Capítulo 19

Me encontraba arrodillada, frente a la esencia de Seiya, suplicándole que nos integráramos en uno solo. Tokio estaba sumida en la oscuridad y ni las Sailor Scouts ni yo entendíamos que era lo que iba a ocurrir a continuación.

Seiya me miró lacónico, sin siquiera pronunciar una palabra y fue entonces cuando sentí, por todo mi cuerpo una fuerza increíble que me renovaba. Tenía su determinación, su valentía… ahora éramos uno solo.

Me levanté, secándome las lágrimas. Aun debíamos de luchar, no huiríamos como esa vez, porque nosotras ya no éramos unas cobardes. Si la Princesa dio su vida por nosotras, nosotras haríamos lo mismo.

Y pude sentir, no solo en mí, sino en la estrella de mis hermanas un nuevo ímpetu. Seguiríamos luchando.

En ese momento, las pantallas del auditorio se encendieron, mostrando a Sailor Galaxia, soberbia, hablando para toda la población.

- Escúchenme con atención, seres insensatos, buenos para nada, la Vía Láctea le pertenecerá a la gran Sailor Galaxia y no permitiré que unos insectos repugnantes como ustedes sigan en este planeta, así que morirán.

La macabra risa de aquella mujer inundó todo el recinto.

- Tal y como sucedió en nuestro planeta – comentó Healer.

- Este planeta no tardará en ser destruido – agregó Maker.

- No puede ser – dijo Sailor Moon.

Mercury trabajaba rápidamente en su computadora, tratando de descifrar las coordenadas exactas de la ubicación de Galaxia. Para cuando Sailor Mars demandó donde se encontraba, ésta le respondió sin tardanza.

- Las ondas vienen de la Televisora Vía Láctea.

Fue en ese momento que nosotras tomamos una decisión. No podíamos permitir que ella destruyera la Tierra como había destruido Kinmoku, y yo, yo había prometido protegerla también a ella, porque no quería que le pasara lo mismo que a mi Princesa.

Mis hermanas y yo nos miramos. Aun sin decir palabra, sabíamos lo que teníamos que hacer. Pero no contábamos con que Sailor Moon se daría cuenta de nuestros movimientos.

- ¡Esperen! – nos gritó

- ¿A dónde piensan ir? – demandó Neptune.

Estaba dispuesta a darles una explicación, no tanto a Sailor Neptune, sino a Sailor Moon, porque no quería preocuparla, porque, la amaba, pero Maker no me lo permitió.

- ¿A caso quieren ir al territorio enemigo? – Uranus adivinó nuestras intenciones.

- No vayan. Sacrificarán sus vidas en vano – Neptune intentó detenernos.

- ¡Déjennos en paz! – gritó Healer

- Nosotras solo seguíamos viviendo para proteger a nuestra Princesa – comentó con pesar Maker – y teníamos la esperanza de reconstruir nuestro planeta pero esa esperanza ha desaparecido.

Yo solo agaché la cabeza. Maker continuó.

- Ya no tenemos una razón para vivir, además, Sailor Galaxia tiene que pagarnos lo que le hizo a nuestra Princesa.

- Se equivocan. La Princesa no quería que sucediera esto – nos dijo con determinación Sailor Moon.

- ¡Ya cállate! – explotó mi platinada hermana, llorando – ustedes no saben cómo nos sentimos ahora.

- Ustedes también hagan todo lo posible por proteger a su Princesa – les aconsejó Maker.

Yo me sentía adolorida. A pesar de la fuerza de Seiya… tenía un deber, y por supuesto que lo iba a cumplir, pero ahí estaba ella, mirándome con ojos suplicantes.

- Sailor Fighter…- susurró

¡Oh Dios! Sailor Moon si tan solo hubiera podido quedarme a tu lado y protegerte. Era lo que más quería en ese momento, porque tú eras ahora aquella Princesa que necesitaba ser cuidada, pero tenía que seguirlas, a mis hermanas.

