Capítulo 19: Una voluntad que prevalece más allá del tiempo.
—Ya está atardeciendo y seguimos sin saber de Ámbar desde hace 5 días. —Se quejó un Croconaw con el resto de Pokémon que le hacían compañía dentro una pequeña casa rodante estacionada en medio de la nada a unos cuantos kilómetros de ciudad Molayne horas antes del atardecer de ese mismo día—. ¡El concierto es en tres días y esta niña siempre se la está dando de diva! ¡Si no llega a tiempo para las prácticas les juro que yo mismo la mato!
Cinco eran los Pokémon que se encontraban dentro de la casa rodante en ese momento, todos pertenecientes al famoso grupo de rock del momento llamado "Los protestantes de Giratina" ensayando para dar su próximo concierto en ciudad Molayne programado para la noche del sábado 22 de Octubre durante el cierre del festival de La Fundidora, una de las fiestas más importantes celebradas en el reino de Plata.
Un Krokorok en la guitarra eléctrica, un Croconaw en el bajo, un Barbaracle en la batería, un Drifblim en el teclado, y finalmente un Toxtricity forma grave como vocalista y líder de la banda eran los integrantes que conformaban al grupo original, y buscaban presentar de manera oficial a Ambar Braixen como su nueva segunda voz durante el festival.
—¡Ya deja de llorar por ella! —Le respondió Krokorok fastidiado de escucharle decir lo mismo durante ya varios días—. ¡Ya sabemos que lo que buscas es una excusa para sacarla del grupo porque desde que se unió la gente te ignora aún más! —Expresó de manera fría y rápida—. Deberías enfocarte más en ensayar y menos en cuestionar todo lo que hace Ámbar o lo que decide Duo.
—¡Mira niño bonito a mi no me vas a decir qué hacer! —Exclamó más que molesto por el golpe bajo—. ¡Si hay alguien aquí cuyos sentimientos le impiden tocar bien eres tú! —Le señaló con la mano derecha mientras sostenía su instrumento con la izquierda—. ¡¿Por qué no sales y afinas tu guitarra afuera en lugar de encerrarte en tu habitación a besar la foto de Duo que tienes bajo la almohada?!
Sonrojado por esas palabras el cocodrilo de tierra trató de defenderse con excusas baratas, luchando por mantener en secreto algo que ya todos sabían desde hace meses sobre él, pero que aún se negaba a aceptar repitiendo que sólo se trataba de un malentendido hasta que todos le siguieran la corriente antes de volver a la normalidad.
—¡Silencio ustedes dos! —Los mandó callar Duo desde la pequeña mesa plegable que tenían sentado en compañía de Barbaracle, donde esperaba por la llamada de Ámbar sosteniendo un pequeño dispositivo electrónico conectado a una bola de cristal también ubicada sobre la mesa. Un aparato del que sólo unos pocos conocían de su existencia para ese momento—. Si Ámbar no está aquí tiene que ser porque algo grande le ha ocurrido. —La justificó observando la gran flauta que descansaba de pie sobre una de sus paredes—. ¡Yo también quisiera saber sobre ella lo antes posible y acudir a su rescate si es necesario! —Expresó con un poco de miedo siendo que conocía bien el destino que le aguardaba—. ¡Cualquier cosa sería mejor que estar perdiendo el tiempo en este basurero escuchandolos pelear toda la tarde todos los días! —Azotó la mano sobre la mesa haciendo que esta se tambalease y la esfera arriba de ella rodara hacia el suelo. Los cuatro Pokémon fijaron su mirada en ella temiendo que le hubiera pasado algo.
—Parece que no le ha pasado nada... —La recogió Barbaracle del suelo con cuidado—. Es decir, ni siquiera sabíamos si funcionaba en primer lugar. —Dejó salir lo que realmente pensaba de Ámbar aprovechando que Duo finalmente se había metido en la discusión de los dos lagartos—. Capaz y esta niña nos ha engañado con un cacharro inútil para tenernos esperando aquí como tontos. Creer en ella fue una tontería desde el principio.
—¡No vuelvas a expresarte así de Ámbar! —Le arrebató la bola de cristal de las manos con recelo—. Sé que para ustedes no debe de parecerles más que una niña mimada... o un obstáculo en su camino —Volteó a ver a los Pokémon cocodrilos—. Pero yo la conozco desde hace mucho tiempo y sé que es una mujer muy buena en el fondo. —Cerró los ojos un momento—. Después de todo ella fue quien me...
—Sí sí —Le interrumpió Barbaracle que ya conocía a la perfección esa historia—. Escucha Duo, la gente cambia con el tiempo. Y pasaron muchos años desde la última vez que se vieron. Entonces un día llega con ese Goodra detrás de ella y quiere ser parte de la banda, pero no solo eso, también resulta que siempre estuvo enamorada de ti y desea formalizar una relación contigo. —Le tomó del hombro para verle a los ojos—. ¡Seguro también piensas que todo esto es por demás sospechoso!
Antes de que pudiera pensar en una respuesta tras recordar la forma en que se dieron los eventos, la casa rodante fue invadida por un aroma por demás desagradable a podredumbre. Un aire denso y caliente los rodeó a todos por igual haciéndoles querer desmayar o vomitar en el acto. —¡¿Dónde está Gospel?! —Preguntó Duo cubriendo su nariz y arrastrándose a la salida para abrir la puerta lo más rápido posible. Los cuatro Pokémon corrieron buscando alejarse de la casa rodante la mayor distancia posible para tomar aire fresco recostados ahora sobre el pasto joven. —¡¿Por qué nadie avisó que el globo estaba en el baño?! —Los regañó una vez recuperó su color original. Drifblim era un Pokémon que si bien destacaba por su habilidad con el teclado, más lo hacía por el aroma del aire caliente que expulsaba cada vez que iba al baño. Más que un problema, era parte de la naturaleza de su especie y tenían que vivir con ello. No podían criticarle nada al respecto pues no había nada que pudieran hacer para evitarlo.
