Capitulo 19
- ¡Sensei! ¿Está bien esto?
- Fujisawa-sensei, ¡no entiendo este ejercicio!
Yoshiko, que llevaba unas semanas trabajando en el colegio donde había hecho las prácticas, atendía a sus niños. Estaba como maestra de tarde, para los niños que se quedaban a repasar tras las clases y ayudar en lo necesario en las actividades extraescolares.
Realmente le su trabajo. Enseñar a los niños era un trabajo importante. La base para que luego fueron adultos serios y responsables. Daba gracias que Hikaru la animara tanto a trabajar, y seguir sus propios sueños. Yoshiko siempre había sido una niña muy buena, una niña educada y comedida. Una niña perfecta. Pero no se imaginaba en casa, sin sus niños. Ella había nacido para ser maestra, como Hikaru para ser futbolista.
Al terminar la jornada, los niños se levantaron le dieron la gracias, y ordenados en fila fueron saliendo afuera. Ya eran de cuarto grado, por lo que sus padres ya no iban a buscarlos. Diciéndole adiós, y ordenándose en grupitos de amigos, Yoshiko los vio irse calle abajo.
Al llegar a casa, la misma en la que siempre había vivido con sus padres y ahora estaba sola, se hizo la cena y cogió su teléfono, para buscar cosas sobre su posible futura vida:
El Villarreal es un equipo de futbol de la primera división española que pertenece a la provincia de Castellón de la plana…clasificación actual 6º. La ciudad tiene 50.000 habitantes… y el estadio es para 25.000… sí que les gusta el futbol en Europa, sí.
Se puso a leer información sobre Villarreal, y luego hizo lo propio con Leicester. Y miró algunas fotografías.
Leicester era una ciudad mucho mayor. Aunque no era tampoco tan grande. No al menos comparándose a la grandes ciudades como Tokyo o Londres. Tenía unos 300.000 habitantes, llegando a más del doble en su área metropolitana.
Yoshiko no podía evitar ser un poquito soñadora, y desde que su Matsuyama-kun le había pedido matrimonio y una nueva vida en Europa, a cada rato libre que tenía leía cosas sobre las dos ciudades con más posibilidades de ir. Claro que Hikaru había recibido más ofertas, pero parecía especialmente interesado en esas dos.
El teléfono le indicó una llamada entrante de su futura suegra.
- Diga- dijo con educación- Buenas noches señora Matsuyama.
- ¿Yoshiko? ¿Mañana trabajas?
- Solo por la mañana, al ser sábado.
- ¡Vale querida! Mira es que he conseguido una reserva en una finca preciosa aquí cerca de Furano… bueno en verdad lo he conseguido en nombre de Hikaru, porque es casi imposible conseguir cita… Pero no le digas nada ¿vale?- añadió con complicidad.
- No señora. ¿A qué hora quiere quedar?
- ¿A las tres te parece bien?
- Perfecto. Yo tengo que comer en el colegio con los niños, salgo a las dos y nos vemos…
- En la estación si quieres, tenemos que coger un tren para llegar allí. Y luego un taxi… pero valdrá la pena, ya lo verás.
ooOoo
Unos días antes de la nueva concentración de la selección, Misaki viajó a Sendai a ver a su familia. Misugi y Matsuyama le habían tomado el pelo, diciéndole que debería llevar a Azumi, para un encuentro formal, y así "Se presentara oficialmente a la familia, como había de ser".
- Ya la conocen- había sido la respuesta de Taro, quien se hizo el tonto ante la broma de sus amigos.
- ¡Pero ahora es tu novia!- ambos se habían reído- ¡hay que organizar un encuentro formal y que den su visto bueno y…!
Misaki sólo había sonreído, mientras se subía al coche.
No obstante, y aunque no llevara a Azumi, ella fue el tema de conversación principal. Al menos por parte de su hermana Yoshiko, quien manifestó alegremente que estaba muy contenta de que salieran juntos por fin, y no dejó de señalar lo bien que le caía la nueva novia de Taro.
