Minerva
A las nueve y veinte en punto de ese sábado, Prince esperaba con Deborah a la puerta de la Sala de Entrenamiento. "Más apartados se encuentran mi familia Sly, que van a encargarse de recibir y presentarse a Sirius, todos están ansiosos por conocerlo."
Poco después que ellos llegaron el resto de comandantes. "Alice y Frank con los Gryff de quinto que acuden esta mañana, Lily, Cecile, Remus y Sirius." Los Sly lo recibieron y Prince y Deborah se encargaron de avisar a los otros seis comandantes de que en cuanto organizaran grupos se dirigieran a la sala de reuniones.
"Valerie y Andrew se han quedado encargados del grupo de quinto para que Deborah y yo quedemos libres. Vaya alegría he dado a Valerie esta mañana, haciéndose cargo de Sirius, me ha comido a besos en el desayuno. Piensa formar comando con él esta primera hora y media en que los de quinto combaten rodeados. Andrew también está muy satisfecho de recibir semejante reconocimiento y responsabilidad."
A las nueve y veinticinco llegó Minerva. "Con su atuendo habitual de vestido con falda hasta los pies y cerrado hasta el cuello, más propio del siglo pasado que del presente." Prince la recibió con un firme apretón.
-Bienvenida, Minerva. Te presento a mi segunda, Deborah.
Minerva y Deborah también se saludaron.
-Encantada, profesora McGonagall – dijo Deborah.
-Encantada, Deborah – dijo Minerva.
"A ella no le permite que la tutee. Sólo a mí."
-¿Ya conocías el espacio? – le preguntó Prince.
-Desde luego – respondió Minerva.
-¿Te apetece que te mostremos cómo se organizan los grupos? Así podrás darnos tu opinión en la reunión que vamos a mantener contigo.
-Sí, me encantaría.
Se acercaron al grupo de séptimo, el de Alice y Frank, a quienes les tocaba combatir rodeados. Prince le explicó:
-La mitad del tiempo, hasta el descanso, dejamos que los grupos se formen espontáneamente. Grupos de cuatro a siete personas, lo que constituiría un comando. Dos comandos luchan uno rodeado por otro durante un rato y después se intercambian.
-Interesante, pero quizá así los combates no estén equilibrados.
-En esta opción lo que intentamos es imitar al máximo las situaciones reales, en las que probablemente no se den luchas equilibradas.
-Desde luego, muy buena idea, porque una cosa es practicar y otra muy distinta un enfrentamiento real.
-Claro, y eso es imposible de imitar, necesitaríamos entrenar en otro tipo de recintos, con obstáculos, más similares a calles, viviendas, etcétera, donde se dan los duelos reales.
-Por supuesto. Podríamos pensar en montar algo con el profesor Dumbledore de cara al próximo año.
-Sería maravilloso, Minerva, nos turnaríamos para utilizar ese espacio.
-Yo misma se lo propondré.
"¡Toma! Ya está dando sus frutos la colaboración."
-Veo que los comandantes de séptimo son de mi casa – dijo Minerva.
-Desde luego que lo son. Alice Fariq y Frank Longbottom. La primera y tercer mejores guerreros del contingente, y unos excelentes organizadores.
-¿Quién es el segundo?
"A ella no le sorprende en absoluto que Alice sea la mejor."
-Un servidor.
-¿En quinto? – sorprendida.
-Sí, Minerva. Llevo practicando mucho desde primero.
-No entiendo de dónde has sacado tiempo.
"Lo dice por lo buen estudiante que soy."
-Hay que saber organizarse. ¿Pasamos a ver el grupo de sexto?
-Claro, vamos.
Se dirigieron hasta él.
-A ellos les toca combatir por grupos enfrentados. Dúos, tríos, cuartetos. Éstos los forman los comandantes, de casas mezcladas, para que todos se vayan conociendo y tengan oportunidad de elegir posteriormente su propio comando de personas afines.
-Vaya… qué buena idea.
-Ésa fue la idea germinal del Ejército. Mezclar las casas para crear unidad.
-Uno de los comandantes de sexto también es de mi casa.
-Desde luego. Richard Norris, el mejor guerrero de sexto tras Alice y Frank.
-¿Todos los comandantes son de sexto?
-Sí, todos excepto yo.
-Una buena idea también, pues a los de séptimo apenas les quedaba tiempo de participar.
-Por eso mismo lo hicimos. De cualquier modo, el que quiera seguirá viniendo a entrenar el próximo año.
