La calma antes de la tempestad.

Shun observó el viejo gimnasio en esa zona tan poco favorecida de la ciudad, por supuesto que no le impresiono, después de todo él había visto cosas mil veces peores, suspiró y se encaminó al interior del local. Una chica vestida estilo gótica con varios tatuajes y piercings lo recibió en un viejo mostrador.

-Hola guapo ¿que se le perdió por aquí a una belleza como tú?

El caballero sonrió de manera amable, y siguiendo las indicaciones de su hermano contestó:

-Estoy buscando al león.

-Ummm, ya veo- A la chica le brillaron los ojos- ¿Eres el nuevo espécimen? Hunter se ha vuelto más suave con los años, por lo que veo.

-No, sólo busco al león, eso es todo.

-Oh ¿Seguro? Me encantaría tener alguien tan bello por aquí ¿no crees? -La chica guiñó un ojo, el caballero mantenía una sonrisa amable, pero no decía nada, ni mostraba interés, la chica hizo una especie de puchero-Esta bien, Sígueme.

-Gracias-Shun siguió a la chica a través del local, pasaron por 2 ring de box y varios tatamis donde se practicaban diversas artes de combate, pero en un estilo muy rudo.

-Definitivamente este es un sitio para él -Murmuró el caballero por lo bajo.

- ¿Qué dices, guapo? No te escuche, bueno no importa, hemos llegado. -La chica abrió una puerta que daba a una especie de bodega enorme, el piso estaba cubierto por un tatami de combate ya muy gastado, pero aun funcional, las paredes parecían más gruesas de lo normal y lucían agujeros y grietas, indudables señales de lucha. Ikki estaba teniendo una práctica de lucha con Koji, Shun alcanzó a ver como ambos hombres estaban haciendo fuerza tomados de las manos, Ikki empujó a su oponente contra el piso, pero Koji se levantó en un salto rápido y embistió lanzando un golpe por lo bajo al costado, Ikki en un movimiento muy ágil, lo esquivó por unos milímetros, pero entonces Koji lanzó una patada a la pierna de su oponente que hubiera hecho caer a cualquiera, pero el fénix fue más rápido y le asestó un golpe en la parte alta de la espalda, haciendo caer a Koji.

-Muy buen intento, por poco me tocas esta vez- Ikki extendió su mano ayudando al caballero de plata a levantarse.

-Um, ya verás que pronto te daré un buen golpe.

- ¡Eso quiero verlo! -Ikki soltó una risotada

-Hola hermano- Shun se acercó sabiendo que la práctica había finalizado.

- ¡Ah! ya llegaste ¿Te gusta el lugar? -Ikki y Koji tomaron unas toallas y se secaron el sudor.

-Digamos que es muy de tu estilo.

-Lo sé, es uno de los lugares donde me gusta estar.

-Hola Koji ¿Cómo has estado?

-Muy bien, gracias por preguntar, Shun. Oye Ikki, debo irme, piensa en lo que hablamos y si tomas una decisión me avisas.

-Lo tomare en cuenta, cuídate.

Koji salió del espacio donde estaban entrenando y dejó a los hermanos a solas.

-Bonito sitio -Dijo el menor de los caballeros levantado la ceja.

-Perdón por haberte citado aquí, pero es que cuando practico con ese perro a veces se me va el tiempo y no quería dejarte plantado o llegar tarde.

- ¿Qué hace Koji en Japón? pensé que el caballero de Cerbero estaría en el santuario.

-Tiene algunas cuestiones familiares que atender.

-Entiendo ¿Y tienes algo en mente para hoy?

-Sí, después de darme un baño vamos a comer algo, hay un local cerca donde venden muy buena comida casera. Necesito charlar contigo de algunas cosas.

-Ya hablaron con Sirah ¿Verdad?

- Hace una semana ¿Ella te llamó?

-Sí, quería confirmar que soy su familiar, que soy su tío biológico quiero decir.

-Parece que lo tomó bien.

-En apariencia, creo que es la calma que precede a la tempestad.

- ¿A qué te refieres?

-A que la conozco y sé que viene una tormenta.

-Sigamos hablando en el restaurante, espera aquí hermano.

Mientras Ikki se iba a las duchas, Shun pensaba en Sirah, lo había llamado la noche anterior para contarle acerca de la revelación y que no lograba concebir que Ikki fuera su padre, aparentemente sonaba tranquila, pero Shun pudo distinguir un deje de molestia en su voz y supo que la chica era un volcán a punto de explotar, después de todo tenía el carácter del fénix.

- ¿Quién eres tú y que haces aquí? - Una voz femenina sacó a Shun de sus pensamientos. Detrás de él había una mujer elegantemente vestida con un traje sastre de diseñador color beige y unos tacones igualmente caros.