Su madre mucho más introvertida y menos locuaz, se limitó a decir qué Azumi era una buena muchacha, y que si Taro la quería y ella le quería a él, con eso tenía suficiente - si es buena para ti, Taro- dijo suavemente, sirviendo el té - es buena para mí.
Su padrastro, el señor Yamaoka, nunca había querido interponerse en sus asuntos personales, y al igual que no le había comentado nada cuándo comenzó su extraña relación con Midori Tanaka, no comentó nada ahora. Sin embargo, hizo un imperceptible gesto de asentimiento con la cabeza, dándole a entender en silencio a Taro, que le gustaba su nueva novia.
Al principio, y todo hay que decirlo, Taro había tenido ciertas reticencias con su padrastro. No tenía nada en contra de ese hombre, es más le había caído bien. Pero le costaba asimilarlo como su familia, al principio había sido el marido de su madre y el padre de Yoshiko. Pero finalmente el señor Yamaoka, sin grandes palabras y sin intentar estrategias baratas para acercarse a Taro, había conseguido, que Taro se sintiera parte de esa familia.
-Y, ¿Qué pasa con Europa, hijo?- preguntó su madre, tomando un poco de bizcocho - ¿Ya tienes algo decidido?
Taro se encogió de hombros y bebiendo su té, respondió- No sé… Realmente quiero ir a Europa… pero no sé si estoy preparado. El nivel de juego allí es muy exigente… creo que necesito mejorar, especialmente en el plano físico. Mirad lo que le ocurrió a Hyuga.
- Si, que no se rindió, y este fin de semana juega el ascenso a la liga B Italiana- apuntó el señor Yamaoka, dándole un giro al pensamiento de Taro.
- Es cierto- aceptó Misaki sonriente- Pero sigue siendo una lucha dura.
- ¡Y por eso mismo valdrá la pena! ¡Vamos Oniichan! Eres el mejor y tienes que ir Europa, porque es dónde están los mejores.
Taro sonrío ante la ingenuidad y el positivismo de su hermana. Para ella, con solo desearlo, se podía triunfar en Europa. Luego se retractó un poco a sí mismo y aclaró- Claro que, aunque sea un camino difícil, quiero ir a Europa, y probar si soy lo suficientemente bueno para una liga de allí. Pero ahora mismo lo más importante es la clasificación en las Olimpiadas. Andamos pendiendo de un hilo, y lo único que podemos hacer es ganar goleando a Vietnam y esperar una derrota, o al menos un empate de Australia. ¡Así que animad también a Arabia, eh!- les dijo bromeando un poco.
- ¡Vamos Arabia!
- Por cierto, justamente hoy hemos oído hablar de ti por la televisión- intervino su padrastro- Salió el presidente de tú club diciendo que quien quisiera adquirir tus derechos como jugador, debía de pagar lo estipulado, y ni un yen menos.
- Es cierto- aceptó Taro- Está mi agente negociando con algunos equipos, y recibí ofertas del PSG y del Valencia…y bueno, de otros equipos como la Roma o el Chelsea. Pero tengo contrato durante un año más. Y lo que queda de esta temporada.
¿Y…?- pregunto curiosa su hermana.
- Pues el PSG está dispuesto a pagar eso, y hasta un poco más, si fuera necesario- Misaki se sonrojó un poco- Creo que la directiva del Jubilo no se lo esperaba. Creo que se esperaban largas negociaciones. El valencia, por otra parte, está dispuesto a casi llegar al precio y traer un jugador que tienen muy bueno de la cantera, durante un año aquí. Allí la competencia es difícil, y su puesto, está más que cubierto, y tendría minutos… Lo normal sería cederlo a la segunda división española… Pero no sé… será parte de la negociación. Aparte que creo que la junta del Valencia planea hacer su pretemporada en Japón. Del Chelsea no sé nada nuevo.
Todos le escucharon atentamente.
Su hermana se impresionó un poco por las ofertas de esos importantes equipos, y le pidió que por favor, fuera a jugar a Europa.
- ¡Además así podré presumir aún más de ti!