-Deberemos ampliar el recinto.
-Sí, ya lo he hablado con Albus. Lo hará en verano.
-¿Todas las parejas de comandantes son de mujer y hombre?
"Le interesa el tema, le gusta."
-Sí, todas.
-Y la de sexto además es mixta.
-Sí, la chica es Ravenclaw, Julia Claw, también una de las mejores guerreras de sexto.
-Sí, desde luego, la conozco. ¿Tú llevas algún año?
-Por supuesto, con Deborah, quinto, mis compañeros de año. Hoy están a cargo otros dos guerreros Slytherin, Valerie Rush y Andrew Covet.
-Claro, Rush… – comprendiendo.
-Nos han sustituido para que pudiéramos atenderte adecuadamente.
-¿Y cuarto qué casa lo lleva?
-Ravenclaw. Genevre Walsh y Lorenz Fortnorth.
-Cierto, ellos estaban desde el principio.
-Sí, todos los alumnos de Defensa Ravenclaw y también quienes preparaban los TIMOS, al igual que todos los Slytherin.
-Y ahora, sin embargo, los Slytherin sois minoría en la comandancia.
-No importa, somos el primero y la segunda, y eso es lo de menos, colaboramos entre todos. Y el próximo año, cuando haya cinco grupos, los dos nuevos comandantes serán Slytherin.
-Ya lo tenéis todo planeado.
-Desde luego. Deborah, la cabeza pensante.
-Vaya… - admirada - ¿Y no habéis encontrado ningún Hufflepuff digno de comandar?
"Da demasiada importancia a las casas, pero pienso que lo hace por buscar el equilibrio."
-No, Minerva, por desgracia, no. Necesitan entrenar. A los de quinto para los TIMOS y a los de séptimo para la Academia de Aurores se les está proporcionando entrenamiento extra los viernes por la tarde.
-Maravilloso. Era de esperar de los Hufflepuff, no tienen el talante.
-No, pero aun así hacen un gran sacrificio y se esfuerzan, merecen nuestra ayuda.
Los grupos ya estaban organizados, los seis comandantes se acercaron a ellos. Deborah se encargó de las presentaciones a Minerva, que ya conocía a todos de clases, había sido su profesora durante seis años. Se dirigieron a la sala de reuniones, dejaron a Prince y Deborah ir delante con ella. Él le abrió la puerta, la invitó a pasar, pasó tras ella y le ofreció la silla de la cabecera, de espaldas a la puerta, a la que Minerva se sentó.
Deborah y él se dirigieron al otro extremo de la mesa, él ocupó la otra cabecera y Deborah se situó a su derecha, ambos esperaron a que todos tomaran asiento para sentarse a su vez. La mesa estaba casi al completo, sólo quedaba una silla vacía. Comenzó:
-¿Qué tal? No hemos hablado desde el sábado pasado. ¿Cómo se está tomando la gente la nueva organización? Comenzamos por cuarto.
-Los chavales están encantados, Prince – comentó Genevre - Todos los grupos que se han formado son mixtos, incluso hay uno de todo chicas, seis.
-Wow… - exclamó Prince, admirado – Tengo nombre para ellas, 'las amazonas'.
-Desde luego – dijo Minerva, satisfecha y orgullosa.
"Conoce, conoce la historia."
-Y con representantes de las cuatro casas – dijo Genevre.
-¿Qué estás diciendo? – dijo Prince muy ilusionado.
-Lo que oyes. Las dos Huffle que quedaron, una Gryff, dos Sly y una Rave.
-Wooow… maravilloso. En quinto también se formaron grupos mixtos el domingo.
-Estupendo.
-¿Sexto?
-También – respondió Julia – Todos mixtos excepto el comando de Deborah.
-Genial.
-La gente lo hace también porque de otro modo no serían suficientes para formar grupos.
-Eso no es así. Creo recordar que en el grupo de sexto hay siete Sly, menos cuatro del comando de Deborah, tres; seis Rave, menos tú, cinco, suficientes para formar comando; seis Huffle y ocho Gryff, menos Richard, siete, suficientes también.
-Vaya memoria tienes, ¿no? – dijo Julia, muy sorprendida.
-Se me dan bien los números.
-Eres un mentiroso excepcional – le dijo Deborah, vinculada.
-A mí me lo vas a contar – respondió él.
-Pero si los hubieran formado por casas, los Sly se habrían quedado descolgados y tendríamos cinco comandos, imposibles de poner a combatir rodeados – dijo Richard.
