Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
Capitulo 25 EL ALFA PROTECTOR
No sé de qué forma terminamos en su despacho, otra vez. Me alcanzó nuevamente un vaso con agua al que le puso una medida de otra botella, me lo tomé sin dudar, si hay alguien de quien jamás desconfiaría... ¡Rayos! Eso es... puedo decirle a Viktor.
— ¿Me vas a contar que te pasa?— preguntó con evidente preocupación.
—Está bien pero no te inquietes por mí, estoy bien— intenté sonreír.
—Nadie que esté bien anda llorando por los pasillos del hospital. ¿Te sucede algo en casa? ¿Algo... con tu pareja?— torcí la boca involuntariamente. Oh sí "pareja".
—Estaba llorando porque no sé cómo ayudar a un amigo— confesé. –Creo que sufre violencia en su hogar, hoy vino con un golpe en su rostro, apenas se notaba quizás fue leve pero es un golpe y está tan nervioso, dice que quizás ya no regrese. Me dio miedo, me sentí mal por él intentaba pensar a quien pedir ayuda, si a la policía pero quizás me pidan datos y tampoco sé dónde vive— suspiré.
— ¿De quién se trata?— lo miré convenciéndome que lo mejor era contarle a Viktor. — ¿No confías en mí?— preguntó.
—Es Bum, Yoon Bum— su mirada cambió como si supiera algo que yo no.
—Gracias por avisarme, voy a tenerlo en cuenta y...
— ¿Por qué no me cuentas lo que sabes? Si lo haces, te diré todo lo que sé de Bum— pedí. Era lo justo. Él se levantó y fue por un folder de su organizador, lo abrió con paciencia y sacó de allí una foto que me mostró. Era de Bum con un alfa alto a su lado, de cabello castaño claro y sonrisa tranquila.
—Ese es su esposo, lo he mandado a investigar. Cuando llegué aquí Bum fue uno de mis primeros pacientes, yo le di la noticia de su embarazo y se asustó mucho. Nunca vi a alguien tan aterrado por estar embarazado así que empecé a sospechar que algo pasaba pero no he podido hacer nada porque él niega que le pase algo. Según el investigador, este alfa trabaja en una maderera, es vendedor y no hay nada anormal en su comportamiento, es casi una persona ejemplar.
— ¡No puede serlo!— dije al recordar lo que Bum me dijo. –Bum dijo que se droga, que a veces no llega a dormir y que no es él cuando toma o está drogado.
—No he pedido que lo sigan de noche— murmuró Viktor buscando algo en su celular. –Quizás tiene una doble vida— dijo más convencido. Hizo una llamada y habló con alguien pidiendo un horario determinado de seguimiento.
—No quiero que le pase nada malo— le pedí.
—Vamos a ayudarlo ¿Sí? Gánate su confianza para que te llame si algo le pasa o sufre el ataque de su alfa. Si puedes apoyarlo para que reúna el valor de denunciarlo sería mucho mejor, Yuuri— tomó una de mis manos, no la retiré porque no lo hizo en plan romántico sino porque estaba tan preocupado como yo por Bum.
—Si logro que vaya a la policía o a Servicios Sociales de Igualdad...
—JJ— dijo Viktor buscando algo en su billetera. Sacó una tarjeta y me la extendió. –Jean Jaques Leroy, el esposo de Isabella es funcionario de Servicios Sociales de Igualdad aunque ahora está de permiso, él puede ayudar. Lo contactaré, anota su número en tu agenda telefónica, yo te pasaré el nombre de la persona a quien puedes acudir si Bum se decide. También tengo un buen amigo en la policía, bueno en sus ratos libres le hace de investigador, le acabo de llamar ¿Recuerdas a Seungbae?
— ¡Claro! ¿El astuto?
—Yo prefiero recordarlo como el apestoso— soltó una carcajada que no pude ignorar. Ambos rompimos a reír.
—Él y Morooka casi logran desmayarme una vez, las clases de gimnasia eran una tortura— bromeé.
—Lo recuerdo, tuve que comprarte esas toallitas con alcohol para que no murieras con intoxicación de pezuñas— respondió, me carcajeé tan fuerte que mi cuerpo se fue para atrás Viktor me sostuvo aunque su sillón tenía respaldo. Nos quedamos mirando unos segundos aun sonriendo.
—Te pasaré su número, puedes confiar en él, hemos hablado bastante, su mamá está internada aquí.
—Está bien, me pasas su número para llamarlo si sé algo nuevo. Le avisas lo que sucede para que sepa y esté al tanto.
—Claro que sí, de inmediato. No debemos dejar que pase mucho tiempo o podría ser peligroso para Bum— me advirtió.
