Día de la cita - A la tarde en el departamento de Valentina
- ¿De qué te ríes? - Para sorpresa de Valentina, Camila entraba por la puerta del departamento a la carcajada pura - Pensé que tenías una academia de danzas por dirigir y que tenías cosas importantes que hacer - Ella misma había decidido trabajar solo en la mañana porque quería prepararse para su cita con Juliana y porque de nada servía estar en su oficina mirando el techo, si en lo único que podía pensar era en la morena, en la mirada de la morena, en los tatuajes de la morena y en la boca de la morena haciendo cosas en ella, y en Juliana escondiéndose en su cuello, y en el miembro duro de Julians sobre ella... En fin, decidió tomarse la tarde libre. Planeaba hacerse unas máscaras de pepinillos, relajarse en el yacusi, depilarse, no porque pensara acostarse con Juliana, pero de todas maneras siempre es bueno estar lista. En fin, Valentina quería entrar en estado de cita total y disfrutar de la tranquilidad de un departamento sin sus amigas. En realidad técnicamente hablando no era Camila la que la molestaba, sino más bien Lauren, pero Valentina sabía que la bailarina era el punto de irritación de Lauren, asique si no estaban las dos su tarde pre cita se iba a hacer más llevadera. Desgraciadamente sus planes se arruinaron a penas la bailarina entró al departamento matándose de la risa.
Valentina esperaba una respuesta de la bailarían, pero cada vez que Camila intentaba hablar volvía a reírse sin parar. La castaña terminó por tirarse en los sillones y Valentina la siguió con su mascarilla listo para aplicar. Mientras esperaba a que la bailarina cesara su risa, con sus dedos se lo ponía en forma circular por todo su rostro. El último toque eran dos rodajas de pepinos sobre sus ojos.
- Oh Dios... déjame un poco - la bailarina le sacó el cuenco y empezó a aplicarse lo que quedaba.
- ¿Me vas a decir que es lo gracioso? - ya era hora de que dejara el misterio.
Camila volvió a sonreír y por un segundo Valentina tuvo miedo que de volviera la risa imparable, pero esta vez la voz de la latina salió sin parar - Vengo de ver a Shawn - contó como si eso resolviera el enigma.
Valentina frunció el ceño cuando la latina nombró a su novio, todavía no superaba a la Lauren totalmente ebria que se encontró en su propia oficina cuando volvió de hablar con Juliana. SI no hubiera sido por la felicidad de la castaña probablemente Karen estaría en la calle por haber dejado que Lauren acabara con las botellas de champagne. Lo que sí hizo fue llamara a Camila inmediatamente y preguntarle porque Lauren no paraba de llorar y de balbucear que Camila ya no la amaba y que ahora iba a tener pequeños chocolatitos y toda clase de cosas que solo se le escuchan a la ojiverde cuando está pasada de alcohol. Si no hubiera sido porque la bailarina le empezó a contar que se había formado una nueva leyenda en el estudio de tatuajes llamada "Los gritos de Valentina", de lo cual la castaña no estaba para nada avergonzada y porque Camila le contó de la broma de los chicos a Juliana acerca del cartel que le hicieron y de cómo Julians los despidió a todos, lo más probable es que Valentina hubiera regañado a Camila por dejar a Lauren rodeada de botellas con la noticia de su noviazgo. Además que apenas la empresaria le contó de la cita con Juliana, la bailarina empezó a hacer todo tipo de planes entusiastas para que salieran en una cita de a cuatro, a elegir vestimenta para la castaña y a expresar su enorme felicidad que dejó un poco enterrado el tema de Lauren. Esa noche la latina no volvió al departamento y cuando, al a mañana siguiente, Valentina quiso entrar a la oficina de la chica recibió un enorme "vete de aquí" como respuesta. Normalmente la castaña hubiera insistido, es más, hubiera entrado igual, pero esta vez y con un muy buen criterio se alejó rumbo a su propia oficina. Solo le escribió más tarde para hacerle saber que se iba temprano y para contarle de su cita, la respuesta que recibió de la latina le preocupó bastante a decir verdad. "Me alegro por ti y por la rarita, de corazón" Valentina se quedó examinando el mensaje varios minutos, sabía que la noticia de que Shawn y Camila eran novios le había hecho profundos daños a la latina, pero nunca creyó que iba a sacar la parte sentimental de ella a flote. Respiró hondo y salió del edificio esperando que Lauren no hiciera estupideces.
- ¿Recuerdas que te conté que hoy iba a almorzar con él? - Camila la sacó de sus pensamientos.
- Lo se, me lo dijiste anoche ¿pero cuál es el motivo de la risa? - aun no lo entendía.
- Cuando llegué los hijos de puta le habían preparado todo tipo de vestimenta a Juls para ponerse esta noche, el estudio parecía la tienda de modas de Santi - Valentina sonrió cuando imaginó a la morena entre medio de ese lio - Pobrecita, la estaban molestando demasiado - agregó Camila - Mike le hizo probar un smoking blanco porque le dijo que iba a combinar a la perfección con tu piel, cuando salió vestida para mostrarles la estaban esperando con arroz para tirarle y le empezaron a cantar la marcha nupcial Val, hubieras visto su cara. Cuando la calmaron, Tina la convenció de que se probara un vestido... - la cara de Valentina lo dijo todo, la sola situación era inimaginable y tampoco del gusto de Valentina, si su chica estaba incomoda ella también lo estaba - Lo se - le dijo Camila al ver su cara - Pero le dijeron que a ti te gustaban las chicas y por ende lo mejor era que se vistiera como una, la tienes loca Valen, porque la muy inocente fue y se puso el vestido - dijo - Y no solo eso, le dieron un par de tacones...
