Disclaimer :
La serie de NARUTO (anime como manga) pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias:
Clasificación M: Puede contener algunas escenas de sexo, drogas, alcohol, lenguaje sucio, etc.
CAPÍTULO DIECINUEVE
"... La vida es una constante espiral, que no para, no disminuye y algunas veces nos hace coincidir en mil formas"
Desde ese fatídico accidente, donde pude sentir lo que era derretirse en piel propia, sufrir inmensos dolores y morir más de una ocasión.
Pensé que en el momento de despertar todo regresaría a la normalidad, rin embargo, al parecer esta nueva "habilidad" adquirida gracias a mi historia genética y mi fuerza por no querer morir, traería muchas cosas buenas pero también malas, entre menos pudiera controlarlas.
La primer víctima fue Kakashi, lo que pasó con el, no fue en absoluto a propósito, ni lo quise así y sin embargo, mi cuerpo hizo lo que quiso con él, trayendo a él, una habilidad que tal vez ya ni deseaba tener, no sólo una si no al doble.
Es cierto, que nuestra habilidad para amar es enorme y nuestro instinto por querer mejorar a la persona o brindarle una seguridad, nos hace actuar se maneras muy inesperadas..
Yo no quería regenerar el Sharingan en Kakashi, el jamás lo buscó y cuando, al final de la guerra dio a entender que ya ni sería kakashi del Sharingan, lo hizo dando a entender que estaría más que feliz con ello.
Así que, cuando Tsunade de manera muy confidencial nos confirmó que el tenía el Sharingan, no sólo en uno si no en ambos ojos, creí que el me odiaría.
No fue así, pero si se fue de mi lado al menos dos días, los cuales intenté buscarlo sin éxito alguno, no quiere decir que no supiera o pudiera sentirlo, el modo sabio me permitía sentirlo, pero una cosa es hacerlo por las buenas o por las malas, no quería la segunda.
Hasta que no soporte más la molestia de tener una ley del hielo, no concretada por mi.
Me puse el vestido mas bonito que Kakashi mandó a hacer para mi, coloqué mi anillo, y recogí mi cabello dejando ver el bordado del clan a la vista de todo el mundo.
Un collar de flor de Cerezo, suspiré mientras me veía en el espejo y ponía máscara para pestañas, el rubor y el lápiz labial delicado.
Me vi varias veces en el espejo y ante mi duda, me puse perfume.
Estaba molesta, con Kakashi por dejarme sola, ya lo había soportado una vez con Sasuke, esta vez no lo haría, y si Kakashi no lo aceptaba, estaba segura que podría retirarme de esto antes de caer destruida otra vez.
Caminé con tranquilidad, tratando de pensar que podría decirle, pero no sabía qué hacerlo o cómo.
Estaba molesta.
Las relaciones amorosas pueden ser las más fuertes sin embargo, una palabra, una acción podría acabar con ello de un segundo a otro.
Nada es fuerte, nada es para siempre.
Eso es verdad.
Pero también lo que es verdad, es que nuestra vida es una constante espiral que nos hacer recorrer muchas veces el mismo camino, es ya nuestra decisión elegir otra vez más.
Llegue a la Torre Hokage, subí hasta el último piso y en cuanto llegué al escritorio de la secretaria ella me quiso parar, no me importó y seguí caminando aunque ella seguía gritando.
Soy su esposa —contesté, el pasillo se fue haciendo cada vez más largo, no lo podía creer, tantas veces caminé ahí y jamás sentir ese vértigo —
Toqué la puerta tres veces y en repetidas ocasiones se me negó la entrada, diciendo " estamos ocupados" era la voz de Shikamaru, otra Vez fue la de Shizune y la última vez de Kakashi.
Toqué una cuarta vez, apretando mi mandíbula tan fuerte, que podrían poner diamantes que los rompería.
Abrieron la puerta de golpe , era shikamaru.
No podemos atender en este momento — era Kakashi, con cara de molestia, abrió sus ojos en sorpresa al verme —
Soy tu esposa estúpido —escupí molesta al ver su falta de tacto, Shikamaru y Shizune, estaban paralizados y yo podía sentir temblar mi cuerpo, sentía mi frente más caliente de lo normal — te he esperado dos malditos días y no regresas ¿en serio crees que te voy a esperar para siempre? —pregunté aún más molesta, todos se preocuparon al verme, más Shizune la cual me hacía señas con los dedos — ¿no crees que ya fue suficiente?
La puerta se abrió y se cerró, quedando los dos solos, el suspiró estresado y yo sentía fuerza fluir por todo mi cuerpo.
¿Entonces? ¿No planeas hablarme?— me senté en la silla frente a él — no fue mi culpa regresar a ti, una habilidad ocular única en el mundo... No decidí yo hacerlo y entiendo que esto te molestara o causará conflicto... Si Kakashi... Pero ¿por eso me vas a dejar abandonada? ¿Pará esto firmaste para que me hicieran sufrir y poder curarme para esto?...
Sakura... —intervino —
Nada Kakashi —respondí — conmigo es todo o nada... Tu decides eso... Ahora y no me planeo ir hasta obtener respuesta tuya — cruce mi brazos — se acabó la esposa buena y abnegada...
¿Qué? —preguntó asombrado, solo moví mi cabeza —
Tu decide nuestro futuro — hablé una vez más — y si así lo deseas, en este momento dejo de ser una Hatake, pobre de ti y todo el gasto que hiciste con esta ropa y cosas para mi. Es tu decisión... Tenemos una oportunidad...
Sakura... — susurró con voz muy baja, dejó su pincel a un lado y se levantó del escritorio –
Estaba nerviosa, observando desde la ventana, mis manos temblaban en miedo, mis palabras habían sido muy fuertes y directas, pero mi corazón estaba más débil que nada y no, no quería perderlo.
