Después del aviso del capitán, Ivette, la hechicera, comenzó a sentirse indispuesta y dejó de cenar. Sentía náuseas por el olor de la carne y le faltaba el aire, sumándole a eso, su nariz, comenzó a sangrar. Se incorporó desesperaba, para no ensuciarse.
-¡Diablos!-
Exclamó con pánico y sosteniendo su nariz.
-¡Hermanita!- mencionó al verla con su mano ensangrentada -¿Qué te sucede?-
-No lo sé - respondió gangosa al presionar su nariz -No me siento muy bien-
Una gran nausea llegó a ella y corrió hacia la borda, para vomitar su cena. Aren, se acercó a ella muy preocupado. Hace unos instantes, estaba bien.
-Toma, preciosa-
Le tendió un pañuelo para limpiar sus labios y su nariz. Su hermana, le palmeo la espalda y Leire, le entregó un vaso con agua, junto con Amaia, que le acercó una silla.
-Me siento muy mal- se sostenía de la baranda del barco con fuerza -No lo entiendo... Me sentía bien hace unos momentos-
Cerró sus ojos un par de veces para no desmayarse. Él la sostuvo de los brazos y la sentó en la silla con cuidado.
-Lo sé... Te estaba observando cuando eso pasó - apartó los cabellos de ella del rostro -Seguramente, es consecuencia del drenaje mágico-
Ella asintió devolviendo el vaso a su amiga.
-Gracias, Lei- sonrió -Si, posiblemente sea eso...-
-Puede ser, tu pulso es muy lento- su otra amiga le abrió los párpados y los miró con detalle -Y parece que estas un poco anémica, tendrías que recostarte un rato-
-No se hable más, vamos hermanita- la ayudo a incorporarse -Aren, estaremos en tu camarote-
-Esta bien... Iré en un momento- la besó en la frente -Espero que descanses, porque si no lo haces, te obligaré- advirtió severo.
-No te tengo miedo, vidente-
Caminó apoyada en su hermana y con sus amigas detrás.
-¿Deni?- murmuró tocándole un brazo, un tanto impactada -¿Es lo que creo que es?- preguntó en el mismo tono.
-Si- respondió con simpleza, cerrando sus ojos por la visión que llegó a ella -En unos meses, llegarán los primogénitos de la hechicera de la luna y el primer alquimista Fleming, está entre ellos-
-¿Ellos?- indagó confundida -¿No me digas que...?- asintió.
-Si, son dos- abrazó a la cazadora -¡Voy a ser tía!- murmuró feliz.
-¡Estoy tan feliz por ti!- declaró sincera -Es una lastima que yo en esta vida no lo seré-
Miró con los ojos llenos de tristeza ca su hermano, que bebía ron con sus amigos. Ella sabía que en unas semanas, él y la alquimista, iban a morir.
-Lo sé y creeme que lo siento- Acarició las puntas del extraño cabello bicolor de ella -Aunque, no lo sé... quizás, cuando llegué el momento, podremos hacer algo-
-Si, tienes razón. Será cuestión de esperar... Tal vez un milagro- limpió una pequeña lágrima de su ojo -Ahí vienen Seth y Dante-
A la vidente se le deformo la cara, no quería estar cerca de ese alquimista malhumorado con el que había discutido frente a todos, hace unas horas.
-Hola, Seth- saludó a su amigo con entusiasmo -Y tu-
Mencionó despectiva entrecerrando los ojos, cuando él quiso acercarse a ella.
-Veo que sigues enojada- ella le aplicaba la ley del hielo, ni siquiera lo miraba -Estoy hablando contigo, Ey...- se detuvo -Denisse-
-Gia, ¿Puedes decirle a tu alquímico amigo que esta invadiendo mi espacio personal?-
Asintió y puso mala cara, al dirigir la vista a él.
-Ya la escuchaste, ¡Vete!- lo corrió sin más y él bufo.
-¿Algún día te pondrás de mi lado?- reclamó molesto -Se supone, que eres mi mejor amiga, tendrías que apoyarme en esto- señaló a la vidente -Tu sabes que lo que dijo hoy en la reunión, fue una locura-
-¿No entiendo el conflicto, Dante? Tu también sabes el tipo de relación que tengo con ella, por consiguiente, no puedo estar de tu lado, lo siento- los ojos de ella cambiaron y rió al escuchar la voz del dragón -Ya lo sé Amador, pero no le digas a nadie...- sonrió -Disculpa, está con las chicas y acaba de decirme algo... En cuanto a lo que dijiste, no me parece tan descabellado-
-Iv... Gia, no vamos a enfrentarnos a ese demonio. Por ese motivo, nos dirigimos hacía Valtandhers, para poder volver- aseguró su novio.
