Cuando Touya llegó a lo alto del edificio, Meiling estaba en la puerta del apartamento de Sakura esperándolo.
-A mí no vienes a subirme en brazos, ¿eh?- dijo Touya con burla.
La vampira puso los ojos en blanco.
-No, eso es un honor que está reservado para mi humana- gruñó mientras se apartaba para que pudiera pasar.
Al entrar, Touya vio que Sakura estaba de pie observando la ciudad desde una de las ventanas.
-Espero que me hayas hecho levantarme a estas horas por algo importante, monstruo- protestó, caminando hacia ella.
Sakura se giró para poder mirarlo, con los labios apretados y mala cara.
-¿No vas a gritarme que no eres un monstruo?- preguntó su hermano con una media sonrisa.
Sakura suspiró y negó con la cabeza.
Touya frunció el ceño.
-¿Por qué llevas puestas las gafas de visión nocturna de Eriol?- preguntó, extrañado.
Siguió observando a su hermana y vio que ya no tenía la enorme barriga.
-Espera... ¿ya ha nacido?-.
Meiling apareció a su lado y le mostró al pequeño vampiro.
-Este es tu sobrino, Touya. Se llama Hiro-.
Touya sujetó al bebé y lo miró con una ceja levantada.
Hiro sonrió, mostrando un par de dientes que le estaban saliendo.
-No parece un recién nacido- murmuró Touya.
-Nació mucho más grande que un bebé normal, y además va a crecer mucho más rápido. Cuando tenga dientes tendremos que tener cuidado para que no muerda a nadie- respondió Meiling, volviendo a coger a Hiro.
Touya hizo una mueca de disgusto.
-Será un vampiro bueno, Touya. No pongas esa cara- protestó Sakura.
Él volvió a mirar a su hermana.
-¿Qué ha pasado?-.
Sakura se acercó lentamente y abrazó a su hermano.
Él respondió al abrazo, muy extrañado por su actitud.
-Sakura... ¿estás bien? Me ha dicho Syaoran que estás enfadada con él-.
Ella dejó salir un gruñido y se separó de su hermano mayor.
-Hermano... prométeme que vas a intentar mantener la mente abierta-.
Touya se cruzó de brazos.
-Algo me dice que no me va a gustar nada lo que me vas a decir- dijo con voz grave.
-No, no te va a gustar-.
-Intenta tomártelo con calma, Touya- pidió Meiling desde el sofá donde estaba sentada jugando con Hiro.
Sakura volvió a suspirar, sabía que su hermano iba a reaccionar muy mal.
Cerró los ojos y se quitó las gafas de Eriol.
Contó hasta tres y volvió a abrirlos, clavando sus ojos rojos en su hermano.
Touya retrocedió unos pasos con los ojos muy abiertos.
-No... tú... no puede ser- dijo él, muy sorprendido.
-Al final tenías razón... soy un monstruo- murmuró Sakura con voz triste, bajando la mirada.
Touya estaba paralizado sin saber qué hacer o qué decir, pero pudo sentir la tristeza de su hermana.
Eso lo hizo reaccionar y volvió a acercarse un poco a ella.
-Has sido capaz de abrazarme... ¿te puedes controlar?- preguntó.
Sakura asintió lentamente, sin levantar la mirada.
-Se controla casi tan bien como yo, no tienes nada que temer. Es la misma de siempre- dijo Meiling, que estaba pendiente de las reacciones de Sakura.
Touya miró fijamente a Sakura unos segundos y suspiró.
Recorrió los pocos metros que había entre ellos y volvió a abrazarla.
-¿Sigues siendo mi Sakura?- preguntó en voz baja.
Ella levantó la vista, tratando de aguantar las lágrimas.
-Sí... sigo siendo yo-.
-Me cuesta creerlo, Nakuru intentó matarnos a Yukito y a mí en cuanto se transformó en vampira. Le dio igual que fuéramos sus mejores amigos-.
-Sakura no era una humana normal, por eso creo que puede controlar su sed de sangre tan bien- murmuró Meiling, que se había acercado a ellos por si acaso Sakura perdía el control.
Touya asintió, pensativo.
Se separó un poco para poder mirar a Sakura a la cara, conteniendo el escalofrío que le provocaban sus ojos rojos.
-Dime qué ha pasado- pidió a su hermana.
-Syaoran me había estado dando de su sangre sin que yo me diera cuenta por si acaso moría en el parto... y eso fue lo que pasó-.
-¿Has muerto?- repitió Touya, alterado.
Ella asintió.
-Hiro me estaba destrozando por dentro, era demasiado grande para mi cuerpo. Syaoran intentó sacarlo rápido pero no dio tiempo...y se me paró el corazón- susurró Sakura, apretando los puños.
-Yo intenté reanimarla pero no pude hacer nada por ella- añadió Meiling con ojos tristes.
-Unas horas después desperté así- dijo Sakura, apartando la mirada de su hermano.
-Entiendo...- murmuró él.
