23. Tregua Real
Suga sonrió completamente orgulloso de que el equipo lograra derrotar a Shiratorizawa, sabía que habían perdido el partido pero eso era un indicador de que podían vencerlos en un partido real, aunque la próxima vez sería incluso más difícil, ya que ambos equipos usaban estos partidos para medir al otro, para proyectar las posibles mejoras y lamentablemente Oikawa era el mejor en eso, además de que conocía a la mayoría de los jugadores, pero tendría problemas con las nuevas adquisiciones, pues Kuroo y Bokuto eran totalmente desconocidos para él, y Oikawa no conocía a Akaashi y a Kenma, no como jugadores al menos.
—Vamos a felicitarlos —Le dijo Daichi, sacándolo de sus pensamientos.
—Por supuesto —Respondió con una enorme sonrisa.
Suga sabía que era ridículo estar tan feliz, ni siquiera formaba parte del equipo, ni tampoco habían ganado realmente, pero no podía evitarlo.
Cuando se dio cuenta, ya estaban recogiendo el gimnasio, y se encontró frente a Oikawa de nuevo. Ambos estaban viéndose de arriba abajo, fingiendo una indiferencia que no sentían, pues lo que ambos querían realmente era abrazarse y no dejarse ir, pero Sugawara sabía que sería rechazado.
—Esto no significa nada, es solo un partido de práctica —Oikawa fue el primero en romper el silencio.
—Sabes, al igual que yo, que esto significa que podemos vencerlos cuando en realidad cuente.
Los ojos de Oikawa brillaron molestos, pero antes de que pudiera responder Suga lo detuvo.
—¿Cómo es estar con tu enemigo jurado?
Cualquiera pensaría que la pregunta era malintencionada, echarle sal a la herida, pero Oikawa pudo ver la preocupación detrás de los ojos del peligris y respondió con sinceridad.
—Siento que perd…—Oikawa suspiró—, lo odi…—El gran rey desvió la mirada y se detuvo de nuevo—, al menos tengo a Iwa-chan, Matsun y Maki…—Agregó en un susurró, entonces le dio una mirada a Suga y al resto de Karasuno, una que el peligris supo estaba llena de tristeza y ganas de poder regresar—, estaré bien.
Los ojos de Sugawara se llenaron de lágrimas y tuvo que parpadear varias veces para evitar derramarlas, Oikawa no querría eso.
—¿Por qué te fuiste?
Esa era la única respuesta que Suga realmente necesitaba y la única que no podía responder por sí mismo, sabía el por qué Iwaizumi, Matsukawa y Hanamaki lo habían hecho, pero Oikawa seguía siendo un misterio para él.
—Suga…
—¡No! Si alguna vez fuimos amigos, y sé que lo fuimos, necesito una respuesta Tooru.
El uso de su nombre, hizo que el gran rey se estremeciera, sabía que el peligris iba en serio. Oikawa abrió su boca, una, dos, tres veces, solo para volverla a cerrar, sus ojos se abrieron a más no poder, asustado, de qué, Suga no estaba seguro, pero a Sugawara le dio mala espina, la razón de la partida de Oikawa, era mucho más seria de lo que pensaba.
—¿Qué te asusta tanto Tooru? —Cuestionó Suga, dando un paso más cerca del gran rey, realmente preocupado, viendo como su amigo quería decirle, podía ver la desesperación de Oikawa, pero de repente el rostro del castaño se volvió inexpresivo, la sonrisa falsa volvió.
—Solo me preocupa llegar a la cima Suga-chan, nada más… ¡Es tiempo de irnos, despídanse chicos!
Y como si nada, Oikawa le dio la espalda, con su espalda completamente recta, caminando como el rey que era. Y probablemente soportando una carga tan pesada como la de un rey verdadero.
Sugawara se dio la vuelta, con lágrimas apenas contenidas por la impotencia de no poder ayudar a su amigo, la frustración de que Oikawa fuera tan orgulloso, pero sobretodo la preocupación y el miedo por el rey "traidor" lo estaba consumiendo.
