Hola a todos! Si! Sigo viva! No voy a dar mil excusas sobre por que he tardado taaanto tiempo en escribir pero es que cuando no hay inspiracion cuesta muchisimo. Espero que les guste este nuevo capitulo ^_^
Kagome estaba frente al espejo, mientras se cambiaba se paró a observar. Su cuerpo habia cambiado desde que llegó a la era feudal. Tenia mas musculo en las piernas, por las largas caminatas. Su pelo habia crecido y con todos los acontecimientos en ese ultimo año no habia tenido tiempo ni ganas de cortarselo. Por eso ahora lo recogía en una trenza que caía sobre su hombro. Su figura no habia vuelto a su forma despues de dar a luz. Sus caderas ahora eran mas anchas y su pecho habia aumentado un par de tallas. Cada dia hacia ejercicios con los brazos, para no perder la sensibilidad en el brazo operado. Por lo que los tenia fuertes. Ella se sentía fuerte.
Desde que Sesshomaru había recuperado su brazo, los entrenamientos eran diarios. Incluso sus amigos pasaban la mañana alli entrenando. A Sango le gustaba entrenar con ella. Sesshomaru era quien daba las directrices y enseñaba a Kagome como manejar la espada, aunque ella prefiria el arco y la flecha.
El centro de entrenamiento era el jardin, mientras algunos peleaban, otros disfrutaban el espectaculo y cuidaban a los pequeños.
En ese momento Sango y Sesshomaru se enfrentaban. La exterminadora se habia rehusado varias veces a luchar contra el marido de su amiga, pero no tuvo remedio esta vez.
Kagome veia el espectaculo divertida. Sabia que Sesshomaru no le haría daño a su amiga. Se habian sentado en una manta en el cesped, disfrutando del sol mientras los pequeños jugaban, Mizuki estaba entre las piernas de ella e Inumaru entre las de Inuyasha, que estaba sentado junto a ella. Rin les hacia carantoñas y juegos, tumbada en la manta. Miroku sostenia una dormida Kirara en la sombra de un arbol, observando serio.
Sesshomaru y Sango se pusieron en posición, con tensión. Lo primero que Sesshomaru les habia enseñado a todos es que en esos entrenos no habia cuenta atras, en una batalla real no la habria. Por lo que esperaban el primer movimiento del oponiente.
Ambos estaban en silencio, con la respiracion acompasada. Sango pestañeó, esa fue la señal que necesitó Sesshomaru, quien se lanzó hacia ella en un segundo. Sango tuvo tiempo de interponer su boomerang para frenar el ataque, aunque eso obligó a Sango retroceder unos pasos hacia atras. Apretó los dientes empujando a Sesshomaru. Sin exito.
Sesshomaru le dio una patada al boomerang, perdiendo el equilibrio Sango. Pero antes de tropezar o caerse, esta saltó con facilidad hacia un lado. Sesshomaru seguia atacando con sus garras mientras saltaba hacia ella. Sango lo esquivaba a duras penas y mientras ella ya estaba empezando a notar el cansancio, él ni sudaba. Pasaron varios minutos para que Sango arrojara el boomerang a un lado y cruzara los brazos en alto.
-Me rindo. -Era la señal para detener el entrenamiento.
-Vamos exterminadora. -El tono parecia divertido pero el rostro de Sesshomaru seguia serio.
-¿Quiere que muera? -Sango se dejó caer junto a Kagome, abrazandose a ella. -Dile algo.
-Se estaba diviertiendo. -Le susurró su amiga mientras le pasaba a la pequeña y ella se ponia en pie estirandose. -Tranquila Sango, me vengaré de ti.
Kagome tomó su espada, ella siempre entrenaba con ella porque era su punto debil. Cuando Sesshomaru vio que ella era la siguiente, algo se calentó en el.
-¿Estas segura mujer? -La miró, llamarla mujer la enfurecía, pero ella solo sonrió.
-Te sorprenderás. -Kagome vestia una variante entre su ropa de sacerdotisa y la armadura de Sesshomaru. El pantalon y la camisa eran blancas con las costuras rojas, pero su abdomen y su pecho estaba protegido por el mismo do* que cubria el de Sesshomaru y el liston que sujetaba su trenza era amarilla como el Obi de su marido.
