*PARÍS, TRES DÍAS MÁS TARDE*

Hanji se dirigía al lujoso hotel en el que se alojaba entonces Grisha Jeaguer hasta que apareciese de vuelta la lista.

Entró a la suite del señor Jeaguer y le encontró cenando, rodeado de sus guardaespaldas. Busco con la mirada a Levi y lo encontró en la esquina, infiltrado entre los guardaespaldas. Grisha se levantó dejando ver lo buen arreglado que iba y cortés saludo a la castaña dándola un beso en la mano.

—Camarada Boucher...

—Camarada Jeaguer —dijo, en alemán, Hanji. Ella se acercó al sofá de la sala, dejo su abrigo y se tumbó de lado en el sofá, apoyando su codo en el reposa-brazos. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y sacó un pen drive, el cual enseñó a Grisha.

—Ah, la lista... —Grisha agarró el pen drive y sonrió a Hanji—. Buena chica.

Se acercó a la mesita de noche de la habitación y dejó ahí la lista. Luego se acercó a la mesita enfrente de Hanji, donde había una cubitera llena de hielo con una botella de cava. Iba a servir dos copas cuando Hanji se levantó.

—Permíteme dijo Zoe, y agarró la botella y sirvió un poco en dos copas. Una de ellas se la paso a Grisha.

—Está noche, celebramos —Alzaron las copas y Hanji bebió todo el cava. Dejó la copa en la mesita y comenzó a jugar con la corbata de Grisha.

—Por un momento pensé que querías matarme —Grisha miró primero a la mano de Hanji y luego a ella, y se separó. De repente los guardaespaldas cerraron las puertas, uno de ellos extendió un plástico en el suelo y se puso unos guantes de látex.

—Zacharias me habló de ti —ahora Hanji se encontraba acorralada.

—Sé profesional —uno de los guardas la apuntaba con una pistola—, y párate en el plástico.

Hanji miró a Levi, el cual seguía con las gafas de sol puestas, y él asintió con la cabeza como si dijera "ahora". Hanji cerró los ojos y metió la mano en la cubitera, dónde dentro había una pistola. Rápidamente la saco y Levi y ella, pegando sus espaldas, comenzaron a disparar a los presentes.

Mientras que Levi disparaba a los de la derecha, Hanji se tiró al suelo y se cubrió con el sofá. Espero unos breves segundos y dejó de cubrirse para disparar desde el suelo. Agarró una pistola con silenciador que se le había caído a uno de los que mató y disparó a uno de los guardaespaldas que la iba a disparar por detrás.

Se cubrió con el cuerpo de este, disparó a uno de los guardas de al lado y luego dio con una bala al cuello de Grisha Jeaguer. A continuación, Levi habló a Hanji.

—No tardes gafotas —y rápido se marchó de la habitación.

—No lo haré —murmuró la castaña acercándose a Grisha Jeaguer, que se encontraba tapándose el cuello intentando no desangrarse, y entonces él cayó de rodillas.

Hanji agarró su abrigo y se acercó a Grisha con la pistola en la mano:

—¿De verdad pensabas que iba a darte esa lista? Antes de morir, que se te meta algo en ese primitivo cerebro tuyo: Nunca he trabajado para ti, tú trabajabas para mí. La información falsa que te daba era bache más en tu camino, ¿la información que tú me dabas a mí? Una bala más en mi puta pistola.

Puso la pistola en la cabeza de Grisha—: Quiero recuperar mi vida -Disparó.

(Ahora es cuando ponéis la canción: v)

Se marchó directa al ascensor, donde estaba Levi esperándola. Cuando se cerraron las puertas el azabache la pasó un pañuelo a su amiga.

—Gracias —comenzó a quitarse las manchas de sangre del pecho y la cara enfrente del espejo del ascensor.

—Gracias a ti por quitártelo, no sabes qué asco da.

Hanji rió—: Típico de ti enanito —Levi frunció el ceño—. Vale, no te enfades.

Cuando se volvieron a abrir las puertas del ascensor se encontraron con Jean, Hitch y su equipo, todos trajeados como si trabajasen en el hotel, y Jean hizo una seña para que todos actuasen, para disimular.

—Marlo os está esperando en el coche —dice Jean—. Vuestro avión sale en unos minutos.

Hanji y Levi asintieron y Jean y Hitch se despidieron de ellos. Afuera estaba Marlo apoyado en el capó, y cuando vio al dúo les saludó con la cabeza y se metió con ellos en el coche.

Tras unos minutos llegaron a la pista del aeropuerto, los tres salieron y Levi y Hanji se dirigieron al Jet privado que les esperaba enfrente.

—Buen viaje —se despidió Marlo. Levi ya Hanji le miraron y se despidieron de él.

Al subir al jet se encontraron con Niles sentado en uno de los asientos, con las piernas cruzadas, leyendo el periódico, y con la lista en su mano. Levi y Hanji se sentaron y Niles dijo:

—Volvamos a casa.

—Sí, a casa... —contestó Hanji, recostando la cabeza.

—Tch, ha sido el día más agotador de mi vida —Levi se quejó y rodó sus ojos cansados—. Tener que hacerme pasar por el guardaespaldas de ese bastardo ha sido un verdadero coñazo.

Hanji rió—: Tú nunca cambiarás enanito gruñón...

—Antes que tú, lo haré cuatro ojos.

—Eso es lo que crees Levi.