Tattoo
Ser un alumno extranjero llega a ser complejo cuando el dinero empieza a escasear y te das cuenta de que debes de buscar una forma de comprar lo que deseas o limitarte a sobrevivir con lo poco que tienes…
Por eso mismo acepto el trabajo de tutor que tan amablemente le fue ofrecido.
El empleo cayo en sus manos un día cualquiera, cuando acompaño a la bella dama de edad avanzada hasta la puerta de su casa, ayudándole a llevar todas esas bolsas de mandado que la adorable anciana se esforzaba por cargar.
No se espero que tras una buena acción como aquella fuera a terminar conociendo parte de la vida de la amable mujer, quien con una sonrisa llena de ilusión le pidió el simple favor de… dar clases a su hijo.
Ahora bien, tal vez el no preguntar en que grado se encontraba su alumno, no fue una acción sabia, pues de haber preguntado se hubiera podido preparar mejor para lo inesperado….
El alumno, que creía que sería el nieto de primaria de la adorable mujer, es realmente un joven de preparatoria como él. Misma edad, mismo grado e inclusive… misma escuela.
La única diferencia era su salón y obviamente la apariencia.
Sylvester Katz es bastante… peculiar, con un ceño fruncido casi constante, una actitud reservada y esa mueca que no parece desaparecer. Pero sin duda lo más sobresaliente de él, es la apariencia que no se asemeja en nada a la del chico en las fotografías que puede ver por toda la casa.
Las botas pesadas, la ropa oscura, un piercing en la ceja, uno en la oreja y otro mas en el labio, un cabello lacio y despeinado con puntas que dejan atrás el color azabache para abrirle paso a un blanco puro, y unido a esto se agrega la ligera barba sin rasurar que le da un aspecto aun mas desalineado y hasta un tanto rebelde o despreocupado.
Posiblemente la dulce mujer que lo a contratado como tutor quería que hiciera mas por el descontrolado joven de dieciocho, que solo ayudarle con calculo.
Sin embargo, de esto ya han transcurrido 5 sesiones de estudio y debe de ser honesto… no ha sido difícil, en lo mas mínimo.
Sylvester Katz es bastante… peculiar, no solo en su aspecto y supuesta actitud rebelde.
Oh no, el joven junto a el es reservado, "rebelde", adorablemente torpe, algo distraído y tiene bellos ojos verdes que parecen encenderse cuando su coqueteo logra despertar un anhelo que ha ido naciendo desde su primera sesión.
Inicio como un simple juego, una forma de acercarse a su "alumno" que parecía rabiar por su presencia en aquella sorprendentemente ordenada habitación.
Era obvio que estaba tomando esas sesiones de estudio contra su voluntad, y Pepe ha visto suficiente de la interacción del joven de rasgos felinos, con su familia, que consta de un adorable (y algo fastidioso) hermano menor y la dulce mujer de cabello blanco dedicada a cuidarlos, como para llegar a la conclusión que… Sylvester no tiene ni un poco de rebeldía en él.
Contrario a su apariencia, el moreno es bastante obediente, atento (cuando se le maneja adecuadamente) y sorpresivamente inteligente.
No requería de repetir constantemente las explicaciones, de hecho… más de un par de veces se ha preguntado si realmente necesitaba de esas sesiones de estudio, pues recuerda por lo menos tres ocasiones en las que ha sido corregido por su propio alumno, aunque siendo justo, esto se debía a su mala manía de distraerse contemplando el aspecto del moreno.
¿Qué podía decir? No podían culparlo por observar, por perderse un poco en pestañas largas, labios gruesos y esa barba corta que a comenzando a tocar deliberadamente desde la segunda sesión, notando de inmediato el adorable sonrojo en las mejillas y orejas de "Sly".
Además, fue en la tercera sesión que consiguió bajar por completo la barrera de su alumno, haciéndolo reír hasta casi llorar. Se ve bien riendo, de hecho, más que bien… y debido a eso… para la cuarta sesión permitió alejarse de su papel de maestro por un momento….
Incluso con los ojos abiertos es capaz de recordar la mirada que lo atrapo, llenándolo con una necesidad que lo está orillando a aprovecharse de la privacidad de aquella habitación.
Esa cuarta sesión en la que Sylvester se sentó extrañamente más cerca de él, permitiéndole oler su loción y acariciar su barbilla, lo llevo a colocar un beso en la comisura de labios tersos, atreviéndose a arrojar una propuesta a la mesa.
