Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko Takeuchi. Esta historia está hecha para entretener y no otros fines.


XXI.

—"Tenemos un contratiempo, necesito tiempo. Por favor continúa con el plan hasta que resuelva todo."

Taiki dejó de lado la cortesía mientras caminaba junto a Michiru, ya eran las cuatro de la tarde, su pareja había dicho que había tenido suficiente de la boda. Él se ofreció a acompañarla a su casa y la chica no dudó en decirle que sí, al parecer ella estaba cómoda con su compañía o deseaba charlar sobre la actitud de la rubia. Viajaron en taxi desde el salón puesto que el auto de Taiki estaba en mantenimiento, lo mejor para él era estar preparado antes de marcharse un tiempo de Tokio. En ese lapso del trayecto notó que Michiru estaba sumamente pensativa, no dejaba de mirar sus manos, lo ignoraba e ignoraba el paisaje urbano.

Al bajar del automóvil y pagar recibió aquel mensaje, ¿qué contratiempo podrían tener? Volvió a mirar a Michiru, la pobre chica estaba inmersa en sus pensamientos y de un momento a otro él se sintió mal. De acuerdo con su itinerario debían toparse con alguien, pero al parecer dicha persona no llegaría.

—Necesitas tiempo— su pensamiento se le escapó.

—Lo lamento Taiki, realmente me agradas… Como amigo, no te veo como algo más y seguramente debes de odiarme en este instante por alentar tus esperanzas a que esta relación puede ser algo más.

El chico sonrió, seguramente Michiru confundía su preocupación con el dolor causado por el rechazo. Negó sin mucho empacho, cosa que hizo a la chica consolarlo con unas palmadas en la espalda. Taiki sabía que el "interés" en Michiru debía ser fingido, pero no pudo evitar encariñarse con la fotógrafa así que ahora estaba metido en un tremendo embrollo y todo por hacer un favor. Michiru era una chica que estaba aprendiendo a quererse, lo que le causaba una enorme ternura y saber que todo lo que hacía era para ayudarle le hacía sentir bien. Ahora necesitaba ganar tiempo para que Haruka llegara a la escena y ese par pudiera reencontrarse, al menos eso es lo que le habían dicho que ocurriría. No podía desconfiar de esa persona, parecía que todo lo que predecía se cumplía y eso le causaba miedo, no debía desafiar a quien lo había buscado con tanta vehemencia.

—¿Por qué me mentiste respecto a tu ex?

—¿Cómo?

—Ya sabes, dijiste que no sabías en qué compañía trabajaba y hoy me entero de que tu ex es Tenoh Haruka.

—La verdad es que Haruka es una persona muy reservada y yo no quería jugar la carta de la chica que no ha superado a su ex para alejarte. Te considero un buen amigo Taiki, por eso es por lo que quiero que seas parte de mi círculo, pero no lo serás de la forma en la que deseas serlo.

—Ya veo— se detuvo al darse cuenta de que estaba a la mitad del camino de la casa de Michiru.

La chica no notó que su compañero se había detenido y siguió su camino, volteó cuando dejó de escuchar los pasos de Taiki. En ese momento su semblante fue un poema puesto que el castaño no dejaba de mirarla con cariño. ¿Cómo era posible que Taiki siguiera siendo tan amable con ella? Debía de gritarle que era una desgraciada, comprendería si quisiera decirle que la odiaba por jugar con sus sentimientos. Deseaba que se le acercara para decirle en su cara que Haruka jamás la haría feliz, que se arrepentiría por no amarlo y luego de eso él regresaría a la avenida principal con mucho resentimiento en su corazón.

—Sé que en este momento deseas matarme, no te culpo Taiki.

—Haruka es una chica muy guapa además de que parece ser agradable. Puedo entender la razón por la que no has dejado de sentir algo por ella.

—¿Disculpa?

—Puede que se vista como un chico, pero no pasa desapercibida su fisionomía. Solamente un idiota se creería que ella es hombre ¿no me digas que no lo notaste?

—Estoy segura de que se te pasaron las copas Taiki— dijo intentando parecer incrédula y dándole a entender que él estaba loco por sugerir tal cosa.

Taiki se agachó un poco para esconderle a Michiru la sonrisa que se le estaba formando en el rostro, le habían dicho que, si le confesaba que conocía el verdadero género de la rubia, ella se haría la desentendida. Realmente amaba a Haruka que era capaz de defender el secreto de la chica de mirada verde, que momento tan interesante estaba viviendo. El chico comenzó a tallar la suela de su zapato en el asfalto, hacía círculos para no dejar escapar la carcajada. Ahora comenzaba a caer en cuenta de que lo que hacía era algo irónico, él le pedía a Michiru que fuera honesta, mientras que él mismo le ocultaba un par de secretos a su compañera.

—Para ya de maltratar tus zapatos— sintió la mano de Michiru posarse en su brazo.

En ese instante él detuvo su movimiento, debía de ser honesto con la chica de cabellos aqua, él realmente deseaba conservar la amistad que tenía con ella. Debía ser sincero, al menos en algo… No podría serlo del todo, pero le debía a Michiru muchas cosas, por ejemplo, el ayudarlo a que su madre dejara de molestarlo con el tema de las citas.

—Sabes… Estaba un poco molesto porque no me dijeras que Haruka es tu ex… La dueña de Ouroboros, alguien que realmente es importante en el mundo de la inversión de bienes raíces. Me acobardé un poco, no, me acobardé mucho al darme cuenta del tamaño de zapatos que debo llenar. Conocer la identidad de mi rival de amor es algo… Frustrante, más cuando todo el mundo habla tan bien de esa persona y luego ver que hoy fue demasiado madura hasta cierto punto fue…

—No salía con Haruka por su dinero, así como no saldría con otras personas por alguna razón monetaria. Espero que entiendas que no soy una mujer ambiciosa Taiki, la razón por la que me enamoré de Haruka es por el bello ser que es.

—A esos zapatos me refiero— dijo algo melancólico.

De nuevo comenzó a frotar su suela contra el suelo, ese panorama en el que Haruka era una buena persona lo hacía decidirse en acercar de nuevo a ese par. De una u otra forma envidiaba a la rubia de cabellos cenizos, no entendía la dualidad que habitaba en ella. Necesitaba ganar tiempo, la plática sobre la misma Haruka le daba las herramientas para que su aliado pudiera solucionar el contratiempo que tenía.

