EL HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ

"Brindo por la felicidad que la vida nos depara, brindo por la alegría que mi cuerpo reclama, brindo por tu mirada que añoraba mi presencia, brindo por la melodía que tocan nuestros cuerpos. Salud por ti, por mí, por nosotros, por nuestros hijos".

SALUD

CAPÍTULO XXIII

-¡Gracias amor! – Dijo Candy besando de pronto la mejilla de Anthony. – ¡Te amo tanto! – Le dijo antes de acercarse a Albert para saludarlo. – Bienvenido Albert. – Dijo abrazando con cariño a su "padre" mientras Albert correspondía a su abrazo. – George. – Le dijo con el mismo cariño a aquel hombre que la había cuidado también a lo largo de su vida.

-Hola pequeña, me da gusto volver a verte. – Respondió Albert a su pupila. George le besaba la mano en señal de respeto. Anthony se sentía un poco incómodo con la relación de su prometida con su tío, recordaba que aquel hombre frente a él era su príncipe de la colina, sin embargo ese sentimiento se esfumó en cuanto él volvió a verlo a los ojos y avanzó hacia él.

-Gracias por invitarnos Tonny. – Le dio mirándolo fijamente a los ojos, con su mirada llena de amor hacia su sobrino, tenía ganas de abrazarlo y decirle que lo había extrañado mucho y que se sentía inmensamente feliz de que estuviera de nuevo a su lado, sin embargo tuvo que aguantarse un poco por la presencia de los demás invitados. Extendió su mano para saludar a su anfitrión y Anthony sintió las ansias de su tío de abrazarlo, sintiendo él la misma necesidad, sin pensarlo mucho abrazó a aquel hombre que en su infancia había sido muy importante para él. Albert se sorprendió, sin embargo recibió aquel abrazo gustoso y tratando de controlar ambos las lágrimas. Los Cornwell estaban igual que ellos aguantando las ganas de llorar.

-No tiene que agradecer, señor Andrew. – Respondió con respeto, como si realmente se tratara de una persona ajena a él, sin embargo sus palabras demostraban lo contrario. – Es usted bienvenido a esta que es también su casa. – Le dijo amable con una sonrisa, la cual fue de inmediato correspondida.

-Una hermosa casa. – Le dijo al observar detenidamente el lugar.

-Por favor pasen. – Dijo Candy actuando ahora como la anfitriona del lugar.

Todos se dispusieron a entrar al comedor y Anthony le decía a Candy que ella dispusiera los lugares, eligiendo Candy sentarse al lado derecho de su amado, posicionó a Albert del lado izquierdo de él y a los demás uno a otro frente a su pareja, quedaban dos asientos libres, sin embargo eso no importaba para nadie, los niños se habían sentado en la mesa tranquilos y contentos porque iban a cenar tarde, morían de hambre.

Comenzaron a degustar la comida y Candy empezó a hacer a un lado las zanahorias, en ese momento no le apetecía comerlas, Anthony hacía lo mismo y Albert observaba curioso esta acción en ambos, él sabía perfectamente que a Candy le encantaban todas las verduras y que a su sobrino era la una de las que menos le gustaba, sin embargo pasó por alto aquella acción y continuó cenando sin problema.

-Todo estuvo delicioso. – Decía Albert a sus anfitriones.

-Todo ha sido preparado por estas hermosas damas. – Contestaba Anthony al tomar de la mano a Candy y señalar a las novias de los chicos y la señorita Ponny.

-Las felicito, les ha quedado delicioso. –Dijo nuevamente. – Veo que has mejorado mucho en tus habilidades culinarias Candy. – Le dijo Albert provocando que Candy se pusiera de todos colores apenada al recordar todo el desastre que hacía cuando vivían en el departamento.

Los demás invitados comenzaron a elogiar de la misma forma la cena que se les había ofrecido y entre pláticas y charla escuchaban lo que decía el patriarca de los Andrew al dirigirse a los futuros novios.

Anthony se levantó de la mesa tomando de la mano a Candy para comenzar el discurso de pedirle a Albert formalmente la mano de Candy.

-Señor Andrew. – Decía con respeto. – Quiero agradecer que se haya tomado el tiempo de venir a celebrar con nosotros nuestro compromiso, aprovechando su presencia para solicitar formalmente una vez más la mano de su protegida Candis White Andrew. – Decía Anthony seguro de sus palabras, esperando atento la respuesta de su tío. – La cual tengo intenciones de llevar al altar dentro de dos meses. – Dijo anunciando de una vez sus planes. Albert se sorprendió con lo ansioso que estaba su sobrino de casarse con Candy, ninguno sabía por qué la prisa, sin embargo pensaban que era por el tiempo que llevaban separados.

