Solo con mis pensamientos como única compañía en este cuarto oscuro, me pongo a divagar y lanzar monólogos que muchas veces ni yo mismo entiendo: una actitud que me ha generado unos cuantos problemas con mis seres cercanos cuando me veo forzado a interactuar con ellos pero mi cerebro no tiene las energías de hacerlo.

Pienso en muchas cosas. Cosas generalmente malas, aunque también esos pequeños momentos tranquilos que con el tiempo se han convertido en mis ¨bellos recuerdos¨.

Pero últimamente mi cabeza empieza a ser absorbida cada vez más por una pregunta. Una maldita pregunta que incluso me ha llevado a estar despierto toda la noche, tratando de encontrar una respuesta que me dé las energías de llegar a una conclusión con la relación que formé con Yukinoshita Yukino.

...

¿Qué es lo genuino?

... No, creo que lo estoy formulando mal.

¿Qué es lo que yo valoro de lo genuino?

Evidentemente la importancia que tiene para mí es porque, a diferencia de todo lo que he vivido desde que puedo recordar, lo genuino es ¨real¨, valga la redundancia.

Es aquella cosa que nadie nunca ha alcanzado pero que todos cree tener. Una contradicción asquerosa que para muchos no vale la pena cuestionar, pero que es básicamente la pregunta que ha regido mi vida desde que llegué a comprender un poco sobre el mi mundo.

El propio concepto de lo genuino es uno que me llena de dicha, de un deseo inquebrantable por superar mis límites impuestos por lo que pensaban de mí y atreverme a luchar...

Pero... ¿luchar para qué? ¿Y contra qué?

No entiendo porqué lo deseo tanto. No entiendo nada de lo que simboliza esa palabra para mí: es algo que sencillamente escapa a mi comprensión... y eso me enfurece.

Y eso no lo entiendo: ¿por qué soy tan pasional hacia esto? ¿qué hubo en mi vida que me llevó a desear tanto esto?

Es decir, si, he sido rechazado muchas veces en el pasado por los demás y esos recuerdos son traumas que cargo incluso a día de hoy, pero yo siempre quise formar un vínculo comparable al de Komachi: uno que sin importar lo inentendibles que seamos el uno para el otro, podamos apoyarnos y tratar de entendernos.

Esa forma de relacionarse... no es genuina. Puede que sea buena, pero definitivamente no es genuina.

Mi relación con Komachi no es genuina, pero es lo que secretamente siempre he querido: una contradicción a la que no he hallado respuesta.

Lo genuino es asqueroso, repugnante y no hay razón para que me aferre a una idea que no me da felicidad... pero aún así lo estoy buscando.

Aún así deseo alcanzarlo.

Deseo... ser genuino.

¿Y por qué?

¿Por qué me aferro a algo que ni siquiera me dará esa satisfacción que la parte más patética de mí desea?

...

Yo... no tengo las respuestas a nada de lo que estoy cuestionando. Y estoy seguro de que mi abuelo tampoco las tenía y murió sin siquiera acercarse a la respuesta que tanto ansiamos.

Somos demasiado iguales para mi tranquilidad. Soy el único a día de hoy que sigue dando vueltas a su existencia, siendo un virus que nunca parece abandonarme y que de hecho solo se ha hecho más fuerte con el pasar del tiempo, controlando mi vida incluso cuando soy totalmente diferente de mi yo pasado.

Formé vínculos: formé lo que me hace feliz, lo que creí que impulsaba esta carrera asquerosa hacia un ideal demasiado horroroso para siquiera ser considerado; entonces... ¿por qué aún quiero buscarlo?

Si lo genuino no eran los lazos sociales, entonces...

... ¿Qué he estado haciendo todo este tiempo?

Acaso... ¿desperdicié mi vida?

Todo el lío emocional en el que me metí... ¿fue para nada?


Como llegó a autoconvencerse

Parte 5


Cuando llegué a la enfermería, estaba dentro de mi mente la posibilidad de que Hiratsuka-sensei estuviera ahí, esperando para darme un sermón monumental que al final del día no iría mucho más allá porque tengo algo bonito llamado libre albedrío...

-¡COUGH!

... Pero, por supuesto, debí esperar que esa opción era una posibilidad impensable para la mujer que es conocida por arreglarlo todo a los golpes. Fui un tonto por esperar una actitud madura de ella.

Su puñetazo en mi torso fue inesperado y muy doloroso, pero gracias a estar tan acostumbrado a recibirlos, involuntariamente pude reaccionar más o menos bien, poniendo mi mano izquierda en medio para intentar aligerar un poco el impacto.

Aunque de todas formas terminé perdiendo fuerzas en las piernas y cayendo sin cuidado, dejando que mi trasero saboree el jodido frío, quiero creer que lastimarme la mano no fue en vano. Que evito un dolor mucho peor.

-Bien. No perdí el toque.

-M-M-Mierda...

En el momento que caí, perdí el rastro del buen sol iluminando mi ¨hermoso¨ día para en su lugar ser consumido cada vez más por la sombra peligrosa que proyectaba una Hiratsuka-sensei que se estaba acercando a mí sin aún haber pronunciado una misera palabra... lo que, extrañamente, estaba dentro de mis expectativas.

Solo ella iría por una vía tan ¨otaku¨.

-Hikigaya-kun, te conozco lo suficiente como para saber que estás pensando algo muy grosero de mí. Como sensei, espero que tengas la decencia de tratarme acorde a mi título.

... No quiero escuchar eso de quien gritó ¨Falcon Punch¨ hace solo un momento.

-... T-Trataré, pero no prometo nada.

-Bien. Sé que es lo máximo a lo que puedes aspirar.

Que grosera... aunque no se equivoca. Puede que dañe mi orgullo admitirlo, pero a veces usted me conoce mejor que hasta yo mismo: por eso la respeto... en secreto, porque jamás me atreveré a admitirlo.

-...

-¿Qué ocurre, Hikigaya? ¿Por qué tienes la cabeza en las nubes?

Saliendo de mis pensamientos sin sentido, me di cuenta de que estaba viendo a Hiratsuka-sensei más de la cuenta y en una posición bastante comprometedora para mi orgullo masculino, lo que es vergonzoso a muchos niveles.

Tratando de aparentar una seguridad falsa, mantuve contacto visual unos segundos antes de bajar la cabeza a una velocidad fríamente calculada para verme tranquilo.

Satisfecho con haber solucionado el problema sin recibir más castigo, empecé a levantarme, sufriendo un poco de las heridas anteriores que me dejó ese cerdo de mierda.

Sobretodo en mi entrepierna, que aunque al final solo fue un roce fuerte accidentado, no quita que en serio fue doloroso.

Maldigo a la genética por darme un punto débil tan humillante.

Ya había pasado la hora del almuerzo, pero gracias a todo el escándalo que habíamos provocado, los dos nos terminamos ganando un castigo que durará lo que resta del día.

La razón por la que estoy aquí es porque los profesores al menos tuvieron la decencia de admitir que yo fui el único herido, así que me enviaron aquí a recuperarme.

Ya llamaron a mis padres, así que no debo preocuparme porque ellos aparezcan.

-Sensei, aunque no negaré que en parte me merezco un poco de dolor adicional por el dolor de cabeza que generé en toda su raza, lanzarme un puñetazo a toda potencia es un exceso. Necesita aprender autocontrol por el bien de quienes golpea... o sea yo y solo yo.

Ya totalmente preparado para la lucha en una firme posición, miré con falsa ofensa a Hiratsuka-sensei, quien no se dejó intimidar ante mis ojos y me lanzó con toda su arrogancia una sonrisa orgullosa que me hacía imposible tomarla como alguien mayor a mí.

Es como si estuviera hablando con una amiga... una muy violenta y con posibles tendencia al tsunderismo, pero una amiga.

-Bueno, ¿no te agrada? Estoy seguro de que en el pasado los maestros te ignoraban o te trataban con la amabilidad de un asteroide, así que te doy un trato especial que no replico con nadie más. Eres especial para mí, Hikigaya. Deberías estar agradecido.