Misaki notó el calor en sus mejillas, al tiempo que se reía.
- ¿Aún más?- se rió su madre con suavidad.
Yoshiko asintió con entusiasmo, se levantó, porque el entusiasmo no se puede expresar sentada de igual manera, y añadió- Y además podre ir a verte a Europa, y visitar ciudades allí, e ir de compras por parís, y ver castillos. ¡Quiero ver castillos europeos!
- ¡Ahh! Así que era eso, ¿eh?- Taro se acercó a ella y le empezó a hacer cosquillas, y a burlarse un poco de ella- ¡Que interesada nos saliste Yoshiko!
Su hermana por toda respuesta, trató de zafarse y le sacó la lengua, para reírse de Taro- ¡Oye! , si puedo me aprovecharé, ¿no? ¿O no me vas a invitar a visitarte?
- Yoshiko, ya- dijo su madre con sutileza, pero firmeza- Compórtate.
- Lo siento- dijo automáticamente, sin parecer sentirlo demasiado. Luego repentinamente cambió de tema- ¡Sentimos mucho no poder ir hasta Vietnam! Pero tengo clases y mi padre trabaja. ¡Pero te apoyaremos desde aquí! ¡A todo Japón!- se corrigió- ¡Tenéis que darles una paliza Oniichan!
Misaki sonrió, contento del entusiasmo de su hermana- ¡Claro que sí!
ooOoo
Dos días antes del partido contra Vietnam, la selección ya estaba concentrada en dicho país. Como la J-league no se jugaba esa semana, debido a los partidos de selecciones (no solo japonesa si no de otras nacionalidades también), el equipo técnico de la sub-22 decidió viajar antes a Vietnam. Así los jugadores tendrían un par de días para aclimatarse al calor y la humedad del país.
Los jugadores de la selección llegaron al hotel, ya de noche, entre una nube de periodistas (principalmente japoneses, pero también locales y de otras nacionalidades), y fuertes medidas de seguridad.
Un miembro del equipo técnico manifestó que no tenían declaraciones que hacer, tan solo que estaban muy concentrados en la victoria.
Los jugadores, cansados del viaje, se retiraron a descansar a sus respectivas habitaciones.
ooOoo
Cada uno de los jugadores se retiró a su habitación. Estaban muy cansados, y además no tenían mucho de lo que hablar. Hay ocasiones en las que las palabras sobran, y el silencio es el mejor aliado. No necesitaban decirse que ganarían, porque lo sabían. No necesitaban animarse, porque estaban al cien por cien concentrados.
En aquellos días, parte de la prensa se había despachado a gusto contra algún que otro jugador (Como Igawa) o habían pasado de "A Misaki le falta un punto, le falta actitud para llevar a este equipo" a "Impresionante el número 11, recital de un verdadero artista del campo". Misaki, siguiendo el consejo de Matsuyama, leía lo menos que podía respecto a él.
Pero era el entrenador el más perjudicado en cuanto a columnas de opinión deportiva se refiere.
Muchos, aun creían que llamaría a las estrellas de Europa, para la clasificación. No para Vietnam, que sin menospreciarla, estaban todos de acuerdo en que ganarían sin la necesidad de Tsubasa y los otros, pero estaban seguros de que al final Kira se retractaría y los llamaría para Australia.
Eso si es que aún había posibilidades de clasificar. El Tokyo sport publicó esa tarde una previa de la Arabia-Australia. No ocultando, su obvia preferencia por la victoria o al menos el empate Árabe.
Al di siguiente por la mañana, tras un buen desayuno, los jugadores se dirigieron a la sala de reuniones. Algo más dicharacheros que la noche anterior, comentaban cosas varias cuando Kira entró a la sala.
- Muy bien- dijo el entrenador entrando a la sala- En el próximo partido contra Vietnam, no solo será importante la victoria, si no el número de goles que metamos. Confiemos en un empate o una victoria de rabia sobre Australia, pero centrémonos solo en nuestro partido.