-¿Dos meses? – Preguntó Albert sorprendido, él tenía que arreglar primero la situación de su sobrino para que pudiera unirse en matrimonio con su verdadero nombre. - ¿No les parece que es demasiado rápido? – Preguntó confuso.

-Ya es demasiado tiempo el que hemos estado separados. – Contestó Anthony a su tío mirándolo a los ojos, nadie más entendió esa mirada, solo ellos dos.

-¿Estás de acuerdo Candy? – Preguntó a la rubia quien lo veía con una sonrisa en los labios feliz y enamorada de su príncipe de las rosas.

-Estoy de acuerdo Albert. – Dijo Candy feliz.

-Bien, si ambos están de acuerdo, yo no tengo porque oponerme. Tienen mi autorización para contraer matrimonio dentro de dos meses. – Le dijo con una sonrisa sincera a ambos chicos.

Stear se levantó de la mesa feliz levantando su copa, uniéndola a la de sus primos y brindando por los dos chicos.

-¡Por Candy y Tonny! –Dijo feliz. - ¡Salud!

-¡Salud! – Dijeron los presentes quienes se habían limitado a ver y escuchar como hablaban aquel par de rubios que los ojos de los que no sabían que sucedía eran tremendamente parecidos.

La señorita Ponny y la hermana María fueron las primeras en retirarse ya que los niños comenzaban a dormirse y sería muy difícil trasladarlos a todos, sin embargo el señor March se ofreció a llevarlos en la carreta que Anthony le había regalado, aceptando las dos mujeres porque no podrían solas con tanto chiquillo.

-Muchas gracias señor March. – Dijo Anthony al buen hombre por haberse ofrecido a llevar a los niños al hogar.

-Al contrario Tonny, gracias a ti por haberme regalado la carreta es lo menos que puedo hacer.

Poco a poco los invitados fueron retirándose y los caballeros acompañaban a sus respectivas chicas a su hogar.

-Me imagino que te quedarás. – Dijo Anthony a Albert.

-Tenemos que hablar. – Le dijo como respuesta, Anthony asintió.

-Buenas noches Albert. – Dijo Candy abrazando con cariño a su amigo.

-Buenas noches Candy. – Dijo el rubio mientras Anthony le decía a Tom que los acompañara, mientras él y sus primos se dedicaban a acompañar a las chicas al hogar.

Un rato después regresaron los tres chicos decididos a hablar con su tío. Albert los vio entrar al salón y sonrió con ternura recordando a los tres traviesos niños que corrían junto a él mientras la tía abuela los retaba por sus travesuras.

-Me alegra tanto volver a verlos juntos. – Les dijo con una sonrisa. Los tres chicos se voltearon a ver entre sí y respondieron a esa sonrisa que les dedicaba su tío. Albert abrazó a cada uno de sus sobrinos con más calma, disfrutando volver a ver a Archie, el regreso de Stear de la guerra después de haber luchado por dos años y por su puesto volver a ver a su sobrino consentido, el único hijo de su hermana Rosemary. – Ahora si ya puedo abrazarte. – Dijo mientras se abrazaba a su sobrino. – Te extrañé tanto hijo. – Le dijo abrazándose ambos rubios felices.

-Y yo te extrañé a ti tío, tantos años sin verte. – Le decía el rubio.

-Sí, la última vez que nos vimos fue el día que tuve que marcharme al colegio San Pablo tenía tan solo catorce años, y recuerdo que tu tenías tan solo ocho años. – Anthony recordaba ese momento. – Cuando tenía que marcharme me escapé a la colina de Ponny, no quería irme a Londres, no quería separarme de ti, ni de los muchachos, había prometido a tu madre que siempre estaría al pendiente de ti, ahí conocí a Candy, era tan pequeña y sentí mucha ternura por aquella pequeña que lloraba desconsolada.

Anthony escuchaba la historia de su pecosa, él no conocía ese lado de la historia y estaba atento a lo que su tío decía. Una vez que terminaron los recuerdos Anthony se decidía a comenzar la plática que tenían pendiente.

-Anthony ¿Estás seguro de celebrar la boda en dos meses? – Preguntó Albert confundido aún.

-Efectivamente tío, Candy y yo hemos estado mucho tiempo separados y nos gustaría comenzar nuestra vida juntos.

-Ya veo. – Decía serio.

-¿Ocurre algo? – Preguntó confuso.

-Lo que sucede es que aún no ha quedado claro lo de tu apellido, hijo. – Dijo para que Anthony no mal interpretara la situación.

-Entiendo ¿Crees que tomará más tiempo? – Pregunto observando al George al mismo tiempo.

-George. –Dijo Albert al señor Johnson que estaba junto a él.