-Hola, soy un visitante y estoy esperando al león.

-¡Ahh! eres el hermanito de mi leoncito, vaya que eres guapo y si lo que he escuchado es cierto, también eres fuerte ¿Te interesaría unirte a mi colección? Ganarías muy buen dinero y quizá uno que otro beneficio extra.

-Agradezco la oferta, pero ya tengo empleo. -Shun sonaba cortés pero firme.

-Lo sé, igual tómalo en cuenta, el dinero nunca sobra ¿sabes? Quizá un día quieras poner tu propia clínica. - La mujer sonrió y guiñó un ojo, mientras le extendía una tarjeta de presentación, en la cual aparecía el nombre de un bar y un número telefónico.

-Gracias- Shun tomó la tarjeta por pura educación y la guardó sin siquiera mirarla, sabía que esa mujer era Hunter, la encargada de las peleas clandestinas, en su negocio no había nombres, ni preguntas sobre la vida de nadie, cada peleador era llamado como algún animal y estaba prohibido intercambiar datos personales entre el personal dentro de las instalaciones del gimnasio o de la arena clandestina. Hunter siempre sabía lo que quería saber, pero nunca revelaba nada.

-Guárdala y si un día necesitas algo, llámame, créeme no te rechazaría una salida a cenar. - La mujer sopló un beso hacia el caballero, se dio la vuelta y sus tacones sonaron por todo el lugar hasta que ella salió.

Ikki se reunió con Shun y ambos salieron del gimnasio y caminaron hacia el local que el fénix había mencionado.

-Esa mujer impone.

-Lo sé- Ikki asintió, sabiendo que se refería a Hunter.

-Aun recuerdo cuando salías de mi departamento cada noche para ir a su… negocio.

-Era una época difícil para mí, lo sabes. De hecho, ella fue la primera en cuidar de Miho esa noche, si por mi hubiera sido, hubiera salido corriendo a un hospital, pero ella dijo que era mejor cuidarla en un entorno discreto porque no sabíamos hasta donde aquel sujeto la había lastimado.

-Ya veo…

-Y el dinero que gane en esa época son los ahorros con los que voy a comprar una casa para mi familia, sin mencionar los estudios de mi hija.

- ¿Y luego volverás al santuario?

-Aun no lo sé, si me quedo en Japón no tengo un empleo o un oficio, no quiero ser un pelador toda mi vida.

-Quieres que Sirah y Miho se sientan orgullosas de ti.

-Exacto. De hecho, Koji me comentó que él trabaja en la construcción, es un empleo con buena paga, horario flexible y el contratista con el que trabaja no husmea sobre la vida personal de sus trabajadores. Mientras trabajes duro es muy discreto.

-Respetare tu decisión Ikki, entiendo que ahora tienes una familia que cuidar.

-Pero Koji sigue complementando sus gastos con una que otra noche de trabajo extra en el bar. -Dijo el fénix refiriéndose a las peleas.

- ¿Y tu piensas hacer lo mismo?

-Por ahora…

Llegaron al local, tomaron asiento en una mesa y pidieron sus alimentos, como Ikki había dicho, cocina japonesa casera deliciosa y mientras comían siguieron su charla.

- ¿Qué me decías acerca de una tormenta?

-Sirah es como el mar, en general es muy serena pero cuando hay una tormenta es de cuidado, creo que se nota tranquila por ahora, porque aún no lo procesa, pero sé que va a enfadarse.

-Vaya…

-Y luego lo aceptará, porque tiene buen corazón. En eso también se parece a ti.

-Gracias hermano.

-Cambiando de tema ¿ya pensaron en la boda? Fecha, lugar y esas cosas.

-Sí, ya tenemos la fecha, pero aun estamos decidiendo el lugar.

-Los jardines de la mansión son bellos.

-Sí, pero tengo malos recuerdos de la mansión Kido- Ikki pensó en los malos tratos de Tatsumi durante su niñez.

-Lo sé, olvida lo que te dije.

-Quizá en la capilla donde bautizaron a Sirah

-Es una iglesia muy bonita.

-Y una recepción en algún lugar con buena comida y agradable vista.

- ¿Sabes Ikki? Me siento tan agradecido con el universo de que ahora estemos hablando de los preparativos de tu boda y de los problemas de la paternidad.

-No te pongas sentimental Shun, después de todo mi padrino debe ser fuerte.

- ¿Me estás pidiendo que sea el padrino de tu boda? - Shun abrió los ojos totalmente sorprendido.

