Conexión lunar II.

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Tomó su tiempo, pero no fue demasiado extenso, agradecía a su preciado mapache por ayudarle a cortar camino, por la inusual y terrible ruta que eligió, él honestamente preferiría haber elegido un camino menos agitado, con una reducción en la cantidad de peligro y una disminución en las probabilidades de morir; pero era un trayecto corto y funcionaba bien en la persecución, favoreciendo su objetivo principal.

Alcanzar a la princesa Rapunzel…

Intento calmarse mientras avanzaba, pero resulto una tarea imposible, algo en su interior gritaba lo mal que estaba acercarse; si el sentimiento proviene de la advertencia del rey sobre el lugar de origen de la flor mágica, de su propio padre respecto a las peligrosas rocas aparecidas hace un tiempo en el lugar, o porque era Cassandra quien le acompañaba, completamente ignorante de los peligros de ir a tal dirección.

No servía de nada empeorar el estrés que sentía en ese momento, debía calmarse, un intento frustrado por completo como la distancia entre ellos y el acantilado se reducía, pues cuando finalmente llegó hasta el acantilado, la situación era peor de lo imaginable.

Ya estaba bastante alterado con la velocidad que Ruddiger había agarrado durante la persecución hace unos momentos, en como escaló el muro de Corona y saltó desde la parte superior de la construcción hasta el suelo, para no detenerse hasta llegar al destino; sinceramente no podría soportar más cosas y sustos de esa clase, y lo que está viendo en ese momento, en verdad no le favorece ni ayuda en alguna forma.

Cuando vio a Rapunzel acercarse a las espigas negras, fue por completo una sorpresa la luz que comenzaron a emanar y como ella no hacía nada para alejarse de estas, le daba un ataque de pánico con solo pensar en las consecuencias, y seguro será terrible.

Recuperando el aliento que perdió ante la serie de largos gritos dados durante su camino hasta allí, los cuales negará por siempre haberlos dado, con la poca fuerza que tenía, exclamo; "¿Qué crees que estás haciendo?", su voz sonó áspera, demasiado tétrica, pero funciono al llamar la atención de las jóvenes damas.

Rapunzel se sobresaltó y se alejó de las rocas, provocando que perdieran su extraño e inusual brillo, tranquilizando un poco su miedo inicial; Cassandra también se asustó por el repentino grito e intromisión, claramente no esperaron que alguien apareciese en el lugar, se habían asegurado de no ser seguidas, pero allí estaba un completo desconocido trepado en una bestia peluda de gran tamaño.

Cassandra podía sentir el aura peligrosa emanando de este ser, y estaba arrepintiéndose mucho haber destruido su espada contra las rocas para demostrarle a Rapunzel las extrañas características de las rocas negras; ninguna de ellas se movió mientras el hombre bajaba de su monstruo, una vez en el suelo, se quedó allí, sujetando el pelo de la criatura.

Mientras ellas pensaban que el misterioso extraño planeaba algo malvado, Varian se sujetaba del mapache, queriendo recuperar el aliento; desgastado y hecho un desastre, tenía la apariencia de un criminal de naturaleza malvada con planes aun peor, y aunque quisiera arreglar su aspecto, solo terminaría empeorando todo, complicándole más la vida.

Soltó a Ruddiger, agradeciendo por llevarle y apartándose se encamino hacia ellas, evitando pensar, decidiendo ignorar su actual apariencia, acercándose cada vez más a la princesa, y Cassandra no iba a permitirlo, aun tenia una daga oculta en su pierna, no dejaba mucho margen para atacar, pero si tan solo pudiera acercarse sin ser notada…

El extraño giró en su dirección, y a pesar de que el manto oscuro le cubría el rostro, oscureciendo sus rasgos, dificultándole saber las intenciones del desconocido, hubo un brillo amenazante y débil en su mirada que inmovilizo su cuerpo; algo le decía que no intentara su plan para contraatacar, pues lo lamentaría mucho y posiblemente termine perdiendo esa pelea, por ello se quedó allí, sintiéndose frustrada por no poder hacer algo.

Rapunzel vio como la persona peligrosa comenzó a acercarse, por lo cual ella comenzó a retroceder, aproximándose más a las rocas detrás de ella, volviendo a encenderlas con una luz azul; Varian se alertó con eso, rápidamente tomando la mano de la princesa y alejándola del contacto con la superficie brillante.

