Ramón y las chicas seguían moviéndose por su cuenta, el mexicano necesitaba evitar unas cuantas cosas más después de haber enfrentado lo ocurrido en esa habitación de la sala de ciencias, por aquella razón se estaba moviendo hacia la enfermería debido al suceso que ocurriría justo en ese lugar, antes de ello volteó a ver a las otras tres.
- A partir de aquí necesito estar por mi cuenta una vez más, necesito que se queden aquí. – Les habló.
- ¿Estarás bien? – preguntó Sayori con preocupación, el moreno sonrió.
- Ya he pasado por situaciones de vida o muerte, esto no es algo que represente algún problema para mí, además saben que siempre regreso, eso es seguro.
- Solo, donde sepamos que te metas en problemas. – Amenazó Natsuki, Ramón soltó una pequeña risa mientras acarició su cabeza. - ¡No hagas eso!
- Yo igual quisiera… - Expresó Yuri por debajo, Ramón lo hizo igual a ella la cual se sonrojó.
- Nos vemos en un rato, no tardo. – Se despidió de ellas momentáneamente, no deseaba ponerlas en peligro por eso era mejor que hiciera tales cosas él solo. De tal modo avanzó directo a la puerta y esperó ahí, necesitaba que los otros llegaran con tiempo para realizarlo y también mantener a raya al espíritu que estaba dentro, al menos hasta que vio bajar por el pasillo de enfrente.
- ¡Ramón! – Satoshi se sorprendió de verlo ahí al igual que Naomi y Seiko.
- Llegan a tiempo. – Señaló, entonces los tres se acercaron.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Naomi.
- Hay algo ahí dentro, seguro saben que es. – Las dos chicas recordaban bastante bien lo que se trataba y ciertamente no querían volver a vivirlo. – Pero también vi algo más, una especie de altar donde pueden colocarse dos figuras, algo como estatuas.
- Debe ser esto. – Señaló Satoshi al sostener dos pequeñas estatuas. – El otro grupo me las dio por si puedo hacer algo con ellas, quizás deba ser ahí.
- Entonces no hay otra opción que entrar. – El castaño asintió, de tal modo colocó esas estatuas y entonces una especie de puerta se abrió, era algo desconocido hasta el momento.
- Ustedes dos, quédense aquí. – Señaló a ambas.
- Quizás sea lo mejor… me siento algo mal… - Expresó Naomi, entonces sangró levemente de la nariz, Seiko igual. – Seiko, tu nariz.
- Tu igual Naomi…
- Parece que lo que hay dentro, debe ser fuerte para causar tales efectos. – Ramón también sangró levemente, limpiándose, Satoshi igual, en ese momento apareció un símbolo en la puerta, decía "Sachiko, espera aquí que vuelvo pronto: Mamá." - … Más evidente no podría ser.
- Vamos. – Señaló Satoshi, Naomi y Seiko estaban temerosas de que algo les sucediera pero Ramón señaló con la mirada que todo estaría bien. De ese modo los dos entraron a la habitación, estaba tal y como se recordaba, oscura, alacenas con medicinas y otros instrumentos, solo que había una gran diferencia, una especie de sombra estaba en medio, Satoshi tragó saliva, Ramón simplemente avanzó con cuidado mientras observaba los alrededores, en ese momento la puerta se cerró con fuerzas a sus espaldas. - ¿Qué?
- ¿Sachiko? – La sombra negra habló y entonces unos ojos se iluminaron, observando a ambos, Ramón actuó rápido, sujetando una repisa y tirándola al suelo para distraerla.
- ¡Busca algo que quizás sea útil, mantendré entretenido a esta cosa! – Expresó el mexicano, Satoshi asintió mientras empezó a moverse, ahora ya estaba encarando a la sombra mientras sonrió de forma nerviosa. – No creas que sé quién eres, si me escuchas, podría ponerte al margen de todo.
La sombra no escuchó y simplemente se movió rápido para atacar a Ramón, el humo que expulsaba era demasiado denso que, si lo terminaba aspirando, seguro acabaría muerto por la asfixia, necesitaba hacer algo al respecto.
