Publicado originalmente el 15 de marzo del 2016

Severus se encontraba caminando en círculos, como un león enjaulado, estaba más que preocupado,si algo le pasaba a ella... Ni siquiera podía imaginar eso, solo quería salir de ahí con ella, que todo estuviera bien, no pensaba mucho en el bebé, claro que también deseaba que estuviera bien pero en su mente solo podía a tener a Hermione. Llevaba un buen rato ahí, no sabía con exactitud cuánto pero al no recibir ninguna noticia el tiempo parecía una eternidad, cuando llegó con ella en brazos inmediatamente la atendieron, la llevaron a una habitación para revisarla, él quería estar con ella pero le impidieron el paso, pasó mucho tiempo intentado meterse, hasta que amenazaron con sacarlo de San Mungo si no obedecía y esperaba en la sala como las demás personas, el solo miro con sus ojos fríos llenos de odio a todos y salió hecho furia. Claro que los pudo haber amenazado, por Merlin él era Severus Snape, nadie le ordenaba nada, pero tanta era su preocupación que no le quedó más que esperar y no causar más problemas.

No sabía qué hacer, se sentía tan impotente, tan inútil, su mujer podía estar muriendo y él ahí sentado, sin hacer nada, no señor él no dejaría que nada le pasara, se levantó dispuesto a entrar pero una mano en su hombro hizo que se detuviera y volteara, era Dumbledore.

D:tranquilo hijo, sé lo que quieres hacer, pero es mejor esperar, están en buenas manos.

Dumbledore se sentó en uno de los sofás y con una mano palmeó el que estaba a su lado, invitando a Severus.

D:sus amigos están muy preocupados, en cuanto acaben su actual misión vendrán a verla, ¿quieres contarme lo que pasó?

S:estaba en la cocina cuando escuché un ruido, ella estaba...tirada- guardó silencio, apenas podía hablar- había sangre en las escaleras, debió resbalar, Albus...su cara... Era de completo terror, tenía miedo…

D:hiciste lo que debías, la trajiste aquí, vamos, de seguro no has probado bocado, tienes que comer- Severus lo vio con cara de *no me moveré de aquí por nada del mundo*-por favor, no querrás que cuando te dejen verla ella te vea en ese estado, debes arreglarte un poco y comer.

Dumbledore se levanto, y camino lentamente esperando a que Severus lo siguiera, escucho un gruñido y unos pasos detrás de él, cuando pasó a su lado Dumbledore solo sonrió de medio lado.

D:Severus, tengo que ir a Hogwarts, ha surgido un problema, pero vendré lo más pronto, ahora, ve al baño y arréglate un poco-sabía que él no iría a su casa a arreglarse por eso le dijo que fuera al baño por lo menos.

Severus regresaba de la cafetería y se dirigía al baño, camina sin ganas con la cabeza agachada, pensaba en tantas cosas, cuando llegó a la sala donde había pasado casi todo el día, escuchó unos gritos, era ella.

Estaba despertando, tenía un dolor ligero en el vientre, y la espalda le dolía, abrió los ojos y varias personas vestidas de blanco estaban alrededor de ella, de inmediato se alteró y recordó lo que había pasado.

H:¿En dónde estoy? Quiero ver a mi esposo-respiraba rápido

–Señora Snape tranquilícese por favor, necesitamos revisarla antes de...

H:¡quiero que me dejen salir de aquí!

¡Severus!- gritó, trataron de sujetarla, no querían utilizar magia en ella debido a lo delicada que estaba- ¡Severus!

–Por favor, tiene que tranquilizarse, esta delicada

H:Severus

Un aturdido hombre corría por los pasillos, estaba pálido y se veía cansado, abrió la puerta de un golpe, ahí estaba ella, su esposa, la mujer que amaba.

En cuanto lo vio empezó a llorar, tenía tantas ganas de verlo.

Él se dirigió rápido hacia ella y la abrazo como si no la hubiera visto en años. Las demás personas salieron en cuanto vieron que su paciente se calmaba.

S:shhh... Tranquila, todo va a estar bien.

H:el bebé

S:estará bien...shh, ya amor, no llores

La acunaba contra su pecho.

H:¿Te han dicho algo?

Él negó

S:escuche que gritabas

H:lo siento, me altere, tengo miedo, y si algo...

S:nada va a pasar, de acuerdo, no quiero que pienses de esa manera, el bebé está bien- puso su mano en el vientre abultado-le dio un beso en la frente-te amo

Ella sonrió, siguió tranquilizándola.

Al poco rato el mwdimago llegó.

–Hola, buenas noches, veo que ya están más tranquilos, tratamos de inmovilizarla pero debido a su estado es mejor no usar magia.

H:¿cómo está el bebé?-en su voz se oía la preocupación y el miedo que tenía

–Se encuentra bien, pero algo me preocupa, sus niveles de magia están muy bajos, a pesar de que eso es normal en los embarazos usted los tiene mucho más bajos de lo normal, también debido a la caída su embarazo se ha vuelto de alto riesgo así que esta noche se quedará aquí, mañana se podrán ir, tendrá que guardar reposo el resto del embarazo, así evitaremos riesgos.

H:¿puede ser que... pierda al bebé ?

Es posible, pero podemos controlar la situación, debe seguir todo al pie de la letra y pronto tendrán a su bebé con ustedes-les sonrió y salió

Era de noche, Severus se quedaría en la habitación sentado en una silla a lado de ella. Tomó una sus pequeñas manos y la beso. Todo estaba tranquilo hasta que alguien tocó la puerta, Severus sabía que sólo habia dos posibilidades, o sería el viejo loco de Dumbledore o los alcornoques de Potter y Wesley. Y era de esperarse que fueran los segundos. Aunque a decir verdad su visita no fue tan mala, hicieron que Hermione se olvidara del porqué estaba ahí, y la animaron mucho.

Se fueron casi a la media noche, ella cayó rendida, estaba cansada, Severus la veía, estaba tan feliz de saber que ella y el bebé estaban bien, tenía un peso menos de encima, ahora sería más sobre protector, sabía que lo era porque Hermione a veces se lo lo decía, pero él creía que eso no era nada, ahora sí que lo sería y no aceptaría ningún reclamo.