Reconocimiento
El equipo apareció por fin.
-¡Ahí están!
Sev y Sirius se giraron a mirar. Hipólita venía corriendo hacia él, con los brazos abiertos y la Copa de Quidditch en una mano. "Buaaah… viene por mí." Abrió los brazos y flexionó las piernas para recibirla.
-¡Prince! ¡Hemos ganado!
Se le echó encima y la levantó. "Bueno, bueno, ahora ya va a ser imposible disimular nada, toda la casa está aquí. Y pensar que el martes le daba apuro que sus amigos me vieran abrazarla."
-¡Bravo, preciosa! - exclamó Prince - ¡Eres la mejor!
-¿Me has visto atrapar la snitch?
-Claro que te he visto, no te he quitado ojo en todo el partido.
-La he atrapado justo frente a la grada para que me vieras tú.
"Merlín, la adoro, la adoro…"
-Un día te voy a comer, Hipólita.
-Eso me dice siempre mi padre.
-Vaya… Te he cronometrado.
-Ah, ¿sí? – ilusionada.
-Sí.
-¿Y qué tiempo he hecho?
-Tres minutos veintiún segundos.
Se separó para mirarlo a los ojos.
-Me estás tomando el pelo, te lo has inventado.
-No, Hipólita, no te mentiría.
-Cierto, no me estás mintiendo.
Volvió a abrazarlo, ya toda la casa los rodeaba, felicitando al resto del equipo.
-¿Y sabes en qué minuto ha comenzado el partido?
-Dime.
-A las once, nueve minutos y veintiún segundos.
-Vaya… entonces ha terminado a doce minutos cuarenta y dos.
"Wow… es veloz a tope para los números."
-Eso.
-Un montón de múltiplos de tres. También los cazadores han marcado tres tantos.
-Claro, y habéis puntuado ciento ochenta a cero. También múltiplo de tres.
Ella le dijo bajito al oído:
-Por eso hemos ganado, un montón de suerte.
-Habríais ganado igualmente, cariño. Eres mil veces mejor que la Rave. Una auténtica estrella, los equipos de Quidditch se pelearán por ti en cuanto te gradúes.
-Vaya… Pero no podrás venir a verme jugar.
-Claro que iré, me camuflaré para que no me reconozcan.
-Prefiero que no vengas, porque estaré pensando que pueden atacarte y no me concentraré en el partido.
"Ya te digo que sufre por mí."
-Hipólita… queda mucho tiempo de aquí a entonces. No te preocupes por eso ahora, quizá la guerra dure poco y cuando te gradúes ya haya terminado.
-Claro…
Volvió a hablarle bajito al oído:
-¿Has visto que te he lanzado besos?
-Claro que lo he visto, me ha hecho mucha ilusión. Han sido los primeros besos que me has dado.
-¿Puedo darte uno de verdad ahora?
-Si quieres, sí.
-¿No importa que nos vean?
-No, cariño, ya te ha visto toda la grada mandármelos, yo también te doy.
Se dieron muchos besos en la cara.
-Voy a bajar, que te peso.
-No me pesas nada, ya viste que el martes te llevé aúpa mucho rato por el Bosque. Voy a llevarte a hombros de aquí al castillo.
-Wow… como me hacía mi padre de pequeña…
-Claro, pero es porque eres la campeona, como me hicieron a mí el día que echamos a los víboras. ¿Has dedicado la Copa?
-Sí, a todo el colegio, como me dijiste.
-Muy bien. Pero estaría bien que bajaras para que también te felicitaran los demás, por lo menos la familia y tus amigos. ¿Vale?
-Vale, Prince - bajó.
-Anda, busca a tus amigos y enséñales la Copa.
Hipólita buscó a sus amigos y Sev al resto del equipo. "Así tanteo también qué les ha parecido lo que acaba de pasar con Hipólita." Encontró a Brad.
-¡Hey, Brad! ¿Has derribado a algún Rave?
-No, pero he evitado dos tantos – le respondió Brad.
-¡Bravo!
-Y Trevor uno más.
-¡Vaya equipazo! Porque los tres cazadores han marcado.
-Ya… pero no le hemos dejado jugar a Edward, el guardián.
-Bueno, pero ha sido porque Hipólita no os ha dejado. Y para ti era el último partido y para Trevor el primero, ha sido mejor así, Edward seguirá jugando el próximo año.
-Claro.
-¿Ha habido mucho cachondeo con los águilas en el vestuario?
-Ninguno, no nos han dejado, los picábamos y se reían más que nosotros.