- Discúlpame – dije – pero no tenemos otra opción. Debemos vengar la muerte de la Princesa.

Y sin decir más, corrí tras ellas. No podía quedarme. Teníamos una afrenta que salvar y esta vez, no huiría.

SMSS

En medio de una terrible lluvia llegamos hasta el edificio de la Televisora Vía Láctea. ¡Qué tontas habíamos sido! Ahora podíamos ver que no era más que un viejo sitio abandonado que Galaxia había cubierto con sus poderes para hacerlo pasar como un lugar moderno y con vida.

Ese inmueble llevaba abandonado más de una década, y aun así, en todo ese tiempo, la gente iba y venía, se transmitían programas, incluso nosotros mismos habíamos tenido participaciones en el mismo. Todo había sido una pantomima.

En automático, las puertas se abrieron de forma violenta y supimos que Galaxia ya nos estaba esperando, así que entramos. Estaríamos cara a cara con la causante de nuestra desgracia.

De pronto, escuchamos su voz resonar por todo el recinto.

- ¡Las atrapé!

En ese instante nos vimos envueltas por un torbellino oscuro que nos llevó a otra dimensión.

- ¿En dónde estamos? – preguntó Healer.

- Parece ser que estamos atrapadas en otra dimensión – reafirmó Maker.

- No puede ser – me sentí molesta – no podemos perder el tiempo en tonterías como ésta. Debemos encontrar pronto a Sailor Galaxia.

Como si hubiese invocado un demonio, su estrepitosa risa inundo aquel extraño lugar en medio de la nada, y entonces, frente a nosotros, apareció, sentada en su trono.

- No tienen por qué hacerlo – su tono era sardónico.

- ¡Galaxia!

- Siento decirles que ustedes ya no podrán salir de aquí – ladeó la cabeza – se quedarán para siempre.

Antes que pudiéramos reaccionar, Galaxia comenzó a atacarnos. Por más que repelimos el ataque, nos encontrábamos en su territorio y era más fuerte de lo que pensábamos. Sin embargo, eso no nos intimidó. No huiríamos más.

- De modo que las cobardes esta vez quieren limpiar su nombre – rio – pero no lograrán vencerme y no traerán de vuelta a su querida princesa.

Estaba agotada, pero no por eso iba a rendirme, así que la ataqué.

- Si quieren comparar mis poderes con los suyos, ustedes son basura.

- Sailor Galaxia, nos encargaremos de arruinar tus malévolos planes, pronto lo verás. – la encaré.

- ¡Ya les dije que ustedes son solo unas criaturas inofensivas y tontas!

- ¡Estás equivocada! ¡Ahora mismo te demostraremos nuestros poderes! – rugió Healer con furia.

Mi hermana atacó, pero ella volvió a repelerlo, dándonos directamente a nosotras.

- Es muy fuerte – musité.

- Lo ven, todos sus esfuerzos son inútiles – sonrió de manera sardónica, atacándonos de nuevo – Éste será su miserable destino y tendrán que morir en este lugar.

SMSS

Estábamos al borde de nuestras fuerzas. Cansadas y exhaustas, la batalla había sido cruel. A mi mente llegaron de golpe los recuerdos desde el día que llegamos a este planeta hasta el momento en que la conocí y sentí su hermoso resplandor. ¿Es que realmente ese sería nuestro fin? Al menos, pudimos, Seiya y yo, confesarle nuestro amor. Si moría, podría llevarme su hermosa sonrisa a mi tumba.

- ¿Qué sucede? – la terrible mujer me sacó de mis pensamientos - ¿Ya no pueden más?

- Esto significa que vamos a…- Healer estaba al borde de sus fuerzas.

- Los sacrificios que hemos hecho todo este tiempo han sido en vano – jadeó Maker.

- Resistan – intenté animarlas – aún tenemos una oportunidad para salvarnos.

Pero lo cierto era que yo ya no podía más.

- Ustedes morirán aquí – la horrible voz retumbó en todo el lugar – su destino es desaparecer aquí como vil polvo.