-Demostrar que Anthony es Anthony Brower, no es ningún problema, de hecho ya está casi todo listo, solo necesitamos tu firma Anthony. – Dijo George quien se había encargado de realizar el papeleo con la mayor discreción posible. Anthony asintió. – El problema es que aún no podemos demostrar por completo el intento de homicidio por parte de Louis Legan.

-¿Intento de homicidio? – Preguntó Anthony, tanto él como sus primos se alarmaron con lo dicho. Él sabía que Louis Legan había tratado de terminar con su vida, pero según él gracias al señor Stevens no lo había conseguido.

-Hemos comprobado que el accidente del caballo no fue un verdadero accidente hijo. – Dijo Albert a su sobrino, mientras él se quedaba muy serio recordando lo que había pasado aquel día.

-¿Están seguros de ello? – Preguntó Archie a su tío y George. Ambos asintieron.

-Efectivamente. – Dijo George. – Localizamos al señor James, él trabajo muchos años bajo el mando del señor Leagan.

-Lo recuerdo. –Dijo Anthony.

-Él aseguró que la rienda de tu caballo había sido manipulada. – Anthony se levantó sorprendido de lo dicho por George, mientras los chicos estaban indignados por lo que escuchaban. Anthony trataba de encontrar en sus recuerdos aquel fatídico día. Tenía muchos años que no pensaba ni quería recordar aquel día que le había marcado su vida, alejándolo de la niña que amaba y de su familia. George comenzó a relatar lo que había descubierto en la confesión que había hecho el señor James.

-Efectivamente. – Dijo Anthony cuando George terminó de relatar lo dicho por James. Todos voltearon a verlo cuando este hablo, ya que se había mantenido callado por mucho tiempo. – Cuando Pegaso cayó en aquella trampa, yo jalé la rienda para controlarlo, por un momento lo logré y llegué a pensar que lograría hacerlo, pero ahora recuerdo que de pronto sentí que la rienda se soltaba.

-Eso explica porque caíste al piso de repente. – Dijo Tom quien también siempre había pensado que era muy extraño aquel accidente. – El movimiento de Pegaso era muy brusco por el dolor que sentía el caballo por la trampa en la cual cayó, pero aun así Anthony tenía el entrenamiento para controlar por lo menos hasta que pudiera bajar del caballo. – Decía Tom.

-Siempre creí que por el dolor que había tenido Pegaso eso era lo que había provocado que la rienda se rompiera. –Decía Anthony analizando la situación.

-Tal vez. –Dijo Albert. - Sin embargo como dice Tom, la rienda hubiera soportado más tiempo, pero al ser manipulada se rompió en los primeros forcejeos que se presentaron.

-Todo por la herencia. – Dijo Anthony. Albert lo veía esperando que continuara. – Cuando la tía abuela me amenazó con entregarles la herencia a los Leagan a mí no me importó, le dije que era un hombre y que sabía valerme por mí mismo, el tío Louis y la tía Sara me miraron ofendidos por haber rechazado casarme con Elisa.

-Pero la tía abuela anuló lo que dijo. –Dijo Stear. – Recuerdo haber escuchado que les decía que no podía entregarles la herencia a menos que Anthony no estuviera. – Dijo atrayendo la mirada de los demás, era otro testigo que confirmaba lo que James había explicado. Stear observó que las miradas estaban en él esperando que continuara. – Aquella tarde cuando Anthony salió furioso del despacho, los Leagan se acercaron a la tía abuela buscando descubrir si la promesa de la herencia iba en serio. Sin embargo ella les dijo que no era posible mientras Anthony estuviera vivo.

-Por eso pensaron en eliminarlo. – Dijo Archie. Albert asintió.

-Es lo que creemos. – Confirmaba George.

-¿El testimonio de James no es suficiente? – Preguntó Anthony.

-Es importante, pero no es contundente por el tiempo que pasó, el señor James está ya mayor y podrían alegar que ya no recuerda bien las cosas. – Decía George buscando la manera de ayudar a aquel joven.

-¿Qué podemos hacer? – Decía Archie quien era el que más estaba empapado de lo hacían los Andrew.

-Hemos puesto vigilancia en todas partes. – Dijo Albert. - Incluso aquí. –Anthony lo observó sorprendido.

-Los hombres que "contraté" como seguridad los envió Albert. – Dijo Tom a Anthony. Anthony comprendió el porqué de su contratación.

-Entiendo. ¿Estás esperando que hagan un movimiento en falso? – Preguntó Anthony. Albert asintió – Eso puede tardar años. – Decía frustrado. – Tío, el dinero no me importa, como verás he sabido salir adelante. – Albert sonrió observando el hermoso rancho que poseía su sobrino.