-... A otra bruja con ese cuento. Solo disfruta torturarme.

-... Si no eres capaz de leer ¨entre líneas¨ lo que verdaderamente dice una mujer, entonces puedo entender porque nunca has tenido novia.

¿A qué viene ese lenguaje críptico? ¿Acaso buscas confundirme con una habladuría de otra galaxia o algo así? Muy mal, sensei. Estás cancelada. Te cancelo por todo el poder que me da fucking twitter... el cual es nulo, pero da la ilusión de poder.

Manteniendo mi mirada aún en ella, lo que finalmente conseguí es un guiño en el ojo demasiado tierno para venir de alguien como ella, forzándome a bajar la cabeza y suspirar en resignación para mantener mi cordura intacta: ya bastante locura tuve hoy como para exponerme a esta mujer.

-... ¿Qué tanto sabe, sensei?

Era una pregunta que no podía hacer pasar por inocente sin importar cuánto lo intentara. Un tema casi tabú entre nosotros.

Ya sea que lo dijera en un tono casual o que decidiera volverla a mirar para demostrar seguridad, no quita el hecho de que estaba diciéndole algo con cero inocencia a la única maestra que vale la pena.

Ella dejó de mostrar una cara estúpidamente tierna y en su lugar me miró con unos ojos carentes de toda felicidad que parecían querer ver absolutamente todo sobre mí.

Sin duda era aterradora en esa forma, pero aún así no dejé de mirarla, incluso si solo fuera por simple orgullo.

-... Lo suficiente como para decir mis próximas palabras con toda confianza.

A pesar de que sus palabras no me transmitían sentimientos positivos precisamente, de alguna manera no podía enojarme con ella. No cuando era incapaz de no ver que sus intenciones eran las mejores, por más que para mí solo fueran una molestia: Hiratsuka-sensei siempre ha tenido ese extraño poder en mí.

-... Adelante entonces.

Por eso traté de no verme tan molesto por esa actitud tan maternal en ella y la miré con neutralidad, viéndola sonreír de una forma que me instaba a devolver el gesto... pero solo me contuve, matando su estado de ánimo alegre poco después y reemplazándolo por una expresión seria, propia de un maestro.

-Por mucho que hayas podido mantenerte estable siendo rechazado, eso ahora no es una opción. Ahora que te has abierto a las personas y que ellas te hayan devuelto el afecto, volver a como estabas es risible, por no decir imposible. Regresar a tu yo de secundaria es imposible y estoy segura de que ya lo sabes.

-...

Eso me molesta.

Me frustra, pero... no puedo negar esa verdad.

De lo poco que he vivido desde entonces, es innegable que regresar a mi antiguo estatus quo es demasiado complicado: tanto es así que solo estar por un momento en la misma situación que enfrenté incontables veces fue suficiente para quebrar mi máscara.

-Sé que estás pensando que estarás bien con el tiempo. Piensas que solo es cuestión de tiempo para que vuelvas a acostumbraste y regresar a tu yo anterior. Y... aunque me duela admitirlo, en el fondo no te equivocas.

-...

-Pero... hacer eso está mal. Solo estás huyendo del progreso.

-¡!

La expresión de Hiratsuka-sensei era comprensiva, pero al mismo tiempo tan alejada de mí que me costaba concebirla como algo real o de valor emocional. Esa cara era la de alguien que no solo creía poder entenderme, sino que me lograba convencer de que eso era verdad: me hacía creer todo lo que me estaba diciendo.

... ¿Quién eres, Hiratsuka Shizuka?

-No puedo entender cómo te sientes en verdad, pero aún así sé la clase de proceso mental que estás haciendo. Y sé hacia donde terminará y... no es bueno. Créeme que te arrepentirás de ir por ese camino si te atreves a recorrerlo. Y cuando llegues a ese punto, me aterra pensar en lo que sentirás cuando no tengas a nadie en quien apoyarte.

-...

Ese futuro es... uno que creo podría llegar a ocurrir si tomo las decisiones que tengo en mi cabeza ahora. El futuro que Hiratsuka-sensei teme para mí es el más próximo a realizarse, así que sus ojos preocupados tuvieron aún más fuerza en mi pobre yo que estaba adolorido de la entrepierna.

-Hikigaya, no importa si son los vínculos afectivos, una meta profesional o alguna creencia personal llevada al extremo, debes aferrarte a algo. Tienes que encontrar una fuerza que te permita avanzar hacia adelante, no importa si debes avanzas quinientos o un millón de pasos para llegar a la meta.

... ¿Le genuino aún tiene esperanza, entonces?

... No.

No pienses en eso, Hachiman. Eso no es bueno. Solo te trae dolores de cabeza.

De momento solo céntrate en sus palabras y no lo que quieres que sean.

-... ¿Y qué más?

-Eso es todo.

...

-... Que anticlimatico.

-Supongo. En fin, puedes descansar en una de las camas. Elije la que prefieras. Yo me iré a contactar con tus padres.

Esto no es suficiente.

Creí que estábamos llegando a algo.

Creí que esto me daría una respuesta.

No quiero que termine así.

Debe haber más.

-Si. Como diga, sensei.

... Pero no tiene caso: ella está diciendo la verdad. No necesito ser un genio en el lenguaje corporal o en leer a las personas para averiguarlo.

-Hm. Esa es la actitud.

Luego de dar una afirmación corta y seca, Hiratsuka-sensei asintió con una sonrisa reconfortante antes de comenzar a avanzar hacia la sala de maestros, pasándome de largo. Yo, por instinto, giré mi cabeza hacia atrás para ver como su figura se perdía de vista cuando cerró la puerta sin mirar hacia atrás.

Mantuve mi vista en la puerta unos segundos que se me hicieron eternos antes de finalmente mirar hacia la otra dirección, tratando de elegir cual cama genérica es la mejor e ignorando las emociones en conflicto que me generaron sus palabras tan... tan inexplicablemente complicadas de describir.

Finalmente decidiéndome por la que estaba justo al lado de una ventana que soltaba una brisa que ahora me parecía agradable, me recosté, me abrigué como si estuviera en mi propia casa y cerré los ojos, dudando seriamente de que me quedaría dormido.


Patético. Inservible. Sin dirección.

¿Finalmente entiendes que todo eso es lo que eres en realidad?

No tienes nada a lo que aferrarte. Ni los vínculos ni tu propia idea de lo genuino pueden mantener a flote esa débil cabeza tuya que vive para las emociones.

No eres nada. Nunca fuiste nada. Todo lo que haces es sufrir por voluntad propia, esperando que alguien lo note o creyendo que te mereces esa mierda cuando en realidad solo ansías que sientan pena por ti.

Das asco. Todo de ti da asco.

No tienes respuestas.

No sabes nada.

¿Qué es lo genuino? ¿Qué puede hacer lo genuino por ti ahora que tu burbuja explotó?

Lo genuino es...

¿Qué será ahora para ti, Hikigaya Hachiman?

...

...

...

...

No lo sé.

... Y menuda manera de cagarme un buen sueño, delirios míos.

-Onii-chan, despierta.

En un momento todo estaba bien en el mundo de la fantasía que son mis sueños, y de repente no solo debo aguantar este recordatorio de que mi vida actual es un patético chiste, sino que ahora encima alguien me está sacudiendo de un lado a otro, arruinando este perfecto equilibrio que había conseguido en esta cama.

-...

-Onii-chan sin duda es Gomi-chan. ¿En que se equivocó Komachi contigo? Creí que había hecho un buen trabajo.

No soportando más estar así, abrí levemente un parpado, siendo invadido por los rayos solares que ahora daban con fuerza en mi ventana.

Pero a pesar de lo incómodo que fue, me negué a mostrarme afectado y pronto me acomodé de nuevo para seguir durmiendo, ansioso por volver a soñar que estaba en un Isekai como el Rey Demonio que acabará con el raijuu supremo lleno de waifus.

Exploten, héroes genéricos de Isekai. Y ustedes también, chicas básicas con más nutrientes en las tetas que en sus cerebros.

-Onii-chan, no estás pensando en dormir de nuevo, ¿verdad?