No hubo reclamos o gestos de desagrado, lo único que pudo ver fue incredulidad y vergüenza coloreando de rojo todo ese atractivo rostro.
Para la quinta sesión fue el quien corto distancia desde el inicio, colocándose detrás del joven mientras lo veía resolver los ejercicios, fingiendo darle un masaje que termino por permitirle abrazarse a aquel cuerpo durante más de una hora y simplemente juguetear con él, metiendo sus manos bajo la chaqueta de cuero para tocar su espalda e incluso suavizarle un poco el pecho.
Y ahora helo ahí en la sexta sesión…
- 'Bon apres-midi Monsieur Chat~'- canturreo metiéndose sin permiso en el cuarto del moreno.
Lo vio dar un brinco y ocultar algo bajo el colchón.
- 'Sufferin' Succotash! ¡Toca antes de entrar!'- prácticamente grito, sonrojándose con fuerza.
- 'Listo para nuestra clase, Monsieur?'- ignoro sus palabras, sentándose junto a Sly, asegurándose de estar lo suficientemente cerca como para que sus piernas se rozaran. Dejo el libro y cuaderno sobre la mesa y le echo un vistazo al moreno. –'¿Que fue lo que escondió? ¿Entré en un mal momento?'-
Una sonrisa picara y lo vio encenderse nuevamente.
- 'Na-nada'- dijo entre dientes, luciendo absurdamente culpable.
- '¿Nada?'- miro discretamente hacia la cama. –'¿Seguro?'- susurro despacio antes de moverse rápidamente para tomar lo que sea que haya ocultado el dulce moreno que intento detenerlo.
- '¡Espera, Pepe!'- brazos rodeándolo de la cintura, buscaban jalarlo lejos de la evidencia.
- '¡Voila!'- saco lo que parecía ser una revista. –'¿Pero que es esto? ¿Pornografía?'- rio ante el grito de pavor que acabo soltando el moreno, ahora jalándolo del pantalón.
- '¡Por supuesto que no!'- replico, deshaciéndose por alcanzar la revista aun en su mano.
Echándole un vistazo a los papeles, consiguió leer el titulo y ver la portada.
- 'Tatuajes…'- piercings, pintarse las uñas de negro y la ropa Punk no son nada comparado a… - '¡¿Quieres hacerte un…?!'-
Manos sobre su boca, lo hicieron callar de inmediato.
- 'No tan alto'- susurro, casi implorando por su silencio. –'…Solo uno… si'-
Inspeccionando con curiosidad el cuerpo de Sylvester, aparto las manos suaves aun sobre sus labios.
- '¡Esto es algo memorable, Monsieur!'- acaricio la línea de la mandíbula a su alcance, sintiendo el vello sin afeitar. –'¿Dónde te lo harás? ¿Cuál es el que quieres?'- cuestionó con entusiasmo.
Una media sonrisa por parte del moreno y un canino más largo de lo normal se asomó entre labios tersos, antes de verlo sentarse en el suelo.
- 'Aun no lo decido'- tomo el libro de la mesa.
Fingiendo hojear la revista, le echo un vistazo a la puerta asegurándose de que estuviera cerrada, antes de sentarse junto al moreno.
- '¿Cuál es el que le gusta?'- deshizo la distancia, aprovechando la posición de Sly para recargarse cómodamente contra su costado.
Lo escucho aclararse la garganta y rosar la punta de esa rojiza nariz que Pepe ha hallado adorable desde su primer día ahí.
- 'Algo como…'- manos sobre las suyas pretendieron sostener la revista y buscar una página en específico, como si fuera requerido el que lo tocara para poder hacerlo. –'como…'- paso la lengua para humedecer sus labios y Pepe no pudo evitar seguir el movimiento, viéndolo con atención desde su cercanía. –'esto'- señalo, pero el porcelana no se tomo la molestia en mirar.
Una mano sobre la mejilla de Sly y se enderezo al mismo tiempo que estiraba el cuello en busca de esos labios que en vez de besar, mordió con cuidado, sosteniendo el inferior antes de pasar una lengua curiosa sobre la argolla en él.
Alzando la mirada hacia los ojos verdes que tanto ha contemplado, noto la expresión de pánico en su ahora cohibido alumno, que parecía encogerse en vergüenza.
Para alguien con una apariencia tan "rebelde", Sylvester Katz es tiernamente tímido y fácil de intimidar, pero no era precisamente eso lo que Pepe quería… tal vez un cambio de posición era lo que necesitaban.
