Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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-REVIEWS-

Guest 1: Me alegra que te haya gustado hahahha, Hans tiene que aprender que no solo él sabe jugar sus cartas, a mi me ha alegrado leer tu review. Espero que este capítulo te guste también, afectuosos saludos, Harry.

Guest 2: Muchas gracias, Harry.

Guest 3: Thank you so much. Harry.

Ravenna18: ¿De verdad? gracias tesoro, hay mucha más tensión en camino, así que sigue leyendo si quieres presenciar aquello hahahha. Lamento actualizar tan tarde, Harry.

A Frozen Fan: Querida tía Frozen, tu review ya lo contesté por privado heheh, igual espero que el capitulo te guste y lamento haber tardado tanto en actualizar, ya espero tu review porque los tuyos son de mis favoritos. Saludos, Harry.

Guest 4: Lamento que no te haya parecido del todo, pero lo vuelvo a recalcar, solo fue para poner celoso a Hans, aun así, me alegra que hayas entendido la intención. Todos tenemos un recuerdo memorable en un tanque de un gas ¿verdad? ¿no?... proseguimos. También lamento que te pareciera creepy, Harry.


Elsa.

Genevieve se acerca a ella y la toma por los brazos con fuerza, como si quisiera asegurarse que no podrá escapar y comienza a guiarla.

—¿Dónde vamos? —pregunta la rubia a la recién casada.

—Mi suegra, tu madre, se está molestando porque no nos hemos acercado a hablar con tu abuela, su madre.

Elsa trata de detenerse, pero Gen no se lo permite.

—No pienso acercarme a esa vieja— masculla la blonda, ya puede ver la mesa donde han sentado a su abuela materna. Roland, sus primas y su hermana, Eugene, Kristoff, Olaf, Hans y Honeymaren están ahí con expresiones falsas pintadas en sus caras—, ella nos detesta y a ti también te va a odiar mucho más de lo que ya lo hace. No me obligues.

—Si yo caigo, tu caes conmigo— adquiere una sonrisa falsa cuando los demás las miran—, besarás a tu abuela en la mejilla y después nos tomarán una buena fotografía donde salga con su nieto recién casado junto a las damas de honor, el padrino y sus acompañantes. Y con una sonrisa radiante soportaremos todo tipo de comentarios que hará.

Gen.

—Si no lo haces, le diré a Roy que los encontré a ti y a Hamada profanando la escalera del sótano— amenaza.

—Eso fue la navidad pasada y ya no estamos juntos— replica.

—Créeme, tendrá el mismo efecto.

Elsa sabe que es verdad, así que se pega una sonrisa aún más falsa cuando llegan.

—Aquí estás— dice la mujer mayor, lleva el corto cabello blanquecino sujeto con algunos broches cuyos pequeños diamantes relucen con las luces colgantes, sus acuosos ojos azules la examinan con la crítica visible en ellos, lleva un vestido en color crema y los labios pintados de rosado. Elsa reconoce que no se ve vulgar—, pensé que nunca vendrías a darme un beso.

—Hola abuela— la blonda se inclina y planta un delicado beso en la pálida mejilla de la mujer.

—Roland me estaba diciendo que este caballero es quien te acompaña— Olaf se remueve incomodo en su lugar cuando la mirada de su abuela se centra en él—, te felicito, ya era hora que volvieras a los muchachos blancos.

Hans se envara en su lugar.

—Abuela, yo…

—Ese chico Hamada nunca me gustó— le hace una seña a Olaf para que se acerque y le ase el brazo con una mano huesuda que bien podría pasar por las garras de un águila—, aparte de zoquete, es asiático. Me alegra que lo hayas engañado.

—¿Quién te dijo que yo…?

—Es intuición, tesoro, tu madre me contó que fue por tu culpa y no hay otra explicación. Eso se merece por ser cómo es.

Elsa aprieta los puños para no decir nada, comprende que su abuela haya sido creada por supremacistas que seguían creyendo en los ideales de un idiota sin escrúpulos, al que siguieron sus antepasados como les suele contar con orgullo, pero las cosas han cambiado.

"Ya casi está entre los muertos y es la boda de Roy, contrólate".

—¿Por qué no tomamos la foto ya? —pregunta Merida al notar la incomodidad de la blonda y la mirada persistente de Hans posada en ella.

—Tú— la apunta—, has estado ocultándote de mí.

—Eh estado ocupada, abuela— contesta la pelirroja mayor.