-¡Pues claro que sí!-El fénix revolvió de manera cariñosa la verde cabellera de su hermano- Tú has cuidado de mi mujer y mi hija cuando yo no pude hacerlo, desde aquella noche cuando la lleve a tu departamento, luego el embarazo, hasta las lesiones causadas por el primer enamoramiento de Sirah. Si alguien merece estar conmigo en el altar cuando Miho camine vestida de novia hacia mí, ese eres tú. Además, yo también agradezco cada día por tu vida, y agradezco que todo aquello con Hades ahora forme parte de nuestro pasado.

-Hermano…- Shun derramó lágrimas de alegría. Ikki las limpió con la misma delicadeza de cuando eran niños.

-Aun eres un llorón.

-Discúlpame, los hombres no lloran ¿cierto?

-Los hombres también lloran, pero estoy agradecido de que tus lagrimas ahora son de felicidad, no tienes por qué disculparte. -Ikki tomó un pañuelo de su bolsillo y se lo extendió a su hermano menor.

-Lindo pañuelo. -Shun secó sus lágrimas y sonrió divertido ante el pedazo de tela, con un fénix bordado a mano.

-Me lo regalo Miho. Por eso siempre lo llevo conmigo. No te burles.

- No me estoy burlando ¿Y qué fecha tienen pensada para la boda?

-18 de febrero

-Querrás decir 14 de febrero.

-No, 18 de febrero, es una fecha especial para nosotros.

-Me encantaría escuchar esa historia.

-En algún momento antes de la boda te la contare, por ahora ayúdame a buscar algún lugar relajado y que pudiera gustarle a Miho para la recepción.

-Cuenta conmigo.

Los hermanos terminaron de comer y luego de despedirse Ikki se dirigió a su departamento, se sorprendió al encontrar a Sirah sentada en el piso, con la espalda recargada en la pared, al lado de la puerta de su departamento.

-Vaya, tardaste mucho.

- ¿Llevas mucho tiempo esperando? - Ikki abrió la puerta y se hizo a un lado para que la chica entrara.

-Un poco, sí. - Sirah se levantó y entró.

-Perdóname, pero no me dijiste que ibas a venir.

-Es que no hemos tenido nuestra práctica.

-Pensé que sería mejor dejarlo por un tiempo.

- ¿Por qué? ¿Por qué eres mi padre? ¿eso en que cambia el que me enseñes a defenderme?

Por el tono de la voz de la chica, Ikki se dio cuenta que Shun tenía razón, Sirah estaba enojada.

-Lo siento mucho, pero hoy tuve un entrenamiento con un caballero de plata y estoy cansado, lo retomaremos la siguiente semana ¿está bien?

-No, hay cosas que no están bien. ¡Y estoy harta de fingir!

-Sirah…- el caballero se sorprendió ante el tono de voz de su hija que iba subiendo más y más.

-¿Por qué? Por nuestra seguridad me dijiste, pero ¿no se supone que eres un caballero de oro?, el único portador de la armadura de fénix, uno de los guerreros con el cosmos mas fuerte y aun así ¿no pudiste quedarte con nosotras? ¿Dónde estabas en los cumpleaños? ¿navidad? ¿Cada año durante el día del padre? ¿Cuándo me hacían burla por no tener papá? ¿Cuándo mamá iba sola a los eventos de padres de familia, a mis torneos? No es justo Ikki, ¡nada de esto es justo!

El caballero guardó silencio, cada palabra de la chica le dolía en el alma, pero sabía que era necesario ese estallido, y estaba dispuesto a aguantar sin decir palabra.

- ¿Qué hubiera pasado sin Shun y mi tío Seiya? ¿Quién hubiera cuidado de nosotras? Y ahora después de casi 12 años vienes y me dices que eres mi padre ¡así nada más! ¿Debo recibirte con los brazos abiertos? ¡Pues que cómodo! -Sirah se dejó caer en un sillón sollozando. El primer impulso del caballero fue correr a consolarla, pero en vez de eso le dio la espalda mirando a través de la ventana. Sin decir palabra, por un instante se vio a si mismo de doce años, con todo ese rencor en el pecho y reclamando a la vida por tanta injusticia. Y elevó mentalmente una oración a Esmeralda para que le diera paciencia y tacto para tratar con su hija. Dejó que la chica terminara de llorar.

-Dime algo…lo que sea…

-Te quiero y siempre estaré para ti, aunque estés enojada conmigo, por que te guste o no, eres mi hija.

-Eso dicen ustedes…

-Hay maneras de probarlo…

-Sí… mi mamá ya me dijo de la prueba de ADN.

-Podemos hacerla si la necesitas, pero no, yo hablaba de otra cosa.

-¿Otra cosa?

