a una extraña subida de información desde los sistemas internos durante el conflicto del rascacielos. De alguna manera, sabía que esto había tenido escrito el nombre de la pequeña genio Loud en todo ello.

Les esperaría algo feo por delante.

Pero… no era como si no llegaría a pasar el mismo destino con ella una vez se descubriera todo su historial…

Se recordaría pasar por La Bodega por algunos productos de limpieza; solo porque estaría ocupada por un largo tiempo divirtiéndose en el parque de juegos de criminales del estado, no significaba que dejaría su hogar a completa merced del polvo. Después de todo, su apartamento no vería mucha actividad durante los próximos meses… o años.

En medio del camino, un frío viento de frente la obligo a voltear su vista y ver a la distancia el alto rascacielos Grayson en reconstrucción, sus últimos pisos aún en proceso de completa remodelación. No parecía ir nada mal, en su opinión. Tobías Grayson hubiera estado encantado con los nuevos toques en mente que estarían dándose al edificio… de no ser por aún estar en peores problemas a atender.

Timothy Grayson había hecho un buen trabajo poniendo las manos de la compañía en aceite hirviendo, tal vez demasiado bueno para haber atraído la suficiente atención del país y quien sabe qué clase de corporación para hundirlos en problema y controversia, ni hablar de las opiniones públicas; era peor cuando metías el contrato de armas en el medio para añadir más fuego a la pira funeraria que ya era la imagen de la compañía en sí. Puede que el viejo hombre siguiera debilitado en una camilla de hospital, pero eso no lo había salvado de la prensa, mucho menos del odio de la gente tan pronto las noticias empezaran a salir.

Si su aparición en el centro de Roxonfeller le había traído demasiadas acusaciones, intentó refutarlas confirmando su intento de organizar y detener un inminente asalto con ayuda de seguridad extra en la zona para entonces. Pero las cintas de seguridad de las comprometidas fuerzas especiales disparando contra los propios civiles esa fatídica noche no engañaban a nadie con la cruda verdad.

Más que las profundas heridas en su cuerpo, los futuros juicios de Timothy dolerían más que cualquier otra cosa.

Intentar resolver esto terminaría siendo un trabajo titánico para el pobre de Tobías y su lastimada espalda, definitivamente no sobreviviría solo en esto; se supone que ella tendría que estar lista para preparar los tantos papeleos y reuniones que vendrían durante las próximas semanas y meses, todo para apagar este creciente incendio de controversia…

…y, aun así, ella ni si quiera estaría presente para presenciarlo.

Nadie en la oficina la volvería a ver jamás. La verdad, nadie en esta ciudad la volvería a ver de nuevo por uno largo tiempo.

Pero, ¿honestamente?, ya no le debía seguir importando mucho.

Sin trabajo, sin más paga, sin misiones arriesgadas, sin… ningún lado a apuntar, ¿cuál era el punto?

¿Tenía algo más a perder?

A este punto, nada más.

Ya había terminado el trabajo de… Andrew, y… Zachary…

Todos estaban a salvo, Lynn y el resto de su familia aún estaban bien, y eso era lo que importaba al final.

no había nada más para ella aquí.

Su cabeza siguió repitiendo la misma frase una y otra vez al seguir su camino en las nevadas calles de la ciudad, perdiéndose en sus propios pensamientos sin darle importancia alguna al mundo a su alrededor. Conseguir lo necesario en la tienda no tardó mucho, pero la subida al piso 16 de su apartamento se sintió como una eternidad… incluso al estar usando el elevador.

Y con la subida, ella esperaba.

Había estado esperándolo desde la salida del hospital, aquella voz ordenándole que se detuviera, siguiera con el proceso de arresto, y le sugeriría buscar un abogado.

Lo esperó en el camino por la calle.

Lo esperó en el mercado mientras era atendido por ese distraído joven, aún demasiado concentrado en su teléfono.

Lo esperó en el camino y a la entrada del edificio donde vivía.

Y lo esperó tan pronto se abriera la puerta del ascensor y diera su paso a su apartamento.

Esperó…

Nada.

Solo fue el frío silencio lo que la recibió al entrar a su aposento; no había nadie esperando, nadie sentado, nadie presente.

No había absolutamente nadie aquí….

…de acuerdo, esto ya era ridículo.