- No... - Valentina estaba sufriendo por la morena.
Camila sonrió y asintió - La hubieras visto, no podía hacer ni dos pasos seguidos - le contó - Y para colmo el vestido era muy ajustado y se le notaban todos sus atributos... - ya sabemos de qué atributos hablaban.
- Dios, dime que hizo por favor - Valentina no sabía si reírse o llorar.
- Bueno... cuando Shawn le dijo que necesitaba un tercer tacon para su otra pierna, un taco voló hacia su cabeza y le dio en la frente - la bailarina tuvo que practicar primeros auxilios con su chico - y el otro iba para Mike cuando le dijo que más que taco necesitaban un zapato de payaso, pero fue más rápido y lo alcanzó a esquivar - Contó Camila que había presenciado el momento en vivo - Son unos malvados - en el estudio no le dejaban pasar una a nadie.
La castaña llevó una mano a su boca para que no se le escapara una risa. De solo imaginarse la cara de la otra chica le daban ganas de estar ahí para que pudiera esconderse en su cuello - Mi vida, la están haciendo rabiar... pobrecita - Valentina se mordía el labio pensando en el sufrimiento y los nervios de Juliana.
- Eso no es nada - había más parece - Shawn agarró el teléfono del estudio y simuló que tu habías llamado para dejarle dicho a Juliana que habías suspendido la cita porque no podías encontrar preservativos de su tamaño - a Valentina no le gustó la broma, que la cita se suspendiera no era para nada de su agrado.
- Oh Dios, Juliana puso la misma cara - dijo la bailarina - Se encerró en su oficina y no quiso salir hasta que le aseguraron que era mentira... tenemos que convencerla para que se compre un celular Val - no necesitaba que nadie se lo dijera, eso estaba en la agenda de los temas a tratar con Juliana.
- No me gusta que se metan con ella - Valentina se iba a encargar de fulminar a cada uno de los tatuadores.
Camila sonrió - Así son ellos, bromean todos con todos, son como una familia, un poco disfuncional, pero familia al fin. Son los amigos de Juls - explicó a su manera.
Valentina asintió dándole la razón a la otra chica. A decir verdad, si lo pensaba bien, la morena se veía cómoda en su estudio, de hecho es uno de los lugares donde Valentina la vio desenvolverse lo menos raro posible y eso para Juliana era decir mucho ya.
- De más está decir que los despidió a todos de nuevo - agregó Camila volviendo al tema anterior. De repente la cara de la exrubia cambió.
- ¿Qué pasa? - le preguntó Valentina notando el grosero cambio.
- El otro chico... el desagradable, Jesse...
Un horrendo escalofrió recorrió la columna de Valentina - Es detestable - comentó recibiendo el apoyo de su amiga.
- Si, pero además, Juliana preguntó por él y todos se miraron entre ellos sin decir nada. Juliana agarró el teléfono del estudio e insistió varias veces pero al parecer no pudo comunicarse con el. Estaba enfadada - concluyó Camila - Algo pasa con ese tipo - la latina había sacado sus propias conclusiones y Valentina también.
- ¿Tu ya sabes que te vas a poner? - Valentina asintió ante la pregunta de su amiga pero no reveló más información.
- ¿Y tú? - al parecer Camila también salía con su chico.
- ¿Me prestas el...
- ¡BUENAS TARDES A MIS QUERIDAS AMIGAS! - extrañamente Lauren llegaba de muy buen humor al departamento. La latina caminó hasta las chicas y dejó varias bolsas que traía en la mesita - ¿me dejaron pepino? - miró el cuenco vacío.
- Lo siento Lo, no sabía que querías una máscara también - se disculpó Valentina.
- Pues me voy a hacer una, porque... - miró a sus amigas expectantes - TENGO UNA CITA - aplaudió emocionada y se retiró a la cocina.
Valentina y Camila se miraron tratando de comunicarse, ninguna de las dos sabía nada. - ¿Tu? ¿Una cita? Lo, no sé si sabes, pero al sexo casual no se le puede decir cita - le explicó Valentina.
Lauren giró los ojos - No es sexo casual, es una cita, una verdadera cita - aclaró volviendo de la cocina con su propia mascarilla - Además yo no... ¿Por qué me miran así? - no le gustaba nada que la miraran como si fuera un alíen - ¿Acaso ustedes son las únicas que tienen derecho a salir con alguien? ¿Son las únicas que pueden tener una pareja y ser felices? Quiero decir Camila tiene a su pelinegro, tu a tu rarón y yo a mi chico - dijo tratando de ocultar la culpa por la mirada que estaba recibiendo de Camila.
- Espera... espera... ¿Dijiste chico... con O? - Valentina estaba segura de que había escuchado mal.
- Encima de culona, sorda - no tenía nada que ver pero a Lauren no le costaba nada meterse con el trasero de Valentina cuando no estaba Juliana cerca - Si dije chico... con O - le sacó la duda.
- ¿Estás hablando en serio Lo? - esta era la clase de cosas que Valentina temía que hiciera Lauren.
- No veo cual es el problema - dijo la ojiverde tirando su cabeza para atrás para que no se le cayeran las rodajas de pepino que se había puesto en los ojos.