Sakura...— me llamó otra vez, lo vi a los ojos mientras encajaba mis uñas sobre mis piernas— sakura... Quiero seguir con esto... —se agachó a mis piernas, tomando con sus manos las mías, acabando con la presión, lo vi a los ojos y su sonrisa estaba presente —
Y entonces... ¿Por qué desapareciste dos días enteros? —tenía una mezcla de enojo, rabia y tristeza, sabía que era vivir abandono —
No podía controlar MI sharingan... Es más aún no puedo, se activa sin que yo sepa y no podía lastimarte a ti — respondió, lo vi a los ojos — solo fue eso...
Eso debiste decírmelo y no abandonarme como lo hiciste —suspiré — me vi en la obligación de acudir aquí como una esposa molesta... Y usar el mejor vestido que me compraste para gustarte mas... Y no usarlo en una ocasión especial — suspiré triste — tu decide si nos casamos o no... —me levanté de la silla y le di la espalda, voltee a verlo y sus ojos se abrieron — ¿que pasa?
Me gusta lo que veo — Sonrió — no te quería lastimar así... No soy muy bueno expresando y a veces tomo decisiones pro encima de los demás...
No lo hagas... — lo vi directamente a los ojos— no tengas miedo de verme a los ojos, recuerda... Solo podrás lastimarme si tu lo deseas... Pero no lo haces... —suspiré poniendo mi mano sobre su pecho — pero si tú, me vuelves a abandonar te juro que no saldrás vivo de esta...
El se fue directo a su escritorio, me extendió el rollo y cuando comencé a leer todo esto, solo solté un grito de alegría y un abrazo efusivo.
¿Pero no se supone que ese día es tu cumpleaños? —pregunté aún sin dejar de abrazarlo —
Es mi regalo de cumpleaños... Y bueno el siguiente será Naruto... —me apretó entre sus brazos — a partir de ese día, seré completamente tuyo... —susurró en un largo suspiro — tenemos una boda que planear...
Y así es, en cuanto se hizo el anuncio que el Hokage se casaría, toda la villa entera lo celebró, aunque había una pequeña población que no estaba a favor de nuestra boda.
Pero por petición de todos, la boda que queríamos hacerla sencilla e íntima. Terminó siendo la boda del año.
Mi madre estaba hecha un manojo d e nervios, ya que aunque recibíamos mucha ayuda gracias a kakashi, para poder ver cada detalle de la boda y él era muy participativo.
Otro detalle, un cuanto tanto molesto, era que tanto los ancianos como los demás, hicieron presión en que Kakashi no debía vivir ahí, ni yo rentar casa, debía de vivir en casa de mi madre y como bien era visto, iniciar un proceso de reformas a la que sería nuestra casa, mucho menos vernos a solas y si lo hacíamos con un chaperon de por medio.
Había una serie de reglas, requisitos que debíamos de cubrir, que normalmente nadie haría, pero estamos hablando del Hokage, dejar en primer lugar la reputación de él y su esposa.
Así que, regresé a casa de mi madre.
En varios intentos fallidos por verme a solas con Kakashi. Fueron un completo dolor de cabeza y muy cortas.
Según dictaba alguna tradición, que para mí manera de ser era muy arcaica, era que el debía darme una amplia gama de ropa nueva, a su gusto, también yo de mi parte tendría que hacer eso.
Nos esperaban ¿no? —pregunté nerviosa al ver la tienda de ropa, que nos habían designado, con todos los empleados esperando afuera, todos con una amplia sonrisa y reverencia nos saludaron —
Si —respondió Kakashi. Que para ser el estaba teniendo una gran paciencia, lo conocía demasiado bien como para saber, que muchas visas no eran de su agrado, al igual que no poder tener algún roce entre nosotros, estaba prohibido, según, podrían ser malas noticias —
Que tan difícil es organizar una boda —suspiré, entramos a la tienda de ropa, donde solo vi rollos y rollos de telas, de tantos colores, estampados, tipos tejidos, nos sentaron en una mesa, junto a un gran servicio de café y galletas, nos quedamos esperando dos minutos hasta que llegó una linde mujer que podría ser mi abuela, ambos sonreímos —
Así que... Ajuar ¿verdad? —preguntó mientras otra ayudante traía varios catálogos de diseños — todos estos los hicieron para ustedes, cada uno decidirá qué quieren para el otro y lo marcarán por favor.. Regresaré en lo que ustedes deciden —sonrió una vez más, mientras caminaba entre los rollos de tela, el lugar era oscuro y el olor a tela nueva era molesto, Kakashi estaba callado, seleccionando ropa, sonriendo con gusto, seguramente ropa femenina que le gustaría, suspiré y abrí el catálogo, comencé a seleccionar, ropa y sonreí al ver que cada boceto era kakashi con diversos modelos de ropa, que para ser honesta no eran anticuados (como imaginé que sería), tenía que escoger de todo, hasta su pijama—
En cuanto salimos de ahí, nos dirigimos a la pastelería que ambos habíamos escogido, nos sentamos y otra Vez como espectáculo, una amplia mesa con muchas muestras de pastel, sabores, colores y coberturas.
El me vio fijamente, mientras probaba un pastel de cuatro chocolates, con Ian de brownie. Que delicia, me dije a mi misma, hasta que abrí mis ojos y el sonrió.
¿Qué sabor te gusta más? —pregunté—
El tuyo —su sonrisa pervertida podía verla, aún teniendo la máscara puesta —
¡Pervertido! —lo regañe- me refiero del pastel...