-Ya me di cuenta hijo, y estoy sumamente orgulloso de ti. Sé que el dinero no es importante para ti, sin embargo tu vida sí lo es para mí. Un día no te pude proteger de estas personas y sentí haberle fallado a tu madre, sin embargo ahora que sé que estás con vida no permitiré que nadie te vuelva a lastimar. – Anthony sonreía con agradecimiento. – Sé que dirás que ya no eres un niño, lo sé eres todo un hombre, sin embargo eres mi sobrino y para mí eres como un hijo.

-Piensas que mi vida corre peligro. – Preguntaba tranquilo, para él era sabido que así era.

-Estoy seguro de ello, cuando los Leagan se enteren que estas con vida creerán que los vas a mandar a la cárcel o despojar de la herencia, la cual estoy seguro que han despilfarrado casi por completo.

-Tenlo por seguro, las apuestas de Neal son conocidas en muchas partes del país. – Dijo Anthony quien estaba bien informado de ello.

-Por eso es necesario que sigas haciéndote pasar por Tonny Stevens. – Dijo Albert.

Anthony no estaba muy convencido de ello y miraba a Albert con la pregunta en su rostro, ¿Qué pasaría con su matrimonio con Candy?

-Entiendo tu preocupación, te prometo que haremos todo lo posible por resolver todo antes de dos meses, por lo pronto se pueden correr las amonestaciones.

-Ya se están corriendo. – Dijo Tom quien seguía escuchando todo muy serio. Los presentes comenzaron a reír por su respuesta.

-¡Vaya! – Dijo Albert sorprendido. - ¡Sí que llevan prisa!

-Que te extraña tío, si fuera por ellos hace años se hubieran casado. – Dijo Archie advirtiendo que Anthony siempre había tenido en mente casarse con Candy, desde que era un adolescente.

-Sí, aún recuerdo aquella carta donde me pediste permiso para cortejarla. – Recordó con nostalgia que con tan solo catorce años ya sabía quién quería que fuese su mujer.

-Hay otro punto que tratar. – Dijo Tom quien estaba al tanto del viaje que quería hacer Anthony junto a Candy. Anthony lo miro confundido.

-Tú dirás Tom. – Dijo Albert.

-Tonny quiere acompañar a Candy a Chicago. – Dijo ante el asombro y la mirada molesta de Anthony.

-¿Qué, cómo es eso? – Preguntó Albert a Anthony. - No puedes arriesgarte de esa manera, alguien podría reconocerte.

-Ya lo he hecho antes. – Dijo Anthony admitiendo haber ido a Chicago en otras ocasiones.

-Pero antes estabas más concentrado en cuidarte, si vas con Candy al estar ella cerca de Terry podrías cometer una tontería. – Decía Tom preocupado por su hermano.

-A ver un momento ¿Qué tiene que ver Terry en esto? – Preguntó Albert confundido, esperando que le resolvieran sus dudas. Anthony quiso ser el que disolviera sus dudas.

-Terry ha escrito a Candy, dice que tiene algo importante que decirle y desea verla. – Dijo explicando a grandes rasgos.

-¿Y tú estás de acuerdo con ello? – Preguntó Albert. - ¿Sabes quién es Terry? –Preguntó observando a su sobrino.

-Estoy al tanto de todo tío, sin embargo confío en Candy y en lo que siente por mí, pero también comprendo que es necesario que ellos aclaren sus cosas, aunque al principio tampoco estuve de acuerdo.

-Me parece muy admirable de tu parte Anthony. – Decía Albert.

-¿Tienes alguna idea de lo que quiere Terry, tío? – Preguntó Archie, él sabía que eran amigos y que tal vez habían seguido en contacto.

-De ninguna manera hijo, a Terry lo vi por última vez unos meses después de su separación con Candy, estaba perdido de borracho en una cantina, le mostré lo feliz que era Candy y que ella estaba saliendo adelante, después de eso supe que volvió al lado de Susana y al poco tiempo retomó su carrera en el teatro.

-Al parecer tiene algo importante que decir a Candy. – Dijo Stear.

-Concuerdo con Anthony de que sería bueno que hablaran entre ellos, de todas formas lo sentimientos de Candy por ti son demasiado claros. Yo siempre vi en ella el amor que tenía por ti hijo, desde que era una niña. Recuerdo el día que la salvé de la cascada, hablaba de ti con una profunda admiración y sus ojos se iluminaban solo de mencionar tu nombre. Jamás había vuelto a ver ese brillo en su mirada hasta esta noche. – Dijo viendo a su sobrino a los ojos el cual lo escuchaba feliz de lo que decía.