—¡Duo! ¡Duo! ¡La esfera! —En lugar de responder, los tres Pokémon señalaron la esfera que Duo había llevado consigo hasta allá en mitad de la nada. Ya no estaba conectada al dispositivo y sin embargo no dejaba de emitir una luz centelleante producto de una llamada entrante.
—¡Ambar! —Exclamó Toxtricity pegándole a la esfera múltiples veces sin saber cómo contestar realmente, era la primera vez que la veía funcionar—. ¡¿Me oyes Ámbar?! —Preguntó con insistencia hasta que le propinó una palmada que terminó por fragmentar la bola de cristal en millones de pedazos. Los cuatro Pokémon se quedaron atónitos ante el evento creyendo que la habían destruido. No obstante una luz comenzó a proyectarse frente a ellos desde los cristales rotos gracias a los rayos del sol que incidían sobre los fragmentos, apareciendo en el aire mismo la figura de una Braixen no muy contenta y todo lo que le rodeaba cerca suyo—. ¡Ambar! —Se acercó Duo para hablar con ella—. Hola amor~ —Le saludó con alegría, agitando su mano en el aire con suavidad y poniendo una cara de tonto; sus compañeros no pudieron evitar llamarle de diferentes formas peyorativas por su cambio de actitud frente a una mujer.
—¡Duo! —Exclamó Braixen cambiando su expresión en cuanto escuchó su voz—. ¡¿Por qué no puedo verte?! —Cuestionó frustrada dándole un par de golpes con su látigo a la pantalla desde su lado.
—Ojalá pudieras verme amor~ —Respondió Duo en un tono meloso evitando responder lo que le había pasado a la bola de cristal—. El grupo entero te extraña. —Expresó con sinceridad creyendo que esa era la realidad cuando en verdad todos tenían una cara de fastidio y asco por la forma en que Duo le hablaba a Braixen—. Como sea ¿dónde estás? ¿Te encuentras bien? ¿Ya comiste? ¡Todo este tiempo estuve muy preocupado por ti! ¡No es que diga que tienes que responderle a tu novio que es tuyo y de nadie más... pero me gustaría saber una razón si es posible... —Se apenó por ser tan cruel con Braixen.
—¡Yo estoy bien pero tienes que saber algo! —Cubrió su rostro simulando llorar para ocultar su sonrisa burlona—. El tonto de Yesil ha intentado pasarse de listo con nosotras en Hala. —Habló limpiándose las lágrimas con un pañuelo que le facilitó Lurantis—. ¡Intenté explicarle y hacerle ver que tú eras mi novio ahora! pero él no... él no entendió razones. —Hizo una breve pausa para hacer pensar a Duo.
—Él estaba... loco por tí —Recordó el Pokémon veneno todas las conversaciones que tuvo con el entonces Chespin sobre lo mucho que quería a Fennekin y cómo éste juraba iba a estar siempre para protegerla de cualquier mal sin importar la situación o a qué tuviera que hacerle frente—. Seguro le ha dolido mucho el ver que fui yo el elegido para ser tu pareja... —Trató de desempeñar sus ojos—. ¿Qué pasó con él?
—Tratamos de contenerle pero en su ataque de ira lastimó a Mythril de gravedad y nos arrebató el agua de Mercurio de las manos. —Se hizo a un lado para dejarle ver a su compañera Mawile llena de vendas y pequeñas quemaduras por todo el cuerpo.
—¡El agua de Mercurio no! —Abrió los ojos por completo a causa de la ira—. ¡Les dije que era bastante peligroso llevar eso con ustedes! —Comenzó a temblar sobre su sitio incapaz de contenerse, el pecho de su cuerpo comenzó a adquirir una coloración pálida parda incluso—. ¿La ha bebido?
—La ha bebido... ¡Pero creo que estamos bien! —Celebró Braixen fingiendo no estar enterada de nada—. En cuanto lo hizo su cuerpo dejó de moverse y le hemos atado para traerlo con nosotras. ¡Mira! —Movió la pantalla hacia otro lado para mostrar al Quilladin lleno de quemaduras atado e inconsciente, cercano a la puerta del helicóptero en que se estaban moviendo para dirigirse a donde se encontraba la banda de Toxtricity.
—¡Yesil! —Exclamó Duo con sentimiento tras verle en ese deplorable estado, no podía creer que su mejor amigo de la infancia haya terminado de esa manera—. El está... él está... —Se acercó el resto de su grupo para darle pequeñas palmadas por la espalda—. El está...¡¿vivo?! —Notó cómo sus dedos comenzaron a moverse frente a la cámara. El grupo de Braixen volteó a verle justo para ser todos testigos de cómo Quilladin comenzó a manifestar una serie de espasmos seguido de un grito horrible y agudo que parecía provenir del más allá. Sus ojos se abrieron mostrando sólo un fondo blanco carentes de pupilas y la sangre empezó a emanar de su cuerpo a través de las heridas como si su corazón hubiese comenzado a bombear a frecuencias incompatibles con la vida. —¡Ámbar tienes que deshacerte de él ahora mismo! —Gritó asustado viendo como todos en el helicóptero salvo el conductor trataban de contenerlo con todas sus fuerzas.