—No puedo enojarme contigo— continuó —. Es hipócrita de mi parte, puesto que yo no he sido del todo honesto Michiru, espero que lo que te diga no haga que cambies la forma en que me ves. Pero entendería completamente si no quieres hablarme de nuevo, lo juro.

—¿De qué hablas Taiki? — la fotógrafa dio un paso atrás.

—Supe que Haruka es una chica porque… Yo era una chica.

Michiru puso una cara de asombro ante las palabras de Taiki, no podía ser una chica, su porte, su voz, sus facciones no le indicaban que se tratara de una mujer. Ese malvado debía de estar burlándose de ella, Taiki era un bromista nato y la chica esperaba que en cualquier momento soltara la carcajada. Pero el alto muchacho estaba completamente serio ante la reacción de Michiru que no atinaba a decir algo pues su mandíbula estaba por el suelo.

—Nací como mujer, pero nunca me sentí identificado como una… En mi adolescencia cuando comencé a desarrollarme me vendaba mis senos, tuve que ir a terapia porque mi padre odiaba que me vistiera como un hombre. Pero su enojo fue peor al escuchar a mi terapeuta decirle que yo no estaba loco, que era algo normal y que lo mejor para mí era comenzar con mi tratamiento… Ya sabes, comenzar a tomar hormonas.

—¿Entonces estás vendado? ¿No es muy incómodo?

—Ya no estoy vendado, me hice una mastectomía… Mi pectoral es el de un chico común, incluso me hice la cirugía de reasignación de sexo, o sea, tengo una faloplastia.

—¿Tus padres ya lo aceptan?

—Fue difícil, demasiado— dijo un poco conflictuado —. Mi padre no me habla, mientras que mi madre simplemente me condicionó a casarme y no decirle a mi esposa la verdadera razón por la que no puedo tener hijos.

—¿Cuál es su plan?

—Una completa estupidez, pero no te preocupes, yo no planeaba engañarte Michiru, realmente te…

—Gracias Taiki— interrumpió antes de escuchar la palabra —. ¿No entiendo la razón por la que no pueda hablarte más?

—Porque soy un hombre transexual.

—Minako es lesbiana, ¿acaso la rechazo?

—No.

—Y como sabes, me enamoré de una mujer. ¿En qué clase de persona me convertiría si te rechazara?

—No lo sé.

—En una hipócrita, además para mí eres todo un caballero que se merece ser feliz con la mujer indicada para ti. Estás en todo tu derecho de reservar ciertos detalles de tu vida, pero también estoy segura de que la chica correcta para ti lo entenderá y no deberás de guardar ese secreto.

—Gracias Michiru, realmente eres alguien especial.

—Y una hipócrita.

—¿Qué?

—Haruka también tiene el derecho de reservar ciertas cosas para ella misma… Hay cosas que nos da miedo revelar por cómo reaccionarán los demás ¿no?

—Pues sí— dijo Taiki delicadamente.

—Si no quería compartir lo que les sucedió a sus padres es porque tiene miedo de que eso afecte mi percepción de ella. Tuve ser más considerada con ella, creo que fui demasiado impulsiva al terminar las cosas.

—¿Quieres buscarla?

—Haruka debe de odiarme en este momento, no creo que sea lo mejor.

—Si no le explicas que solamente somos amigos, no podrás saber la reacción que tendrá o si es lo mejor o no.

—Taiki, eres un buen amigo.

—¿Qué te dijo cuando legó como loca?

—Te lo diré si me prometes algo.

—¿Qué?

—No le dirás a nadie que Haruka es una mujer.

—¿Es transexual?

—No, simplemente se hace pasar por chico en el trabajo porque todos la confundieron con uno y por recomendación de su padre decidió no sacarlos de su error. Al parecer el medio de los bienes raíces es algo…

—Machista, sí, como muchas profesiones. Lo entiendo completamente, no debes de preocuparte que mi boca es una tumba.

—Gracias Taiki.

—¿Entonces?

—Sabe que sobreviví al accidente de Azabu y Roppongi.

—¿Cómo lo sabe? El artículo no ha salido y las únicas personas que sabemos de él somos nosotros dos y mi editor.

—No tengo idea, pero estaba vuelta loca con la información, me veía diferente… No sé cómo explicarlo, era…

Taiki sintió que su celular vibraba y sin esperar mucho lo sacó de su bolsillo para revisar las noticias. Esperaba que se tratase de su aliado, no se equivocó y sonrió al leer lo que aparecía en la pantalla.

—"Todo está solucionado."

—¿Todo bien? — dijo Michiru.

—Perfecto, es del trabajo y me dicen que el tiraje comenzará a imprimirse.

—Tan rápido.

—Sí— guardó el celular con una sonrisa en su rostro.


Frío, mi cuerpo está frío y sé que lo tengo porque lo siento… Es gracioso que en este momento pueda ponerme tan cartesiana, es como decir "pienso, luego existo". Pero es algo normal para mí dudar de mi existencia, hace uno segundos comencé a desvanecerme y el miedo invadió mi cuerpo. Corría para llegar al tiempo que me corresponde, no llegué al subirme al vagón.

¿Realmente tengo cuerpo o soy aire? Estoy segura de que pasé al estado gaseoso, me hice una con el aire de ciudad. Pero como les dije, tengo frío y eso me da la seguridad de que tengo cuerpo. ¿Me estoy imaginando que tengo uno? Necesito saber que no me quedé perdida en el limbo temporal. No sé si veo o no, porque el lugar en el que estoy es oscuro y frío, ¿dónde estoy?

Debo llegar a mi tiempo, necesito salvar a Michiru del nefasto destino que nos espera… 2026 es el año que exige nuestra sangre, es nuestro cruel verdugo y el último momento que tengo para salvarla de la muerte. No puedo faltar a mi palabra, le prometí salvarla, ya no es solamente por la tibieza de su sangre y la culpa que me embargó la primera vez que crucé palabra con ella al ver cómo su vida se extinguía. Me enamoré de Michiru de forma desinteresada y saber que en este momento algo me detiene para cumplir mi palabra es una cruel broma del destino.