El entrenador estaba muy seguro de que iban a ganar e ir a Madrid, así como de las decisiones que había ido tomando a lo largo de toda esa competición. No serian, tal vez, las mejores. Pero eran las suyas. Enteramente suyas. Aunque no podía negar que estaba un poco nervioso, o más bien excitado. Sabía que podían lograrlo. Debía animar a sus jugadores. Debían creer en la victoria del campeonato.
- Las posibilidades de clasificar aún están ahí. No quiero una sola voz pesimista, ni una sola cara agachada. ¡Vamos a ganar los dos partidos, y vamos a ir Madrid! Y ahora ¡basta de charla! ¡A entrenar todo el mundo!
Los jugadores le respondieron con un sonoro, "SI", y obedeciendo salieron al campo, y comenzaron a entrenar, según las indicaciones de Kira.
ooOoo
¡Bienvenidos a un nuevo partido de esta fase clasificación a las olimpiadas! ¡Bienvenidos al estadio nacional de Vietnam! ¡En apenas media hora esto dará comienzo!
Los locutores Yuri y Satoshi, junto al resto de colaboradores, eran como siempre, de los locutores más entusiastas de los partidos.
- ¡Yyy empieza el partido! Dribla Matsuyama…presiona Vietnam… bien. Buena apertura para Sorimachi…¡este no se lo piensa! ¡Dispara y…gol gol gooooool! ¡Madre mía señores, apenas 1 minuto de la primera parte y ya hemos marcado! ¡Minuto 1! ¡No! En el segundo 45, Vietnam 0- Japón 1!
Ante el temprano gol, los aficionados locales se mostraron decepcionados. Los jugadores de Vietnam tampoco es que fueran muy motivados a ese partido. Después de todo ya estaban fuera de las olimpiadas hicieran lo que hicieran. Pero es que eso podía acabar convirtiéndose en una sangría.
El caso de los japoneses era el opuesto, veían un claro en la clasificación. Todo dependía de Arabia desde luego, pero ellos debían de hacer su parte. Y no menospreciar al enemigo. Y eso hicieron. Bajo las ordenes de Kira, Japón fue un escudaron de ataque sin misericordia, en esa primera mitad.
Sorimachi, que no solía ser titular, se lució ese día marcando dos golazos en la primera parte.
ooOoo
- ¡Yuko! ¿Qué nos cuentas desde Arabia?
Los locutores, también pendientes de un partido tan importante como el que estaban narrando, comunicaron con su enviada especial al país Árabe.
Una voz fervorosa de mujer se oyó a través de las ondas.
- ¡Hola Yuri-san! ¡Buenas noches a todos nuestros oyentes! Aquí seguimos con el 0-1 a favor de Australia. Autentico golazo de falta directa de Divaga. Pero no perdamos la fe… Arabia está atacando mucho en esta segunda mitad.
- ¡Gracias Yuko! ¡Cualquier cosa nos dices!, Volvamos a nuestro partido… ¡Ha comenzado ya la segunda parte, minuto 4 de esta segunda mitad y sigue el marcador 0-2! Auténtico dominio Japonés, pero queremos… ¡necesitamos más goles!... Vietnam ni la huele… Esto parece que estemos casi en un entrenamiento.
- ¡Huyy buen corte de Matsuyama!- se oyó la voz del locutor, interrumpiendo por necesidad, a su compañero- ¡perdona que te interrumpa! ¡Pero Matsuyama se la lleva!… pase a Misaki… ¡huyy que caño le acaba de meter a los defensas!, la pasa y… ¡Nitta la tiene! ¡Qué bien se están entendiendo estos dos en este campeonato! Nitta… ¡el halcón no se lo piensa, dispara! Y… ¡El tercero! ¡Por fin señores! ¡Por fin el tercero! ¡Gol del Halcón! Goool de Shun Nitta para el tercero.
Abajo los jugadores celebraron el gol abrazando al autor del mismo, quien levantó un brazo en señal de victoria. Algunos no pudieron evitar volverse hacia el banquillo, donde sus compañeros y el cuerpo técnico estaban también pendientes de la radio. En el estadio Saudí, el resultado seguía 0-1.