-Es lo mismo que le decimos nosotros Albert. – Dijo Stear quien aún no se acostumbraba a llamarlo como su tío. – Candy siempre mostraba esa mirada con Anthony y él con ella, ambos se perdían uno al otro en cuanto se veían. – Anthony sonreía enamorado.

-¿Y cuándo es el estreno de la obra? – Preguntaba Albert.

-Dentro de una semana. – Dijo Anthony. - No quiero que Candy vaya sola. – Dijo de nuevo Anthony, él ya no quería separarse de ella.

-Yo puedo ir con ella. – Dijo Tom seguro de acompañar a su hermana, él tampoco tenía la intención de que viajara sola a ver a aquel individuo, no confiaba en lo más mínimo en él.

-Eso sería una buena opción. – Dijo Albert.

-No lo sé tío. –Decía Anthony inseguro. – Candy también dice que no quiere que me arriesgue a que me vea alguien de los Leagan.

-Creo que todos estamos de acuerdo. – Dijo Albert.

Anthony tenía que aceptar que aunque no estuviera de acuerdo tenían razón, y más ahora que sabía de lo que verdaderamente eran capaz de hacer los Leagan, una cosa era saber que habían intentado eliminarlo y otra saber que si lo habían hecho, solo que no les funcionó.

-Está bien, confiaré en ti Tom. – Le dijo volteando a verlo. – Sin embargo sigo sin estar de acuerdo con ello. Tendré que hablar con Candy.

-Candy no se molestará, ella había dicho que si tú ibas sería mejor no ir. – Dijo Archie.

-Sería mejor que no fuera. – Dijo Tom, quien pensaba como Archie tampoco confiaba en el tal Terry. – Pero si ustedes ya lo decidieron yo la acompañaré y te prometo no dejarla sola.

Anthony llevó a su tío a la habitación de Candy y George se quedaría en la de Jhon para que todos tuvieran privacidad, los únicos que tendrían que compartir habitación eran Tom y Jhon. La noche pasó demasiado rápido y muy temprano por la mañana Albert y George estaban listos para emprender el viaje de regreso.

-¿De verdad tienes que irte tan pronto? – Preguntó Anthony quien pensaba que su tío se podría quedar unos días.

-No puedo Anthony, la tía abuela está demasiado sola, y a decir verdad no confío mucho en los Leagan, ellos la siguen frecuentando y hay otro asunto que me tiene algo inquieto. – Le dijo para que comprendiera su apuro. – Además tu caso es algo que me apura mucho, ya quisiera que los Leagan tuvieran su merecido.

-Te entiendo tío, cuídate mucho por favor. – Le decía mientras lo abrazaba fuertemente. – George ¿Crees que me puedas enviar los papeles con Tom en una semana? – Preguntó a la mano derecha de su tío.

-Por supuesto joven Anthony. – Contestó amablemente.

-Anthony, me despides de Candy, creo que no tengo mucho tiempo para quedarme a despedir de ella, dile que pronto nos volveremos a ver. – Le dijo mientras se subía a aquel elegante automóvil.

-No te preocupes tío yo le diré. – Dijo Anthony correspondiendo a la sonrisa que su tío le dirigía.

-Hasta pronto muchachos. – Le dijo a los Cornwell y a los Stevens.

-Nos vemos pronto tío. – Contestaron los Cornwell.

Una vez que el automóvil se retiró todos miraban a Anthony como esperando instrucciones, se adentraron al rancho y estos lo seguían muy de cerca.

-Ni una palabra a Candy de lo del accidente. – Dijo Anthony a todos.

-No te preocupes Anthony. – Dijo Tom, él también pensaba que no tenía caso preocupar a la rubia con ello. – Pero si es bueno que le digas que si va a ir a dicha obra yo iré con ella.

-Más tarde hablaré con ella. – Decía muy serio, seguía sin estar de acuerdo.

-Yo opino que sería mejor que no fuera. – Dijo Archie. – El tipo ese no la ha buscado en años y ahora regresa ¿Pidiendo que vaya a verlo? ¿Por qué él no viene a buscarla?

-Prefiero que sea de un día y no que se quede aquí varios días. – Dijo Anthony defendiendo su punto.

-En eso tiene razón Tonny. – Dijo Stear. –Pero sigo sin entender qué es eso tan importante que quiere decirle.

-Yo si tengo una idea. – Dijo Anthony muy serio, sin embargo no agregó nada más y se dirigió a su habitación dejando a los chicos con la duda.

-¿Crees que Terry quiera llevarse a Candy? – Preguntó Jhon quien era el más pequeño, pero estaba en todo lo que sucedía.

-No lo creo Jhon, tal vez se separó de Susana. – Dijo Tom. – Y si fue eso, que feliz voy a ser cuando Candy lo deje como él la dejó a ella. – Dijo ante la mirada de los Cornwell, Stear era el único que no estaba muy bien enterado de la situación.

