Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores Nagita e Igarashi. Mundo alterno época actual. Contenido adulto queda advertido.

EPÍLOGO

Habían pasado ya un tiempo. Y todos los malos momentos habían quedado en el olvido. Cómo si hubiesen sido solo sueños liquidos... que se habían escurrido como arte de magia.

Candy y Albert se habían asentado en Chicago. Habían adquirido una hermosa propiedad y criaban felices a Rose y a Melanie... sí Candy tiempo después había quedado embarazada y Dios los bendijo con otra hermosa niña de hermosos rizos rubios, pero ojos azules como Albert. Rose estaba vuelta loca de felicidad por tener una hermana menor y se esmeraba en cuidarle y se había convertido en su guardiana. Dormían en la misma habitación y para ellos estaba perfecto. Ya se sentía el frío invernal. Pronto sería Navidad y Rose se encontraba feliz e ilusionada por celebrar Noche Buena y Navidad. La alegría bañaba su hogar. Y planeaban en grande pasar las celebraciones en familia y con amigos. Candy continuaba trabajando en el albergue. Después de recuperar a Rose... pudo integrarse nuevamente en su puesto. Pero ahora solo lo hacía durante medio día, por las tardes se dedicaba solo a su familia. Candy estaba emocionada porque su hermano Anthony vendría ha pasar vacaciones decembrinas con ellos. Albert había ido a recogerlo en el aeropuerto. Candy recordaba con emoción cuando se reencontró con él después de tanto tiempo.

Retrospectiva

Cuando Candy escuchó el mensaje de su grabadora del teléfono. Sus piernas le fallaron y caería al piso si su amado no la hubiese sostenido. Candy viajó al pasado, al día que le arrebataron a su pequeño Ángel. Y lo triste e infeliz que quedó. Quería creer que esa era su voz y no un desalmado que le estuviera jugando una broma. Candy se recompuso y pico otra vez para reproducir una vez más lo dicho en ese mensaje.

*Hola... Se que es inesperado, pero... no pude esperar a que llegarás de tu viaje... soy Anthony White Villers... tu hermano... He viajado desde Australia te fui a buscar al albergue. Si escuchas este mensaje me estoy hospedando en el Hotel Magnolia Inn... No es una broma es verdad lo que te digo... hermana nunca te he olvidado...*

Candy escuchó una y otra vez este mensaje... Sus lágrimas bañaba su rostro y su corazón latía de emoción. Quería creer con su corazón que esto no fuera un sueño...

-Albert...-dime, ¿qué no estoy imaginando esto? Dime, ¿qué tú escuchaste lo mismo que yo?-preguntaba Candy feliz pero con miedo a que todo fuera una broma.

-Sí cariño...-he escuchado lo mismo, vamos para que salgas de dudas. Te acompañare... Y estaré contigo todo el tiempo-dijo Albert abrazando con cariño.

Sin pensarlo más salieron en busca de la persona que más había añorado. Nunca le había olvidado y había sufrido lo indeseable cuando se lo arrebataron... pero al pasar de los años se dio cuenta que había sido lo mejor. Cuando supo su paradero y se enteró que vivía con unas buenas personas y que no sólo le brindaban estabilidad económica que si no también estabilidad emocional y le amaban. Prefirió no buscarle y alterar su buena vida. El saberle feliz y protegido fue su tranquilidad. Pero, siempre le recordaba y deseaba verle. Y ahora tenía esa oportunidad. Llegaron al hotel y se adentraron. Fueron directo a la recepción y preguntaron por él.

-Buenos dias... me podrían indicar el número de habitación de Anthony White Villers...-preguntó Candy desesperada.

-No puedo dar esa información pero... déjeme buscar y le marcare para avisar que le buscan...- dijo la señorita de la recepción amable. Candy asintió nerviosa. Le temblaba todo el cuerpo a tal grado de que le castañeaban los dientes. No podía dejar de temblar.

-Está bien señorita, esperaremos y si lo encuentra le puede decir que su hermana Candy le busca-dijo Albert al ver que Candy no podía controlar su cuerpo. Esto le sobrepasaba mas de lo debido. La señorita asintió y Albert llevó a sentar a Candy en un gran sofá que adornaba el lugar.

La recepcionista con éxito le pasó el recado. Anthony se encontraba nervioso esperando tener noticias de su hermana. No quería salir por que si ella le venía a buscar lo encontrara aquí. Cuando escuchó que sonó el teléfono de su habitación se le alojó una emoción y su cuerpo comenzó a temblar. Pero de inmediato contestó.