-¡Qué bueno! – rio.
-Claro, ahora todos somos amigos, gracias al Ejército y al proyecto de la fiesta. Incluso han alzado a hombros a Hipólita y le han dado un montón de besos y abrazos.
-Vaya… genial… Y la peque de los Rave, ¿cómo se lo ha tomado?
-Muy bien también, porque a ella también le hemos dado mimos todos e Hipólita la ha animado mucho. Le ha explicado que ella ya volaba desde pequeña, que por eso es tan buena, y que ya mejorará con el tiempo.
-Es extraordinaria.
-Claro, está aprendiendo de ti, Prince. Todos lo estamos haciendo.
"Uf… qué alivio… lo estoy haciendo perfecto."
-De hecho, no te has dado cuenta porque no te ha dejado, pero el equipo Rave no se ha marchado por su cuenta. Están aquí, con nosotros, van a acompañarnos también hasta el castillo.
-Estupendo.
-Si por ellos fuera, comenzábamos la fiesta ya mismo. Suerte que todavía no hemos comprado la bebida – rieron -El próximo año, haremos una fiesta cada vez que haya partido, con las dos casas que lo hayan tenido.
-Nada de eso, le pido al viejo que despeje el Comedor y la hacemos todo el colegio.
-Eso, eso.
-Ya tengo quien te sustituya como organizador.
-Ah, ¿sí?
-Sí, te va a sorprender.
-A ver, a ver.
-Black.
-¿Qué dices…? – carcajeándose.
-Lo que oyes. También va a venir a la de esta noche, con algunos otros Gryff.
-Vaya… genial…
-Se acabaron las casas enemigas.
-Hace casi mes y medio que se acabaron, Prince.
-Ya te digo.
-Ya he visto que estaba contigo, ha sido el primero en felicitarnos.
-Entonces, ¿ya os habéis conocido?
-Sí, se ha presentado él. Valerie estaba demasiado emocionada para hacer las presentaciones.
-Pobre, no la ha mirado ni una sola vez, no le ha quitado ojo a Hipólita en todo el partido.
-Mírala, ahí viene.
-¡Prince, cariño! Dame un abrazo por lo menos hoy… - dijo Valerie.
-Claro, preciosa…
La abrazó y le dio muchos besos en la cara.
-Campeona… Eres estupenda, he visto la primera jugada perfecta que habéis hecho los cazadores. Ya habéis marcado incluso antes de que Hipólita viera la snitch.
-Vaya… gracias por mirarme un poquito… con lo que te gustaba mirarme antes…
-Perdona, cariño. Volveré a mirarte y a darte mimos, soy muy bobo. ¿Qué tal con Sirius?
-Buaaah… genial, me ha abrazado en cuanto me ha visto… es más cariñoso que tú…
-No es eso, Valerie. Ya sabes por qué te he abandonado, no me lo recrimines, por favor, me siento fatal.
-Perdona, perdona, tienes razón. No he quedado abandonada, tengo todo el cariño que necesito. Casi hemos montado una orgía en el vestuario, no lo hemos hecho porque estaban las dos peques.
-¿Qué dices? – profundamente sorprendido, carcajeándose.
-Lo que oyes – ella también rio - Ya sabes, la adrenalina del juego, un año de preparación para tres minutos de partido, nos hemos quedado con un montón de energía acumulada. Besos, abrazos, subiéndonos unos encima de otros, metiéndonos mano… Con que te diga que no nos hemos separado chicas y chicos para cambiarnos ya te lo estoy diciendo todo.
-¡Buaaah…! La que se va a liar esta noche… – sin dejar de reír.
-Pues sí, porque ha sido cosa de los águilas, están desmadrados, se matan tanto a estudiar que necesitan descargar la tensión urgentemente. Ellos no hicieron fiestas como nosotros, no han tenido esa válvula de escape y se han vuelto locos ante la perspectiva de esta noche – cambió el tono a advertencia - Ten mucho cuidado con las chicas Rave. Se corrió el rumor por su casa de lo que hicimos aquellos dos desayunos porque nos vieron algunos de su mesa, y más adelante enlazarnos en el Comedor, y ya me han preguntado por ti, que si te lo montas bien.
-¿Se ha enterado Hipólita? – muy seriamente.
-No, para eso han sido discretas.
-¿Y tú qué les has respondido?
-Que estás conmigo y que te dejaran tranquilo a no ser que les dieras alguna señal.
-Gracias, Valerie.
