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-El significado del amor-
Besar a su esposa es algo que le encantaba hacer, pero ser besado por ella de esa forma era simplemente sublime, los labios de ella empezaban a devorarlo cada vez mas demandante con mas anhelo, esas sensaciones a las que él jamas se negaría, pronto sintió la calidez de los senos pegarse en su pecho, restregándose en lentos movimientos, acordes a la respiración de ella que empezaba a agitarse.
Las manos de la fémina le acariciaban el cuello y espalda subiendo de vez en vez hasta lograr enrollar algunos mechones de la melena gris entre los delicados dedos.
Su cuerpo había reaccionado desde hace mucho, contenía el deseo de dejar a su esposa sobre el escritorio y volver a hacerla suya.
Subió las manos que habían permanecido en la cintura de la chica, para acariciarle el rostro, hasta que la humedad en sus dedos le hizo detenerse.
—¿Te lastime?— Ella solo negó con un movimiento de su cabeza— ¿Paso algo? Sabes que puedes decirme lo que sea— le acaricio la mejilla, haciendo que lo mirase.
Intentaba contenerse y no llorar, pero sus ojos traicioneros no cooperaban.
—Yo, solo pensaba en que pasara si nunca puedo amarlo...— desvió la mirada avergonzada por sus palabras.
—¿Si no puedes amarme, vas a dejarme?— pregunto, volviendo a tomarla del rostro
—No...— susurro, sintiéndose tan poca cosa ante esa mirada oscura— No quiero dejarlo, pero... no estoy segura de si puedo llegar a amarlo— confeso con miedo.
—Entonces, miénteme— suspiro resignado, ella lo miro con sorpresa — No importa lo que digas, solo miénteme, yo creeré en todo lo que me digas, solo quédate conmigo—
ansiaba tanto rogarle, suplicarle y decirle que él tenía amor suficiente para esperar toda su vida de ser necesario, pero no quería asustarla, ya dolía con saber sus dudas.
—¿Por qué? ¿Por qué sigue tratándome de esta forma?—
—Porque desde que estas conmigo, la oscuridad en mi vida se ha envuelto en la luz que tu produces, contigo esos días en los que el silencio aumentaba mis miedos se han quedado en el olvido, incluso si el cielo esta gris mi vida parece reiniciarse con solo ver tu sonrisa... eres mas especial de lo que imaginas...—
Las lagrimas desbordaban incontrolables por los ojos perla, deseaba tanto poder corresponder a esos sentimientos con la misma intensidad, no se sentía digna de tanto amor, era tan irreal, tanto que parecía un sueño.
Se recostó en el pecho de su esposo, sentía culpa por haberse emocionado por las palabras de Naruto, cuando tenía junto a ella a un hombre que la estaba amando de verdad.
Cerró los ojos, aferrándose al cuello de él, la necesidad de hacerlo feliz volvía a contagiarle.
—No soy tan especial como usted cree, soy débil, no entiendo como podría darle felicidad si me deprimo con facilidad, no me siento con la capacidad de brindarle el soporte que usted necesita— confeso con melancolía.
—Hinata, es exactamente eso lo que siempre me ha gustado de ti, tener un corazón tan bondadoso como el tuyo no es ser débil, es justo esos sentimientos que te hacen ver a un mas hermosa de lo que ya eres.— hizo una pausa, lo que diría a continuación era un mal recuerdo— empece a convivir contigo sin ninguna intención de sentir algo por ti, incluso te prometí buscar la manera para que tu volviera con Naruto, pero ya no puedo hacer eso, no quiero hacerlo—
—Ka..ka..shi...— musito sorprendida.
—Debo confesar que no todo fue perfecto, al inicio me obligue a mi mismo a enfocar mi atención en otras cosas para no quererte, pero ahora estoy aquí confesándote una vez mas cuanto te amo, y no hay motivos exactos o una razón en especial por la que sucedió, solo me permití conocerte y te has quedado tan impregnada en mi alma que cuando no estas cerca solo deseo que el tiempo pase rápido para volver a tu lado— pauso escuchando los sollozos que ella intentaba ocultar— Solo se que te amo y de ser necesario daría la vida por ti, por favor no vuelvas a sentir o decir que no eres suficiente, yo creo que después de tanta soledad tu eres un ángel que la vida me dio, eres mucho mas de lo que yo merezco, aun así quiero ser egoísta y tenerte para mi—
Cada palabra pronunciada por Kakashi iba cargada de sentimiento, era la primera vez que confesaba todo lo que había en su interior, no iba a negar que el hecho de que Hinata dudara en amarlo le dolía, sin embargo también le estaba diciendo que no iba a dejarlo, solo debía dedicarle mas tiempo para enamorarla.