—Metiéndole mano a una mujer ¡a una mujer! —apunta con su bastón a Winnie—, primero esa isleña y ahora una polaca, creí que te habías fijado en el hijo de los Haddock, pero no, siempre haces lo que se te place.

—Soy británica, señora— corrige Winnie gentilmente, todos los nietos se palmean la cara.

—Tú no te dirijas a mí— la recorre con la mirada y se vuelve hacia Merida—. ¿no había otra más delgada?, la samoana era muy esbelta…

—¡El fotógrafo está aquí! —interrumpe Anna al notar la expresión ofendida de Winnie y la enrabiada de Merida—, hay que ponernos en posición. A ver, Elsa y Olaf… Kristoff ven por favor…

—Tampoco eh hablado contigo, Annie— su abuela suelta a Olaf y atrapa el delgado brazo de la pelirroja más joven—, ahora vas de aquí para allá con este muchacho— Kristoff suspira, resignándose a ser el blanco—. Sería perfecto de no ser porque lleva la sangre de los gigantes de hielo.

La mirada de su mejor amigo se vacía de cualquier expresión, a Elsa le queda que él hubiera preferido que su abuela hiciera un comentario sobre su color de ojos o sus facciones y no sobre los orígenes y creencias de sus padres muertos.

—Vamos abuela, el fotógrafo espera— insta Punzie y Eugene se acerca de inmediato a la anciana para ayudarla a levantarse.

—Sigo muy enojada contigo, Rapunzel, mira que cortar tu largo y perfecto cabello dorado para pintarlo de ese sucio marrón claro— la sonrisa de la castaña se congela en su cara—, pero tú no me ha decepcionado del todo, Flynn es un buen chico ¿cierto, querido?

"Solo lo aceptas porque es alemán" Elsa rueda los ojos.

—Claro que sí, abuela— todos lo miran con asombro, especialmente Roland y Hans.

—Se sincero, tu padre no ha vuelto a prisión ¿verdad?

La sonrisa del castaño flanquea durante un segundo.

—No y no creo que vuelva pronto.

—Sería muy estúpido de ser así, añadiendo el escándalo.

—¡Siéntate aquí, abuela! —Roland se la quita de las manos a Eugene y casi la estampa en una acolchada silla que da la espalda a los fiordos.

Se acomodan en sus lugares y el fotógrafo saca algunas tomas.

—Había tantas chicas, querido…— dice en dirección de Roland.

—Es mi esposa ahora, abuela— pueden notar la advertencia en el tono dulzón de su hermano.

—Iba a decir que es muy guapa.

—Nosotros tenemos que ir… a la mesa— Hans mira a Honeymaren rápidamente—, mi novia está muy cansada y fue agradable verla, Jo*

—Creí que los rusos eran duros— suelta una pequeña risa burlona—, o tal vez solo lo son cuando están en su congelador. Se derriten al estar lejos de él.

Hans le sonríe tirantemente.

—Tu tenías un novio ruso ¿no, Elsie? —ella, que estaba por alejarse, se vuelve hacia su abuela—, ese muchacho sí que me caía muy bien.

—¿Por qué tenía los ojos azules, el cabello rubio, era blanco y muy rico? —pica Merida, su abuela la ignora.

—Tal vez debas salir con otros rusos— mira a Olaf de nuevo—, no te ofendas, cielo, eres encantador… pero te van más los soviéticos— se enfoca en el pelirrojo—, ¿por qué no sales con Hans?, es guapo y de buena familia. Serían perfectos juntos.

Roland carraspea con fuerza.

—Creo que bebiste mucho champagne— dice su hermano—, fue un gusto que hayas venido a la fiesta, pero ya es hora que descanses, así que llamaré a mamá y ella te llevará a…

—Elsa Westergaard, suena mejor que… ¿cómo te llamabas, linda? —Honeymaren hace amago de contestar, pero ella no la deja—, da igual— vuelve a centrarse en el colorado—, piénsalo bien querido, Elsie es la perfección nórdica en persona, sus bebés serían hermosos.

—Buenas noches abuela— Roland arrastra a la anciana lejos, no sin antes lanzarle una mirada de advertencia a su mejor amigo.

Honeymaren oscila la mirada entre ella y Hans, carraspea y enreda los dedos con los del bermejo para tirar de él en dirección de su mesa.

—Eso fue demasiado incomodo— comenta Merida.

—Cien coronas a que Roy le dice algo a Hans— apuesta Eugene.

—Ciento cincuenta a que también habla con Elsie— regatea Punzie.