Si te soy honesto —sonrió — ningún sabor me gusta mas que el tuyo — puso su mano en mi pierna, me sonroje al instante — pero podría conformarme con el sabor de ese pastel... El que te hizo cerrar los ojos de placer... Y te extraño mucho...
Hmmm —estaba roja — pervertido...
Y te vas a casar con un pervertido —sonrió aun más divertido, lo vi a los ojos y sonreí para el — te amo
Yo también... —suspiré en respuesta —.
Pasaron los días y la oficina de Kakashi, así como la mía, estaban repletas de regalos, Tsunade se reía de mi al ver como cada día, un grupo de genins recién graduados, tenían como misión. Hacer varios viajes a dejar los regalos.
En otra cita que tuve que ir solo con mi madre y Sarada, fue eternamente dulce pues fueron las pruebas casi finales de mi kimono nupcial, el cual era blanco casi en su totalidad, algunos toques rojos para la buena suerte, en las mangas y parte baja casi tocando el suelo, tenía finamente bordado pétalos de Cerezo y en la espalda, bordado el símbolo del clan Hatake..
Era cierto, de manera civil y por la ley, estaba ya casada con él, sin embargo, hacerlo de manera religiosa y ante los ojos de todos, era mil veces más fuerte que lo anterior.
Seguí tocando el bordado, pensando que para ese día, oficialmente para todos los demás y hasta para mí misma, sería oficialmente una Hatake.
Que sí, ya estaba casada, lo estuve también Sasuke, pero... Esta vez era mil veces real, mil veces comprometido y eso me causada una sensación mixta.
Mi madre, al verme vestida, no dudó en soltar varias lágrimas, la entendía.
Una como madre, desea lo mejor para sus hijos y una, cuando ve algo que los hace felices nada para esas lágrimas de felicidad.
Sarada por su parte estaba contenta, gritando y presumiendo qué su madre, sería la novia más bonita de toda la aldea. Aún siendo pequeña, ella entendía que estaba siendo feliz y ella era el reflejo de ella.
Sarada, también tenía su kimono rojo, floreado, ella corría con él puesto, contenta, mi hija. Que hermosa verla así, tan contenta e inocente de la vida..
Me vi en el espejo y ahora, las lágrimas eran mias. De verdad estaba pasando Esto, un sueño hecho realidad.
Días después, fui citada a la que resultaría ser nuestro Hogar, unas semanas antes el lugar parecía una zona de guerra, pues según ideas del arquitecto, aumentarían un piso y nuevas áreas.
Así que, pensaba encontrarme con un lugar asi y no, no fue así.
Kakashi estaba fuera de la casa, esperándome y en cuanto lo vi, quise ir corriendo a él, pero nuestro maravilloso Chaperon ANBU, me hizo recordar que no podría hacerlo..
Malditos ancianos...
En cuanto entramos, la casa estaba completamente reformada y parecía otra, el arquitecto y diseñador de interiores, nos explicó cada lugar y ahora, en vez de tenes tres habitaciones tenía un total de seis habitaciones, tres arriba y tres abajo, el baño seguía teniendo su anterior diseño, así como varias aportes del hogar. La cocina la hicieron más amplia y con vista directa al comedor.
En el techo de hizo, una pequeña habitación de servicio, así como terraza para esas tardes de verano.
En cuanto, se hizo un estudio y área de juegos, más amplia, ambos hicimos una gran expresión al ver lo que el patio se había convertido y agradecí que mi esposo no pusiera negativas ante la modificación de la casa. Al jardín tenía un gran diseño e implantaron árboles ya maduros ahí, dando mayor desarrollo de intimidad al lugar.
Ambos sonreímos al final de la visita.
Gracias —decía mientras revisaba la que sería nuestra habitación—
¿Por? —preguntó el, mientras dejaba su capa de Hokage en la cama, y de inmediato fue a abrir el closet, sorpresa que ya estaba ahí toda la ropa que ambos habíamos mandado a hacer —
Por quererme —respondí — cuidarme cuando más lo necesite, por amarme y darme más de lo que merezco... —estaba muy sensible — jamás pensé tener otra oportunidad en la vida...
Yo pensaba lo mismo —añadió — pensé que toda mi vida estaría solo, viviendo de las migajas de la vida, recuerdo bien, el día que Sasuke te atacó, recién habíamos acabado con Kaguya, estabas inconsciente y muy cansada, después de haberle confesado tu amor a Sasuke y haberle rogado que no hiciera eso —suspiró recargando su barbilla en la palma de su mano — fue cuando sentí que la vida no era justa... Me di cuenta que merecías más.. Y con el paso del tiempo, me enamore de ti, te amo con lo que eres, fuera lo que hicieras en el pasado, presente o futuro, tu mereces todo, más viniendo de mi...
Me gustaría abrazarte —me sonroje —
A mi también —se sentó junto a mi — cada día que me despierto, no puedo esperar más en quererte ver a mi lado por el resto de mi vida... Ahora que no te tengo, me he dado cuenta que tu me haces mucha falta y eres mi complemento... Te amo Sakura
Cuando llegué a casa de mi madre sonreí como estúpida, a veces la vida es muy buena y deseaba que esa felicidad no acabara por nada del mundo.
Siguieron llegando regalos durante los días previos de la boda, simplemente pensé en que por mucho tiempo no tendríamos necesidad de comprar muchas cosas, sin embargo pensé en mi, junto a él en el super comprando tal vez algo y yo embarazada.
Pensamientos llegaban así, teniendo esta tranquilidad podría pensar en tener uno o dos hijos más..
¿No es malo verdad?
La noche previa a la boda, me hicieron una pequeña fiesta y mientras me daban mis regalos no tan "sutiles", estaba disfrutando de aquello.