Beso la frente de su esposa mientras con su mano derecha le acariciaba el cabello, tan solo era un chiquilla tan necesitada de amor, que aun no se enteraba que ya había encontrado el refugio que tanto anhelo desde hace mucho tiempo atrás.
—Hok...— Shikamaru callo, al ver la escena, era mejor no interrumpir, ya que ninguno de los dos lo noto, volvió a cerrar la puerta con cuidado— El Hokage no esta, salio a comer, en todo caso la información para su misión la tengo yo, síganme— les pidió a quienes lo acompañaban.
—Kakashi-san, yo debo confesar algo— comento sin atreverse a separarse de su pecho— Hace un momento hable con Naruto—
Kakashi respiro profundo, fue imposible no sentirse nervioso ante ese comentario, tenia miedo de perderla, ahora entendía el porque su esposa estaba tan confundida y sentimental.
—Si es difícil hablar sobre eso, no es necesario que lo menciones— lo dijo mas para él, implorando internamente que ella no le dijera que seguía amando al rubio, aunque su intuición le alertaba que si, no quería escucharlo.
—el me dijo que quiere hablar conmigo— omitió la conversación que mantuvo con el rubio, ya era demasiado cruel de su parte haber mencionado el tema, enseguida se arrepintió.
—No voy a mentirte, no me gustaría que te encuentres con él, pero, se que es necesario que aclaren las cosas entre ustedes— el gruñido de un estomago hambriento hizo eco en el prolongado silencio— Aunque antes debemos comer— comento divertido.
Hinata tapaba su estomago con vergüenza, un momento tan intimo interrumpido por su hambre.
Avergonzada intento ponerse de pie y regresar a su asiento, pero Kakashi se lo impidió colocando una mano sobre la cadera de ella, para mantenerla sobre sus piernas. Ignorando los movimientos y palabras de ella para que la bajara, se dedico a darle de comer.
—Puedo comer por mi cuenta, no es necesario que se tome tantas molestias—
—Lo sé, pero quiero quiero hacerlo, ahora di Ahhh— hizo la mueca con su boca, para que ella lo imitase como si tratara de un bebe.
...
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Desde aquella confesión de Amor habían transcurrido ya dos meses mas, el matrimonio Hatake sin duda había mejorado mucho, desde la forma de apoyarse emocional y sentimentalmente, como también en la forma de dejarse llevar por el deseo y necesidad de ser uno, juntando sus cuerpos, amoldando sus almas con la del otro, suspirando y jadeando deseos de volver a sentirse y acariciarse sin pudor en cada rincón de su casa.
Hinata seguía con la incertidumbre de no saber si aquello era realmente amor o solo era una salida para no sentirse sola, pero de la forma que fuese, lo deseaba tanto, le era imposible rechazarlo, un solo beso era suficiente para que su cuerpo reaccionara ante el deseo inevitable de querer aun mas, dejándose llevar por las oleadas de placer que su esposo le daba.
Durante esos dos meses, las noches de pasión en la casa Hatake eran prácticamente sagradas, el Hokage al sentirse deseado por su esposa, hacia lo posible por terminar su trabajo a tiempo y en mas de una ocasión fue descubierto por Shikamaru al dejar a un clon haciendo el trabajo, mientras el real se quedaba en casa sumergiéndose en los deleites que el cuerpo de su esposa le otorgaba, amaba estar así con ella, ese sabor que quedaba en su boca después de besarla era tan adictivo, que no importaba cuantas veces el la hiciera suya, siempre deseaba mas de ella.
Pero no todo era un paraíso, mas de una ocasión Naruto había llegado interrumpiendo en su oficina, exigiéndole de nuevo que dejara ir a Hinata, palabras que el ignoraba y para su paz mental, lo había estado enviando en diferentes misiones muy lejos de la aldea, entre mas lejos mejor. Si, aceptaba que portarse de esa forma infantil, era un poco cobarde, pero ese pedazo de cielo que por fin tenía con su esposa no lo iba a dejar hundirse en el infierno, y si, también aceptaba que estaba siendo posesivo, por primera vez en su vida no quería ser racional, lo único importante es que su matrimonio al fin era real.
