Capitulo 19
Rabia, ira, enojo y más allá de ello.
Sidious claramente estaba molesto, y nada más que con su aprendiz Lord Vader.
Llevaba más de dos horas tratando de comunicarse con él por medio de la fuerza, pero solo recibía por contestación un gran bloqueo por parte de este.
¿Cómo se atreve? pensaba el emperador a sentir de nuevo el rechazo del Lord Oscuro.
Ahora ya podía confirmar que sus sospechas eran ciertas y que la alteración de la fuerza estaba tomada de la mano con Vader. Esto lo llevaba a cuestionarse el que demonios se encontraba haciendo y más le valía que fuera algo muy importante (cosa que dudaba) pues no se tocaría el corazón cuando lo encarara con sus rayos Sith.
Su alumno era obstinado, terco, impulsivo y difícilmente llegaba a cumplir las ordenes como Sidious quería, aunque al final el resultado era de vez en cuando mejor a lo que esperaba, había momentos en que solo deseaba no haberlo salvado de las cenizas de Mustafar.
Siguió observando el espacio infinito a través de la ventana, pensando en como castigar a Vader, cuando un soldado entró en la habitación, hizo reverencia y le informó que la persona que había mandado a contactar se encontraba en espera justo ahora por medio de la holored.
-Enlácela.
Unos segundos más tarde, la imagen azulada de un hombre alto con expresión seria y rostro casi craneal apareció frente al emperador con los brazos enlazados en la espalda.
-¿En qué puedo servirle mi emperador? - dijo el hombre del holograma.
-Almirante Thrawn - dijo Sidious – Espero no estar interrumpiendo algo importante, pero necesito que realice una pequeña misión.
A pesar de que la imagen del almirante no mostró reacción física, Sidious sabía que estaba preguntándose que tipo de misión le encargaría, así que prosiguió:
-Quiero que localices a Lord Vader.
Ahora si el chiss abrió los ojos sorprendido al es escuchar la petición.
-¿A Lord Vader? - dijo Thrawn tratando de disimular su sorpresa - ¿Ocurre algo?
-Resulta que no puedo comunicarme con él - comentó Sidious fingiendo pesar - Y como me encuentro lejos de Coruscant no puedo ir personalmente a buscarlo. Es por eso que te he llamado para que lo traigas personalmente a la estrella de la muerte.
-Como usted ordene mi señor - dijo realmente confundido y un poquito molesto. "Estoy trabajando para cazar a los rebeldes y me llama para ir por su estúpido perro" - ¿Algo más?
-No, eso es todo.
El holograma del almirante desapareció y Sidious esbozó una malvada sonrisa que mostraba todos sus dientes amarillos. El castigo que le daría Vader sería muy duro, y este empezaría con Thrawn, pues sabía que ninguno de los dos se llevaban bien, de modo que el chiss le causaría unos cuantas molestias de camino a la estrella de la muerte.
- Juntos podemos gobernar la galaxia entera.
- Me rompes él corazón Ani
- ¡Déjala ir!
- Al parecer en tu ira la asesinaste
De nuevo veía aquellas horribles imágenes del pasado, siendo otra vez espectador de primera fila de tales eventos que ocurrieron en Mustafar. Nuevamente vio como la vida de su ángel se extinguía en sus manos, sin poder hacer nada para detenerse así mismo, también pudo observar la lucha a muerte entre él y Obi-Wan y por supuesto, pudo sentir como el sable del que fue su antiguo maestro le cortaba el pecho, dejándolo tendido en el suelo a escasos metros del río de lava ardiente y con una gran herida sangrante que cruzaba por su esternón.
La sangre caliente emanaba de él y el aire difícilmente le entraba a los pulmones. Sabía que ese era su fin, ya no había nada que pudiera hacer. Resignándose ante tal fin, antes de que la oscuridad se apoderara de él, contempló como Kenobi recogía su sable del suelo y se alejaba del lugar, abandonándolo a su suerte.