Valentina miró a Camila buscando apoyo, pero la bailarina seguía mirando a Lauren fijamente sin decir nada - El problema es que tu... eres... eres GAY, super gay, enormemente gay - le dijo su socia -No conozco a alguien más gay que tu Lo. Desde jardín de infantes te metías debajo de la mesita para mirarles las bragas a nuestras compañeritas.
- No creas que me olvide de tu braga con ositos cariñosos Val - le recordó que no era solamente a su compañeritas a las que miraba.
- ¿Ves? A eso me refiero... Lauren tu eres gay... G... A... Y - deletreo - Gay - una vez más e iba parecer un hechizo.
- Primero que nada Val - la calma de Lauren hacia saber lo bizarra de su idea - Para que sepas yo he tenido muchas relaciones con hombres...
- Si, lo se - le aclaró Valentina - Y también se que solo lo hacías para que tu madre te dejar en paz. La mitad de esos hombres eran o son gay también Lo... es una locura - Valentina no podía dejar que su amiga derrapara.
- Mi madre no tiene nada que ver con mi cita con Dereck...
- ¡CON DERECK! - Para Valentina esto era el colmo, la empresaria sintió a Camila reírse disimuladamente - ¿El amigo de tu hermano? - Lauren asintió - ¿El que curiosamente cada vez que tu hermano se estaba bañando entraba al baño sin avisar? - Otra vez asentía - ¿El que que curiosamente para cada fiesta de Halloween elegía disfrazarse de alguna princesa de Disney? - las cuentas no cerraban.
- ¿Cuál es tu punto Val? - Lauren estaba imposible.
- ¡Por Dios Lo!... ese chico es más gay que Santi, Mila, Lina, Lucas, el jugador de la NBA que salió del closet, Riky Martin, tu y yo juntos. Y además lleva años enamorado de tu hermano - si esto no resaltaba su punto no sabía qué lo iba a hacer.
- Para que lo sepas - se defendió Lauren mirando a su amiga con sus ojos pepinos - Dereck, es metrosexual y eso usualmente suele confundir a gente con mente cerrada como tu - la acusó.
- ¿No vas a decirle nada? - Valentina necesitaba refuerzos y quien mejor que Camila para apoyarla.
La otra castaña asintió - Lolo... Ojala Dereck sea lo que andas buscando - Camila no sabía si reir por la cara de decepción de Lauren o por la mirada que le estaba haciendo Valentina.
Disimulando lo mejor que podía Lauren aceptó con una sonrisa las gracias de Camila - Entonces Val - la latina hablaba con la castaña ahora - La leyenda de los gritos de Valentina llegó a mis oídos ¿Tienes algo que decir al respecto? - Al contrario de Juliana, Valentina sonrió orgullosa. Una no podía estar avergonzada de semejante orgasmo.
- ¿Tan bueno fue? - le preguntó Camila curiosa
Valentina asintió rápidamente y después un pensamiento que tenía se reflejó en sus ojos - Es solo que... - sus amigas no interrumpieron, sabían que era algo importante - Juliana... sabe cosas - dijo como pudo.
Cuál de las otras dos entendía menos - Oye Val, tengo pepino en mis ojos y no soy una puta adivina, vas a tener que darme más que eso - presionó por más información.
Valentina giró los ojos - Lo que quiero decir es que... Juliana sabe cómo complacer a una mujer ¿Entienden? - Quería tratar con sumo respeto el tema - Lo de ayer fue... WOW y cuando digo WOW, quiero decir WOW. Y eso que ni siquiera... bueno no hubo...
- No conociste al rarón básicamente - concluyó Lauren por ella - Y aun no veo cual es el problema. Yo también estaría desesperada por ese pedazo pero aun así, un adelanto es una adelanto - palabras crudas pero que se entendían.
- No es eso - Valentina estaba dispuesta a esperar todo el tiempo del mundo, bueno quizás no tanto - Es que sus "habilidades" - acompañó con sus manos el gesto de comillas - No coinciden con su forma de ser tan tímida ¿Entienden? Antes de ayer yo pensé que Juliana era virgen...
- Val - la interrumpió Lauren - Tu escuchaste lo mismo que yo cuando ella discutió con sus padres ¿O no? - Valentina asintió - Juliana no es virgen - agregó.
- Ya lo se LO, me refería a... olvídenlo - no creía que sus amigas la entendieran
- ¿Tienes curiosidad por saber cuántas hubo antes de ti y quien fue su "maestra"? - Había subestimado a Camila.
- Y eso que importa - para Lauren eso era una tontería - Si tu le tienes que decir con cuantos o cuantas estuviste no te alcanza la noche de hoy para hacerlo - exageró.
- Valen - Camila iba a ser más útil que Lauren seguro - háblalo con ella. Si hay alguien que puede sacarle esas cosas eres tu - aconsejó mientras era interrumpida por el celular de la castaña.
- Oh Dios mi madre de nuevo - La tenían cansada
- ¿Siguen con la remera de "I love Juliana Valdez"? - De más está decir que los padres de Valentina fueron los más emocionados después de su hija con la cita.
- No solo eso, ahora se han comprado gorras y banderas con el mismo lema - ignoró la llamada - Quieren que les cuente detalle por detalle de lo que tengo planeado, de lo que me voy a poner y encima todo para ella es "¿Y qué cara puso Juliana?" "No te olvides de pagar por ella Valentina" "No la dejes sola" "No la pongas nerviosa" "No juegues con ella" - Dios parece como si ella fuera su hija y no yo - Aunque podía hacerse la celosa, en realidad a Valentina le encantaba que sus padres se pusieran a favor de Juliana, los amaba por eso.