Al fin tenían esa estabilidad que tanto habían necesitado, era realmente agradable llegar a casa y ser recibido con un beso, comer los alimentos que tanto empeño fueron preparados especialmente para él, tener esos momentos donde pasaban las horas mientras ellos estaban abrazados simplemente charlando y claro, todas esas noches en las que después de un baño juntos regresaban a la habitación, para demostrarse cuanto se han extrañado durante el día.
Constantemente el se encargaba de repetirle muchas veces a su esposa cuanto la amaba, como respuesta solo obtenía sonrisas y besos, mas nunca las mismas palabras de regreso, al principio le dolía un poco, pero se había acostumbrado a tenerla de esa forma, aunque ella no sintiese lo mismo, cada vez dolía menos, o eso creía, mas bien solo se había hecho a la idea de conformarse con lo que su esposa ya estaba dándole.
Si bien es cierto ella aun no le decía lo que sentía por él, sin embargo no lo rechazaba, es mas, varias veces era ella quien lo había buscado dejándolo sorprendido.
Ese día logro escaparse mas temprano de lo normal, paso a la florería Yamanaka por girasoles y tulipanes, quería sorprender a su esposa, sabía bien que ese día ella estaría en casa, así que para compensar la noche anterior que ella no estuvo presente debido al trabajo en el hospital, hoy llegaría a consentirla y a liberarla de la tensión de la única forma que conocía y hasta la fecha era la que siempre le resultaba mejor.
Durante esos dos meses se sorprendió al no tocar su Icha Icha, pasaba tan ocupado entre el trabajo y bajo las sabanas con su esposa que no logro leerlo, excepto la noche anterior, que ante su evidente soledad retomo esa lectura, trayendo a su mente tantos escenarios en los que pondría a prueba a su tímida esposa.
Sigiloso como el habilidoso shinobi que era, ingreso a su casa, revisando en cada rincón en busca de Hinata, el silencio fue interrumpido por un leve sollozo que enseguida lo alerto, corrió hasta la habitación de la que venía el ruido, encontrándose con su esposa sentada en la orilla de la cama, ella estaba llorando viendo el objeto en sus manos.
No comprendía que pasaba, todo su plan de seducción fue borrado al verla tan triste, asegurándose de que no estaba herida, ni tampoco había nada anormal en el lugar, se acerco mas hasta quedar lo suficientemente cerca frente a ella.
—Cariño...— se crispo al notar a su esposo frente a ella, ni siquiera supo en que momento ingreso a la habitación.
—¿Que sucedió?— pregunto acariciándole el rostro girándolo levemente para que ella lo viese.
—No es nada— comento al tiempo que inútilmente trataba de ocultar el objeto en sus manos.
—¿Que es eso?— tenía el ceño fruncido, claro que estar llorando era por algo, era evidente que ese objeto tenía algo que ver—Hinata, dime para que pueda entender—
—Es temprano— cambio el tema al notar la hora— ¿volviste a escapar?— sonrió limpiando las lagrimas— Supuse que lo harías, ye he preparado el almuerzo para los dos—
—¡Hinata!— exclamo aun con el ceño fruncido, odiaba que ella intentara ocultarle cosas.
—Prepare tu favo...— las palabras fueron interrumpidas, Kakashi la tomo por la muñeca donde sostenía el objeto que logro esconder.
—¿Porque necesitas una prueba de embarazo?— le interrogo mirando detalladamente el objeto— y ¿por qué mi esposa tiene que llorar por un resultado negativo?— cuestiono al notar la respuesta del test.— Se supone que te pusiste la inyección, ademas que acordamos que ambos nos cuidaríamos y esperaríamos un poco mas para tener hijos... dime que es lo que pasa—
—A decir verdad... yo.. yo no...— confeso sin mirarlo.
—¿Desde cuando?—
—Nunca lo he hecho...— Kakashi suspiro un poco irritado.