—Tienes un trato— Winnie saca el dinero de su pequeño bolso y se lo entrega al castaño, quien porta una sonrisita astuta en la cara.

Elsa mira en dirección de la mesa del colorado, los orbes esmeraldas del muchacho están centrados en ella y los ambarinos de Honeymaren también.


Hans.

"[Hans C]: Necesitamos hablar, tenemos que vernos en la cabaña".

La rubia responde de inmediato.

"[Copo de Nieve]: Primero loca que ir contigo a esa cabaña otra vez".

"[Hans C]: No le busques tres pies al gato porque vas a ir conmigo a si tenga que llevarte a rastras".

"[Copo de Nieve]: Me gustaría ver eso."

—¿Pasó algo entre Elsa y tú? —pregunta Honeymaren sutilmente. El colorado se pone rígido y mira hacia los lados para cerciorarse que no la hayan escuchado.

—No digas tonterías.

—No son tonterías, ambos se pusieron muy nerviosos cuando la señora hizo esos comentarios…

—La abuela de Roy tiene como cien años, no sabe lo que dice.

—¿Entonces por qué…?

—No me puse nervioso, ninguno de los dos, es solo que Roland es muy delicado cuando de sus hermanas se trata y no le gusta que hagan ese tipo de comentarios, es todo— la corta rápidamente—. Además— añade y Honeymaren arquea una ceja—, no la soporto, es una mocosa con aires de reina.

—Pues no parece porque has estado mirándola desde que llegamos— replica.

"No es tan estúpida como creí" piensa con cansancio e idea una mentira de inmediato.

—Estoy planeando como vengarme de ella, el primer día de los ensayos tuvimos una pelea y la pequeña idiota me tiró del cabello, me enterró las malditas uñas y no voy a dejar pasar eso.

—Solo diré que son demasiado mayores para las venganzas— la muchacha rueda los ojos antes de mirar en dirección de su hermano, quien bebe animadamente con Lars—. Tal vez debas presentarle a Ryder…

—¡No! —Honeymaren da un bote ante el énfasis de su negativa, se apresura a corregirse—. ¿Qué parte de a Roy no le gusta que se metan con sus hermanas es la que no entendiste?, quieres que le meta a Ryder por los ojos a Elsa cuando vienen de colados, ten un poco de vergüenza por favor.

La castaña parpadea, niega con la cabeza y se bebe el vino de golpe.

—Como digas.

Echa un rápido visto en dirección de la rubia, ella hace lo mismo y ambos desvían la mirada de inmediato, puede notar la molestia de Honeymaren y, cuando repara en que Roland está volviendo de dejar a su abuela, sabe que no le conviene que él se dé cuenta que su novia se tomó enserio las palabras de la anciana.

—Oye— la llama y saca el teléfono—, saca una foto para que pueda ponerla en Instagram— su novia trata de resistirse, pero él insiste y la pica con el aparato—. Anda ya, me has molestado para que postee algo de los dos desde que comenzamos a salir y ahora que soy el que te lo pide, no quieres.

La castaña cede, toma el teléfono y les hace un par de selfies.

—Hay que tomar una frente a los fiordos— sonríe en su dirección y Hans le devuelve el gesto al sentir los ojos azules de su mejor amigo taladrar su nuca.

—Lo que quieras, Maren— le da un rápido beso en los labios y se dirigen al paisaje, tal y como lo predijo, Roland se acerca a ellos casi de inmediato.

—¿Están disfrutando la fiesta? —pregunta con tono afable, pero Hans lo conoce lo suficiente para saber que aprovechará la primera oportunidad para quedarse a solas con él.

—Todo esta muy bien, de verdad— contesta el colorado, sonriéndole a su amigo.

—¿Puedes hacernos un par de fotos? —pregunta su novia, pasándole el teléfono. Roland lo recibe y el pelirrojo se pega a la muchacha, la toma de la cintura y se obliga a sonreír. Honeymaren le agradece el gesto antes de mirarlo—, acompáñame al baño ¿quieres?

Roland le da una mirada.

—De hecho— mira la hora en su teléfono—, ya son las dos y Roy va a irse dentro de poco para la luna de miel, quiero hablar con él antes de eso— miente—. Es charla de hermanos, corazón.

Honeymaren asiente y se va.

—Antes que digas nada— dice el bermejo una vez su novia está lo suficientemente lejos de ellos—, quiero que sepas que no tengo idea de porqué tu abuela dijo todo eso.

—Mi abuela tiene la boca muy floja— acepta el rubio y suspira—, aun así, ya sabes que tengo que decir algo.