Eran las 2 am y todas estaban dormidas, desde Temari hasta Ino que intentaba no dormir, sin embargo el alcohol hacía de las suyas.
En la oscuridad de la noche, pensé en todo aquello por lo que viví.
Desde una niña.
Una niña enamorada de Sasuke Uchiha y como la vida., tal vez me dio enormes señales que él no debía de ser el indicado, pero como condición humana uno se niega a creer la verdad, uno se hace el ciego.
Sonreí al recordar la primera vez que Vi a Kakashi, la verdad es que no me agradó en absoluto y hasta pensé que era ese típico hombre, aburrido.
Resultó ser muchas cosas y me acuerdo de todas las veces en las que el me salvó, me cuido, cargó y me prometió que todo estaría bien, era una niña, que apenas estaba viviendo..
Me acuerdo de los exámenes chunin, cuando fuimos atacados y Kakashi me protegió, yo solo cerré los ojos y cuando los abrí, el se encontraba sobre el escritorio, parando el ataque de varios ninjas, el simplemente me sonrió..
¡Eso fue extraño!
Y ahora, siendo adulta, ¡lo entiendo!, el no solo me quiso proteger físicamente, si no emocionalmente queriendo decir con su sonrisa, "todo estará bien, mientras esté aquí".
También, después de tener pelea frente a Ino, quedé muy herida y cuando desperté, estaba él junto a mi cama, leyendo su libro, recuerdo que cuando intente sentarme de golpe, el me detuvo y me hizo recostarme otra vez, el como hacia yo, cuando estaban enfermos, me dio manzanas cortadas en trozos.
Y aunque, dejamos de ser equipo el siempre me visitaba, dejaba que lo curara aunque no fuera tan buena, me buscaba y me hacía recuperar mi confianza en que todo sería mejor en un futuro, cuando estaba sola... El siempre estuvo a mi lado.
Kakashi Hatake... ¿ Qué hice para merecer tu amor incondicional?
Sonreí al recordar muchos pasajes de nuestra vida juntos y como dejé de verlo como sensei y lo como mi igual.
Recuerdo, que aún siendo Hokage y con su enorme carga de trabajo, me apoyo en su totalidad todo mi embarazo y la vida entera, recuerdo cuando fui llorando hasta su oficina, con los resultados en mano, el no me juzgó o vio mal, el solo me dio un apretón en el hombro y un "estaré ahí para ustedes, no lo dudes" y era cierto, cuando no podía estar conmigo, siempre había un ANBU o un grupo genin, el hizo todo lo posible.
Aún, cuando por fin "logré" casarme con el, sus dudas y aunque me preguntara veinte veces si estaba segura, mi respuesta siempre " si, no le puedo negar a mi hijo el derecho de su padre" el estaba en contra. Pero no hizo nada en contra de mi decisión..
Y aún, con mis decisiones buenas, malas, pésimas y terribles, me amó y lo sigue haciendo...
Sonreí melancólica, y me acosté en mi cama. En la que Ino dormía como roca y toqué mi pecho, sentía calor en él, como hace años no sentía... Una capa de amor me estaba cubriendo..
Te amo tanto.
Decía en mi mente, pensando en. ¿Pensará en mi?.
Seguro que si.
Eran las seis de la mañana y me habían despertado, era un alboroto el hogar de mi madre, pues un grupo de ancianas llegaron por mi y mis damas, a un tratamiento especial para la buena suerte y fertilidad, eran las 6 am y mi boda seria a las 6 pm... Suspiré mientras caminábamos en grupo. Hasta llegar a las aguas termales más lujosas de la aldea, las cuales no podías entrar si no tenías un rango o estatus social de renombre.
Ino tenía una cara de cruda tan fuerte que no podía consigo misma, en cambios Tsunade parecía una fresca lechuga.
Suspiré mientras las aguas termales relajaban mi cuerpo.
Entonces... —Ino me vio a los ojos — ¿ya sabes a donde irán después de la boda?
Sí, a nuestra casa —respondí tranquila, ella me vio curiosa -
¿Su casa? —vi su cara — y la ¿luna de miel? ¿No van a ir?
Hmmm sí... Pero después —sonreí, no podía confesar que luego de nuestra boda en dos semanas el dejaría el puesto de Hokage, al menos deberíamos esperar unos días — no es tan malo... Sabes, el tiene mucho trabajo... Hasta Tsunade lo sabe ¿verdad?
Así es —Decía ella mientras recargaba su cabeza en la tina — pero espero me des mas nietos Sakura...
Hmmm si —sonreí —
Bueno... ¿Al menos tendrán algo interesante en la noche? —preguntó Ino, queriendo entender—
Claro que si, mira a lo mejor y pronto tendrán noticias... Algo me dice que aquí—toqué mi vientre — está listo...
Disculpen señoritas... —entró una ayudante — ya es hora que salgan aquí y se dirijan a la siguiente tina... Cuando lleguemos a la tercer tina, les darán una sesión de masaje y tratamientos de piel ...
Cuando nos dijeron cambios de tina, pensé en agua caliente con otro tipo de minerales.
Conforme casa tina avanzamos, llegamos hasta que fuera agua helada. Tan helada que mi piel se puso más tensa, según explicaciónes es oara abrir poros, sacar toxinas y luego cerrarlos, así como relajar músculos.
Me dormí, en cuanto comenzaron a darme un masaje, el delicado olor a jazmín y naranja me despertó, vi el reloj en la habitación, eran las doce en punto.
Y estaba después, de regreso a casa. En el camino de regreso, muchas personas me saludaban.