Moviéndose ágilmente, consiguió colocar al chico que se asemeja a un gato salvaje, sobre su cuerpo.
No quería asustarlo o echar por la borda ese inesperado progreso que llevo al moreno a acercarse. Eso seria arruinar la flama que buscaba despertar entre ellos.
- 'Amm…'- Oh, parecía bastante nervioso estando arriba. –'La sesión…'- se piso la lengua al hablar, arrastrando sus palabras.
- '¿Dónde quiere ese tatuaje?'- llevo las manos hacia el basto cabello, adentrando sus dedos entre los suaves mechones. Buscando relajar un poco al gatito a punto de salir corriendo.
- 'A-aquí… tal vez…'- murmuro señalando hacia su cuello. –'O… por acá'- indico un área en su costado derecho. –'No lo sé aun…'-
La voz flaquea y esa manzana de adán no deja de moverse pasando saliva con nerviosismo.
Posiblemente fue demasiado rápido, pero no había vuelta atrás, no teniéndolo por fin así de cerca.
- 'Si yo me hiciera uno, creo que seria por aquí…'- levanto su propia playera, dejando gran parte de su torso al descubierto con tal de señalar un área sobre su pecho. –'Es un buen lugar ¿No lo cree, Petit Chaton?'-
Ojos verdes registraron su cuerpo y Pepe evito reírse, limitándose a una sonrisa coqueta en forma de respuesta al rojo que se encendió en el rostro de Sylvester.
- '¡Si, lo es!'- respondió más alto de lo requerido y esta vez el porcelana acabo riendo un poco.
- 'Dijo que le gustaría uno por aquí…'- tanteo la piel morena sobre el cuello a su alcance, acariciándola con la punta de sus dedos. –'O por acá… ¿no?'- se atrevió a jalar la suave tela de la playera negra. –'Me parece que uno por aquí se le vería muy sensual'- susurro despacio, bajando un poco su propio pantalón hasta la altura de su musculo iliaco.
No esta muy seguro de que fue precisamente, tal vez el tono de voz que uso, o el mostrarle más de su anatomía, pero fuera lo que fuera funciono, pues lo escucho exhalar caliente antes de bajar y atreverse a colocar un beso sobre sus labios.
Por su lado, no tardo en corresponder, guiando esos besos castos a unos mas "impropios", explorando su boca para invitarlo a hacer lo mismo con la suya.
Sylvester o "Chaton" como le ha apodado de cariño, besa con más práctica de la que se imaginó, siendo un poco brusco en el acto, pero nada a lo que Pepe no se pueda ajustar. Su boca sabe ligeramente a tabaco y podría jurar que lo escucho suspirar casi ronronear cuando mordió cerca del piercing en su labio.
Esta era la primera vez que besaba a alguien con algo así en su piel y probablemente sea por eso por lo que la sensación de aquella argolla bajo su lengua despertó una rara excitación en él, y muy seguramente fue por eso por lo que acabo poniéndose sobre el moreno, abriéndole las piernas para acomodarse justo en medio.
Lo que si no se esperó y recibió con entusiasmo (un poco más del adecuado) es aquella mano que se metió bajo su playera, recorriéndole la espalda para acabar en el bolsillo trasero de su pantalón.
Un movimiento involuntario por parte de sus caderas y lo escucho gemir bajo. Repitió la acción un par de veces mas y el moreno soltó un pequeño quejido en combinación con una deleitante expresión que lo hizo perder los estribos y maldecir un poco su absurda excitación juvenil que lo llevo a prácticamente desabrochar ambos pantalones con tal de rosarse uno contra otro, aun censurados por la tela de su ropa interior.
Con solo una mano y sus piernas como sustento, siguió besándolo a la par que se movía sobre él, escuchándolo contener gemidos y temblar bajo su cuerpo.
Esto estaba bien, mas que bien. Era la primera vez que hacia algo como aquello con un hombre y por dios que estaba por venirse justo así, embelesado por los gestos de placer y vergüenza que se formaban en el rostro de su "rebelde" y tímido alumno, si tan solo hubieran podido estar más solos….
- 'Espera!'- le escuchó decir, cortando abruptamente el beso que dejo un rastro de saliva en sus labios. –'¡Pepe! ¡Sufferin' Succotash, detente!'-
- 'Pourquoi?'- continuó, conformándose con besarle el cuello.
- '¡Alguien viene!'- un empujón contra su cuerpo y acabo en el suelo en cuestión de segundos.