—Lo sé... se que me mentiste aquella vez en el hospital, pero quería confiar en que con el tiempo si yo demostraba que era suficientemente fuerte para cuidarte tu también lo harías— Asustada Hinata aun lo veía preguntándose que tanto sabía él— ¿Tan importante es seguir ordenes? ¿No te preocupas ni un poco por tu salud o por los sentimientos que tengo por ti?—
Kakashi se alejo de ella un poco, tanto tiempo guardando esperanzas, intentando ser un buen esposo, simplemente no estaban dando frutos, ella seguía sin confiar en el.
—Se equivoca si aprecio sus sentimientos... pero el consejo del clan... ellos dijeron— ella temblaba, había evitado tanto hablar sobre ese tema— Hanabi sera su nueva esposa si yo no logro darle un hijo en el primer año de matrimonio, por eso yo...—
—¿Creías que no lo se?— furia, frustración, incompetencia, rabia, eso sentía —¿Tan difícil es confiar en mi? He dicho incontables veces que te amo, ¿Acaso no entiendes que aunque pusieran una daga en mi garganta no voy a dejarte?—
—Pero... el clan...— musito dudosa de continuar.
—¡A la mierda el clan Hyuga!— se exalto, por primera vez, Kakashi se mostraba molesto— Ya no perteneces a ese clan, eres Hinata Hatake, mi esposa, no vas a seguir ninguna regla estúpida— furioso pasaba sus manos por su cabeza, se sentía irritado, aveces esa actitud tan sumisa de su esposa lo estresaba, no comprendía como ella no se daba cuenta de lo valiosa y fuerte que era.
—Lo siento...— dijo entre sollozos, sobándose los codos en un acto de protegerse a si misma.
—¡Basta! ¡Estoy cansado de escucharte disculparte por cosas que no son tu culpa!— se acerco mas a ella, hasta hacerla sentir la frialdad de la pared en la espalda, Kakashi subió ambas manos hasta sostenerse de la misma pared, quedando a escasos centímetros de ella.
—Quizás, lo mejor sea que yo... que usted y yo...— no lograba articular palabra, se sentía desnuda ante esas orbes oscuras.
—No voy a darte el divorcio si es lo que estas pensando decir— ella levanto la mirada al sentirse descubierta— Iré a hablar directamente con Hiashi, es algo que debí hacer hace un tiempo, nadie va a imponerte reglas a seguir ni amenazarte...— se alejo de nuevo, caminando hasta la puerta donde yacían tiradas en el piso, las flores que llevaba.— Se que piensas que quizás no puedes tener hijos, pero eso no es verdad, si puedes, Tsunade me lo confirmo el día de... bueno, ya sabes después de aquella misión, eso solo fue un accidente, pero aun debemos esperar un poco mas, es por eso que yo— se detuvo en el marco de la puerta sin mirarla— le pedí a Tsunade que te pusiera un dispositivo para evitar embarazos, creo que escondiendo cosas, ahora estamos a mano— sonrió con tristeza.
—¿Que?— apenas fue audible la voz de Hinata quien sintió como su cuerpo se tensaba mientras una corriente helada bajaba por su espalda— ¿Porque?—
—Porque tuve miedo de perderte, conocía bien la postura del clan Hyuga respecto al embarazo, no quise darles motivos para que te convencieran de dejarme argumentando cosas sin sentido... No me malentiendas, claro que quiero tener hijos contigo, pero aun no es el momento, tu debes estar bien física y emocionalmente para poder hacerlo, y yo me odiaría a mi mismo si por mi culpa vuelves a sufrir como esa vez, es por ello que quería esperar...—
No la dejo responder, al terminar de hablar salio de la casa, esa era la primera discusión con su esposa, después de casi siete meses juntos y todo por su bendito clan, estaba harto de que se siguieran metiendo en sus asuntos, si no era Naruto exigiendo con sus berrinches eran los Hyuga tratando de ordenarle como llevar su vida.
El era el Hokage, ningún aldeano por muy antiguo que fuese el clan del que viniese le iban a dictar como vivir su vida y el que hacer con su esposa.
Hinata se quedo en la habitación recapitulando todo lo ocurrido, dejo la prueba de embarazo en el cesto de basura, utilizo su Byakugan buscando el dispositivo que menciono su esposo, y ¡bingo! Encontró unas barritas diminutas en su brazo izquierdo.
¿Debía molestarse? ¿Quien era él que no confiaba en el otro? Por otro lado, los dos ocultaron las cosas por las mismas razones, intentaban proteger al otro ¿Acaso actuar de esa forma era esto amor?