-¿Cómo estuvo esa separación? – preguntó Stear por fin, ya era hora de que lo informaran de ello.

Jhon se despidió para comenzar con sus labores y Tom dejó que Archie fuera el encargado de decirle a su hermano lo que había sucedido aquella noche de invierno.

Archie le relató a Stear lo que había sucedido solo la versión que él conocía porque Candy nunca quiso explicarle a ninguno de ellos qué era lo que realmente había pasado aquella noche.

-Pero Candy también decidió por él. – Dijo Stear quien siempre era el que procuraba ser justo con sus comentarios.

-Ambos lo decidieron, pero él no volvió por Candy, decidió quedarse con Susana y no la volvió a buscar.

-Tal vez le dio pena que lo viera todo borracho y hasta ahora se siente capaz de volver a recuperarla. – Decía Stear ante la mirada de desaprobación de Tom y Archie.

-Tuvo mucho tiempo para recuperarla. – Le dijo Archie. – Sin embargo no lo hizo y coincido con Tom cunado dice que si tanto quiere regresar con ella por qué no buscarla, él ya estuvo aquí tengo entendido, ¿Por qué llamarla a su lado cuando él pudo buscarla? Eso es lo que haría un caballero. – Decía molesto.

-En eso tienes razón Archie. – Dijo Stear.

- En fin lo mejor será esperar a ver que decide Candy y Tonny, algo me dice que no está seguro en que yo acompañe a Candy a ese lugar. – Dijo Tom quedándose muy pensativo.

Los días pasaron rápidamente y efectivamente Anthony no estaba muy convencido de dejar ir sola a Candy a aquella reunión, no porque no confiara en ella, sino que después de saber de lo que eran capaces de hacer los Leagan en su contra tenía miedo de que algo pudieran hacer en contra de ella, por eso decidió no viajar con ella, tenía que confiar en su hermano que cuidara bien de ella, si los Leagan se daban cuenta que estaba vivo y además que se casaría con Candy tal vez tomarían represalias en contra de ella.

-Mi vida quiero que te cuides mucho por favor. – Le dijo Anthony a Candy cuando se estaban despidiendo. La tenía acorralada entre el auto y su cuerpo y tenía mucha angustia de dejarla ir. – No quisiera separarme de ti tanto tiempo. – Le dijo de nueva cuenta.

-No te preocupes amor, te prometo que mañana estaremos de vuelta. – Le decía para tranquilizarlo. – Nada hará que me separe de ti amor. Te amo. – Le dijo besando sus labios una vez más.

Stear y Archie también se despedían de sus novias, ya que Tom sería el encargado de llevarlas de regreso, ya habían pasado casi un mes en aquel lugar y era justo que regresaran, Annie tenía que seguir con sus preparativos y Patty arreglar también sus asuntos.

-No te preocupes Tonny, con mi vida te respondo por ella. – Le dijo Tom.

Anthony estaba un poco preocupado por la salud de Candy, tenía días que se le veía muy cansada, y algunas veces la veía que se mareaba y por no decir que le habían dicho que algunas veces le caía mal la comida y le provocaba el vómito.

-Lo sé hermano, confío en ti. – Le dijo dando un abrazo antes de que él se colocara en el asiento del piloto. – Prométeme que te vas a alimentar bien. – Le dijo a Candy.

-Te lo prometo amor. – Le dijo Candy con una sonrisa enorme. – No te preocupes por mí, estaré bien. Estoy bien. – Volvió a sonreírle y lo beso antes de subir al auto. – Stear, Archie cuiden mucho a Tonny por favor. – Le dijo la pecosa a sus primos ella también estaba inquieta por dejarlo de ver aunque solo fuese un día.

-No te preocupes Candy, nosotros cuidaremos de él. – Dijo Stear correspondiendo a la sonrisa de su prima.

-Ve con cuidado Tom. – Le dijo Archie también, sabía que era un viaje corto hasta Chicago, pero aun así le encargaba a su prima, su prometida y la novia de su hermano.

-Ya hombre, no soy mal conductor, no se preocupen las tres damas llegaran con bien a Chicago y mañana por la tarde llegaremos de regreso. – Les dijo de nuevo encendiendo la marcha del automóvil para emprender por fin el camino rumbo a Chicago.

Anthony se quejó observando cómo se perdía aquel automóvil a lo lejos en el camino, mirando con una ansiedad indescriptible que se acumulaba en su pecho.

-Tranquilo Tonny, llegarán bien. – Decía Stear.

-No sé por qué me siento extraño. – Decía Anthony.

