POV. Anastasia Steele.

Ver el dolor de Christian hace que me duela a mí también, él se veía tan fuerte y ahora solamente lo veo vulnerable, como un niño perdido, no me gusta verlo así.

Su familia está igual, así Carrick sea mal padre su familia todavía lo quiere, —obvio que lo quieren—, si ese hombre muere quizá esta familia caiga en una depresión, todos están muy alterados, yo no sé qué hacer, solamente abrazo a Christian, se siente tan bien abrazarlo, él es un hombre fuerte, y como dijo mi abuela alguna vez: la esperanza es lo último que se pierde.

Yo todavía tengo la esperanza de que ese hombre que está postrado en una cama despertará, se disculpará con su familia y recuperará el tiempo perdido.

No me gusta ver a Christian así como está ahora, como un niño perdido.

Ahora me encuentro abrazándolo, mientras que Grace reza en silencio y Elliot abraza a Mia, estamos esperando que el doctor salga de la habitación y diga cómo se encuentra Carrick.

Han pasado unos treinta minutos desde que Carrick entró en paro y los doctores no nos han dicho nada, aunque solo quiero escuchar que se encuentra bien.

Limpio un par lágrimas que se escaparon de los hermosos ojos grises de Christian, la espera me está carcomiendo.

—Familiares de Carrick Grey —habla un doctor entrando en la sala de espera.

Nosotros nos ponemos de pie inmediatamente.

—¿Cómo se encuentra mi esposo? —pregunta Grace angustiada, ella es doctora pediatra y no la dejan intervenir con su marido.

—Logramos estabilizar al señor Grey, por suerte, su corazón está latiendo mejor que antes, tal vez hay una pequeña oportunidad de que pase la noche, pero nada es seguro —dice el doctor viendo unos papeles que tiene en la mano.

—Oh, gracias a Dios —murmura Grace.

Creo que todos nos relajamos un poco en cuestión de segundos, por lo menos Carrick está estable... por los momentos.

—Ves, él se pondrá bien —le susurro a Christian abrazándolo.

—Gracias —murmura él.

—¿Por qué?

—Por estar conmigo —dice abrazándome más fuerte—. ¿Por qué lo haces?

—Porque puedo. —Él suelta una pequeña carcajada.

—Eres maravillosa.

Y ahí está, por alguna inexplicable siento una especie de cosquillas en mi vientre.

Esto es raro.

Los dos nos quedamos en silencio para nada incómodo por un buen tiempo.


Despierto y miro el reloj, son las seis de la mañana, ayer duré un buen rato con Christian y su familia en el hospital, después el prácticamente me obligó a irme, dijo que quería que descansara y que Carrick no era nada mío para preocuparme, él se quedaría en el hospital, por más que le rogué que fuese a su casa se negó rotundamente, pero lo entiendo, si a mí me pasara lo mismo con mi papá yo nunca me alejaría de su lado, estaría como un chicle pegado a su lado.

Esa es la realidad.

Algunas veces la vida es muy injusta, como yo que perdí a mi hermanito por mi culpa... mejor dejo de pensar en eso, no me quiero volver a poner a llorar.

Me levanto de mi cama y me voy al baño y me doy una refrescante ducha, cuando salgo me voy directo a mi vestidor, me pongo mi ropa interior de encaje, unos vaqueros ajustados y una blusa con descote, mis tacones y unas gafas, sí, así estoy bien.

Mi cabello lo dejo suelto y me maquillo levemente.

Salgo de mi habitación y me voy a la cocina para desayunar rápidamente.

—Alice, ¿puedes preparar algo para llevar? —le pregunto porque seguro que Christian no ha comido nada.

—Está bien, Ana —dice ella y comienza a preparar todo.

—Buenos días —saluda mi padre entrando a la cocina.

—Buenos días —respondo yo dando un sorbo a mi té inglés.

—¿Dónde estuviste ayer todo el día? —pregunta.

La verdad es que me está molestando mucho que mis padres quieran controlarme a todas horas, ya no soy una niña, soy una mujer de veinte años que puede hacer lo que se le dé la gana.

¡Pero vives con tus padres! Grita una vocecita interna.

Tengo que admitir que tiene razón.

¿Será que me tengo que ir de aquí?

¿Tengo que mudarme?

Yo creo que sí, creo que comenzaré a buscar un apartamento para mí solita.