—¡Se está hinchando! —¡¿Esto es por el agua?! —¡¿Qué está pasando?! —¡¿Su cuerpo ha vuelto a la vida?! —¡Se está expandiendo! —Comenzaron a vociferar todos sobre helicóptero en peligro de ser derribado viendo como su cuerpo empezaba a brillar en medio de todos.
—¡Tienen que tirarlo ahora o será él quien los tire a ustedes! —Habló Toxtricity desesperado con sus compañeros mirando en silencio luchando por detenerle sobre su sitio una vez que intentó pasar a través de la luz proyectada en un deseo fútil de llegar hasta su lado.
—¡¿Tirarlo del helicóptero dices?! —Preguntó Braixen emocionada de escuchar eso, aprovechando que actualmente se encontraba mostrando su espalda baja a la pantalla para expresar una sonrisa llena de emoción y malevolencia a sus amigas. —¡No quisiera hacerlo pero si lo dices será mejor hacer caso! ¡Ya hemos hecho bastante mal en traer el agua de Mercurio a espaldas de ti! ¡Lo siento mucho Yesil! —Exclamó empujándolo fuera del avión con ayuda de sus compañeras, asomándose para verle hacer impacto contra la tierra. Las cuatro se abrazaron entre ellas mostrando lágrimas de tristeza para la cámara.
—¡¿Dónde están ahora mismo?! —Preguntó Toxtricity interesado en la ubicación de Quilladin. Finalizó la llamada tan pronto escuchó que Braixen se encontraba sobrevolando la laguna de Nessa para partir en su moto con flauta en mano. Sabía bien que lo visto en el helicóptero era apenas el comienzo de algo mucho más grande y creía que aún había algo que podía hacer por su amigo Yesil para salvarlo—. ¡Ustedes quédense aquí y esperen a Ámbar! —Le pidió a sus amigos cuando Drifblim apenas se reunía con ellos. —¡La laguna de Nessa no está muy lejos de aquí, vayan a Ciudad Molayne sin detenerse y nos veremos ahí mañana o pasado!
—¡Espera un segundo Duo! —Habló Barbaracle a su espalda—. Sé que fue muy impactante ver caer así a tu amigo de la infancia, pero lo que encuentres allá no va a ser muy placentero de ver. —Trató de hacerle entrar en razón usando la lógica.
—¡Creeme que él que menos me preocupa ahora mismo de todos es Yesil! —Respondió el anfibio encendiendo su motocicleta.
—¿Entonces por qué vas?
—¡Es parte de un héroe el tener que soportar el dolor del mundo en sus hombros! —Salió a toda prisa mencionando una frase que no tuvo que pensar mucho para fabricarla dejando a sus compañeros atrás.
Horas más tarde y regresando al tiempo actual se encontró Duo finalmente frente a su amigo ahora inconsciente a las afueras de la aldea cerca al acantilado. El cuerpo de Quilladin no obstante ya no existía más, lo que encontró en su lugar en cambio fue un Chesnaught completamente sano y de tamaño considerablemente más grande al del promedio. Era tan diferente al Pokémon que conocía y sin embargo se miraba a la vez tan similar con esa pequeña mueca de preocupación en su rostro que hacía al dormir, mueca que le dejaba saber a todos que era incapaz de relajarse incluso en sueños. Una vida a la que se había acostumbrado en favor del bienestar de Ámbar.
En un principio intentó tocar el cuerpo de Chesnaught con su mano, mas cuando estuvo a nada de alcanzarlo desistió en su intento apretando los dientes para contener el llanto resonando en su cabeza la última conversación que tuvo con él luego de reencontrarse tras tantos años sin saber uno del otro.
—Es increíble como vuela el tiempo. —Habló Toxtricity sentado en compañía de Yesil a mitad de la noche luego de que este le invitase beber algo fuera del hotel donde se hospedaban—. ¿Puedes creer que ya casi serán 10 años? —Preguntó sorprendido—. En aquél entonces no teníamos siquiera esperanza alguna de ver un nuevo día y ni siquiera sabíamos para qué queríamos seguir viviendo. No obstante tú estabas empeñado en proteger a Ámbar a como diera lugar... de algún modo escucharte tan inspirado me dio fuerzas de querer seguir viviendo a tu lado y al de ella aún sin una razón. —Habló dando un sorbo a su bebida enlatada, feliz de poder reír mientras contaba esa historia con un viejo amigo—. Pasaron ya tantos años y realmente te mantuviste en tu palabra. Le has defendido de todo. Muchas gracias... Yesil. —Colocó la lata de cerveza entre sus piernas con la mirada perdida en el cielo.
—Le he defendido de todo... —Respondió Quilladin agachando la cabeza—. Y aún con todo el empeño que he puesto en ella no he sido yo el favorecido con su amor... —Guardó silencio un momento—. ¡Pero no me siento mal porque he perdido ante el mejor! —Volteó a verle con una sonrisa que iba de lado a lado.
—¿De qué estás hablando, Yesil? —Preguntó molesto de escucharle decir eso, en ese momento Duo aún no sabía que Quilladin estaba hablando de él—. ¿No permitas que nadie te robe a Ambar escuchaste? ¡Si hay alguien aquí que es el mejor ese sin duda eres tú! —Lo levantó por los aires para darle ánimos—. ¡Cuando veas a ese sujeto de nuevo tienes que hacerle ver que eres el más grande! ¡Tienes que darle un buen golpe en la cara y mandarlo a volar lejos de aquí!
