Cosas de la vida
Para Rin fue sorpresivo ver a su madre cantando "Girls just wan to have fun" en la cocina mientras prepara el desayuno, sonrió tomando asiento en la isla, le observó, hacía tanto que ella no parecía tan feliz.
Irasue camina de aquí allá, los panqueques se cocinan en la sartén, busca la miel de maple y la mantequilla amarilla, volteó, Rin estaba allí. Por un instante recordó a Sesshomaru de niño, era un niño tan bueno, aún se arrepentía de no haber visto lo que su esposo estaba haciendo con su familia, pero no más, ya no más. Al menos podría intentar reparar sus errores.
-Buenos días- saludó a la menor de sus hijos.
-Buenos días- rió la chica -Estás muy feliz- mencionó suspicaz.
-Tengo una entrevista de trabajo- contestó la dama limpiando sus manos en el delantal, estaba nerviosa, hacía muchísimo tiempo que no ejercía su profesión.
-Eso es magnífico mamá- extendió su mano para que su madre la tomara, así lo hizo -Lo harás bien- le dio un leve apretoncito.
Irasue asintió.
-Terminaré el desayuno
-Yo tomaré una ducha- se dirigió escaleras arriba con el corazón hinchado de ternura, su madre lo estaba intentando de veras.
La dama limpió una gota de lagrima que quiso escaparse, nada arruinaría su perfecto maquillaje, siguió preparando el desayuno, Rin tendría una reunión en la universidad hoy y necesitaba alimentarse bien.
Vio su celular en la mesita de la pequeña sala, si todo salía como esperaba, llamaría a Sesshomaru para darle la noticia, sabía estaría feliz por ella.
Después de casi una hora, Rin bajó lista para comer, su madre le indicó dónde estaban todas las cosas, le dio un beso en la mejilla, se quitó el delantal, se puso su saco blanco, bolso al hombro, tomó el celular de la mesita y entre palabras de buena suerte por parte de la joven, la dama salió de la casa emocionada como nunca.
La menor Taisho come revisando sus apuntes, mueve los pies que le cuelgan por la altura del taburete, no pudo evitar pensar en Hakudoshi, ¿Lo volvería a ver?
De repente Napoleón y la batalla de Waterloo ya no rondaban su cabeza sin no, dos par de ojos lavanda tan preciosos como cínico era su dueño, suspiró.
Los toques en la puerta le sacaron de sus pensamientos románticos, dejó el cubierto en el plato casi vacío, los papeles les colocó al lado del plato, fue a atender, casi se le escapa un gritito.
-¿Haku... doshi?- dice desconcertada.
O ella tenía poderes para atraer tarados con la mente o el tarado frente a ella era bueno para interrumpir su paz mental.
-Nos volvemos a ver gatita- sonrió apoyando el antebrazo en el marco de la puerta inclinando su cuerpo hacia la joven.
-¿Qué quieres?- pregunta reponiendose de la impresión primera.
-Vine a ver a tu madre- sonríe seductor, los años en la universidad le enseñaron algo más que leyes, aprendió sobre seducción y galantería -Jaken llamó por la venta de la villa
-Oh- bajó la mirada, ése lugar representaba mucho para ella, pero entendía su madre quisiera venderla.
-¿Me dejarás pasar?- pregunta el joven notando la chica entristeció. -¿O quieres que te bese aquí afuera?- menciona para sacarla de esas sombras de tristeza.
-¡Majadero!- exclama ofendida. Ese albino podía sacarla de sus casillas -Mamá no está, fue a una entrevista y yo debo ir a la universidad, así que, tendrás que volver otro día- tuerce la boca molesta.
-Tranquila gatita- se alejó de la puerta dos pasos con las manos a la altura del pecho en gesto de rendición -Puedo ir contigo y luego llevarte a la villa, Jaken solo necesita su aprobación para comenzar con el agente la venta, y ya que tu madre no está disponible...
Rin resopló, lo que le faltaba, un tarado que se cree la gran cosa tras ella, sin embargo, no sabía a dónde se había ido su mamá...
-¿Qué tal si llamas a Sesshomaru?- propuso esperanzada en que eso le quitara a semejante compañía de encima.
-Tu hermano y yo no estamos en buenos terminos- sonrió -Si me ve es probable que me rompa la mandíbula
La chica abrió los ojos anonadada, ¿Esos dos se conocían a tal extremo de odiarse?
-¿Puedo saber la razón?- habló su curiosidad.
-Su competidor más fuerte en el mercado, es uno de mis clientes estrella- se encogió de hombros restandole importancia.