Confundido se abrocho el pantalón, la revista de tatuajes termino proyectando contra su cara y vio a Sylvester tomar el libro de ejercicios, una pluma y abrir el cuaderno, todo justo a tiempo antes de que la puerta se abriera de golpe.
- '¿Estudiando arduamente, Puddy Tat?'- la voz cantarina de Tweety, tenso cada fibra de Pepe, haciéndolo comprender las acciones del moreno.
- '¡¿Qué haces aquí "Canario"?! ¡Largo!'- carraspeo sin apartar la mirada del libro sobre su regazo.
- 'No sabía que podías leer libros al revés. Cada día me sorprendes más hermanito'- Dijo con un tono burlón y los grandes ojos azules acabaron sobre el francés. –'¡Oh~ Tatuajes! ¿Planeas hacerte uno?'-
- 'Estoy… contemplando la idea ¿Quieres verlos?'- ofreció la revista al rubio y este termino por tomarla con entusiasmo, acostándose en la cama de Sylvester sin apuro alguno.
Al parecer… tendría que esperar hasta su séptima sesión.
Angst / Haunted
Bugs no pierde, no usualmente. Por eso nunca se esperó que algo malo, realmente malo, le ocurriera a él.
No sabe bajo que estrella nació, ni qué tipo de ventaja le fue dada, pero la cantidad de eventos desafortunados, errores o simples ocurrencias de mala suerte en su vida, no han sido muchas.
De su lado siempre ha llevado un aura ganadora que nunca le fallaba y posiblemente por eso ha confiado tanto en si mismo, hasta el punto de dejar que las cosas tomaran su curso sin realmente preocuparse demasiado en ellas. Porque todo tarde o temprano se arreglaba a su favor ¿no?
Olvidar poner la alarma para levantarse, llegar tarde al trabajo, el clima fresco y nublado, y ese raro descuido que lo llevo a romper una taza de Daffy al resbalársele de las manos… de haber sabido que todo era un mal presagio, hubiera puesto más atención a la sensación de inquietud que llevaba un par de horas alterando sus nervios.
Sin embargo, ignoro el acelerado palpitar en su pecho y yacía en la sala de abordaje, optando por leer un libro, mientras esperaba por la llegada del apiñonado con quien se iría de vacaciones.
Daffy, su pareja de años con quien vive y trabaja, con quien ya no pelea sino solo discute, y con quien ha llevado una casi perfecta e inesperadamente buena relación por mas tiempo del que alguna vez anhelo, no es del tipo de personas que llega tarde a un vuelo y menos si se trata de salir de vacaciones a un lugar extranjero.
El apiñonado que esposo y espera en aquella lujosa área de primera clase, tiene solo cuarenta minutos antes de que empiecen a abordar y Bugs recordaba haber visto su maleta lista en la sala. Solo tenia que ir a grabar un episodio más, nada fuera de lo normal, nada fuera de lo común.
En su maleta aun esperaba el regalo que le daría tan pronto pusieran un pie en el bello hotel italiano en el que se quedarían. Irse un día antes del cumpleaños de Daffy, fue una magnifica idea que planeo con cuidado, manteniendo a su pareja ocupado en la planeación de sus vacaciones y no tanto en la fecha que celebrarían allá.
Si alguien le hubiera advertido antes, si alguien le hubiera dicho algo al respecto o si tan solo pudiera regresar el tiempo, se habría quedado junto al apiñonado, lo hubiera acompañado al set y estarían juntos en aquella sala de abordaje esperando por su vuelo.
Si se hubiera quedado a su lado... no tendría que recibir aquella llamada.
Su celular timbro con ese tono familiar que el mismo eligió, pues va bien con la persona al otro lado de la línea…
- 'Eeeh… ¿Qué hay de nuevo, Daff? Si no llegas en 20, me iré sin ti, Duck'- dijo con un tono cantarín, buscando presionar al apiñonado, pero no lo suficiente como para hacerlo rabiar.
- 'Bugs…'- el tono de voz lo hizo enderezarse de inmediato.
- '¿Chuck?'- esbozo extrañado por tener a uno de los directores principales llamándole desde el celular de Daffy. –'¿Qué hay de nuevo, Doc?... oh no, ¿Qué hizo ahora?'- soltó un suspiro recargando la frente en la palma de su mano.