Seguía preguntándose que diablos le estaba tomando demasiado a la ley para poder capturar a una sola persona, al menos que a último momento entraran de la nada mientras ella colgaba su abrigo, bufanda y bolsa de mercado para ponerse cómoda en la sala y-…

…encontrar una canasta de alimentos encima de su mesa, a su lado yaciendo una tarjeta con una cara sonriente dibujada en su cubierta.

De no ser por el apuro y curiosidad del momento, Evelyn ya hubiera tenido el mayor cuidado revisando su propio apartamento por cualquier clase de trampa, una que al parecer jamás llegaría al leer el escrito en el pedazo de papel.

"Bienvenida a casa, descansa y relájate; te veo pronto en la oficina, tenemos mucho que atender. Disfruta del detalle."

-Toby

…de acuerdo, no quería ofender, pero ¿estaba segura si toda la presión no había afectado a su jefe de alguna manera mental? Agradecía el detalle, no era grosera con ello, pero… la verdad… su confundida mente no tenía nada que decir al respecto. Que ella supiera, los condenados no recibían ningún detalle extra antes de ser llevados a su perdición.

Peor se volvió su confusión cuando desde la canasta empezara a sonar el tono y vibración de lo que parecía ser un simple y pequeño móvil. No reconocía para nada el numero en su pantalla, pero… solo habría una manera de saberlo.

Su pulgar pasó por el contestador, y la línea se abrió.

–…¿hola?

''Bienvenida de regreso, señora Richards''

Esa voz… esa niña otra vez…

Joder.

–¿Lisa?

"Sé que acaba de volver de un largo tratamiento, pero ¿tiene un momento para charlar? Esto es importante."

–No tengo mucho, niña, solo… ve al grano antes que sea demasiado tarde.

''Yo que usted dejaría de estar tan apurada y preocupada.''

–Escucha, tengo mis propias razones para estarlo ahora mismo, y tengo muchas cosas a hacer en tan poco tiempo, así que no-

"Ellos no van a venir."

Esas fueron las únicas palabras necesarias para callar y cambiar casi todo en la mente de la castaña.

–…¿qué?

"La policía, Evelyn, ninguno de ellos vendrá."

…no, ella seguía sin entenderlo.

–Lisa, estas consciente de que todo el estado y probablemente el país entero ya debe tener mi imagen, ¿no? Es solo cuestion de tiempo para que-

"Ya me he encargado de eso." –Interrumpió de una, para mayor confusión.

–Espera… ¿a qué te refieres?

"Guarde y borre toda grabación que fuera necesaria, ya no debería haber nada fuera."

Una vez más, Evelyn quedó sin mucho a decir durante unos silenciosos segundos.

–Pero… entonces… ¿qué hay de Grayson?

"Supongo que ya recibió su detalle, ¿no?" –Preguntó ella, continuando antes que la chica pudiera responder. –"Ya me encargué de eso, él la espera en el trabajo para la próxima semana, puntual como siempre, al menos hasta que el gobierno necesite de su ayuda a futuro, si sabe a lo que me refiero."

...increible.

Mientras más esperaba tener una clara respuesta de Lisa, más crecía su confusión por cada comentario hecho.

–Lisa… yo no-

''Toda su información está segura y protegida con nosotros, acéptelo como un agradecimiento por parte mía y del resto por toda su asistencia durante estos últimos días."

Evelyn se vio obligada a dejarse caer sobre el sofá si no quería que la repentina fuerza de alivio la hiciera caer de lado. No podía creerlo, no creía estar escuchando correctamente, pero… todo parecía ser real, ¿cómo más explicaba que ninguna fuerza especial hubiera irrumpido la paz por entrar a la fuerza por la puerta o las ventanas aún?

De la nada, aún bajo un cielo nublado, parecía como si el mundo y el sol volvían a brillar de su lado.

–Lis… por dios, esto-… yo… no sé que-

"No me lo agradezca aún, Evelyn," –Interrumpió sin emoción alguna, al menos antes de suspirar. –"me temo… que esto no es gratis.''

Y así, en un solo instante demasiado rápido para haber sido notado, toda la relajación cayó devuelta al piso y el cielo volvió a nublarse.

–Alto… espera, ¿d-de qué estás hablando?

"Señora Evelyn, creo que ambas ya estamos completamente conscientes de su historial de salidas en el pasado, ¿no? Puede que me haya encargado de controlar la información publica, pero me temo que ya era demasiado tarde para detenerla de llegar a las agencias policiales y a sus agentes."