- ¡Vamos, arriba el ánimo!- ordenó Matsuyama- ¡Nosotros no podemos hacer nada al respecto de ese partido! ¡Centrémonos en este!
Sus compañeros apoyaron esa forma de pensar.
En el minuto 15 de la segunda parte, Kira hizo tres cambios, más bien para dar descanso a jugadores como Nitta, que por cambio táctico.
-¡Nueva jugada por banda derecha!... esta vez uno de los gemelos se interna en solitario… juego de pases con su hermano. ¡Acaban de salir, por lo que están descansados!... ¡Pase en largo a Sorimachi! ¡No! ¡Al parecer era el señuelo! ¡Dispara Sano! Y ¡gol! ¡El cuarto!
Justo en ese momento, pidió paso la corresponsal en Arabia.
- ¡Owairan! ¡Owairan acaba de marcar!- a la periodista se la notaba entusiasmada, lo transmitía a través de las ondas.
- ¡¿Arabia ha macado?!
- ¿Owairan ha marcado?
La zona de los locutores y de los pocos aficionados japoneses que habían viajado a Vietnam, o vivian allí, se convirtió en un hervidero "¿Ha empatado Arabia?" "¿De verdad?" "Espera que lo miro, que no quiero hacerme ilusiones"
- ¡Haznos felices Yuko! ¡Confírmanos esa noticia!
- ¡Confirmado! ¡Gol de Owairan en el 30 de la segunda mitad!
- ¡Gracias Owairan!- dijo uno de los locutores, haciendo como que agradecía al cielo, con los brazos en alto - ¡Pero aún quedan 15 minutos!
Aquellos quince minutos fueron de los más raros de las carreras futbolísticas de los jugadores. Notaban el entusiasmo en el banquillo, pero realmente querían la certeza al cien por cien del empate, o la victoria de Arabia. Tan solo eso podía despertar ese fervor en aquellos momentos en el banquillo. La selección de Vietnam, que no había creado ocasiones de peligro en todo el partido, tampoco aprovechó que la cabeza de sus rivales estaba ya más cercana a lo ocurrido a miles de km, que lo acontecido allí. En definitiva, esos quince minutos, bien podía haberse ahorrado al mundo del fútbol.
En cuanto el árbitro pitó el final del partido, una extraña calma tensa se apoderó de los jugadores de Japón.
Apenas un minuto que se hizo eterno, hasta que el partido de Arabia terminó también, y Tamotsu, entró corriendo al campo gritando las palabras mágicas que todos querían oír:
- ¡1 a 1! ¡Arabia y Australia han empatado! ¡Es un empate! ¡1 a 1!
Esa fue una de aquellas ocasiones en las que se celebró más la victoria del otro que la propia.
- ¡Gracias Owairan!- Misaki no hizo un gesto para ver su agradecimiento al capitán Árabe. No quería dar de que hablar, pero sabía que su rival y amigo, le entendía.
El abrazo de Nitta por detrás no le sorprendió, así como la celebración de todo Japón.
Ahora sí que era todo entre Australia y ellos.
- ¡Prepárate Australia! ¡Que allá vamos!- gritó Igawa en pleno apogeo, y con rabia elevó un puño al cielo.
ooOoo
Al día siguiente los periódicos deportivos apenas dedicaron un artículo a la victoria contra Vietnam. Todos, en cambio, se dedicaron a escribir análisis, predicciones y sistemas de juego para el futuro Japón- Australia, que habría de jugarse el 3 de junio.
Además, en las versiones digitales, empezaron las encuestas tipo "¿Debe llamar a los de extranjero"? "¿Cuál sería tu alineación de inicio?"
En la llamada por algunos periodistas "generación de oro" o incluso "Era Tsubasa" de unos años para acá, todo el mundo era aficionado al futbol en el país. Aunque a diferencia de muchos otros países, no todos parecían llevar un entrenador en su interior… no obstante, muchas conversaciones en los bares giraban en torno al partido contra Australia, y cada uno tenía su propia idea de cómo debían de jugar para ganar, y por supuesto cada uno ( sin decirlo eso sí) pensaba que su idea era la mejor. A la tercera copa, a algunos se les olvidaba la debida modestia y que de fútbol poco sabían, y criticaban a Kira.