Cuando llegué a mi casa, subí a mi habitación, estaba ya mi kimono y los diversos adornos que tendría en mi cabello.
Me levanté de la cama y de una caja saqué mi ropa interior "especial" que me regalaron la noche anterior, era especialmente delicada de encaje y blanca.
En cuanto quedó puesta, comenzaron a ayudarme a vestir.
Eran las tres de la tarde y mi cuerpo sufría de ansiedad.
Es muy largo tu cabello señorita - decía otra anciana, la cual le temblaba las manos — te llega debajo de la cintura y es muy fuerte —tomó un mechón — eso habla de buen estado de salud y fertilidad... —sonrió — vamos a hacer unas pequeñas ondas con un sutil moño de cabello y podremos esto... —señaló una caja, la acercó a mi — la mandó su prometido... - la abrió — es un maravilloso ornamento de flores de Cerezo, mire usted el sutil color... — me lo puso entre las manos, eran varios botones cerrados, otro medio abiertos y otros tanto abiertos, sonreí al ver el colgante que tenía, un perfectamente tallado símbolo del Clan Hatake en obsidiana negra— es muy bien pensando el adorno... —sonrió mientras lo colocaba en mi cabello — ahora... Solo falta el maquillaje...
Gracias —respondí mientras me veía en el espejo —
Cuando volví a verme, me sentí la mujer más bella del mundo, mis labios estaban de un tenue rosa y el maquillaje era delicado, solo ayudando a estilizar mi belleza, sonreí al ver mi frente, la que muchas veces me hizo tener conflictos conmigo misma, ahí estaba mi Byakugou y me sentí completa.
No podía parar de sentirme contenta.
Salí de mi casa, junto a mi madre e hija, a la salida estaban mis amigos y mis amigas, Tsunade, Ino y Shizune, con sus respectivos kimonos, el camino era corto, sin embargo teníamos que llegar antes.
Hija... —sonrió mi madre — no llores hija mía, vas a ser la mujer más feliz del mundo... —me tomó de la mano —
Llegamos al templo y los invitados fueron a sus respectivos lugares, mientras a mi me metían a una habitación contigua, me senté mientras observaba el anillo que Kakashi me había dado y en mi muñeca izquierda la pulsera de Jade, que la noche anterior me había dado mi madre, como regalo de bodas, el mismo que ella había recibido para casarse.
Podía escuchar el bullicio las personas, las pláticas y las risas...
Estaba en silencio...
Debía de llegar pronto Kakashi, debíamos ambos salir juntos. Vi el reloj y era diez para la seis, sin embargo mi mente jugó conmigo, recordando todas las veces que Kakashi llegaba tarde.
Suspiré tratando de olvidar eso. Seguro no llegará tarde a la boda.
Me repetía.
Hola... Kakashi me mando - me asustó pakkun desde la ventana — ya viene en camino, como a dos calles, solo quería que no pensaras... En... —se quedó callado — que va a llegar tarde... Que suerte tiene el muchacho... —sonrió — si me permites, estaré en la entrada. .
Gracias —respondí —
Si Kakashi quería calmarme, no lo logro en absoluto, me levanté y caminé a la ventana, necesitaba aire, mucho.
¿En serio va a pasar?
Me pregunté estresada, estaba teniendo un ataque de ansiedad.
Mi corazón palpitaba tanto y tan fuerte, que podía sentir la presión en mi pecho, apreté el marco de la ventana.
Solo son nervios Sakura — me susurraba en mantra—
Estaba muy feliz, tan feliz que yo misma no lo podía creer, tanto que me estaba dando una ansiedad terrible, hasta que sentí que alguien apretaba mi hombro.
Estás hermosa —su voz me tranquilizó y volteé a verlo — la más hermosa de todas las mujeres... —sonrió, me levantó mientras observaba cada detalle de mi, con sus dedos acarició el que sería el colgante del adorno de mi cabello, tomó mi mano y le besó acercándome a él—
Gracias... - me alejé un poco de él, para observar su traje, era el típico traje de novio, se veía tan atractivo que de no ser por mis nervios, mis hormonas podrían hacer algo más, el sonrió, sabía que pasaba por mi mente, seguro me sonroje muy fuerte — tu también te ves bien Kakashi...
Y dime... ¿Con o sin máscara? —sonrió mientras despegaba la máscara de su cara —
Con máscara... Ese secreto solo será mio y de nuestros hijos —respondí coqueta— así que no...
Entonces salgamos... —me dio su mano y yo la tomé con firmeza —
Cuando terminó la ceremonia, la sensación de calor y completa alegría se hizo presente, tenía a mi esposo tomándome de la mano, no podía con la alegría.
Así que cuando se dio por iniciada la recepción y la fiesta, llevé a mi esposo a otro lugar. El solo sonrió mientras regalaba pequeñas reverencias a los invitados.
¡Gracias! —lo abracé, el solo sonrió en respuesta — gracias por hacerme la mujer mas feliz del mundo... Por darme todo esto, toda la felicidad y por cuidarme desde que soy niña... —sus ojos se abrieron como platos — eres mi vida y de aquí adelante prometo hacerte el hombre mas Feliz del mundo... — el posó su mano sobre mi mejilla y la acarició, bajé su máscara y sus labios estaban sonriendo para mí—
También prometo hacerte la mujer de mas feliz del mundo —me besó rápido en los labios — dos meses sin besarte y lo extrañaba tanto... —me besó otra vez, apreté aún más el agarre de mis manos sobre su traje —
Podré decirles que durante la fiesta, todo fue alegría y risas.
Las personas que más amé en mi vida estaban ahí. Mis amigos, mi familia y mis compañeros.
Había niños jugando, entre ellos mi hija, que al aceptar por completo a Kakashi (que siempre lo hizo) comenzó a presumirlo.