No vale la pena decir "si tan sólo" puesto que tengo la habilidad de cambiar las cosas cada que me plazca. Tengo una infinidad de oportunidades para corregir las cosas que he destruido, para salvar nuestro amor. Pero estoy perdida en la nada, no hay nada más que frío y oscuridad a mi alrededor, en este momento daría todo por volver a verla. Si hay algo o alguien que me escuche, permite que regrese al lugar al que pertenezco… Prometo que todo estará bien y aprenderé a escuchar consejos, recuperaré el amor de Michiru y la protegeré de todo peligro que el destino planee de ahora en más.

Frío… Tengo frío en este instante que perturba mi alma, no estoy completamente segura de que el tiempo avance o se detenga. ¿Estoy viva o estoy muerta? Mi mente entiende el concepto de tiempo, por tanto, debo de estar viva… Al mismo tiempo me inquieta que no puedo medir su magnitud, si no tengo la percepción de que algo avanza o se detiene ¿estoy muerta? Dimensiones… Puede que esté perdida en el infinito o atrapada en un punto exacto, mi concepto de espacio está claramente estable e igual que con el tiempo no lo puedo percibir.

Si todos estos conceptos existen y no dudo de mi existencia corpórea o incorpórea, de alguna manera sigo existiendo. ¿Estoy viva? Debo de estarlo… Al menos eso quiero creer, pero si estoy viva y sin cuerpo ¿significa que estoy muerta? No, mi mente existe y eso meramente me hace existir… ¿Estoy en la matrix? ¿Qué tipo de tonterías pienso? Creo que estoy volviéndome loca… Deseo verte Michiru, quiero sentir tu calor y tocar tu suave piel, perderme en tu mirada y que grites mi nombre cuando te haga el amor.

—Por aquí— escucho a lo lejos.

¿A lo lejos? Si hay espacio, entonces estoy atrapada en un punto y no perdida en el infinito. Alguien me ve, eso refuta mi idea de ser aire… ¿En que tiempo estoy? ¿Presente o futuro? O puede que al fin esté en el pasado ¿será posible que eso ocurriera? ¿Entonces me quedé atorada en el tiempo? No, debo de regresar, debo de estar con Michiru y salvarla… O, puede ser el golpe de suerte que necesito, buscarla desde antes y enamorarla así podremos escapar al accidente de Azabu. ¿Dónde estoy? Tengo frío e incertidumbre, estoy atrapada entre el tiempo y la nada, pero busco salir de este limbo para correr a tus brazos. Prometo no tardar de nuevo, estoy yendo lo más rápido posible, así que debes de esperar por mí pues no volveré a decepcionarte Michiru.

—¿Cómo llegó aquí? — escucho otra voz.

—No tengo idea, un hombre dice que es un conocido suyo al que vio caer. Quise indagar más sobre el asunto, pero simplemente se indignó y pidió detener el flujo del metro.

—¿No lo habían visto?

—Es imposible verlo desde la estación, hubo una falla con la electricidad y unos segundos después el hombre apareció. A decir verdad, no encuentro lógica para que esta persona esté a mitad de trayecto y que su amigo lo viera.

Necesito hablar, pero me es imposible y no puedo moverme… Escucho todo, pero sigo en la oscuridad, el miedo ahora se transforma en terror porque no sé en qué condiciones estoy. A penas puedo sentir a las personas que hablan tomarme por los hombros, me suben a lo que imagino debe ser una camilla. Hablaron del metro y que estoy a mitad del camino, eso quiere decir que estoy en el trayecto de Roppongi y Azabu. ¿Por qué sigo sin poder moverme? ¿Realmente estoy viva? Necesito saber si estoy en el presente o sigo en el futuro, si es que sigo en él ¿estoy atrapada en el cuerpo de mi yo del futuro? Necesito que alguien me responda, debo despertar o la incertidumbre me matará.

Al fin, el calor reconforta mi cuerpo, los hombres comienzan a avanzar… Mi corazón parece querer salir disparado de mi pecho, esta ansiedad es peor que la pasada al darme cuenta de que realmente no tengo control sobre mi cuerpo.

—Gracias por ayudarlo— ¿quién es la persona que habla?

—Debemos llevarlo al hospital, está estable… Pero no quiere despertar, así que lo mejor será hacer que lo evalúen los médicos.

—Soy médico, dejen que revise al chico.

Ahora entiendo que las personas que hablaban en las vías del metro son trabajadores de la línea y paramédicos. Ellos se mofan de las palabras del sujeto, puedo reconocer ese tipo de risa incrédula de las personas. Este hombre está interesado en mí, cosa que me intriga más y sigo sin poder hacer que mi cuerpo reaccione como me gustaría, estoy en un estado catatónico. Mueve la mano, da la orden cerebro y haz que mis músculos trabajen, es de vital importancia que las personas vean que estoy con vida.

—Pueden seguir perdiendo el tiempo o dejar que examine a mi paciente.

—¿Su paciente?

—No es la primera vez que le ocurre esto, sé cómo hacer que reaccione.

Los paramédicos siguen sin creer en lo que dice el sujeto, lo siento cerca de mí pues su presencia impone. No me conoce, ¿cómo está tan seguro de que esto me ha pasado en otras ocasiones? Esta voz… No la reconozco de algún lugar o de mis viajes en el tiempo, él es un desconocido para mí. Dice conocerme y yo solamente quiero abrir mis ojos y salir corriendo con Michiru.

—En cuanto reaccione nos iremos al hospital ¿entienden?

—Lo mejor es…

—Haruka, enfócate en mi voz— dice con calma —. La oscuridad comenzará a disiparse al momento que comiences a seguir mi voz… Tranquilízate, no puedes mover tu cuerpo porque tu mente está atrapada en esa inmensa oscuridad. Sigue mi voz, ella te lleva a la luz y a la calma, no dejaré que te quedes atrapada en el fondo de tu cerebro.

¿Cómo seguir algo que no veo? Este tipo está loco, ya no siento calor o frío… Estoy perdiéndome ¿dónde está la puerta? ¡Quiero escapar de esta oscuridad! Dime cómo sigo tu voz, estoy cayendo al vacío, ¡sácame!