- ¿Y qué piensas hacer esta noche? Shawn y yo vamos a ir a cenar - contó Camila - ¿Estás segura de que no quieren ir con nosotros? - se lo había ofrecido apenas se enteró de la cita
- Te agradezco Mila, pero quiero a Juliana solo para mí - no tenía por qué ocultarle su posesividad a sus amigas - Además tengo algo especial para ella - agregó.
- Donde sea que vayan espero que en el estacionamiento acepten carritos de helado - comentó Lauren - O podrían quedarse a tomar un helado y así ahorrarías tiempo y dinero Val - ella sola se rió de su poco chistosa broma.
Valentina sonrió, realmente le importaba poco y nada si Juliana la pasaba a buscar en un camión de helados, eso era lo de menos. Había pasado toda la noche anterior y casi toda la mañana que estuvo en su oficina tratando de ver el mejor lugar donde llevar a Juliana. Era consciente de los problemas de socialización que tenía la morena y no pensaba exponerla a ninguna situación incómoda.
- ¿Y a ti a qué hora te pasa a buscar Dereck? - le preguntó Camila a Lauren.
- Lo tengo que pasar a buscar yo, no quiere que se le arrugue la ropa por manejar - dijo sin darse cuenta lo que eso significaba.
Camila y Valentina se miraron - Asegúrate de no olvidarte de comprarle flores Lo - le dijo Valentina para después pararse del sillón - y no te olvides de llevar protección - agregó haciendo reír aún más a Camila y esquivando la rodaja de pepino que le venía justo a la cara - Me voy a bañar - avisó. En unas pocas horas, una morena iba a golpear su puerta y tenía que estar lista.
Hora de la cita - departamento del trio temerario
- De acuerdo - Valentina bajaba las escaleras para encontrarse con una impecable Camila y una muy sexy Lauren - ¿Cómo estoy? - preguntó dudosa
- Estas hermosa Valen - le dijo Camila
- Me pregunto cuanto tiempo quieto puede durar el rarón si te ve así - comentó Lauren - Podrías haber tenido un poco de piedad con el Val, tienes a nuestra rarita caminando por los techos - agregó.
- ¿Creen que es mucho? - la castaña se miró a ella misma. Se había probado casi todo su armario, incluso estuvo a punto de irse a comprar ropa hasta que se decidió por un vestido corto tipo strapless que combinaba a la perfección dos telas. En la parte de arriba de la cintura era de color blanco y abrazaba a la perfección sus dos pechos, la parte de abajo era un satén plateado que dibujaba forma de pétalos por toda la falda, tanto la espalda del vestido, como la fina línea que separaba los dos colores era de un color negro intenso. El vestido estaba hecho para ella. Por supuesto que unos hermosos tacones de Manolo Blanhik negros terminaban el look de la exrubia.
- No le hagas caso a Lolo- le aconsejó la bailarina que a diferencia de Valentina estaba vestida en forma muy discreta con un simple vestido negro sin mangas, pero aun así se veía extraordinaria - Te ves perfecta y vas a volver más loca a Juls de lo que ya está por ti - agregó entusiasmando a su amiga.
Lauren giró los ojos mientras bebía un trago que se había preparado. Lauren no había puesto tanto esfuerzo como Valentina para vestirse, pero aun así con un sencillo vestido corto de mangas largas, mitad blanco y mitad leopardo se veía muy bien y sencillamente sexy - Val, hice esto para ti. Como sé que no te gusta tomar pastillas, y como yo misma no quiero ser tía ahora mismo... pensé que lo mejor iba a ser darte esto para que te cuidaras - Mientras Valentina había estado recluida en su habitación preparándose, Lauren había aprovechado el tiempo juntando bolsas de plástico y uniéndolas con una cinta pegativa para darle forma de enorme preservativo. Camila la vió hacerlo, pero se calló porque le pareció una buena broma.
Lauren sacó de atrás del sillón su enorme creación - Camz me ayudas - le pidió a la bailarina que agarrara una punta - Creo que aún es chico, pero con un poco de esfuerzo... ¡AUCH! - el almohadón de zebra que adornaba los sillones le había dado de lleno por su cabeza - Encima que cuido tu salud Val- se quejó Lauren sobándose la cabeza.
Valentina mordía su labio mirando la bolsa gigante que había logrado hacer Lauren, primero porque no quería demostrarle a la latina que le había parecido gracioso su regalo y segundo porque estaba nerviosa. En realidad no tenía pensado que pasara nada con Juliana esa misma noche, y tampoco le iba a admitir a sus amigas que ella misma se había encargado de comprar todo lo necesario por las dudas sus pensamientos fueran erróneos, pero aun así, si tenía que ser sincera consigo misma la ponía un tanto nerviosa el tamaño de Juliana. Es decir, ya demasiado había sentido Valentina de tan solo palpar a la morena o de sentirla contra alguna parte de su cuerpo cuando la abrazaba o cuando estaba muy cerca de ella, no se quería imaginar cómo iba a ser en vivo y en directo.
Golpes en la puerta del departamento la volvieron a la realidad y cientos de cosquillas invadieron su estómago. Valentina quiso ser más rápida que sus amigas, pero Lauren estaba más cerca y fue la primera en llegar a la puerta - Lauren... - el tono de Valentina le advirtió de cualquier broma que le podía hacer a Juliana, según tenía entendido la morena ya había sufrido demasiado con sus amigos.