Que buenas palabras estoy escuchando. Son como una canción de cuna.

-...

-¡ONII-CHAN, SÉ UNA PERSONA DE PROVECHO Y DESPIERTA!

Sentí como una fuerza poderosa agarraba la sábanas y... ¡!

¡QUE FRÍO!

Invadido por una sensación glaciar de crueldad, me senté con rapidez en la cama, donde luego de que la molesta novedad de la luz se desvaneciera pude ver a mi querida hermana sosteniendo mi aún más querida manta con una sonrisa de niña que esta vez no me está convenciendo.

-¡¿Por qué me haces eso, Komachi?! Estaba teniendo un buen sueño.

Mi regaño justificado solo me ganó una expresión de soberbia infantil que, aunque se viera linda, no quitaba que fuera molesto.

-No me engañas, Onii-chan. Te escuché murmurar sobre hacer una masacre y lanzar insultos hacia muchos chicos diferentes... que por alguna razón todos se llamaban Kyosuke.

-... Como dije: un buen sueño.

Y si leo a otro protagonista con ese mismo nombre genial genérico, juro que cometo un homicidio en masa que dejará al 11 de Septiembre como un día de campo en comparación.

-Sin duda eres Gomi-chan. ¿Qué salió mal contigo?

Que grosera. Menos 1.000 Puntos, Komachi.

Además, dame un poco de mérito. Soy honesto con lo que creo, a diferencia de la mayoría, quienes buscan guardar las apariencias por el bien de su estatus social. En comparación a ellos, yo soy genu...

...

... Oh, cierto... Me había olvidado de lo que significaba esa palabra para mí.

Quitándome toda personalidad juguetona, apoyé mis pies cubiertos solo por medias contra el frío piso, generándome una sensación de incomodidad que solo duró al comienzo, pronto cambiando por una nueva temperatura que no se sentía del todo mal: de hecho, en cierto modo me gustaba, ya que enfriaba aún más mi cuerpo.

Mirando fijamente mis zapatos como si tuvieran todas las respuestas que me aquejan, sentí como de a poco mi mente comenzaba a nublarse con sentimientos comunes... No, más que fueron comunes en algún momento y que me olvidé los fieles compañeros que habían sido para mí hasta hace bien poco.

Siento que... estoy recordando quien fu-¡UAGDH!

-¡ESO DUELE, KOMACHI-CHAN!

Miré con furia justa a mi hermana menor, quien me devolvía el gesto desafiante con más maestría, de a poco calmando la sensación de furia rabiosa que inundaba mi ser para reemplazarla con un desprecio tácito hacia mí mismo por no prever este resultado.

Komachi ha sido así de desafiante desde que llegó a su fase rebelde.

Tratando de ignorarla, volví a observar mis zapatos.

-... Aaah~ No tienes remedio.

La escuché soltar eso y después nada por unos momentos.

Luego sentí como un peso extra se apoyaba en esta cama no muy agraciada que se acercaba peligrosamente a mí. Y a pesar de que normalmente esto sería suficiente para enternecer mi corazón, hoy eso no es suficiente.

-...

-Onii-chan, ¿por qué buscaste quedar como el malo de nuevo? Puede que tu personalidad sea un desastre, pero eres inteligente. Si Komachi pudo darse cuenta de que todos irían en tu contra si les dieras una razón para aumentar su desprecio, estoy segura de que tú hasta calculaste cómo reaccionaría Kamakura al verte lastimado.

-...

-¿Puedes decirme, por favor?

...

Realmente no quiero darle una respuesta. Y siento que tengo todo el derecho del mundo de seguir mis deseos.

Nadie tiene derecho a obligarme. Si no quiero, eso está bien, les guste o no.

...

-... Yo... Necesito volver a mi yo de antaño. Necesito ser ese bastardo cínico que no es querido por nadie de nuevo.

Pero, por supuesto, al final soy Hikigaya Hachiman, un hipócrita de manual hasta el final.

No reaccioné de ninguna otra forma y tan solo me quedé quieto, pensando en el valor que tienen esas palabras para mí. A pesar de que sentí como una mano pequeña y gentil acariciaba mi hombro con dulzura, esa realidad no cambió.

-... ¿Por qué?

Al comienzo no respondí. Me quedé en su lugar sintiendo este ambiente cálido que me calentaba ligeramente el corazón.

Me mantuve así por mucho más tiempo, dejando que las caricias continuaran porque soy así de asqueroso.

-... Porque no tengo nada más, supongo.

Las caricias no pararon ni bajaron de intensidad a pesar de la estupidez pero sobretodo debilidad de mis palabras. Ellas seguían haciendo eso, sin cambios de ningún tipo... lo que es frustrante.

La luz solar nos pegaba justo por detrás, lo que mostraba nuestras respectivas sombras para mis ojos podridos.

...

Realmente no nos parecemos.

Ella se ve como un ángel que está fuera del alcance de este sucio hombre pecador.

Esa analogía me soltó una carcajada involuntaria que esta vez sí pareció afectar a Komachi, pero solo por un instante antes de retomar la acción.

-... Si es lo que quieres, eso está bien. Komachi siempre te apoyará. Eso es lo que quiero hacer, así que...

-¿Así que...?

Por un momento no existió nada más en este mundo que ella y yo: un sentimiento que no había tenido desde que tuvimos esa maldita discusión hace ya mucho tiempo.

Las caricias se detuvieron un segundos antes de volver con más ganas... y luego.

-... así que por favor vuelve a ser el de antes, ¿si? No quiero que sufras más.

...

... Maldita sea.

Eso no fue justo, Komachi.

Incluso si las evidencias me han demostrado que mi capacidad para leer a las personas no es infalible, estoy seguro de que tus palabras son sinceras.

Son tus auténticos sentimientos hacia mí lo que me está lastimando. Que quieras seguir a mi lado a pesar de que básicamente me volveré en la versión que siempre odiaste en secreto es... algo bonito, supongo.

Sonreí sin querer, pero no tanto de felicidad, sino más bien de una aceptación que me obligaba a sonreír para enfrentarla.

-... No te merezco.

Esas palabras tenían un gran peso en mí, sintiendo como un gran peso se iba de mi cuerpo en el instante después que lo admití. Komachi, aún así, no dijo nada al comienzo, siguiendo acariciándome como si ella fuera la hermana mayor que estaba confortando a un hermano menor que estaba triste.

-Claro que no. Eres demasiado afortunado de tenerme a tu lado para apoyarte, Onii-chan. Si no tuvieras a alguien tan increíble como yo, habrías perdido el rumbo mucho antes

... Tal vez lo soy, ¿eh?

No, seguramente eso sea verdad.

Pero... te equivocas en una cosa. Una cosa asquerosa en la que por ahora no quiero pensar.

-... Estás sonando muy arrogante para alguien que quería dormir con las luces encendidas hace cuatro años.

-¡O-ONII-CHAN!

Su caricia agradable se convirtió rápidamente en un pellizco furioso que me obligó a soltar un quejido involuntario.

Pero... incluso así, todavía puedo sentir el amor en esto.

Lo que me trajo hasta aquí me demostró una vez que Komachi es lo mejor que me pasó en la vida: aquella fuerza que con solo su presencia me ayuda a tener la fuerza necesaria para avanzar.

Puede que a veces sea rebelde o directamente me desprecie de formas no muy entrañables, pero en el fondo siempre he sentido que podré contar con ella, incluso cuando llegué el día en que debamos tomar caminos separados.

... Ahora que lo pienso, todo apunta a que seré mantenido por ella cuando deba irme.

... No sé cómo sentirme al respecto.

Ignorando la posible crisis de mediana edad que estaba por invadirme, me concentré más en qué diablos decir para que la conversación no se muera. Podrá ser tonto, pero siento que seguir sin contar es una ofensa para ella luego de hacerme sentir mejor de toda la ¨pelea¨ que tuve con un cerdo.

Sentí que... debía compensarla de alguna forma.

Devolverle un poco de este aprecio.

Y ya sé cómo hacerlo.

No, ya sé LA MANERA de hacerlo, no importa cuanto desprecie la idea.