Cuando Iwaizumi pasó a su lado, Suga lo detuvo y le susurró a su oído.
—Cuida de él.
—Soy un caballero —Respondió sonriendo tristemente y luego giró sus ojos—, ese es mi trabajo, Suga.
—Si necesitan algo alguna vez…
—Lo sé, tú serás el primero al que llamaré.
Era una mentira, y ambos lo sabían.
— Iwaizumi…hablo en serio—Frustrado Suga le recriminó.
—Sugawara…—El caballero lo observó, su rostro era serio, sin expresiones, justo como Oikawa, pero luego le sonrió, lleno de nostalgia—, estaremos bien. Todos nosotros. Lo prometo.
—¡Iwa-chan!
Con un rápido abrazo al peligris, Iwaizumi se unió a su rey y a los bufones. El peligris se sintió desesperado y entonces sintió como unos brazos lo rodearon desde atrás y enseguida se apoyó en su pareja.
—Esa ya no es nuestra historia Suga.
—Lo sé Dai, pero siento que deberíamos hacer algo para ayudarlos…
—No hay nada que podemos hacer si ellos no quieren.
—Pero…
—Estaremos ahí para ellos, cuando llegue el momento.
Sugawara asintió resignado, apretando sus brazos sobre los de Daichi.
No había nada que pudiera hacer… por ahora.
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Para Tsukishima fue difícil dejar ir a Yamaguchi, cierto que se verían ese mismo fin de semana, pero estaba realmente orgulloso de su castaño.
—Nos veremos pronto ¿no?
—Por supuesto.
—Fue genial verte jugar Tsuki.
—Fue aterrador recibir tu saque Tadashi.
—Me dejaste anotar puntos, tú sabes cómo recibir esos.
—Mi equipo necesitaba practicar como recibirlos —Tsukishima se encogió de hombros, despreocupado.
Ganándose una sonrisa enorme del castaño. Ambos estaban muy cerca el uno del otro, podía contar las pecas en el rostro del castaño, resaltaban debido al sonrojo de Yamaguchi, Tsukishima no pudo evitar robarle un beso.
—Hablando de fraternizar con el enemigo...
Ambos se paralizaron y giraron sus rostros hacia el pelirrojo de Shiratorizawa, quien los veía con una enorme, y aterradora, sonrisa.
—Así que realmente se conocen.
—Tendou-senpai, el es Tsukishima Kei mi… Tsuki es mi…—Tadashi comenzó a ruborizarse y a ponerse nervioso.
—Novio, soy el novio de Tadashi —Completó el rubio, divertido de ver a su novio tan nervioso pero no queriendo que sufriera mas, menos frente a un compañero de equipo.
—¿Novio? ¡¿oh ho, ho?! —Tendou se burló ante la forma posesiva de Tsukishima de abrazar al castaño —. Y yo siempre pensé que eras un chico inocente que debía protegerse Yamayama.
—¡Tendou-san! —Se quejó Yamaguchi cuando el pelirrojo rió.
Tsukishima rodó sus ojos pero abrazó un poco más al castaño. El pelirrojo abrió su boca para decir algo más pero fue interrumpido por el grito de Oikawa.
—Bueno Yamayama, ya escuchaste al rey —Tendou rodó sus ojos—, hora de irnos.
Tsuki levantó una ceja ante el comentario pero fue distraído de inmediato cuando los brazos de Tadashi lo apretaron un poco más.
—Te escribiré cuando llegue.
—Por supuesto, yo te llama…
Pero entonces Tadashi fue arrancado de sus brazos, Tendou estaba jalando a Yamaguchi por la parte de atrás de su camiseta y lo arrastraba lejos.
—Sí, sí, hablaran luego, despídete ya Yamayama, que Wakatoshi nos llama también.
El castaño no tuvo más opción que despedirse con su mano, mientras el pelirrojo lo arrastraba lejos, Tsukishima se cruzó de brazos, nada contento con esa despedida tan abrupta, se despidió de Yamaguchi, y regresó con su equipo.