Yo también lo haría.
Cuando el famoso corte al pastel llegó, la cuenta regresiva comenzó, pues una hora después, ambos estaríamos en nuestra casa y si, tal vez ambos lo deseábamos podríamos tener algo más que solo amor.
Suspiré un poco indignada, otro grupo nos acompañó a nuestro Hogar y "depositarnos" en tal lugar.
En cuanto cerraron la puerta, suspiré más relajada, Kakashi seguía con su sonrisa pero ahora sin máscara.
Ahora... Esposa mía - me tomó entre sus brazos, sin dejarme quitar los zapatos, subió con total tranquilidad con mi peso, por las escaleras, lo abracé por el cuello y cuando llegamos a la última habitación el la abrió y la cerró con tan facilidad que me sorprendió.— ahora... Podré hacerte todo lo que no pude por dos largos meses...
¿No estás cansado? —pregunté burlona —
Para nada - sonrió, se colocó detrás de mí, mientras comenzaba deshacer los nudos del obi, dejando caer la tela al suelo—sabes... Siento un poco de tristeza al quitarte este kimono... Ya que te veías y te ves tan hermosa... Que no sé.. —comenzó a abrir el kimono — los pétalos y todo... Me encantó... Es tan tú... —besó mi cuello aspirando el aroma de el —.
Siempre tendrás una fotografía de ambos de este gran día —respondí — y pasaremos tantas cosas... Que tal vez te gustara verme de otra manera —tomé su mano que estaba en mi cuello y la apreté levemente —
Cuando logró deshacer todo agarre de mi ropa, calló al suelo, pude sentir la leve brisa casi otoñal sobre mi piel, Kakashi soltó un suspiro para si mismo, que pude escuchar yo, seguramente fue la ropa interior que tenia, fue eso.
Pues me pegó a él y comenzó a tocar mi cuerpo delicadamente, como si se quisiera aprender cada textura de mi piel.
Sonreí contenta.
No sé cómo pude aguantar tanto tiempo sin ti... —susurró en mi oído, su respiración era lenta y muy profunda, intente deshacerme el peinando — no... No lo hagas... Te ves hermosa así...
Pervertido — respondí, caminé hacia la cama y me senté — no creas que solo tu te llevarás el show para ti solo... —añadí mientras señalaba su ropa formal aun puesta — mi Guapo esposo tiene que hacer mas que solo desnudarme...
Con mucho gusto —comenzó a quitarse la ropa hasta quedar solo en ropa interior, a diferencia mía, su piel tenía muchas cicatrices, tantas que no podía contarlas, unas finas y otras gruesas, una que otra mal cicatrizada y otras con las marcas de los puntos que se hizo el mismo, era intenso y siempre parecía la primera vez que lo veía sin máscara, oh que delicia ver todo de él sin tener algo que esconder, sus labios y nariz perfilada, para mí era un delito tener tan bella cara cubierta, pero más delito que la mostrará así para todos, así que me di cuenta que, me gustaba mi esposo enmascarado ya que sabía, que a solas era otra historia. Sus ojos, aunque siempre tenían una expresión de letargo, no negare que cuando miraba furioso era más vivos que nada, ahora que lo veía, su mirada suave estaba hambrienta de más, así que dirigí mi mirada a más partes de su rostro y deseé poder memorizar todo sin fallo alguno, sonreí —
Oye Kakashi —lo llamé y el levantó la mirada — ¿qué pasaría si usaras el Sharingan en este momento?
El se sorprendió ante mí pregunta, creí que fue un poco fuera d e lugar, por su expresión.
Sin embargo, el solo sonrió de regreso, cuando levantó la mirada ambos ojos estaban en rojo.
Si te lo digo... —el se acercó a mí, de por sí, teniendo un solo Sharingan resultaba abrumador verlo. Ahora era otra cosa— podré memorizar esto solo para mí y no sé... —lo vi a los ojos — cosas de las que creo que nadie pensaba que podrían pasar o hacer... Mi linda esposa... ¿Qué debería de hacer contigo?
Besarme —sonreí mientras cerraba los ojos, sentí sus labios sobre los míos, comenzamos con un beso suave y casto, mis manos fueron a sus hombros, hice círculos e intentaba bajar a su espalda, sin embargo Kakashi tomó toda posición sobre de mi— ¿que haces?
Shh... —me besó otra vez — solo disfruta mi amor... — sus labios fueron ahora a mi cuello mientras con sus dedos tocaba delicadamente mi cuerpo, en algún momento jalaba con la punta de sus dedos—
Si boca bajo a mis senos, gracias al tipo de sujetador, parecía que eran más grandes mis senos y con sus dedos apretaba mis pezones sobre la tela, su boca lamia otro y lo mordía con delicadeza, el contacto de su piel contra la mía, provocaba mucho más calor del habitual, la sensación su piel suave a comparación de la de sus manos, el calor aumentaba.
Sus manos apretaron mis senos, jamás pensé que hacerlo tan rudo podría gustarme.
Mis manos recorrían sus espalda y con la punta de mis uñas encajaba cada cierto tiempo, cada que yo sintiera bien algo.
Cuando me quitó por completo toda la ropa, me recostó en medio de la cama.
Está vez me dejé ser, como si fuera mi primera vez de nuevo.
Seguro que lo era, ya que sin ser secreto era de él y podía serlo.
La oscuridad de la habitación junto a la leve entrada de la luz de luna por la ventana, hacían un contraste maravilloso en la piel de kakashi y sus ojos.
El rojo encendido parecía de ensueño.
Como la sangre nueva que corre cuando te cortas o como el rojo de las cerezas.