La princesa se sorprendió, en vez de ser agresivo, parece preocupado, asustado y no sabía el motivo de tal sentimiento, sus ojos azules estaban llenos de terror y no precisamente de ella, su atención se enfocaba parcialmente a las rocas detrás de ella, las cuales volvieron a perder su brillo habiéndola alejado y con eso, Varian pudo suspirar aliviado.

"¿Esta bien, su alteza?", la voz de Varian sonó preocupada, buscando alguna herida en la princesa, observando a mano que sostenía, mirando su buen aspecto, dejaba el miedo desvanecerse; ella no toco nada, todo estaba bien…

"¡Varian!", Rapunzel dijo reconociendo su voz, exclamando con sorpresa su nombre, pues su apariencia no la identificaba y le costo trabajo darse cuenta de quien se trataba.

Con eso, la tensión existente en el aire, la cual dejaba sin aliento se desvaneció por completo; Rapunzel se abalanzo contra él, abrazándole con fuerza y su amigo dándole varias vueltas antes de dejarla a salvo en el suelo.

"¿Dónde has estado?", la princesa preguntó, "No te he visto desde el ensayo de coronación", dijo Rapunzel riéndose de que nadie notara su presencia.

Y fue pura coincidencia levantar la mirada en el techo, se vio forzada a no reírse, mientras su amigo paseaba por la parte superior de la sala sin que alguien más se diera cuenta, "Debes admitir que era divertido…", y viéndole ahora, a salvo de las locas acciones que realiza, tranquilizaba a la princesa.

Él y la princesa se rieron, dejando sus miedos irse por un momento, olvidándose por completo de los problemas en sus vivas, y de la presencia de alguien más con ellos; mientras tanto, Cassandra se quedó extrañada, confundida por la sensación anteriormente tenida, si ese era un conocido de la princesa, no debería existir ninguna razón para catalogarle como un peligro; los conocidos de Rapunzel eran tan amables, tranquilos…

Entonces, ¿Por qué lo detectó como una posible amenaza?

"Me alegro de que estés a salvo…", Varian menciono, apenas pudiendo respirar de forma correcta, le seguía faltando el aire, pero al menos está conservando la felicidad y alegre sentimiento en su voz.

Rapunzel se sintió extrañada ante la declaración, "¿Por qué no lo estaría?"

Tal pregunta fue inesperada, sin mostrar la sorpresa que siente en ese momento, su vista se enfoco en las afiladas estructuras de naturaleza indestructible, cuestionándose de manera interna si ella se estaba burlando de él con tal interrogante o Rapunzel esta hablando en serio; la mirada inocente de su rostro mostraba lo inconsciente que es sobre el riesgo arraigado a las rocas negras.

La mirada de Varian se centraba en donde las rocas se posaban, y con cuidado, comenzó a alejar a la princesa del lugar, "Rapunzel no deberías estar en este lugar…", su alivio se mostró ya estando la princesa lejos.

"Es peligroso estar aquí", ya estaban incumpliendo bastantes reglas con solo estar presentes, y si alguien más los encontraba, los problemas serán peores. "Debemos irnos", dijo mientras se llevaba a la princesa lejos del precipicio.

"¿Podemos ir a cenar algo?", sugirió Rapunzel con una sonrisa, "Me encantaría probar las galletas que tanto presumes", guiño un ojo, mientras el confiable mapache se sentaba sobre su hombro y sonreía de igual manera.

Se quedo extrañado por la sugerencia y el como aun recordaba eso después de tanto tiempo, solo sonrió ante ello, en como le importaba lo suficiente para tenerlo en cuenta.

"Te puedo presentar con gusto mi cocina", era uno de sus lugares en el castillo donde podía estar sin ser notado, y preparar su comida en relativa paz, la cual había tomado como un refugio, apoderándose del lugar de manera discreta.

Rapunzel volvió a reírse, quedándose a lado de Varian, donde, por alguna razón, sabía que estará a salvo, se pregunto si las rocas que él veía con miedo eran aquello peligroso mencionado anteriormente; también le gustaría saber porque emitían una luz ante su cercanía, pero dejo esas interrogantes de lado, prefiriendo disfrutar de la compañía de su viejo amigo, el cual no veía hace un par de meses.

Todo había estado bien entre ambos, olvidándose por un momento de la presencia de Cassandra a un lado, quien vio toda la interacción con bastante desconcierto, el cómo les encontró con tanta facilidad y rapidez, sin mencionar la extraña criatura que le acompaña, añadida la sensación de peligro anterior, gritaban seriamente el peligro; incluso cuando Rapunzel sonreía, esta persona es una amenaza.