-Señor White... le buscan en el lobbie. Su hermana Candy... Anthony sintió su corazón latir a toda marcha por la emoción...

-Gracias... puede indicar que suban-dijo Anthony con la voz quebrada. Cuando se hospedo en el hotel pensaba dar su nombre oficial pero le nació decir el de Anthony.

Albert y Candy subían por el elevador. La de recepción les había indicado el piso y el número. Candy temblaba como hoja y recordaba el pasado con su ángel. Cuando lo protegía y le cantaba o cuando jugaba con él... todo se le venía como flashes y recordaba esos hermosos ojos verdes... recordaba esos bracitos de bebé que le abrazaban cuando tenía miedo... por fin llegaron a la habitación y Candy se encontraba muda por la emoción. Sentía que le daría un infarto en cuál quier momento. Albert tocó la puerta. Y se abrió aprisa. Y ahí estaba ante ellos un joven rubio, casi tan alto como Albert y dibujaba una sonrisa idéntica a la de ella. Candy, le miró detenidamente y le reconoció de inmediato era él, su pequeño hermano...

-Anthony... mi Anthony-dijo Candy acercándose a él. Anthony asintió y sus lágrimas se derramaban imparables. Sin esperar más se fundieron en un intenso abrazo. La sangre llamaba y apesar del tiempo transcurrido Candy jamás dejó de amar a su hermano menor. Y Anthony se sentía igual. Nada mas ver esos hermosos ojos verdes, la recordó... era ella la que le cantaba en sueños y se sintió en casa. Con ese abrazo de hermanos se sintió que había llegado a su hogar y pertenecía a algo. Y a partir de ese momento ya no estaban solos se tenían y ambos se sentían muy felices.

A partir de ese momento mantenían esa relación de hermanos. Pero, Anthony tenía que regresar a Australia por que su trabajo se encontraba allá. Pero viajaba a Chicago todas las vacaciones de verano y las decembrinas. Pasando largas temporadas y convivían felices. Rose y Melanie le adoraban.

Final de retrospectiva

Se encontraban todos arreglando el gran árbol navideño. Rose y Melanie haciendo gran alboroto y su tío Anthony les ayudaba gustoso a poner cada arregló en este. Candy y Albert les miraban felices. Candy todavía recordaba ese día que pudieron por fin recuperar a la pequeña Rose. Fue un momento feliz pero difícil. Ya que los abuelos estaban demasiado molestos y todo terminó en pleito y ella se vio agredida después.

Retrospectiva

Estaban esperando el fallo del juez Y todo se estaba solucionando a favor de Albert. Y el juez Lennard daba su veredicto.

"La custodia completa se le otorga al señor William Albert Andrew... por que ha demostrado con hechos que puede brindar estabilidad emocional a la pequeña Rosemary Andrew Kleiss, ha cumplido satisfactoriamente todo lo convenido y a partir de este momento la pequeña puede vivir con su padre"

El juez Lennard expresó tajante sin dejar que le cuestionacen. Albert y Candy se abrazaron llenos de felicidad. La pequeña Rose presente corrió a los brazos de su querido padre. Se había hecho justicia y por fin estaría con su pequeña. Rose estaba feliz y sabía que su papá se había casado con Candy y eso le había gustado tanto. Rose desde que la conocío le había tomado un gran cariño y por fin iba a tener un hogar. Los Kleiss gritaron y amenazaron pero nadie les hizo caso. Niel Legan había quedado en ridiculo y eso lo hizo ponerse furioso. Y no lo podía soportar.

-Candy... tengo que ir al baño, ¿me puedes acompañar?-pidio Rose a Candy.

-Claro cariño vamos-dijo Candy saliendo a los baños que se encontraban en el edificio donde se había llevado acabo la audiencia. Candy se acercó a Albert mientras él y George aguardaban para firmar unos documentos. Le indicó que llevaría a la niña al sanitario. Albert asintió y ellas salieron. Aunque los baños estaban cerca el lugar no estaba tan concurrido. Y se adentraron al aseo de damas. Candy llevaba de la manita a Rose y le indicó que entrará y ella la esperaria ahí mismo. Candy se lavó las manos y fue hacía donde podía sacar papel y así secar sus manos. Cuando de repente sintió que le empujaban y al estar distraída, se le estrelló su cabeza contra la pared logrando perder el conocimiento por segundos. Cuando medio recobró el sentido sintió un cuerpo pesado sobre de ella y hasta en ese momento se dio cuenta de que era Niel Legan la que la tenía sometida. También escuchó como lloraba Rose asustada y Niel le gritaba que guardara silencio.