Cuando la ojiazul volvió de retocarse el maquillaje, esperó encontrarse a una tímida Juliana en frente - Ya estoy lis... ¿Qué es eso? - se equivocó. En lugar de eso se encontró con una cunita gigante de color amarillo que al parecer Lauren había dejado en la mesita de la sala - ¿Qué es eso? - repitió mirando a sus amigas.
- Calma tus pelos decolorados Val, lo trajo un mensajero, así que guarda tus estúpidas miradas para el que mandó la tarjeta - le señaló una tarjeta que tenía en su mano.
Cuando vio todo lo que estaba adentro de la cuna, no necesito leer la tarjeta para saber quién se lo había mandado - ¡Dios! Voy a matar a mi madre - dijo mientras sacaba una enorme muñeca de trapo - Y a mi padre también - esta vez sacó un juego de mini palos de golf muy divertidos.
- Además si hay alguien que les va a enseñar al golf a los miniraritos va a ser la tía Lolo, no ese estúpido viejo con artrosis - si Valentina no hubiera estado tan enfadada con sus padres probablemente los hubiera defendido
Valentina seguía sacando todo tipo de cosas para bebes de ambos sexos del pequño mueble que le habían mandado sus padres - No lo puedo creer - agarró una remerita blanca que decía en letras negras "Mis abuelos me aman"
- "Querida Valensita - Camila le había sacado la tarjeta a Lauren y la empezaba a leer - Como no nos atiendes el teléfono, hemos decidido desearte mucha suerte en tu cita para esta noche, por este medio. Nos tomamos el atrevimiento de mandar algunas cositas que pueden resultarte útil - Las tres levantaron sus cejas ante la palabra - Cuida mucho de Juliana, mándale nuestros saludos y recuerda que dentro de unos días nos vemos para el tatuaje - Las tres se miraron irritadas, ese era el primer punto a tratar en la cita - Te amamos. Tus ya no jóvenes padres que a esta altura ya deberían tener muchos nietitos, recuerda que no nos queda mucho tiempo de vida - Lucia usaba técnicas muy bajas - PD: tu padre puso unas cositas interesantes también - Valentina revolvió hasta encontrar varias cajas de preservativos que no pensaba usar porque seguro Lucia ya se había encargado de manipular - Dice tu padre, que le digas a, cito tal cual me dijo "a la ojiverde que el único palo que sabe usar es ese que usan para bailar las chicas que el visita de vez en cuando (se piensa que yo no lo se)", que él es el único que le va a enseñar a sus nietos a jugar al golf - fin de la tarjeta o más bien carta.
Tanto Lauren y Valentina agarraron sus respectivos celulares. Mientras Lauren le mandaba mensajes de texto a León contradiciendo su post data, Valentina se había refugiado en la cocina para darle una buena reprimenda a Lucia. Camila eligió quedarse husmeando todo lo que habían mandado los señores Carvajal.
Golpes en la puerta hicieron que las tres se volvieran a juntar en la sala - Tengo que dejarte madre, pero esta conversación no se termina aquí - con esto dicho cerró la llamada y fue ella quien esta vez fue directo a abrir la puerta rogando que fuera la morena quien estuviera detrás de ella.
- Buenas noches Valentina - Shawn la saludó alegremente. El chico tenía puesto un Jean que le quedaba bastante grande para juicio de la castaña y una remera negra con una caricatura de Pinky el ratón amigo de Cerebro en su frente. Para acentuar su look se había puesto una gorra roja de costado. Quinn moría por ver la cara de Lauren tratando de aguantar toda clase de chistes racistas al respecto.
- Hola Shawn, pasa - lo invitó a pasar mientras Camila estaba arreglándose al baño.
El chico entró al departamento - ¡wow! Esto está increíble - dijo.
- Gracias, es un hermoso lugar - Valentina aceptó el cumplido.
- Bueno veo que llegaste - con otra copa en la mano la latina enfrentaba al recién llegado - ¿Cómo hiciste para encontrar el lugar? Tengo entendido que nunca habías venido para esta parte de la ciudad - la mirada de Valentina no la frenó.
Pero Shawn muy filosóficamente solo sonrió ante lo dicho - Es cierto, no suelo venir para Manhattan, pero ahora con mi novia viviendo por aquí - a la castaña le pareció que el chico acentuaba su voz en el pronombre "mi" - voy a venir más seguido - justo en la cara Lauren.
Valentina caminó hasta la cocina para buscarle una cerveza a Shawn y de paso le susurró un suave "eso debió doler" en el oído se su socia.
- Aquí tienes - Valentina le pasó la bebida
- Estás muy bonita Valentina - se sinceró el chico.
- Veo que tu target son las latinas - agregó con mala intención Lauren
Shawn la ignoró y volvió a dirigirse a Valentina - Juns estaba incalmable esta tarde - le contó.
- Ya me enteré de sus pequeñas bromitas - no lo dijo con un tono muy agradable.
- Oye - Shawn levantó sus manos en forma divertida - Es nuestra forma de querernos - explicó recibiendo una sonrisa no muy tranquilizadora por parte de Valentina - Valentin ¿puedo contarte como conocí a Julisns? - tanto la voz como el uso del nombre completo de la morena la hicieron prestar atención a lo que el chico tenía por decirle. Valentina pensó que se le venía una especie de charla protectora. La castaña asintió.