—Cálmate, mira al frente y te encontrarás con los ojos azules que deseas cuidar… ¿La ves?

¿Al frente? No sé dónde queda eso, estoy buscando los ojos de los que me habla. ¡Sí la veo! Es la mano de Michiru, debo tomarla o me quedaré perdida en este lugar tan sombrío. Estírate mano, debes intentar rozar los dedos de su hermosa mano, en este lugar su piel se transforma en la luz que me guía de la muerte.

—Haruka, no me abandones.

—No lo haré.

—No te rindas, apresúrate que no tenemos mucho tiempo. Si no tomas mi mano en este instante, te quedarás enterrada en este sepulcro.

Mis músculos se ponen tan pesados como un yunque, no estoy segura de poder lograr el cometido que me impone Michiru. Simplemente hacer que mi dedo pulgar se mueva unos milímetros me duele tanto como si me cercenaran todo el brazo. Duele, aulló por dolor que me produce la hazaña y la mano de Michiru comienza a desaparecer.

Si me rindo ahora, no podré hacer nada y quiere decir que nunca lograré ser valiente. Me parece imposible poder mandar sobre mi cuerpo, pero debo dominarlo, así como debo dominar mis miedos y culpas. Para salvar a Michiru debo dejar mi cruz en el fondo de mi mente, eso es lo que me pesa. La culpa no debe de direccionar mi vida, es suficiente porque de ahora en más lo que guiará mis pasos será el amor. El único sentimiento desinteresado que guardo por Michiru.

—Luego de sobrevivir a la explosión me sentí culpable con las personas que fallecieron, mi vida era todo menos buena. Pensé que la manera de pagarle a las víctimas era si me quitaba la vida… El suicidio era la respuesta a mis miedos e inseguridades, hasta que un día mientras rezaba en el monumento que les hicieron tuve el valor de mirar las fotos de cada uno de ellos. Sé que me juzgaran cuando diga lo siguiente, pero estoy segura de que ellos me miraban fijamente, querían quitarme ese peso de la espalda. Le hablaron a mi alma y le dijeron que yo no era responsable de la falla de las vías, ni de que el tren se descarrilara para luego chocar con la pared y terminar explotando… "Vive tu vida, no te culpes por lo que ha pasado y honra nuestra memoria siendo feliz." Dejé ese trabajo tan rutinario al siguiente día, seguí mi pasión… Mis fotos simplemente buscan honrar su memoria, quiero plasmar lo que ellos posiblemente disfrutarían o amarían, sus ojos me guían cada que sostengo mi cámara y saco una foto.

Las palabras de la entrevista de Michiru hacen eco en mi sepulcro, yo también debo de estar loca por creer que aquellas palabras también son un mensaje de mis padres para mí. Yo también intenté quitarme la vida al sentir que mi vida era una injusticia, pero mi "recompensa" fue viajar en el tiempo. Necesitaba conocer a Michiru para poder obtener el perdón de mis padres, no fue mi culpa… Debía vivir para cumplir el sueño de mis padres, ellos tienen su fundación y Kenji ayuda a los más necesitados. Cabeza de bombón le ayuda a construir casas para los afectados de terremotos, huracanes o tsunamis. Hay gente buena a mi alrededor y no merezco tanto cariño, sin embargo, lo tengo y debería comenzar a ser más agradecida con lo que tengo.

No permitiré que los dedos de Michiru se desvanezcan como lo ha hecho su palma, sin importar cuánto me duela mover el brazo debo de forzarlo para salir de este lugar tan nefasto. Yo soy Tenoh Haruka y no me permitiré transformarme en ese ser patético que murió en el futuro, mis últimas palabras fueron que hiciera que funcionara con Michiru. Para que eso ocurra, primero debo de darle la mano… No dejaré que ese chico se quede contigo, voy a regresar de la oscuridad y pelearé por tu amor. Si me rechazas, volveré a intentarlo porque no dejaré que nuestro matrimonio se quede en el olvido.

—Sirena.

—¡Habló! — dice uno de los que deduzco son paramédicos — No importa que sea un mero murmullo, es necesario que me indique si se encuentra bien señor.

¿Murmullo? Yo grité, al fin comienzo a sentir que mis músculos se relajan y mis labios que antes se encontraban sellados sienten como la sangre corre por ellos.

—El pecho me dolió— ese susurro me permite comenzar a abrir los ojos y todo es borroso.

—Lo llevaremos al hospital y su amigo nos acompañará. ¿De acuerdo? Allí le llamarán a la persona que es su contacto para emergencias.

—Gracias.

No cabe duda de que las sillas en una sala de urgencias son incómodas, sostengo mi cabeza con mi mano mientras espero a que Seiya y cabeza de bombón obtengan mi alta. La pobre Usagi estaba completamente espantada, estaba cenando con Seiya cuando él recibió la llamada del hospital. Mientras me valoraban alguien sugirió que lo mejor era que me sacaran una cita con psiquiatría, suponían que había intentado suicidarme. Nadie entiende cómo aparecí a la mitad de las vías del metro y en estado catatónico; pero el hombre que me acompañó en la ambulancia les comentó que todo se trató de un accidente en parapente.

Era evidente que nadie compraba esa teoría, pero ese misterioso hombre simplemente les dio un ticket que demostraba que yo estaba haciendo dicha actividad. A pesar de no estar vestida de manera propia para ese tipo de deporte, no dudaron en la veracidad del hecho, simplemente porque "los ricos somos caprichosos". Listo, la historia fue vendida y dejaron a un lado el tema del psiquiatra, el señor se fue antes de que mis amigos llegaran… Ya no soporto el dolor de cabeza que tengo, los médicos dicen que es normal por el golpe que me di en ella. No tengo complicaciones de ningún tipo, descartaron algún coágulo en la cabeza puesto que me hicieron una resonancia magnética. Estaban espantados porque les preguntaba con insistencia el año en el que estamos, yo simplemente quería saber si estaba en 2026. Para mi tranquilidad, estoy en el presente…

—No se te ocurra espantarnos de esa manera de nuevo— cabeza de bombón golpea mi cabeza con las medicinas que me enviaron.

—Usagi me duele la cabeza, no me golpees.