—¿Darle un buen golpe? —Repitió Yesil las palabras de de Duo.
—¡Darle un buen golpe y decirle que eres el más grande!
—¿Por qué el más grande?
—¡Sólo dilo! ¡Repitelo fuerte para que todos te escuchen!
—Soy el más grande...
—¡Más fuerte! —Lo bajó al suelo y se puso delante de él.
—Soy el más grande
—¡Gritalo!
—¡Soy el más grande!
—¡Desde el alma!
—¡Soy el más grande!
—¡Bien, ahora dame un golpe con todas tus fuerzas!
—¡Soy el más grande! —Corrió a asestar un golpe directo en la cara del pokémon veneno lleno de emoción. Ganas no le faltaban realmente y solo se había estado conteniendo, para eso fue que lo había llamado en primer lugar. Toxtricity sin embargo lo evadió haciendo que el Pokémon planta cayera al suelo. —¡¿Por qué hiciste eso?!
—¡Porque mientras estamos tu y yo aquí ese Pokémon se está acercando a ella! ¡Tenemos que ir a detenerle cuanto antes! ¡Tienes que ir a proteger a Ámbar con todas tus fuerzas!
—¡Sí! —Ambos corrieron juntos hasta llegar a la habitación de Ámbar en el hotel, dónde Toxtricity se separó de Quilladin para dejarlos hablar a solas sobre sus sentimientos deseando lo mejor para su amigo.
—Yesil... te dije todas esas palabras de ánimo pero al final... yo tambien amaba a Ámbar, y cuando se me declaró no pude decirle que no... ¡Había pasado 10 años llorando en silencio por ella y no iba a permitir que se volviera a alejar de mí! —Pensó para justificarse mientras le daba la espalda al Chesnaught inconsciente—. A que soy la última persona que quisieras ver en este momento ¿no? Después de todo fue gracias a mi egoismo que las cosas terminaron así. Si tan solo me hubiera dejado dar aquél golpe quizás yo habría entendido la fuerza de las emociones que cargabas en ese momento. —Se alejó de él. ¡No tiene caso llorar por esto, debo advertir a todos que salgan de aquí!
Mientras tanto en otra parte lejos de ahí un evento totalmente ajeno a ellos tenía lugar.
—¿Y bien? ¿Cuales son los números finales del análisis? —Preguntó un Pokémon de gran estatus apenas bajó del ascensor que lo llevó hasta el último piso del faro de Bismuto. El edificio más alto y más importante de ciudad Molayne, torre que compartía nombre con el más joven de los cuatro comandantes políticos que luchaban por tomar el control total de Plata. Bismuto Bisharp.
—Los resultados de la onda muestran valores de incremento positivo superior al 50%. —Respondió un Magnezone flotando frente a él, ubicado al borde del faro con la tarea de observar y estudiar las variaciones de frecuencia en la ciudad , empleando un orbe de cristal conectado a una gran antena que servía como transformador de impulsos eléctricos en señales medibles y cuantificables sobre la energía acumulada por todos los Pokémon acero dentro y fuera de los muros que protegían esa gran urbe mecanizada e industrial—. No obstante aún es muy temprano para emitir un juicio claro sobre nuestra hipótesis inicial.
—Newton, dile a los Durant que se preparen para el lanzamiento de una segunda onda. —Ordenó Bisharp al Corviknight que acompañaba a Magnezone durante esa noche para vigilar que se obedeciera el toque de queda recién implementado en la ciudad. Este aceptó el mandato con gusto y tras dar una vuelta sobre la torre, bajó hasta la primer planta a gran velocidad para cumplir con su misión.
—¡¿Planea hacer una segunda descarga en la misma noche?! —Preguntó Magnezone con miedo—. ¡Señor, es mi deber recordarle que aún carecemos del conocimiento necesario para alcanzar a comprender siquiera una parte de las fuerzas con las que estamos tratando! ¡Un error de cálculo o una mala variable en la ecuación de las fórmulas que conforman el equipo de extracción podría llevarnos a un desastre sin precedentes!
—Tu trabajo es estudiar los números y nada más, ya te lo he repetido muchas veces, Maxwell. —Se acercó Bisharp al borde por un lado de Magnezone para contemplar la ciudad durmiente con el viento pegando en su rostro—. Se harán las cosas como yo decida. Ahora prepárate para tomar lectura de la segunda pulsación. ¡No podemos quedarnos sin hacer nada conociendo que Mercurio y Vanadio han comenzado a jugar sus cartas! —Volteó a verlo directo a los ojos—. Que encontrásemos la tablilla del tipo acero no fue una casualidad, es una señal de que hemos sido escogidos por Arceus para ejercer su voluntad. ¡El poder nos pertenece por derecho divino!
Ni bien terminó de hablar el sonido de múltiples engranes comenzó a resonar bajo sus pies. Desde el primer piso hasta el último, las paredes del interior del faro se encontraban cubiertas de Durants corriendo sobre Klinks y Klanks para hacerlos girar con el fin dotar de energía a la maquinaria ubicada en el piso central de la torre, donde descansaba una tablilla contenida tras un muro de cristal en su interior. El sonido de un gran motor arrancando ensordeció los oídos de Magnezone y Bisharp al mismo tiempo que la ciudad se volvió a quedar sin luz un breve instante. El faro entonces adquirió un brillo esmeralda antes de liberar toda esa energía acumulada hacia el suelo, donde se desplazó rápidamente en forma de onda en todas direcciones. La ciudad recuperó su luz rápida y gradualmente conforme esta nueva onda se desplazaba por el pasto y la tierra.