Claro que debían tenerlo; Ben había encontrado todo esa noche de la interrogación, y si él lo tenía pues todo el condado también, tal vez toda fuerza policial en el país por igual. De ellos ya no había un escape tan seguro.

"Sabe que usted ya debería estar tras las rejas en este momento, ¿no?"

–Y aún así… no lo estoy. –Suspiró ella, pensando unos segundos antes de preguntar una simple y pequeña cosa. –¿Por qué?

Una pregunta que no recibiría una respuesta por unos momentos de completo silencio en la linea.

"Porque… hablé con algunas personas con respecto a nueva información, y… parece que ellos necesitarán de sus servicios, señora Richards."

–"¿Ellos?"

''…él te explicara el resto."

Cuatro golpes resonaron en su puerta.

"Si me permite añadir… personalmente, creo que este nuevo trato puede serle de gran interés."

Y con ello, la llamada terminó.

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Dos meses después

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Royal Woods, Michigan

–¡Lynnsaña especial para la mesa dos!

–¡Enseguida!

No importando la gran actividad y la cantidad de publico tanto adentro como afuera del restaurante, Lynn Loud hizo su camino con cuidado por los pasillos del gran comedor, un plato de su especial siendo balanceado en sus manos al hacer su trayecto a la mesa 2 de la esquina.

–¿Lynnsaña especial?

–Si, por favor.

Con mucho gusto, el patriarca dejó el plato al frente de la abrigada chica rubia y ajustó el resto de los detalles en la mesa. Notando la pequeña sonrisa de satisfacción en su cliente, podía estar tranquilo sabiendo del buen trabajo que aún hacía alegrando a tanta gente con sus propias habilidades; admitía que era cien veces mejor que estar atascado en un cubiculo perdiendo el tiempo como nada.

–Muchas gracias.

–A su servicio, señora-… eh…

–Minerva.

–¡Oh! Jeje, con gusto, señora.

Y con ello, Lynn se puso en camino de regreso por el pasillo…

Pero no fue hasta estar a la puerta de su cocina que volteó y miró devuelta la mesa 2. Sabía que era de mala educación mirar fijamente a las personas por un largo rato, muy incómodo a decir verdad, pero… no podía quitar su concentración de aquella mujer…

Era… no sabía, ¿familiar?

¿Había estado aquí antes?, ¿no era ella la que casi se había atragantado con un frijol la última vez que vino aquí? Mirando mejor… no, no lo era, su cabello era un poco más corto. Pero entonces… ¿quién rayos-

–¿Papá? –Lynn salió fuera de sus pensamientos tan pronto como Lincoln apareciera su lado, un poco confundido por su mirada a la misma cliente disfrutando de su almuerzo en la esquina. –¿Sucede algo?

Lynn no dijo nada por unos momentos, su mirada perdida devuelta en la rubia. Mientras más intentaba pensar en algo, más complicado se volvía recordar cualquier cosa. Unos segundos después, ya se había rendido.

Tal vez no era nada…

–No importa, campeón, solo… volvamos a la cocina.

Tal vez absolutamente nada.

Joder… él de verdad sabía cocinar.

Puede que su almuerzo hubiera tomado la mayoría de su atención, pero ya había notado a Lynn mirándolo extrañamente por casi un minuto entero. Sabía lo que él pensaba, sabía que podía reconocerla, al menos en un pequeño porcentaje; pero el maquillaje y el nuevo look temporal parecían haber hecho el efecto deseado.

Aún después de todo, Evelyn Richards no había perdido su estilo en esto.

Miró el reloj luego de haber dado el último mordisco, 1:45 de la tarde.

Hora de seguir con el plan.

Sin antes haber dejado un pequeño detalle bajo el plato con una nota incluida, Evelyn salió fuera del restaurante. Sin que nadie de la fila de afuera la notara, retomó sus pasos al rincón del edificio, directo a su pequeño callejón; llegó a tiempo cuando la puerta del lado del local fuera abierta por una pequeña niña de gafas.

–Ah, justo a tiempo. –Habló la niña, desabrochando y abriendo el cierre de la mochila que llevaba consigo. –Buen trabajo con el cambio de look, aunque creo que podría verse mejor.

–Dejaremos los tips de belleza para otro día.

–Como quieras. –Encogió sus hombros, buscando el objeto que necesitaba entre todos sus bolsillos. –Por cierto, sé que no es mucho de mi incumbencia, pero mi curiosidad me obliga a preguntar, ¿disfrutaste del lugar?