Los trabajadores, con sus corbatas y maletines (eran de un banco cercano, reconocible por el logo de sus carpetas) no imaginaban, ni de lejos, que dos mesas más allá estaban los jugadores de los que hablaban.
Misugi había sugerido ir a ese bar, que era el mismo al que iban los trabajadores de la empresa de su padre, y los propios directivos. Era un lugar acogedor, y sobre todo discreto. Había invitado a todo el que quisiera ir, pero muchos jugadores ya tenían entrenamiento con sus clubs al día siguiente, o querían volver a sus ciudades a ver a sus familias o parejas. Por lo que solo fueron unos pocos los que se quedaron a cenar.
Tras traer la cena, y comenzar a cena, Relajándose durante un rato, los amigos de Matsuyama comenzaron a tomarle el pelo respecto a la boda. El jugador encajó muy bien las bromas, y más cuando se rieron de él, dado que todavía no tenía ni idea del sitio ni de la fecha.
- ¿Pero te estás ocupando de algo?- preguntó Misaki aguantándose la risa.
- Sí claro- Respondió Matsuyama, pero luego se quedó un rato pensativo, hizo un gesto mordiéndose el labio- Bueno… en realidad se están ocupando de todo Yoshiko, mi madre y la señora Fujisawa.
Los demás se rieron.
- No sé qué va a pensar tu futura esposa de que pongas ese interés en la boda- se rió, sirviéndose más comida, Ishizaki.
Todos, volvieron a reír de buen humor.
Charlaron un rato más de la boda, y de varias cosas, hasta que a oídos de Igawa, que era uno de los que si se había quedado (dado que estaba libre, sin club) llegó su propio nombre. Sin poder evitarlo el lateral aguzó el oído.
- No es buena ir lo que dicen de uno- le aconsejó Misaki.
Igawa hizo un gesto con la mano, fue a decir algo, pero calló.
- Es cierto- corroboró Wakabayashi- Cuanto menos oigas lo que dice la gente o los periodistas a uno mejor… los hay que inventan cada cosa.
- Pero si no dicen apenas nada malo de vosotros. Sois… no sé… los putos amos.
- ¡Gracias!- rieron los aludidos.
- Algo a veces sí que dicen- le contradijo de nuevo Taro- Me acuerdo del titular de esta semana pasada, como era… ¿Demasiado difícil o Demasiado trabajo para Misaki? O algo así... Pero el entrenador tiene razón. No debemos ponernos a leer o escuchar lo que dicen de nosotros. Estamos aquí para defender a la selección con nuestro juego, no para defendernos de posibles ofensas personales… Y no lo digo por ti.
Igawa no respondió nada. No podía evitar ponerse nervioso al oír su nombre, pero solo escuchar un ruido ininteligible, y no entender nada.
Matsuyama, entendiendo que la situación podría complicarse, decidió actuar de capitán fuera del campo.
- Misaki tiene razón- dijo con tranquilidad, pero bastante serio como para que Igawa notara que no bromeaba- Nuestro único objetivo ahora es ganar a Australia por al menos 3 goles de diferencia. Es algo difícil, pero que lograremos. Y andar pensando en lo que dicen los demás de nosotros no nos ayudará a nuestro objetivo.
Kira-sempai lo dice. Nuestro único trabajo es darlo todo por la selección. Lo demás es solo humo.
Notas:
Pues hasta aquí… no me entusiasma demasiado este capítulo… Siendo más bien de transición, pero había que escribirlo. Los tiempos son los que son. Y tal vez Igawa no siga demasiado los consejos…
Los periodistas a veces son muy picajosos (¡ojo! ¡Algunos! Además esta es una historia de ficción por supuesto)
Pues nada más. Un saludo, gracias por leer.
Bye!