Cuando Sesshomaru regresó con su brazo recuperado, estaba lleno de energia y cada dia salia varias horas, para entrenar le habia dicho a Kagome. Ella los primeros dias no dijo nada, le dejó su espacio. Pero ella no comprendia porque debia entrenar lejos de ella. Ella no era celosa ni controladora. Pero el Youkai ocultaba algo y ella lo sabia.
Por eso le siguió aquel dia, dejando a los pequeños con Sango y Miroku. Su amiga le habia avisado que el seguramente descubriria que lo seguia por el olfato o el oido que poseia, pero Kagome habia aprendido mucho en ese tiempo. Lo seguia a traves de su poder espiritual, seguia su energia demoniaca, y eso podia hacerlo a varios metros de el.
No caminó mucho cuando vio que la pista la llevaba a una aldea de humanos, no era una aldea pobre. Era una aldea un poco mas grande que la de la anciana Kaede. Y podia ver que esta disfrutaba de grandes cosechas y cabañas de buen material. Incluso una hilera de puestos bien ordenado hacian de mercado callejero. Los mercaderes no eran sucios y borrachos como los que ella conocia, eran hombres bien vestidos y mujeres simpaticas.
Kagome paseó distraida observando lo que vendian. Muchos la saludaban con "mi señora", y aunque no se sentia ofendida, no sabia como reaccionar. En los puestos vendian desde frutas o verduras a telas finas. Pudo ver un puesto de herreria y otro de un medico que pasaba consulta a los viajeros.
La hilera era interrumpida de vez en cuando por tenderetes con puertas, para dar privacidad a los clientes. La energia demoniaca de Sesshomaru la guió a una de esas puertas. Miró el cartel de la tienda y vio que era una sastreria. Lo cual tendria algo de sentido si Sesshomaru no usara siempre la misma ropa. Kagome iba a dejarlo estar cuando un grupo de risitas idiotas la obligaron a abrir la puerta disimuladamente. La estancia era mas amplia de lo que Kagome pensaba, varios rollos de tela colgaban de los huecos de las paredes y varios espejos se situaban por la estancia dandole ese aspecto de amplitud. En uno de esos espejos pudo ver a su esposo, aunque no tuviera esa larga melena el resaltaba en cualquier lugar. Sobre todo si pasaba sus manos sobre una chica que acababa de salir de un probador y le mostraba el atuendo que el examinaba. Kagome quiso gritar, quiso lanzarse a su cabeza pero no lo hizo. Respiró hondo y cerró la puerta con toda la fuerza que pudo. Y comenzó a andar de regreso a casa lo mas aceleradamente posible, mientras enumeraba las formas de matar a un Youkai. Y cual seria lo suficiente dolorosa.
Podria dispararle flechas purificadas, o simplemente purificarlo a el directamente. Eso debia de doler. Caminaba con el cerebro funcionandole a mil. Sesshomaru siempre le habia sido fiel, ¿verdad?. En realidad ella nunca habia considerado que Sesshomaru fuera capaz de fijarse en otra mujer, pero ¿y si los youkais eran poligamos? Ella no podria soportar verlo en manos de otra mujer. ¿Quien dijo que ella no era celosa? Lo era si tenia motivos.
-¿Puedes dejar de maldecirme mujer? -La voz de Sesshomaru vinó de su espalda, la estaba siguiendo desde hacia rato pero ella estaba demasiado concentrada en su venganza para estar alerta.
-Grr... -Kagome rugió peor que un perro y siguió su camino sin volver la vista. Aunque no le sirvió pues en un pestañeo Sesshomaru se habia colocado frente a ella.
-¿Porque estas enfadada? -Miró el rostro del youkai, quien mostraba la misma indiferencia que siempre mostraba.
-Buff... -Kagome no podia articular palabra lo unico que se le ocurrió fue darle un empujón a su marido para apartarlo de su camino. Naturalmente fue en vano, el cuerpo de Sesshomaru no se desplazó ni un centimetro. Eso la frustró más. En un desaire infantil agitó los brazos y se hizo ella misma a un lado, intentando seguir su camino. Pero Sesshomaru la agarró y puso en sus manos una caja lo bastante grande y robusta como para que tuviera que parar en seco y observar el objeto. -¿Que es esto?