-Ustedes no entienden, nosotros hemos cambiado muchas cosas al venir aquí, que participemos en la batalla, no cambiaría nada- el alquimista la tomó de los hombros.
-Podríamos morir y ya no regresar- ella intento zafarse de él -¿¡Por qué no lo entiendes!?- la apretó con más fuerza.
-¡Podríamos salvar a Eyra y Björn!- contestó rabiosa, al no querer escucharla -Estoy casi segura, que nosotros vinimos aquí por eso. No hay otra explicación-
-¿Qué quieres decir?- preguntó llena de esperanza -¿Eso es posible?-
-Si, es una de las posibilidades-
-Bien y ¿Cuál es la otra?- la miró a los ojos, soltándola -Hablaste de posibilidades, me imaginó, que hay más de una y seguramente, tiene que ver con lo que ocurre en nuestra época-
Los ojos del hechicero, se abrieron ante la revelación que llego a él, al analizar las palabras de su amigo. Las respuestas estuvieron ahí, todo el tiempo, tan solo tenía que recordarlas.
-Acabo de recordar algo que leí hace un tiempo- mencionó, perdido en su mente -No justamente yo, pero sí, mi otra alma...vengan conmigo-
Encaminó a sus amigos a la biblioteca que poseía el barco. El capitán del navío, tenía una afición y esa era, coleccionar objetos mágicos y libros antiguos perdidos en el tiempo.
-¡Vaya!- exclamó abriendo mucho los ojos -Eyra, esta noche podemos venir a dormir aquí-
Su prima asintió con gusto. Él ojeaba los estantes cuidadosamente, hasta que encontró un libro de tapa negra, sin ninguna tipo de inscripción en él.
-¡Aquí está!- lo abrió sobre la mesa y comenzó a leerlo, hasta que encontró una página en particular -Lean esto... Creo que aquí está la repuesta a todas nuestras preguntas-
Sus amigos leyeron las páginas indicadas y las caras de los mismos, representaban diversas emociones, una mezcla entre miedo, duda, consternación y asombro, los invadió en un instante.
-¡No puede ser!- cubrió sus ojos por la amargura que sentía -La respuesta estaba aquí, no en Valtandhers-
Miró a su novio, que la abrazó, asintiendo.
-¡Maldito dragón! ¡Lo supo desde un principio y no nos dijo nada!- el alquimista, golpeó la mesa con rabia.
-Eyra, ¿Estás bien?- preguntó a su amiga.
Ella asintió en shock, sin mirarlo. Era la mas afectada de los cuatro.
-¡Estas asustándome, hermosa! ¡Vuelve!- la tomó del rostro para después abrazarla -Tenías razón, siento haberme enojado contigo-
-Dama del Caos... Protegenos- cerro sus ojos y lo abrazó.
En el camarote del vidente de la nave, se estaba desarrollando una situación muy extraña dentro.
-Hermanita, ¿Por qué lloras?-
Acariciaba los rizos de su hermana, que tenía la cabeza apoyada en su regazo. Sus amigas, habían vuelto a la cubierta a preparar algo ligero para ella.
-No lo sé- limpio su nariz, ruidosamente -De repente, me sentí muy triste- secó sus ojos mirando su violín -Aren me regaló ese violín-
Señaló el instrumento sobre una silla.
-Eso en muy tierno...- sonrió mirándolo -Tu siempre quisiste tener uno nuevo, pero nunca pudimos comprártelo-
-Si, lo sé. Cada vez que teníamos el dinero, siempre sucedía algo y terminábamos gastándolo- lloró aún mas, poniéndose de pie para abrazar a su violín -Nunca me habían regalado algo tan hermoso como esto...-
Lloraba sin control y su hermana, no entendía nada. Eso era algo bueno, no comprendía el motivo de sus lágrimas.
-Pero, Ivi... Tendrías que estar contenta por eso- se acercó a ella -No entiendo, ¿Por qué lloras?-
-Lloro porque estoy feliz-
Rió y ella la acompañó con una risa un poco llorosa, pero igual lo hizo, hasta que se calmó.
-¡Ay! ¡De ti llorona!- mencionó burlona, la abrazó y besó -Aunque ahora piense que estas loca, te quiero-
-Y yo a ti... Insensible- correspondió el abrazo -Tengo mucho sueño...- se acercó a la cama y se recostó -Es extraño, ¿No crees?- su hermana asintió -No pensé que el drenaje mágico fuera tan malo- tomó al pequeño dragón que dormía en la cama y lo apoyó en su estomago -Es precioso Eyra, me alegro que lo hayas salvado- acariciaba a la criatura con ternura.
