POV ITACHI

Mis ánimos habían caído en picada, Azuka no paraba de gritar cosas hacia mi persona, tales como que yo era una basura, que había arruinado la mejor parte de su vida. Creí haber escuchado el nombre de Sakura varias veces en sus labios, lo que me desconcertó un poco.

Me sentía incómodo, no quería responder nada, no sabía que responder. Llevaba ambas manos en los bolsillos, casi había acabado de llover, finas gotas aún caían por mi rostro.

— ¡no lo entiendo Itachi! Si no querías estar conmigo, si no querías que yo viniera ¿Por qué mierda se empecinaron a traerme aquí? —Azuka estaba al borde de las lágrimas, era triste verla así, ella no se merecía todo esto.

Traté varias veces de dar alguna explicación, pero no tenía ni la menor idea de que podía decir. Todas serían mentiras.

— ¿Por qué no aceptas que estabas con Sakura? ¿Te acostabas con ella, mientras yo te esperaba en el maldito bar? —sus palabras eran justas, mas no del todo ciertas.

—Ya relájate, él estuvo conmigo todo el tiempo —olvidé que Obito seguía recargado en su auto, fumaba un cigarro mientras era testigo de nuestra disputa. Lo miré incrédulamente.

— ¿tú quién mierda eres? —respondió Azuka apenas viéndole.

—mi nombre es Obito Uchiha, soy su primo, tenía un asunto urgente que resolver y sólo Itachi podía ayudarme, lamento si no pudo contestar tus llamadas, la verdad le pedí encarecidamente que dejara el celular en el auto. —dijo mientras daba palmadas a su auto último modelo.

Enarqué una de mi cejas, mientras escuchaba lo que Obito decía, se mostraba tranquilo, Azuka volteo a verme una vez más.

— ¿eso es verdad? —su rostro reflejaba vergüenza.

Miré nuevamente a Obito quien me sonreía y asentía con la cabeza.

—sí, lo siento. En ningún momento fue mi intención desaparecer de ese modo y menos contestar tus llamadas, lo cierto es que él pidió mi ayuda y no podía negarme. —tragué grueso después de eso, nunca se me sentaba bien el decir mentiras.

Azuka me miró con los ojos hechos agua, se abalanzó sobre mí y me abrazó por la cintura. Comenzó a llorar calladamente, olía demasiado a vodka o tal vez era tequila. Miré a Obito quien me observaba engreídamente, en ese momento Sasuke quien corría hacía nosotros se detuvo abruptamente.

Lo miré un par de segundos, su rostro lucía realmente afectado. Miró a Obito quien lo saludó con entusiasmo.

— ¡vaya, tenía mucho tiempo sin verte Sasuke! —Sasuke desvió su vista hacía él, parecía consternado.

Por fin Azuka se separó de mí, estaba sonrojada y lucia apenada.

—Itachi, siento haberte gritado de esa manera, es sólo que —suspiró mientras se terminaba de limpiar las lágrimas de su rostro. —me dio miedo que estuvieras con alguien más.

No tenía nada que decir, no podía.

— ¿dices que tu nombre es Obito? Siento haber hecho este desastre frente a ti, quizás ahora pienses que soy una neurótica. Enserio lamento haber hecho esta escena. ¿te gustaría quedarte a beber algo? — Azuka bajo la mirada en modo de disculpa, Obito estaba neutral, como siempre.

—no te preocupes, ha sido todo mi culpa, y claro que me quedaré a beber un poco, tenía mucho tiempo sin ver a mis primos. Volteo a ver a Sasuke, el cual aún me miraba de manera extraña.

—Vayamos entonces dentro —Azuka tomó mi mano y me condujo a nuestros apartamento.

El apartamento era una locura total, no quería estar dentro, así que me quedé en el pasillo, donde algunas personas iban y venían.

— ¿Qué quieren beber? —Azuka preguntó.

—una cerveza —sonrió Obito

—yo también quiero una cerveza —contesté apresuradamente.

—de acuerdo, Sasuke, acompáñame por las bebidas. —no me había percatado que Sasuke aún estaba con nosotros, su forma de mirarme me incomodaba. Pasó al lado mío y se perdió con Azuka entre personas y más personas.