Esa era la única explicación. Muy seguramente Daffy metió la pata, hizo enojar al director, dijo algo o tal vez no lo dijo y ahora estaba por ser echado de la compañía una vez más…
- 'Necesitamos… Ne-Necesito que vengas'- la voz de Chuck no suena bien, pues es cautelosa y baja, casi como si quisiera evitar alzar la voz o decir algo que está en la punta de su lengua.
- '¿En qué set están?'- se puso de pie de mala gana, sintiendo una punzada de molestia dar contra su pecho.
- 'No es un set…'- inhalo con dificultad.
- '¿Qué paso?'- interrumpió.
Chuck no sonaba bien, Chuck nunca le ha hablado con un tono así y la forma en que inhalo dejando que su respiración temblara… algo estaba mal, muy mal.
- 'Hospital Warner. Habitación 119.'- colgó.
Con el celular aun en la oreja, escucho el sonido de la línea pitar contra su oído.
Por alguna razón que no lograba comprender, sus manos temblaban y sus piernas parecían llenarse de adrenalina, mientras que el sonido de su corazón palpitando con fuerza comenzaba a turbarle los oídos.
Algo va mal.
Salió con todo y maleta del aeropuerto, consiguió un taxi y puso 100 dólares sobre el tablero, exigiendo que fuera lo más rápido que el pequeño carro pudiera, pero esperaba demasiado de la ciudad de Los Ángeles, cuyo tráfico parece por primera vez, ponerse en su contra.
Daffy no es del tipo de ir a hospitales, no es del tipo de preocuparse demasiado por chequeos rutinarios o pequeñas enfermedades absurdas. No.
Aun recordaba con claridad aquella vez que se torció el tobillo y lo forzó a ir al médico, o cuando su apéndice se inflamo y tuvo que llevarlo contra su voluntad al hospital.
A él tampoco le gustan los hospitales, no le agradan realmente los doctores y prefiere mantenerse tan alejado de esos lugares como le es posible, porque siempre que esta ahí… es porque algo anda mal, y mal y Daffy se llevan mas de la mano de lo que le gusta aceptar.
Moviendo con ansiedad su pierna, miro por la ventana hacia la cantidad de carros varados en el tráfico, el hospital aun estaba a por lo menos un par de kilómetros, pero debido a las circunstancias… no tenia otra opción.
Coloco otro billete sobre el tablero, ordeno al taxista llevar su maleta al hospital y sin decir más se bajó del auto, disponiéndose a correr con esa velocidad que piernas fuertes y agiles le han otorgado durante todos esos años de actuación, pero este no era ningún corto o alguna película… esto realmente estaba ocurriendo.
No importaba que tan irreal se sintiera llegando al hospital, dirigiéndose inmediatamente al elevador para después subir a la habitación 119. No importaba si ver a McKimson gritarle a Bob y a Friz prácticamente golpear a Maltese, mientras Chuck y Tex intentaban detenerlos, se asemejaba a una escena de una película de comedia, pues lo que ocurría era real, tan real como la persona en aquella cama.
Sus oídos no conseguían descifrar las palabras que eran dichas a su alrededor, lo único que era capaz de escuchar era el sonido de su corazón sonando mas como una locomotora en su cabeza que como un latido normal.
Ladeo la cabeza, buscando ver lo que el cuerpo de Chuck intentaba ocultar poniéndose frente a él.
- 'Fue un accidente'- le escucho decir, logrando ver a Daffy, suDaffy en la cama de hospital. –'Las vigas no estaban bien sujetas'- maquinas alrededor del cuerpo del apiñonado y los tubos conectados a él, parecían querer mantenerlo con vida. –'Porky estaba justo debajo y Daffy solo reacciono…'- Una silla en la orilla de la habitación estaba ocupada con Marvin cuya ropa tenia manchas rojas de todos tamaños y formas. –'El lo empujo y… Bugs…'- Regreso su mirada a los ojos cristalizados de su director y amigo. –'No saben cuando va a despertar, pero ahora su condición es muy delicada… dicen que es posible que el nunca…'-
- '¡Vaya! ¿Qué has hecho ahora, Daff?'- esbozó, interrumpiendo las palabras de Chuck en un intento desesperado por evitar una realidad que no parecía verdadera en lo mas mínimo. –'Siempre supe que querías ser un héroe, pero esto…'- se aproximo a la cama de hospital notando como Marvin daba un pequeño sobresalto ante su presencia. –'Esto es…'- la sonrisa tranquila plantada en su rostro decayó de golpe. –'esto es… ir demasiado lejos'-
Acerco una mano temblorosa al rostro del apiñonado que parecía una versión zombi o más bien momia, de Daffy con todos esos vendajes y curaciones en su cuerpo.