- Sachiko… - Expresó nuevamente, entonces la sombra empezó a despejarse y se vio la figura de una mujer, tenía su cuello torcido, como si estuviera roto y llevaba ropa de enfermera, sus ojos estaban vacíos pero un brillo rojo surgía de esas cuencas.
- Hablas de tu hija ¿no? – Alcanzó a decir en ese momento Ramón, aquello hizo que el espíritu de la mujer reaccionara, sujetando al mexicano con fuerza y levantándolo, el humo empezó a rodearla. – Y-Yo… no pienso dejar que todo esto termine así… si la veo, haré que deje de hacer todas esas cosas malas, estás consciente de ello ¿no? – Preguntó, la mujer reaccionó ante ello, suavizando su agarre y dejándolo caer, al igual que el humo dejó de rodearlo, recuperando oxígeno. – Ella no debe hacer estas cosas por decisión propia y sé que tu muerte tuvo que ver en ello.
- Sachiko… por favor… sálvala… - Alcanzó a decir la mujer, Ramón asintió.
- Haré todo lo que esté en mi poder para conseguirlo.
- Ramón, encontré un diario, no hay nada más.
- Entendido. – Entonces vio a la mujer la cual desapareció. – Ya podemos salir. – Sin decir más, la puerta pudo volver a abrirse y los dos chicos salieron, ahí Naomi y Seiko les vieron con preocupación.
- ¿Están bien? – Preguntó Naomi.
- Salimos ilesos por suerte. – Respondió Ramón. – Satoshi encontró algo interesante que quizás podamos revisar.
- Este diario parece ser importante. – Señaló, entonces empezaron a leer lo que decía el contenido.
"Diario de Shinozaki Yoshie:
Página 1: Obtuve trabajo de enfermera en la primaria Tenjin, mi hija Sachiko también estudia aquí, al director le parecí una buena trabajadora así que obtuve el trabajo con facilidad, me alegra que pueda estar junto a Sachiko todo el tiempo.
Página 2: Constantemente el director me ha estado llamando a su oficina, en ocasiones ha sido para charlar un poco y hacer migas, aunque tengo una ligera sospecha de que algo ocurre con él, me ha estado lanzando miradas un poco sospechosas.
Página 3: ocurrió un suceso muy horrible, mi querida Sachiko junto a tres niños más fueron secuestrados, hubo la sospecha de que el hijo del director fue el responsable, cosa rara porque siempre trataba con él y, a pesar de sufrir retraso motriz, era bastante amable y querido por los niños, estoy angustiada por si algo le pasa a ella.
Página 4: Lograron encontrar al asesino y mi hija está a salvo, me alegra, aunque los otros tres acabaron muertos de una forma brutal, mientras mi querida Sachiko esté bien, nada me importa. Entonces fue en este momento que empecé a notar un cambio extraño en el director, no solo porque su hijo fue nombrado como el asesino, algo le pasa.
Página 5: Un día, el director me llamó a su oficina, lo único que sabía es que estaba devastado por la situación de Yoshikazu, entonces habló conmigo, pensé que era una plática normal pero reveló sus verdaderas intenciones. Quiso violarme, me protegí con todo lo que pude y busqué huir pero él fue más fuerte, terminó lanzándome a las escaleras cuando quería correr y en la caída me rompí el cuello, morí de forma instantánea.
Página 6: Sin poder hacer nada, solo podía presenciar lo que ocurría, el director tomó a Sachiko y la asesinó, le cortó la lengua y la escondió en algún lado, no puedo soportar eso… mi querida Sachiko no merecía algo así… la familia Yanagihori debe sufrir…
Página 7: He logrado presenciar el espíritu de Sachiko en la escuela pero no puedo verla, no puedo salir de aquí, estoy atada a esta enfermería, quiero verla… solo he podido presenciar como el director ha tenido desgracias una tras otra, de repente se volvió paranoico, creyendo que el espíritu de Sachiko le estaba atormentado, escondió su lengua y el peluche de gato que siempre llevaba con ella.
Página 8: Debido a los sucesos, Tenjin acabó cerrando, el director y su familia en general sufrieron desgracias, cada uno de ellos murió, por esa razón él decidió suicidarse, se lanzó desde el techo de la escuela y murió en la caída, que bien… merecía morir… merecía morir…
Varias páginas siguieron repitiendo la misma frase hasta que llegaron a otra la cual ya decía información diferente.