—Posa tus ojos en el nacimiento de una nueva era! —Exclamó Bisharp apuntando hacia el cielo—. ¡La ciencia abrirá el camino de los Pokémon tipo acero hacia una nueva evolución!
Ulteriormente el motor del faro falló, detonando en una pequeña explosión interior y la maquinaria que contenía la tablilla se rompió, llenando de humo tanto ese piso en que reposaba la maquinaria principal, como todos los superiores hasta llegar a los pies del mismo Bisharp. No les quedó más remedio que esperar pacientemente los resultados de la segunda lectura una vez Corviknight se les unió de vuelta en lo alto de la torre. En lo que aguardaban por las conclusiones de Maxwell, Newton y Bismuto se pusieron a jugar al uno; actividad que solían realizar los tres a diario apostando con retos y verdades en cada partida. Aquella noche, sin que ninguno se diera cuenta; Mercurio, Vanadio, y Bismuto tendrían su primera batalla de manera indirecta en un lugar no muy lejos de ahí; en una situación y bajo unas condiciones que nadie hubiera imaginado.
—¡Levigis! ¡Magenta! —Gritaba Cian desde la entrada destrozada de una aldea en ruinas abandonada. Sus únicos dos compañeros en ese momento eran la oscuridad de la noche y la tranquilidad absoluta—.¡Shinx! ¡Amaranto! —Continuó llamando a sus compañeros, avanzando sin rumbo fijo esperando encontrar a alguien de casualidad—. Aquí no hay nadie... ¿y a dónde se han ido esos dos niños? —Volteó a ver en todas direcciones buscando al Raboot y el Drizzile que se había encontrado en el camino de regreso a la iglesia y que hasta hace poco iban detrás suyo. O al menos así pensaba, la verdad es que desde el momento en que intercambió palabras con ellos para pedir direcciones les dejó de prestar atención—. ¡Levigis! ¡Magenta! —Volvió a repasar los nombres de todos sus compañeros un par de veces más, esperando un milagro en vano cuando subió a lo alto de una pronunciada colina para buscarlos desde lo alto. Con el panorama de un yermo estéril y pocas casas en pie no sería muy difícil observar la aldea por completo.
—Sea a quien sea que buscas no lo vas encontrar aquí ya. —Habló un Pokémon sentado a los pies de un árbol muerto en lo alto de aquella colina silenciosa que daba nombre a la aldea—. Pronto se cumplirá el año desde que todos perdieron la vida. —Se levantó de su sitio un Gumshoos llevando una cuerda gruesa y no muy larga consigo—. Cuando regresé de mi viaje no podía verse más que sangre y carne sin forma cubriendo el suelo de la aldea en su totalidad. Nadie quedaba en pie. Nadie había que me pudiera explicar. Lo único que existía en ese momento eran débiles alaridos y carne putrefacta retorciéndose por el lugar. Incluso después de darle una vaga sepultura podía jurar que la arena se agitaba y se removía, como si el alma de esos Pokémon luchase por volver a la vida; completamente arrepentida. —Explicó—. De no haber sido por Izoold y sus secuaces seguramente habría cedido a la locura en ese momento en que descubrí a mi familia... —Arrojó un extremo de la cuerda hacia una de las ramas del árbol—. Eres un Lucario ¿no? Un Pokémon de acero, un segador de Ciudad Molayne.
—¿Por Izoold te refieres a ese Obstagoon? —Preguntó Cian de forma vaga, ignorando la historia y lamentos del alma de Gumshoos—. ¿Sabes dónde puedo encontrarle ahora mismo?
—Tan frío como el acero. —Suspiró Gumshoos—. A ninguno de ustedes les importa algo más que su propia estirpe. Será lo mismo para Izoold y sus amigos. Su destino se selló desde el momento en que decidieron doblarse ante las órdenes de Vanadio. Ahora mismo deberían estar dando caza a un Lycanroc nocturno, o al menos eso me pareció escuchar horas antes en el bar. —Señaló en dirección al pueblo vecino—. Del otro lado de la carretera, a la espalda de esa gran iglesia se encuentra una aldea no más afortunada que esta. Si han ido en dirección a la iglesia lo más probable es que se encuentren en ella ahora mismo—. Se giró haciendo un nudo en el extremo que aún sostenía de la soga—. Dime, ¿estás con Vanadio o con Bismuto? ¿O eres un agente de Mercurio? —Cuestionó sin voltearlo a ver—. Sea como sea solo quiero decirte una cosa. ¡En tanto sigan con su falsa justicia esta nación desaparecerá antes de que alguno de ustedes llegue a ser su soberano! ¡Lo único que morará estas tierras cuando uno se convierta en rey será el hambre, la peste y la muerte; en conjunto con la guerra que ya ha liberado Titanio! —Se lanzó al vacío con la cuerda atada sobre su cuello—. ¡La justicia suprema saldrá victoriosa al final y todos ustedes serán juzgados!