—estoy perdido —dije pesadamente.

—sí que lo estas. ¿Qué demonios pensabas decirle? Te quedaste como un idiota sin poder decir nada —Obito se burlaba de mí, mientras yo sólo negaba con la mirada.

—no soy bueno para mentir, nunca lo he sido. —dije mientras me recargaba en el balcón.

—por suerte estaba ahí, sino esta noche hubiera acabado de manera diferente. Que suerte la mía, ahora debes pagarme doble favor. El haberte llevado con esa chica y haberle mentido a tu novia en la cara. —sonreía de manera soberbia, como si hubiera ganado una gran apuesta.

— ¿Cómo está ella? —Tayuya quien estaba detrás de nosotros me sorprendió.

— ¿perdón? —intenté hacerme el desentendido, pero pronto me di cuenta que con ella las cosas no funcionaban así.

—tal vez puedas mentirle a tu chica, la cual intentó amenazarme esta noche al recordar que fui yo quien te dio una paliza. Pero yo sospechaba que estabas con Sakura y este tipo acaba de confirmarlo — sonrió.

—yo no aclaré nada. —Obito intentó lavarse las manos. — ¿escuché que ella te dio una paliza? —comenzó a reír desaforadamente.

—vamos Tayuya no me compliques más la noche. —lo dije de manera sincera, pero ella no se rendiría tan fácilmente. Bufé un segundo —sí, ella está bien —miré hacia otro lado, no quería ver ese rostro tan lleno de cólera.

— ¡wow! Si así de buena eres sacándole la verdad a las personas, puede que nos llevemos bien —dijo mi primo.

— ¿enserio está bien? Pensé que para este tiempo estaría hecha una piltrafa. Me alegra saber que mis suposiciones eran erradas. —la miré nuevamente, su rostro parecía aliviado y Obito la miraba de manera inconsciente.

—ella está bien. Ahora no le digas a nadie, no quiero más problemas por esta noche. —le pedí encarecidamente, ella asintió y nos miramos como si fuéramos cómplices de algún robo.

—mira quien llegó y trajo a otro Uchiha con él —Kizame me miraba burlonamente.

—hey, siento haberme perdido la fiesta en el bar —sonreí.

—el maldito bar, ni siquiera entré al lugar. Me quedé todo el tiempo con Hidan, esta hermosa mujer y sus drogas —paso su brazo por la espalda de Tayuya, esta lo miró con desaprobación y se separó de él.

— ¡Dios Kizame, te vez diez años más viejo! Al parecer el viaje te hizo envejecer —Obito se burló mientras sacaba sus cigarrillos del bolsillo.

—no digas tonterías, tú sólo eres unos cuantos años mayor que nosotros y te vistes y actúas como un cincuentón con andropausia. —los dos comenzaron a carcajear. Tayuya se notaba molesta y fuera de tono.

—descuida, siempre se comportan así cuando se ven —me encogí de hombros y seguí mirando a la pelirroja.

Azuka y Sasuke trajeron las cervezas tan necesitadas, esta noche había sido un manojo de emociones, estaba cansado. Sabía que no podría dormir, al menos por un par de horas. La música era el tipo de música que me fastidiaba, demasiado ruidosa, sin ningún tipo de armonía, sólo golpes y más golpes.

Azuka se posicionó a mi lado y pasé mi brazo por sus hombros, todo el mundo hablaba al mismo tiempo, Kizame y Obito debatían frente a nosotros que ciudad en el extranjero era mejor, cada uno de ellos refutaba de manera interesante a su adversario, Tayuya bailaba con Hidan, el cual siempre me ha parecido un sujeto demasiado excéntrico, mientras todo esto pasada busqué con la mirada a Sasuke quien bebía desaforadamente junto a sus amigos, un grupo de jóvenes demasiado singulares Miré a Azuka quien escuchaba muy atenta a los dos hombres frente a nosotros, me estaba convirtiendo en una persona que no era yo ¿mentiras? Yo no soy de esos. Sakura y sus labios estaban aún en mí, empezaba a desanimarme, tanto como lo estaba antes de irme de esta ciudad.