Hans asiente.

—Tenemos muchos amigos— comienza—, pero solo a ti te aprecio como el hermano varón que no tuve y no me gustaría que eso cambiara porque mi hermana es la perfección nórdica en persona y porque sus bebés serían hermosos.

El colorado se obliga a soltar una carcajada corta cuando el rubio imita a su abuela.

—Cuenta con ello— siente que le estrujan el pecho al decir aquello, pero tiene que hacerlo porque tampoco quiere perder su amistad— Entonces— carraspea para cambiar de tema—, te vas de luna miel ¿eh?

Roy sonríe.

—Así es, México es nuestra primera parada y Cuba le sigue.

—Babushka estuvo en Rio de Janeiro y dice que es bastante agradable cuando te acostumbras a el calor— comenta—. Carajo, no me creo que te casaras.

—Todavía no me arrepiento— bromea.

—No digas nada de eso delante de Gen porque es capaz de lanzarte al océano lleno de tiburones— le da un golpe ligero en el hombro—. No me lo tomes a mal, pero no me veo casado en el futuro inmediato.

"Mucho menos con Honeymaren".

—Ya llegará alguien, por el momento sigue convirtiéndote en el almirante modelo.

Ríen de cosas triviales durante un rato, entonces los orbes de jade del pelirrojo se centran en la blonda hermana de Roland, la muchacha posa junto a Olaf cuando Merida pasea su teléfono por la mesa, seguramente grabando una historia para Instagram.

—¿Desde cuando Elsa sale con el deslavado de Olaf? —la indiferencia en su tono es perfecta—, quiero decir ¿no terminó con Hamada en enero?

Roland suelta una sonora carcajada.

—¿Elsa y Olaf?, acepto que mi hermana puede tener malos gustos en cuanto a los hombres— Hans se tensa y se obliga a no perder la mueca burlona—, pero no le atraen los chicos menores. Olaf es como el hermano pequeño y manipulable que mis hermanas querían.

—Entonces no están juntos— Roland asiente ante su afirmación.

—No, lo eligió como acompañante porque Punzie insistió en que no viniera sola a la boda.

—Ya.

"Maldita mocosa, pero me vas a oír" a pesar que está molesto porque la muy listilla le mintió, el sentimiento de alivio lo inunda al saber que no ha sido más que eso, una mentira. Le alivia saber que Elsa no ha dormido con nadie más después de él.

Sacude la cabeza para ahuyentar otro pensamiento que le dice que no esté muy seguro de eso, saca su teléfono y le envía un texto a su primo, él contesta segundos después.

"[Flynn Ryder]: No lo sé, eso es demasiado.

"[Hans C]: Es un maldito favor y nunca te pido nada".

"[Flynn Ryder]: Bien, tú ganas Hansy".


Elsa.

La fiesta está por terminar cuando el reloj marca las cuatro de la mañana, Roland y Genevieve se han cambiado los trajes de novios por ropa más cómoda y las despedidas comienzan. Los vería al finalizar el verano de haber elegido Cambridge.

—Voy a extrañarte— dice cuando es su turno de abrazar a su hermano—, usa mucho protector solar, bebe tequila y no mires latinas ardientes si Gen está demasiado cerca.

—Las latinas son las efectivas— bromea Roland.

—Por experiencia apoyo eso totalmente— se mete Kristoff con una sonrisa nostálgica que se borra de golpe ante la mirada elocuente y el pellizco que le dirige Anna.

Roy la aparta varios pasos de la multitud.

—Pórtate bien en Rusia, tesoro— susurra—, esfuérzate mucho y demuéstrales a esas bailarinas que puedes hacerlo mejor que ellas.

Elsa asiente.

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—No te apresures a buscar a nadie, habrá montones de rusos que querrán tener una oportunidad con una muchacha hermosa e inteligente como tú— le acaricia el mentón con cariño—. Sobre todo y lo más importante, tú y tus manitas inquietas manténganse alejadas de Hans o cualquier Westergaard.

—Sí, sí, no tengo cinco años— rueda los ojos, pero sonríe.

Despiden a los novios que se marchan en un coche en dirección del aeropuerto y los invitados comienzan a irse de a poco, Eugene insiste en llevarla a ella y Olaf después que el coche de Kristoff se abarrota por Anna, Merida y Winnie.

Conducen con una Punzie muy borracha coreando a Freddy Mercury a todo pulmón hasta el elegante edificio donde Olaf se queda con su madre los fines de semana, el pelinegro les agradece por llevarlo y se marchan después que él entra.