Date valor y haz lo correcto, Hikigaya Hachiman.

-... Komachi, yo-

-No hace falta forzarte, Onii-chan.

-¿Eh?

-Estoy diciendo que no me debes nada, así que no necesitas forzarte.

Ella lo dijo con normalidad, como si estuviéramos hablando del clima. Su mano finalmente dejó de acariciarme y mirándola a los ojos puedo notar que ella de verdad se está forzando para decir esto.

-... Aún así-

-Onii-chan, aunque aprecio tu intención, es obvio que no quieres decirlo. Y Komachi, por más que no quiera, debe respetar tus deseos... ¡Oh, eso me ganó muchos Puntos Komachi, ¿verdad?!

Ya abandonando todo rastro de duda, ella se giró hacia mí para darme una hermosa y gran sonrisa mientras cerraba sus ojos.

Ella quería terminar la discusión aquí.

Yo sentía que no debía terminar la discusión aquí.

Pero...

-... Gracias, Komachi. Obtienes 1.000.000 de Puntos.

Por impulso recordé el pasado: un pasado que se asemejaba bastante a esta imagen de Komachi siendo un ángel que se toma la molestia de darme consuelo. Y yo, perdido en un mar de recuerdos, involuntariamente terminé levantando mi mano hasta su cabeza para finalmente hacer un acto muy fuera de lugar.

La acaricié con delicadeza.

Mi acción provocó que ella temblara unos segundos de la sorpresa junto a posiblemente algo de asco, pero pronto se acostumbró al acto infantil y se dejó acariciar, teniendo una expresión indiferente que era destruida por el fuerte sonrojo que tenía en sus mejillas, las cuales estaban infladas como ardillas.

Finalmente recuperé mis sentidos y dejé de hacerlo, pronto viéndome atacado por unos ojos molestos que eran acompañados por un puchero adorable.

-...

-... Lo siento, Komachi-chan. Fue un impulso. No volverá a pasar.

Acto seguido levanté las manos en señal de paz, esperando calmar un poco el mal ambiente entre nosotros.

-... Si Onii-chan hubiera avisado, a Komachi no le importaría ser mimada...

-¿Eh? ¿Qué dijiste?

Creí escucharla hablar en un tono muy... débil.

-Que mamá y papá están por llegar para llevarnos a casa. Yo vine aquí a despertarte para que no te vean en un estado tan lamentable. Tu profesora lo permitió.

Ahora estás siendo muy dura, Komachi. Menos 500 Puntos.

Ignorando esta disonancia en mi querida hermana, comencé a centrarme en la valiosa información que me trajo... la cual solo de pensarla me hacía querer alejarme de esta ciudad para nunca volver: porque, ¡vamos! ¿Quién se hubiera imaginado que mis padres decidirían por una vez estar presentes en mi vida escolar en el peor momento posible?

Estoy seguro de que por más testigos que demuestren mi inocencia en el principio de la pelea, al final no importará demasiado para ellos. Mis padres por lo general no toleran este tipo de acciones bajo ningún concepto y ahora que ya estamos en conflicto por todo lo que generó esa perra, su enojo será mucho mayor, pero sobretodo más exagerado.

Komachi me estaba diciendo algo, pero era incapaz de prestarle atención cuando en mi cabeza se estaban formulando varias formas de actuar o palabras que decir para evitar el peor resultado en nuestra ¨pelea¨: aunque más bien es una derrota inevitable mía cuyo margen de acción es tratar de encontrar el final menos malo.

Pero por más que piense, no es que pueda hacer mucho. Ellos tienen no solo el poder, sino también unos motivos medianamente justos para actuar de forma exagerada si se les place. Estas opciones mías con cada segundo que pienso en la situación se convierten más en qué tan bastardo actuar para salvar mi dignidad.

-Mier-

-Por favor cuida tus palabras mientras tienes una niña presente. Los de su edad son muy impresionables.

Esa voz consiguió sacarme de mis pensamientos, pero no de la idea general de que estaba a punto de enfrentar un castigo horrible. Y por más que hasta ella pueda intuir que no todo irá bien, su expresión confiada me demuestra que es demasiado inocente como para creer que eso puede afectarme.

... Aunque puede que solo sea un acto.

-No soy una niña. ¡Ya estoy en preparatoria!

Por supuesto que la actitud infantil de Komachi era un acto para verse bien frente a una figura de autoridad... y por bien me refiero, por supuesto, a verse lo más adorable posible.

Ignorando toda esta estratagema suya que me recordaba peligrosamente a cierta hermana con serios problemas mentales y a una kouhai demasiado astuta para mi gusto, me concentré en Hiratsuka-sensei, quien sonreía de forma altiva.

-... ¿Usted trajo a mi hermana aquí, sensei?

-Sip.

Eso fue rápido, sensei... y demasiado adorable teniendo en cuenta su edad. Por favor absténgase de violar todo lo que creo conocer sobre los adultos, por favor, que no puedo soportar luego de todo lo que viví.

-... ¿Eso es legal?

-Realmente no, pero es solo el primer día y este escándalo es mucho más serio de lo que crees, así que por hoy podemos permitirnos unas pequeñas libertades. Pero a partir de mañana no tendrás tanta suerte, así que vete cuidando la espalda, Hikigaya.

-... Que duro.

... Pero no equivocado.

Teniendo en cuenta que mi imagen pública se vino abajo por haber insultado a la jodida ídolo de la escuela, es comprensible que este rechazo social no se le elimine tan pronto, a diferencia del asunto de Sagami, que en cuestión de dos semanas ya todos se habían olvidado de mi nombre... otra vez.

Por supuesto que este odio se irá, y si ese cerdo sigue buscando pelea por motivos estúpidos, inevitablemente también llegará el día en que me consideren una especie de ¨víctima¨: todo eso es cierto, pero... ¿qué haré después de eso?

Ahora tengo el objetivo de sobrevivir a este odio, pero cuando eso termine, no tendré nada a lo que aferrarme salvo el forzarme a volver al antiguo yo que despreciaba todo vínculo social... una idea que cada vez suena menos tentadora.

-... Hikigaya, aunque aprecio que estés pensando las cosas con una expresión no asquerosa por esta vez, lamento decirte que tus padres ya están aquí. Y no se ven felices.

... Mierda.

La información que me trajo Hiratsuka-sensei mató todo deseo de seguir con estas divagaciones mías y me hizo mirar hacia la pared, esperando que de alguna forma esto me diera la respuesta para tomar el curso de acción más optimo.

Es un pensamiento que considero estúpido, pero que al menos ayuda a no sentirme impotente.

Sentí como el peso de Komachi desaparecía de la cama, lo que me desconcentró por un momento antes de forzarme a seguir pensando en posibles soluciones incluso cuando mi cabeza ya no daba para eso.

No con toda esta mierda sucediendo.

-... Onii-chan, aunque mamá y papá están enojados contigo, aún te quieren, ¿sabes? Se preocupan mucho por ti, pero son demasiado orgullosos para decirlo... igual que tú... Espera, ¿eso significa que estoy en una familia tsundere?

Por más que esas palabras fueran un intento cutre de levantarme el ánimo, no pude evitar soltar una pequeña risa por lo estúpido que sonaba, algo que para Komachi parece haber sido suficiente, porque pude escucharla como resoplaba con orgullo mientras podía imaginarme su pose altiva.

De verdad que tengo una hermana menor demasiado especial.

Es imposible que haya alguien en este mundo que se la merezca. Y te estoy mirando a ti mientras digo esto, bolsa de basura.

-Hikigaya... tú... bueno, intenta encontrar una respuesta, ¿si?

Mirando con detenimiento a sensei, pude notar cómo su lenguaje corporal delataba inseguridad, probablemente porque ya no se le ocurría que más decir.

Ella también parece haber notado que yo lo noté, porque apenas nuestras miradas se cruzaron ella bajó la mirada de un segundo a otro.

Me mantuve viéndola un par de segundos antes de suspirar del cansancio y empezar a ponerme mis zapatos, tratando de prepararme emocionalmente para este encuentro.

-No tiene que recordármelo.

... Aunque gracias.