Una luz intensa de color blanco fue lo primero que vio cuando recuperó la consciencia. Al principio pensó había muerto y que su alma estaba vagando por una especie de purgatorio, esperando a que la fuerza le realizara su juicio final.
Pero lo que le esperaba no era nada parecido a eso, poco a poco sus ojos se fueron ajustando a la luz del lugar y advirtió que encima de él había una lámpara colgando sobre el techo, cosa que lo hizo fruncir el seño. Llevó la vista hacia si mismo y descubrió que se hallaba acostado sobre una cama de hospital cubierto con una manta de color azul claro.
Su brazo izquierdo estaba conectado con un delgado tubo que se unía a una bolsa con un líquido que colgaba junto a su cama por medio de una intravenosa, tenía un axiómetro anclado a su dedo índice de su mano zuRda y sobre su nariz y boca había una mascarilla de oxigeno.
Con dificultad elevó su mano derecha y se quitó la mascarilla, pero apenas no hubo hecho, sintió como sus pulmones clamaban desesperadamente por aire.
-¡No se la quite! - dijo un droide médico que entraba en esos momentos a la habitación.
El droide se aproximó rápidamente al Sith herido y le colocó la máscara en su lugar diciendo:
-Sus pulmones casi estuvieron apunto de terminar inservibles a causa de la herida que recibió. Por suerte, fue traído a tiempo por el emperador para que le realizáramos las operaciones correspondientes. De modo que con reposo podrá volver a estar en las mejores condiciones.
-¿Dón-donde estoy? -preguntó el Sith con trabajo.
-Usted se encuentra en el Hospital Central Imperial.
Vader, quiso preguntar algo más cuando sintió una energía oscura través de la fuerza. Giró su cabeza hacia donde había percibido el poder y pudo advertir una persona con el cuerpo y la cara cubierta con una capa de color negro.
Darth Sidious.
-Droide retírese – ordenó el nuevo emperador entrando a la habitación y colocándose junto a la cama del jedi caído.
-Si señor – dijo el droide y abandonó la habitación.
Sidious observó por unos segundos con sus ojos amarillos a su nuevo aprendiz y esbozando una sonrisa dijo:
-Me alegra que hallas decidido quedarte en el mundo de los vivos, joven Vader. Debo informarte que la orden 66 ha sido todo un éxito y la república a desaparecido convirtiéndose ahora en un majestuoso imperio. A Vader no le importaba aquello en esos momentos, su mente se encontraba fijada en un solo pensamiento.
-Maestro – dijo el jedi caído quitándose la mascarilla, pese a que sentía como el aire le faltaba, hizo acopio de todas sus fuerzas para preguntar lo que más le preocupaba -¿Padmé...está bien? ¿Ella se encuentra a salvo?
-Ella está muerta -fue la respuesta fría que dio el emperador.
-¡Qué! - exclamó abriendo los ojos - ¡No es posible, yo la sentí, estaba viva. ¿Cómo es posible?
-Al parecer en tu irá la asesinaste.
Al oír esas palabras, Vader entró en un estado de shock. No podía creerlo, era imposible, pero la fuerza le decía que era verdad y que la culpa era toda suya.
Nunca volvería a ver a su ángel, su hermosa sonrisa o sentir sus caricias. Y el hijo que estaba a punto de nacer jamás lo conocería.
¡Oh no! Pensó al momento de sentir las lágrimas emanar de sus ojos Los he matado a los dos.
Sidious esbozó una mayor sonrisa al contemplar el sufrimiento de Vader, así que con una de sus manos huesudas y con mucho cuidado, tomó la mascarilla de oxigeno y la volvió a colocar en su lugar diciendo:
-Toma ese dolor y transfórmalo en fuerza. Alimenta el lado oscuro con esos sentimientos y este te gratificará con mucho poder para que te levantes y demuestres a la galaxia de lo que eres capaz.
