Oliwis!

Me paso por aquí para darles las gracias a tdos los que han esperado con ansia un nuevo capitulo y me han mandado mensajes ¡Muchísimas gracias!

Además, les tengo que avisar de que no quedan muchos capitulos para el final de esta hermosa serie .

PARA ESTE CAPÍTULO RECOMIENDO ESCUCHAR LAS SIGUIENTES CANCIONES:

-Side effects - Chainsmockers

- Crawling back to you- Daughtry

...oooooooooooooooooooooo...

CAP 31: Deberías olvidarte de ella.

-¿Quieres que le parta las piernas?

-Por dios Nel-chan, puedo con él yo solita

-Lleva semanas detrás tuyo Orihime, dos semanas quedándose en tu panadería casualmente tomando algo ¿No crees que se te ha ido de las manos?- Juro por dios que en una de estas me voy a quedar sorda y será por culpa de que mi amiga es una lunática y no para de gritarme a través del móvil.

-Creeme está todo controlado, no le he dirigido la palabra ni una sola vez, es como si fuera otro cliente.

-Ya Hime, pero no tienes otros clientes que sean tus ex ¿Entiendes? No sé, creo que no va a parar hasta que hableis.

-Voy a esperar a que se canse, llegará un momento en que vea que su vida me la sopla y me deje en paz.

-Espero que tengas razón y se harte pronto, no me imagino lo que tiene que ser ir a trabajar sabiendo que tu ex va a estar ahí todos los malditos días.

-Creeme no el algo que le recomiende a nadie.

Nel-chan tenía razón, en realidad llevaba más de dos semanas esperándome todos los días a que hiciera un momento para hablar y todos los días a mitad de turno se marchaba y me dejaba el dinero junto a una rosa roja. Para ser sinceros, tenía ganas de gritarle que me dejara en paz pero no me podía poner como una energúmena delante del resto de los clientes, no era algo profesional y por supuesto no era algo que mi jefe me fuera a permitir porque ponía en riesgo su negocio.

-Bueno, hablamos mañana que se me ha acabado el recreo y tengo que llevar a estos monstruitos a clase.

-Hasta mañana Nel-chan.

Colgué el teléfono y me dirigí al banco debajo del árbol de cerezo, miré mi teléfono una vez más esperando que su nombre apareciera en la pantalla, llevábamos tanto tiempo sin hablar que sentía que ya nada de lo que habíamos vivido era cierto, que tal vez todo fue un sueño, y lo único que tenía que me recordaba que todo había sido cierto eran nuestras fotos, por lo demás el mundo parecía decidido a separarnos como si ese fuera nuestro destino desde vidas pasadas hasta la actual.

-¡Hime!- Levantó la vista del teléfono y veo a Kurosaki acercándose a mí, su sonrisa es verdaderamente contagiosa, casi sin darme cuenta imito sus gestos y le devuelvo la sonrisa.- Uff, que calor- Sin mucho cuidado se deja caer a mi lado mientras elevo la vista al cielo casi perpetuamente tapado por las copas de los árboles- ¿Cómo estas?- Me vuelvo a girar para mirarle y sin mucho ánimo levanto los hombro como intentando decir que ni siquiera yo lo sabía - Entiendo…- El silencio vuelve a retomar nuestra conversación hasta que se sienta erguido y me vuelve a mirar - Sé que últimamente no he estado muy presente, después de todo lo que pasó con Ulquiorra no quería agobiarte y que me apartaras de tu lado- Kurosaki sabía todo lo que pasó con Ulquiorra, se lo conté sin entrar en mucho detalle en su vida pasada pero era verdad que después de contárselo a él y a Nel-chan me aparté de ellos, así que entiendo a que se refiere -Pero sabes que siempre que me necesites estoy aquí ¿No?

-Lo sé, créeme… Es sólo que últimamente mi vida es de locos

-¿Ha pasado algo?

-Sí y no… No sé, es todo muy raro- Doy un sorbo a mi café y retomo la conversación- Ishida ha reaparecido en mi vida- Ichigo no lo sabía todo de mi historia con Ishida pero sabía lo suficiente como para querer partirle las piernas.