-Por eso te he buscado también para abrazarte, para que te vean conmigo. De todos modos, éstas sólo son tres, a todas las demás no he podido advertirles, vas a tener que quitártelas de encima.
-Buf… estoy harto, de verdad. Cría fama y échate a dormir, ya se me han quitado las ganas de fiesta.
-Jo… si lo llego a saber no te digo nada.
-No, Valerie, has hecho muy bien en advertirme. Pensaba emborracharme pero no voy a hacerlo, no quiero que me ocurra algo parecido a lo de la última fiesta en casa.
-Claro. Yo tampoco me emborracharé, y si quieres estaré cerca de ti todo el tiempo para rescatarte de cualquiera.
-No, no hagas ese sacrificio por mí, disfruta, ya sacrificaste la última. Puedo cuidarme solo.
-Jo… pero Prince, que tú no puedas hacerlo… eres quien más lo merece...
-Pues sí, de verdad que me da rabia, porque es el único día de descanso que voy a tomarme antes de volver a casa y a la tensión continua de estar desprotegidos, tanto Lily como yo, y si al menos pudiera beber hasta un límite agradable como me habéis recomendado, me olvidaría un rato de las preocupaciones.
-Hablaré con Deborah y planearemos algo esta tarde. Podrás hacerlo, uno o dos de la familia nos encargaremos de cuidar de ti. Ya se me ocurre quiénes, la propia Deborah y Paul, ellos sí que disfrutaron de la última fiesta.
-Está bien. Además, eso no significa que ellos no puedan beber, Paul soporta muy bien el alcohol.
-Claro, sabe beber. Se me ocurre que si quieres aguantar muchas horas en ese punto intermedio y agradable, lo mejor que puedes hacer es darle a la cerveza muggle. Pienso que te va a encantar. ¿Te gusta el sabor amargo?
-Sí, me encanta.
-Pues ya está, cerveza muggle. Con tu falta de costumbre con dos cervezas ya pillas el punto y lo mantienes si las vas bebiendo despacio, una cada hora, por ejemplo.
-Genial.
-El único problema que tiene es que por cada cerveza que tomes vas a tener que ir al servicio.
-Bueno, como con las cervezas de mantequilla.
-Sí.
-Eso no es ningún problema.
-Estupendo, asunto zanjado entonces. Vamos a buscar al resto del equipo para que los saludes.
-Vamos.
Fueron buscando uno por uno a los miembros del equipo y Sev los felicitó a todos. Cuando acabaron, ya pasaban de las doce y media.
-Buf, Valerie… llegamos muy tarde a almorzar… Y tenía que hablar con Lily urgentemente.
-¿No puedes hablarlo en la cena?
-Sí, también.
-Pues ya está, déjalo para la cena, no te preocupes, ahora relájate y disfruta. Esta mañana ha sido ella quien ha llegado tarde, pues ahora lo haces tú.
-Y los Sly que han quedado con los Rave para ir a Londres van a llegar tarde a la cita.
-Bueno, Prince – Valerie se puso dura – Mira que te inquietas por todo, ¿eh? Hay varios Rave con nosotros. ¿No crees que Brad ya se habrá preocupado de encargarles que los avisen? ¿No te ha demostrado suficientemente lo excelente organizador que es?
-Claro, claro…
-¡A disfrutar! Es tu día. ¿Ya has decidido si vas a ir con ellos?
-No, no voy a ir, tengo que resolver un problema grave con Hipólita.
-¿Y no puede esperar a mañana?
-No me quedaría tranquilo, Valerie.
-Buf… - hastiada.
-Y no sólo eso, quiero estar con ella.
-Pero quizá ella no quiera estar contigo – dura - No ha vuelto a buscarte, quizá prefiera compartir la victoria con sus amigos.
-Está bien, tienes razón. Le preguntaré qué quiere hacer y según lo que decida dejaré el problema también para mañana.
-No se lo preguntes, si se lo preguntas va a decirte que quiere estar contigo. Tantéala, e incluso si hoy le apetece, que se siente con ellos en el Comedor. También es su día, que tenga libertad para hacer lo que le apetezca.
-Tienes toda la razón.
-Vamos a buscarla.
Buscaron a Hipólita, que estaba con sus amigos de tercer año, todavía con la Copa en la mano.
-¿Qué, chicos? Ya va siendo hora que vayamos a almorzar, ¿no os parece? – les preguntó Valerie, animosa.
Todos se giraron a mirarlos.
-¡Prince! – exclamó Hipólita.