–Debo admitirlo, Lynn no mentía con respecto a su cocina.

–Cuando se trata de culinaria, mi padre no miente ni exagera, aunque… puede llegar a hacer extraños y dudosos experimentos para las cenas. –Admitió Lisa, sacando una herramienta en forma de arma fuera de la mochila. –Ahora, agáchate y quédate quieta un momento, por favor, esto no va a doler.

–Oye, espera, ¿esto es segu-

En vez de recibir una reconfortante respuesta al ponerse a la altura de la niña, solo recibiría el punzante impacto en su cuello por parte de la herramienta; todo dio paso a un gran ardor que desapareció tan pronto como vino, su gran impacto se dejaría sentir en su cuello por un buen tiempo.

–Tranquila, no es nada que pueda llegar a matar… al menos que yo sepa, pero lo dudo mucho. –Evelyn… solo prefirió no decir nada mientras Lisa sacaba un pequeño audífono separado para su oido. –Ahora, ¿podrías hacernos el favor de probarlo? Deberías tener una linea estable con la base ahora mismo.

Evelyn intentó ignorar la molestia en la piel al buscar y presionar el punto de inyección de su cuello, encontrando el nuevo pequeño implante comunicador.

–¿Me copian?

"Te copiamos, Eve, ¿nos escuchas?"

–Claro como el agua, Hurst.

"Excelente, veo que la cosa no explotó en tu cabeza."

–Una buena señal. –Admitió la niña, para una creciente burla para Evelyn. –¿Cómo lo ven?

"Las conexiones parecen estables y todo funciona bien; debo admitirlo, niña, tal vez tengas un gran potencial en esto, ¿crees que puedas añadir nuevos rayos congeladores a la lista dé pendientes? Jeje."

–Veré lo que puedo hacer; hasta entonces, un placer ayudar en las operaciones.

"Gracias, Lis, te debemos una." –Con los agradecimientos fuera del camino, Hurst volvió a la chica mayor. –"Bien, escucha, Dwight está a punto de llegar al aeródromo, tal vez quieras empezar a moverte."

–Entendido, voy en camino.

Con su trabajo hecho y su invento funcionando satisfactoriamente, Lisa retomó su paso devuelta al local-

–¿Lisa?

Para detenerse y mirar a la mayor una vez más, distinguiendo una pequeña sonrisa en su rostro.

–…gracias por todo.

Y el gesto sonriente fue devuelto.

–Un gusto ayudar; considéralo un agradecimiento por salvar nuestras cabezas. Buen viaje y buena suerte, señora Evelyn.

Una afirmación intercambiada, y ambas chicas continuaron sus caminos, con la rubia volviendo a las tranquilas calles de Royal Woods.

"Bien, Eve, tenemos otro hilo a seguir por Toronto; de acuerdo a la información que disponemos, parece que tus ex-amigos tenían algo de operaciones andando aquí, ¿segura que estás lista para esto?"

"Termina lo que empezamos."

…ahí estaban esas últimas palabras otra vez.

Siempre había creído que solo eran reservadas para acabar con la pesadilla que fue esa noche y poner fin a unos largos días y años de trabajo arduo; pero luego que un pequeño y simple usb salido de la nada terminara en las manos de Hurst y el resto… eso había cambiado. Planes, operaciones, agentes, locales de la Agencia, tanta información compilada en un solo y pequeño dispositivo. Toda esta filtración tenia obvias marcas de Zachary en ellas, y Evelyn estaba completamente segura de ello.

Si todo este era el mismo trabajo por el que Andrew y Zack tanto habían logrado obtener y encargarse… entonces estaba demasiado lejos de terminar.

Este solo era el principio.

Habría mucho que hacer durante este tiempo, tanto lejos como cerca de casa, tantos problemas de que encargarse, tantos negocios a atender, tantos agentes que encontrar y…tal vez convencerlos…

No sería nada fácil, pero, exactamente, ¿qué lo era en su vida?

¿Estaba realmente para volver al campo?

–…siempre.

"Eso era lo que quería escuchar." –Afirmo positivamente el jefe al otro lado. –"Ve a la estación de taxi de la calle 44, te ayudaremos a llegar al aeródromo y te mantendremos al tanto una vez estes en el aire."

–Entendido, cambio y fuera. –Y con la voz apagada, y la calma volviendo a sus alrededores, Evelyn respiró tranquilamente el fresco aire del lugar. La nevada lentamente desaparecía, y una nueva temporada vendría en camino en tan poco; una pena que ya estaría rodeada de nieve otra vez para cuando ese tiempo llegara, pero nada que no pudiera soportar.