Tiempo después, Vader se encontraba en su nuevo piso en Coruscant, viéndose al espejo, portando un traje negro y sosteniendo en las manos un casco que cubría toda su cara.
Ya no era aquel débil jedi que se dejaba guiar por los sentimientos. Ahora era un Lord Sith. El más poderoso de todos los tiempos y no dejaría que nadie se metiera en su camino.
Nunca más seria Anakin Skywalker.
El nuevo imperio lo conocería ahora como: Darth Vader.
-¡Anakin! - alguien dijo a lo lejos - ¡Despierta!
Vader abrió los ojos de golpe, y con un movimiento rápido apresó el cuello de alguien usando la fuerza. En ese momento lo único que sentía eran todos sus sentidos en estado de alerta. Se sentía amenazado y no dudaba en acabar con el origen de esto.
-A-Ana-kin – escuchó una voz familiar suplicando porque parara.
En ese instante la figura de Padmé de formó ante él, de nuevo mostrando como la vida se escapaba por sus ojos.
-¡Padmé! - exclamó él liberándola de su agarre, pero al hacerlo, la imagen de su ángel desapareció, mostrando frente a él a una togruta que tenía las manos en el cuello jadeando por un poco de aire - ¡Ahsoka!
Ahsoka trataba de poner en orden su cabeza, todo había sido muy rápido para ella. Se hallaba dormida cuando se despertó en medio de la noche al escuchar como su ex-maestro se quejaba en sueños y por lo que percibió, este estaba sufriendo de una pesadilla. De modo que optó por despertarlo, pero apenas hubo hecho esto, sintió como la fuerza la apresaba justo en el cuello impidiéndole respirar y aunque aun no estaba segura, creyó ver por escasos segundos los ojos del castaño tornarse de color amarillo.
De hecho, la fuerza le gritaba aun con más intensidad de que tuviera cuidado.
En cambio, Anakin cerró los ojos y negando con la cabeza se levantó del suelo y salió lo más rápido de la cueva, ignorando la voz de Ahsoka que le decía que no se fuera.
Una vez en el exterior y estando a varios metros de la cueva, el castaño tomó varias bocanadas de aire. Todo su cuerpo temblaba y estaba cubierto de sudor. Quiso invocar al lado oscuro en busca de consuelo, pero de inmediato lo descartó, no quería que la togruta lo percibiera, aunque a esas alturas dudaba que su coartada siguiera en pie, puesto que podía jurar que sus ojos se tornaron amarillos por unos cortos segundos antes de que volviera a tomar el control de si. Tiempo suficiente para que Ahsoka haya podido verlos.
-¿Por qué me pasa esto?- se cuestionó Anakin al mismo tiempo en que se llevaba las dos manos a la cara.
-Opino que será mejor que mates a la togruta.
El castaño se quitó las manos de la cara y miró de reojo al sujeto que tenía a su lado.
Vader.
-¿Por qué no mejor te callas? - siseó el castaño
Vader realizó una media sonrisa y se cruzó de brazos.
-Vale vale, solo bromeaba. Entiendo que revivir el pasado nos altera un poco, pero será mejor que hagas algo o toda nuestra fachada de niño bueno se vendrá abajo.
-Estoy pensando en algo - dijo Anakin sin voltear al ver a su contra parte oscura.
-Pues piensa rápido, porque la togruta viene hacia acá.
-¿Qué?
Anakin dirigió su vista hacia la cueva y en efecto, pudo ver a Ahsoka acercándose a paso rápido. Su cara reflejaba preocupación y conforme avanzaba dejando huellas en la arena, pudo percibir confusión en ella.
-Anakin - dijo Ahsoka una vez estando frente a él - ¿Te encuentras bien?
Si, estaba preocupada, muy preocupada, pero sobre todo no podía negar que sentía una ligera energía oscura emanar de su ex-maestro y discretamente usó la fuerza para intentar penetrar en la mente de él.