Todo era silencio entre ambos, los jadeos y gemidos sólo era nuestro idioma actual.
Besó mi vientre y yo solo sonreí al sentir las cosquillas de la piel.
Sus labios ocasionaban un sonido sucio, podría decirse que era sucio, si... Claro.
El sonido de su lengua en mi piel y toqueteando cada cierto tiempo mis labios, mi clítoris era intenso.
El no apartaba la vista de mi, y yo aunque sentía más pena de lo normal, no podía apartar la mirada de él.
¿Te das cuenta? — su aliento chicana contra mí piel, me ocasionó más allá que un escalofrío—
¿De? — estaba aturdida de tantas sensaciones —
Que cuando estoy contigo... —sus dedos fueron directo a masturbarme — no puedo parar mi cuerpo... Mis manos... —hizo más fuerte el movimiento, yo solo jadeaba desesperada— mi boca... Mi cuerpo... — metió su dedo índice y medio, los movió sin pena — no puedo parar... Este viejo ya no aguanta... —su pulgar comenzó a masajear mi clítoris, apreté mis piernas pero el lo impidió con sus piernas — no te niegues hermosa... Que deseo que te vengas...
Pervertido... —apreté mis manos sobre mis senos, involuntariamente moví mi cadera siguiente el ritmo que el marcaba, estaba sintiendo más que bien y aunque me daba pena, me encantaba la idea de entregarme a él, por completo, aún así sonara muy sucio o pervertido —
Pero tuyo... —comenzó a reír un poco, sus dedos no paraban y la sensación en mi vientre sentía, mi corazón latía fuerte tan fuerte que podía escucharlo sin tener que esforzarme, mi cuerpo se movía frenéticamente y mis manos me tocaban involuntariamente, aumentando la sensación más — vamos...— sus dedos se movían más rápido, el choque de mi piel, sus dedos y la fuerza, el sonido, que parecía ser el mayor de los ruidos en ese momento, solo me centraba en el, en el hormigueo de mi vientre, las sensaciónes y sus ojos— hazlo... No me dejes con las ganas mi amor... Hazlo... Di mi nombre.. Mientras te vienes...
Hmmm —cerré mis ojos, la sensación era placentera, abrí mis ojos estaba ansioso él — ka... Shi...
Más fuerte... — mi cuerpo temblaba de placer, el lo seguía haciendo fuerte —
Ka... Kashi...—apreté mis manos, la sensación estaba acabando con mi concentración — ¡Kakashi-Sensei! — grité tan fuerte, que el abrió los ojos en sorpresa y yo, mi cuerpo se puso tenso mientras pequeñas contracciones ocasionaban más placer — hmmm...
¿Sensei? —arqueo una ceja, de manera sugerente — así que tu sensei... — comenzó a lamer sus dedos, su mano izquierda comenzó a masturbarlo y mientras mi cuerpo aturdido, buscaba mantener cordura, el sonrió y yo me di pena, tenía años que no lo llamaba así y solo pensé que eso le podría desagradar, sin embargo una sonrisa en su cara se hizo presente— siempre pensé... Si en algún momento se te saldría...
Para...—susurre —.
No ... — sonrió — no me molestó.. Solo me gustó... Tanto como esto... — abrió mis piernas sin pena, acortó el espacio entre ambos, mientras rozaba la cabeza de pene en mi entrada — me gusta todo de ti... Aunque salga esa chiquilla... — comenzó a moverlo un poco más, seguía muy húmeda y eso ocasionaba que la sensación fuera más intensa — me gusta... Me gustas... Cuando me ves a los ojos —sonrió —.
Cuando quedamos completamente unidos, el se quedó quieto. Me empuje hacia el, quedando ahora yo encima de él, comencé a besarlo, sus manos fueron a mi cadera.
Me separé de él y le sonreí.
Te amo — lo tomé de las manos como apoyo, mientras comenzaba a moverme, el movimiento de mi cadera era lento y con ritmo constante, cerré mis ojos cuando comencé a moverme haciendo un ocho imaginario, ambos centrados en lo que sentíamos del otro y cuando hacía más presión en cierto lugar Kakashi respondía con un gemido grave, de pronto deje de apoyarme en sus manos y lo hice sobre su pecho, el colocó sus manos en mi trasero y lo apretó con tal fuerza que podría quejarme de dolor, pero no importaba, el me ayudaba a dirigirme para obtener aún más placer.
Abrí mis ojos y aunque pareciera extraño, lágrimas de mis ojos salieron, sentía un nivel de placer y amor tan fuerte, que mi cuerpo reaccionaba así.
Puede ser raro, pero me sentía amada completamente, en cada aspecto de mi vida y Kakashi, era quien lo hacía.
Los movimientos eran cada vez más frenéticos y el sudor parecía brillar bajo la luz de la luna, sus ojos rojos, fijos en mi eran excitantes, el rubor en mis mejillas y mi manera tal vez un poco sucia de hablar, añadiendo un "que rico se siente" junto a un " te amo tanto" que parecía irónico, pero cuando amas y estás muy excitado, todo puede pasar.
Todo se vale.
De pronto, cambiamos de posición, quedando el ahora encima de mi, colocó mis piernas alrededor de su cadera, mientras sus manos rodeaban mi cuerpo.
Ambos sabíamos que vendría y en un beso interrumpido por gemidos y tal vez gritos de placer, juntamos nuestras frentes, mis manos se fueron a su espalda y comencé a devolver cada embestida con una igual a la de él, estábamos en la cumbre y podría sentirlo, pequeñas contracciones, junto a la sensación d e lubricar de más y mojar la tela eran indicador, que estábamos en un punto sin retorno.