-¿¡Qué!?- Asentí agotada.

-Sí, resulta que hace unas semanas dando un paseo iba pensando en… Bueno en mis cosas, y me salvó de ser atropellada por un coche, me llevó a tomar un café porque estaba congelada de frío y no, antes de que preguntes, no tengo ni idea de porqué le seguí. Quiero pensar que fue el shock del momento el no esperar verlo allí, el abrazo que me recordó a tiempos pasados… ¿El casi morir? No lo sé, el caso es que el dije que me iba y que se pasara por mi lugar de trabajo para pagarle el café porque en ese momento no tenía dinero, y desde ese día todos los días va a mi cafetería a tomar algo para hablar conmigo y al lado de la cuenta de me deja una rosa- Kurosaki no habla- Y quiero gritarle, quiero decirle que ha sido una mierda de persona conmigo y que no quiero que esté cerca mío, que quiero que desaparezca, pero nunca se queda hasta el final de mi turno y como no puedo gritar delante de los clientes… Sólo me queda hacerle el vacío hasta que se canse y deje de intentar hablarme.

-Orihime, esto no es normal, tienes que hablar con tu jefe y decirle lo que está pasando para prohibirle la entrada.

-No puedo hacer eso Ichigo, vale que me llevo bien con mi jefe, pero una cosa es llevarme bien con él y otra muy distinta es hacerle partícipe de los problemas de mi vida personal, no quiero juntar mi vida con el trabajo.

El silencio se vuelve a adueñar de la conversación hasta que Ichigo cambia de tema y por mucho que intento prestarle atención no soy capaz de desprender mi mente de Ulquiorra, de cómo me gustaría volver a hablar con él y de que aunque no volvamos a estar juntos no le quiero perder como amigo.

Para cuando salgo de la universidad se me ha hecho tan tarde que ni siquiera tengo tiempo de pasarme por mi casa a cambiarme de ropa, por lo que todo lo rápido que puedo me pongo a caminar dirección a la panadería.

-Buenas tardes Rukia - Me acerco al área de descanso y poso las cosas en mi taquilla -Ah, hola Hime, aun no te había visto ¿Cuando has llegado?

-Tranquila acabo de llegar.-Empiezo a ponerme el mandil-Por cierto ¿Qué te ha pasado estos días? No te he visto por la panadería ¿Has cambiado los turnos? - Rukia asiente

-Sí, esta semana era el cabo de años de Issana - Creo que nota mi desconocimiento y por ello prosigue- Issana era mi hermana, Byakuya era el marido de mi hermana, nuestros padres murieron jóvenes y cuando ellos dos se casaron me fui a vivir con ellos, por eso Byakuya es tan protector conmigo, tiene miedo de que me pase algo, jamás se perdonaría decepcionar a mi hermana. - Empieza a quitarse el mandil y abre la taquilla para coger un cepillo y arreglarle el pelo- Todos los años nos vamos un par de días.

-Lo siento mucho Rukia, no tenía ni idea - Me da una palmadita en el hombro y se echa a reír.

-Tranquila mujer, fue hace muchos años. Por cierto- Mira por al puerta del área de descanso- Hay un galán que lleva días esperando a verte

Ganas de matar, eso era lo que me estaba consumiendo según la oí hablar.

-Me preguntó por tí y le dije tus turnos para ver si coincidíais, de nada por presentarte al clavo que saca a otro clavo.

Antes de poder responder Rukia se ha marchado por la puerta y yo sigo ahí, petrificada como una gilipollas.

-Fantástico…

Ya sabemos quien le dió mis turnos a Ishida, por un momento temí que hubiera llegado a hablar con el jefe, después de todo no somos muchos empleados. Muy a mi pesar no tenía tiempo para planear el perfecto secuestro y abandono de Ishida en el punto más remoto del mundo.

Por ello, sin darle más vueltas a las ganas que tenía de meterle laxante en el pastel tome una larga bocanada de aire y salí del área de descanso dentro de una hora y media aparecerá, y en dos horas y media se marchará, sólo tengo que ignorarlo igual que siempre.