Página 29: Es 1972, de repente Sachiko obtuvo un cuerpo y con ayuda de los espíritus de Yoshikazu y los tres niños asesinados, empezó a atraer jóvenes estudiantes a esta academia para matarlos y ofrecer sus almas a mí… yo no quiero eso… no quiero que Sachiko mate por mí…
Página 30: Sachiko siguió trayendo niños a esta escuela para matarlos, pero ya no lo hace por mi bien… ahora solo disfruta matar, se olvidó de mí y mi voz no puede alcanzarla… mi querida Sachiko, me duele verte de esta forma… quiero verte… quiero sentirte otra vez… si alguien lee esto… por favor… ayúdala…
No hubo más hojas para leer en ese momento, todo terminó ahí, la información en el diario fue difícil de digerir, hablaba ciertamente de cuanto una madre velaba por su hija a pesar de haber muerto.
- Entonces Sachiko aquí olvidó su verdadera razón de matar y solo hace por disfrutar. – Comentó Ramón. – Como su madre está aquí encerrada, no pueden verse.
- Si hubiera una forma de calmarla… - Pensó Satoshi, en ese momento vieron un peluche de gato negro que estaba en el suelo, Seiko lo recogió.
- Creo que este peluche estaba escrito en el diario.
- Si algo así puede calmarla, llévenlo por ahora. – Comentó el mexicano, en ese momento se dio la vuelta. – Debo irme nuevamente, tengo otros asuntos pendientes.
- Cuídate, por favor. – Comentó Naomi con preocupación, Ramón sonrió.
- Claro, no pienso morir en este lugar. – En ese momento se fue, dejando a los tres solos ahí.
- Creo que igual deberíamos movernos. – Expresó Satoshi. – Este diario dice que el director cortó la lengua de Sachiko, quizás es algo que podamos buscar.
- Pero ¿Dónde podría tenerla? – Preguntó Seiko.
- Creo que su oficina debe estar en el edificio anexo, es un buen lugar para buscar. – Comentó el castaño.
- Vamos entonces. – Respondió Naomi, por ahora los tres se movieron a ese lugar, había más por descubrir y seguro se acercarían a una forma de acabar con todo.
Satoshi, Naomi y Seiko llegaron al pasillo que lleva al edificio anexo, la oficina del director estaba por ese rumbo y esperaban llegar pero entonces algo pasó.
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaah! – Escucharon un grito y entonces vieron caer a alguien desde arriba, impactando fuertemente contra el suelo, ambas chicas gritaron.
- ¡Que fue eso! – Gritó Seiko.
- Alguien cayó desde el techo. – Señaló Satoshi, cuando quiso revisar el cuerpo, este ya no estaba. - ¿Eh? ¿Ya no está? – Nuevamente escucharon el grito y la misma persona que cayó desde arriba, volviendo a impactar.
- Es horrible… - Expresó Naomi por debajo.
- Debe ser el director… - Comentó Satoshi. – Según lo que decía el diario, este se suicidó debido a todo lo terrible que había pasado y que su familia fue maldecida, seguro está condenado a revivir su muerte una y otra vez.
- No quisiera seguir viendo, cada vez termina derramando mucha sangre y… - Seiko cubrió su boca para evitar vomitar. Satoshi acechó una vez impactó y entonces encontró algo brillante.
- Tiene una llave, quizás pueda agarrarla. – Comentó el castaño, subiendo encima del barandal del pasillo.
- Ten cuidado. – Señaló Naomi. Satoshi esperó una vez más a que el director cayera, en ese momento lo escuchó gritar e impactar el suelo, vio como soltó bastante sangre y órganos, cosa que lo hizo estremecerse pero no tenía tiempo que perder, saltó y entonces fue por aquella llave, agarrándola rápidamente antes de que el cuerpo se esfumara, por suerte lo logró y regresó a donde estaban las otras dos.
- Lo tengo. – Sujetó aquella llave. – Si no creo estar mal, debe pertenecer a su oficina.
- Mejor vámonos de aquí, no quiero seguir viendo esto. – Comentó Seiko, dicho eso, los tres llegaron hasta el edificio anexo, entrando para no presenciar más el suicidio del director. Finalmente estaban dentro.