Sujetó el rostro de su hermana entre sus manos y ella volvió a mirarlo a los ojos.
-Estás muy fría y tengo que acostumbrarme a tu nuevo color de ojos, pero... siento que sigues siendo tú, es extraño- dijo Touya.
Sakura sonrió.
-¿No te doy asco?- preguntó, temerosa.
Él negó con la cabeza.
-Puede que tenga que agradecerle al niñato lo que ha hecho... prefiero tenerte así a no tenerte. Aunque todavía tengo que partirle la cara por haberte dejado embarazada-.
Sakura dejó salir una pequeña risita.
-¿De verdad?¿No te importa que sea una chupasangre?-.
-Pues claro que me importa, pero si eres capaz de no matarnos creo que podré acostumbrarme a verte así. Al menos a mí parece que no quieres desangrarme-.
Sakura frunció el ceño.
-Nunca te haría daño, hermano. Preferiría salir a la luz del sol y convertirme en cenizas antes que hacerte daño a ti o a cualquiera-.
-Todavía alucino con tu autocontrol, es increíble- murmuró Meiling, fascinada.
Sakura miró a Meiling con una media sonrisa en el rostro.
-Pero sientes el deseo de sangre... ¿verdad?- preguntó Touya.
-Sí, es una sensación rara... como si algo me quemara por dentro y solo la sangre pudiera calmarlo. Pero puedo resistirme-.
Touya sonrió levemente y le revolvió el pelo a Sakura.
Ella lo miró fijamente con odio.
-Sí, pareces la misma. Intentaré no volver a llamarte monstruo, no creo que seas uno- dijo su hermano con una pequeña sonrisa.
Sakura respondió a su sonrisa.
-Entonces... ¿vas a aceptarme?-.
-Pues claro, sigues siendo mi hermana. Solo que ahora podrías matarme si quisieras y tal vez seas algo más fuerte que yo- contestó Touya alzando una ceja.
Sakura sonrió de forma traviesa.
Agarró a su hermano de los brazos y lo hizo retroceder hasta que chocó con la pared.
Touya gruñó al ver que no podía zafarse de su agarre.
-Nada de tal vez... ahora soy más fuerte que tú-.
Touya frunció el ceño.
-Suéltame- gruñó.
Sakura se rió y dejó libre a su hermano, que se sacudió y la miró con ojos molestos.
-Ha sido divertido- dijo Sakura con voz traviesa.
Touya resopló y miró a Meiling.
-Espero que vigiles a tus dos nuevos vampiros para que se comporten-.
Ella bufó con fastidio.
-Eso debería hacerlo Syaoran, para eso son su hijo y su chica- protestó ella.
Sakura se cruzó de brazos y negó con la cabeza.
-No quiero tener nada que ver con él- dijo muy seria.
-¿Por qué estás tan enfadada con ese?- preguntó Touya con curiosidad.
Sakura levantó las dos cejas con incredulidad.
-¿No te lo imaginas? Mira en lo que me ha convertido- gruñó, señalándose a sí misma.
Touya le dedicó una sonrisa torcida.
-No estás tan horrible, aunque deberías hablar con el consejo y contarles lo que ha pasado. Nadie se va a esperar que la mejor cazadora de vampiros de Tokio se haya convertido en una vampira-.
Sakura bufó y caminó hacia la ventana, cogiendo su arco y su carcaj.
-Pienso seguir cazando vampiros, nada ha cambiado- dijo mientras se ponía el carcaj en el hombro.
-Eso va a ser interesante de ver- respondió Touya.
Meiling hizo una mueca de desagrado.
-¿No te molesta tocar la madera? No sé si serás capaz de usar las flechas-.
Sakura puso los ojos en blanco y sacó una de sus flechas de madera, poniéndola en el arco.
Sintió un escalofrío bastante desagradable al rozar la madera con los dedos pero lo ignoró.
-Puedo tocarla y pienso hacerlo. Es un poco incómodo pero me da igual- aseguró mientras se encogía de hombros.
-Otra cosa en común con mi primo... él también toca la madera como si nada. Yo no soy capaz- murmuró Meiling con fastidio.
Sakura ignoró el comentario de Meiling y se acercó para coger a Hiro, que estaba durmiendo.
-¿Vendrás conmigo a hablar con ellos?- preguntó un poco asustada, mirando a su hermano.
Touya asintió.
-Vamos ahora, ya se estarán despertando y pronto tendrás que marcharte porque va a salir el sol-.
-Joder, olvidaba que ahora tengo que esconderme durante el día- gruñó Sakura, molesta.
Los dos hermanos bajaron las escaleras seguidos de Meiling.
En la puerta estaba Syaoran hablando con Tomoyo.
Ambos se quedaron en silencio al verlos salir del edificio.
-¿A dónde vais todos?- preguntó Syaoran.
-A hablar con el consejo, deben saber lo que ha pasado- respondió Meiling.
-Entonces yo también voy- contestó él.