—¿Parapente? — interroga.

—¿Qué puedo decir? Siempre he querido volar— digo en broma.

—Eso no suena a ti— dice molesta.

—Ya habíamos hablado de eso, quería hacerlo en mi cumpleaños, pero la muy desgraciada se adelantó— Seiya siempre cubre mi espalda.

—¿Sabías que deseaba realizar este tipo de tonterías?

—Le dije que no, pero es una terca, ya conoces a Haruka.

—¿Por qué no la detuviste?

—Bombón, no soy su papá.

—Pero somos sus mejores amigos, debemos de cuidarnos entre los tres.

—¿Ahora debo ser su nana?

Odio sus peleas, juro que harán que me salga un tumor por culpa de sus gritos. Me duele la cabeza y ellos no mejoran nada, son los mejores al preocuparse por mí, pero no me ayudan en nada con esta pelea. Debo ayudar a Seiya, él sabe que me fui al futuro y se nota angustiado, sé que desea una explicación sobre lo que acaba de ocurrirme. Sin duda le explicaré las cosas, pero no ahora.

—Le mentí cabeza de bombón, le dije que deseaba buscar a Michiru. Que debía intentar recuperarla por mi cuenta, así que me dejó ir sola… Pero me fui a hacer parapente… Tuve que ir a buscar a Michiru como le dije.

—¿De nuevo esa mujer?

—No es una mujer, es el amor de mi vida.

—Haruka, por favor debes de intentar pensar sin que las hormonas dominen tus palabras— se lleva las manos a la cadera.

—Usagi me voy a casar con Michiru, no me importa si te parece una locura o no. Yo la amo y ella será mi esposa, mi último respiro será para ella y mis sentimientos van a trascender la vida. Mi sirena y yo estamos destinadas a amarnos en esta o las otras vidas, lo sé… El destino no nos podrá separar, nuestro amor es eterno.

—Curiosamente no creo que ella opine lo mismo, Seiya me contó que ya sale con alguien más.

—Él no es su destino, soy yo… ¿Ya tienen el alta?

—Sí— responde Seiya.

—Salgamos de este lugar— me levanto rápidamente y un mareo me hace sentir vértigo.

—Tómalo con calma— me reclama mi amigo.

—No estás del todo bien, te quedarás en mi casa.

—No.

—Entonces en la de Seiya.

—Quiero ir a mi casa.

—¡Qué terca eres Haruka!

—Te lo dije bombón— se mofa nuestro gorila.

—Tiene que irse con alguno de los dos.

—No, solamente quiero ir a casa.

—Entiende que…

—No gastes saliva bombón, esta troglodita no entenderá.

—Dios… Toma del brazo a Seiya o apóyate en mí, vamos a caminar despacio.

Muevo mi cabeza afirmando, no puedo negarme a esa petición porque no me siento del todo bien. Hay mucho que tengo que pensar, sobre todo en las palabras del sujeto que me rescató de la nada. Por el momento simplemente debo enfocarme en salir del lugar y llegar de una pieza a mi casa. Salir del hospital es un poco complicado, tengo hambre… Si como algo seguramente recuperaré mis fuerzas, Usagi propone exactamente lo que pienso, sonrío.

—¿No les molesta invitar hoy?

—No— responden.

—Creo que perdí mi billetera— me burlo de mi pésima suerte.

—Lo haces a propósito, seguramente estás planeando pedir toda la carta del restaurante que visitemos para dejarnos en banca rota.

—Siempre he querido hacerlo Seiya— continúo la broma.

—Agente inmobiliario.

Busco a Michiru entre los autos de la calle, allí está ella, de pie en la esquina de la calle debajo de un semáforo de peatones. Lleva su vestido de la boda, sus ojos me develan la preocupación que tiene y un ardor en mi pecho aparece. No es el dolor del rompimiento o la emoción por ver a la mujer que amo, es ese horrible dolor que apareció cuando desaparecí en el futuro.

—Michiru— digo feliz o al menos intento disimular el dolor en mi pecho, ella corre y me abraza fuertemente.

—Me llamaron del hospital, dijeron que tuviste un accidente y… Tuve miedo.

—Estoy bien, yo necesito hablar contigo.

—Debes descansar y tienes que comer, ¿no estábamos hablando de eso? — dice cabeza de bombón.

Michiru se separa lentamente y la observa tímidamente, creo que ella siente que acaba de cometer un error. Mi amiga nunca fue una persona tolerante con mi novia, ahora lo puedo notar más, es evidente que cabeza de bombón no soporta a Michiru.

—Es cierto, debes descansar… Yo solamente deseaba saber que estabas bien, ya vi que no hay nada de qué preocuparse. Ve con tus amigos, cuídate mucho.

—Usagi si Haruka desea hablar con Michiru es porque se siente mejor, deja de ser tan grosera con ella y respeta los deseos de Haruka— mi amigo se escucha molesto.

—Seiya.

—Toma, creo que esto te alcanzará para ir a tu casa— me extiende unos billetes —. Come algo y descansa, no vayas al trabajo mañana. Trabaja desde tu hogar, te iré a ver a medio día para llevarte documentos importantes.

—Gracias Seiya.

—Buenas noches Michiru— se despide.

—Hasta luego Seiya— dice intimidada.

—Es hora de irnos Usagi, despídete de Haruka y Michiru.

—No abuses de…

—Dije que te despidas— se molesta.

—Descansen— evita el contacto visual con Michiru —. Te veré mañana— me toma del brazo.

—Esperaré tu visita.

Los chicos se retiran y es en ese mismo instante en que los ojos de la mujer que amo buscan otro objetivo, no quiere hacer contacto visual conmigo. Está tan nerviosa como yo, pero se rehúsa a admitir que desea asegurarse que llegue a salvo a mi casa. Se instala un silencio un tanto incómodo, Michiru comienza a apretar compulsivamente su bolso de mano y yo necesito que algo salga de mi boca puesto que no quiero arruinar las cosas de nuevo.