-Si, es hermoso... Hice todo lo posible para esconderlo y salvarle la vida- se acostó junto a ella -Hay muchos Drag Mata vagando por el bosque-
-¿Asesinos de dragones?- cuestionó sorprendida -¿No se supone que habitan en las tierras del norte?-
-Eso es cierto pero, por lo que me comentó Björn, después de que... Tu sabes- acotó entre avergonzada y sugerente -Un gran grupo de ellos, se ha reunido para celebrar la luna de sangre. Es algo muy extraño, ya que este, es el territorio de los cazadores-
-Vaya, eso es preocupante, son sus enemigos naturales por lo que tengo entendido, en especial, de los alfa-
-Si, cállate... Dijo que tuve suerte de que no me hayan encontrado, ya que siempre andan con una clase de videntes llamados nigro... Nigra...- pensó un momento esa difícil palabra.
-¿Nigromante?- preguntó para ayudarla.
-Si, eso...- chasqueó los dedos al recordarlo -Me hubieran matado y él, los hubiera cazado uno por uno, si lo hubieran hecho-
- Está loco- negó con la cabeza -Los nigromantes son muy poderosos-
-Si, no lo sé, no conozco mucho sobre ellos- frotó sus ojos -¿Tu sabes que es Valtandhers?-
-No, pero según parece, es una isla que está a unas semanas de aquí, por eso partiremos mañana-
El vidente, ingreso a la habitación con una bandeja en sus manos con un poco de fruta y sonrió, al ver a las hermanas juntas.
-No imagine que seguirías aquí, Eyra- dejó la bandeja sobre la mesa de noche -La mayoría de la tripulación, ya se fue a dormir, mañana comenzaremos un viaje muy largo y...-
-Vaya, nunca me habían corrido de un cuarto, tan amablemente- mencionó interrumpiéndolo, en tono irónico -Eres un autentico caballero-
Agregó igual, su hermana rió. No se había dado cuenta lo mucho que extrañó a la antigua Eyra.
-Pero, no te...-
-¡Silencio!- lo mandó a callar levantando un dedo -Ya me voy de aquí...- caminó hacía la puerta -¡Espera!- volteó a ellos -Aren, ¿Qué es un nigromante?-
-Pues, por lo que tengo entendido, son una clase de hechiceros negros. Tienen visiones como nosotros, lo videntes, pero invocan espíritus y entes oscuros para hacerlo, como demonios, por ejemplo- explicó sentándose en la cama junto a la hechicera -Son muy peligros, pueden poseer el alma y la mente de las personas ¿Por qué lo preguntas?-
-Porque hoy en el bosque ví uno- él quedó desorbitado, mirándola. Ella se acercó y tomó al dragón entre sus manos -Adiós- salió apresurada por la puerta.
-¿Es cierto lo que dijo?- preguntó catatónico.
-Si, dijo que estaba acompañando a un grupo de Drag Mata- aseguró y él se puso de pie como un resorte -Aren, ¿Qué sucede?-
-Los nigromantes, son los enemigos naturales de los videntes- explicó aturdido -¿Björn sabe que hay Drag Mata en este lugar?-
Cuestionó un poco más tranquilo, sentándose.
-Si, Eyra le contó como había encontrado a Amador en el bosque-
-Por suerte no la encontraron, estoy seguro que la hubieran asesinado y Björn, hubiera hecho una masacre por el pueblo- recostó a la hechicera en la cama y la abrigo bien, se veía cansada -Un alfa protege a los suyos y no hay otra persona que le pertenezca más a Björn, que tu hermana-
-Lo sé, ¿Te molestaría si seguimos esta conversación mañana? Es que, estoy muy cansada...-
-No, mi amor- a ella le incomodaba muchísimo con que facilidad él, utilizaba términos cariñosos -Tuviste un día muy duró... No es fácil recuperarse de un drenaje mágico- le acarició el cabello y la besó en la sien -Duerme bien, preciosa-
-Gracias, tu también-
Cerró sus ojos y se durmió al instante. Él se sentó en una silla, contemplándola, pensado en porque ahora, estaban resurgiendo los nigromantes y los Drag Nata en esas tierras y si la luna de sangre, tenía que ver con eso.