El chico se acomodó en el sillón - Yo era un chico problemático ¿sabes? - Ante la mirada de Valentina se adelantó a explicar más - Quiero decir, nada de drogas ni nada por el estilo, solo me metía en problemas muy seguido, faltaba al colegio para irme a fumar, a escuchar música o a tontear con mis amigos por ahí. Mi madre dice que en esa época siempre pensó que yo iba a terminar mal - contó riéndose - Un día de esos que habíamos decidido escaparnos de la escuela, como a mis dieciséis años, estábamos con un grupo de mis amigos pintando una pared enorme del barrio, de esas paredes que si te agarra la policía de seguro te ganas una buena noche tras las rejas - contó con experiencia - Y yo tenía la lata de pintura en mis manos, recuerdo que estaba haciendo un deforme deletreo de la palabra "Hip Hop" en colores azules y violetas - por la cara del chico en esa época no debe haber pintado muy bien. De repente Valentina recordó la pared que el mismo chico tenía en el estudio con un hermoso grafiti y concluyó que debía haber mejorado mucho su estilo - Cuando me di vuelta para cambiar la lata, me encontré que en la vereda de enfrente había una chica que miraba la pared detalladamente, casi como si la estuviera evaluando - rememoró - Era Juns - dijo - Debió haber tenido unos catorce años por ese entonces - calculó - Estaba en su pose clásica... tu sabes la del cuello torcido - el chico la imitó sin éxito y Valentina no pudo evitar sonreír - Estaba vestida con un jean y una remera de mangas largas, lo recuerdo muy bien porque esa remera aun la usa de vez en cuando, es la blanca con un monito en el medio - Valentina asintió recordándola ella también y además Lauren, que al parecer también estaba atenta al relato del chico, hizo un comentario tipo "más de una vez se la quise tirar y no me dejó" - En su rostro estaba cubierta de moretones y lastimaduras - no le gusto para nada, a Valentina, saber que la práctica de lastimarse venía desde hace mucho tiempo - Ella solo estaba parada mirando el dibujo, un par de mis amigos también la habían visto y decidieron empezar a molestarla. Yo los frené y caminé hasta ella por curiosidad, bueno me acerqué todo lo que pude, porque apenas ella me vio empezó a alejarse con cautela - reacción que también conocía muy bien la chica - Le pedí que se frenara y le pregunté qué tanto estaba mirando y si pensaba llamar a la policía... Después de un rato se concentró en mi rostro, en su misma pose, y agitó la cabeza en negativa y volvió a concentrarse en la pared. Yo agarré mi lata y seguí pintando no sin antes advertirle que no la molestaran - contó - Al día siguiente volvió a aparecer en el mismo lugar y volvió a mirarnos pintar y así pasó durante varios días hasta que me animé y le pregunté si quería intentarlo, y déjenme decirles, jamás, pero jamás había visto a alguien manejar la lata de pintura como Juns era... era... - pausa - era impresionante.
- ¿Y qué pasó? - A Lauren le faltaba la canchita.
- Juns empezó a unir todos nuestros estúpidos y horribles dibujos con formar y colores que nosotros no conocíamos, pasamos a ser nosotros los bobos que se le quedaron mirando, la pared estaba quedando espectacular, lástima que... bueno alguien le avisó a la policía y tuvimos que correr - el chico tragó saliva - A Juns le importó poco y nada la sirena de los azules, ella solo seguía pintando como si no existiera otra cosa en el mundo...
- ¿Se la llevaron? - le preguntó Valentina
- Antes de que la agarraran me saludó con la mano y con una enorme sonrisa - típico saludo de Juliana - Después no la vi más, hasta que fui a pedir empleo en el estudio y la vi, desde entonces trabajo con ella y somos amigos - contó con alegría.
- ¿Por qué me cuentas esto? - le parecía un recuerdo que no le incumbía.
El chico se acomodó en el sillón nervioso - Te cuento esto, porque la misma Julians que se pasó días y días esperando a que alguno de nosotros le diera la oportunidad de pintar la pared, que alguno le ofreciera la lata de pintura, es la misma que he visto que ha pasado días y días esperando en la vereda de enfrente, con su pose de costumbre, a que alguien la quiera, y ahora eres tú la que tiene la oportunidad de pasarle esa lata de pintura, no la desaproveches - era una buena semejanza - Y no cometas el mismo error que yo, no la dejes sola cuando llegue la policía - El muchacho se había arrepentido parece, de haber corrido sin asegurarse de llevarse a la morena con él.
- Ya estoy lista - Camila anunciaba su estado interrumpiendo el clima que había formado la anécdota del muchacho.
- Y hermosa como siempre - la saludó con un beso que Lauren prefirió no ver - ¿Nos vamos? - el chico había soltado una bomba y ahora quería huir.
- Chau Valen, chau Lern - saludó Camila saliendo del departamento con Shawn de su mano.
- Valentina - Lauren sacudió un poco los hombros de su amiga estática - Yo creo que también me voy a ir - La castaña asintió - ¿Quieres que espere a que venga la rarita? - nada cambia el nombre a esta altura, al contrario lo re afirma.
La empresaria le sonrió a su socia - Esta bien Lo, ve. Ya te deben estar esperando y tu sabes que a las mujeres no les gusta esperar - había tiempo para una broma más.