Si no le había agradado el pelirrojo, ahora la cuestión era personal.
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Tal como lo había prometido, Kenma le dio a Kuroo su beso de felicitaciones, el cual se extendió mucho más de lo que pretendían, tanto que fueron capturados en una posición comprometida… con Kuroo sin camisa, sentado en un banco, sus brazos alrededor de Kenma, y el rey de pie entre sus piernas, los dedos del peliteñido enterrados en el cabello del otro y empujando su cabeza hacia atrás, Kenma tomando el control del beso y el bufón dejándose guiar encantado.
—¡BROOOOOO! —Bokuto abrió la puerta del locker de forma que golpeó ruidosamente con la pared contraria, Kenma saltó hacia atrás de inmediato, asustado y arrancándole algunos mechones de cabello al gato bufón —, ya sé porque se tardaban tanto —Agregó soltando una carcajada burlona, completamente encantado de haberlos atrapado en dicha situación.
—¡Kotaro! —Se quejó Kuroo con dolor y frustración. —¡Maldición! ¿Estás bien Kenma?
Kuroo se acercó al rey, quien estaba en el suelo, cubriendo su rostro, avergonzado de ser atrapado en esa posición. Kenma asintió, pero no dejó de cubrirse, ni siquiera cuando Kuroo lo ayudó a levantarse, el rey se colocó detrás del más alto.
—Lo siento Kenma —El búho bufón sonrió un poco culpable de haber asustado al más bajo—, no tienes nada de qué avergonzarte.
—Mpfm —Fue lo único que salió del peliteñido, quien solo quería que la tierra se lo tragara.
—Los grandes reyes quieren que vayamos todos a comer un helado, para celebrar nuestra victoria —Akaashi habló tranquilamente, aunque Kenma sabía que su mejor amigo tenía una sonrisa divertida en el rostro.
—¿Están invitando ellos? —Preguntó Kuroo, feliz del cambio de tema, esperando que Kenma se relajara.
—¡Sí! Pero solo si nos vamos ¡YA!, por eso vinimos a buscarlos —Exclamó el búho bufón, recuperando nuevamente su emoción al recordar la promesa del helado gratis.
—Vamos entonces —Respondió el gato bufón, encaminándose detrás de su primo.
Justo antes de que llegara a la puerta del vestidor, Kuroo sintió como Kenma sujetaba su mano y el más alto se giró, observando como el otro le ofrecía su camiseta y chaqueta sin mirarlo a la cara, Kuroo se observó a sí mismo, cierto, seguía medio desnudo, no podía salir así.
—Gracias kitten —Rápidamente comenzó a colocarse la ropa.
—Nadie más puede verte así, solo yo —Dijo el rey, haciendo un pequeño gesto de molestia con su boca, que hizo que el otro se quedara a mitad de colocarse su chaqueta, luego Kenma agregó pensativo para sí mismo—… y tal vez Akaashi o Bo.
—¡K-kenma! —Dijo sorprendido el gato bufón, ante aquella muestra de posesividad, expresada tan fácilmente.
—¿Qué? —Kenma se cruzó de brazos, desafiándolo con la mirada a que dijera lo contrario y Kuroo tuvo que tragar pesado, sintiendo como enrojecía completamente, y recordando porque Kenma era llamado rey. Sin duda estaba actuando como uno en esos momentos.
—Nada —el gato bufón sacudió su cabeza para despejarse, terminó de colocarse la chaqueta y le ofreció su mano a su rey—, vamos.
Sintiendo como su sonrisa creció cuando Kenma tomó su mano, ambos caminaron hacia el resto del equipo; ahora pertenecía a un rey, y lo adoraba completamente.
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Salir a comer con el equipo era lo más divertido que había para Bokuto, que fueran los grandes reyes los que pagaran solo lo hacía incluso mejor; estar con Akaashi, Kuroo y Kenma en la misma mesa, lo hacía uno de los mejores días de su vida.