POV SAKURA

En mi cabeza estaban esos canticos balcánicos que escuchaba últimamente de manera enajenante, era como si los dioses de esas mitologías se posaran frente a mí. Recuerdo estar demasiado anestesiada a causa de la hierba, las sombras persiguiéndome, pero no tenía miedo, nunca lo tenía. Quería ser devorada por seres surreales, necesitaba dejar de existir. Eso era lo que más extrañaba de estar afuera.

Me senté sobre la que ahora era mi cama y toqué mis labios, el beso de Itachi me recordaba a esos seres, hubiera dejado de existir en cualquier momento por él o junto a él. Me recosté en lo que parecía una cama reconfortable, no había dormido del todo bien desde que estaba aquí, o quizás desde que él se había ido.

Tenía sueño, quería dormir como lo hacía antes, no como cuando consumía sino antes, tiempo atrás cuando ni siquiera la ansiedad se posaba aún en mi cuerpo. Alucard no estaba aquí, no sentía su presencia. Me encontraba sola, como antes, cerré los ojos y me deje llevar por esos cantos que inundaban mi cabeza, quizás recordar, quizás sólo dormir.

Se separó de mí lentamente, yo temía que sólo fuera un triste y nostálgico sueño, pero no ahí estaba, frente a mí con su rostro perfecto; tal como narciso. Mi corazón latía con fuerza, pensé que en cualquier momento se saldría de mi pecho y huiría para no estar más tiempo dentro de un cuerpo casi muerto. Miré a Itachi y luego miré mis manos, los nudillos habían sanado casi en su mayoría ¿será que el tiempo realmente cure todas las heridas? Nos quedamos en silencio un par de minutos, él se puso de pie y me extendió su mano para ayudarme a ponerme de pie.

—ven, sentémonos juntos en el diván —me llevó hasta el asiento donde me encontraba antes, pero había una gran diferencia, ya no estaba sola.

—siento que hayas visto como pierdo el control —bajé la mirada ante la vergüenza que me atormentaba.

—descuida, conozco todos los aspectos de tu ser, aunque estaría menos preocupado si me dijeras que fue lo que sucedió —mientras decía esto acariciaba mi cabello, me pregunté si eso era lo que sentían los perros cuando sus amos los acariciaban —Sakura ¿qué fue lo que sucedió?

Me quedé callada un par de minutos, no quería hablar sobre lo sucedido, no con él.

—nada, al parecer la falta de sueño me hace ver cosas, estoy sumamente cansada, es como si una sombra estuviera todo el tiempo pegada a mí —traté de ser lo más sincera posible, claro sin decirle realmente que era lo que pasaba. Me observó un instante, para luego abrazarme fuerte.

—sólo quiero que estés bien, pronto saldrás de aquí —dijo mientras miraba hacia todas partes —puedes vencer a esa sombra que está detrás de ti. Pienso que tienes la fortaleza para hacer eso y más. —me susurró al oído. Lo cierto es que sus palabras reconfortaban mi cansada alma, me sentía como un anciano vagando por los confines de la soledad.

—gracias, aprecio que digas todo eso —sonreí sinceramente.

Nos quedamos en silencio completándonos el uno al otro, de pronto el tiempo se había acabado, entró a la pequeña sala el sujeto de antes, sonrío y le hizo señas a Itachi.

Él se levantó y besó mi frente, mi mano estaba sujeta a su chaqueta, no quería verlo partir, necesitaba que se quedara a mi lado. Me miró, se puso en cuclillas.

—tranquila, volveré, ahora si queremos que esto se pueda volver a hacer, necesito irme, no quiero meterte en problemas a ti o a él. —dijo a mi oído.

Lo acerqué una vez más hacia mí y volví a besarlo, un beso pequeño, el movimiento de toda una constelación de estrellas.

Me reacomodé en la cama intentando dormir.

POV SASUKE

— ¡vamos uno más! —Naruto, me insistía mientras todo me daba vueltas.

— ¡no, ya estoy muy ebrio! —trataba de quitármelo de encima. Tomé asiento en la sala, sólo podía mantener un ojo abierto si quería enfocar mi vista en algún lugar, Naruto bailaba con Hinata, quien de igual modo se encontraba ebria.