-Lo mismo de siempre- Ishida me espera en la mesa con un libro cuya portada no reconozco y, como no, la maldita rosa. No le dirijo la palabra, simplemente apunto la orden y me doy la vuelta.- No pienso darme por vencido Orihime, necesito hablar contigo.

Le miro de arriba a abajo y estoy por estallar y gritarle cuatro cosas cuando…

-Harías bien en olvidarte de ella- Siento algo duro contra mi espalda y un aliento mentolado rodeándome.

Cuando me giro vuelvo a ver lo mismo que la primera vez:

"Llevaba un gorro de lana negro que hacía juego con los rebeldes mechones de pelo que, desordenados, caían por su cara y hombros. Su rostro era pálido, no en exceso, pero sí bastante pálido en contraste con esos ojos verde césped. Eran tan verdes cómo los bosques de los trópicos, y tan electrizantes como una tormenta en una noche de verano.

Bajé un poco la vista hasta sus labios, a primera vista eran color crema, pero si te fijabas un poco más llegaban a tener cierto tonillo sonrosado. Al observar mejor sus labios ví que tenía una perforación en el labio inferior, y que en éste tenía una especie de aro del que salían dos bolas negras pequeñas. Volví a mirar su rostro en busca de más perforaciones y encontré una. En su oreja izquierda tenía un pendiente blanco en el borde y negro en el centro.

Y en su mano derecha una pulsera de cuero color madera con varias tiras sueltas que se entrelazan en el engarce de la pulsera."

La única diferencia con respecto a la primera vez que le vi, es que la gabardina que lleva hoy le tapa los tatuajes.

Ishida nos mira a ambos y con una sonrisa socarrona abre el libro ante la mirada suficiente de Ulquiorra.

-Veo que no será una velada tan agradable como la de otros días. - Pasa una de las páginas tras lamerse el pulgar y el dedo índice- Le invitaría a sentarse pero me temo que va a declinar la oferta o ¿Acaso me equivoco? Señor…- Levanta la mirada del libro filosa como una daga y la dirige a Ulquiorra.

-Ulquiorra, Ulquiorra Cifer ¿Y usted es?

-Oh perdone, que falta de modales preguntar su nombre sin haberme presentado antes- Se levanta del asiento y le tiende la mano- Mi nombre es Uryuu, Ishida Uryuu.

Ulquiorra mira la mano y tras pensárselo unos segundos la estrecha.

-Espero que entienda que no recite el típico "encantado de conocerle".

-Supongo que la cordialidad es algo que no podemos esperar en estas situaciones, pero por lo que veo estamos en desigualdad de condiciones, usted parece conocer más de mí que yo de usted- Ishida se vuelve a sentar y siento cómo Ulquiorra se separa de mí con su siguiente frase- Aunque eso se podría arreglar si aceptara sentarse.-Vuelve a abrir su libro y le veo centrar su atención en él, como si ya supiera que Ulquiorra iba a aceptar la oferta, como si tuviera control completo sobre la situación y supiera que iba a ganar esta partida.

Y en efecto, tenía razón. Ulquiorra me susurra un "No te preocupes" justo antes de sentarse frente a Ishida.

Poco después Ishida desapareció de la panadería, aunque no sin antes dejar una rosa y haber pagado su parte de la cuenta.

-¿Qué es lo que habéis hablado?- Tuve que esperar a que se acabara mi turno para poder hablar con él. Para cuando salí del área de descanso él ya no estaba, por un momento pensé que se había marchado, pero me estaba esperando por la entrada trasera.

-Nada importante- Comienza a caminar y sin poder evitarlo imito su ritmo

-¿Enserio? No era lo que parecía cuando Ishida se marchó- Le acuso con la mirada poniéndome frente a él pero me esquiva y sonríe con aire de suficiencia.

-Te habrá parecido eso pero sólo era una educada conversación entre clientes de una panadería, nada más.

-Si vas a mentir busca excusas más simples.

No me responde pero puedo notar como su sonrisa se agranda.

Me giro para mirarle con más detenimiento, últimamente no hace esa extraña mueca fantasma que antes llamaba "sonrisa" o al menos "intento de sonrisa", ahora realmente sonría ya no parecía contener sus sentimientos.