El equipo estaba reunido en la heladería, tuvieron que repartirse entre varias mesas, pues nadie quería que se repitiera lo de la tienda de ramen, el recuerdo de los gritos de Asahi aun le hacían temblar.
Por suerte estaba muy ocupado en una discusión súper importante y su mente estaba muy lejos de aquella tienda de ramen.
—¡No puedo creer que de todos los sabores que hay, te conformes con uno de vainilla con chispas de colores! —Exclamó el búho bufón hacia su novio.
—A mí me gusta —Akashi se encogió de hombros y le dio una buena lamida a su helado, distrayendo al peligris momentáneamente.
Bokuto sacudió su cabeza para aclararla.
—Pero, tienes para escoger fresas con crema, brownie, arequipe, explosión de chocolate e incluso ¡Oreo! Por Kami, tienen helado de oreo, a ti te gustan ¿Cómo es que puedes escoger la vainilla aburrida?
—Que no te guste la vainilla no quiere decir que sea aburrida, además le puse chispas de colores, ¿ves? parece un carnaval, eso es divertido.
Bokuto miró al rey con incredulidad, el tono serio con el que Akaashi dijo lo anterior, solo hizo que Kuroo soltara una carcajada, era obvio que el rey estaba jugando con Bokuto.
—¡Hasta Kenma escogió un helado mejor!
Señaló el bufón al pequeño rey que disfrutaba de un helado de pie manzana con cubierta de galleta.
—Es solo helado Bo...
Fue como si hubiera golpeado al más alto en el estómago.
—¿Sólo helado? ¡¿Sólo helado?! ¡¿Cómo puedes decir eso?! Kuroo, ayúdame aquí —Se giró hacia su primo, quien estaba mirándolos divertidos.
—A ver Akaashi, estamos hablando de... — Comenzó el gato bufón pero Akaashi lo interrumpió.
—Kuroo también está comiendo helado de vainilla, ¿Por qué te metes solo conmigo?
—Uno, esto no es vainilla, se llama Stracciatella, mira—el pelinegro le acercó el helado—, tiene pequeños trozos del mejor chocolate que existe.
Bokuto asintió en aprobación.
—Y dos... Sabes que nada es "sólo" cuando se trata de comida para Bo, ¿Por qué sigues peleando?
—Porque es divertido verlo alterarse por algo tan sencillo.
Bokuto jadeó y lo miró indignado. Akaashi siguió comiendo su simple helado de vainilla con una pequeña sonrisa divertida.
—Y es lo único en lo que realmente me discute.
Todos rieron mientras Bokuto de encogía y trataba de ocultarse apenado, pues era totalmente cierto, no tuvo mucho éxito.
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Kenma sabía que ir a comer con todo el equipo sería un desastre, sin importar que estuvieran los grandes reyes con ellos, pues el equipo estaba demasiado emocionado por haber ganado ese último set; al cansarse de que se metieran con él, Bokuto buscó distraerse con Hinata y Nishinoya, quienes por estar en diferentes mesas comenzaron a hablar a gritos, lo que hizo que Daichi les gritara para calmarlos, lo que solo hizo que Asahi también gritara para que le hicieran caso al gran rey, lo que solo hizo que los bufones gritaran más alto para escucharse y pues, al final el último en gritar fue el dueño de la tienda, diciéndoles a todos que se fueran del lugar.
Terminaron en un parque cercano, los bufones reían divertidos, mientras los reyes y los caballeros, si Yaku y Tsukishima también habían sido arrastrados a unírseles, los observaban seriamente, pero a varios se les podía ver una sonrisa divertida, era difícil mantenerse serios cuando todos los bufones reían de esa manera.
Kenma terminó, por supuesto, a un lado de Akashi observando a los bufones haciendo tonterías; Tsukishima y Yaku estaban con ellos, mientras que Asahi, Suga y Daichi estaban un poco más alejados, conversando sobre algo bajo un árbol, aunque el rey de la cancha siempre desviaba su mirada hacia su bufón preferido, temiendo por el bienestar del mismo, pues Nishinoya acababa de montarse en los hombros de Kuroo mientras que Hinata estaba en los de Bokuto, Kageyama y el resto los veían fijamente mientras terminaban sus helados.