—Necesito vomitar— anuncia Punzie con una risita, Eugene detiene la camioneta rápidamente y se baja a abrirle la puerta a su novia para ayudarla a no ensuciar el costoso vestido con el vómito. La castaña le sonríe con dulzura al terminar—. Gracias corazón, por eso te amo.

Se ponen en marcha de nuevo y no pasan ni cinco minutos cuando Punzie ya se ha quedado dormido, una notificación de Snapchat se escucha y Eugene revisa su teléfono rápidamente, echa una ojeada a la durmiente castaña antes de mirarla por el retrovisor.

—¿Te molesta si pasamos a CVS* rápidamente? —pregunta casualmente.

—¿Para que quieres ir a la farmacia? —mira la hora en el tablero de la camioneta—, son las cinco con treinta de la mañana.

—A mi mujer le da una resaca horrible, no puedes culparme por querer aliviarle el dolor con aspirinas— contesta, pero algo le dice a la blonda que esa no es la única razón que tiene el novio de su prima—. No tardaremos demasiado, te llevaré a tu casa justo después.

Elsa se encoge de hombros con indiferencia, pero le envía un snap a Kristoff con su ubicación ni bien llegan.

—Ya vuelvo— dice en tanto abre la puerta del conductor, dejando las llaves pegadas, Punzie respinga cuando Eugene abre la puerta—, vinimos a la farmacia, cielo ¿quieres tomar un poco de aire?

No la deja responder y la hace bajar delicadamente, cargando con casi todo su peso.

—¿Te traemos algo, Els? —pregunta el moreno amablemente.

—No, gracias— masculla, Eugene cierra la puerta y prácticamente arrastra a Punzie dentro de la farmacia, Elsa trata de mirar por la ventana, pero el vidrio polarizado de la camioneta y la oscuridad del día a esa hora se lo complica, lo único que alcanza a ver es un convertible negro bastante conocido y otro par de coches aparcados más allá.

Abre los ojos con horror cuando se da cuenta de lo que pasa.

La puerta del conductor se abre bruscamente y Hans entra, enciende la camioneta y arranca antes que ella pueda siquiera proferir un grito o una protesta. Se plantea abrir la puerta para amenazarlo con saltar, pero sabe que no es una opción porque el muy listo ya ha trabado todas.

—¡Déjame bajar psicópata! —chilla y aporrea la ventana—, ¡que pares te digo!

—¡Cierra la boca! —grita en respuesta—, pudimos hacer esto por las buenas, pero a la reina del hielo le gusta poner todo difícil ¿no?

—Estás enfermo— declara y vuelve a aporrear la ventana—, déjame bajar Hans, porque te juro por Dios que no voy a parar hasta que una patrulla te detenga y no voy a dudar en decirle al oficial que me estas secuestrando para... para...

—Eres demasiado pesada cuando quieres— Elsa vuelve a golpear la ventana y el colorado acelera—, golpea todo lo que quieras, pero en menos de cinco minutos estaremos entrando al sendero.

—Esto te va a salir caro, demasiado y a Eugene también— amenaza y se arrellana en el asiento, se dice que tal vez pueda escaparse cuando Hans tenga que bajar la ventana para abrir la verja, aprovechará para bajar su propia ventana y abrir la puerta, él bajará para tratar de subirla de nuevo y así le pateará donde no le da el sol y le quitará las llaves y el teléfono, si quiere volver será caminando.

Su plan se ve frustrado porque la verja ya está abierta cuando llegan, el idiota ha pensado en todo.

"Jodido bastardo".


Hans.

Aparca la camioneta relativamente cerca de la puerta de entrada de la cabaña, la rubia espera paciente y alerta a que quite el seguro de las puertas, deja que intente correr, pero los tacones se atascan en el césped mojado y eso le complica el trabajo, se baja definitivamente para hacerle frente, ella trata de golpearlo, pero Hans atrapa sus delicadas manos con las suyas y en un rápido movimiento la levanta sobre uno de sus hombros.

—¡Bájame infeliz! —sonríe en tanto abre la puerta, lejos de molestarlo, le gusta sentir los pequeños puños de la rubia sobre su espalda—, deja que me vaya o se lo voy a decir a Roy.

Hans suelta una carcajada, deja las llaves en un pequeño recipiente y se dirige directamente a la habitación más cercana, deposita a la blonda en la cama cubierta únicamente con una sábana blanca.

—Hablo enserio, Hans…

—Tu no vas a decir nada porque no te conviene— interrumpe su amenaza.