-Dentro de tu ser palpita un cosmos fuerte, así como Shun, así como yo, esa es mi herencia. No lo has entrenado, ni es necesario que lo hagas, pero si puedes sentirlo.

-¿Cómo en los cinco picos?

-Así es…puedo hacer que sientas mi cosmos y veras que no te miento…además estás enojada y ese sentimiento es un potente catalizador de cosmoenergía.

-No estoy entendiendo nada.

-Dentro de cada ser vivo, dentro de cada persona hay una energía que lo conecta con el universo, con el todo, el cosmos de cada ser vivo nace de su conciencia, de sus poderes mentales, de vida y de sus habilidades, es decir, todos aquellos aspectos que el ser humano vive y siente habitualmente; los guerreros de los dioses se han preparado para usar esa energía como arma. Pero cada persona tiene esa conexión con el universo. - Ikki por fin se alejó de la ventana y se sentó junto a su hija en el sillón.

- ¿Y mi cosmos es fuerte?

-Lo es…Si tu destino hubiera sido portar una armadura, serías una amazona excepcional.

-Muéstrame…-Sirah aún estaba enojada, pero debía admitir que era mas fuerte su curiosidad.

Ikki tomó ambas manos de la chica.

-Vacía tu mente de cualquier pensamiento y concéntrate en sentir el cosmos. - El caballero elevó un poco su cosmoenergía.

Sirah al principio se sentía un poco torpe y ridícula, pero cerró los ojos y se concentró en sentir, buscando la energía de Ikki, y entonces pudo verlo, un cosmos poderoso, ardiente y dorado, como un fuego temible, pero hermoso. Pasada la sorpresa inicial siguió enfocando su mente y de repente vio a Shun muy niño siendo protegido por un Ikki no mayor de siete años, luego vio a un adolescente portando la armadura de fénix dejar una cadena de flores en la cruz de una tumba en la isla de la reina muerte, el robo de la armadura de sagitario en el torneo galáctico, un combate con los caballeros negros, vio a su tío Seiya y a Ikki de adolescentes dándose la mano mientras derramaban lágrimas, vio a su mamá mucho más joven, vio al fénix también mucho más joven, cada uno por su lado en la vida, vio a través de pequeños flashes la historia de amor de sus padres, y pudo sentir el sufrimiento de Ikki por no estar a su lado, pero también pudo ver repetidamente escenas donde él recibía dinero en un bar de mala muerte y luego iba a un banco a depositarlo, pudo ver flashes donde le acariciaba la cabeza mientras dormía, primero como una bebé, luego como niña pequeña, cómo la cobijaba en medio de la noche y cómo llevaba regalos para ella y su mamá. Pero la escena que mas la conmovió fue ver a una Miho con su vientre abultado por un embarazo avanzado, sentada en la arena dejando que el mar le mojara los pies y a Ikki abrazándola mientras observaban juntos la puesta del sol, la cosmoenergía de ese instante era particularmente fuerte, escuchó la voz de Ikki provenir de algún lado.

-Esa fue la primera vez que pude sentir que tan fuerte es tu cosmos y fue la primera vez que me preocupé por tu futuro, no quería que fueras destinada a servir a algún dios, y rogué con toda mi fuerza para que se te permitirá llevar una vida normal- Ikki apareció junto a Sirah en su visión.

-Es increíble que todo esto haya ocurrido realmente, no es una ilusión ¿cierto?

-No, es la verdad, te deje ver algunas partes de mi vida a través de mi cosmos.

-Creo que es suficiente…volvamos…

El caballero bajó la intensidad de su cosmos y guio a Sirah para que volviera a poner su mente en el presente. Y la miró esperando su reacción.

-Eres mi padre, ya no me cabe duda, ¡lo sé desde el fondo de mi corazón!, y ahora entiendo muchas cosas… yo… lamento mucho haberte dicho cosas tan horribles.

-No, soy yo quien se disculpa, por el tiempo perdido.

- ¿Sabes? En noviembre cumplo 12 años…

-Lo sé muy bien.

-Aún me falta mucho que vivir, estuviste presente en mi primera decepción amorosa y debo decir que has hecho un excelente trabajo. Y viene más cosas por delante, hasta donde los dioses nos den vida. -Sirah se levantó del sofá, mientras que el caballero permanecía sentado, la chica puso ambas manos en los hombros del fénix y usando un tono de voz solemne dijo- Ikki de leo, en este momento te acepto como mi padre.

Ikki no resistió más y la abrazó, ella le correspondió y en ese instante ambos supieron que al fin después de un camino tan tortuoso era momento de seguir adelante, pero una cosa era segura, Ikki ya no estaba solo.