-Es normal Tonny, yo me sentía igual cuando me separé de Patty la primera vez. – Dijo Stear tratando de darle ánimo. – Además no es cómo si Candy te fuera a dejar por Terry. – Le dijo ante la mirada de reproche de Anthony.

-No es eso lo que me tiene así, yo sé que Candy me ama, me lo ha demostrado. – Dijo tranquilo en ese aspecto, pero no dejaba de sentir una inquietud en su pecho.

Tom manejaba directo hasta Chicago llegando primero a la mansión de los Britter donde ayudó a Annie y a Patty a bajar sus pertenencias, una vez que se despidieron se dirigieron al departamento de Candy.

Una vez ahí, Candy se encontró con varios recibos y cartas que estaban dirigidos a su nombre, entre todos aquellos papeles estaba también una carta de Terry. Tom bajaba las cosas mientras Candy leía aquella carta, decía exactamente lo mismo que la que había recibido y lo mismo que Annie le había dicho, al parecer había enviado carta a cada uno de los lugares que podría ella encontrarse, sin embargo ya no le tomó importancia y se recostó un poco en el sillón del apartamento.

-¿Sucede algo Candy? – Preguntó Tom al entrar al departamento y verla recostarse.

-No Tom, solo estoy cansada por el viaje.

-Me dice Tonny que no te has sentido muy bien del estómago.

-Sí, he tenido agruras y acidez. – Decía la rubia comenzando a pensar en los síntomas que había estado teniendo las últimas semanas.

-¿Y qué podría ser? – Preguntó Tom de nuevo, haciendo que Candy pensara bien lo que sentía.

-No lo sé Tom, tal vez una gastritis o colitis, porque me he estado mal pasando y el picante me irrita mucho. – Decía a su hermano.

-Tonny también se irrita muy fácil con el picante, tú no eras así, tal vez deberías de adoptar la dieta que lleva Tonny. Lo bueno que cuando se casen es lo más seguro que así sea. – Dijo de nueva cuenta el chico.

-¿Y tú Tom? ¿Cómo te sientes? – Dijo Candy a su hermano, ella sabía que sufría por una chica y quería ayudarlo.

-Yo estoy bien Candy, solo necesito tiempo para olvidar lo que pasó. – Le dijo sin querer entrar en muchos detalles. Candy por primera vez optó por dejar a su hermano tranquilo, no quería presionarlo.

-¿Tienes hambre? – preguntó Candy a su hermano, le había dado de pronto mucha hambre a ella.

-La verdad sí, ya es muy tarde revoltosa. – Le dijo Tom a su hermana. –Deja busco algo aquí cerca. – Tom salió a buscar alimento para ambos mientras Candy caía en un profundo sueño muy pronto.

Tom llegó un rato después con unas hamburguesas, no había encontrado nada que fuera tan rápido para saciar el hambre que tenían ambos.

-Despierta Candy. – Le dijo moviéndola con cuidado mientras Candy se despertaba perezosa.

-¡Tom! – Dijo sorprendida al ver el rostro de Tom cerca de ella.

-Disculpa Candy, pero Tonny me encargó que te alimentaras bien. Lo malo que no pude encontrar algo nutritivo y rápido, así que compré dos hamburguesas. ¿Te parece bien? – Pregunto el chico algo apenado por la comida rápida que le había llevado.

-No te preocupes Tom, más tarde vamos comprar algo para preparar. – Le dijo con una sonrisa. Candy se levantó y se dirigió al comedor y rápidamente desapareció la hamburguesa.

-¡Vaya! Sí que tenías hambre. - Dijo Tom riéndose de su hermana ya que había terminado incluso antes que él. –Si sigues comiendo de ese modo vas a rodar muy pronto y Tonny ya no estará tan seguro de casarse contigo. – Decía en tono de burla y Candy le daba un leve empujón en su defensa.

Llegó la hora del estreno de la dichosa obra de Terry y Candy ya se encontraba lista, Tom la esperaba en la salita del departamento.

-¿Estás segura de ir revoltosa? – Preguntó Tom no muy convencido, él también tenía un extraño presentimiento.

-Sí, quiero acabar con esto de una vez por todas y regresarme a hogar de Ponny, extraño mucho a Tonny, Tom. – Dijo con una sonrisa solo al mencionar su nombre.

-Te aseguro que él está igual de ansioso Candy. – Le dijo ofreciendo su brazo para acompañar por fin a su hermana.

Mientras tanto una chica pelirroja se terminaba de alistar para el estreno de aquella misma obra a la que iría Candy Tom, ella iría en compañía de su hermano.

-Ya estoy lista Neal. – Le dijo a su hermano observando con desagrado que aquel tipo que la importunaba estaba junto a su hermano. – ¿Qué hace él aquí? – Pregunto molesta.