—1000 yens a que Hinata termina en el suelo antes de que terminen la carrera —Dijo el caballero rubio.
—Yo apuesto a que primero se cae Nishinoya —Aceptó el más bajo.
—Bo no lo dejará caer — Aseguró Akaashi, aunque se veía que estaba algo nervioso.
Kenma observaba con el ceño fruncido, se había encariñado con el pelinaranja, y aunque sabía que Bokuto sentía lo mismo que él por el pequeño bufón, ambos siempre discutían para ver quién podía adoptar a Hinata, hasta que Kuroo los regañaba y les recordaba que:
1. Hinata no era realmente un niño pequeño y que ninguno podía legalmente adoptarlo.
2. Que ni siquiera con todo el dinero que ambos poseían, podrían sobornar a un empleado público para dejar que chicos que aun no llegan a la universidad adopten; y
3. Que los padres reales de Hinata jamás dejarían que les quitaran a su único hijo varón. Aun así, sabiendo que Bokuto jamás dejaría caer a Hinata, los accidentes pasaban.
Sin embargo, seis adolescentes de otra escuela desviaron su atención de los bufones, ya que caminaron entre ello quitándoles la vista momentáneamente, dos chicas tomadas de las manos, dos chicos abrazándose tiernamente y un chico y una chica que no dejaban de reírse divertidos, no pudo evitar escucharlos hablar.
—¡Tenemos que ir al festival!
—¡Pero tenemos practica de natación mañana temprano!
—Pero, pero, ¡habrá fuegos artificiales, y juegos!
—Haruka senpai se enojara si faltamos.
—Haruka senpai estará feliz por tener la piscina para él solo —Repuso rápidamente una de las chicas.
Todos rieron.
—Bueno, nos tendremos que regresar apenas terminen los fuegos artificiales, ¿De acuerdo?
—¡SI!
Cuando los chicos pasaron, Kenma solo pudo observar como Bokuto corría en su dirección, Hinata ya no estaba sobre él, un rápido vistazo hacia los demás, le mostró al rey de los videojuegos que Bokuto había arrojado a Hinata sobre Kageyama antes de correr hacia ellos, Hinata giraba su cabeza de un lado, no entendiendo como es que terminó ahí, mientras Kageyama se lamentaba haber tirado su helado al verse forzado a agarrar al pelinaranja. Kuroo lo seguía, dejando a Nishinoya de una manera mas segura en el piso.
—¿Qué demonios pasa contigo Bo? —Se quejó el gato bufon.
—¡Debemos ir a la feria!
—¿A la que?
—¿Qué?
—¡Hay una feria hoy! —Bokuto les explicó— ¡Vamos! ¡Los cuatro! ¡Juntos!
Los otros tres intercambiaron una mirada entre ellos, sorprendidos por el cambio repentino en Bokuto, pero observando la manera en que sus ojos brillaban emocionados, y la forma en la que parecía vibrar, hizo imposible que los pelinegros le pudieran decir que no.
—Mañana no tenemos escuela —Aceptó Kuroo.
—Sí, ¡bro! —Los primos chocaron las manos — ¿Akaashi?
—Nunca he ido a una feria —Agregó el rey pelinegro, encogiéndose de hombros cuando los bufones lo vieron sorprendidos.
—Más razón para ir —Bokuto lo tomó como una respuesta positiva, se giró entonces hacia Kenma.
—¿Tengo qué? —Preguntó seriamente el rey de los videojuegos.
Bokuto asintió sacando su labio inferior, listo para rogarle a Kenma si era necesario.
—¡Debemos ir todos! —Sentenció el de cabello bicolor, muy seriamente.
Kenma observó al búho, vio esos ojos dorados llenos de emoción contenida y soltó un suspiro resignado.
—Nunca he ido a una feria tampoco…—Aceptó encogiéndose de hombros.
—¡HEY HEY HEY! ¡Iremos a la feria!