-Sabía eras una rata- se cruzó de brazos -¿Por qué no me sorprende de ti?
-Soy un hombre de negocios, igual pude trabajar para él si me pagara tan bien- mintió. Era la primera mentira que le decía y no le agradó, con ella le era difícil no decir la verdad.
-Ya qué- entró para buscar sus cosas, él fue tras ella.
Rin metió los papeles en su bolsa, revisó tuviera todo, buscó su juego de llaves de la casa, el celular, vio la hora, estaba a tiempo aún. El joven le esperaba en el pasillo frente a las escaleras con la puerta tras de él, cada gesto y movimiento de la chica era seguido por sus ojos lavanda grabandolos en su mente con un cariño que ni él mismo podía controlar. Si tan solo ella no se hubiera olvidado de él cuando más le necesitaba...
-Lista- dijo.
-Vamos
Subieron al auto del joven.
El camino fue algo extraño, Haku recibió una que otra llamada de sus clientes, escuchó a uno de voz algo extraña hablar sobre buscar pruebas en contra de su "objetivo", también de una mujer desesperada por divorciarse de su esposo maltratador el cual le quemó con ácido, uno que otro llamado sobre cuestiones legales comerciales (extraño ya que él era abogado penal, aunque, tenía clientes que cuyos intereses nada tenían que ver con esta rama) y la llamada de un policía que estaba en el caso del llamado "objetivo". Rin supo que Hakudoshi era un joven brillante, bastante empatico y aparentemente implacable con sus contrincantes. Llegaron a su destino; en lugar de quedarse en el coche el joven decidió ir con ella a la reunión, cosa que desagradó a Rin, sobretodo porque sus compañeras Souten y Misty no paraban de secretearse, los celos le traicionaron, les reclamó tanto hermetismo, ya llevaban dos horas entre papeles, libros, diapositivas y cuchicheos descarados.
-Queríamos invitar a tu novio a nuestra fiesta de fin de semestre- dijo Souten mientras la pelirroja ríe divertida.
-¡No es mi novio!- rugió golpeando la mesa con las palmas parándose -Es solo un abogado metiche
-Calmate Rin- pidió Misty impresionada de la reacción de su amiga.
Haku se le quedó viendo, ella tomó sus cosas y le pidió llevarla a la villa para acabar de una buena vez con todo ese rollo.
-¡Espera!- llamó Souten -¿Y la presentación? En una semana es la exposición de nuestro último trabajo...
-Te llamo más tarde- camina hacia la salida.
-¡¿Y la clase de Matemáticas?!- grita Misty.
-¡Dile al profesor que enfermé!- se fue.
Más viaje en auto, más silencio, hasta llegar a la villa, Jaken les recibió como siempre con su rara forma de querer, luego de una hora hora de espara llegó la agente vienés raíces, le explicó a Rin el plan a seguir, los precios estimados y concretaron todo, por fortuna Jaken tuya le había mostrado la propiedad unos días antes.
Para la una de la tarde, ambos iba de regreso a casa de la joven, en el mismo silencio.
-Lo siento- dijo antes de bajar del auto, Haku no sabía a qué se refería -No eres un metiche, estás ayudando mucho a mi madre...
-De nada- contestó.
-Adiós Hakudoshi- cerró la puerta alejándose.
-Adiós cariño...- arrancó el auto.
-Felicidades señora Irasue- dijo el hombre estrechando su mano -Está contratada
La dama sonrió, sabía que le iría bien trabajando en esa agencias de decoración de interiores. Magatsuhi's House era muy popular entre las familias acomodadas y el dueño estaba extendiendo su negocio a Organización de Eventos, la rama de Irasue, comenzaría como asistente pero el cielo era el límite cuando tienes fé.
Salió del edificio feliz, buscaba su celular cuando escuchó una voz muy conocida para ella.
-Mamá- dijo Sesshomaru.
Miroku vio a ambos, muy parecidos uno del otro.
-Sesshy- sonrió la dama.
-¿Qué haces aquí?- preguntó.
Él y Miroku estaban allí para contratar los servicios que ofrecía Magatsuhi, Miroku dijo que les haría un gran descuento por estar comenzando en Organización de eventos, necesitaban una agencia con muy buena reputación pero no extremadamente cara para organizar la gala en New York. Pensaron sería mejor desde aquí que contratar una la ciudad ya que eran más costosas.
-Conseguí trabajo hijo- contestó feliz.
Los dos hombre se vieron uno al otro.
Continuará...
Perdón tanto retraso chicas
Espero que les gustara el capítulo
Hecho con todo mi kokoro para ustedes
Besitos en el cachetito