Miro a la mujer que está frente a mí y regresa a mi cabeza la escena de su accidente, la tibieza de la sangre, los ojos de Michiru perdiendo el brillo de a poco. Si no te hubiera dejado sola, no pasarías ese terrible evento sola, si mi yo del futuro hubiera sido más valiente se habría quedado a tu lado. Si yo ni fuese tan estúpida, no habríamos terminado nuestra relación; estoy decidida a cambiar el futuro de Michiru porque no es justo que nuestro amor se quede a la deriva. Nosotras debemos de estar juntas, me lo dice mi corazón, es un presentimiento de que nada nos separará y mi miedo a ser rechazada debe desaparecer inmediatamente.

—Te amo — ese no era el discurso que tenía en mente, pero me parece que no hay nada mejor.

—Haruka, no te confundas— al fin se digna a sostenerme la mirada.

—No puedo creer que ya no sientas nada por mí.

—Simplemente me quería asegurar de que te encontraras bien, me llamaron diciendo que te encontraron en las vías del metro. ¿Qué rayos hacías allí?

—Para ser honesta, no tengo la más mínima idea.

—¿Qué?

—Estaba haciendo parapente y un vendaval me tomó por sorpresa… Lo último que recuerdo es eso, después desperté en el hospital.

Michiru está confundida, lo sé, la explicación es la peor del mundo y es que no puedo decirle algo tan raro como que viajo en el tiempo. Venía de ver nuestra muerte, no pude llegar a tiempo al metro para regresar y de la nada aparecí en mi tiempo. Eso sería una locura para Michiru, pediría que me envíen a psiquiatría como aquel doctor deseaba.

—Pensé que habías querido matarte o algo.

—No, si lo hago no podré cuidar de ti— sonrío.

—Haruka— repite molesta.

—Sé que no deseas escuchar que te amo y que no he dejado de pensar en ti, es más odio estar lejos de ti. Yo arruiné las cosas por ser tan… Cerrada, pero te juro que si me dejas podré explicarte algunas cosas y podrás entender que lo que te digo es completamente serio…

—Haruka, te pedí no confundirte. Vine porque tienes razón en que sigo sintiendo algo por ti, pero eso no significa que desee que regresemos.

—¿Es por él?

—¿Quién?

—Ya sabes, el niño bonito de la boda— sí, no sé disimular mi molestia.

—¿Taiki?

—No, eso no es justo Michiru— digo en berrinche —. Yo no deseaba conocer el nombre del idiota que quiere enamorarte… Tiene nombre de idiota.

—¿Estás celosa?

—Sí, estoy celosa porque piensas que él te hará sentir mejor o que será todo lo que yo no fui contigo. Eso no es verdad Michiru, nuestras vidas están unidas… Lo sé, no entendía la razón de que hubiera ese lazo entre nosotras, hasta que me di cuenta de que el amor es lo que nos ha juntado.

—Haruka— no entiendo ese tono, no es lástima… No sé qué es.

—Sé que no me crees lo que te digo, que te cuesta trabajo pensar en que regresaremos. Pero lo haremos porque yo simplemente haré todo lo posible por enamorarte de vuelta, así que le puedes decir a ese tal Taiki que no se ponga cómodo en tu vida. Él no es la persona para ti, porque esa persona está frente a ti en este momento y lo sabes, porque tu corazón te suplica que me beses… No te voy a presionar Michiru, sólo quiero que sepas que no me daré por vencida.

—Las cosas no son tan simples.

—Dejemos ese tema de lado, vayamos a comer algo y luego te llevo a tu casa.

—No, te llevaré a tu casa y te haré algo de cenar.

—Bien, puedes quedarte a dormir en mi cama.

—Regresaré a la mía— se cruza de brazos.

—Te dije que no voy a presionarte, confía en mí.

—Debo de regresar a mi casa, no es un tema de confianza.

—Pero…

—¿Qué?

—Bueno te llevaré en mi Ferrari a tu casa.

—Acabas de salir del hospital, no puedes manejar… Te estás poniendo pálida.

Ella se preocupa y corre a auxiliarme, realmente no me siento del todo bien. Pero eso no me detendría en ir a dejarla a su hogar, ya es muy noche como para que ella esté sola en la ciudad. De nuevo siento que el pecho me duele, me llevo la mano izquierda a él y Michiru se espanta más, estoy mareándome… Mis ojos pesan de nuevo, pero no voy a cerrarlos, no frente a mi sirena.

—Estoy bien— me cuesta formar las palabras, pero lo digo en pausa.

—No lo estás, regresemos al hospital para que te revisen de nuevo.

—Es hambre, es eso.

—Te estabas desvaneciendo— dice enfadada, mientras que yo miro mis manos al recordar que literalmente lo hago.

—¿Cómo?

—Estabas a nada de desmayarte.

—Es porque estoy mareada, los doctores dijeron que pasaría si permanezco de pie mucho tiempo.

—Vayamos a tu casa— hace que me apoye en ella.

—No dejaré que te vayas sola a tu hogar, deja que descanse un poco y luego te llevaré a ella.

—¿Crees que te dejaré sola? Pensaba hacerlo, pero al darme cuenta de que estás peor de lo que imaginé, sería demasiado imprudente y nefasto de mi parte dejarte sola.

—Sí me amas.

—Dije que no he dejado de hacerlo— si bien su tono no es el que esperaba, al menos sé que no es mentira.

—¿Entonces?

—Nuestros problemas van más allá del amor, ya te lo dije.

—Entiendo, ¿buscamos un taxi?

Michiru está de acuerdo conmigo y a pesar de que tardamos en salir a la calle, encontramos un auto sin muchos problemas. Ella me ayuda a subir al taxi, el conductor espera alguna instrucción luego de que Michiru cierre la puerta. Ninguna recordaba que ella no sabe cómo llegar a mi casa, jamás la llevé. De esa manera es que comienzo a darle instrucciones al hombre y el afirma levemente.

De nuevo reina el silencio entre nosotras, yo comienzo a sentirme cansada. Mi mente comienza a trabajar en otro tipo de pensamientos que me llevan al señor que me ayudó… Hay algo en él, algo que me resulta familiar porque yo lo vi antes, lo sé… Ojos azules, barba algo grande y ese color azabache tan distintivo de su cabello. Sus dientes parecen perlados, hasta en la oscuridad en la que me encontraba pude divisarlos. Estoy segura de que lo vi antes ¿dónde?

—¿Pasa algo?