Sakura puso los ojos en blanco y empezó a caminar.
-Id vosotras delante, yo tengo que hablar con este jodido vampiro- les dijo Touya a Tomoyo y a Meiling.
Ambas siguieron a Sakura, lanzando alguna mirada a Syaoran.
Touya se acercó a Syaoran y el vampiro se tensó.
-No quiero pelear contigo- murmuró Syaoran.
-Pensé que si alguna vez convertías a mi hermana en vampira querría matarte... pero la verdad es que te lo agradezco-.
-¿Qué?-.
-Sé que ella prefería morir pero he visto que no es un vampiro corriente, sabe controlarse y sigue siendo ella misma... prefiero que siga viva aunque sea de esta forma a tener que enterrarla-.
-Me resulta muy raro escucharte diciendo eso- contestó Syaoran frunciendo el ceño.
Touya sonrió.
-Eso no significa que ahora me caigas bien, niñato. Sigues sin ser lo suficientemente bueno para mi hermana y te odio por haberla dejado embarazada... pero gracias por no permitir que muriera-.
Sin decir nada más, corrió detrás de las tres chicas.
Syaoran hizo una mueca y se apresuró a seguirlos.
Touya entró en el edificio donde se reunía el consejo de Tokio todas las mañanas.
Allí encontró a seis de los consejeros y les pidió hablar con ellos urgentemente.
Se reunieron en una pequeña sala y detrás de Touya entraron Tomoyo, Meiling y Syaoran.
Sakura fue la última en pasar, con Hiro en brazos.
Dos de los miembros del consejo se pusieron de pie al verla.
-¿Qué?¿Por qué tienes esos ojos?- gritó Rika, una chica de otro refugio que formaba parte del consejo.
Sakura suspiró.
-Ahora soy una vampira pero no causaré problemas, puedo reprimir mis ansias de sangre- dijo ella en voz baja.
Terada frunció el ceño.
-¿Quién te ha transformado?-.
Syaoran dio varios pasos hasta situarse al lado de Sakura.
-Yo-.
-¿Por qué? Sabes que no puedes matar a ningún humano, y para transformarla ha tenido que morir- respondió Terada.
-Ella murió en el parto- se limitó a decir Syaoran.
Los seis consejeros se fijaron en el bebé que Sakura sostenía entre sus brazos, seguía dormido.
-¿Es vuestro hijo?-.
Sakura apretó los labios y Syaoran asintió.
-Ya sabéis que a ninguno nos gustó esto del bebé vampiro, si se convierte en una amenaza tendremos que destruirlo- dijo Rika con voz dura.
Sakura la miró con odio.
-No será ninguna amenaza, él también sabrá controlarse. Yo me encargaré de ello-.
-Y yo también- añadió Syaoran.
-¿Y tú? Los vampiros tardan mucho en aprender a dominar sus instintos, pienso que deberías marcharte a vivir a otro sitio y volver dentro de unos años, cuando ya no seas un peligro- añadió Rika, mirando a Sakura.
Syaoran dio un golpe en la mesa que sobresaltó a todos los que estaban en la sala y despertó a Hiro, que empezó a hacer ruiditos de protesta.
-Si vivís aquí es gracias a Sakura, le debéis todo... ¡todo! Así que ni se os ocurra volver a insinuar que ella debe marcharse- gruñó, enfadado.
-¿Tú piensas que será seguro tenerla entre nosotros?- le preguntó Terada.
Syaoran sonrió de forma malvada.
-Si ella fuera como el resto de vampiros ya os habría matado a todos. Y ahí está, quieta y sin moverse. ¿Necesitáis más pruebas? Sakura no es peligrosa, pero si seguís diciendo esas mierdas yo sí lo seré-.
-No necesito que me defiendas- protestó Sakura.
Syaoran puso los ojos en blanco y resopló.
-Mmm... por ahora dejaremos que te quedes aquí, pero si hay algún incidente tendrás que marcharte. ¿Te parece bien?- dijo Terada.
Sakura asintió.
-Estoy de acuerdo, si siento que soy un peligro para los habitantes de la ciudad yo misma me marcharé muy lejos- murmuró ella.
Syaoran frunció el ceño pero no dijo nada.
-Informaremos al resto del consejo más tarde, ahora los bebedores de sangre deberíais esconderos. Faltan solo unos minutos para el amanecer- comentó Terada.
Los cinco se despidieron y salieron del edificio en silencio.
-Son bastante gilipollas, sobre todo la tal Rika- gruñó Touya una vez que estaban en la calle.
Syaoran sonrió al escuchar sus palabras.
-¿Dónde quieres quedarte?- preguntó Meiling a Sakura.
-No lo sé- respondió ella.
-Nosotros a veces vamos al sótano de un edificio cercano, podemos ir allí los tres-.
Sakura asintió y miró a Syaoran con mala cara.
Él le sostuvo la mirada sin pestañear.
-Está bien, pero mantente lejos de mí- gruñó, mirando al vampiro.