Caminamos en silencio hacia el vestíbulo luego de que me enterara de que aún quedaba media hora antes de que terminaran las clases.

Yo, por supuesto, cuestioné toda esta libertad que me estaba dando la escuela, pero Hiratsuka-sensei nuevamente se ocultó de mis preguntas diciendo que la escuela permitía esto debido a que era una situación importante.

Por supuesto que no me contenté solo con eso y quise ahondar más en esas connotaciones peligrosas, pero al final ella no respondió. Con el tiempo, yo también dejé ir el tema.

En su lugar miré preocupado a Komachi, quien se veía muy nerviosa mientras más nos acercábamos: seguramente porque teme cómo puede ir nuestro encuentro.

Quería decirle palabras de aliento para tratar de confortarla, pero al final me resistí, sabiendo que existe la posibilidad de que no pueda controlarme y termine soltando alguna estupidez melosa que no podré cumplir.

Solo le di una mirada de reojo antes de enfocarme en el frente con el peso de todo lo que he hecho en el pasado nublando mi visión, asegurándome de verme lo más confiado que pueda.

Fue lento y por momentos sentí que se estaba haciendo eterno, pero al final terminamos viendo la luz solar invadiendo la puerta principal, con dos figuras que de a poco empezaban a cobrar más detalles humanos, que parecían estar al pendiente de nosotros, mirándonos fijamente, pero especialmente a mí.

Cuando estuvimos a pocos metros uno del otro, lo primero que pude apreciar fue que mi madre tenía una cara muy amargada que ni siquiera se molestaba en ocultar frente a una maestra, haciéndome temer por el posible final de este encuentro.

Ignorando todos esos pensamientos pesimistas que al final no me llevarán a ningún buen lugar, tomé una respiración leve antes de mirarlo con falsa neutralidad, esperando poder convencerlos de que me encontraba bien.

-Hachiman...

Mi padre habló, pero no dijo nada más allá de mi nombre... pues no hace falta: ese tono imponente que siempre sabe hacer es suficiente para que en el pasado lograra guiarme hacia donde él quería, pero hoy no.

Hoy, finalmente, me dispuse a no dejarme intimidar por su voz, manteniéndome firme, listo para el combate.

-Padre...

Mi respuesta arrogante en actitud pero no en tono generó en él un ceño fruncido bastante notorio al que traté de no prestarle atención, fijando mi vista lentamente en mi madre con la mayor naturalidad posible para que no pareciera que estuviera huyendo de esos ojos peligrosos.

Ella, incluso si lo notó, no pronunció ningún comentario al respecto, devolviéndome mi mirada con unos duros ojos afilados que me estaban juzgando, ansiosos por ver un momento de debilidad para atacar con todo.

-... Hachiman, ¿podrías explicarnos qué ocurrió?

Incluso si ella parecía ser la que peor tomó este desarrollo, fue la que mejor supo ocultarlo en un falso tono comprensivo que solo era una máscara que se liberaría apenas perdiera la escuela de vista.

Acostumbrado a ese mecanismo, no me dejé seducir por esa falsa sensación de seguridad y me mantuve firme, no dejando ningún hueco.

-... La escuela debió explicarlo, ¿no? Más bien yo debería preguntar qué están haciendo aquí. Nunca vinieron por mí cuando había trabajo. ¿Acaso pasó algo malo?

Por supuesto que sabía lo malo de decir esto al dar la impresión no errónea del todo de que estaba buscando provocarlos, pero... bueno, no esperaba que de repente ellos se vieran TAN furiosos.

Supongo que esta es la consecuencia de no haber querido arreglar esta tensión entre nosotros que ocurrió desde ese día.

Con los sentimientos que hay entre nosotros ahora, un desastre como este, por más que sea casi inofensivo para ellos, es suficiente para que liberen la frustración que estaban escondiendo.

Yo, evidentemente, también dejé de contenerme, aprovechando este pequeño momento para echarles en cara una verdad que solamente no decía por respeto a sus problemas de esclavos corporativos.

-... Hachiman, ¿a qué viene ese tono tan irrespetuoso? ¿Acaso buscas volver más grave este conflicto?

Me reí abiertamente ante las palabras de mi padre antes de sonreirle lo más pedante que pueda.

-Hmph. Esa falta de confianza sobra, viejo. Esto no puede empeorar más de lo que ya está.

Y así la intensidad de sus ojos fue mucho mayor.

La respuesta que di a estas expresiones agresivas fue la de devolverlas con la misma moneda: buscando no intimidarlos, sino enfurecerlos aún más para que, con suerte, alguno de ellos cometa el primer error.

Mi dinero está contigo, mamá.

-¿Hikigaya?

-O-Onii-chan, por favor no empeores las cosas.

Mientras Hiratsuka-sensei solo dijo mi apellido con una curiosidad inocente mientras trataba de verme a los ojos sin éxito porque es una metiche, Komachi se alteró visiblemente, llegando incluso a agarrarme del brazo y sacudirlo, creyendo que de algún modo eso arreglaría las cosas.

-¿Empeorar?... ¿Acaso las cosas no están bien en tu casa, Hikigaya?

Esa pregunta de sensei fue lo que calló cualquier reclamo que estuviera por darme mi hermana, encontrando que ella hasta estaba temblando de los nervios cuando involuntariamente la miré de reojo.

Mis padres, por otro lado, se mantuvieron rectos en sus posturas sobre mí, aunque visiblemente más calmados que antes, claramente no queriendo empezar una pelea frente a un maestro que es de la extraña raza que se preocupa por sus alumnos.

Esta era mi oportunidad para meterlos en más problemas. Sería un tonto si no la aprovechara.

-... Lo usual que viene luego de convertirme en tendencia en redes sociales, sensei. No piense mucho en ello.

No miré a mis padres ni a sensei: solo me concentré en mi querida hermana menor, quien parecía estar casi descolocándose de la risa luego de verme no aprovechar esta oportunidad para potenciar aún más nuestro conflicto. Y por más que ahora me esté arrepintiendo, al final siento que esa sonrisa lo vale todo.

-... Si tú lo dices, Hikigaya... Supongo que es normal que las cosas estén complicadas con tu papá siendo tan... él, ¿verdad?

Esa forma tan peculiar de referirse a mi padre hizo que me girara hacia ella con un rostro de torpe confusión, y en el pequeño vistazo que di hacia mis padres en el proceso, pude ver que los ojos de mi madre obtenían una curiosidad peligrosa, pareciendo olvidarse de mí al menos de momento.

-Disculpe, em, Profesora Hiratsuka Shizuka-san, ¿pero acaso usted tiene alguna relación con mi marido?

...

...

Oh no. Esto pasó de peligroso a enfermo.

Madre, ese tono tan venenoso no da miedo, sino pena: me estás haciendo sentir pena de estar aquí, así que para, por favor. Si hasta Komachi, la niña que ama con locura a sus padres, no puede evitar sentir verguenza de ti, ni siquiera pudiendo verte a los ojos.

-Oh... Bueno, supongo que podríamos decir que él fue una... inspiración para mí.

Esto... ¿sensei? ¿Puede repetir eso de nuevo, pero sin la pausa dramática ni esa sonrisa de felicidad inocente?

Entiendo que su experiencia en el ámbito romántico es nulo cuando se trata de una pareja comprometida, pero estoy seguro de que decir esa clase de cosas con esa actitud va contra todo lo que te dicta el sentido común.

Mi madre, como es de esperar, tenía una cara de pocos amigos que rápidamente dirigió hacia mi padre, quien a pesar de verse atacado por unos ojos terroríficos, no se mostró afectado.

Logró mantener su máscara casi a la perfección, solo sabiendo que estaba aparentando por ese ligero temblor en sus manos.

-... Me halagas bastante, Shizuka-san.

-¿¨san¨? ¿Qué pasó con el ¨chan¨?

... De acuerdo... Ahora estoy pensando que Hiratsuka-sensei no es tan inocente en estas cosas como aparentó al comienzo. Esos ojos viles no pueden ser de nadie que no sea un genio del mal en secreto.