Tal vez abrirse sobre su pasado le haya hecho bien… No

Orihime centrate, no es tu problema

Íbamos caminando en un silencio tranquilo, yo mirando el paisaje y él mirándome.

-Oye ¿Quieres quedarte a cenar en mi casa?-Los dos nos quedamos quietos en el rellano que conduce a nuestras respectivas puertas, yo con las llaves en las manos y él con las manos en los bolsillos- Es viernes de pizza sólo lo decía por eso, pero si no quieres no pasa nada.

Me debato entre correr a su lado e impedirle que entre a casa y permanecer impasible. Antes de poder tomar una decisión él ya ha traspasado el umbral de su puerta y yo sigo en el frío y viejo rellano que nos conecta y a la vez nos separa.

Entro en casa con la convicción de no ir a su casa, dejo el abrigo en el vestíbulo y tras rellenar la comida a gordi-gordi me acerco al cuarto de baño para darme una ducha caliente antes de ponerme a cenar. Abro el grifo del agua caliente y empiezo a deshacer la trenza que me había hecho por la mañana, me miro al espejo y lo primero que noto es que no quiero estar aquí, normalmente para ducharme llevaba música, hoy a duras penas me había arrastrado hasta el baño.

Me giro rápidamente para cerrar el grifo y a riesgo de resbalar por el pasillo corro hacia mi habitación con el gato persiguiéndome los talones. Abro el armario y frenética busco la camiseta de las pizzas, esa camiseta que me regaló después de quedarme a cenar en su casa, la maldita camiseta que lo empezó todo.

Me quito la ropa y me pongo unos joggers de addidas, la camiseta, una chaqueta sudadera rosa y unas simples zapatillas de conejo de andar por casa, cierro la puerta tras de mí llevándome móvil, monedero y llaves y me encamino a casa de Ulquiorra.

Justo antes de tocar la puerta se escucha el chirrido de la puerta, y ahí estaba él, con su pelo rebelde, con esos ojos verdes que te desnudan de fuera a dentro, con esos pantalones grises, con al puñetera camiseta de las pizzas y por su puesto con el maldito piercing que me traía loca desde el primer día que le vi.

-¿Entonces? Supongo que la propuesta sigue en pie ¿Me equivoco?

-Para nada- hace una reverencia señalando su vestíbulo- Como si estuvieras en tu propia casa.

-Con su permiso- imito su reverencia y entro en su casa, sé que me está mirando, y sé que sigue sonriendo, e intuyo que se está mordiendo los labios por el sonido metálico que hace el piercing contra sus dientes, pero no digo nada, hago como si no hubiera ocurrido nada.-Has cogido mi preferida - Me giro buscándole y nuestras miradas se cruzan mientras pasa junto a mí.

-Sabía que no podrías resistirte a mis encantos- los dos nos sentamos en cojines frente a la mesita de té del salón y empezamos a comer.

- ¿Y bien?- Me giro en su dirección y noto como la mozzarella se desliza desde mis labios hasta el mentón. Me tomo mi tiempo antes de contestar.

-¿Y bien qué?-No espero a que responda y vuelvo a degustar otro trozo de pizza.

-Ishida Uryuu es tu ex si no me equivoco- Asiento- ¿Qué hacía tu ex en tu trabajo?

Sabía que no me lo estaba preguntando por curiosidad y, también sabía que no me estaba preguntando nada a modo de reproche pero por algún motivo me repateaba que Ishida fuera nuestro tema de conversación después de pasar más de un mes ignorandonos como si fuéramos unos perfectos, y educados, desconocidos.