Toco su mejilla notando rápidamente el frio de su piel y ahí fue cuando todo se sintió real. Porque si eres capaz de tocar lo que ves, entonces… es real ¿no?
Sin importarle en lo más mínimo la presencia de todos los directores que seguramente seguían detrás de él, o la mirada cabizbaja de Marvin, sus ojos parecieron negarse a seguir la dirección de su mente y optaron por hacerle caso al dolor que se generaba en su pecho.
Lo que inicio en una lagrima, termino por convertirse en un mar que parecía caer por su rostro atravesando sus mejillas hasta caer en la tela de aquellas sabanas que apretaba con fuerza. Por otro lado, su boca hacia el mejor esfuerzo por no dejar salir ni un solo sonido, mientras que sus piernas apenas y conseguían mantenerlo de pie.
Él era Bugs Bunny, su buena suerte de ganador, su talento y carisma, la fama que ha conseguido y todos sus premios, respaldaban la idea de que nada malo podía ocurrir en su vida, absolutamente nada.
Tiene un trabajo que adora hacer, suficiente dinero para vivir cien años sin ningún problema, amigos que lo quieren y un esposo que ama…
- '¿No fue suficiente?'- consiguió mascullar entre llantos silenciosos.
Al parecer toda su buena suerte no había sido suficiente para contrarrestar la mala que el apiñonado carga consigo de un lado a otro.
Ha conocido a Daffy por años, estaban bien, por fin su relación estaba bien ¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando podían estar juntos sin dudas absurdas o temores irracionales? No que en algún momento se le hubiera ocurrido que algo como esto sucediera, pero sin duda debe confesar que por lo menos un par de veces durante su juventud deseo que le cayera un yunque encima o que un tráiler lo arrollara, sin embargo, no ahora… nunca ahora y no así, jamás así.
Escucho pasos detrás de él e hizo su mejor esfuerzo por detenerse, limpiándose las lagrimas de la cara para poner atención a quien ahora le extendía un pañuelo.
- 'Soy el doctor…-….'- no escuchó su nombre –'El Sr. Duck sufrió múltiples…'- realmente no estaba escuchando casi nada, lo único que podía hacer era ver ese cuerpo semejante al de Daffy, inerte sobre la cama. –'Estamos haciendo lo mejor posible por…'- Apenas esa mañana estaba de pie, con una inusual sonrisa y esos hipnotizantes ojos verdes. –'Pero debo ser honesto, las probabilidades de que…'- "Nos vemos en el aeropuerto, Bugsy" eso fue lo que dijo antes de salir por la puerta. –'…son muy pocas. Aun así, haremos todo lo que este en nuestras manos por salvarle la vida'-
Salvarle la vida no bastaba, Bugs lo quería de regreso, quería devolver el tiempo y evitar que todo esto pasara, no romper aquella taza, poner la alarma y acompañarlo al set de grabación. Tal vez así sería el en esa cama y no tendría que estar sintiendo como su mundo entero se desmoronaba.
Hurt/Comfort
Las cosas que no dices, lo que ignoras y guardas se convierte en voces en tu cabeza, en sombras sobre tu espalda, en fantasmas a tu alrededor y pesadillas que interrumpen noches tranquilas.
Daffy abrió los ojos de golpe justo antes de que el puño de su padre proyectara contra su rostro.
Tomo una bocanada de aire y gracias a lo que fuera que existe en los cielos, no tiene ocho años, no está en esa vieja casa con olor a polvo y cigarro, ni esta a punto de recibir una paliza como solía ocurrir todos los días.
Su madre no llora en la mesa del comedor y no lo mira con odio por parecerse a alguien que detesta. Su padre no grita ni azota puertas, tampoco lo golpea hasta dejarlo inconsciente en el piso y no tiene que esconderse debajo de la cama para cerrar los ojos y tapar sus oídos mientras los escucha pelear con puños y gritos en la sala.
Sin embargo, aun a sus 26 años sigue teniendo estos flechazos de viejos recuerdos que lo levantan de sus siestas y lo dejan en un estado de pánico que lo hace querer ocultarse bajo la mesa y tener un tanque de oxigeno cerca.
Levantándose del sillón, se tambaleo rumbo al baño.
Se encontraba despertando en plena fiesta de fin de año, con una resaca y un pésimo ataque de pánico. Por eso no estaba en su casa y sus compañeros de trabajo yacían tirados por todos lados, dormidos entre botellas de licores caros y decoraciones hechas pedazos.