Nos veíamos directamente a los ojos y sonreí para él.
Te... Te... A...mo —susurre, en un intento de hablar, pero más embestidas eran tan fuertes y tan intensas que no podía hablar correctamente, el solo sonrió y comenzó a hacerlo más rápido, los gritos no paraban y mis uñas encajadas en su espada, ya estaban, deje de pensar. Todo estaba en blanco y mi cuerpo se tensó sin pedir permiso, y ambos nos quedamos quietos en silencio, sonreí como tonta junto a él, mientras Kakashi se recargo sobre mí cuerpo y lo cobije entre mis brazos, mientras intentamos recobrar compostura, así nos quedamos varios minutos en silencio.
Yo también te amo Sakura —comenzó a acariciar mi cabello y sus ojos ahora eran negros, me gustaba más ese color en el, más con ese brillo especial, sonreí tranquila hasta que el hizo una mueca de molestia —
¿Qué pasa? —pregunté atónita por su expresión —
Terminé dentro de ti —respondió un poco apenado, sonreí —
¿Y? —pregunté sonriente —
Que siempre haces los sellos para estar tranquilos... Y no... —lo besé —
No es necesario —mostré mi mano con el anillo, el sonrió suavemente, recargando su cabeza sobre mi pecho — ya no es necesario... No porque estoy contigo para siempre...
¿ De verdad? — preguntó —
De verdad —respondí —
Nos quedamos un buen rato abrazados, no es que no quisiéramos hacerlo otra vez es solo que la intensidad de las emociones ganaron más que las físicas.
Cuando por fin pude quedarme dormida, pude sentir un enorme empujón abrí mis ojos preocupada y había alguien junto a nosotros e intente reaccionar rápido, sin embargo, me sentía lenta, tan lenta que no podía moverme mucho...
Intenté gritar.
Tampoco pude...
Cuando vi que se acercó a Kakashi directo a sus ojos quise gritar aún más fuerte, no pude.
Cuando comenzó a sacar sus ojos, me di cuenta que el estaba muerto.. Pues tenía una kunai enterrada en su pecho.
Cuando por fin pude gritar, abrí de nuevo los ojos, mi respiración era pesada y sofocante, mientras, quise voltear a ver a todos lados y ahí estaba el, dormido.
Fue un maldito sueño.
¿Qué pasa aquí?
Me pregunté varias veces hasta que por fin pude respirar y pensar con mayor tranquilidad.
Me concentre unos minutos hasta activar el modo sabio, tenía que hacerlo.
Pude sentir cada pequeño o insignificante ser, no había nada fuera de orden. Así que pude descansar con mayor tranquilidad.
¿Tendría algún mal augurio?
La lluvia comenzó con pequeñas gotas, eran las 5 am.
Típica lluvia del mes de agosto, hacía un poco de frío en el lugar. Tapé a Kakashi con una cobija, mientras yo me ponía la pijama.
No podía dejar de pensar en mí sueño y es que es cierto, el Sharingan es un elemento codiciado en el mercado negro para toda clase d e experimento.
Y aunque casi nadie supera esto, un sector si.
Me quedé callada mientras estaba sentada en un sillón de nuestra habitación.
Tenía una muy pero muy mal presentimiento y era algo que no sabía cuando podría suceder.
Asi que decidí algo. Me tomé una hoja de papel y comencé a escribir información de manera encriptada, así como me enseñó Sasuke en su momento, decidí informarle a él, tal vez el podría saber algo... Tal vez. Y a la vez deseaba que no fuera así.
Pues estaba burlando la imagen de Hokage de mi esposo.
Cuando por fin toda información quedó escrita, decidí mandarla como solía hacerlo con él. En el pasado.
Observe un rato más a Kakashi, se supondría que debería de estar muy feliz y lo estaba... Hasta hace unas horas. Ese sueño había sido confuso y muy preocupante.
Cuando las aves comenzaron a despertar, decidí ir a la cama de nuevo y olvidar el tema, hasta que aparecieran nuevas noticias. No podía preocupar a Kakashi y menos casi a finales de su mandato como Hokage.
Me metí a las cobijas con el, estaba tan calentito que en el instante quedé dormida.
Su aroma era embriagante e intenso.
Así que me quedé dormida otras horas más.
Cuando volví a abrir los ojos, fue a causa de unos besos en mi frente, sonreí al verlo tan perfecto.
Buenos días esposa mía —sonrió mientras me dio otro beso en la mejilla— cariño... ¿Qué deseas? —preguntó —
A ti —respondí —
Tendrás todo de mi — respondió mientras metía su mano en las sábanas, tocando mi piel, ocasionando un poco más que cosquillas, sus pulgares tocaron mi cadera y fueron a mis muslos, para separarlos, abriéndose paso, besó mis labios y yi la correspondi, abracé su cintura con mis piernas y mis manos acariciaban su rostro —
Hmmm... —su piel parecía fuego —
Y sí... Seguramente lo hicimos tantas veces en un día, que me sorprendí de la capacidad de ambos, físicamente y en cuestión de amor.
Reafirmando una vez más, el pacto en ambos.
Solo salimos de la cama para desayunar o comer algo... Pero terminamos haciéndolo en más lugares de la casa.
Eso ocurre cuando tiene nuevas reformas, estas solo y tienes mucha confianza. Así que, la isla de la cocina no siempre será para cocinar algo... Tal vez para algo más... ¿No?
Así es esto, cuando amas.
Hola!
¿Cómo están? Yo bien. Aquí les traigo algo interesante. Ya se nos casaron, así es.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, se los digo yo.
Vamos a ver que pasa mas adelante.
Ya que ese sueño extraño... Es mas que un sueño.
30/08/2020