-Es una historia un poco larga la verdad - Empiezo a recogerme el cabello para hacerme una coleta alta - Pero…-Con ayuda de los dientes muerdo el coletero que tengo en la muñeca y empiezo a hacerme la coleta-Supongo que mereces saberlo- Cojo otro trozo de pizza- Digamos que hace unas semanas salí a dar un paseo e Ishida me salvó de que un coche me atropellara- Fue a comentar algo pero le paré con un gesto de mi mano- Iba pensando en mis cosas y con los cascos a todo volumen así que no ví el coche, además no se si por el shock, por el frío o por verle a él pero estaba temblando, él lo interpretó como que temblaba de frío y me invitó a un café en una cafetería cercana...No sé por qué le seguí, supongo que aún no era consciente de todo lo que estaba pasando, pero cuando fui consciente de todo, de que estaba sentada tomando un café con mi ex después de todo lo que me había hecho, sólo sentía repugnancia, quería irme de allí a toda costa , pero no quería deberle nada - Bebí un trago de agua-Y al ver que no tenía dinero para pagarle le di la dirección de la panadería para que se pasara al día siguiente y pagarle, y desde entonces viene todos los días.

Esta vez no respondió, pero tampoco volvió a comer, parecía mirar a la nada con una intensidad indescriptible.

Volví a coger otro trozo de pizza, ya no quemaba, se había enfriado igual que los sentimientos que antes albergaba esta habitación. Pero aún así me molestaba que no dijera nada, antes quería saber cómo me había reencontrado con Ishida y ahora que ya lo sabía no tenía ninguna opinión al respecto.

-No dices nada.- Le miro de soslayo con una arruga marcada en la frente, y lo primero que noto es la tensión en sus hombros y cómo aprieta los puños.-Ul…

No me da tiempo a terminar de hablar cuando veo como le mete un puñetazo a la mesa que me hace saltar en el asiento.

-Le voy a partir la cara.

-¿Perdona?- Se levanta de la mesa agitado y comienza a dar vueltas por la salita.

-Te está acosando Orihime, ese hijo se puta ha vuelto para reconquistarte y no te va a dejar en paz hasta que lo consiga o le parta las gafas en las jodidas cuencas de los ojos- Me levanto para acercarme a él y le toco el hombro

- Ulquiorra tranquilizate enserio no es para tanto- Se gira y me aparta la mano del hombro para colocarme las suyas en los míos.

-¿¡Cómo no va a ser para tanto!? Está acosando a la única persona que me importa- puedo notar el leve cambio en su mirada de repente dulcificada, el apretón de sus manos en mis hombros se relaja hasta que sus manos conectan con las mías tras deslizarse por mis brazos. Nuestras miradas conectan de nuevo y la mano con el tatuaje de una nueva oportunidad acaricia mi rostro -a mi mundo.

Su mano se desliza por mi mandíbula y la otra viaja a mi cadera acercándome más a él. Otra vez esa esencia de aliento mentolado, otra vez sus labios… Otra vez el fuego valyrio de su mirada parecía querer extinguirme.

No puedo apartar la mirada, por más que me repita una y otra vez que aún no estoy preparada, que necesito tiempo para volver a confiar en él… Por mucho que me intente engañar sé que no tengo nada más para lo que estar preparada, sé que quiero que las cosas vuelvan a ser como eran antes , sé que quiero más noches de pizzas, más días yendo en moto a la universidad, más escapadas inesperadas, más canciones regaladas… Quiero más.

Agarro su camiseta empujándolo a mí y por fin conecto nuestros labios mientras me recreo en el suave caminar de su lengua sobre la mía, en cómo hundo mi otra mano en su nuca enredándose en la oscuridad de su cabello.

BIIIIIIIIIP…...BIIIIIIIP…..BIIIIIIIIP….BIIIIIIIP

-Orihime… Te están llamando, cógelo-Noto la voz ronca de Ulquiorra contra el lóbulo de mi oreja y asiento. Con pesar muevo la cabeza en busca del sonido y tras pasear la mano por la mesita de noche de Ulquiorra puedo notar la vibración de mi móvil, abro los ojos y los entrecierro cuando me ciega su claridad, no consigo distinguir quién me llama pero no parece que lo tenga registrado en el móvil. Contesto al teléfono.

-Mmhh ¿Diga?.

-Buenas noches perdone que la llame a estas horas, ¿ Es usted la señorita Inoue Orihime?

-Sí ¿Quien pregunta?-Poco a poco empiezo a estar más espabilada y con algo de esfuerzo me re-posiciono en la cama y me siento contra el reposacabezas

-La policía ¿ Conoce a Ishida Uryuu?