-Eso es lo de menos, si sobra un comando de un año, puede combatir contra otro año. A partir de septiembre deberemos comenzar a pensar también en mezclarnos entre años, por lo menos los de años superiores. Habrá quien pase por la Academia de Aurores y habrá quien no y ésos estarán listos para combatir en cuanto se gradúen, podrán hacerlo en comandos con gente graduada en años anteriores.
-Claro.
-Lo importante es que se cree la afinidad, que todos estén a gusto con todos.
-En ese caso siempre habrá alguien que se quede descolgado – dijo Julia.
"A los Rave es a quienes más les cuesta, individualistas."
-No si los demás hacen lo posible por integrarlo. Hay que dar tiempo a que la gente se conozca y se coja aprecio. Con los más jóvenes ha sido muy fácil, son más propensos a relacionarse. Para los mayores es más difícil, los de sexto lleváis seis años de vuestra vida separados en casas, sin apenas relacionaros con el resto del colegio.
-Cierto – dijo Julia – Un grave error.
"Que Minerva vaya tomando nota."
-¿Qué tal los de séptimo?
-Lo que acabas de decir – dijo Alice – Demasiados años separados en casas. Se han formado comandos por casas y otros dos mixtos, con los que sobraban.
-Bueno, ¿qué le vamos a hacer? Hay que seguir promoviendo que se conozcan entre todos. Con los de séptimo quiero hablar mañana, he de comunicarles que pueden seguir viniendo el próximo año, lo haré en el descanso. Una pregunta. ¿Comandos formados por mayoría Sly? Comienza cuarto.
-Uno. Dos chicas y un chico Sly, un Gryff y un Rave, mi hermano – dijo Genevre.
"El comando de Audrey."
-En quinto no hay ninguno, no somos suficientes – dijo Prince - Mis dos compañeras no van a cursar Defensa y todavía no saben si combatirán. Voy a pasar a Anthony con los de sexto, tiene nivel suficiente. ¿Sexto?
-El de Deborah, todo Slys, cuatro de sexto y uno de séptimo, Paul, y otro de seis personas, formado por los otros cuatro Sly, un Gryff y una Rave – dijo Julia.
"Jack, Angie, Edward y Meg, la que no es de Defensa."
-Estupendo. Dos comandos verde-plata en sexto, en ése se podría incluir a Anthony. Deborah, después del descanso se lo dices, que se pase con los de sexto si quiere.
-Se lo digo, Prince – dijo Deborah.
-¿Séptimo?
-Uno, de cinco, todos los Sly excepto Paul – dijo Alice.
-Bueno, no importa, de cualquier modo, aunque se hubieran mezclado, sólo habrían podido ser mayoría en un comando. Los serpientes hemos quedado mermados, espero que nos recuperemos con los años.
"Vaya sorpresa vamos a dar cuando ganemos el campeonato de Quidditch y todos los premios."
-¿Puedo hacer una pregunta? – dijo Minerva.
-Por supuesto.
-¿Qué son los comandos verde-plata?
-Son aquellos constituidos en su totalidad o por mayoría de miembros Slytherin. Serán los más combativos, constituirán la primera línea en la lucha.
-Vaya… ¿Y ellos lo saben?
-No, todavía no. Por parte de los miembros Slytherin no habrá problema alguno, es lo que están deseando, salir ahí fuera a eliminar enemigos, pero quizá sí que es cierto que a aquéllos que están formando comando junto a ellos debería advertírseles. ¿Qué opinas del tema, Minerva?
-Que sí, deberían saberlo.
-Por los chavales no te preocupes, Prince – intervino Genevre – No los alarmes, todavía les quedan tres años de colegio y los comandos se irán reajustando a medida que se consoliden las relaciones. Siempre estarán a tiempo de echarse atrás.
"Y lo dice la propia hermana de uno que forma parte de un comando verde-plata."
-¿Los demás estáis de acuerdo con la opinión de Genevre? Hablad en orden, por favor, de la profesora McGonagall hacia la izquierda.
-Sí, estoy de acuerdo en no alarmar todavía a los chicos – dijo Minerva – Pero a los mayores sí que se les debería advertir, ellos tienen menos tiempo de crear esa afinidad que dices.
-Yo también opino así – dijo Alice.
-Y yo – dijo Frank.
-¿Alguien que esté en desacuerdo? – preguntó Prince.
Nadie habló.
-Maravilloso, qué bien nos entendemos.