-Niel... sueltame, todavía tienes una oportunidad de marcharte y te prometo que esto no se sabrá-le dijo Candy tratando de calmarlo. Pero el estaba cegado por la furia y quería hacerle pagar. Candy aún aturdida por el golpe sentía que no podía safarse de esto.

-No te muevas perra, te haré pagar el ridículo que me has hecho pasar, además me la debes. Te crees superior a los hombres. Pero, debes meterte en la cabeza que eres sólo una estúpida mujercita... sin valor-dijo Niel mientras aspiraba el cuello de Candy. Eso la llenó de ascos y Candy saco fuerza de flaqueza y como pudo logró golpear con la rodilla su entrepierna. Candy quiso levantarse pero Niel le empujó de una patada y cayó cerca de Rose y logró ponerse en pie y llegó hasta ella y logró meterla al baño.

-Rose cariño... echa el pestillo. No abras...-ordenó Candy poniéndose de pie. Niel como toro enardecido corrió para embestirla. Pero Candy ya recuperada le propinó una patada en el rostro que lo hizo caer de espaldas y comenzó a sangrar por nariz y boca. Candy fue hacía él y le remató dejándose caer a él clavandole su rodilla en el pecho y rápidamente le giró boca abajo y le torció el brazo e igual manera le clavaba su rodilla en la espalda. Niel bufaba de dolor y le gritaba improperios. Rose asustada gritaba fuerte y se dejaron escuchar toquidos desesperados del otro lado de la puerta. Pero, Candy no quería soltarle y continuaba sometiendole. En eso lograron tirar la puerta y era Albert con algunos guardias y vieron sorprendidos como Candy tenía sometido a ese cobarde. Albert fue hasta Candy y logró separarle. Los guardias agarraron a Niel que gritaba cosas horribles a Candy. Y Albert lo tomó de las solapas levantandole como si fuese un hilacho y le dio un fuerte cabezazo que lo hizo perder el conocimiento. Y los guardias lo sacaron a rastras. Candy ya había sacado a Rose del baño que asustada abrazaba a Candy y Albert se acercó a ellas abrazandoles con amor. Niel fue preso por intento de violación y agresiones. Niel quiso safarse alegando que había sido coaccionado y torturado. Pero no aplicó por que una cámara había grabado e momento en que seguía a Candy y a Rose hasta el momento en que se adentró al baño de mujeres y eso fue suficiente para condenarle.

Después de lo sucedido y que el peligro había pasado. Albert reía divertido al recordar sorprendido como Candy había sometido fácilmente a ese cobarde y después del susto ya podían reír. Y Albert supo que su mujer era de armas tomar y se enorgullecio de que supiera defensa personal.

Albert quiso tener acercamienro con los Kleiss. Al final del día eran los abuelos de su hija. Pero, desgraciadamente los abuelos de Rose les ganó el orgullo y se alejaron de ella definitivamente. Viajaron a medio Oriente y no volvieron a saber de ellos.

Final de retrospectiva

Noche Buena

La residencia Andrew White. Se vestía de alegría y se llenaba con la gente amada y querida. Candy y Albert habían invitado a George y llegaba con su esposa Helen. Se habían casado hace un año y al ser ya mayores pues decidieron adoptar al pequeño Slim el hermoso pequeño mulato de hermosos ojitos azules. Rose había sido la primera en alegrarse porque así pasarían tiempo juntos. De hecho estudiaban en el mismo colegio y aunque algunos niños le hacían bullying por su color de piel... ella lo defendía y le brindaba su apoyo y lealtad. Slim se sentía dichoso. Quien iba a imaginar que entre ellos se estaba atando ese hilo rojo del destino...

Llegaban Terry y su esposa Susana y se sentían felices por la invitacion de sus buenos amigos. Terry y Albert se llevaban genial y de vez en cuando salían a tomar cervezas y se reunian de vez en cuando para disfrutar de un buen partido de básquet bol. Candy y Susana se conocían desde siempre y eran muy buenas amigas. Susana le había confiado a Candy, que no podía darle hijos a Terry... No quería perderle. Pero Candy le instó a que se sincerara con él. Terry entendió y aceptó la situación por que amaba con todo su corazón a su mujer. Ahora mismo estában en trámites para adoptar a un par de niños gemelos de dos años de edad que habían perdido a sus padres y no tenían ningún familiar y Candy los tenía bajo su reguardo. Y pronto podrán tenerlos y así formar una hermosa familia.

Llegaban Miss Pony, Patricia y Tom. Estos últimos se habían casado y esperaban a su primer bebé y estaban muy felices.