—El hombre que me ayudó… Lo vi antes y sabía mi nombre— olvidé por unos segundos que hablo con Michiru y no con Setsuna.

—¿En el trabajo?

—No… Recordaría su nombre, pero no sé… No puedo hacer memoria, me pareció raro que me hablara tan familiar y eso me incomodó.

—Si tratas de forzarte en recordarlo, menos resultados tendrás… Descansa y hablamos de él mañana— Michiru acaricia mi mano derecha.

Dejo de ver al frente y me encuentro con el rostro de Michiru, ella me sonríe y entiendo que está completamente feliz al darse cuenta de que me abrí. Quizá no es el tema que ella desearía tomar, pero al menos nota que lo hago sin dificultad. Antes no le mencionaría las cosas que me preocupan, no es mucho ni un cambio tan significante, pero cuenta, cosa que nos entusiasma.

Pasamos cerca de un anuncio de colores neón y cierro los ojos al deslumbrarme…

—… si me dejas ayudarte a romperle la cara, la ayuda será gratis.

Abro los ojos rápidamente al recordar al hombre que me ayudó a golpear a Owen ¿cómo rayos no noté que era él?

—Es el hombre que me ayudó a golpear a los amigos de Owen.

Conoce mi nombre y ese día no le dije mi nombre, Seiya lo mencionó puede que esa sea la pieza de rompecabezas que faltaba. Pero otra cosa que me deja asombrada es que él me trataba con mucha familiaridad y dijo que no era la primera vez que eso me sucedía. Eso quiere decir que el día que me lo topé fuera del bar de Owen no fue casualidad, él sabía que me aparecería a esa hora y… ¡No lo puedo creer! El también viaja en el tiempo.

—¿Cómo es posible que te conozca?

—No lo sé— le digo algo espantada, en realidad creo que me encuentro sorprendida al saber que hay más personas que viajan al futuro.

—¿Crees que sea un acosador?

—No tengo idea, pero puede ser una posibilidad que sea…

—¿Quién?

—El esposo de Setsuna.

—¡Qué! — ahora Michiru también parece sorprendida.

—Me conoce y yo no lo conozco, debe ser él. Al menos es lo único que se pasa por mi mente, no hay otra posibilidad Michiru.

Ella afirma sin entender mucho lo que intento explicar, pero eso quiere decir que la misma Setsuna sabe que su esposo viaja en el tiempo. ¿Será que él piensa que le puedo quitar a su mujer? Las cosas parecen estarse complicando, pero tendré que hacerle entender que yo no siento nada por Setsuna, al menos nada amoroso, la quiero como mentora y no como algo más. ¿Será que eso fue lo que hizo que mi yo del pasado se alejara de Michiru? No descubrió quien era ese hombre, creyó que era algún tipo de peligro por eso se alejó de la mujer que amamos. Ser feliz con Michiru significa estar cerca de ella, no alejarse…

Aún seguimos tomadas de la mano, yo jalo levemente a mi querida sirena a mi cuerpo para abrazarla. Noto que está espantada y no quiero que piense de más las cosas, no cometeré el mismo error que mi versión futura.

—Tranquila.

—No esperaba que realmente estuviera casada, puede estar celoso de ti… Los celos son malos consejeros, no quiero que algo malo te ocurra agente inmobiliario.

—Estaré bien.

Michiru se acurruca en mi pecho, parece que hay cosas que ninguna de las dos olvidamos y esta posición es mi favorita con ella. Acaricio su brazo con mis dedos y la piel de Michiru se eriza, no debemos de estar más tiempo separadas… Te juro que te haré feliz Michiru, no te dejaré sola, te lo prometí y lo cumpliré.

—Puede ser un psicópata Haruka.

—Sé cuidarme.

—¿Te confrontó? Es que no me creo que estuvieras en un parapente, seguramente discutías con él para hacerle entender que no tienes nada con su mujer. Simplemente una relación laboral, él se molestó más y te arrojó a las vías del metro ¿no?

—No.

—No me mientas agente inmobiliario.

—No lo hago.

—Tu vida corre peligro, debes de ser honesta conmigo.

—Él no me hizo daño, me rescató.

—¿Me lo juras? — se aparta de mí y toca delicadamente mi mejilla izquierda.

Sonrío al darme cuenta de que la pobre Michiru demanda que sea honesta, sus ojos están fijados en mí. Mi cabeza comienza a moverse de arriba abajo, creo que ella comienza a entender que no la engaño. Se acerca a mí con cautela y junta sus labios con los míos, les juro que esto no me lo esperaba. Correspondo a su beso, mis labios no son agresivos en él, simplemente nos acariciamos lentamente y así de rápido como llegó, ella rompe el hechizo.

—Lo lamento— junta su frente con la mía.

—¿Perdón?

—Ya no pude soportarlo.

—Ahora qué dices— digo divertida.

—Me juré no ceder a las ganas tan locas que tenía de besarte.

—Era natural que cediéramos Michiru.

—Pareces muy confiada.

—Es como el agua y la sed, estás en problemas si ambas se juntan. Conservar la distancia es negar lo que sentimos, es dejar el agua correr y quedarse con las ganas de beberla.

—Dices que atento contra lo natural ¿no?

—No, digo que era obvio que bebiéramos del agua que teníamos frente a nosotras.

—Odio cuando tienes razón, pero…

—No significa que regresemos, lo entiendo Michiru.

—Me alegra.

—También entiendo que el tal Taiki no tiene posibilidad contigo porque nos seguimos amando y te juro que vas a regresar conmigo.

—Tu seguridad es lo más atractivo de ti— se mofa.

—Te vas a casar conmigo.

—¡Qué! — su cara es un poema.

—Acuérdate de este momento cuando camines al altar y me veas esperando por ti.

—Loca.

Continuará…


Una semana de ausencia es lo más trágico que ha acontecido en este tiempo de estar con ustedes contando historias. Lamentamos mucho nuestra ausencia, pero hubo circunstancias que no alejaron de esta hermosa pagina y se les extrañó mucho.

El autor de la historia no podía escribir porque la verdad hay mucha gente en casa y, cada uno de ellos exige un poco de atención y a pesar de que en la cama tiene monólogos de lo que desea escribir, al momento de llegar a la computadora todos le hablan, no se puede concentrar porque no quiere ser alguien grosero y deja de lado la historia.