Aprovechando el tiempo, no olvidaría revisar una vez más el interior de su bolso.

Un poco de maquillaje, algunas monedas, un poco de agua en botella, su pequeño nuevo móvil, un par de guantes y-…

Bah, ¿cómo había llegado una bala adelante? Devuelta al bolsillo oculto se fue con la pistola, el silenciador, la munición, el cuchillo y-… su…

…¿tenía tiempo para usar el objeto tras todo eso? Al diablo, claro que tenía tiempo, y nadie le prohibiría nada.

Sacó sus audífonos para ponerlos, preparo el casete para insertarlo en su dispositivo rectangular, encendió el Walkman y dejo la música fluir.

El ritmo constante y la alta voz de los cantantes acompaño sus pasos durante las próximas calles a la distancia, tal como le agradaba.

''Staying alive, staying alive''

Sin una importancia en el mundo, la chica sacudió su cabeza al ritmo de la música.

"Staying alive, staying alive."

En toda su vida… Evelyn nunca se había sentido mejor.

–Oye, ¡papá!

Lynn asomó su vista fuera de la cocina a la emocionada exclamación de Lana, viniendo desde la ahora desolada mesa 2 de la esquina; la mujer ya había desaparecido completamente, parecía que su plan de intentar hablar con ella había sido cancelado.

Pero era lo que Lana sostenía fuertemente en sus manos para llamar su atención y la de toda su familia dentro.

–¿Qué es eso?

–¡600-radiantes-dolares, eso es lo que es! –Reconoció Lola a su lado, admirando grandemente el manojo entero. –¡Es hermoso!

–¡¿De donde sacaste eso?! –Tuvo que preguntar Lori por la admiración.

–Estaba guardada en la mesa que limpiaba, y tenía un pequeño papel destinatado para nosotros, ¡miren!

El resto miró fijamente el pequeño papel acompañando el manojo, sin poder creer lo que veían.

"Para los Loud, por un excelente servicio; disfrútenlo."

–¡Rayos! Eso… ¡vaya, n-no sé que decir! –El emocionado tartamudeo de Rita al lado de su esposo podía ser replicado en toda su familia. –¡Es demasiado generoso!

–¡Podríamos comprar muchas cosas! –Añadió alegremente Lori. –¡Puede ser de todo!

–¡Ropa!

–¡Dulces!

–¡Balones!

–¡Videojuegos!

–¡Helado!

–Chicos, calma, esperen un momento. –Intentó pacificar el patriarca. –Es mucho dinero para nostros, pero debemos guardarlo sabiamente y-… y… oh, ¡¿a quién engaño?! ¡Helados para todos nosotros!

Y todos los Loud celebraron por igual.

Lynn no podía evitar sonreir, la emoción de su familia era realmente contagiosa, tanto como para que Lana hubiera olvidado limpiar el resto de la mesa. No había problema, él mismo se encargaría.

Empezaría revisando el plato primero y luego la nota amarilla a su lad-…

…espera, ¿otra nota?

Vaya, parece que Lana no había alcanzado a verla.

"Gracias por confiar en mí."

-E.

"¿E?"

Jamás pensaría sola letra jamás le había traído tanta confusión y demasiadas preguntas… al menos hasta que diera vuelta a la nota a su otro lado.

"Código nombre: Gwen"

Gwen… Evelyn… rayos, ¿así de fuerte podía golpear el razonamiento y descubrimiento? Al menos así lo sintió él en su cerebro al finalmente conectar todos los puntos, y no podía creerlo.

Ella… de verdad… había venido a-

–¡Lynn, necesitamos más ayuda en la cocina!

El deber llamó una vez más desde adentro.

Pero su gran sonrisa quedó intacta.

Lynn dobló y guardó cuidadosamente el pequeño trozo de papel en su bolsillo antes de ponerse en camino de regreso a la cocina. Antes de terminar volviendo, dio una última vista más al vacío asiento de la esquina; vio el gran y repleto restaurante que había hecho; vio a toda su familia ayudando y disfrutando del momento, todos sanos y salvos.

Y así siguió haciéndolo por un largo tiempo.

En toda su vida… Lynn Loud nunca se había sentido mejor como ahora con todo lo que tenía.

Y no lo cambiaría por nada en el mundo.