—Por ahí —respondo encogiéndome de hombros.

Como rápidamente mi desayuno y luego dejo los platos ahí, en el lavaplatos.

—Has investigado a Aaron ¿verdad? —le pregunto a mi padre.

Aunque le dijera que lo hiciera después de mi supuesta boda sé que él no me haría caso.

—Sí —murmura él.

—¿No podías esperar?

—No.

—Y, ¿qué has descubierto?

—Nada. Archie, mi investigador personal, no ha descubierto nada, ese hombre no existe, bueno, en realidad él si existe porque está vivo, pero su nombre no.

—¿Qué quieres decir?

—Que Aaron Frost no es su nombre real, Archie está investigando más a fondo pero supongo que tenemos que esperar.

—Tome, Ana. —Alice me pasa el desayuno que le pedí para llevar.

—Gracias —sonrío.

—¿A dónde vas? —pregunta mi padre y yo ruedo los ojos.

¡No es problema tuyo!

—Por ahí —digo y le doy un beso en la mejilla, luego salgo de la cocina antes de que mi padre empiece a hablar.

En el camino me encuentro a mi madre todavía adormilada, quien se sorprende al verme despierta tan temprano.

Ella anda vestida con un camisón que le queda largo, su cabello está despeinado, sinónimo de que se acaba de levantar.

Bueno, eso cualquiera lo adivinaría.

—¿Qué haces...?

—Adiós, mamá —digo interrumpiéndola con un beso en la mejilla y luego salgo de mi casa.

—Ana...

Escucho que murmura pero no le pongo cuidado, en estos momentos no necesito las preguntas inquisidoras de mi madre.

Me monto en mi coche y emprendo camino al hospital central.

Espero que cuando llegue Carrick no haya empeorado, no me gusta ver a Christian sufrir, me rompe el corazón.

Lo sé, soy una debilucha y sensible.

Mi hermano debe estar regañándome desde el otro lado del cielo por ser una debilucha, todavía recuerdo sus últimas palabras:

«Annie, sé fuerte, no te derrumbes por mí, tienes que disfrutar de la vida, no sufrir. La vida es muy impredecible y te la pueden arrebatar en cualquier momento, nada es eterno, así que disfrútala como si no hubiera mañana, no te enojes por algo absurdo, no sufras por algo absurdo. Espero que el hombre que llegue a tu vida te cuide, recuerda que siempre te amaré Annie, y también estaré al pendiente con lo que haces aquí, por favor, no te culpes por lo que acaba de pasar, te amo».

Esas fueron las últimas palabras de mi hermano antes de morir, joder, ya estoy llorando ya, sí, soy una sentimental que llora por todo.

Pero es que extraño mucho a mi hermano, hace ya dos años que no está con nosotros, él era el que me defendía de todos.

Como desearía que estuviera aquí para que le pateara las pelotas a Aarón, porque estoy muy segura de que eso es lo que él haría.

Espero con muchas ansias que llegue el día de la boda, le diré a Kate que lo grabe porque quiero ver su cara, eso sí que sería satisfactorio.

Mientras el este en una boda a punto de casarse con nadie, yo estaré disfrutando en un club donde hay strippers, especialmente Christian, mi favorito.

Ese día será épico.

POV. Christian Grey.

Mi padre pasó la noche bien, los doctores dijeron que hay probabilidades que se ponga bien, pero esas probabilidades son pocas, sus signos vitales siguen iguales, no muestran mejoras pero tampoco empeora, creo que ese es una buena señal ¿verdad?

Quiero mantener todas las esperanzas de que se recuperara.

Mi madre está de guardia, tenía que trabajar, aunque ella está muy cerca de nosotros.

Mia y Elliot se fueron a descansar ya que pasaron toda la noche aquí conmigo, en cambio yo no tengo nada de sueño, ya estoy acostumbrado a la falta de sueño, dormí solamente unas cuatro horas sentado en esta silla para nada cómoda, ya me duele el culo, creo que lo tengo dormido.

Mia me dijo que ya no iba a celebrar su cumpleaños, dijo que no quería, lo que quiere es que papá se recupere, yo también quiero eso.

Veo cómo entra ella en la sala de espera, ¿qué demonios hace aquí?

—Christian —dice ella caminando hacia mí.

Mi cuerpo inmediatamente se tensa.

¿Qué hace ella aquí?

Joder.

—Elena...