-¿Y qué pasa con nosotros, los comandantes, Prince? – preguntó Alice – ¿Debemos formar nuestros propios comandos?
-Desde luego que debéis hacerlo, como lo ha hecho Deborah, no pensaréis luchar solos. Sé que lo tenéis más complicado que los demás, pues debéis atender a vuestra tarea. Cualquiera de vosotros que quiera renunciar a ser comandante, no tiene más que decírmelo, buscaremos gente preparada y que esté dispuesta a hacer el sacrificio. Pensadlo y avisad.
-Claro, Alice – dijo Julia – Richard y yo somos el Gryff y la Rave de que os hablaba antes, que formamos parte del segundo verde-plata de sexto.
-Vaya… - Prince, comprendiendo, ilusionado.
"Ya ligaron, y Richard forma parte de un verde-plata como quería la semana pasada, estupendo."
-Así que a nosotros ya no es necesario avisarnos de nada.
-Estupendo. Los otros dos verde-plata de cursos superiores son de todo Slys. Quienes comandáis cuarto y séptimo lo tenéis más complicado. Aprovechad también otros momentos para crear la afinidad, en clase, en la Biblioteca, en el Comedor, hay que mezclarse.
-El profesor Dumbledore va a anunciar en el Banquete de fin de curso que a partir del próximo año se va a permitir sentarse mezclados en clases y en el Comedor – dijo Minerva.
-¡Bravo! – exclamó Julia, emocionada.
-Y no sólo eso. Vamos a cambiar horarios para que los Gryffindor y los Slytherin coincidan en más asignaturas y acabar con las casas enemigas.
-¡Maravilloso! – exclamó Prince.
-Va a ser estupendo – dijo Genevre – Y por el momento, si queréis, Alice, Frank, podríamos formar un comando nosotros cuatro, los cuatro comandantes de séptimo y cuarto.
-Claro – dijo Prince – reajustad los comandos de sexto que ya se hayan formado si ha sido de manera forzada para que resultaran pares, que sean impares, y os unís los cuatro como comando, entre vosotros ya hay afinidad por el simple hecho de ser comandantes, y entre Genevre, Alice y Frank por formar parte de la escolta de verano.
-Desde luego que la hay – dijo Alice.
-Lo haremos – dijo Richard – Reajustaremos.
-Comenzad hoy mismo tras el descanso, toca a los de sexto combatir rodeados – dijo Prince.
-Combatiremos contra vosotros – dijo Julia – Un verde-plata de seis contra un comando de cuatro formado por cuatro comandantes, dos de ellos entre los tres mejores guerreros del Ejército. Una lucha equilibrada.
-Jo… - dijo Prince, apenado – Hoy tengo toda la mañana ocupada, de lo contrario me uniría a vosotros.
-Vaya… pobre – dijo Alice.
-Todavía no he probado nunca a combatir rodeado.
-Tampoco nosotros – dijo Alice.
-Pero lo vas a hacer hoy, yo no… - lastimero.
-¿Mañana tienes tiempo? – le preguntó Alice.
"A primera hora, cuando combaten los de sexto rodeados, debo hablar con James."
-Sí, a primera hora seguro, pero no entera.
-Pues mañana te unes a ellos y combatís contra mi comando - dijo Deborah - Un verde-plata de cinco Slys contra uno formado por cinco comandantes.
-¡Bah…! - con suficiencia - Os vamos a crujir.
Todos rieron, incluida Minerva.
-¿Y yo de qué comando voy a formar parte? – preguntó la profesora.
"Ha olvidado que ya se lo propuse el miércoles."
-Respóndele tú – le dijo Prince a Deborah, vinculado.
-Pensábamos invitarla hoy a que combatiera con el nuestro, el de cinco Slytherin de sexto, pero si lo prefiere puede formar comando con quien quiera, puede hablarlo con los demás en el descanso.
-No, está bien, me encantaría – dijo Minerva.
-¿Tienes alguna sugerencia que hacernos, Minerva? – preguntó Prince.
-Ninguna por el momento, veo que lo tenéis todo bajo control.
-Sí, hemos formado un gran equipo, las ideas han ido surgiendo en reuniones como ésta. ¿Alguien que tenga alguna que aportar?
-Nosotros – dijo Julia – Pensamos que los comandos formados espontáneamente deberían combatir también frente a frente.
-Claro. ¿Y cómo habéis pensado hacerlo?
-Dividir el tiempo más equitativamente, descansar de once menos cuarto a once, para que queden dos períodos iguales de hora y cuarto, combatir por comandos todos a un tiempo y por grupos formados por los comandantes todos a un tiempo también.