Asimismo, tuvimos un pequeño problema en el edificio, al fin nos alcanzó el virus nuevo, uno de nuestros vecinos dio positivo y nos han blindado de cabo a rabo. Nadie entra y nadie sale, es un poco complicado el pedir la despensa porque debemos de hacer un ritual para no exponernos o exponerlos a la enfermedad. Como si eso no fuera malo, el loco de nuestro vecino se ha enojado porque no permitimos que salga a la calle (es un poco de sentido común y empatía por la comunidad), así que quiso vengarse haciendo todo tipo de porquerías en el lugar, lo peor fue llegar a escupir en cosas que debemos de usar, como los botones del elevador. ¿Qué hicimos? Denunciar su actitud, hay consecuencias a sus actos… Es la peor semana de nuestra vida en México, pero no se preocupen, hasta el momento mi familia y yo estamos bien.

Pasemos a lo que realmente importa, o sea, responder a sus hermosos comentarios. Sin más demoras, comencemos.

UnbreakableWarrior san: Muchas gracias por tus palabras, ha sido todo un honor volver a leer otro de tus comentarios y disculpa la tardanza con la actualización. Nos leemos pronto y espero que estés bien, saludos.

Roshell101216: Leímos tus consejos el mismo día que subiste el comentario, muchas gracias porque nos han servido de mucho. Puede que los cólicos se debieran a algo que ella comió, lo bueno del asunto es que Kai ya hizo confeti y se encuentra tranquilo, creo que por los días que no durmió bien se quiso poner al corriente.

Creo que mi hijo heredó ese mal de sueño de mi madre, te lo juro ja ja ja, ha dormido más que yo. El lunes fue el día de Star Wars y me levanté temprano a ver toda la saga, Kai se levanta a las cinco de la mañana, así que él se quedó viendo gran parte de la Star Wars original conmigo. Lo que hizo que mi película favorita cobrara otro significado, fue lindo ver sus reacciones al escuchar a Vader, Kylo Ren o al mismo emperador.

Historia, taiki es muy importante y lo seguirá siendo porque de él dependen muchos cambios en el nuevo momento que las chicas viven. Sabemos que el futuro no está escrito y de hecho la precuela de Star Wars me hizo recordar algo importante. Yoda dice que el futuro no se puede ver (dentro de la fuerza) porque siempre está en constante cambio, nada es seguro. Eso me inspiró con la historia y con Taiki, sobre todo con Mamoru y por eso hoy vino a "salvar" el día.

Kai y sus tres idiomas, la verdad es que la familia de Tori habla en alemán, si me hablan en inglés es por pura cortesía. Tienen momentos en los que están hablando en japonés y de la nada cambian al alemán, yo me quedo con cara de "demonios" así que sonrío al no entender ni jota de lo que dicen. Por eso cargo a mi hijo y le hablo en español, para que recuerden que yo existo ja ja ja. Es necesario que aprenda el alemán, su madre lo usa mucho, su tía y sus abuelos.

De nuevo, millones de gracias por los consejos Roshell, gracias por esperar y nos leemos pronto. Saludos desde una galaxia muy, muy lejana.

Kyoky chan: Una semana de suspenso fue suficiente para saber que Haruka no iba a morir, pero esos achaques que tienen me dejan pensando muchas cosas. Algo le afectó cuando su versión pasada murió, por tanto, Haruka debe de estar en la cuerda floja de alguna manera.

Tenemos la intervención de #WeyYa, que de nuevo parece salvar las cosas, pero #NoSéRickPareceFalso, porque Taiki se ve sospechoso al enviuarse mensajes con #DonPopó y eso resuena en mi alma.

No te preocupes y lamentamos dejarte sola este fin de semana, espero que las cosas en el trabajo no sean tan pesadas. Recuerda que debes de cuidar de ti, no te presiones tanto y come bien.

Gracias por preocuparte por Kai kun, estaba malito porque no… Hacía confeti (dice darthuranus) y ya está mejor, nos dejó un regalo grandísimo en el pañal (son ecológicos para no dañar a nuestro planeta), así que ya sonríe y duerme como piedra como mi suegra.

Saludos y nos leemos pronto, juro que no los dejaremos solos por tanto tiempo.

Ely Lopez: No estaba muerta, andaba de parranda ja ja ja… Estaba perdida en su mente y espero que notaras lo que le puede suceder si vuelve a quedarse más tiempo del que debe al momento de su muerte. En este momento Haruka tiene la oportunidad de volver a solucionar las cosas, lo malo es que ahora la terca es Michiru.

No se preocupen por mis tiempos, podré hacer las cosas siempre que pueda concentrarme al momento de escribir. Nosotros también necesitamos un poco de paz para dejar que los personajes hagan de las suyas ja ja ja.

Te enviamos muchos saludos y fuertes abrazos, Kai se encuentra mejor, al menos ya está tranquilo y duerme bien. Hasta pronto.

VaMkHT chan: Fue un buen cumple mes del bebé. Ayer cumplió dos meses y de nuevo, fieles a nuestras locuras les dejaremos la foto de Kai a los dos meses ja ja ja, mi niño está enorme. Te dejamos saludos y abrazos.

Prince of sweet sorrow: No puedo ni escribir bien de la emoción, simplemente gracias por leer es un honor... No hay algo congruente en mi cabeza, solo la felicidad.

Amigos míos, gracias por esperar tanto tiempo por una actualización, nos sentimos mal con ustedes. Le dejaré el teclado a darthuranus cuando termine de arrullar a Kai, me encanta que para dormir le cante algo, sobre todo le canta algo de su Gustavo Cerati que se llama "Puente".

Estimados lectores con la emoción de leer un comentario de mi autora favorita, me retiro a gritar como su fuera una beliber. Además de continuar con la historia, y sacar de mi mente algo que no me ha dejado dormir desde hace unos días.

—No se olviden de dar click en su mail para que suene tolón tolón cada vez que actualizamos. Saludos a todos los lectores, incluidos los ninjas y recuerden cuidarse mucho

Les juro no abandonarlos. ¿Nosotros donde nos leemos Tori?

—En fanfic, またね!