Candy miraba gustosa a toda su familia, veía a su esposo convivir feliz con todos. A su hermano jugar con Melanie, veía con buenos ojos como Rose adoraba al pequeño Slim y agradecía al cielo porque este hermoso niño era muy feliz. Su vida era plena y amaba con todo su ser a Albert... verle sonreír era su máximo. Todavía recuerda como pudo haberse negado a casarse por la Iglesia. Pero su amado no quito el dedo del. renglon y le convenció de una manera muy original al menos para ella.

Retrospectiva

Candy entrenaba en casa su disciplina de defensa personal. Albert se unió a ella y comenzó la batalla. Candy era ruda y le hacía buenas llaves y lo sometía rapidísimo. Albert medía su fuerza con ella para no lastimarla, pero algunas veces le costaba trabajo safarse de su agarre. Albert le había pedido que se casarán por la Iglesia cuando Candy lo tenía boca abajo. Eso la saco de concentración y aflojo el agarre y Albert logró ponerla debajo de él. Al estar forcejeando sus cuerpos comenzaron a calentarse y el sudor perlaba su rostro. Candy jadeaba por el esfuerzo y por la excitación que le producía tenerle así encima de ella. Candy pudo sentir su extrema erección que se clavaba en su entrepierna y eso le hizo emitir un grito de placer. Albert se movía a ritmo, incitandole... Candy se relajaba disfrutando de sus atenciones. Albert acercó sus labios a los de ella y le susurró...

-Casate conmigo cariño, te amo-Y le besó arrebatado y la pasión se encendió. Candy se rindió ante su hombre... Se dejó llevar por el deseo que este hombre despertaba en ella.

-Sí mi amor casemonos cuando tu quieras e hicieron el amor hasta acabar exhaustos.

Y así unas semanas después contraian matrimonio por la Iglesia. Candy entraba del brazo de su hermano, lucia un hermoso vestido blanco, se veía realmente preciosa y al fondo a pie del altar se encontraba Albert feliz y le esperaba ansioso. Candy le veía bello y esplendoroso. Admiraba a ese hombre que le había rescatado de su mundo de sombras. Anthony entregó a su hermana y Albert dichoso se unía a la mujer de su vida. Y se prometían amor eterno. Su unión fue bendecida ante Dios. Cuando el padre por fin dijo esas palabras de cliché...

"Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre... los declaro marido y mujer. Puede besar a su esposa".

-Albert... estoy embarazada-le dijo Candy feliz acercándose a él. Albert la escuchó feliz y la levantó en brazos y le besó apasionado y todos los presentes aplaudieron a los esposos.

Final de retrospectiva.

Candy se sentía conmovida por todas las bendiciones que había recibido desde que le conocío y se sentía agradecida con la vida. Candy había perdonado ya a sus padres. Y aunque hace poco se había enterado que su padre había muerto por una trombosis alcohólica. No sintió ni un poco de dolor y ni afecto por ese hombre malo que había sido un monstruo con ellos. Candy y su hermano hicieron lo propio y solventaron los gastos de su entierro. Por que sin importar lo pasado Candy y su hernano habían sobrevivido y ahora eran felices.

-Candy... ¿en qué piensas tanto hermosa?-pregunto Albert abrazandole y besandole con gran amor. Candy sonrió de inmediato.

-Pienso en lo feliz que soy... por tenerte a mi lado. ¿sabes?. Eres lo mejor de mi vida... Eres mi deseo navideño cumplido... hace dos años pedí un deseo y le pedí a la vida ser felíz y tu apareciste a cuadro vestido de reno e iluminaste mi mundo. Creo que ese día en la Navidad en el albergue... me enamoré como una boba de ti...-dijo Candy acariciando su rostro.

-Lo sabía cariño...-ese día también conocí a la grandiosa mujer que eres y me robaste el corazón... te amo mi vida-dijo Albert acortando distancia y le besó... con ternura, amor y pasión... Candy gustosa se dejaba adorar...

Cuando existe la fe y la esperanza... siempre se puede ser feliz. Los deseos se cumplen cuando se trabajan en estos. Nada llega por si sólo... Se tiene que sembrar para cosechar... en esta vida si siembras cosas buenas... tendrás una cosecha buena... siembra amor, amistad hermandan y obtendrás bendiciones.

Chicas pues ahora si llegamos al fin de esta historia y agradezco de corazón su tiempo que dedicaron para apoyar este proyecto y agradezco su paciencia por esperarme... espero que lo hayan disfrutado porque lo escribí con todo mi amor para todas ustedes mis fieles seguidoras. Hasta la proxima.

Besos