Komachi ahora estaba relajada, pero no tanto. Aún se veía nerviosa mientras nos miraba a los tres, sabiendo que no habíamos arreglado nada y que esto era solo un cese al fuego momentáneo que terminará apenas nos vayamos de la escuela.

Dejando de mirar a mi hermana, me fijé en mis padres, quienes tenían una conversación embarazosa en la que mi padre de veras intentaba verse sereno, a pesar de que en fondo nadie se tragaba su actuación.

De repente vi a una sombra acercarse velozmente hacia mí, llegando a sentir un aliento en mis orejas que me provocó un temblor vergonzoso e involuntario, pero, por supuesto, tenía una imagen que mantener, así que no la miré, fingiendo que estaba calmado.

-Aprovecha esta oportunidad para pensar mejor qué decir, Hikigaya. Y por favor trata de no arruinar esto más. Ellos en el fondo son buenas personas.

...

Hiratsuka-sensei, satisfecha con decirme eso, regresó a su posición original, admirando con diversión apenas ocultada a mis padres, que tenían una discusión de matrimonio tan cliché que daba risa pero de pena. Komachi, la única que vio este intercambio, no dijo nada, tan solo quedándose viéndome con preocupación.

Me mantuve mirando a mis padres unos segundos, pero no precisamente a ellos, sino más bien a lo que ellos representaban.

...

...

-... Lo siento, pero no creo que se pueda.

Incluso si tengo ganas de acortar la distancia, es imposible.

Hace tiempo que ese barco ya zarpó.

Ahora... solo me queda hundirme en mis términos. Incluso si eso no es lo que quiero, estoy seguro de que es lo que pasará cuando empiece nuestra discusión.

Grabé esta escena de mis padres viéndose no como seres perfectos que están por encima de mí en todo, sino como un par de idiotas que de alguna forma cometieron el error de tener hijos: los bajé de la nube metafórica en la que los puse sin razón.

Sentí... sentí que así todo sería más fácil.

Espero que sea verdad.


No teníamos auto. Mamá era de las mujeres que quería mantenerse en forma para que su cuerpo no se resintiera cuando le tocara la vejez y papá sencillamente lo veía como una inversión innecesaria, así que en vez de tener un automóvil para viajar, ellos usaban sus piernas, lo que creo que en parte les ayudó a verse tan bien a pesar de su edad.

Yo, como la obvia versión superior, terminé movilizándome con una bicicleta, un regalo de cumpleaños con el que tuve que insistir mucho para que ellos lo consideraran. Pero al final el poder de la posibilidad de callarme de aquí a tres años ganó y terminaron comprándome un modelo clásico con varias velocidades.

Por supuesto que esa manera suprema de viajar en estos momentos estaba siendo arrastrada sin ganas por mí, quien se vio forzado a no usarla para en su lugar caminar junto a unos adultos tan serios que era peligroso y a una tierna hermana menor que parecía querer volver a la escuela en lugar de estar con nosotros.

No la culpo. Aguantar a Hayama suena mucho más apetecible que esto.

-... Esto... ¿Cómo fue tu primer día, Onii-chan?... ¡A-A-A-Antes de ese... de... esa problemática!

¿Problemática? ¿En serio eso fue lo mejor que se te ocurrió, hermana mía?

La miré con serias dudas en su elección de palabras, algo que ella aprovechó para atacarme sin piedad con unos ojos de perrito triste que tocaba una fibra muy sensible en mi corazón.

Tanto es así que, nuevamente, terminé cediendo a sus demandas, pensando con cuidado qué palabras decir para que suene ¨alegre¨.

-Bueno... Fue agradable volver a reunirme con Hiratsuka-sensei y... supongo que mi charla con Hayama fue muy necesaria. Además, el aire fresco es algo que me hacía falta, así que no hay quejas por ahí.

... Ya sé que es cojo, Komachi, así que deja de mirarme con esa decepción, que sale sobrando.

-Tal vez no sería necesario si salieras de tu cuarto para variar. Había días en que debía llevarte la comida.

Miré a mi madre con molestia, quien me devolvió el gesto con una falsa indiferencia que no me creo ni por un segundo.

Komachi soltó un quejido lamentable que no pasó a mayores y mi padre seguía su camino en línea recta, ignorándonos como un auténtico campeón.

Me quedé en esta posición un par de segundos más antes de finalmente soltar un bufido exasperado para luego girar mi cara hacia el frente mientras caminaba un poco más rápido de lo usual para sentirme más tranquilo.

Cuanto más lejos de ellos mucho mejor.

-¿Y tener que hablar contigo? He logrado vivir en paz durante dos semanas, así que si esperas que esté arrepentido, pues te saldrán raíces.

-¡ONII-CHAN!

-Hachiman, eso fue innecesario.

Traté de ignorar el dolor que sentí en ese grito de Komachi y en su lugar me enfoqué en mantener mis pasos firmes, buscando no darle indicios a mi padre de que su tono imponente me afectaba de alguna forma: una acción probablemente inútil, pero que me daba el valor necesario para continuar con esto.

Mi madre seguía caminando junto a nosotros y no llegué a escuchar ningún descenso en el ruido, así que incluso si eso le afectó, ella no lo demostró.

-... Si sabes que estuve trabajando, ¿verdad? No quieras justificar todas tus acciones lamentables por mí. No te eduqué para que seas así.

-¡M-Mamá, po-

-Tú no me educaste. A partir de los cuatro años hasta dejaste de organizar mis cumpleaños porque ¨no tenías tiempo¨. Si eso era en ¨mis días especiales¨, no hace falta decirte como era en el resto del año.

Je, con esto yo-

-Que exagerado. Lo dices como si te hubiera abandonado. Además, ¿cuál es el chiste de organizar una fiesta si te llevas mal con la familia y no tienes ningún amigo?

...

...

...

Perra...

A pesar de la furia que estaba sintiendo, no me volteé y traté de seguir manteniendo el mismo ritmo de caminata, por más difícil que fuera. Con el tiempo eso fue algo en lo que me terminé rindiendo cuando no los escuché siguiendo el ritmo, haciéndome detener para pensar cómodamente una respuesta que volteara el marcador.

... Ah, si... Está eso, ¿no?

-Tienes razón. No había necesidad de una fiesta. Tuviste razón en elegir la prácticidad. Eso no lo discuto.

-...

No hubo respuesta por su parte, asegurándome aún regodeándose en su pequeña victoria mientras el resto de la familia estaba en silencio, viendo en primera fila este desastre meloso que tanto asco me da.

Aún había mucha luz solar iluminando con potencia este escenario en el que solo pasaban autos cada luna azul, pero el clima empezaba a perder ese calor que tenía cuando salimos de la escuela, ahora volviéndose algo molesto que me hacía temblar ligeramente en el instante en que dejé de caminar.

Este día, aún con esa mierda, era bastante bonito, con mucha luz iluminando las calles y una temperatura que sería agradable con un simple chaleco: una perfecta disonancia de lo que estaba a punto de decir con una sonrisa asquerosa en mi cara que dirigí hacia mi madre, a quien ni siquiera me molesté en mirar bien antes de soltar la bomba.

-Después de todo, yo fui una mala inversión, ¿verdad? Si no pudiste deshacerte de mí a tiempo con esa ¨pastilla mágica¨, es obvio que te mereces reducir el gasto monetario lo más posible como una manera de equilibrar la balanza. Respeto mucho eso.

Mi sonrisa se mantuvo, incluso cuando Komachi ya abandonó toda delicadeza y directamente intentaba tapar mi boca antes de que terminara de soltar mi mierda, perdiendo toda esa fuerza cuando terminé de hablar, ahora viéndose débil, como si toda esperanza hubiera abandonado su ser.

Mi papá frunció el ceño, pero no hizo nada más, lo que obviamente no quiere decir que este asunto está resuelto, sino que por el momento estoy salvado hasta que se le ocurra un buen castigo que no requiera golpes: porque él de verdad está traumado debido a la infancia que vivió.

Gracias por ser un auténtico hijo de puta, abuelo.