Hipólita se lanzó a sus brazos de nuevo. "Ya te digo que quiere estar conmigo."
-Perdona por olvidarme de ti tanto rato, encima que vas a llevarme en hombros al castillo. No habrás cambiado de opinión, ¿verdad? – un tanto ansiosa.
-Claro que no, cariño, para eso precisamente venía a buscarte – dulce y paciente - Y no has de pedirme disculpas por nada, yo también he estado mucho rato felicitando al resto del equipo. Si te apetece seguir con tus amigos, a mí no me importa, como si hoy quieres almorzar con ellos.
-No, no quiero almorzar con ellos, que ellos no me esperan a que termine de comer.
-Quizá si se lo pides sí que lo hagan.
-Prefiero que no, me apetece más estar con Valerie y contigo. Ya estaré un rato con ellos por la tarde, mientras tú vas a Londres con los que se Aparecen.
Prince rio. "Ya me ha planeado la vida. Mujeres… hacen de mí lo que quieren. Y estupendo, no le preocupa que vaya a Londres, que salga del colegio poniéndome en cierto riesgo, no es tan grave lo que me ha explicado Sirius, podemos dejarlo para mañana."
-De acuerdo entonces.
-Pero cuando vuelvas me buscas, ¿vale? Toda la tarde con ellos es un aburrimiento.
Volvió a reír. "A su entera disposición…"
-¿Y dónde vas a estar, Hipólita?
-No lo sé, no lo hemos planeado.
-Buf… me va a tocar buscarte por todo el castillo…
-Jo… Prince… yo lo haría por ti… Si supiera a qué hora vas a volver quedaría contigo.
-Entonces quedamos a una hora a la que calcule que ya haya vuelto.
-Claro, soy boba, no había caído. ¿A qué hora crees que habrás vuelto?
-¿A qué hora calculas que te habrás aburrido de estar con tus amigos?
-Con dos horas me llega, dos horas después de terminar de almorzar.
-Yo no estoy seguro de que me dé tiempo en dos horas. Quizá no sólo vayamos a comprar, puede que también vayamos a tomar algo por ahí.
-Bueno, entonces tres horas, si me aburro de estar con ellos leo un libro que saqué ayer de la Biblioteca, de Estudios Muggles, me lo recomendó Ariel.
-Buf… ¿de qué bloque?
-De Ciencias, para saber más de Astronomía.
-Hipólita, no vas a entenderlo sola.
-Ah, ¿no?
-No, cariño, yo también lo saqué, tiene muchas palabras complicadas.
-Jo… ¿y qué hago?
-No te preocupes, ya se me ha ocurrido. Saca de la Biblioteca el libro de Astronomía de cuarto año o el de Adivinación de tercero, el que más te apetezca, y comienzas a leerlos ya, al igual que has hecho con todos los de Defensa. Esos sí que los comprenderás, porque de Astronomía ya has dado tercer año y de Adivinación es el de primer curso de optativa.
-Genial. ¿Y el de Aritmancia de tercero no puedo?
-Si quieres sí, pero para cuando vuelva yo, ése necesitas que te lo explique para comprenderlo.
-Entonces no lo saco por el momento, contigo prefiero hacer otras cosas que estudiar, ya hemos pasado más de una semana estudiando sin parar.
-Claro, cariño, haremos lo que tú quieras, ve pensándolo.
-Vale.
-Entonces no quedamos a ninguna hora. Tú cuando te aburras y yo cuando llegue en la Sala de casa. ¿De acuerdo?
-Y si llegas antes que yo te vas a aburrir.
-No, Hipólita, yo nunca me aburro, también se me ocurren mil cosas interesantes que hacer.
-Genial.
-Anda, baja y te subo en hombros, vamos a almorzar.
Hipólita bajó, Prince se agachó y ella le pasó las piernas por los hombros, la aferró fuerte por las mismas. Se levantó. "Buf… tiene cierta parte de su cuerpo contra mi cuello… Espero que no se ponga caliente, con lo que debe haber visto en el vestuario."
Todo el grupo comenzó a lanzar vítores y los rodearon, se pusieron en marcha hacia el castillo. Poco después Hipólita gritó, autoritariamente, por encima del jaleo que armaban los demás, haciéndolos callar.
-¡Vamos a corear nuestro lema! ¡El lema de nuestra casa! ¡A la de tres! ¡Una, dos y tres! ¡Adiós para siempre, víboras!
-¡Adiós para siempre, víboras! – comenzaron todos a corear, muchos alzaban el puño cerrado.