Con horror vimos como Galaxia levantaba uno de sus brazos, dispuesta a destruirnos.

- Ya no puedo más – Healer se dio por vencida

- Si nos ataca de nuevo…

Y justo en ese instante, una intensa luz apareció delante de nosotras. Eran las Sailor Scouts que protegían este planeta acompañadas de la pequeña Chibi – Chibi.

- ¡Sailor Galaxia! – gritaron las chicas, poniéndose en guardia.

- Nunca pensé que pudieran entrar a esta dimensión – la mujer se puso de pie – pero las felicito. Antes que nada, me encargaré de eliminar a esas tres.

A pesar de nuestra evidente derrota, mis hermanas se mostraron bastante orgullosas con las scouts terrestres.

- ¿Qué vinieron a hacer aquí?

- ¡Tontas! ¡Nosotras no les pedimos que vinieran a salvarnos!

- No vinimos a eso – dijo Mars.

- Es cierto. Nosotras solo vinimos a salvar a nuestro planeta.

Sailor Moon se abrió paso entre ellas.

- ¡Sailor Figther! – se dirigió hacia mí – Sabes, pensé que no volveríamos a vernos – su mirada estaba llena de profundo dolor y misericordia.

Yo solo atiné a sonreírle. Qué vergüenza que me viera de ésta forma, cuando había prometido protegerla a ella también. Aquél día, en la terraza, le pedí una oportunidad mientras ella estaba derrotada y ahora, ella me veía así, a mí…después de todo, su preocupación era genuina. Podía sentir cariño hacia mí. Pero Sailor Galaxia tenía otros planes.

- Conque esta es la última vez que se ven – soltó una temible carcajada - ¡qué conmovedor!

- Sailor Galaxia, ¡por favor! Ya no seas tan cruel con las personas. Queremos… ¡queremos que te marches de nuestro planeta! – Valientemente, Sailor Moon la enfrentó.

- ¡Bah! Ustedes me entregaran su Semilla Estelar para cumplir mi objetivo.

Sacando una fuerza sobre humana, me levante. Tal vez mi motor era tenerla a ella ahí conmigo.

- ¡Ya cállate! Eso nunca lo permitiremos.

- ¿Qué nunca me lo permitirán? ¡Ingenua! ¿Con quién crees que hablas?

En ese instante, Sailor Mercury, Sailor Mars y Sailor Jupiter se interpusieron entre Galaxia y nosotras, pero eso solo desató más su furia.

- ¡No estorben! – gritó, atacándolas.

- ¡Sailor Galaxia! Estas equivocada si piensas que tus ambiciones se harán realidad causándole daño a las personas – sentenció Sailor Moon.

- ¡Nadie se ha atrevido a decirme que mis ambiciones no se cumplirán!

Amenazante, bajó de su trono.

- Qué lástima, porque tenía pensado divertirnos un poco más pero en este preciso momento haré que se arrepientan por haberme dicho esas tonterías.

El caos se desató en aquel lugar; Galaxia atacó tan ferozmente que la antesala retumbó y una intensa luz nos cegó por unos instantes. Fue entonces cuando, con horror, nos percatamos que había atacado a las guardianas de la Princesa de la Luna.

Mercury, Venus, Jupiter, Mars, una a una, las scouts cayeron mientras sus Semillas Estelares eran atraídas hacia Galaxia.

- Dios mio – mi platinada hermana se acercó hacía donde las chicas agonizaban - ¿por qué sacrificaron sus vidas protegiéndonos?

- Nosotras – Mercury habló con dificultad – protegeremos a nuestros seres queridos.

- ¿A sus seres queridos? – Maker estaba conmovida, son quitar la vista de Mercury.

- Así es – musitó Venus, quien miraba a Healer mientras su vida se apagaba – Sailor Moon y las Sailor Star Lights son nuestros seres queridos y no soportaríamos verlas sufrir.

El corazón me dio un vuelco cuando ellas comenzaron a desvanecerse.