-Él nos acompañará Elisa. – Dijo su hermano tranquilamente, ya que no había vuelto a ver que aquel tipo se dirigiera a su hermana. Elisa tomó del brazo a su hermano y sintió revolverse su estómago cuando advirtió a aquel tipo que la recorría de pies a cabeza con lujuria, sintió su cuerpo estremecer de miedo aferrándose con mayor fuerza a su hermano. – Tranquila Elisa me lastimas. – Lloró el moreno cual niño pequeño.

Candy llegaba del brazo del Tom directo al palco que había sido reservado para ella. Desde el escenario un actor inquieto observaba que la rubia llegaba acompañada de un caballero y la llevaba muy junto a él, causándole un malestar en su cuerpo.

Por otro lado Elisa llegaba del brazo de su hermano directo al palco de los Andrew, ya que ellos siempre se sentaban ahí, y más ahora que ninguno de los Andrew estaban presentes. A lo lejos Tom observó a aquella chica que lo tenía aún adolorido, miró su semblante, no era el mismo, su rostro lucía más delgado y se veía triste, ya no era aquella chica que miraba con desprecio a los demás, solo se centraba en lo que sucedía en aquel escenario.

Terry inició su líneas con mayor ímpetu y arrojo, molesto porque Candy hubiera ido acompañado, cada palabra y cada actuación que salía de su cuerpo era dedicada a ella, sin embargo Candy estaba sumida en sus pensamientos, distraída, no ponía demasiada atención a lo que sucedía en aquel escenario, cuando de pronto notó como todas las personas se ponían de pie para aplaudir el final de la obra. Volteó a ver a todos lados y vio cómo su hermano tenía la vista fija en el palco de los Andrew, observó quienes lo ocupaban y un mal presentimiento pasó por su mente.

-No puede ser posible. – Pensó al momento que Tom regresó la mirada fija al escenario, serio, con el semblante tenso. - ¿Será posible que Elisa y Tom? Ella se habrá animado a burlarse de él. – Pensaba molesta, sin percatarse que un caballero inglés se acercaba a ellos con paso firme y algo molesto.

-Pensé que vendrías sola. –Fue lo que dijo y sacó a Candy de sus pensamientos.

-¿Perdón? –Dijo haciéndosele extraño la forma en la que aquel rebelde le hablaba, tenían dos años de no verse y ese era su saludo. -¿Cómo has estado Terry? – Preguntó con una sonrisa, sintiéndose feliz de verlo, y más cuando se dio cuenta que su corazón permanecía latiendo con normalidad. Tom lo veía a la expectativa, estudiando sus movimientos.

-Al parecer no tan bien cómo tú. – Respondió apretando sus puños y su mandíbula. Candy trataba de ignorar su lenguaje corporal, sabía que estaba molesto pero ella pensaba que no tenía por qué sentirse así, no tenía ningún derecho a sentirse de esa forma.

-Terry, te presento a Thomas Stevens. – Le dijo tratando de seguir tranquila. Terry lo observó de pies a cabeza sin siquiera saludarlo. De pronto Terry notó en la mano izquierda de Candy aquel anillo de compromiso que adornaba su dedo anular, sintiendo una decepción tremenda y a la vez de estrellar su puño en la cara de aquel joven, sin embargo el escándalo que podría provocar en su carrera sería fatal y tal vez uno nuevo no resistiría su carrera.

-Veo que tú si pudiste rehacer tu vida. – Dijo con su semblante triste. Candy sintió pena por él, pero sabía que era verdad, ella sí había conseguido ser feliz y se sintió triste al ver que al parecer él no lo había logrado.

Los ojos de los aún presentes viajaban hacia donde estaba aquel magnífico actor y estaban a la expectativa de lo que hacía en aquel lugar, entre aquellos ojos curiosos estaban los ojos de Elisa quien se había apartado de su hermano cuando este de dirigió con aquel empleado suyo.

-Veo que están comprometidos. – Dijo viendo a ambos chicos.

-¡No puede ser! – Gritó Elisa a espaldas de Tom y Terry.

Continuará…

Hasta aquí lo dejamos, sino se hará muy largo jajajajaja no se preocupen hermosas saben que soy Team Anthony pero no puedo evitar darle una participación especial al rebelde sin causa, tengo varios pedidos de Terrytanas que leen la historia y esto es en agradecimiento a ellas por atreverse a leer un Anthonyfic, y déjenme decirles que han sido muy amables con mis historias, así que les dejo un pedacito de su Terry adorado.

Espero hayan disfrutado el capítulo y sobre todo espero sus comentarios, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes, cuídense y protéjanse mucho por favor.

Saludos!