- Idiota. Ojalá que el rarón necesite una grúa para pararse esta noche - con la carcajada de Valentina, Lauren salió del departamento.
La castaña miró el reloj y suspiró, Juliana llevaba media hora de retraso. Maldijo el hecho de que la morena no tuviera celular e iba insistir en que le dejara que la misma Valentina le regalara uno. La empresaria se paró y fue por un vaso de agua para tranquilizarse, tenía tantas cosas que hablar con la morena que no sabía si le iba a alcanzar el tiempo, iba a tener que ceder un poco de las horas que tenía destinadas para besar y disfrutar de la piel de la tatuadora.
Media hora más tarde - departamento de Valentina
- Carajo - Valentina había decidido intentar llamar al teléfono del estudio pensando que la morena se había quedado embobada con uno de sus dibujos, pero nada lograba, el teléfono sonaba sin que nadie lo atendiera. Ya había llamado a Camila, y tanto la bailarina como Shawn le aseguraron que Juliana se había ido a su departamento cansada de las bromas de sus empleados. De más está decir que Valentina le terminó echando la culpa a ellos de la ausencia de Juliana.
Rápidamente caminó hasta las llaves de su Mercedes y salió como tiro del departamento. Tenía el presentimiento de que algo no andaba bien y no se iba a quedar como una estúpida esperando noticias. Su destino iba a ser su viejo departamento.
En el rato que Valentina tardó en llegar al departamento de Juliana.
Si ya de por si la castaña estaba intranquila por toda la situación, imagínense cuando vio una ambulancia estacionada justo en frente del edificio de Juliana, el corazón se le subió a la boca. Sin importarle un carajo, dejó el auto atrás del blanco vehículo y bajó lo más rápido que pudo, sabía que algo de esto era la razón de porque la morena no había llegado a su cita.
Cuando la castaña vio a un enfermero tratando de calmar a una desconsolada mujer, y que esa desconsolada mujer era nada más y nada menos que Guadalupe, la madre de Juliana no le quedó ninguna duda del porqué de la ausencia de la chica.
Valentina no dudó en avanzar hasta la mujer, subir al departamento iba a ser en vano, la castaña estaba segura de que a esta altura Juliana debía estar bien lejos de allí - Guadalupe - logró que la mujer dejara de discutir con el enfermero y la mirara, la castaña no pudo evitar notar el parecido de ambas miradas.
- Tu eres la amiga de mi hija... el otro día estabas con...
- Si soy yo, mi nombre es Valentina - le explicó tratando de que su voz calmada sirviera para tranquilizar un poco a la nerviosa mujer - Déjeme a mi - alejó al enfermero.
Valentina no supo cómo hizo, pero la mujer se abrazó a ella bien fuerte. Al principio Valentina se quedó tiesa, sin responder, fue cuando sintió el llanto de la mujer que decidió darle suaves golpecitos en la espalda
- Nosotros solo queríamos hablar con ella - dijo Guadalupe - Luciano y yo, hemos... hemos estado muy mal desde que la vimos, no queríamos dejarlo así - contó la mujer entre sollozos.
Como pudo Valentina y tratando de ser lo más sutil posible, levantó a la mujer para poder mirarla - Guadalupe, necesito que me cuente bien por favor - pidió.
- Pensamos que a lo mejor se había tranquilizado - Fue una voz de hombre que habló. Valentina pudo ver a Luciano acercarse, al parecer era el hombre el que había solicitado asistencia médica, porque tenía una venda en su rostro - Tiene una mano fuerte mi hija - comentó, parecía orgulloso de haber recibido otro puñetazo de Juliana. La empresaria sintió la necesidad de aclararle que Juliana no se consideraba su hija, pero se abstuvo de hacerlo en cuanto vio el calco idéntico que era la sonrisa del hombre con el de la morena.
- Íbamos a tocar la puerta, pero se nos anticipó y abrió antes - explicó Luciano - Estaba muy guapa, con un traje negro y... - el hombre miró a Valentina de arriba hacia abajo - ¿Iba a salir contigo? - cambio de tema, evidentemente la vestimenta de la castaña la había delatado.
Guadalupe, que había parado de llorar, miró a Valentina con una sonrisa - ¿Eres su novia? - le preguntó
La castaña no sabía qué contestar. Primero se había quedado pensando en la morena saliendo lista y muy guapa para su cita con ella, segundo el padre de la chica le preguntaba cosas que ella misma no sabía si tenía que contestar y después la mujer usaba una palabra que estaba anhelando llevar desde hace tiempo "la novia de Juliana"
- Por favor, ¿podrían contarme que paso? - volvió a lo importante.
- Solo queríamos hablar con ella - repitió la mujer - Pero apenas nos vio empezó a retroceder asustada y... y... antes de que pudiéramos decirle nada, se puso tensa y nos preguntó que hacíamos en su casa - contó
Era el turno del hombre de hablar - Le dijimos que sabíamos que no era fácil para ella, que no pretendíamos que nos dejara hacer lo que deberíamos haber hecho hace muchos años, que le íbamos a tener paciencia, como la hermana Ana nos aconsejó - Valentina supo que si la pareja había nombrado a la monja, a la hermana Ana le esperaba otra larga etapa de silencio por parte de Juliana.
- Luciano le aclaró que no queríamos nada más que hablar y explicarle lo poco que podíamos explicar, que después de que nos escuchara nos íbamos a ir y no nos iba a ver nunca más si ella no quería - Valentina pensó que eso le tenía que haber resultado un buen trato a la morena - Parecía más tranquila cuando le estábamos explicando nuestros errores pero... - la mujer volvió a temblar - Te dije que no deberíamos haberlo hecho Luciano - le reprochó a su esposo.