Mi madre... bueno, supongo que es mi victoria. Gané este enfrentamiento, así que mantuve mi sonrisa, feliz de que la puta suprema tuviera la suficiente bajeza moral para contarme esto cuando recién estaba terminando primaria.

-... Onii-chan, ¿por qué...?

No me atreví a mirar a Komachi. Ese tono decepcionado y dolido no puede mostrar una buena cara, así que en su lugar seguí mirando a mi madre, tratando desesperadamente de seguir teniendo la sonrisa espeluznante lo más genuina posible.

Mi madre se quedó en silencio, lo que la frustraba. Ella abría constantemente la boca, queriendo seguramente gritarme unas cuantas verdades, pero al final se rendía, volviendo a tener una cara patética llena de sentimentalismos que no hacen bien a nadie. Y mientras más veces se repetía este ciclo, con menos ganas quería seguir manteniendo esta fachada.

Pero no tengo opción.

Debo mantenerla.

Definitivamente no puedo hacer otra cosa más que aparentar lo que no soy si quiero... si quiero...

... ¿Si quiero qué?

¿Qué es lo que me impulsa a hacer todo esto?

... No tengo nada.

No tengo nada a lo que-

-... Eres justo como tu abuelo, ¿sabes?

... aferrarme...

-... ¿Mi abuelo?

Mi abuelo... Ese jodido hijo de puta que indirectamente me hizo perseguir sin descanso los vínculos afectivos para tratar de encontrar esa cosa a la que él quería aferrarse. Pero no por su bien. No, claro que no.

Yo quería escapar de él.

Yo no quería ser comparado con él.

Quería ser alguien diferente. Alguien que superó esa barrera a la que él nunca se pudo acercar y logró lo que nunca pudo ni podrá.

-¿Hitomi?

-¿M-Mamá...?

El mundo a mi alrededor perdió el sentido. Ya era incapaz de sentirme parte de él, sintiendo como incluso la luz era un ente ajeno que no llegaba a penetrar mi existencia, volviéndose algo... sin importancia.

Todo a mi alrededor se volvió intrascendente. Incluso las personas.

... No, EN ESPECIAL las personas.

Komachi ya no tenía valor. Mucho menos mi padre.

Tan solo me concentraba en ella: en mi madre.

No... Eso sería un error.

Me estoy concentrando en lo que me quiere decir.

-Eres igual que él. No solo se parecen físicamente, sino que también desprecian a todos los que están a su lado por motivos estúpido. El suyo era algo tan idiota como ¨quedarse solo y ser genuino¨: y tú no debes estar muy lejos.

-¿Que d-

-Solo esa clase de mentalidad absurda o algo similar es lo que puede explicar como son tan idiotas con los demás, creyendo que van a conseguir algo bueno de eso.

Eso...

Eso es...

... No sé lo que es, pero...

Se oye bien.

¿Por qué se oye bien?

No entiendo.

No entiendo nada.

-... Pero quiero entender.

Abuelo... ¿acaso tú tenías la respuesta?

¿Acaso tú sabías algo que yo no?

No lo recuerdo.

No recuerdo casi nada de ti... lo que es extraño.

¿Por qué no recuerdo?

¿Por qué lo olvidé?

...

Da igual. Da igual el por qué. Todo lo que importa es que necesito recordar.

Necesito recordar la respuesta.

Recuerda recuerda recuerda recuerd-

-¿O-Onii-chan?

...

...

De acuerdo... Eso fue... extraño. MUY extraño.

Ahora que volví a mis sentidos, vi que mis padres estaban por alguna razón inquietos, como si hubieran visto algo que estaba mal. Ignorando eso me concentré en mi hermana, quien se veía mucho peor que ellos, ahora bastante más alejada de mí y... temblando un poco... un poco demasiado.

La miré con detenimiento, esperando que esto de alguna forma me diera la respuesta o al menos una pista, pero todo lo que conseguí fue que ella se asustara más, alejándome un poco más de mí. Cuando ella se dio cuenta de ello, su miedo pasó a ser verguenza, forzándose a acercarse un poco más a mí, aunque ella no quisiese.

-¿Qué pasa?

¿Por qué todos están actuando así?

-Esos ojos... son como los de él.

¿? ¿Acaso escuché bien lo que dijiste, madre?

¿Mis ojos... de nuevo?

¿De nuevo mis ojos asustan a la gente? Y esta vez son a personas que deberían estar acostumbradas a todo el asco que genero.

¿Acaso han evolucionado?

Dios, esto me pasa por no apretar B a tiempo.

Miré a mi padre y él apartó la mirada con lentitud que claramente era forzada, lo que me creo una expectativa gigantesca sobre qué clase de vista repugnante he concebido tan solo por perderme un poco en mis pensamientos.

Giré mi cabeza hacia todas las direcciones, tratando de encontrar algo que tuviera un reflejo... casualmente encontrando una ventana que nos reflejab-¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!

...

...

Esto...

Este...

¿Qué es lo que soy?

-... Supongo que... si se parecen.

Mi comentario para matar la tensión solo la aumentó más, haciéndome quedar como un genuino imbécil y con bastante razón. La cara de mi hermana fue especialmente dolorosa de ver, no importa cuánta razón tenga para tenerla.

Dejé de mirarla para observar el camino que tenía en frente, el que me llevará a casa, donde podré descansar hasta que empiece un nuevo día en el que seguramente el pleito de hoy vendrá a morderme el culo.

Pero falta mucho para eso. Más de doce horas.

De momento quiero descansar.

Si... un descanso lo arreglará todo. E incluso si esto solo es una fantasía que tengo por estar delirando, al menos seguir tomando una siesta suena mucho más apetecible que aguantar tanto drama.

Drama... Je, creí que eso se iría cuando terminó mi relación con Yukinoshita Yukino.

-... Me equivoqué.

Soltando esa afirmación al aire que ya carece de algún valor con esta nueva carta en la mesa, empecé a caminar, sin importarme si estaba dejando a mi familia atrás, quienes tienen la llave de casa.

Todo lo que quiero es hacer algo.

Necesito hacer algo para olvidarme de-

Si el mundo te rechaza, entonces...

Necesito olvidarme de este acertijo. Al menos por ahora.

Si el mundo te rechaza, entonces...

Déjalo ir, Hachiman.

Si el mundo te rechaza, entonces...

...

¿Entonces qué...?


No se me ocurre que decir aparte de que me tomé un pequeño descanso porque me estaba abrumando esto de estar obligado a escribir un conteo de palabras al día y fechas que cumplir, razón por la que seguramente algunas partes se sientan más forzadas que otras.

No tengo nada más que decir, así que... a los comentarios.

Lonyer182:

Pues ahora que me pongo a pensar un poco sobre el capítulo, siento que algunas partes fueron más ¨alegres¨ de lo que deberían, restándole un poco de valor al anterior capítulo en mi opinión.

Fuera de eso, gracias por comentar, me alegra que te haya gustado y espero leerte alguna otra vez.

Guest Kame:

En estos últimos capítulos he intentado que la trama avance a buen ritmo, teniendo varias tramas al mismo tiempo que empiezan a moverse al mismo tiempo. Y eso es debido a todos los capítulos anteriores en los que me enfoqué en un solo punto para que a partir de ahora los problemas se presenten y desarrollen sin necesidad de darles trasfondo.

Este capítulo en particular se siente el más ¨vacío¨ de esta nueva tanda de capítulos en mi opinión. Tiene más movimiento que la primera parte de esta ¨saga¨, pero aún así lo siento demasiado ¨estático¨. Pero claro, al final ustedes son los que deciden sobre eso.

Entiendo que ver a un Hachiman tan fuera de personaje es abrumador cuando ni siquiera tiene una explicación clara hasta mucho más adelante, pero no se podía contar de otro modo. Todos los capítulos anteriores existieron para crear las bases de la historia, y tener el desarrollo de Hachiman en todo eso es posible para mi yo actual, pero no para el del comienzo.

Si, al parecer todo el mundo tenía la impresión de que mi Hachiman era un demente sin causa que terminaba suicidándose o matando gente hasta ese capítulo. Lo chistoso es que en un comienzo la idea de ese capítulo se me ocurrió porque no quería pensar más chistes, pero al final terminó teniendo más impacto del que planee.