-Abrelo.
-¿Que es? -Sesshomaru la miró con mirada aburrida, no tenia ganas de jugar. El mismo deslizó el listo que cerraba la gran caja, y tambien fue el quien la destapó, dejando ver lo que parecia ser un kimono. -¿Es para mi?
-¿Para quien si no? -Kagome tomó aire para lanzarle mil injurias pero el no la dejó hablar. -Piensas que podria ser para alguna de esas humanas ¿no? -Kagome vio como al decir la palabra humana torcía el gesto. -Kagome te dejo esto bien claro, porque las escenas de celos no es algo que tolere. Tu eres mi mujer. Tu eres mi humana. Solo tu atraes a este Sesshomaru. ¿De acuerdo? -Sin mediar mas palabra Sesshomaru volvió a cerrar la caja y sin esperarla se dirigió hacia la casa.
Kagome tardó un par de segundos en reaccionar, no estaba acostumbrada a la elocuencia del Youkai. ¿Esa era su manera de decirle que el siempre le será fiel? Kagome lo persiguió con la mirada y le vio apoyado en un arbol esperandola.
Si, esa fue su manera de ser romantico.
Ahora no era momento de ponerse romanticos. Kagome respiró hondo y se colocó en su posición. El pie derecho adelantado y la mano derecha en la vaina de su espada, preparada. Sesshomaru solo se mantenía de pie, mirandola a los ojos. Ella tambien lo observaba, sabia que el primer movimiento lo daria el, aunque permanecieran en la misma posicion horas. Parpadeaba rapido, esa era la velocidad de él. Un pestañeo.
La brisa agitaba los mechones rebeldes que escapaban de su peinado. Se hizo un silencio entre los espectadores. No era la primera vez que la pareja luchaba pero siempre era un espectaculo de ver.
Kagome sopló un mechon que habia quedado sobre su nariz y en ese mismo instante notó como Sesshomaru se colocaba detras de ella para atacarla. Pero ella lo había previsto por lo que dio una patada hacia atras consiguiendo que Sesshomaru le agarrase la pierna, ella giró sobre si misma con velocidad soltandose el agarre e impulsandose hacia atras. Sin un segundo que perder desenvainó la espada y corrió hacia el.
Ambos lucharon con velocidad, esquivando los ataques del otro. Y con una sonrisa en los labios. La pareja se movia al unisono, cuando uno se lanzaba el otro retrocedia con rapidez. Era una voraz danza de cuerpos. Kagome podia notar el buen animo de su esposo. No necesitaba oirlo reir para saber que se estaba divirtiendo. Por eso mismo ella resplandecia y era mas rapida y agil. En un movimiento la espada de Kagome salió despedida a varios metros de ellos y tuvo que saltar todo lo que pudo para esquivar otro ataque de las garras venenosas de Sesshomaru. Pero su cuerpo tenia un limite y resollaba cada vez que podia. Eso la hacia lenta y no pudo esquivar una estocada directa a su cuello. Sabia que el no le haria daño asi que permaneció quieta con los ojos cerrados. Esperaba sentir el frio metal sobre su cuello a modo de toque, pero sintió los calidos labios de su esposo sobre los suyos. Kagome respondió al instante besandolo, aferrandose a su nuca. Podia sentir un cosquilleo en sus dedos provocado por los mechones crecientes de la melena plateada. Se separaron un instante para respirar, en ese instante se dieron cuenta que estaban solos. Kagome miró alrededor inquieta.
-Creo que estan preparando la comida. -Sesshomaru recogió la espada de Kagome y se la devolvió. -No des tantos saltos para esquivar, te cansas mas rapido. Y si ves que te van a cortar el cuello, no te quedes quieta. -La miró regañandola.
-Obviamente me quitaria, pero sabia que tu no me harias daño. -Kagome puso su cara de inocente, la que ponia cuando en clase intentaba adular a un profesor.
-Esta bien. La proxima vez no tendré piedad. Te estoy malcriando. -El siguio su camino hacia el interior de la casa.
Kagome reia mientras recogia lo que quedaba del jardin cuando una sombra negra apareció frente a ella.
-Kikyo...
Continuara...
GRACIAS POR SEGUIR AHI, DESPUES DE TANTO TIEMPO 3