- ¿Qué hicieron? - Valenhina quería toda la versión
- Le ofrecimos dinero - Valentina cerró los ojos. No se podía imaginar una idea peor.
- Lo se - el hombre estuvo de acuerdo - Es solo que... nos ha ido bien en estos años y pensábamos que deberíamos... que podía...
- Pensaban que lo iba a ver como una forma de compensarla - Valentina adivinó la intención.
- Después de eso yo vi negro - al parecer allí había venido el golpe al hombre - Cuando me desperté Lupe ya había llamado a la ambulancia y no había rastros de Juliana.
Valentina sacudió su cabeza, no fue hasta que hizo el movimiento que se dio cuenta que la cabeza se le partía del dolor, se sentía mareada y la adrenalina precita se le estaba bajando, necesitaba sentarse. El escalón de la entrada al edificio le vino de diez, como pudo se sentó y puso su cabeza entre sus manos.
- ¿Estás bien? - Lupe se había sentado a su lado. Valentina negó a la pregunta.- Voy a llamarte un médico... - la mujer quiso pararse pero la castaña la frenó.
- Escuchen - se dirigió a ambos - ¿Tienen idea de lo que hace Juliana cada vez que ustedes aparecen? - les preguntó con una clara respuesta en mente. El hombre y la mujer se miraron para después negar casi coordinadamente.
- Ella... al parecer, cuando algo así le pasa, ella se siente culpable y... y... - Valentina cayó en la cuenta de que ni ella misma entendía bien el sentimiento de la tatuadora - Ella se mete en bares o en lugares para buscar peleas y recibir una buena paliza - les dijo como pudo.
- ¿Qué quieres decir? - no habían entendido del todo
- Quiero decir que en este momento, lo más probable es que Juliana esté recibiendo varios y fuertes golpes que la hagan sentir menos culpable por ser rechazada por sus padres - explicó y sintió como la mujer a su lado soltaba un chillido y después se tapaba la cara, Valentina no se molestó en consolarla.
Luego de un rato Lupe volvió a hablar - Yo era joven, no tenía ni una mísera moneda, mis padres me habían echado de casa, no sabía qué hacer. Estaba pérdida y confundida y mi estómago crecía cada vez más - Al parecer Valentina estaba presenciando las mismas explicaciones que recibió Juliana antes de huir - Esa familia era una familia de acogida, ellos suelen recibir a niños y encargarse bien de ellos, nos prometieron que se iban a hacer cargo como si fueran sus propios padres, pero... pero no sabemos qué pasó después - la castaña estaba cansada del llanto.
- La estábamos buscando hace veinte años más o menos - fue el hombre el que siguió - No había ni rastros, cuando volvimos a esa familia, nos dijeron que Juliana había sido adoptada por otras personas y eso nos despistó totalmente, no sabíamos que la habían dejado en la calle ¡esos malditos! - El hombre parecía verdaderamente afectado - Fuimos a Bostón, Chicago, Masachusses, hemos gastado miles y miles de dólares persiguiendo siempre a las persona incorrectas... recién hace un año, cuando una persona nos nombró la obra que tiene la Hermana Ana en su convento, decidimos instalarnos en New York...
- No pensamos irnos hasta que Juliana hable con nosotros - sentenció la mujer firmemente parándose del escalón
Valentina sacudió su cabeza en total desacuerdo - No, no pueden hacer eso - no iba a dejar que dañaran más a la chica - No pueden seguir apareciendo como si nada en la vida de Juliana y hacer que ella huya a destruirse. Lo único que van a lograr es que la muelan a golpes - o peor.
Lupe se enojó - Yo no pienso abandonarla de nuevo, ya lo hice una vez y es la peor decisión que he tomado en mi vida, no vivo desde ese estúpido momento, asique no me pida que me aleje señorita...
- Escuche - Valentina la calmó - No digo eso, pero hay que buscar otra forma - miró a los dos
- ¿Y qué otra forma si ella ni siquiera nos permite acercarnos? - el hombre ya había agotado todas sus ideas.
De repente a la ojiazul se le vino algo a la cabeza - Tal vez podrían escribirle - dijo sorprendiéndolos.
- ¿Escribirle? - la mujer no le veía nada útil a eso.
- Cuando yo era pequeña y me enojaba con mis padres, papá y mamá me dejaban pequeñas notas con todas sus razones, con disculpas, dibujos, notas, lo que sea y dejaban que yo sola las leyera y razonara o entendiera - Lupe aún no caía, pero Luciano habló primero.
- No es mala idea - dijo el hombre.
Lupe se negó pero Valenina volvió a hablar - Escríbanle y yo me voy a asegurar de que las lea - se comprometió - Cuénteles cosas, explíquenle, lo que ustedes quieran, denle tiempo para procesar todo esto. Ella les dio veinte cuatro años a ustedes - con esto dicho ya tenía convencida a Lupe.
Luciano le pasó una tarjeta - Este es mi número, hazme saber si llega por favor - le pidió el hombre con un brazo apoyado en su mujer.
Valentina asintió y los vio alejarse. Suspiró hondo y miró a su mal estacionado auto, iba a empezar con dejar su coche bien puesto, no pensaba moverse del departamento hasta que Juliana llegara.