—No puedo hacer nada hasta el martes que viene, no sé dónde vive, ni su número.
—Yo tengo esa información, puedes decirle que Celestino te la dio. Pero... tendrías que darme tu número— sonrió con inseguridad. Saqué mi celular del bolso y se lo di.
—Anótalo— le dije. Lo aceptó y observó.
—Aún tienes calcomanías de Vichan— pasó sus dedos sobre la carcasa en donde pegué hace poco figuritas de mi caniche que murió cuando tenía 17 años.
—No he podido tener otro, lo intenté, recogí un perrito de la calle pero a los días apareció su dueña y tuve que devolverlo. Luego de eso decidí no tener más mascotas— no dijo nada, aquel recuerdo aún me dolía. Viktor me apoyó todas las semanas que le lloré a mi compañero canino.
Encendió el celular y sonrió, no tenía código de desbloqueo pero la imagen de mi fondo de pantalla era... ¡Oh no! Qué vergüenza, intenté quitarle el aparato pero levantó la mano y luego se puso de pie. Éramos mi padre y yo borrachos, cantando a dúo, fue en una de nuestras borracheras en donde papá se dibujó una cara feliz en la panza.
— ¿Cuándo fue esto?— preguntó conteniendo la risa.
—En año nuevo— dije con las orejas coloradas. –Ya anota tu número y dame eso— le ordené de mala gana.
—Pásamela por whatsapp— pidió.
—Estás loco, anota tu número, tengo que irme— estaba empezando a molestarme porque mi bebé se había despertado y me saludó con una fuerte patada justo en la misma costilla de siempre.
—Ya está pero tendré esa foto o dejo de llamarme Viktor Nikiforov— amenazó y me devolvió el celular aun sonriendo.
—Ni lo sueñes, te llamarás Vitya a secas para siempre— intenté levantarme pero el sofá era muy cómodo.
—Te ayudo— me ofreció su mano y pude ponerme de pie con mi panza a cuestas.
Me di vuelta para irme, sentí sus pasos tras de mí, no había sido tan difícil volver a hablar con él, de hecho creo que si entabláramos una conversación más larga podría fluir sin ningún problema. Por años fuimos mejores amigos, amantes inseparables, cuando él se fue no sólo perdí a mi novio y mi mejor amigo sino a esa otra parte mía en la que confiaba, que me hacía sentir seguro y completo.
—Quería preguntarte algo— dije en la puerta.
—Dime.
— ¿Dónde o con quién debo inscribirme para... para pasar mi próximo celo en el hospital? Es que... mi casa está cerca del bosque y...
—Puedes hacerlo con Celestino o en la recepción, pides un formulario para... espera, tengo uno— fue hacia su escritorio y buscó entre sus cajones, no tardó mucho porque siempre fue muy ordenado. –Aquí está, lo rellenas, le sacas una copia y lo dejas en mesa de partes, que te sellen el cargo. No demorarán más de dos días en llamarte para confirmar tu internamiento.
— ¿Y cuánto cuesta?— pregunté.
—El costo por día de 1200 yenes en habitación privada si aceptas en cuádruple serían 700, incluye atención de personal médico, las tres comidas diarias y ducha con agua caliente todo el día. Puedes traer tu propia ropa de cama si gustas— la forma en la que me lo explicaba se me hizo bastante peculiar.
—Es más barato que un hotel— le sonreí. –Ni en trivago podría conseguir tan buenos precios— bromeé logrando sacarle una sonrisa.
—Y el director del hospital está mejor que ese muchacho de trivago—me guiñó un ojo, contuve una carcajada, iba a replicarle algo pero su celular sonó. Apenas contestó su rostro alegre cambió. "Voy para allá" dijo con prisa. —Lo siento Yuuri, el deber me llama, cuídate mucho y mantenme informado— me abrió la puerta para salir, cuando estuve fuera se despidió de mí con un suave apretón en mi hombro.
Decidí ir al centro comercial que no estaba lejos, sentía que en mi bolsillo el celular me quemaba y no es porque fuera un Samsung 7 sino porque ahora tenía el número privado de Viktor. Me pidió que le envíe una foto mía por whats pero no lo haré, necesito poner distancia entre este alfa protector y yo.
Había olvidado que Viktor podía ser tan preocupado por el bienestar de los demás. Hay cosas que no cambian, él sigue teniendo ese carácter tan juguetón y bromista y yo sigo siendo un cerdito ridículo que no sabe qué hacer con su vida, al menos ahora tengo un poderoso motivo para seguir adelante y esforzarme cada día por ser mejor, mi cachorro.