La cuerda se tensó un instante a causa de la masa de Gumshooos haciendo juego con la gravedad ejercida por la tierra para convertirse en su peso. Los canales de aire de bloquearon y el Pokémon comenzó a marearse al mismo tiempo que empezaba a patalear de manera involuntaria. La naturaleza de los seres vivos es luchar por mantener su salud y estabilidad de manera inconsciente a lo que el cerebro piense. Si el sistema nervioso autónomo no puede actuar en su defensa, lo hará el sistema nervioso simpático; activando y desactivando los neurotransmisores necesarios para prolongar la vida, así como secretando toda clase de hormonas con el objetivo de mitigar el dolor y favorecer la capacidad de reacción a costa de daños colaterales permanentes en el organismo mismo. —El fin justifica los medios. —Es una frase que puede verse grabada en nuestros genes labrados a través de las eras y las generaciones tras años y años de evolución.
Afortunadamente para el cerebro de Gumshoos, la rama que sostenía la cuerda fue destruida con ayuda de la espada de Sirfetch'd que Lucario llevaba en sus manos antes de quedar inconsciente; una vez en los brazos de Lucario sus pulmones se llenaron de oxígeno aún en contra de su voluntad. Nadie puede resistirse a sus instintos primarios de supervivencia.
—¿Por qué me has salvado? —Preguntó Gumshoos con dificultad entre jadeos. Abrazando fuerte a Cian de manera involuntaria.
—Me da igual si te quitas o no la vida. —Respondió firme—. Si quieres repetirlo no te voy a detener una segunda vez. —Hizo una pausa para dejarlo en el suelo—. ¡Pero no voy a permitir que lo hagas por una razón tan tonta como la justicia! ¡No voy a quedarme de brazos cruzados viendo como echas tu vida a la basura por una palabra tan frívola y carente de significado como esa! Si quieres arreglar tu vida, si quieres hacerlos pagar, si quieres proteger a alguien... debes hacerlo con tus propias manos; la muerte no solucionará nada ni dará consuelo a las almas de los Pokémon que yacen sepultados a tus pies. ¡Nadie vendrá a vengarte por arte de magia así como nadie ha venido a tu rescate! —Le dio la espalda y se alejó de su lado—. Muchas gracias por decirme donde estan mis amigos, debo volver con ellos cuanto antes.
Ni bien terminó de hablar un gran rugido retumbó con fuerza por toda la meseta. No pudo ubicar a qué o a quién le pertenecía, pero si lo reconoció como un sonido bastante similar a uno que ya había escuchado antes. Su temor instintivo salió a flote y por primera vez en la noche sintió miedo, quería salir huyendo a toda prisa, sobre todo tras recordar las palabras de Toxtricity. —¡No hay forma en que puedan ganarle ni tu ni nadie! ¡En cuanto lo veas deberás olvidarte de todo y correr por tu vida lo más lejos que puedas! —Resonó en su cabeza paralizado del miedo—. ¡Tenemos que salir de aquí! ¡Tengo que ir por ellos y sacarlos de aquí! —Se echó a correr.
—¡Aguarda un poco! —Le gritó Gumshoos desde su lugar—. ¡Yo también... iré contigo! —Luchó por alcanzarlo tras pensar un poco en sus palabras. Si nadie iba a acudir a su rescaste, por lo menos él aún podía acudir al rescate de sus compañeros que noche a noche asistían a su negocio—. Hay algo con lo que podemos llegar más rápido. —Le señaló un camino diferente apenas se reunió con él.
—Ese grito no fue... —Habló Thievul aprovechando que Espeon había frenado su ataque tras escuchar el primer grito proveniente de un niño.
—No me digas qué... —Volteó Mudsdale desde el suelo buscando por el lugar de origen del grito de agonía.
—¡Sin duda alguna ha sido la voz de Sinoa! —Respondió Breloom sin quitar los ojos de Mienshao. Un descuido y sería su fin—. Pero no podemos ir a verle hasta que no nos quitemos a esta perra de encima. Son un grupo muy peligroso.
—Shinx es un Pokémon muy importante para Levigis, no tardará mucho en ir a su rescate. —Pensó Magenta usando números en su cabeza para formular una ecuación en la que cada valor correspondía a un Pokémon cercano a ella con el objetivo de crear múltiples diagramas de flujo y así dar a conclusión el evento más probable a suceder—. Amaranto se le unirá pronto, y con ellos el jefe de estos bandidos... Lo mejor será que acuda a apoyarles, debemos llegar juntos a ciudad Molayne, debemos llevar a Cian hasta allá. ¡Shinx! ¡No temas que Magenta irá por ti! —Exclamó dejando el campo de batalla. La presencia de Breloom y Mudsdale representaban la suma de un valor de 0 en todos sus cálculos.
—Ante la adversidad declaro una tregua temporal. —Ofreció Levigis entablar una negociación con Luin—. Es justo y necesario que tomemos un descanso para confirmar el estado de nuestros allegados y familiares antes de proseguir con la obra.
—¡Justo y necesario! —Aceptó Thievul el pacto y salieron corriendo hombro con hombro—. ¡Fue un error haber cruzado ese puente, fue un error volver a pisar esta tierra maldita!
—¿Qué sucedió durante el prólogo de la historia de esta aldea? —Pregunto Levigis intrigado.
—Todo ha sido culpa de Mercurio... A esa niña hace mucho que se le ha ido la cabeza... —Cesó su explicación para continuar maldiciendo a la Skarmory en su mente.
—¡¿Con qué propósito han venido a esta aldea?! —Preguntó un Obstagoon molesto al Lycanroc nocturno—. ¡Suficiente daño le hizo Mercurio a este lugar como para que ustedes vengan a perturbar el descanso de sus habitantes! —Obstagoon sentía un gran odio por el Pokémon acero y la responsabilizaba de haber acabado con su aldea fundada por su linaje ancestral y sus antepasados; lugar que llevaba por nombre la especie de Pokémon a la que pertenecía Izoold.
