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Adrien salió del trabajo, actualmente estaba en su auto, su día había sido horrible por decirlo de una manera suave. Todo el día lo acosaron.
Sólo esperaba poder llegar a casa.
Pero entonces alguien lo llamó, no dudó en contestar, y era su compañero de trabajo.
«Amigo, tienes que ver esto, te están quemando en un blog» el hombre tenía la voz temblorosa y estaba muy preocupado.
Adrien se sobresaltó.
«¿Un blog? Sabes cuál es» indagó.
El hombre al otro lado de la línea de detuvo un momento a pensar.
«El blog de Ladybug» susurró él.
Adrien casi chocó un auto, la adrenalina en sus venas.
«¿Ladyblog?» el hombre al otro lado de la línea asintió. «Eso no puede ser posible» murmuró.
El otro hombre sólo suspiró.
«Sé que nada de lo que dice es verdad, pero miles de personas lo han visto, ten mucho cuidado» el rubio sólo asintió.
Genial, simplemente genial.
Y ese día se ponía más horrible, Adrien se estaba sintiendo mal. Y lo peor es que cuando llegó frente a su casa, el gran portón estaba lleno de paparazzis. Y él tenía problemas para ingresar a su propiedad.
¿Marinette ya lo sabe?
¿Qué se siente ser el más odiado de la ciudad?
¿Por qué tu padre te obligó a estar con MDC?
Él no respondió nada, simplemente ingresó a su propiedad con dificultad.
No entendía nada, tenía que ver ese vídeo ahora.
Al entrar, se apresuró a buscar a Marinette en la casa, no estaba en la sala, tampoco en el patio ni en el balcón, oh no, sólo faltaba su estudio.
Y al acercarse se dió cuenta de que la puerta está llaveada.
«¡Marinette! ¡Marinette! ¿Estás ahí? Ábreme por favor, ¡Mari! Marinette» golpeó con fuerza la puerta.
Entonces recordó que él había hecho una copia por seguridad, y corrió al lugar donde tenía guardada la copia exacta de la llave.
Y con desesperación abrió la puerta.
Oh no.
No.
¡No!
Se acercó frenéticamente, Marinette estaba inconsciente cerca de la cama, su cuaderno de diseños aún abierto.
Y su computadora estaba en un Blog que Adrien conocía demasiado bien.
Y allí estaba la gran mierda.
La verdad del matrimonio de MDC. Te lo cuento todo.
Adrien estaba desesperado, sin preocuparse por el vídeo o el desorden, llamó a la ambulancia.
No pudo evitar mirar hiperventilar.
No podía perderla, no podía hacerlo.
La amaba, no quería que nadie lo separara de ella.
¿Qué van a pensar sus padres?
Adrien comenzó a tener un ataque de pánico.
Y todo se volvió negro.