"Siempre son ellos, combinación de dos casas, quienes aportan las mejores ideas."
-¿Qué opináis los demás?
"Una ola de muy bien."
-Pues así lo haremos a partir de mañana. ¿Con qué comenzamos, Julia, con grupos formados o con comandos espontáneos?
-Con grupos formados, así queda la segunda hora, cuando están más cansados, de mayor disfrute.
-¿Todos de acuerdo?
"Una ola de sí. Estupendo, mañana tengo toda la primera hora para charlar con James y toda la segunda para combatir rodeado."
-Muy bien, entonces, para que quede claro y no tengamos que volver a reunirnos mañana, vamos a cambiar el orden de los años. Mañana comienzan quinto y séptimo rodeados, y cuarto y sexto frente a frente, por grupos formados por los comandantes. ¿Alguna objeción?
"Una ola de no."
-Descanso a las once menos cuarto, y tras el mismo cuarto y sexto rodeados, y quinto y séptimo de frente, por comandos espontáneos. ¿Ha quedado claro?
"Una ola de sí."
-Muy bien, si no hay nada urgente mañana, volvemos a quedar el sábado que viene como hoy. Combatid el rato que queda hasta el descanso entre vosotros.
Todos se levantaron.
-Por, favor, Minerva, no te levantes, me gustaría charlar un rato a solas contigo.
La profesora volvió a sentarse, mientras todos salían de la sala despidiéndose de ella. Prince cambió su lugar y se sentó a su derecha. Cuando la puerta se cerró le dijo:
-Quiero tu opinión sincera.
-Ya os la he dado, es magnífico lo que estáis consiguiendo en tan poco tiempo.
-Es el resultado de colaborar muchas personas.
-Mucho trabajo. Pena no haber comenzado mucho antes, se nos echa la guerra encima.
-Pues sí.
-Debía surgir alguien como tú, capaz de aglutinar a la gente a su alrededor.
-Un grave fallo del colegio, la segregación en casas.
-Desde luego, pero ya sabes lo que dice el profesor Dumbledore, son mil años de tradición, y eso no dependería de nosotros, sería necesario cambiar la mentalidad de todo el mundo mágico. Los padres sueñan con que sus hijos acudan a su misma casa cuando ingresan en Hogwarts.
-Claro. El fallo es que hay muy pocas parejas mixtas, pero a partir de ahora, con tanta gente mezclándose y relacionándose, se van a dar cada vez más, la ascendencia dejará de ser determinante en la Selección, en una generación lo cambiaremos. Después sólo deberemos luchar porque eso se refleje también en la estructura interna del colegio. Mientras tú seas directora, podremos llegar a abolir el sistema de casas. Mucha más gente de la que piensas ya lo está deseando, los padres de los niños que asistirán a Hogwarts dentro de quince o veinte años.
-Desde luego, con suerte lo veré.
-Por supuesto que lo verás, Minerva. ¿Hay algún otro tema del que te apetezca charlar conmigo en privado?
-Muchos, Prince, estoy deseando conocerte a fondo, pues te has convertido por derecho propio en un estrecho colaborador. El profesor Dumbledore no me habla de otra cosa desde hace un mes.
-Pues comienza por donde quieras, tenemos hasta las once, aunque también me gustaría combatir un rato contra ti.
Charlaron largo y tendido durante media hora, de Prince, de las últimas semanas, de los últimos meses, pero también de toda su trayectoria desde que había entrado en Hogwarts y de sus planes de futuro. "Es cierto que quiere conocerme a fondo, muy interesada, ya espera que vamos a pasar toda nuestra vida conviviendo y colaborando, más allá de la guerra."
Prince fue totalmente sincero salvo en los secretos que todavía no podían ser revelados, y les quedaron muchos temas en el tintero. Su impresión final fue, "Seré director a su muerte, está encantada conmigo."
Cuando quedaban veinte minutos para el descanso, dieron por terminada la charla y combatieron un rato, uno contra uno. Prince se mantuvo al nivel de la profesora, que era bastante alto pese a llevar largos años sin combatir, y evitó utilizar hechizos que la hicieran caer. "Qué graciosa con la falda larga, pero no le impide desenvolverse en absoluto, se mueve con precisión y elegancia, no pierde el porte. Si continúa entrenando será una guerrera magnífica, sabrá defender Hogwarts en todo momento." Ambos lo disfrutaron mucho, y también se les hizo muy corto.