—¡Idiota! —Respondió Amaranto con el mismo tono molesto—. ¡Poner pie en este sitio decrépito estaba tanto en nuestros planes como recibir un ataque sorpresa de tu banda de descerebrados! Pero ahora que mencionas a Mercurio. —Añadió curioso—. ¿Sabes si esto tiene que ver con lo que hay escrito en su diario?
—¿Hablas del diario que pensábamos tomar de ustedes para entregarlo a Vanadio? —Cuestionó con ironía—. ¿Por qué no me lo dices tú a mí? ¡Dale un sentido a todas las vidas que se perdieron aquí! —Hizo un esfuerzo por recordar la última sonrisa de sus padres y de sus amigos antes de verse transformados en lo que eran ahora. Justo antes de ser encerrado por su familia en el sótano de su casa luego de luchar por advertirles inútilmente el desenlace que tendrían de hacer caso a Mercurio conociendo lo que ocurrió en la aldea aledaña. Pidió y suplicó por ayuda viendo como todos introducían con alegría a sus cuerpos el líquido que Skarmory les proporcionó para acabar con sus penas tras la sequía completa de la laguna meses antes a causa del calor. Sólo pudo salir de ahí con sus propias manos una vez evolucionó cuando todo había pasado y terminado.
Llevaba viviendo en negación desde que salió de su casa solo para ver el resto de la aldea igual de destruida, y se concentraba en ayudar a los demás para no volver a pensar en el aspecto que lucía cada uno de sus pobladores antes de encerrarlos en lo que fue su propio hogar mientras buscaba, sin resultados, por más sobrevivientes. Dejó el mapa de la búsqueda en la iglesia la única vez que entró a pedir por sus almas y se olvidó del asunto esperando jamás volver a poner un pie en el lugar.
—Lamento desilusionarte, pero jamás obtuvimos ese Diario; nos fue arrebatado la misma noche que intentamos robarlo. —Le ofendió Amaranto con el dedo medio sin detener su marcha—. ¡Te jodes ñaca ñaca!
—¡Levigis! ¡Amaranto! ¡Cian! ¡Magenta! —Gritó Shinx saliendo de la casa a toda velocidad con los ojos cerrados tratando de olvidar aquella funesta imagen—. ¡Quien sea por favor! —Terminó por chocar contra la pared de una gran casa, la única que parecía resaltar en medio de la aldea.
—¡Shinx! ¡Shinx! —Gritaban tanto Levigis como Amaranto, cada uno corriendo por su lado de la aldea antes de encontrarse cara a cara entre ellos frente a la casa más grande de la aldea entera.
—¡Levi! - Celebró Amaranto el reunirse de nuevo con su mejor amigo—. ¿Dónde están Cian y Magenta? ¡¿Dónde está Shinx?!
—¡Jefe! —Se apresuró Luin a ponerse de pie frente a Izoold para disculparse por todos los problemas causados—. Lamento mucho haber entrado a esta aldea prohibida. Sólo tratábamos de cumplir con nuestro trabajo.
—Es lo de menos. —Respondió Izoold cargando a Luin con alegría de verle con vida—. ¿Dónde están Ozette y los demás?
—Hemos decidido que cada uno de nosotros realizaría un combate de manera individual por lo que nos hemos separado a lo largo de la aldea. —Respondieron Levigis y Luin al mismo tiempo y con las mismas palabras sin haberlo planeado.
—En cuanto a Cian no tengo la más remota idea de su paradero, pero sospechamos que se encontró cara a cara con el grupo de locas de la tarde. —Aclaró Espeon.
Apenas terminó de explicar Levigis la situación a Amaranto pudieron escuchar un gran golpe proveniente de la parte trasera de la casa en la que se habían reunido. Sin perder un segundo se aproximaron tanto ellos como Izoold y Luin a revisar la causa de dicho sonido tomando las precauciones necesarias, encontraron así a Shinx rendido en el suelo tratando de recuperar el aliento. Intentó levantarse para saludar a sus compañeros mas le fue imposible. El cansancio y el sueño le estaban cobrando factura completa por lo que tuvo que ser Amaranto quien lo ayudó a levantarse del suelo para cargarlo sobre su espalda.
—¿Dónde está Sinoa? —Preguntó Luin a Shinx mirando en todas direcciones.
Shinx intentó responder pero antes de hacerlo sus pupilas se contrajeron de solo recordar lo que acababa de ver en aquella casa. Simplemente se limitó a ocultarse temblando dentro del cabello de Amaranto. —Es una pesadilla... es una pesadilla... lo que hay dentro de las casas... Tengo miedo de cerrar los ojos. Tengo miedo de abrirlos. Por Arceus, vamos a morir aquí... —Expresó quedando inconsciente sobre la espalda del Pokémon lobo.
No tuvieron tiempo de intentar despertarlo para hacer más preguntas sobre lo que había visto cuando apareció Ambipom frente al grupo recién formado, llevando una pierna cercenada de Diggersby arrastrando con una mano y un cuchillo de cocina en la otra, mostrando una gran y perturbadora sonrisa. —¡L-lo-los encontré! —Dejó caer el pedazo de cuerpo de Diggersby al suelo generando una pequeña nube de arena que pareció elevarse entre sus pies en cámara lenta.