Esquivando con dificultad los cuerpos profundamente dormidos en su camino, llego a la primera puerta que vio y entro sin dar aviso.
Estaba oscuro y le pareció escuchar a alguien levantarse y decir algo, pero no importaba, tenia que llegar al baño.
Abrió una puerta mas y por fin, la seguridad de un baño perfectamente blanco, le abrió la oportunidad de esconderse hecho un ovillo en la impecable y fría tina.
Entre la oscuridad cerro los ojos y se cubrió los oídos con las manos, pero aun así era capaz de ver a su padre, escuchar las palabras de odio de su madre y era como ahogarse en gritos, pues no podía respirar, sin importar cuan profundo inhalara, sus pulmones parecían no llenarse con nada.
Es un adulto exitoso. Consiguió dar un salto de una vida miserable a una llena de lujos y reconocimiento, y aun así no podía evitar las memorias que lo asechaban hasta ahogarlo en respiros desesperados, un incomodo sudor frio y patéticos sollozos de un niño convertido en adulto demasiado pronto.
¿Cómo un comediante de primera puede tener tantos ataques de pánico que lo hacen sentirse como un triste desquiciado a punto de tener un infarto? Resultaba hasta simpáticamente irónico el pensarlo.
Si en su mente no estuviera el recuerdo de la peor paliza de su vida entonces habría notado el sonido de la puerta al abrirse, o si sus ojos no estuvieran cerrados con tanta fuerza hubiera tomado en cuenta la intensa luz que se encendió.
Lo que si consiguió detectar fue el toque de una mano cuidadosa sobre su hombro y brazos que lo rodearon con fuerza, sosteniéndolo como si intentaran evitar que cayera mas profundo en el abismo de su mente y tan pronto el tacto dejo de hacerlo temblar, sintió como era mecido adelante y hacia atrás…
- 'Inhala…'- la voz conto despacio hasta diez. –'Exhala'- volvió a contar. -Una vez más, Doc. Inhala'- escuchó junto a su oído.
Abriendo los ojos de golpe, no fue necesario que volteara para saber quien era. Lo sabia por su forma de hablar, el timbre en esa voz y la tez pálida de esos brazos.
Pasaron cinco minutos que parecieron casi una hora para él, antes de que pudiera respirar, realmente respirar otra vez.
Su padre había vuelto al rincón más oscuro de su mente, su madre regreso a la caja fuerte en la que permanencia guardada y ese niño que creció demasiado rápido, por fin consiguió tranquilizarse.
- '¿Qué haces aquí, dientón?'- se las arreglo para hablar con esa rara voz temblorosa y ronca. Al menos ya no sentía que el corazón se le salía y la mano que se encargaba de sobar su espalda ayudaba a bajar la arritmia que llevaba.
- 'Aquí vivo, Duck'- rio antes de contestar, dándole a entender lo absurda que era su pregunta.
- 'No me refiero a eso, despreciable cara de conejo'- frunció el ceño, eso era bueno, estaba regresando a la normalidad.
- 'Estaba por pasar una buena noche con una chica cuando un loco se metió a mi cuarto y se encerró en mi baño. Digamos que se me hizo extraño que no encendiera la luz y aun que nos conocemos de años, Daff… eeh… no creo que quisieras escucharme tener sexo con alguien al otro lado de la puerta.'- respondió casualmente, sin dejar de moverse junto con él para mecerlo lentamente.
- 'Acertaste en eso, Bugsy'- sacudió la cabeza, intentando desaparecer la imagen de Bugs teniendo sexo con una mujer. Era casi tan malo como tener las memorias de su infancia reproduciéndose en su mente.
Lo menos que necesitaba en esos momentos era tener otro ataque gracias a una imagen ficticia de su amor platónico acostándose con alguien que no fuera él. Podía sobrellevar los problemas en su cabeza, pero debía de ser uno a la vez.
- 'Y eeh… ¿Te pasa esto a menudo?'- por supuesto que preguntaría, Bugs no era un maestro de la discreción todo el tiempo y menos cuando se trataba de él, era como si el pálido lo hiciera para tener algo mas de que mofarse.
- 'Solo en las fiestas de trabajo'- soltó una risa agria, recargando la frente sobre sus rodillas, deteniendo el movimiento del pálido. –'Pero, no es nada de que preocuparse, Dientón. Dame cinco minutos y te dejare tranquilo con tu chica'- Necesitaba tiempo para retomar la compostura antes de verlo de frente.