Prince reía. "La adoro, la adoro… prefiere que me aclamen a mí que a ella, el día de su victoria. Y la familia se ha encargado de difundir las ideas anarquistas y el gesto que me explicó Valerie por casa." Cuando pararon, fue Valerie quien lideró:
-¡La casa limpia, el colegio entero!
Prince coreó con todos. "Esto es muy divertido, es estupendo."
Cuando se cansaron, Hipólita continuó:
-¡Ahora los lemas de Valerie! ¡El mundo es de las mujeres libres! ¡Nos lo robaron hace siglos, pero lo vamos a recuperar! ¡Con ayuda de los hombres que merecen la pena!
Rio. "Buf… qué largo. Wow… vaya memoria tiene… Le impactó mucho, porque eso sólo lo escuchó una vez. Valerie debe estar encantada."
Cuando pararon, fue Valerie la que continuó:
-¡Un lema anarquista! ¡Ni dios, ni amo, ni marido, ni partido!
De nuevo todos corearon, ya todos alzaban el puño cerrado. "Vaya mancuerna están formando Valerie e Hipólita, me da que también se van a convertir en inseparables, tienen mucho, mucho en común, le hará de hermana mayor. Y esto está siendo maravilloso, todos proclamando a una nuestras ideas, nos hace sentirnos muy unidos. Qué pena que no estemos todo el colegio, esta noche va a ser un buen momento para difundir esas ideas entre los Rave y los Gryff que vengan. He de hablar con la familia de ello." El siguiente en proclamar fue Andrew:
-¡La revolución será feminista o no será!
"Así me gusta, esos hombres que ayudaremos a las mujeres a recuperar su espacio, como bien ha proclamado Hipólita." Continuó Paul:
-¡Si obedecer es reprimir, desobedecer es vivir!
"Buah… qué bueno, ¿lo habrá inventado él? Seguramente, es la esencia del temperamento Sly, como el nombre del grupo, será un gran letrista."
La siguiente fue Deborah:
-¡La libertad no se tiene, se obtiene!
"Vaya… maravilloso… Voy a pensar alguno también. Jo… no tengo vena poética. Ya sé… la frase del 'Che'. Además, en este momento de mi vida me identifico totalmente con ella." Cuando pararon proclamó:
-¡Más vale morir en pie que vivir arrodillado!
La corearon mucho más tiempo que las demás. "Todos se sienten identificados con ella, al borde de la guerra." Miró a los más cercanos, lloraban. "Buf…" Sirius, que estaba a su lado, también lo hacía. Dejaron ambos de proclamar y su amigo le dijo:
-No lloramos por nosotros, lloramos por ti, por tu sacrificio.
-Vaya… ¿Hipólita está llorando?
-Sí.
-Jo… no he debido decirlo.
-Sí, sí que debías hacerlo, es tu lema.
Ya llegaban al castillo.
-¿Cómo vas a disimular, Sirius?
-Muy fácil, voy a ir directamente a almorzar. Cuando me los encuentre, bien allí o en casa, diré que vengo de la enfermería.
-El disimulo favorito de Cecile.
-Sí, el que usó Lily para escaparse y despedirse de ti la mañana que cogíamos el Expreso para ir a casa en Navidad.
-¿Te lo ha contado ella?
-No, lo recuerdo.
-Vaya memoria tienes, Sirius.
-Claro, yo ya estaba muy pendiente de vosotros por aquel entonces, intentando controlar a James.
-Gracias, Sirius, un día tenemos que hablar largo y tendido de todo eso.
-Desde luego, cuando quieras.
Subían las escaleras del castillo, habían dejado de proclamar.
-No entres al Comedor al mismo tiempo que nosotros, Sirius.
-No, tranquilo, voy al servicio.
-Hasta la noche.
-Noche mágica, y ya irán dos seguidas.
-No hay dos sin tres – le guiñó.
Hipólita exclamó, autoritariamente:
-¡Directos al Comedor! ¡Nuestro lema otra vez! ¡Que se enteren todos! ¡Adiós para siempre, víboras!
"Buf, no, por favor… esa frase me perseguirá toda la vida. Y necesitamos ir al servicio, claro, ella debe haber ido al del vestuario."
Entraron así al Comedor, Hipólita a hombros de Prince y los más de cincuenta Sly y Rave coreando su frase fetiche. Se quedaron detenidos en el amplio espacio entre la puerta y las mesas, donde en su día formara La Guardia y organizara al Ejército.