—¡Palmacosta! —Exclamó Izoold—. Tú... maldita... ¡¿Qué le hiciste a Sinoa?! —Apretó el puño con tanta frustración de ya conocer la respuesta que se hirió a sí mismo clavando sus garras sobre la palma de su mano.
—¡Jefe! —Se unieron Balacruf y Ozette a la escena llegando por un lado, justo detrás de Magenta, quien ya se había reunido en silencio con sus compañeros preguntando por la salud del pequeño Shinx.
—¡Escuchen todos! —Se dirigió Izoold principalmente a su grupo sin importar que Amaranto y compañía lo escuchasen, informar la situación a los suyos era la prioridad—. Parece ser que Sinoa ha cantado con nosotros por última vez. La Palmacosta que conocíamos y queríamos ya no existe más tampoco. ¡Ni siquiera termino de entender cómo fue que la ha conseguido, pero es un hecho que ella ha bebido del agua de Mercurio en grandes cantidades!
—¡¿El agua de Mercurio?! —Exclamaron Levigis y Amaranto. No tardaron en hacer la conexión con el diario a pesar de que era la primera vez que escuchaban sobre dicho líquido.
—Su razón se ha ido y se ha convertido en un residente más de esta aldea incapaz de morir. —Continuó Izoold con su explicación—. Pelear con ella es meternos en una batalla perdida. Lo sé bien pero... aun con eso yo... yo... —Se llevó el puño cerrado a la altura de su pecho, temblando incapaz de contener toda la energía proveniente de sus frustraciones mezcladas—. ¡No puedo dejar la muerte de uno de los míos sin vengar! —Dio un paso al frente liberando la tensión de su mano para señalar en dirección a la iglesia—. Quiero que se adelanten y se reúnan con Hakonesia en la iglesia para sanar la herida en la pierna de Ozette.
—¡Pero jefe! —Reclamó la Breloom—. Qué hay con la misión de capturar al Lycanroc.
—¡Háganlo! —Exclamó Izoold sin dejar lugar a réplicas—. ¡No voy a permitirme el perder a ninguno más de ustedes! —Volteó a ver a Lycanroc de reojo—. Ahora mismo nos encontramos entre la espada y la pared. Si los atacamos Palmacosta estará abierta a venir por nosotros; pero si nos centramos en ella este grupo de asesinos no dudará en aprovechar su ventaja para rematarnos. —Pensó frustrado imaginando ambos desenlaces nada favorables para su equipo—. Estamos a merced de su reacción, necesito comprarlos con algo para asegurar nuestra supervivencia. —Sabía bien que contaba con dos objetos que podía ofrecerles para distraerlos, mas le resultaba difícil desprenderse de alguno de ellos. Al final cedió a su discusión interna cuando comparó la importancia de un objeto en su posesión sobre el otro y con la vida de sus aliados—. Si regresan a la iglesia y cruzan la carretera encontrarán una aldea del otro lado, en ella hay un bar que es cuidado por un Gumshoos muy dedicado a su trabajo, no le perturben. Sólo hablen con él y digan que van de mi parte para que les guíe hacia un vehículo de transporte especial y puedan seguir con su viaje a ciudad Molayne. —Les arrojó a sus pies una pequeña sortija con varias llaves prendidas de ella.
Amaranto no quería dejar las cosas de esa manera teniendo tanta ventaja a su favor en ese momento luego de que fue el grupo de Obstagoon quienes comenzaron la batalla, no obstante podía verse reflejado en las emociones que pasaban por la cabeza del Pokémon tipo siniestro. Venganza contra el Pokémon que le traicionó y deseo de proteger a todo su banda por sobre todas las cosas. Era como mirarse en un espejo de pies a cabeza. Por esta vez decidió agachar la cabeza y tomar las llaves del suelo para entregárselas a Levi junto al cuerpo dormido de Shinx.
—Si Mercurio está involucrado en lo que le pasó a la aldea ésta es una oportunidad que no podemos dejar pasar. —Se preparó Amaranto para el combate contra Ambipom justo detrás de Izoold—. ¡Arrancaré de su sangre la información si es necesario! —Miró fijamente a la Ambipom que no dejaba de verlos con una sonrisa tenebrosa.
No hizo falta hacer mucha investigación a la sortija para que Levigis reconociera el emblema tallado en ella como el mismo que se encontraba grabado en cada una de las casas, las llaves tenían que pertenecer a alguien importante del lugar. La casa más importante de la aldea tenía que ser también la más grande, justo a espaldas de donde se encontraban ahora, si se llevaba un registro de lo ocurrido tenía que estar anotado en algún lado de su interior.
—Cuento con que tu papel sea brillante e ingenioso. —Partió en busca de información en compañía de Magenta y Shinx, dejando a Lycanroc solo.
—Eres responsable de tus propias acciones. —Advirtió Izoold—. No creas que voy a agradecer o a cooperar con el asesino de uno de mis amigos. —Amaranto no podía estar más contento con la posición de Obstagoon, no respondió nada a sus palabras pero sí dejó mostrar una gran sonrisa llena de confianza—. En cuanto a ti pedazo de basura. —Se dirigió a Palmacosta recordando con dolor el día en que la encontró por primera vez huyendo de la capital. Un Pokémon herido y callado necesitado de atención y comprensión que rápidamente se sintió identificada en el grupo, aunque tal vez demasiado rápido, lo suficiente para generar envidia en otros tal vez, convirtiéndola en el blanco favorito de todos para sus desgastantes burlas. No había nada que hacer ya al respecto—. ¡Juro que no descansaré hasta matarte una y otra vez por el resto de la eternidad!