-Estoy bien - contestó el castaño fríamente - Vuelve a la cueva, regresaré dentro de poco.
-¡NO! -exclamó ella - No estas bien y no no planeo moverme de aquí hasta dar con lo que te inquieta.
-¡Ya te dije que estoy bien! - replicó el castaño - Y deja de intentar colarte en mi cabeza.
Ahsoka dejó de tratar romper los escudos mentales de su ex-maestro al ver que estos eran demasiado fuertes, así que tuvo que optar por la manera tradicional.
-Te escuché pronunciar el nombre de Obi-Wan mientras dormías - dijo la togruta con voz suave.
Anakin solo se cruzó de brazos y miró al suelo.
-No solo el de él, también te escuché llamar desesperadamente a...Padmé.
Con eso, el castaño la fulminó con la mirada, exigiéndole que no continuara, pero ignorando eso, ella prosiguió:
-No te pregunté lo que paso cuando se activó la orden 66 porque respeté tu decisión de no hacerlo. Pero ahora me doy cuenta de que al no querer hablar de ello te causa dolor.
-Te equivocas - dijo él.
-Anakin, puedo sentirlo. Hay emociones conflictivas en ti. Así que dime ¿Qué pasó hace diez años?
Ahsoka miró los ojos de Anakin, tratando de darle valor y secretamente asegurándose de que el color amarillo en ellos había sido producto de su imaginación.
Vio claramente como el mayor estaba debatiéndose consigo mismo. ¿Realmente habrá hecho algo malo? se cuestionó. Y no importando lo que fuera, ella estaba dispuesto apoyarlo.
- No paso nada - dijo al final el castaño.
-Puedes confiar en mi - insistió la togruta.
Anakin pudo ver la verdad en sus palabras, pero no tenía el valor de decirle lo que había pasado o más bien dicho, lo que había hecho.
-No te lo guardes -persistió ella - Libéralo. Solo así obtendrás paz.
-¡No! - sus ojos comenzaron a encenderse y su voz tomó más fuerza - ¡Nunca tendré paz! ¡El recuerdo de mis acciones me carcome día y noche sin descanso!
-¿Qué ocurrió?
-Algo terrible - contestó él sintiendo como su voz se quebraba.
-Dímelo, no me importa lo terrible que sea.
-¡No puedo!
-¿Fue algo tan malo?
-Para.
-¿Viste la muerte de Obi-Wan sin poder hacer nada?
-No, para de una vez.
-Entonces, dime que fue.
-¡LOS MATÉ A LOS DOS!
Al pronunciar eso, Anakin se cubrió la boca con la mano derecha y dejó que el llanto lo consumiera.
Ahsoka supo en ese instante, que era mejor ya no hacer preguntas. Ya había hecho un avance por así decirlo, de modo que lo único que pudo hacer fue aproximarse más a su maestro y abrazarlo.
El castaño sintió la necesidad de alejarse al sentir como los brazos de la togruta le rodeaban la cintura, sin embargo, al encontrarse emocionalmente inestable, terminó abrazando a su padawan y liberar parte de él dolor que sentía.
- No olvides a quien sirves, no olvides a que lado perteneces y no dudes en matar.
Mientras tanto, a varios kilómetros de ahí, en una cabaña solitaria en medio del desierto. Un hombre ermitaño se estaba colocando una capa de color café sobre los hombros y se dispuso a salir de su morada. Dejando sobre una mesa un pequeño aparato con un mensaje en su pantalla.
"Anakin esta vivo y se encuentra en mi nave.
Me debes una explicación"
El ermitaño salió de la casa y mirando el cielo estrellado dijo:
-Tengo un mal presentimiento sobre esto.
Vaya capítulo, ¿no creen? Pero eso no es todo, se va a poner más intenso.
Espero que les haya gustado y recuerden que amo sus comentarios, la verdad me hacen el día.
Nos leemos hasta la proxima.