El Comedor todavía estaba lleno, aunque ya era la hora del postre, y todos comenzaron también a corear con ellos. Valerie se acercó a él.
-¿Qué hace Hipólita? – le preguntó Prince.
-Alzar la Copa. La ve todo el mundo, vaya gran triunfo le has otorgado, el reconocimiento de todo el colegio.
-Y ella a mí.
-Claro, y ella a ti. Sois perfectos el uno para el otro.
Cuando acabaron de corear, los aplaudieron desde las mesas, y desde la Rave, alguien comenzó:
-¡Serpientes verde-plata! ¡Veloces y feroces!
Todo el Comedor coreó. "Qué bueno… el lema que hemos usado para animar y desanimarlos a ellos. Lo han oído porque estaban en la grada de al lado. Voy a dejar de gritar, a este paso voy a quedarme sin voz." Cuando pararon, Hipólita de nuevo:
-¡Que sepáis todos que hemos dedicado la Copa a todo el colegio, por echar a los víboras el quince de mayo!
Vítores y aplausos de nuevo. Cuando amainaron, Hipólita continuó:
-¡El último! ¡Más vale morir en pie que vivir arrodillado!
"Buf… no… voy a llorar yo también…" Quienes quedaban delante de él se apartaron a los lados para que se le viera. Evitó mirar a Albus, miró a Minerva, que lo miraba fijamente, muy seria, pero no con el rictus de estricta que solía tener, sino con una seriedad con la que le transmitía no preocupación ni temor por él, sino profundo reconocimiento de todo cuanto estaba llevando a cabo y admiración, mucha admiración.
"Si tenemos problemas con los padres de Hipólita, no pienso recurrir a Albus, sino a ella. El miércoles, antes de marcharnos a casa por Red Flu, tenemos Lily y yo una entrevista privada con ella. Ya debe estar al tanto de lo de Hipólita, por Albus o por la propia Poppy.
En cuanto aprenda Oclumancia, Magia Ancestral, conozca los secretos de Riddle, hayan eliminado al basilisco y esté en marcha la Cátedra, pienso tratar con ella todo lo posible y lo mínimo con el viejo. Si es preciso la enseñaré yo mismo a proyectar, en cuanto aprenda a ocluir se lo propondré. O incluso más fácil, me vincularé con ella, estoy seguro de que nuestro Vínculo será lo suficientemente poderoso como para comunicarnos en el Comedor."
El Comedor entero coreó también mucho tiempo, y no sólo eso, la gente fue levantándose de las mesas y rodeándolos, tapándole de nuevo la visión de la mesa de profesores. Ya no pudo contenerse más, lloró, los más cercanos lo abrazaban, se iban turnando para hacerlo, como aquel día de los cien abrazos.
"Claro, casi nadie conoce la gran protección que voy a tener en verano, y quedan cuatro días escasos para volver a casa, durante dos meses. Todos van a pasar el verano preocupados por mí, hasta que vuelvan a verme en septiembre." También sus amigos Gryff lo abrazaron, Lily, Cecile, Remus, James, Alice, Frank, Richard y Sirius, que ya había entrado de nuevo al Comedor. "No pasa nada, son unos más, la rata no se ha acercado, ni Macdonald ni la chismosa, y ellos no se han detenido más que los demás."
Cuando dejaron de corear, aplaudieron, la gente seguía abrazándolo, Hipólita le habló:
-Bájame, Prince, que ya debes estar cansado.
-Claro, cariño.
Se agachó para que bajara, lo hizo.
-Anda, busca a Valerie y sentaos ya a la mesa, comienza a almorzar.
-Quiero abrazarte yo también.
-Claro que sí.
Se abrazaron, más tiempo que con los demás.
-Jo… estás llorando… - le dijo ella.
-No pasa nada, enseguida se me pasa. Me ha dicho Sirius que tú también has llorado.
-Sí, un poco.
-¿Sigues queriendo estar con tus amigos esta tarde?
-Ya no lo sé, quizá prefiera quedarme contigo.
-Pues piénsalo mientras almuerzas, cariño.
-Vale.
-Anda, busca a Valerie y almuerza tranquila.
-Está aquí, mira.
Se separaron, Valerie estaba junto a ellos.
-Anda, vamos a almorzar – le dijo Valerie, animosa – Debes estar hambrienta.
-Vamos, vamos, Valerie.
La tomó de la mano y se marcharon. Prince todavía se quedó varios minutos más recibiendo abrazos de toda la gente que se había levantado de las mesas y esperaba su turno.