—No le des largas y mejor dime qué quieres de una vez.

—Así que tú y Olaf ¿eh?

—Olvida eso ya— el pelirrojo la empuja con suavidad cuando ella trata de incorporarse—, a ver, que haya dormido con él no significa que tenga que importarte...

—Ya no me mientas, Copito— le coge la cara con una mano—, Roy ya me dijo que entre tú y ese inútil no hay nada— se acerca peligrosamente a su boca—. Te gusta hacerme enojar ¿verdad?

Elsa se aleja de él de golpe.

—Tienes novia— carraspea—, ya te dije que no podemos hacer más esto…

—Pero yo quiero que lo hagamos y tú también— atrapa las piernas de la blonda y la jala lentamente para que quede al borde de la, sonríe ladinamente cuando la muchacha las separa por inercia para que él pueda acomodarse entre ellas.

Se desabotona la camisa lentamente, lo bueno que ha dejado el saco y el moño en el convertible antes de llevársela, la muchacha le saca el cinturón y le abre el pantalón con rapidez.

Retrocede un poco para que ella pueda levantarse, la hace girar y le baja el cierre del vestido rápido y cuidadoso porque le gusta como se ve con él, pero no es tan gentil con la ropa interior de la albina.

Su miembro palpita de deseo y la boca se le hace agua al ver los pezones rosados totalmente erectos coronando los preciosos senos redondos que tanto le gustaban, lo atrae hacia ella y lo besa despacio, permitiéndole que explore su boca, Elsa se aleja para recostarse en la cama y abrir las piernas, dándole un panorama que, está seguro, jamás se cansará de ver.

Se baja el pantalón junto al bóxer cuando le aprietan demasiado y no tarda en posicionarse encima de ella, ambos dejan escapar pequeños gemidos cuando sus partes sensibles se tocan, se frota contra Elsa mientras sus bocas comienzan una batalla y las manos de ambos vagan por el cuerpo del otro.

El colorado se separa de ella solo para sacar uno de los preservativos que lleva en el pantalón, abre el empaque con los dientes y se lo pone apresuradamente.

Elsa abre las piernas, preparada para dejarlo entrar, pero el bermejo suelta una risita ronca que provoca que le tiemblen las piernas, se acomoda contra la cabecera de la cama ante la mirada confundida de la muchacha.

—Quiero verlas— musita mientras su pulgar derecho acaricia uno de sus pezones, Elsa gime en respuesta y él la coge de la cintura para subirla a su regazo y deja escapar un gruñido generoso cuando la blonda introduce su miembro dentro de ella.

Comienza moviéndose lentamente, pero aumenta la intensidad al sentir sus dedos clavándose en su cintura, Elsa le entierra las uñas en la espalda arrancándole otro gemido.

—Sin marcas ¿recuerdas? — musita la muchacha, dejándose caer sobre él con fuerza.

—¿Eso quieres? —no le permite contestar, vuelve a levantarla para salir de ella y la blonda no duda cuando hace que se ponga en una postura a la que no está bastante acostumbrada.

La muchacha suelta un grito cuando vuelve a entrar en ella, con una mano atrapa las dos de la blonda y las pone en su espalda, ejerciendo ligera presión para que no se muevan y apresa su rubio cabello con la que mano que le queda libre, se empuja dentro de ella con brusquedad y Elsa gime ruidosamente con cada embestida.

El mismo Hans se encuentra a si mismo gimiendo incontrolablemente al sentir las paredes de la rubia apretando su miembro al llegar al clímax, verla retorcerse mezclado con sus gritos hacen que la alcance poco tiempo después.

Sale de su interior para quitarse el preservativo usado y botarlo a la basura, se recuesta junto a la muchacha y ella enreda las piernas con las suyas.

—Estás muy mal si piensas que de verdad no extrañé tenerte así— ronronea en el oído de la albina.


ACLARACIONES:

Decidí llamar Jo a la abuela de los Solberg porque... no sé.

Espero que capten la razón por la que Kristoff apoya a Roy en cuanto a las chicas latinas, si no es así, vayan a leer el capitulo 4 de mis drabbles Helsa.

CVS: es una cadena de farmacias muy común en Estados Unidos.


Si leen mis drabbles, dije que actualizaría hace unos días, lamento haber tardado, espero que entiendan que a veces la inspiración nos abandona y la falta de tiempo lo hace peor.

Ya corregiré algún error ortográfico más tarde porque ahora solo quiero publicarles la actualización.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.