- Pero ustedes… sacrificaron sus valiosas vidas – intervine.

- Por favor – imploró Jupiter – protejan a Serena y a este planeta en nuestro lugar. No los abandonen.

Sailor Moon soltó a la pequeña Chibi – Chibi Moon y corrió hacia donde yacía Sailor Mars, sujetándola entre sus brazos.

- Rei resiste – su voz era apenas audible – Rei, respóndeme.

Serena la acunó entre sus brazos mientras lloraba, llamando a sus amigas.

- ¡Esperen! Lita, Mina, Ami… no me dejen sola, se los suplico.

- Serena – Mars estaba en agonía – no seas llorona. Tienes que ser fuerte.

- No, Rei. No te vayas, por favor. Tú me prometiste que estaríamos juntas hasta el final. Te lo suplico, no me dejes sola.

- Tonta Serena – le respondió la pelinegra con ternura – recuerda que tu tienes a Darien, ¿no es así? Discúlpanos, no pudimos protegerte.

Y dicho eso, la última guardiana de la Princesa de la Luna se desvaneció. Serena se encontraba en shock y nosotras no dábamos crédito a lo que acabábamos de presenciar. Me sentía tan impotente por su sufrimiento. ¡Ojalá hubiéramos derrotado a Galaxia! Así ella no sufriría.

Voltee a ver a mis hermanas, y por vez primera, Healer estaba profundamente conmovida por lo que ocurría con las scouts terrestres.

No pude descifrar su gesto ni su expresión, pero sus ojos… la muerte de Venus le afectó más de lo que imaginé.

El grito de furia de Serena me sacó de mis pensamientos, y ésta, encolerizada, enfrentó a Galaxia.

- ¡Devuélvemelas! ¡Regresa a mi amiga Rei, a Lita, a mi querida Mina y también a Ami! ¡Regrésamelas!

Pero la maldita mujer la atacó, lanzándola hacia donde nos encontrábamos nosotras.

- Qué hermosas son – dijo la villana con sorna, apreciando las Semillas Estelares de las Scouts – está bien. Les enseñaré algo precioso, mi colección de Verdaderas Semillas Estelares.

Haciendo un movimiento con la mano, Galaxia hizo aparecer frente a nosotros un bello jardín con gemas resplandecientes, las más hermosas semillas de todo el cosmos. Maker apretó mi brazo, pues sabíamos que entre ellas se encontraba la de nuestra querida Kakyuu.

De pronto, Serena se quedó sin habla, al reconocer una semilla en particular.

- Esa Semilla Estelar es de…

- ¿Qué? – musité.

- Es de él… - la voz de Seiya llegó hasta mi corazón.

- Que buena observadora eres – Galaxia ladeó la cabeza – te fijaste en esta Semilla Estelar de color dorado. Esta Semilla le pertenece al soberano de este planeta.

- Oh no, no puede ser – la voz de Sailor Moon era entrecortada – si esa resulta ser la semilla de Darien, eso significa que Darien está…

No fue capaz de pronunciarlo, y yo nunca me había sentido tan mal. Mi pobre Serena se encontraba absolutamente sola en el Universo y yo no podía hacer nada para ayudarla.


Hola hermosas estrellas.

Les traigo el capítulo 19 de esta historia, correspondiente al episodio 196, la muerte de las Sailor Scouts.

Como se pueden dar cuenta, Seiya no hace acto de presencia (o bueno si) tan marcado, pero tal vez nos acompañe en los ultimos episodios antes del desenlace.

Muchas gracias a mi amiga Rini Chiba y a mi amiga Kamisumi Shirohoshi por sus reviews. Rini te mando un saludo y espero te recuperes pronto!

Nos leemos pronto, no sin antes invitarlos a dejar su review (jeje) y a leer mi más reciente historia, Route Venus, un MinaxYaten inspirado en el capítulo 192 (si, el de la audición) y que está narrado como este fic, desde la perspectiva de Sailor Star Healer!

Les mando un abrazo de Luz!

Gabiusa Kou