- Por algún lado debe encontrarse su oficina. – Comentó Satoshi.
- Satoshi ¿crees que pueda estar en los pisos superiores? Normalmente la oficina se encuentra en los últimos pisos. – Sugirió Naomi, el castaño asintió.
- Es un buen lugar para empezar a buscar. – Los tres empezaron a moverse para subir las escaleras hasta los pisos superiores, por suerte no encontraron algún peligro en el camino y fue bastante tranquilo, entonces vieron un letrero que señalaba que estaban cerca de la oficina. – Por aquí debe estar.
Llegaron a la entrada de la oficina, como tal estaba cerrada y tenía talismanes también, el director debió sufrir mucho creyendo que fue atormentado por un espíritu para llenarlo de talismanes.
- Su paranoia debió ser grande para llegar a tales extremos. – Comentó Seiko.
- Creo que no se le puede culpar después de haber hecho cosas atroces como asesinar. – Respondió Satoshi. Al momento de abrir la puerta, vieron la oficina, igualmente había muchos talismanes en todos los rincones de esta.
- Debe haber algo de utilidad. – Sin decir más, se pusieron a buscar, lo más común sería revisar en el escritorio del director por lo que Satoshi fue a revisar este, abrió varios cajones pero no vio nada, incluso revisó por debajo sin éxito alguno, en ese momento vio como una especie de cajón secreto, llamado por la curiosidad, lo abrió y vio algo dentro, una bolsa, debido al tono rojizo al fondo debía ser algo fresco, la abrió para encontrar una lengua.
- Encontré la lengua. – Señaló a las otras dos chicas, estas se reunieron para ver aunque no totalmente.
- Debe ser todo ¿no? – Preguntó Naomi.
- Así es, ahora solo debemos salir…
- Hay algo al fondo. – Señaló Seiko, fueron a ver y es que una pared se abrió de repente, señalando un pasadizo secreto con una escalera, era algo sospechoso pero si era otra salida, debían de tomarlo.
Los tres se movieron por este, estaba oscuro pero quizás llegarían a algún sitio nuevo y quizás algo que reportar. En ese momento aparecieron en lo que era como un bunker antibombas, pero no era todo, se encontraban varias mesas con cabezas humanas sobre estas, todas totalmente secas.
- ¿Qué es esto? – Expresó Satoshi, no podían creer que algo así estuviera quizás bajo el suelo de la escuela. En ese momento vieron un espíritu aparecer.
- La única forma de salir es pasar correctamente a través de estas mesas, si se equivocan una vez, regresarán al inicio. – Fue todo lo que dijo.
- ¿No es algo raro? – Preguntó Seiko. – Ponernos una prueba así.
- No sabemos lo que piensan, pero deberíamos hacerlo, si queremos continuar. – Respondió Naomi. Los tres empezaron a moverse primero por la izquierda, avanzaron al frente y siguieron así pero en cierto momento sus vistas se volvieron borrosas, antes de darse cuenta estaban al inicio.
- ¿Qué pasó? – preguntó Satoshi.
- Esto podría resultar en un problema. – Comentó Naomi por debajo. Una vez más lo intentaron, esta vez yendo por el medio y doblar a la derecha pero resultó en lo mismo, unos cuantos intentos más acabaron en fracaso.
- ¡Esto es hartante, como saldremos de aquí! – Expresó Seiko en molestia.
- Quizás haya una forma específica, basado en las cabezas. – Pensó Satoshi, algunas de ellas miraban hacia cierto lado, así que quizás ir por donde miraban podría funcionar… era una apuesta a tomar pero no había nada que perder. Satoshi decidió hacer eso e ir por donde miraban, por momentos pensó que volvería pero entonces nada pasó, funcionaba. – Así debe hacerse, sigan por donde miran las cabezas.
- Bien. – Las otras dos hicieron lo mismo, se movieron entre todas las mesas de esa forma, sin retroceder ni nada por el estilo, al final pudieron llegar al otro lado de la habitación.
- Lo logramos. – Naomi y Seiko chocaron palmas mientras Satoshi soltó un suspiro de alivio.
