Pareja: Kakasaku.
Feliz madurez
Sakura camina delante de él, con las manos a cada lado de sus caderas. No quiere mirarlas porque siempre se desvían a ciertas partes que no debería de mirar. Ella se vuelve y le sonríe, extiende su mano hacia él y lo apura para llegar a su destino.
Nadie dudaría de que ambos estuvieran juntos, caminando, hablando de cualquier cosa. Al fin y al cabo, todos sabían que él era su profesor, su compañero de equipo. Su mentor. Un hombre al que debería de respetar.
Mas lo que realmente había entre ellos superaba o insultaba esas calificaciones.
Caminaban hasta su casa. Sakura ponía el rumbo sin necesidad de preguntar. A cambio, le quitaba su libro y sonreía pícara, con la promesa de hacer muchas cosas más de las que existían en esas letras.
A veces comían antes de nada, se contaban algunas batallas, recuerdos y risas. Pero siempre terminaban en el mismo lugar.
Daba igual dónde comenzase.
Bastaba un gesto, una mirada, una caricia. La chispa saltaba. Ambos se acercaban, se diluían en besos y se mezclaban en orgasmos. Las gotas de su sudor danzaban en sus cuerpos y sus almas abandonaban las barreras que los ataban.
Ella no se marchaba después. Se acurrucaba a su lado, con su cuerpo desnudo pegándose al suyo. El cuerpo de una mujer. Ya no era la niña que se sentaba entre sus piernas mientras miraba a los otros entrenar.
Ahora, si se sentaba entre sus piernas la intensidad era otra. Muy diferente. La intensidad que dos adultos que se desean alumbran.
—¿No piensas que soy un viejo asqueroso? —cuestionó una de esas noches.
Ella le miraba con esos ojos grandes suyos.
—¿No piensas que soy una alumna asquerosa?
Él le devolvía la mirada y Sakura sonreía.
—Entonces, estamos a mano —le dijo antes de besarle.
Kakashi se pierde en el aroma de su pelo y sonríe. Sakura, su Sakura, siempre es capaz de sacar hasta la última gota para poder enderezar su vida juntos.
—Sakura —nombró besándola—. Voy a hacerte feliz.
—Lo sé —reconoció ella—. Pero no olvides que yo soy quien puede hacerme feliz realmente.
Él enarcó una ceja y coló una mano entre sus piernas.
—Bueno, una parte —sopesó mordiéndose el labio inferior.
Kakashi mordió su mentón.
—Has madurado mucho. Mucho —recalcó tomando uno de sus senos entre sus dedos.
Ella suspiró, despertando su cuerpo.
—Deja que… —murmuró, reptando por su cuerpo hasta llegar a su ingle. Ella le miró, mordiéndose el labio inferior—… lo pruebe.
Sakura se arqueó, empujó su cabeza más contra ella.
—¡Kakashi-sensei!
Era el sonido que más amaba. Su voz rompiéndose, su nombre a grito y los gemidos llenando su habitación.
Había sido larga la espera.
Nada iba a retenerlo más.
—Más —suplicó Sakura.
Y a ella tampoco.
Próxima pareja: TemaSaku.