Esa fue la única vez que Hachiman se abrió emocionalmente sobre sus problemas Y FUE correspondido. Porque aunque él se abrió en dos ocasiones en esta saga del flashback, no hay esa comprensión o ganas de forzarlo a abrir los ojos, a diferencia de Saki.

No estoy seguro de qué rol le daré a ella más adelante cuando terminemos con esta parte de la historia, pero no pienso dejar esto en una idea de un solo capítulo.

PD: Si, yo también fui conmovido en esa escena, pero como todo un macho XD.

PD2: Saki casi no aparece en el anime y aunque muchos no pasaron de ahí aún le tienen cariño, así que no estamos solos en esto.

Crono21Zeus:

Si, a veces no llegan las notificaciones. Me suele pasar bastante cuando se trata de una historia que se actualiza seguido.

Me alegro que te haya gustado el capítulo. Fue uno de los más difíciles de hacer y en el que más veces me quedé atascado, así que me alegra ver que al final tiene tu visto bueno. Eso es suficiente para animarme a escribir el siguiente capítulo metiéndole las mismas ganas.

Sobre Buuta, pues admito que en mi cabeza pensaba meter más dialogo entre ellos antes de que llegaran los golpes, PERO incluso si al final no lo hice, tengo la excusa conveniente de que ese personaje estaba ¨calmado¨ porque Hachiman no se molestaba en devolver el desprecio. Al menos no abiertamente. Por eso, cuando Hachiman lo despreció directamente, él enloqueció.

Es básicamente una persona de temperamento explosivo.

Pero aún así admito que debí meter más dialogo o al menos meter esta explicación de alguna forma notoria. Es lo que pasa cuando no quiero llegar a las 10.000 palabras. Es un engorro editarlas, ¿sabes?

Tus ideas para el contraataque y esas declaraciones sospechosas hacen que en este momento unos psicólogos estén yendo a tu casa para decidir qué hacer contigo.

...

...

...

...

...

...

¡NAH! ¡Yo no haría eso!

Es muy costoso. Además, tengo muchos lapices y se me puede rastrear por internet XD.

Ya hablando en serio, solo puedo decir que la ausencia de Buuta hasta este punto de la historia no es casualidad ni un error de trama o continuidad. Ahí lo dejo por el bien del misterio.

Gossu es un buen escritor para mí también. Es de esos pocos junto a 80k Hikigaya y puede que incluso Betrayed Dreams que han podido traer varias buenas o decentes historias para el fandom. En el caso de Gossu, me sorprende que sea capaz de tener obras tan dispares como los one-shots super largos de Rumi y una obra como RE:START.

Es de esos pocos que saben jugar con un elemento nuevo y no estancarse en una misma temática o en un mismo genero: todo lo opuesto de mí.

Sobre los usuarios en inglés, es verdad que por norma general suelen ser más quisquillosos con lo que quieren ver, pero no han sido particularmente duros conmigo. Claro, pueden desanimarte si te agarran con la guardia baja, pero tampoco lo considero algo a lo que temer siempre que ya tengas experiencia en estos de recibir OPINIONES.

Pero si, puedo ver a un novato en esto de fanfiction desanimarse seriamente con esa clase de comentarios. Supongo que tuve suerte de ser ignorado por ellos en mis comienzos y ahora formar una cierta resistencia a las opiniones en contra.

Sobre NOT 80k Hikigaya, pues no tenía idea. Yo creí que era un usuario al que le gustaron tanto las historias del ¨real¨ que se creo esta cuenta para darles un final a esos proyectos. Y su nombre de usuario lo vi una manera bastante ingeniosa de responder a las criticas por robarse el trabajo de otros.

¿Podrías decirme qué lo hace obvio? No quiero sentirme como el único que desconoce eso.

Bueno, esta es una idea que no debes seguir si no quieres, ¿pero cuales consideras que son o fueron los mejores escritores en español? Pareces ser alguien que está aquí mucho más tiempo que yo y que se leyó muchos más fics en nuestro idioma, así que quisiera saber tu opinión al respecto.

La página sí tenía más porno del que me esperaba, pero tampoco tanto. Hasta llegaba a haber tres páginas en las que no aparecía ninguna. Lo que sí noté fue que para ver más imagenes de las que te mostraba la sección de Oregairu tenías que entrar en la etiqueta de algún personaje.

Mientras que en la sección central solo había diez páginas para cargar, cuando entré en la de Yukino me aparecieron más de veinte.

Gracias por comentar. Espero de todo corazón que este capítulo no te haya decepcionado. Y espero leerte de nuevo, que es un placer leer tus comentarios (aunque no tanto responderlos)

PD: Soy el Best Boy X2.

The Deserter Angel:

Si, aunque esta historia no es la más popular que tengo actualmente, siento que hasta ahora es mi trabajo más completo y ambicioso hasta ahora. Y me alegra saber que lo valores tanto.

No te preocupes. Esta historia no tiene intenciones de abandonarse. Aunque me tome años, haré todo lo posible para que esta historia esté completa antes de irme de la plataforma. Es mi gran objetivo aquí.

Gracias por quitarte el sombrero, pero por favor póntelo, que hace frío XD.

Gracias por tus palabras y espero leerte alguna otra vez.

sergioqsc:

Eso fue una expresión. No te preocupes, amigo, que yo no me caigo tan fácil.

Ya hablando en serio, aprecio que te tomaras la molestia de explicar bien el porqué mi personaje no te agrada. Y la verdad es que teniendo en cuenta lo vago que he sido con todo hasta ahora, es natural que tuvieras esa confusión. Y aunque es algo que debería solucionar en la historia de verdad, es algo que ya está lo suficientemente bien planteado como para no ser un spoiler.

Ya ves... resulta que los padres de Hachi no saben de todo el maltrato que recibió.

Claro, su madre sabe que hay algo muy mal con ellas, pero ella cree que todo se centra en ella. No tiene idea de que su hijo vivía en un infierno porque no estaba presente cuando era niño y Hachiman ni ningún personaje dijo algo al respecto. Cuando se hizo adolescente, este desprecio cambió a formas más sutiles, haciendo que Hachi pueda más o menos convivir con eso sin explotar.

Si ellas aún tienen tanto poder en él es justamente por todo el maltrato que recibió de niño: lo hicieron tan temeroso de ellas que no puede evitar respetarlas o tratarlas como si tuvieran el control de todo cuando solo una confesión pondría a todos en su lugar.

Nadie conoce de su sufrimiento. Incluso Komachi. Ella cree que este desprecio solo son comentarios hirientes. Nada de clavarte una navaja porque no reacciona como quieren.

No te estoy recriminando por no entenderlo. Ya admití que esta es la consecuencia de haber metido tanto misterio o ser demasiado críptico hasta ahora. Esto es algo que se verá bien en el último capítulo.

Sobre Buuta, admito que esta actitud fue demasiado parcial, pero es que mientras Buuta tan solo le hacía bromas de niño pequeño, Hachiman no solo insinuó que él era un interesado asqueroso en la ídolo de la preparatoria, sino que encima se metió con su padre, un hombre muy respetado.

Viendo la balanza y tomando en cuenta que Hachiman parte con las de perder, me parece obvio que se terminara obviando quien comenzó el conflicto. Al fin y al cabo, muchos le dan más importancia a quien arrojó la piedra más en fuerte en lugar del que la lanzó primero.

Este capítulo es bastante ameno la mayor parte del tiempo, pero a partir de ahora comienza oficialmente esta carrera por tratar de encontrar una respuesta.

Ahora que mostré los vínculos que aún tiene y las personas que se preocupan por él, es hora de ver como manda todo eso a la mierda.

Gracias por comentar y espero leerte alguna otra vez. Espero que este capítulo haya sido al menos un poco entretenido.

...

Listo. Esto será publicado a finales del 12, inicios del 13 o finales del 13. Todo depende de cuanto me tardé en contestar todas las opiniones.

Ahora, si me disculpan, voy a reposar un rato mi pobre espalda.

Adiós.