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Fin de la Misión

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Bien… eso es todo amigos.

Saben, es curioso, cuando empecé devuelta a finales del 2017, jamás esperé llegar tan lejos hasta este punto. Es curioso lo mucho que puedes descubrir, pensar y saber de todos y de ti mismo durante dos años y medio mientras escribes una curiosa historia.

No puedo mentir, hubo momentos en donde simplemente se deseaba terminar con todo y tirar todo en la basura, pero nada que todo el ánimo de la gente y amigos alrededor no hubiera podido hacer desaparecer; eso incluye a cada lector que siguió viniendo y leyendo desde principio a fin. Todos fueron la energía necesaria para seguir escribiendo sin detenerme.

Y por ello, no podría estar más agradecido de todos por igual.

En fin, no quiero volver esto en un discurso entero que tomará horas en acabar, así que mejor vamos de una a los últimos agradecimientos.

Aunque ya hayamos llegado al final, agradezco mucho a ShadowBull44 por añadir esta historia a favoritos y a seguir; incluso al final de este tramo, se te agradece mucho el apoyo.

Con eso fuera del camino, respondamos un último comentario.

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J0nas Nagera: Si querías sacarme una risa con el tema de la portada, felicidades, lo lograste XD (admito que la actriz tiene como alguna clase de parecido, tal vez podría verlo sucediendo… con un poco más de ajustes, jeje).

Vaya intensidad, sin duda; luego de lo mucho que metí y mencione a los Loud durante el transcurso de la historia, claro que no iba a dejarlos de lado para el gran final, cada uno con al menos alguna clase de rol (incluida hasta la pequeña Lily… de quien es mejor cuidarse de ahora en adelante).

Sabes, es curioso, creo recordar a alguien mencionar una clase de teoría de Timothy durante los primeros capítulos del fic que lo involucraba justamente en eso, aunque eso sí fue hace un buen tiempo atrás. Sabía que alguien volvería a traer el tema eventualmente.

(Adiós, Andrew, que la fuerza te acompañe.)

Puede que Lynn Sr. ya haya hecho una tontería que otra, pero esta… ok, sigue siendo una idea completamente estúpida e innecesaria, pero al menos una vida acaba de ser salvara, aunque… ¿a qué costo fue? Bueno, solo alrededor de… a ver… ¿16 viajes al psicólogo durante los próximos meses?

(Me resulta curioso como esa opción de ''Lynn haciendo el disparo'' no apareció en tu lista XD)

En fin, se te agradece demasiado haber pasado por aquí unas últimas veces antes de enmarcar esto en la pared, sin tu clase de ayuda y apoyo jamás habría llegado a este punto. Muchas gracias por todo, amigo, y que tengas la mejor de las suertes en la vida y todo lo que te propongas hacer.

¡Hasta pronto!

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Nota

Para no volver a actualizar el fic sin ninguna otra razón ademas de responder comentarios, desde este punto responderé cualquier otra cosa por PM (Mensaje Privado)

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Así que… ¿es este el fin?

Al menos de esta historia, claro, pero no de las otras a hacer y diferentes futuros proyectos a hacer (entre ellos, Neon Days, cuya segunda parte ya voy a atender luego de que tome un pequeño tiempo de descanso), tanto lo que me queda aquí en el fandom como también en otros frentes. Si quiero volver o no a usar estos personajes a futuro, supongo que eso ya dependerá de mí y si decido sacar algo nuevo… eventualmente.

Hasta entonces, supongo que aquí llegamos al fin, y es la parte donde me despido por última vez en este sitio. Esta historia finalmente puede descansar en el librero, y continuaremos con otras cosas.

Así es la vida, sigues caminando adelante sin detenerte.

Quiero aprovechar una vez más a toda persona que ha puesto esta historia a seguir y en sus favoritos, ademas de todo comentario y opinión escrito; todo su interés y paciencia por leer se aprecia demasiado. Como también, agradezco de gran manera a todo amigo cercano que me apoyó y ánimo en todo tiempo, incluso en los difíciles; esta clase de apoyo nunca podrá ser agradecido por completo en esta vida, tomaría como cinco para poder hacerlo, jeje.

Nada de esto hubiera sido posible sin todo este apoyo.

Desde el interior de mi alma: Gracias.

Aquí Johnny Ficker, despidiéndose una última vez, agradeciendo a todos por este interesante viaje de vida, y esperando a verlos pronto otra vez.

¡Mucha suerte, y hasta pronto!