-¡Aqui estas!- exclamó al encontrarla en la proa del barco -¿¡Dónde estabas!?- reclamó molesto -¡Pensé que habías desembarcado y que habías ido al pueblo!- se acercó a ella -¡Llevo mas de una hora buscándote!-
-Estaba con mi hermana, Björn- miró al dragoncito en su cabeza -¿No es verdad, Amador?- la criatura, gruñó -No entiendo porque estás tan paranoico. Después de lo que paso hoy, sabes que no puedo regresar al pueblo y además, me lo prohibiste, porque según tu, los Drag Mata pueden percibir el olor del alfa en mi- renegó apoyada en la baranda y mirando el océano.
-Eyra, comprende...- la abrazó por detrás juntando su cabeza con la nuca de ella -Después de lo que paso entre nosotros, tu me perteneces, eres parte de los míos, cualquier Drag Mata podría atacarte, para acabar conmigo-
-Lo sé y créeme que lo siento- exhaló todo el aire de sus pulmones -No te estoy reclamado eso, es solo que, no estoy acostumbrada a que me protejan como tu- sonrió con tristeza -Me hace sentir incomoda. Además de mi hermana y mis amigas, nadie a intentado cuidarme más que tú y por eso, estoy eternamente agradecida-
-Y yo estoy agradecidode que me hayas dejado entrar en tu vida- le besó el cabello -Bueno, basta de charlas, vamos a dormir-
Ambos se condujeron a la bodega, que era donde los tripulantes de bajo rango dormían, suspendidos en hamacas. Pero ninguno de los dos se percato de la presencia de cuatro pares de ojos, muy diferentes entre sí, que los miraban desde la cofa del barco y que además, el par mas triste entre ellos, no dejaban de derramar lágrimas.
-Ellos no van a morir, ¿Verdad?- preguntó a todos abrazada a su novio con todas sus fuerzas -No quiero que mueran, Seth- confesó con el alma hecha pedazos -Sería como ver morir a mis padres-
-Lo sé, mi reina...lo sé- la consolaba frotando su espalda -Haremos todo lo posible para que eso no ocurra, ¿No es verdad, chicos?-
Su amiga asintió con sus labios temblorosos, secando sus lágrimas y siendo abrazada por el alquimista de los hombros. Siempre pasaba eso, cada vez que su prima lloraba, ella también lo hacía, le era inevitable.
-Si, haremos todo lo posible para que eso no ocurra, Ivi- besó a su novia en la sien para tranquilizarla -No llores, Eyra. Todo estará bien, ellos no morirán-
-Lo sé- respondió con las manos en un puño sobre su pecho -Pero aún así, es muy triste- limpió una última lágrima -No vamos a poder hacerlo, sin antes decirles la verdad-
-Mañana en la noche lo haremos- manifestó decidida y secando sus ojos -Basta de llantos y drama- se acerco a su prima -Eyra, tenemos una profecía que cumplir aquí. Después de eso, podremos regresar en paz-
Se aferraron de las manos con fuerzas renovadas.
-Sí, primita. Tienes razón, somos las hijas de la magia y la alquimia, ¿Qué podría pasar?- miró a su novio y a su amigo detrás -No es así, ¿Guardianes?-
-Quién iba decir, ¿No?- rascó su nuca, nervioso -Soy el guardián de una cazadora alfa, que se enfrentará a un ejercito de Drag Mata y que tiene como familiar animal, a un príncipe de los Dragones Rojos-
Como siendo invocado, el dragoncito apareció en el hombro de su ama.
-No te creas tan importante- lo empujó -Que mi rango es igual al tuyo, solo que Eyra, es una vidente milenaria que se enfrentará a un grupo de nigromantes, que son controlados por el poder de Golum- miró a su novia con orgullo -Es tan poderosa, que puede manejar cualquier arma del milenio a su antojo- ella lo abrazó -Nadie caerá esta vez chicos, lo haremos bien, lo presiento-
-Eso espero, amigo- choco puños con él -Bueno, Eyra... Vamos a descansar-
Entrelazó el brazo de su prima con el de ella y tomó una soga, dispuesta a saltar.
-No, mi reina- la cargó en su hombro -Tu duermes conmigo-
Se paró en la cofa, tomó una soga y salto al vacío, no sin antes, despedirse de sus amigos con dos dedos en la frente.
-¡Seth!-
Grito histérica y muerta de miedo, cuando se vió caer sobre el hombro de él.
-¿Una carrera, princesa?-
Hizo lo mismo que el hechicero sobre la cofa, esperando que ella subiera y aceptara el reto.
-Si, claro- se posicionó a su lado tomando una soga -¿Listo?- él asintió -Uno... Dos... Tres... Lejos-
Desapareció en el aire y reapareció en la cubierta, mirándolo triunfante.
-¡Ahora veras! ¡Tramposa!-
Descendió velozmente, pero ella gritó y huyo, antes de ser atrapada.