- 'Ella se fue desde que entraste, Doc'- rio una vez más. –'Creí que te encontraría vomitando por todos lados, pero… sin duda no me esperaba esto'- la mano que sobaba circularmente su espalda, comenzó a subir y bajar sobre esta, como si aun intentara relajarlo. –'¿Puedo preguntar?'-
Estaba demasiado cansado como para replicar. Cada vez que esto ocurría, era como si corriera un maratón a toda velocidad y terminaba tan agotado que apenas y podía caminar, pero esas son solo las secuelas físicas… su estado mental es lo más preocupante, pues si pudiera ponerlo en palabras diría que era como si su cerebro fuera una malteada derramándose por un agujero en su cráneo.
Es un milagro el que pudiera hablar y no estuviera balbuceando incoherencias.
- '¿Qué es lo que quieres saber?'- clavó los ojos en los pies descalzos junto a los suyos, para después subir un poco por la pierna descubierta y caer en la conclusión de que… si, muy seguramente Bugs estaba en ropa interior.
- '¿A quién le tiene tanto miedo el "gran" Daffy Duck?'- la voz cantarina no sonaba a burla, sino a una imitación absurda de interés con toques de cariño. Nada que fuera real… o al menos eso pensaba el apiñonado.
Se quedo en silencio por un momento fijando su vista en la pared de enfrente, pudiendo imaginar el rostro de su familia en el azulejo blanco.
- 'A ellos'- hizo un gesto hacia la imagen invisible. –'A… lo que paso'-
- '¿No es nadie que conozca o nadie que este aquí?'- sonaba como un detective hablando con una victima como si deseara que dijera el nombre de su agresor.
- 'No. Ni siquiera están con vida'- estiro el brazo para tocar con la punta de sus dedos el azulejo. –'Y aun no puedo olvidarlo'- se rio de si mismo, de lo patético que era y de lo simpático que resultaba estar ahí hablando de esa manera con la mayor estrella de la empresa.
- 'Eso es bueno para ellos o habrían tenido una declaración de guerra por parte de Bugs Bunny.'- la mano en su espalda se detuvo sobre su hombro.
- 'Pff ¿y qué harías, dientón? ¿Matar a mis padres?'- la carcajada burlona que soltó se apagó rápido ante los brazos que lo rodearon con firmeza.
Se quedaron en silencio por unos minutos, él pensando en maneras de deshacerse de la incomodidad y Bugs solo recargando su barbilla sobre su hombro.
- '¿Quieres tomar un baño conmigo, Duck?'- la propuesta llego de la nada, provocando que Daffy volviera su mirada hacia el pálido aun detrás de él, para poder verlo con toda la incredulidad ahora pintada en su cara.
- '¡¿Qué?!'- Consiguió decir, pero lo único que recibió de respuesta fue una sonrisa tranquila por parte del pálido antes de que este le ayudara a ponerse de pie.
La tina no tardo nada en llenarse y sin saber precisamente en qué momento accedió, se deshizo de su ropa evitando el mirar hacia Bugs quien se metió primero, agregando algo que parecían ser sales aromáticas y un liquido que no tardo en llenar la superficie de burbujas.
Sin atreverse a ver hacia aquellos ojos que sentía sobre su cuerpo, se metió en el agua caliente, dejando escapar un suspiro de satisfacción ante la sensación de calor que comenzaba a aliviar tanto su cansancio físico como mental.
- '¿Mejor?'- le escucho decir y Daffy solo asintió, permaneciendo con sus ojos cerrados para disfrutar del agua.
Dedos sobre su pierna y miro rápidamente hacia su acompañante. ¿En que momento se había acercado?
- '¿Quieres sentirte aún mejor, Duck?'- las palabras fueron básicamente susurradas frente su cara.
Sin atreverse a dar una respuesta verbal, Daffy solo asintió una vez mas y cerro los ojos cuando las manos pálidas se colocaron sobre su rostro.
Un beso sobre su mejilla y otro en la frente, fueron suficientes para darle la valentía que necesitaba para robar un beso de los labios rosados de Bugs.
- '¿Mejor?'- dijo con un tono burlón, haciendo reír al pálido.
- 'Si, Duck. Mucho mejor'-
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Muchas gracias por los reviews y Kudos!
No ando muy bien últimamente. Perdón si esto no está bien escrito.
Espero les guste.