Me levanté de mi asiento y me dirigí hacia mi habitación, estaba muy mareado y la música sólo engrandecía mi hartazgo. Cerré la puerta y me tiré en mi cama, todo daba vueltas, hubiera deseado no beber tanto, el cuarto aún olía a Tayuya, ¿Dónde estaba esa pelirroja? Ese monstruo tan parecido a medusa, convirtiendo a todo el que la mira a los ojos en piedra.

En este momento era la única que me entendía, la odiaba por tener que compartir algo tan grande con ella. Ella, efímera mujer que sólo quiere el mal en las personas, necesitaba verla y decirle todo esto en su cara. Busqué mi celular en uno de mis bolsillos y le escribí un mensaje o al menos eso es lo que intenté hacer. Le pedí que viniera a buscarme a mi habitación, estaba todo listo, le diría cuanto la aborrezco, convertiría en cenizas su orgullo, el cual era demasiado grande.

Me incorporé en la cama, sentí arcadas en cuanto hice eso, odiaba beber, odiaba drogarme, odiaba todo lo que me hiciera sentir inseguro, esa era la verdad. La puerta se abrió dejando entrever a Tayuya, me regaló una mirada ociosa, como las muchas que tenía.

— ¿Qué sucede idiota? —por el tono desquebrajado de su voz pude darme cuenta de que también estaba borracha, no tanto como yo, pero también lo estaba.

— ¡tú eres la culpable! —dije entre cortadamente —se suponía que yo no tenía que saber nada de el imbécil de allá afuera y Sakura, ¿Qué demonios sucede con el mundo? —me llevé ambas manos al rostro.

Sentí como la cama al lado mío se hundió, volteé a verla y tenía una expresión extraña en su rostro, su rostro de animal.

— ¿Qué estás diciendo? Eres un fiasco de persona Sasuke, —dejo de mirarme para negar con la cabeza —tú, pequeño bastardo eres un idiota, ella nunca será tuya, ama demasiado a Itachi como fijarse en ti ¿por qué no te das cuenta? Los hombres son demasiado idiotas. —después de decir esto se dejó caer en el mullido colchón.

Sentí una punzada en mi pecho, odie oír eso, hubiera preferido estar sordo. Me llevé nuevamente las manos al rostro, estaba roto, justo como antes. Percibí un pequeño jalón en mi camisa, volteé para mirar aquel jaloneo, era ella aferrada a mi ropa.

—Acuéstate —ordenó, porque eso era lo que ella hacía, tan sólo daba órdenes. Me recosté junto a ella, aún sentía los incesantes mareos ir y venir.

—el mundo es una cosa pequeñita —empezó hablar de repente —tú eres una cosa más pequeñita, yo también lo soy. Entonces deja de ser un idiota, las cosas nunca cambian si las cosas no cambian. ¿Qué quieres que te diga? Sí, Sakura va a dejar al idiota de tu hermano y va a volver corriendo a ti. Eso no pasará, ella esta jodidamente enamorada al igual que tu hermano lo está de ella. Tendrás que vivir con eso. —se quedó callada observando el techo —no pensé que fueras de los ñoños que ponen estrellas en el techo que brillan en la oscuridad —Comenzó a reír y yo también lo hice.

Claramente era malvada pero también era tonta y me había hecho reír, el modo en que paso de un tema serio a una nadería como lo era un adorno. era algo estúpido. Los seres humanos somos estúpidos y amamos enroscarnos con gente estúpida.

Gente estúpida, estúpida.

En algún punto perdí la razón porque lo que ahora estaba haciendo era besándola apasionadamente, tenía la mitad de su cuerpo sobre el mío. Mi cabeza había dejado de pensar y mis manos rodeaban su cuerpo, el sabor a licor se mezclaba en nuestras bocas, parecíamos desesperados por encontrar algo, pero ninguno de los dos sabía que. Me enderecé un poco y terminé montándola sobre mí. Ni lo ebrio que estábamos, ni el miedo a que alguien entrara, ni la música nos impedía hacer lo que estábamos haciendo, ni siquiera ese espeso cabello rosa alejándose poco a poco de mi pensamiento.


No me odien, aún se puede salvar este asunto. Saludos y un abrazo a todos.