- Al menos pudimos pasar esto, ahora… - Había una puerta, salieron de ahí para encontrarse en otro pasillo, como era subterráneo, todo estaba hecho completamente de madera, solo unas cuantas velas iluminaban todo.
- Me adelantaré. – Señaló Satoshi por si había algo peligroso, de ese modo fue avanzando, por ahora no encontraba nada peligroso y era bueno. – No hay nada por aquí.
En ese momento algo llegó y chocó con él, causando que cayera al suelo y se golpeara la cabeza, al abrir los ojos, vio que era un joven que llevaba una chamarra roja, un gorro negro y sostenía una cámara.
- Eso dolió… ¿eh? ¿Hay alguien más? – Se sorprendió al ver a Satoshi. – Menos mal, pensé que iba a estar encerrado.
- Apenas llegué aquí, estoy averiguando la forma de escapar.
- Me alegra, he estado encerrado durante un tiempo y… - En ese momento el camarógrafo se detuvo cuando vio llegar a Naomi y Seiko, sus pupilas se dilataron.
- ¿Pasa algo? – Preguntó Satoshi, en ese momento este comenzó a gritar y correr de ahí, ahí que ambas chicas presenciaron todo sin saber que sucedía.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó Naomi.
- No sé… por ahora es seguro ir por aquí. – Sin decir nada más, avanzaron hasta llegar a otro cuarto, este estaba oscuro así que no podían ver nada.
- ¿Qué habrá aquí? – Preguntó Seiko, fue entonces que de repente velas se encendieron y vieron que pasaba, era una habitación llena de sangre, pedazos de cuerpos y cubetas con entrañas dentro, los tres quedaron aterrados, entonces escucharon pasos acercarse.
- Hay que esconderse. – Señaló Satoshi, como solo se encontraban mesas con sangre seca, se escondieron debajo de estas con Satoshi y Naomi en una y Seiko en otra, entonces vieron algo entrar, era Yoshikazu que parecía estar arrastrando algo, Satoshi lo reconoció como ese camarógrafo que vio antes, estaba totalmente muerto, Naomi cubrió su boca para no gritar, Yoshikazu dejó el cuerpo encima y entonces agarró un cuchillo, empezando a cortarlo, no podían hacer nada para moverse o serían descubiertos. Una vez terminó, vieron cómo se alejaba.
- ya se fue… - Satoshi pudo calmar su respiración, solo vieron la mesa que tenían encima estaba llena de sangre, hace poco cortaron un cadáver ahí.
- Mejor salimos de aquí. – Sugirió Seiko, Satoshi asintió, ya entonces que salieron a los pasillos, algo pasó, por detrás vieron una figura, Seiko se dio cuenta y entonces apartó a Naomi.
- ¡Aaargh! – Yoshikazu estaba detrás de ellos, iba a sujetar a Naomi pero Seiko la salvó, ahora ella fue capturada.
- ¡Seiko! – Gritó ella, la castaña de los rulos quiso intentar librarse pero no podía, llevándosela sobre sus hombros.
- ¡NAOMI!
- ¡SEIKO! – Se alejó en ese momento, la castaña bajó la mirada, Satoshi tampoco pudo hacer nada.
- Satoshi, iré por Seiko, continua.
- ¡Espera! – No pudo detenerla cuando en ese momento se fue sola, Satoshi apretó el puño. – Maldita sea… Naomi… Shinohara…
Satoshi no pudo hacer más que continuar solo, esperaba que Naomi al menos pudiera estar a salvo y alcanzara a Seiko para salvarla, en cualquier caso, si algo le ocurría, él iría a salvarla…
El Redentor 777: Bueno, ya ella cayó presa de la locura justo ahí en esa escuela y es que nadie se salva, ni siquiera la persona más intelectual y es que fue bastante inteligente y pragmática para ello.
PhantonPain666: ya finalmente murió Kizami y y esta vez es definitivo, ya era algo que necesita y se requería hacer, si que él no tenía salvación al final.
Bueno, un cap más orientado al grupo de Satoshi y con más información al respecto, ya se vio al final que Seiko fue llevada y Naomi fue para salvar a su amiga, dejando a Satoshi atrás, ya se verá que sucederá con eso y también pasaremos al otro grupo para el siguiente cap. Saludos.
